Buenas Noches, espero que todos estén bien en cualquier parte del mundo. Aquí dejo el siguiente capítulo.
Ando rabiosa, y esto se debe a que no pude poner todo el contenido en este capítulo así que lo deje para el próximo. Tengo una pequeña manía de querer poner todo el contenido del capítulo sin que sobrepase las 22 páginas… Siempre me paso. Pero bueno… todos tenemos una locura y yo tengo la mía.
Bueno, espero que este capítulo no confunda a nadie. Tiene un flashback largo, pero necesario para esta historia y es ahí donde espero que no hayan confusiones con lo que sucede en el presente de los personajes, aunque tal vez les resuelva algunas dudas a todos aquellos que la leen.
Nuevamente le doy mis agradecimientos a Fanny por estar presente y me alegra mucho que hasta ahora te guste la historia.
Sé que esto olvidado decir algo mas, pero ahora no lo recuerdo. Como siempre digo, esta historia puede tener algunos errores de tipeo y espero que eso no le dificulte la lectura a nadie. Lo revise varias veces y aun luego de publicarlo seguiré haciéndolo.
Muchas gracias por pasarse a leer. Espero que este capítulo sea de su agrado. Saludos y buenas noches a todos.
Capitulo 9
Punto de no retorno
Koro despertó bruscamente. La celda se veía algo iluminada y sus ojos podían ver con claridad los adoquines que formaban la pared. La luminosidad venia de sus espaldas y el Ki que osaba interrumpir su tranquilidad se sentía a escasos metros de distancia. Gowasu estaba parado allí, fuera de la celda y con una gran bola de energía blanca sostenida en su mano derecha. Tenía una mirada seria y sus cejas estaban fruncidas, también traía grandes ojeras producto de no pegar un ojo en mucho tiempo o quizás por no descansar lo suficiente, pero también podía ser producto de su vejez, aunque no se veían para nada saludables.
-Deme un buen motivo para llevar al niño del otro lado del muro y lo haré- Dijo el anciano Gowas haciendo que su voz estalle dentro de la celda. Pero después de haber dicho eso, Koro ni quisiera se movió, como si realmente no le importara una sola palabra de lo que dijo aun incluyendo a su hijo. Después de unos segundos dijo: -Por favor…-
Pero Koro no decido moverse ni con las suplicas. Sus ojos parecían desprender chispas mientras estaban clavados en los adoquines en modo de una leve meditación y su ceño estaba fruncido como si realmente le molestara que Gowasu haya pronunciado esas palabras. Su boca se curvo haciendo un garabato parecido a una sonrisa irónica, al instante decidió voltear para mirar a los ojos al cobarde hombre; como lo había nombrado desde aquel episodio. Sus ojos se entrecerraron al toparse con la luz incandescente, pues hacía tiempo que no veía la claridad, incluso cuando los guardias traían su comida este nunca apreciaba ni la luz de las velas porque se mantenía silencioso y con los ojos cerrados.
Gowasu descifro la mirada de Koro instantáneamente. Esta llegaba como dardo de reproches a su figura y podía jurar que si no estaba prisionero lo más probable es que le saltaría a la yugular, no obstante, dijo nuevamente: -Dígame… ¿Por qué debo llevar al niño del otro lado? Necesito un buen motivo por el que debería arriesgar mi reputación y mi seguridad, para dejar a un niño solo en ese lugar desconocido y sombrío. Me ausente mucho tiempo y lo hice porque lo que usted me pidió sobrepasaba la razón y la lógica de este juego. No he llegado a ninguna conclusión y tampoco he podido dormir desde entonces. ¿Qué tiene que ver ese niño conmigo y porque será mi perdición?
-¡Oh! Está preocupado por usted… lo entiendo. Pero el tiempo de poner a salvo al niño y de que usted sea conocedor de la verdad; ha expirado. Ya no hay retorno. Váyase por favor-
Gowasu negó levemente y respondió: - No… siempre hay una salida Koro-.
-Pues no la hay, ya no. Y no todo es cuando usted quiere supremo Gowasu-
-¡No me diga eso!- Respondió el anciano alzando su voz; algo irritado. -¿Cómo pretendía que hiciera lo que me pedía sin saber de qué se trata todo esto? Usted quería que yo envíe a ese niño fuera de este lugar ¡Pues tendría que decirme que sucede con el!-
-Apague esa maldita luz- Dijo Koro evadiendo las palabras de Gowas y casi cegado por el resplandor. Luego encendió la vela sobre la mesa.
Gowasu respiraba agitado; estaba molesto pero además, el aire en la profundidad era denso. Intento tranquilizarse y poco después extinguió la luz en su mano.
