Antes de iniciar el capítulo, este Drabble se basa en el último tomo del manga, si no lo han leído es probable que se hagan spoilers. Otra cosa que quiero aclarar es que en este One-Shot Lionel no es un muñeco, sino un asesino que trabaja bajo el mando de Lady Elizabeth. .

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— Han llegado las visitas, mi querido Lionel.— Dijo aquella hermosa mujer de cabellos negros mientras miraba al joven que se encontraba a su lado — ¿No son hermosas?

Lionel para lady Elizabeth era como un muñeco al que podía controlar, pues ella le había sacado de un psiquiátrico en donde le habían internado sus padres. Él era sumamente atractivo y eso era favorable para atraer a sus víctimas y así apuñalarlas al tenerlas sujetas en un abrazo. Aquellos frívolos ojos azules se posaron en la mujer de cabellos dorados, vestida con un uniforme militar, manteniendo aquella casi imborrable y frívola sonrisa. Lady Oscar había captado la atención de aquel joven.

Matar a lady Caroline había sido bastante sencillo, era una jovencita estúpida y en parte le desagradaba su altanería desde que la vio, siempre tratando de llamar la atención de Oscar, quien para su desgracia lo había visto abrazar a esa chiquilla malinterpretando la situación,fue entonces que dejó caer el cadáver en el suelo, antes de dirigirse a su armario y buscar un traje limpio, no iba a presentarse frente a su lady con aquellas fachadas. Lady Elizabeth le solía comentar muy a menudo sobre lady Oscar y ahora él también estaba embelesado por semejante belleza; además de que le trasmitía una fuerza y valentía que nunca ninguna otra mujer habría podido tener.

Oscar se encontraba en la habitación que lady Elizabeth había preparado exclusivamente para ella, mientras esta miraba la lluvia caer por la ventana, era una tormenta incesante. Estaba bastante preocupada por Caroline, pues esta última no había aparecido desde que la vio abrazada con aquel joven, el sobrino de lady Elizabeth. Le estaba empezando a dar mala espina aquel lugar, especialmente ese muchachito que se hacía llamar Lionel. Soltó un pesado suspiro, quitándose el saco del uniforme y dejándola a un lado, quizá se estaba preocupando demasiado por una tontería. Iba a acostarse, pero el toqueteo de la puerta la detuvo de camino a la amplia cama, se dirigió hacia la puerta para abrirla, sorprendiéndose un poco al ver a Lionel justo frente a ella.

— ¿En qué le puedo ayudar?— Inquirió la mujer de rubios cabellos. El joven hombre permaneció en silencio.— ¿Dónde está lady Caroline? — Preguntó al notar que ella no le acompañaba.

Él se mantuvo sin decir nada y entró a la habitación de Oscar, quien había tratado de cerrar la puerta, pero él era más fuerte que ella por razones obvias, y finalmente cerró la puerta con seguro. La mujer retrocedía al verlo acercarse y extender sus brazos hacia ella, sonriendo de forma maquiavélica. Finalmente ella fue apresada en aquellos fuertes brazos, mientras forcejaba para separarse de él. Pudo notar algo filoso tocar su abdomen por sobre la camisa.

¿Voy a morir?— Pensó Oscar con miedo.

El cuchillo, lejos de todo lo que había pensado, comenzó a desgarrar su blanca camisa, mientras Lionel la llevaba hacia la cama, entonces comprendió la situación en la que se encontraba. Lionel la agarraba con firmeza y el cuchillo rozaba su piel, por lo cual removerse para lograr soltarse no era una opción. Sus labios fueron apresados por los ajenos a la vez que fue empujada hacia la cama, quedando bajo el cuerpo de aquel hombre. Sería víctima de un delito desgarrador para cualquier mujer.

André, por favor, ayúdame.— Pensó con las lágrimas saliendo por sus ojos.

Una vez aquel muñeco tuviese a la víctima entre sus brazos, nunca podrá escapar. Tal vez se trataba de una situación diferente a los asesinatos, pero aplicaba para todo. Un delito diferente, pero con el mismo razonamiento. Oscar ya se encontraba presa en sus brazos, siendo reclamada otra cosa en lugar de su vida, y solo un milagro podría salvarla.