Capítulo 11: Recaer
—Shaoran—
Las semanas pasaban, los días seguían iguales, solitarios llenos de trabajo sin muchos ánimos de seguir adelante, culpable, me sentía muy culpable. Todas las noches soñaba con ella, a veces eran sueños confusos y lindos a la vez porque la podía ver, pero la mayoría de veces estos sueños me torturaban, soñaba que la golpeaba, que la hacía llorar, estas pesadilla son paraban y yo estaba al borde de la locura.
Era media noche estaba realizando unos planos, líneas azules y rojas se unían formando una figura curveada, un arco decorativo fuera de un centro comercial, era mi proyecto y llevaba tiempo con él. Como acostumbro escucho música mientras trabajo, bebo una taza de café americano caliente. Anna go to him- the Beatles.
Mi mente entendía perfectamente la letra y la transformaba en ideas que lo único que causaban era un terrible dolor de cabeza. Una idea que reprimía es que Sakura tal vez volvió con Yukito y como si de una pesadilla se tratara la imagen de ella en el suelo siendo golpeada por Yukito accidentalmente golpeé la mesa haciendo con mi rodilla que la taza de café se derramara
— ¡Mierda!—levante la tasa e intente de manera estúpida que los planos no se mojaran pero ya era tarde, poco menos de la mitad se había ensuciado
Pensé en el suicido, luego me calme y me puse a secar los malditos planos. No era la primera vez que me pasaba, pero tenía que componer estos planos dejándolos casi intactos. No quería continuar trabajando me dirijo a la sala donde resalta en la mesita de estar un largo jarrón de cristal cortado (regalo de mi madre) con flores marchitas, peonias, cuando se marchito el primer ramo, compraba una diaria, en el caso de que ella regresara, era mi esperanza, mi ilusión regalarle un a peonia.
Debí de comprarle flores alguna vez. Seguramente le gustarían. En el jarrón brillaba la peonia de hoy, tal vez ella tenía la ilusión de ser la elegida, pero ella no regresaría, debería dejar de comprarlas.
Debería dejar de escuchar a Bruno Mars, bebía de una copa cuando escuchaba When I was your man, ahora estoy a punto de acabar con mis pulmones escuchando otra canción de él.
At night when the stars
Light up my room
I sit by myself
Talking to the moon
Tryin' to get to you
In hopes you're on
The other side
Talking to me too
Or am I a fool
Who sits alone
Talking to the moon
Miraba a la luna mientras el fuego consumía a mi cigarrillo, preguntándome si ella estaría bien, estaría pensando en mí, si ella realmente me amo.
Para poder dormir tuve que estar lo suficientemente ebrio. Cómo todos los jueves por la noche.
Apenas sentí los rayos del sol que se colaban por la ventana tocar mi rostro, esto no me molestaba pero alguien llamaba a la puerta y tuve que levantarme de todas formas, con un gran dolor de cabeza. Abrí la puerta y ahí estaba le idiota de Eriol.
— ¿Por qué tan temprano?
—Oh joder todo te molesta—entró a la casa y caminó hasta le comedor
—No tienes cosas que hacer—cerré la puerta y lo miré
—Sí, curarle la cruda mi mejor amigo—alzó las bolsas de plástico que llevaba en sus manos, una de ellas llevaba algo caliente—Trágate estas pastillas y come esto que te necesito cuerdo
— ¿Vas a otra reunión pre-boda?
—Ni las menciones—se le erizo la piel de solo pensarlas—Tengo buenas noticias para ti
— ¿Corrieron a Meilin?
—No tienes tanta suerte—suspiro—Creo saber dónde está Sakura
Me quede en silencio un momento y dije lo primero que se me vino a la mente
— ¿Y si ella no quiere ser encontrada?
—Estoy seguro que si—afirmó pero en un tono bajo
— ¿Qué tan seguro?