-Se lo suplico- Dijo Gowasu algo más calmado. -Dígame que debo hacer, cuénteme sobre su hijo, dígame porque debo llevarlo allí y porque será mi perdición-
El jardinero dio un pequeño suspiro y a los pocos segundos respondió: - Hace dos meses le dije que debía llevar al niño del otro lado del muro, pero usted no quiso escucharme. Huyo despavorido, aterrado de algo desconocido. Si tan solo le prestara atención a las leyes de nuestro creador encontraría la tranquilidad que tanto anda buscando…-
Gowasu interrumpió rápidamente: -No…- Y sus ojos se volvieron tormentosos mostrando una mirada desesperada. -No me diga eso-
Koro continuo hablando esquivando las palabras del anciano y dijo: -Usted viene a mí porque tiene miedo de su futuro, y yo le vuelvo a repetir que ya no hay retorno. Jamás he disfrutado de las miradas tormentosas e inundadas de pánico, y ciertamente no voy a burlarme de usted. Usted está aquí a causa de su egoísmo; teme por usted… Le teme a lo que le pueda ocurrir de ahora en adelante ¡Y no lo culpó! Pero usted se ha escabullido de las señales de Kaiju…-
Gowasu frunció el ceño e interrumpió aún más irritado: -¡No es cierto! ¡Jamás huiría de Kaiju! ¡Usted está mintiendo! ¡Yo no he recibido ninguna señal!-
El jardinero camino hasta los barrotes y respondió abruptamente: -¡No hay peor ciego que él no quiere ver supremo Gowas!- Grito enfurecido. -¡Usted mismo dijo que no podía leer mis pensamientos porque sentía la energía de Kaiju! ¿Es que acaso eso no fue una señal? ¿Qué esperaba? ¿Qué Kaiju hablará con usted y le dijera que puede confiar en mí? ¡Eso no iba a pasar y ciertamente no pasará!-
-¡Entonces dígame que debo hacer ahora!- Grito el anciano más desesperado que nunca. - ¡Cuénteme que sucedería si llevaba al niño en el momento que usted me lo pidió, dígame qué diferencia hay en llevarlo ahora!-
-¿Está seguro de que quiere saberlo? Porque de todas formas ya no hay retorno-
Gowasu mantuvo el silencio, y sus ojos quedaron turbados en los oscuros del jardinero. Cualquier decisión que pudiera tomar, no tenia retorno ¿Qué diferencia había entonces entre saber y no saber? De su boca, escapaba un suspiro; tan agotador como su mirada apagada y adornada con oscuras ojeras. Tomo asiento en el pequeño taburete y pacientemente espero las palabras de Koro.
El jardinero igual de silencioso, interpreto las acciones del anciano y luego camino hasta su silla para sentarse y comenzar a hablar: -Mi sueño siempre fue tener un niño…- Dijo calmado. - Y durante muchos años; en mi juventud y mi adultes sentí que algún día sería posible, pero esto era una locura para cualquier Shin-jin que lo oyera ¡Incluso para usted! Aunque luego descubrí que no era así. Miles de años he pasado buscando alguna señal del universo que me dijera que nosotros los Shin-jin no somos simples maquinas creadoras, que nosotros no solo existíamos para competir y ver quien era mejor creando un simpático clavel… entonces, empecé a orarle al único capaz de haberme otorgado la vida, a quien es un enigma y que a nadie en este sucio planeta le importa. En miles de años nadie se ha parado frente a su creador ni lo ha escuchado con el corazón abierto…- Hizo una pequeña pausa y después continuo. - Y luego me pregunte ¿Por qué en este planeta a nadie le importa de dónde vino? o… Tan siquiera toma consciencia de lo que hace aquí. ¿Usted se lo ha preguntado Supremo Gowas? ¡Claro que no! usted esta tan ciego como el resto, sin embargo, Kaiju confiaba en usted- Hizo una nueva pausa, esta vez suspirando profundo y dijo: - Sabia desde nacimiento; y porque todos lo sabemos; como si estuviera grabado en nuestro código genético, que nosotros los Shin-jin no podíamos tener hijos, pero me negaba a creerlo. Y más tarde entendí que tristemente era real… Lo supe cuando comencé a ver las fugaces parejitas que se armaban entre Shin-jin macho y hembra y ninguna de ellas lograba concebir erróneamente ¡No era posible que de todas ellas ninguna quedara embarazada!. Entonces una madrugada calurosa; de esas en las que es imposible dormir decidí caminar hasta mi único creador y hablarle. Le pregunte quiénes éramos, ¿Por qué estábamos aquí? ¿Por qué yo tenía un sueño tan grande como tener un hijo y de donde nacía mi curiosidad? ¿Por qué en este mundo nadie parecía escucharse entre sí y además lo ignoraban sin darle una pizca de agradecimiento por haberlos traído al mundo? Pues ¿Quien nace de una manzana hoy en día? Esa misma noche, no recibí respuesta alguna y por un momento me sentí un loco hablando con un árbol, tal vez… como todos ustedes se sentirían al hablarle y la razón por la nadie se acerca a decirle ni buenos días… Aun así, me reí de mi mismo y camine hasta mi habitación…era mejor ir a dormir y dejar a Kaiju en paz. Sin embargo esa noche algo cambio dentro de mí, no sabía que era ni a que se debía pero hablarle y preguntarle había calmado mis ansias. Y así comenzaron a ser todos los días de mi vida, solo pasaba y le agradecía por haberme dado el regalo de vivir; de presenciar este mundo y de ser su hijo. ¡Pero además!- Dijo eufórico. -Pude notar algo extraño. Tenía la leve sensación de que contenía millones de vidas adentro ¡Todas vibrando con intensidad, moviéndose de un lado a otro en alguna extraña dimensión dentro de esa maciza corteza! ¡Y mi locura me llevo a creer por un instante que ellas reían y festejaban al saber que alguien se acercaba a saludar a nuestro padre!- Se detuvo nuevamente suspendido en esos recuerdos. Poco después continuo: - Un día intente comentarlo con mis compañeros, yo sentí que debía compartir esos acontecimientos y que todos debían saber que Kaiju estaba vivo y consciente de todos nosotros… pero nadie me escuchaba, y pronto comenzaron a decir que yo estaba loco ¡Tal vez si! Pero preferí sumergirme en mi locura y sentirme agradecido con mi creador antes que hacer oídos sordos y convertirme en una maquina como el resto. Nuestro padre tenía tanto para decirnos, el quería darnos el bendito regocijo al recibir sus conocimiento… pero esta sociedad no estaba preparada. Durante cinco mil años trate de hacerles entender que Kaiju necesitaba ser escuchado y a nadie le importo. Entonces desistí y me disculpe por no traer más Shin-jin que quisieran conocerlo. Para ese entonces, mi sueño de tener un niño no había acabado, y un día se me ocurrió orar y pedirle por él. ¡Escuchaba murmullos dentro de mi cabeza provenientes del árbol! ¡Palabras extrañas con idiomas desconocidos! Y sucedía cada día en que me sentaba y pedía por que el me concediera un niño ya que sabía que jamás podría tener uno con una bella Shin-jin. Usted me dirá que yo estaba loco, pero Kaiju y aquello que fuera que está dentro me respondían aunque yo no pudiera entenderlo. Durante un año y treinta y cinco días; cada noche le pedí que me cumpliera mi sueño, y entonces cuando menos lo espere la manzana cayo del árbol ¡Yo la vi con mis propios ojos! ¡Y corrí desesperado a buscarla, yo sabía que era mi niño, lo supe cuando la vi caer, el brillo de ese fruto dio directo en mis ojos y estaba tan emocionado que no había reparado en las voces dentro de mi cabeza ¡Todas ellas hablaban rápido! ¡Gritaban, festejaban alocadas y yo no podía entenderlas! Entonces, una de ellas me dijo ¡Tómala! Y yo intente llegar más rápido para tomarla, cuando lo hice rebose de felicidad y ya empezaba a planear todo lo que viviría con mi pequeño ¡Pero las voces! Ellas no se detenían, querían que supiera algo mas, necesitaban ser escuchadas. Mi cabeza se dividía entre sus palabras y mis pensamientos, yo quería llevarlo a mi habitación y esperar a que rompiera su cascaron pero ellas empezaban a alarmarse. . Intente no escucharlas, pues estaba maravillado pensando en que color de piel tendría mi pequeño, o que reacción tendría al pisar el césped húmedo en plena mañana. Mi mente se había transformado en una pantalla de sueños, en donde podía imaginar miles de cosas con mi niño… y entonces el Gran supremo apareció e intento quitármelo, fue en ese momento cuando escuche la voz de nuestro señor Kaiju… era la misma vos que me dijo ¡Tómala! Pero esta vez me decía ¡Corre a la muralla! Y corrí… yo, corrí todo lo que pude…-. Hizo una nueva pausa. Sus ojos ahora comenzaban a perder su brillo, el dolor de recordar ese episodio eran tan vivido con aquel día, a los segundos continuo. – Solo habían pasado unos segundos cuando me detuve en la muralla…solo fueron unos míseros segundos en los que me detuve a escuchar que estaba haciendo lo correcto, y por esos malditos segundos no llegue a cruzar. Me culpe durante las primeras semanas, pero luego mi señor me dijo que no hubiera llegado, que no debía culparme por haber cometido la tontería de soñar despierto e imaginar un mundo mientras las voces intentaban decirme que huyera…-
Koro nuevamente hizo silencio, pero esta vez para tomar algo de agua que había en un vaso sobre su pequeña mesa de madera. Gowasu mantenía su mirada sobre Koro, estaba absorto, su rostro se mantenía estupefacto y con redondos ojos sorprendido. Ni el estúpido expediente contaba algo que se asimilara a su relato, ese historial era una completa mentira en donde solo decía que el jardinero ataco a los guardias y que quiso huir con una manzana… ¡Que carajos! Pensó, ¿Cómo es que nadie más vio lo que sucedía? ¿Quién demonios había escrito ese historial que solo decía mentiras?
Trago saliva con un gesto por demás amargado y luego dijo: - Yo… No sé qué decirle. Lo siento-
-¡Aun no he terminado!- Respondió el jardinero evadiendo la frase compasiva. - Usted quiere saber qué diferencias hay entre llevarlo cuando se lo pedí y llevarlo ahora, pues allí voy. Solo recuerde; no hay retorno. Y no intente hacer algo estúpido porque se verá aun mas acabado- Dijo determinante y luego dijo: - Nuestro creador me había concedido un niño con una condición, pero no lo supe hasta que lo recordé al momento de tomar la manzana en mis manos. Esa condición consistía en aceptar que mi hijo no solo era mi hijo sino que también tenía una misión en este mundo, debía aceptar todo lo que venía con él y cuidarlo hasta que alguien llegara a marcarle el camino de la rectitud ¡Alguien que brillaba con intensidad, alguien capaz de de mostrarle el reflejo y la realidad! Alguien capaz de brillar en el mismo amor… ¡Y entonces! Usted apareció cuatro semanas después de que mi niño nació y en ese entonces yo había perdido todas las esperanzas de que él pudiera estar a salvo. Pero no se confunda… no era usted a quien mi hijo esperaba. Sin embargo, cuando usted vino aquí y noto la presencia de nuestro creador, supe que usted tenía una sensibilidad similar a la mía y que seguía el mismo camino ¡Aunque no lo supiera! Y de un momento a otro sentí la gran esperanza de poner a mi hijo a salvo. Ahora, le diré lo que quiere saber y lo que rechazó por no comprender la primera señal. Usted debía sacar a mi hijo de este lugar, y cuando fuera a buscarlo se iba a encontrar con otro niño pequeño a su lado; uno mayor, no diré su nombre porque usted no debe saberlo; ninguno de los dos, pero le diré que usted iba a cargar con los dos pequeños, el niño mayor no iba a oponer resistencia porque en ese instante sabría que debía irse con usted…-