—Tan seguro como que soy el nuevo amigo de Yukito
—Mierda—murmure—Ella regresó con él
—Eso parece
Lo que me temía, ella volvió con él. Ahora no me importa nada más que ella este bien y que ese maldito no la haya tocado este tiempo que estuvieron juntos
—Yukito está en recuperación, al parecer toma clases de relajación ye esas cosas—se bufó—El idiota ni siquiera me reconoció, me lo cuenta todo al parecer es muy abierto a las personas
— ¿La sigue maltratando?
Eriol bajó la mirada
—Eriol—lo llame en un tono molesto
—No es tan explícito, no va a decirme que golpea su pareja. Sin embargo nunca sale con ella y… bueno el anda con otras mujeres
—Ese hijo de…
—Shaoran tenemos 2 horas para viajar hasta donde ellos están, Yukito trabaja hasta la tarde, tienes tiempo de ir por Sakura y traerla de vuelta antes que él llegue, de todas formas lo estaré vigilando
—Ok—comí rápidamente mi desayuno y me dirigía mi habitación a cambiarme— ¿Cómo demonios diste con él?
—Es gracioso—me gritó porque él seguía en la sala—Bueno, no. Simplemente deje de buscarlo y un día apareció en mi consultorio. ¡Le recete inyecciones de vitaminas!
Él era estúpido, y siempre bromista en momentos difíciles. El idiota de Eriol mi mejor amigo a quien podre agradecerle por esto toda la vida.
Él tenía razón el camino era largo 2 horas en autopista, esta vez estaba en un lugar en el que sabría que no la buscaríamos. Mil preguntas pasan por mi cabeza pero no quiero auto respondérmelas, quiero que ella lo haga. Al llegar a la casa, era pequeña no tenían vecinos a decir verdad solo había una casa cerca estaba a las afueras del lugar. Según Eriol, Yukito sale a trabajar y prefiere manejar 1 hora a vivir a un lugar más cerca de su trabajo y que puedan encontrar a Sakura.
Eriol fue a vigilar que Yukito siguiera en el mismo lugar, yo fui a su casa. Pequeña bien cuidada pero no le quitaba lo solitaria. Toque la puerta, presione el botón y sonaron las campanas, nadie respondía. Resople y me recargué en un pilar mientras esperaba que alguien abriera esa maldita puerta antes de que la derribara. Insistí unos minutos más y después quitaron el seguro de la puerta y la abrieron lentamente.
Su figura esbelta y pequeña, su cabello castaño ondulado llegaba hasta sus hombros, no estaba muy peinada, su cara se veía pálida y las ojeras describían noches de desvelo. Abrió su boca ligeramente, sus hermosos ojos jade tenían un brillo especial, me miraba tan intensamente que podría quedarme ahí perdido en sus ojos.
—Sakura—dije y acaricié su mejilla, su piel se sentía un poco fría
—Shaoran… ¿Cómo?—logra decir pero sé que eta nerviosa. Le dio un beso en la frente y moverla fue fácil, entre ala casa y cerré la puerta tras de mí, ella estaba débil y temblorosa
— ¿Estás sola?
—Si—nos miramos un segundo más y ella me abrasó por sorpresa su agarre era débil pero sentía su cara húmeda en mi pecho, ella estaba llorando mientras le acariciaba la espalda y besaba su cabeza
— ¿Cómo estás pequeña?
—Lo siento…lo siento… no debí irme
—Tranquila—le alcé el rostro por su delicada barbilla y me miro a los ojos— primero quiero que me cuentes todo lo que paso
Nos acercamos a la pequeña sala que tenían nos sentamos en un asiendo largo y ancho como era tipo sofá cama. Cada uno en un extremo dándonos un espacio entre nuestros cuerpos. Me quite los lentes para leer y los deje en un costado.
—Solo quería tiempo, me asusté mucho Shaoran
—Sí, yo fui un imbécil por tratarte así, actué de la forma equivocada
—Yo también exagere las cosas—dijo rápido aun sin mirarme, su mirada estaba fija en el suelo—Touya me trato bien, le explique las cosas pero…bueno pues Yukito es su mejor amigo y estaba preocupado por él
— ¿Preocupado?—empezaba a molestarme, pero tome aire no quería asustarla— ¿Le importa más su amigo que su propia hermana?