Gowas interrumpió con palabras atropelladas y desesperadas por saber más y dijo: Pe, pero ¡Estaba por robarme dos niño! Koro ¡Es una locura!-
-Cierre la boca y escúcheme- Respondió molesto. –Mi hijo tenía que irse conmigo y juntos esperaríamos la llegada del otro niño al cual no puedo nombrar. Su destino era estar a mi lado junto con mi hijo pero este maldito mundo metió sus garras para que no sucediera, ¡Este mundo y esta sociedad de evolución materializada donde todo es gris y la gente vive enferma y esclavizada provoco un caos! La locura de este mundo los ha consumido a todos y en un maldito segundo todo se volvió oscuro y macabro, le robo a este mundo las esperanzas de conocer el amor. Ustedes los Shin-jin se han transformado en seres monstruosos capaces de destruirse entre sí, capaces de castigar a todo aquel que piense diferente ¡Mi señor lo sabia! Y por eso quería que mantuviera a mi niño lejos de aquí. . ¡Entonces! Una mañana Kaiju me mostró que las fichas del juego se habían movido, y que el pequeño Shin-jin mayor tenía un AS sobre su manga… y me sonreí…-. Hizo una pausa y busco el cuaderno donde había dibujado a su bebe, después lo abrió y lo puso ante los ojos del anciano Gowas. – Fue entonces cuando hice este dibujo. Estaba feliz porque Kaiju me informaba que el niño vendría a traer un regalo para mi pequeño si algo fallaba esa noche. ¡Una caja!- Dijo abriendo sus ojos enormemente. – Una caja musical que lo acompañaría en el caso de que usted fallara y no quisiera llevarse al niño. ¡Usted había entrado en el juego! Y la diferencia es que si usted se llevaba a los dos niños mi hijo no tendría que sufrir las penumbras de este mundo y tampoco sería su perdición. Debo reconocer que no estaba conforme cuando vi que usted rechazo llevarse a mi bebe de aquí, pues eso retrasaría las cosas y la misión del niño mayor comenzaba cuando usted se lo llevara a ambos… ¿Lo entiende? Es tan grande el poder de ese niño, que tenía grandes jugadas escondidas para quien voluntaria o involuntariamente quisiera estropear sus planes. Una vez más a mi hijo le toco el camino difícil… Si usted ahora lo lleva del otro lado ¿Qué cree que encontrara? ¡pues nada! Porque el Shin-jin que debía acompañarnos no estará allí. El es un niño, y ha programado diferentes caminos en los que todos conducen al mismo destino ¡Su trabajo es increíble! Sus jugadas impredecibles… pero si los de afuera continúan removiendo su tablero podrían acabar con toda su programación; todas sus posibilidades ¿ahora lo entiende?-
En anciano aun boquiabierto con todo lo escuchado no daba crédito a responder nada y solo se encontró con más preguntas por hacer, las que segundos después no tardo en formular y dijo: - ¿Quiénes son esos niños?-
-No se lo diré- Respondió Koro rapidatamente. - Usted perdió su oportunidad de saberlo cuando debía. Kaiju recibe órdenes y el niño Shin-jin no desea que sus planes se vean estropeados. Si usted quiere conocer la verdad, ahora tendrá que esperar para descubrirla, pero mi niño será su perdición y usted debe perderse para encontrarse y encontrarlo a él, solo así…-
-¿Qué? ¡Espere un momento! ¿Dice que Kaiju recibe órdenes? ¿Y de un Shin-jin?- Grito Gowas disgustado.
-Sí. Y vaya y cuéntelo porque de todas formas no le creerán. ¡Bienvenido al mundo de la locura supremo Gowas!-
El supremo mas irritado y confuso grito nuevamente casi sobre las palabras del jardinero diciendo: -¿Quién ese niño? ¡Dígame quien es ese niño ahora!-
-¡Oh hoho!- Dijo Koro con una pequeña risa. - No pierda la cabeza supremo Gowas ¿Acaso volví a equivocarme y usted planea cometer una locura?-
-¡No!- Respondió el anciano levantándose del taburete y pegándose a los barrotes de la celda.-Buscare a ese pequeño y lo llevare junto con su hijo a donde desean. Viviré con ellos si en necesario pero no permitiré que esto me consuma ¡De ninguna manera! ¡Me niego a vivir pensando en cuando llegara el momento en que tenga que saber la verdad, quiero saber ahora que está sucediendo en este mundo y quiénes son esos niños! ¡quiero saber quién es el Shin-jin capaz de darle ordenes a nuestro creador y cómo es posible eso, yo no viviré así durante años hasta que ocurra! ¡Su hijo no será mi perdición, no me perderé por nadie jamás y haré lo que sea para conseguir que ellos estén del otro lado del muro!-
De un momento a otro Koro empezó a lanzar carcajadas una tras otra. Reía como un loco, o quizás ya estaba loco. No era una risa alegre, ni sarcástica, ni molesta o divertida, tan sólo era risa libre y sin calificativos.
El anciano furioso por las repentinas carcajadas dijo en un grito: - ¡¿De qué demonios se está riendo Koro?!-
-Lo siento- respondió entre risas. – Es que usted no puede hacer nada. Váyase por favor, descanse y sea paciente-
-No me iré- Respondió Gowas mostrándose enfadado. Luego dijo: -Me quedaré en este planeta hasta la madrugada y llevaré a ese niño del otro lado, lo pondré a salvo y luego iré a buscar al otro niño-
-¡Vaya! ¡Hágalo! Usted le está dando el gusto al destino, rompa las reglas de nuestro creador, intente romper las reglar del pequeño Shin-jin. Vea con sus propios ojos lo que sucederá si intenta interferir. Mi creador me lo ha revelado, usted no tiene escapatoria ¡Nadie puede escapar ahora! ¡Todos están condenados! Solo el pequeño Shin-jin puede mover estas fichas y decidir el momento en que volverá a este lugar y buscar a mi pequeño. Si usted interfiere no sabrá cuando será la nueva oportunidad en la que volverá y le dirá que ya es hora de irse… No sea terco supremo Gowasu-
-¡Maldición!- Grito Gowasu intentando sacudir las rejas. – ¡Dígame cuando volveré a ver al niño! ¡Quiero saber cuánto tiempo tendré que torturarme para saber que hacer!-
-Eso será muy pronto, en unos cuantos años quizás. El niño vendrá aquí a una reunión importante, y lo reconocerá, porque él se mostrara ante usted, encontraran a mi hijo detrás del castillo y se irán a donde los estúpidos Shin-jin jamás pisarían. Pero si usted no entendió nada de lo que le dije y aun tiene esa tonta idea de llevarse a mi pequeño en este momento, algo le sucederá a usted y entonces solo hará que su sufrimiento sea más grande, mi hijo se convertirá en su perdición ¡¿No lo ve?! En este momento usted está perdiendo la cabeza por mi pequeño y lo hará hasta que llegue el momento en que el niño Shin-jin vuelva. Por el contrario si retrasa el momento, su perdición será más grande. Vaya a dormir supremo Gowasu y deje las cosas como están.
El anciano con un gesto furioso rechazo completamente las palabras del Koro y vocifero: -¡Está mintiendo! ¡Usted miente Koro! ¡El destino no me manejara a mi yo haré que todo sea posible!-
-Usted no está viendo con claridad señor. El destino no es algo que usted pueda manejar. No sea terco, acabo de darle un mapa del juego y todavía se empeña en hacer las cosas a su manera, no tiene sentido…-
-¡Nada tiene sentido! ¡Todo esto es una pesadilla y ya no quiero estar aquí! ¡No quiero ser parte de este juego y voy a terminar con esto cuanto antes!- Dijo Gowas enfurecido.
-No pierda la cabeza Supremo… No se comporte como todas estas mentes atormentadas, sosas e insípidas con el cerebro más seco que el río Jikan. Siéntese y espere a que todo suceda…-
-¡Váyase al infierno!- Grito Gowas sacado de sus casillas.
Se retiraba, pero ahora con más dudas, y todas lo llevaban al mismo lugar. Pensaba demasiado, hablando mucho más de lo que su mente podía pensar y no había resuelto absolutamente nada de todo aquello que le quitaba el sueño y lo atormentaba. Su sangre hervía al no poder saber que mas ocultaba el hombre y porque Kaiju se había vuelto tan cercano a él. No era envidia lo que embargaba al anciano, era el temor de no saber que debía hacer realmente. Koro le había mostrado que había entrado en un círculo continuo; en un punto sin retorno. No había mentido, sentía temor por el mismo, no deseaba perder la cabeza por ese niño el cual ahora tenía en la mira gracias al jardinero, y si Kaiju le había concedido su hijo y además este podía hablar con su creador celestial era porque detrás se escondía algo sagrado. Sus deseos solo navegaban por el sendero que conducía a la gigantesca muralla. En donde podría llevar al niño y terminar con esa tortura, desligarse del peso de todas las cosas que había escuchado, de todos los secretos que se escondían. No quería pertenecer a nada de eso, su deseo más grande era olvidar todo ello y hacer como si nunca hubiera escuchado nada, pero aun así, sabía que ahora estaba ligado a los niños y aun no sabía que sucedería después.
…
La habitación del niño estaba iluminada por un pequeño e infantil velador que la Kaio Tieer fabrico exclusivamente para él. En poco tiempo decoro la habitación a su gusto y al gusto del niño, claro.
Para muchos la Kaio Tieer no estaba del todo dentro de sus cabales; pues decía que el niño se comunicaba con ella y que hasta le decía que color era de su agrado y cual no. Sin embargo, solo era tomado como un desvarío de la muchachita y sin nada de atención, simplemente aceptaban lo que decía porque después de todo era ella quien pasaba tiempo con el bebé y eso era desde su nacimiento.
La Joven Kaio sonriente y alegre terminaba de leer un cuento, mientras el bebé de enormes ojos grises permanecía acostado en la cuna y luchando incansablemente por tomar las puntas de sus pies con sus manos. De vez en cuando desviaba su mirada en dirección a la joven mujer, pues estaba escuchando el cuento y se lo hacía saber respondiendo con uno que otro gorgorito.
-Oye…- Dijo la Kaio con una gran sonrisa. -¿Te aburre este cuento Verdad?-
El niño sonrió al tiempo que lanzaba un pequeño grito agudo y sacudía sus pies en el aire. Seguramente eso era una respuesta para la joven Tieer quien ahora abandonaba el libro a un lado en una pequeña mesita y decía: -Si lo imaginé…- Luego se acerco a la cuna para tomar al niño en sus brazos. Como respuesta, el pequeño volvió a dar un nuevo grito alegre al tiempo que estiraba sus manos para alcanzar su rostro, quizás apretar su nariz o intentar meter sus pequeñitas manos en la boca de la mujer y al instante dijo: -¡Oh! Tienes muchas energías pero debes descansar, además es muy tarde y mañana tienes un molesto control con el doctor Kaio… Flaco, escuálido y largo como fideo espagueti, con enormes anteojos y zapatos de payaso…-
El niño lanzó una nueva carcajada, como si realmente hubiera entendido a la mujer, y al instante esta continuó diciendo: - Lo sé, te agrada porque es chistoso y mañana me reiré contigo pero ahora es tiempo de dormir-.
La mujer deposito un beso en la mejilla del niño para luego acostarlo en la cuna. Por su parte el bebé parecía aceptar el descanso y entre sonrisas y gorgoritos le dedicaba una última mirada a la joven antes de que está decidiera irse.