Ella se quedó en silencio mirando el suelo, me desespere y tome su mentón obligándola a mirarme a los ojos. Sus enormes ojos estaba vidriosos su iris color verde me flecho el corazón como en el primer instante. Pero a pesar del efecto que causaban en mí sus ojos reflejaban tristeza y a la ves temor.
—Sakura, ¿por qué no te das cuenta?
Aun temblorosa con la mirada fija en mí dijo en voz firme
—Lo quiero mucho
— ¿Cómo puedes amar a alguien que te ha hecho tanto daño?—tome aire tratando de tranquilizarme— Nunca me amaste ¿cierto?
Sus lágrimas brotaban y recorrían sus mejillas. Se alejó de mi agarre pero seguía fijamente viéndome
—Es distinto, el amor que sentía por ti era diferente
— ¿En qué sentido?
—No lo sé—bajo su mirada y empezó a llorar, yo impaciente tome su brazo derecho con fuerza y me acerque a ella, ella gimió y se alejó de mí. Nuevamente nuestras miradas se encontraban
Mi reacción fue inmediata, le tome la mano extendiéndola y alzando un poco la manga de su sudadera pude ver ligeras marcas en su antebrazo que podrían confundirse con pequeños puntos eritematosos como quemaduras por aceite, cuando se cocina. Empecé a sentir en mi pecho un ardor inexplicable. Mi siguiente reacción también fue inmediata y espontánea, tome su suéter por la parte de abajo y se lo quite por completo arrojándolo a un costado de nosotros, ella estaba tan débil que no impidió ningún movimiento.
Ahora ella había quedado casi desnuda usando una blusa de tirantes, su blanca piel estaba decorada con quemaduras, hematomas y algunos rasguños. En el brazo que había tocado con anterioridad había una mancha morada y amarillenta a la vez. Me quede mudo, trague saliva un par de veces pero no sabía qué decir ni hacer.
—Ayúdame—su voz temblorosa me imploraba
Le tome con mi mano su nuca y acerque su rostro a mi pecho, la abrace ligeramente para no causarle daño, la abrace como si su alma estuviera a punto de irse mí, yo la cuidaría toda mi vida. Besé su cabeza en algunas ocasiones hasta que ella dejo de llorar.
—Sakura, aunque no me ames como yo quisiera, te ayudare, porque a pesar de todo eres mi amiga
—Shaoran…Yo te amo. Es un amor distinto, tu amor siempre me trajo felicidad y buenos recuerdos. Yukito lo único que hace es lastimarme, y estuve aferrada a eso y esta vez fue más por compromiso familiar…libérame de esto
—No Sakura, tú debes de liberarte… ¡Libérate!
Ella se agito un poco y limpió sus lágrimas viéndome con un poco más de fortaleza
—Ya no quiero esto para mí… mi felicidad y bienestar esta antes que el de cualquier persona
Sonreí, ella por fin había abiertos los ojos. Se puso de pie y me miro a mi sentado después me puse de pie junto a ella y recibí un beso en la esquina de mis labios, corto pero me hizo sentir muy bien.
—Tengo que ir a buscar a Eriol, se llevó el auto
—Yukito llegará tarde hoy, mientras tu buscas a Eriol yo podré empacar mis cosas—miro alrededor
—Está bien—me acerque y le di un beso en la frente suave y lento, luego la mire a los ojos—No tardare más de una hora
—Te esperare aquí—me sonrió
—Te quiero Sakura
—Te quiero Shaoran
Antes de salir le llame a Eriol por última vez, él no me contestaba así que decidí ir a buscarlo a los lugares que me había mencionado, recorrí el bar donde supuestamente con frecuencia Yukito pasaba sus noches, pero no vi el auto pro ningún lugar, era una ciudad pequeña pero había mucha gente, por ultimo busque entre calles y encontré la oficina donde trabajaba Yukito. La oficina tenía las luces apagadas y la puerta principal cerrada.