No paso demasiado tiempo cuando Tieer finamente abandono la habitación dejando solo la pequeña lámpara encendida.
Los bellos y cristalinos ojos del pequeño observaban el simpático móvil de cuna que había estado girando incansablemente. No era su juguete favorito pero parecía agradarle o al menos lo entretenía por un buen rato… pero después de todo ese móvil giratorio hacia una excelente combinación con la pequeña caja musical que permanecía dentro de la cuna y aún costado en la cabecera.
La Kaio Tieer la vio infinidad de veces, y cuando llegaba el momento de asear el cuarto y cambiar las sábanas siempre volvía a poner la caja en su lugar. No tenía idea de cómo había llegado allí pero comprendía que el niño respondía con un llanto si esta no se encontraba en su cuna. No le veía mal alguno y aunque le parecía que estaba averiada tampoco fue motivo para quitarla de la vista del pequeño.
En ocasiones y vaya a saber el motivo, la cuerda de la caja giraba en sentido contrario a las agujas del reloj y luego de manera muy lenta , esta volvía a girar aunque a favor. De esa manera el pequeño sonreía al ver el móvil de cuna girar y finalmente hasta llegaba a dormirse.
Para Tieer, quien había visto con sus propios ojos como la cuerda se movía, sólo significaba que el niño tenía algún poder en especial para hacerlo sin tocarla, además de que también podía escucharla. Le parecía algo asombroso, pero sin duda algo que no debía decir, porque cualquier estúpido diría que la pobre caja estaba embrujada o en el peor de los casos que el niño ya estaba loco desde su nacimiento... ¡Quién sabe! En el planeta Kai-Shin todos estaban paranoicos. Cualquier cosa extraña que se les presentará era motivo para culpar a los Makaioshins.
Como todas las noches la cuerda de la caja giraba y se soltaba para que el pequeño escuche su melodía. De esta manera empezaba a sumergirse en un profundo sueño, sus ojos empezaba a pesar y su pequeño cuerpo se relajaba, su respiración se hacía pausada y su cabeza caía aún costado. Segundos después el niño se dormía con una leve sonrisa que adornaba su rostro. Pero algo hizo que sus ojos se abrieran repentinamente. La puerta rechino como una señal de que alguien entraba. El bebé se removió un poco mientras sus ojos observaban el techo, y a la espera de encontrarse con el rostro de quien interrumpía su sueño.
El Supremo del décimo universo asomaba su negra mirada en el interior de la cuna encontrándose con los ojos del niño; abiertos de par en par y atentos a cualquier movimiento. La sorpresa se vio plasmada en su cara al cruzarse con aquellos ojos grises que jamás había visto en ningún Shin-Jin. Segundos después su facciones pasaron a ser difusas, pues el hombre tenía miles de preguntas para hacerle a ese niño…
-¿Quién eres…?- Dijo apenas en un susurro, y decidido estiró sus brazos hasta el niño para cargarlo.
Gowasu jamás podría describir exactamente como se sintió aquel contacto. Era un ser explosivo, potente, brillante y con una sensibilidad extrema, su vibración era capaz de abrir cualquier dimensión. Era el ser perfecto… un ser sabio e ignorante; rígido y flexible a la vez, incapaz de ocultar en esa mirada el reflejo del mundo en que habitaba. Sus manos temblaron, y sus ojos se abrieron enormemente al ver la inocencia del pequeño, su delicadeza… apenas podía sostener su cabeza, sus pequeñas manos abarcando toda la cavidad de su boca.
Pronto se volvió ambicioso, su sed de conocer la verdad se volvía inaplazable hasta el punto de llegar a alucinar con que podría adelantar aquella predicción de Koro. Ahora más que nunca y después de sentir lo que el niñito transmitía quería ser el poseedor de toda esa verdad. Sin pensarlo un minuto más tomo la manta del niño y lo cubrió, pues la noche era helada y no deseaba que el pequeñito se enfermara, además apenas era un bebé y este podría ser susceptible a cualquier peste.
Miro a su alrededor buscando algún tipo de abrigo más, ya que debía dejar al pequeño del otro lado del muro y luego debía buscar al otro niño. Pero luego a su mente llego otro pensamiento; podría abandonar todo y quedarse con el dulce bebe del otro lado del muro y esperar a que el otro niño apareciera, si ese desconocido Shin-jin; a una corta edad, era capaz de controlar los caminos de la vida entonces tarde o temprano sabría que algo cambio y que el bebé ya estaba del otro lado.
Salió desesperado de la habitación, con el niñito en brazos y completamente cubierto. El pasillo estaba a oscuras y silencioso y agradecía que fue así, ya que eso significaba que el lugar estaba deshabitado. No tardo demasiado en transitarlo y pronto se encontró con la amplia sala principal que lo conducía a la salida del jardín. Corrió a gran velocidad con el pequeñito entre sus brazos, escuchándolo hacer gorgoritos y balbuceando cualquier cosa con la intención de comunicarse; como cualquier ser vivo inteligente. El camino de piedras se hacía largo frente a su desesperación por llegar, y por un instante le parecía sentir el mismo desasosiego que padeció Koro el día que intentaba huir con su niño. Y no tenía duda ¡Era su niño! ¡Y Kaiju se lo había obsequiado! Tal vez era la bendición más grande que un Shin-jin podría tener.
Aún no comprendía cómo es que nadie había notado lo especial que era ese pequeñito, o es que quizás nadie tenía la percepción adecuada para hacerlo.
Era extraño que ese sendero de piedras lo condujera directo al muro, porque estaba prohibido pero hasta parecía ser una invitación ¿Cómo es que no lo había notado antes?
Ya sólo faltaban unos cuantos pasos y en cuestión de segundos se vio parado frente la gran muralla. Con la mente bloqueada por el deseo de pasar al otro lado de una vez por todas se elevo con su Ki, pero alguien interrumpió su camino.
Un extraño sujeto totalmente cubierto con una capa oscura, le obstruía el paso mientras permanecía de pie en el borde de la muralla. Gowas retrocedió apretando al pequeño entre sus brazos y dijo: - ¿Quién eres?-
El sujeto alzó sus manos y el anciano retrocedió un poco más, sin embargo está persona solo buscaba descubrir su cabeza y mostrar su rostro. Los ojos del anciano se vieron estupefactos y en pocos segundos su rostro cambio a uno más extraño.
-¿Towa?- Pregunto confundido. Pero sabiendo perfectamente quien era.
La mujer no hizo ningún gesto, sólo se limito a mirar al anciano y luego respondió: -No es el momento-.
-¿Qué?- Pregunto aún más extrañado y se aferro aun mas al niño.
Towa esta vez sonrió más ampliamente y dijo: -Debes tener cuidado con lo que deseas anciano-
De inmediato la muchacha levantó su mano haciendo aparecer una especie de planta extraña de raíces gruesas y largas, con dos ramificaciones que daban el aspecto de ser pequeñas piernas de hombrecillo. De ellas caían un extraño y espeso barro, como si hubiesen sido arrancadas de algún pantano apenas unos segundos, sin embargo, eso, solo era el extraño ungüento de una fuerte hechicera que en sus manos sostenía una poderosa planta llamada mandrágora.
El anciano del universo 10 la reconoció al instante y sabía muy bien lo que el poder de aquella planta creada por Makaioshins era capaz de hacer. Su uso era completamente prohibido sin embargo la planta tenía grande poderes curativos también, tal vez eso era algo que ni el mismo Makaioshins sabía ni al momento de haberla creado. Pero de todas formas la mandrágora estaba en las manos de una mujer, y no era cualquier mujer. Era la pequeña niña que durante miles de años visitaba a Kaiju a altas horas de la madrugada. Towa era la pequeña niña desaliñada y despeinada que llegaba de la nada y se sentaba a su lado en aquellos tiempos en los que le pedía a su creador por el bienestar de su pueblo.
¡Koro mentía! Pensó. Porque alguien más si intento acercarse a Kaiju; él, y sin embargo jamás había recibido una señal de este. Nunca le habló ni tampoco lo hicieron esas extrañas voces, ahora también recordaba que Towa jamás había dicho una palabra, sólo se sentaba frente al árbol en silencio y horas después abandonaba el lugar. Siempre supo que la niña era una makaioshin, y ella siempre supo que el era un Kaioshin pero jamás intento atacarlo. Quizás la niña había sido el motivo por el cual había tomado la decisión de estudiar la mente Shin-jin. Towa era el principio de su curiosidad… porque él; sabiendo que en ese entonces era una niñita conocía perfectamente su poder, y no era una niña ordinaria, era el makaioshin más poderoso que había conocido y sin embargo jamás había utilizado su magia para atacarlo…
-Tu…- Dijo el anciano con una voz temblorosa. -Tú has crecido mucho…-
-No me interesa hablar contigo- Respondió Towa para luego aventar la mandrágora cerca de sus pies, después dijo: -En pocos minutos olvidaras todo así como también olvidaras cuando vuelva a decirte "Tu lo arruinaras, como lo arruinas todo" Sufrirás… pero tú te lo buscaste-.
-¡¿Qué?! ¡No, espera! ¿Qué has hecho? ¿Qué es lo que dices?- Dijo el anciano alarmado y acercándose unos pasos.
-¡Ve! ¡Corre al bosque! Caerás en unos minutos y al despertar no recordarás al niño, tampoco volverás a ver al jardinero porque plante ilusiones en ti y ahora irás con el gran supremo y dirás que Koro está loco y que ya no quieres atenderlo. Eso le dará una sentencia más segura y todos avalaran tus palabras. El niño se convertirá en hombre y un día el será tu perdición, lamentaras no haberlo escuchado, derramaras lágrimas de sangre por él, lo lloraras día y noche frente mar del éste, gritaras su nombre entre los bosques. Lo amaras más que a tú propia vida y tu alma no encontrará consuelo. Tu, te volverás loco y yo estaré ahí para verlo-.
A Gowasu se le erizo la piel, y sus ojos se volvieron aun mas atormentados. Su rostro se desencajo y rápidamente sintió como su corazón se aceleraba producto de la desesperación frente al temor. Después grito: -¡¿Qué demonios estás diciendo?! ¿Qué es lo que quieres? ¡Sólo intento ayudar a este niño!-
La mujer evadió cualquier comentario y rápidamente volteó para retirarse. Y un nuevo grito escapó de los labios del anciano diciendo: -¡No! ¡Espera! ¡No te vayas Towa! ¿Qué sucedió contigo?-
La joven esquivó nuevamente las preguntas, sin embargo volvió a hablar: -Estaré cerca… pues cuando caigas debo llevar al niño a su lugar-
-¡No, No! ¡Yo mismo lo haré! ¡Quítame esa maldición, yo no quiero olvidar, por favor, no hagas que olvidé a este niño, no hagas que condene a Koro!-
-Tú te hiciste esto anciano- Respondió la mujer antes de saltar al otro lado.
Gowas abrió sus ojos aterrorizado y grito: -¡No! ¡Towa!-
…
El fin de la hermandad
Los ojos de la mujer brillaban en todo su esplendor. Su boca dibujaba una perfecta sonrisa en la cual podía apreciarse sus blancas piezas dentarias. No podía ocultar su emoción ¡Por supuesto que no! Porque el viento soplaba a su favor.