…
—Sakura—
Nuevamente me encontraba en esta situación, sin embargo creo que estaba más segura de mi decisión. No puedo creer que haya aguantado todo esto de nuevo. No creí volver a caer, pero mi debilidad siempre fue mi familia y después de tantos años lo más cercano a un familiar que tuve fue Yukito, como siempre estaba en casa lo sentía parte de la familia, agregando a eso, mi papa y Touya se alejaron de mi incluso antes de comprometerme con él. Fue un error, un grave error, ahora ni por mi hermano, ni mucho menos por lastima de Yukito, mi felicidad es primero.
No le voy a joder la vida a Yukito demandándolo y haciendo que el termine tras las rejas, por mi hermano. Esta vez me iré y no habrá vuelta atrás. Estoy muy decidida de lo que quiero hacer. Quiero estar con mis amigos, Eriol y Tomoyo y sus próximos gemelos que creo no tardaran en nacer y, por supuesto volver a los brazos de Shaoran, el hombre que me ha hecho realmente feliz, es el amor que me merezco.
Metiendo mis cosas a la maleta me doy cuenta que, aunque tenía cosas nuevas la vida que tuve después de Shaoran no era nada diferente al infierno que viví antes de él. Abrir los ojos no es tan difícil, lo difícil es decidirse por salir adelante y valorarme.
¿Qué si tengo miedo? Si, y mucho. Pero sé que es lo mejor para mi
No me lleve mucho solo unas de las cosas que eran importantes entre ellas joyería que yo había olvidado y el poco dinero que tenía ahorrado. Dejó la maleta en un rincón cerca de la entrada. Regreso a la habitación ya que había olvidado mi plancha para alaciar mi cabello, aun estaba un poco caliente, enrollaba el cable alrededor del aparto mientras que caminaba a la puerta. Estaba pensando como contactaría a Shaoran, no tengo teléfono ni una forma para comunicarnos. El sonido de las llaves me hizo alzar la mirada.
—Hola cariño—me dijo sonriente, su cabello estaba bien acomodado y sus lentes hacían un brillo especial, se veía muy atractivo tenía que admitirlo, un ramo de flores blancas
— ¿Claveles?—murmure
—Bueno si, siempre te regalo rosas rojas y creo que estas son lindas. Camino hasta la sala me tomo de la mano y ambos llegamos hasta el florero de cristal
Él siempre me regalaba rosas rojas, una docena para ser exactas. Cada vez que hacia eso era porque se sentía culpable de cierta forma. Después de volverse agresivo conmigo o tal vez después de serme infiel. Aún tengo muy marcada cada una de sus heridas, una vez vacío aceite hirviendo en mí, tal vez fue accidental o no creyó que me fuera a afectar tanto, al día siguiente llego con un ramo de 20 rosas al hospital. Imagine muchas cosas mientras caminábamos a la sala, todas las veces que sufrí, las veces que perdone sus acciones. Cuando las colocó y estas se acomodaron perfectamente en el jarrón me pregunte ¿Cómo pudimos llegar tan lejos?
Al principio el noviazgo era emocionante y aventurado, pero con el paso del tiempo nos fuimos conociendo cada vez más, la convivencia diaria y hasta llegar a comprometernos nos involucró demasiado. Empezó alzándome la voz, hablándome de manera tosca y agresiva, tal vez no lo hacía con una intensión pero me dolía, cuando yo lloraba o me molestaba por algo él se volvía muy combativo me regañaba por ponerme así, después fue desesperándose y con cualquier cosa aunque yo no tuviera la culpa terminaba enojándose conmigo, aunque fuera su culpa el motivo de la discusión él se desquitaba conmigo, cuando las palabras no eran suficientes intento utilizar su fuerza física y le funcionó. Siguió con eso, se sentía superior y que yo era de su propiedad. Me sentía peor que una animal. Pero ya no, esa ave enjaulada hoy seria libre para siempre.
—Yukito tenemos que hablar—dije firmemente
— ¿Qué ocurre Sakura?—sus ojos por un momento me hicieron flaquear, como siempre lo hacía. Siempre cedía por una u otra cosa, el me convencía me engañaba para hacerme sentir mal a mí y hacerme sentir que el error fui yo.
—No Yukito, Basta—respire nuevamente—Me voy
— ¿Qué?—el aún estaba tranquilo y parecía muy sorprendido
—No quiero esto para mi Yukito, tengo que irme
— ¿Estás loca? No voy a perderte de nuevo
—No vas a matarme
— ¿De qué hablas?
— ¡Por favor Yukito!—me quite el suéter y le mostré todas mis cicatrices de las peleas recientes, esperando así que el reaccionara, como yo lo hice—No debí permitirte hacer esto de nuevo, no moriré en tus brazos
—Eso te lo merecías
— ¡No me lo merecía!—mis respiraciones eran profundas para relajarme—Me voy a ir y no quiero saber nada de ti. Agradece que no vaya a encarcelarte
— ¡Espera!—tomo mi muñeca fuertemente pero me zafe de su agarre aunque le lastime un poco, me talle mi muñeca y lo mire fijamente a los ojos con mi ceño fruncido, estaba enojándome—No lo volveré a hacer, Sakura voy a cambiar
—Un tipo como tú nunca cambia, Hasta nunca Yukito—me di la vuelta ya camine hacia la puerta.
Por un pequeño instante me sentía libre como el ave que empieza a extender sus alas para emprender el vuelo. Pero algo me detuvo. Con su enorme mano tomo mi cabello obligándome a ver el techo, mi cuello trono ligeramente. Después empezó a arrástrame jalándome del cabello intente zafarme pero su fuerza era mucho más. Me dio la vuelta y me inclinó hasta el sofá, empezó a agitar mi cabeza fuertemente
— ¡Esos lentes no son míos!—grito furioso— ¡A quién demonios metiste a la casa!
Abrí tanto los ojos que el aire que rosaba lastimaba, empecé a temblar mi quijada se tensó y no pude abrirla para decir alguna escusa. Shaoran había olvidado sus lentes. Que claramente se veían masculinos. El miedo invadió mi ser. No podía reaccionar.
— ¡Con quien te revolcaste maldita perra!—me lanzo un golpe en la mejilla y mi quijada trono, me dolían incluso los oídos— ¡Te ibas a ir con otro, estúpida!
Los golpes eran los mismos que ya había recibido antes, pero sus insultos hacían que esto fuera más intenso. Sin soltarme del cabello me alzo y nos miramos nuevamente. Sus ojos ardían en rabia, su cara estaba tan tensa que me aterrorizaba. Yo lloraba y temblaba parecía que él lo disfrutaba. Me insulto en la cara nuevamente y después me empujó soltándome del agarre, caí sobre la mesita de la sala sobre el jarrón de cristal y los claveles. Me pateo las costillas haciendo que cayera en el piso, terminó de destrozarse el jarrón y los claveles blancos estaban dispersos. Manchados de mi sangre, yo estaba casi inmóvil, solo podía soltar de mi boca unos gemidos, me dolía el costado derecho cada vez que intentaba meter aire. Me dolía la cabeza, y mis ojos se hacían cada vez más pesados, el dolor de mi cuerpo era tanto que no sabría cómo describirlo, ni decir en qué zona el dolor era peor. Miraba directamente desde el suelo la puerta de salida, ya con mis maletas listas todo para irme, pero no pude. Los zapatos de Yukito interpusieron mi vida, cerré los ojos cuando vi sus zapatos frente a mí.
El ave no pudo ser libre, el regresar a la jaula que desde un principio la había aprisionado fue su peor error. El ave nunca pudo disfrutar mucho su libertad. El ave moría en manos de esa horrible bestia que la aprisionaba.
…
¡Hola!
Fue un capitulo corto ya que tengo muchas preocupaciones y pendientes. Pero es mi último año en la universidad yo sabía que iba a pasar algo así. Espero sus comentarios y que no me abandonen solo tengan paciencia. Así que disculpen si son pocas descripciones y las faltas e ortografía.
Saludos a todos y espero verlos pronto