Con el sacerdote de su lado nada podría salir mal… su confianza era ciega para ese sujeto, pues, el sí podría cumplir con todo lo que prometía. Sus poderes estaban lejos de su alcance; inimaginable. Si su hijo era poderoso ¿Cuál era el límite de ese ángel supremo? Nadie lo sabía… y tal vez jamás se sabría. Pero eso no era algo que le importará, porque su objetivo principal; su sueño, se haría realidad si lograba conseguir más información del aprendiz…
"Pobre muchachito infeliz" pensó la mujer recordando la última vez que lo vio. Se había convertido en la marioneta del anciano, y si sus cálculos no fallaban probablemente ya estaba completamente consumido por este, aunque ese… tampoco era su problema.
El demonio rosado aún en cuclillas; levantaba la mirada levemente para ver su hermana. El fruncimiento de sus cejas y los ojos chispeantes indicaban que: si el sacerdote no estuviera en un estado de meditación profunda, mezclada con desconcierto o no estuviera presente; en el mejor de los casos, ya habría saltado con sus oscuras garras al cuello de la mujer. ¡Por imprudente! "Sólo a un demente se le ocurriría hacer tratos con un ángel" , pensó.
Towa parecía estar más allá del bien y del mal, o quizás su sed de poder había terminado por deteriorar la poca dignidad que le quedaba; si es que alguna vez la tuvo.
Por experiencia, sabía lo que significaba trabajar para alguien que sólo buscaba conseguir beneficios propios, y una vez que ya no era necesario el siguiente paso era deshacerse del estorbo. Así es como funcionaban los asuntos de poder…
-¿Puedo ofrecerle algo más mi señor?- Pregunto la hechicera; conservando su sonrisa triunfal.
Daishinkan intentaba componerse entre las nubes de pensamientos que pasan en su cabeza. Pero estaba demasiado furioso y a la vez confundido como para responder algo que sonará convincente y que no tuviera que decir la verdad; pues la bruja no tenía porque saberlo… o tal vez si…
No era capaz de tomar decisión alguna, antes debía aclarar sus propias dudas y también hacer una visita a Wiss. Su mirada fue dirigida a la mujer nuevamente y respondió: - Quiero toda la información posible sobre el aprendiz. Sólo eso-
La bruja se adelanto y dijo: - Pues… para empezar. Además de no ser de este mundo, se que tiene un profundo rencor hacía hacia la humanidad-
-Lo sé- Respondió sonriente. – Y es un beneficio para mí. También lo será para ti-
-¿Cómo?- Pregunto confusa.
-¡No importa ahora!- Respondió mas sonriente y eufórico. -Tu descubre que oculta ese aprendiz, el resto es asunto mío. El odio a la humanidad no es algo que haya iniciado pero si es algo que continuó sembrando en él ¿Lo entiendes?-
Towa se inclinó en forma de cortesía, no obstante, era inevitable no pensar en los motivos del ángel que pudieran llevarlo a causarle ese daño a un aprendiz; al que apenas ella conocía y a quien había tratado para borrar sus recuerdos. Pocos segundos después pensó que quizás su magia no había servido de nada si el sacerdote había estado torturando al jovencito todo este tiempo. Quería preguntar; moría de deseos por hacerlo pero eso no era de su incumbencia y el ángel hasta podría molestarse. No era estúpida y ahora los enormes deseos de saber más sobre el aprendiz quemaban en su interior ¿Qué había en él? ¿Por qué ahora Daishinkan parecía querer verlo muerto o enloquecerlo por completo?
-No te demores- Dijo rápidamente. – Y ten cuidado porque no estás sola en el universo, ni en este, ni en otro. Si algún Dios destructor o un ángel descubren que estas cerca de un Shin-Jin te mataran. Alguien tuvo la genial idea de atentar contra un Kaio y esto los alarmó profundamente- Hizo una pausa y pregunto: - ¿Sabes algo de eso?-
La mujer miro al sacerdote unos cuantos segundos preocupada; aún intentando salir de todo ese mar de preguntas. Se detuvo, ahora viajando a las últimas palabras, imaginado quien podría haber causado ese asesinato. Segundos después volteó a dar una fugaz mirada a su hermano que aún estaba de rodillas y respondió: -No tengo idea de lo que está hablando. Pero tengo la certeza de que nosotros no fuimos, no está en nuestros planes atacar al planeta Kai-Shin aun-
-Y no lo harás- Respondió casi sobre sus palabras. – La exterminación que tanto deseas llegará cuando me des la información que necesito-
-De acuerdo- Respondió sin objeciones. -Sólo una cosa más. Ha dicho que me protegería y al mismo tiempo me dice que debo tener cuidado con los dioses destructores y los ángeles…-
El sacerdote interrumpió diciendo: -No puedo protegerte de todos mis hijos y tampoco de los dioses de la destrucción, no es posible por el momento. Sin embargo, no tendrás problemas con Wiss-
- Wiss no es problema para mí. El pertenece a este universo y no es aquí en donde debo trabajar…- Respondió en un tono duro. -Además, su hijo quería lejos al aprendiz de…-
Daishinkan volvió a interrumpir y dijo: - Eso ya lo sé. Tal vez… Wiss pueda ayudarte- Sonrió levemente y luego continuó diciendo. – El lo entenderá y además es mi hijo más fiel-
-Seguro…-Respondió Towa con un dejó de sarcasmo.
-¡Bien!- Dijo el ángel dichoso. – volveré en una semana y para ese entonces espero que tengas lo que necesito. Por el contrario, tu sueño se retrasará-
- Haré mi mayor esfuerzo- Respondió la mujer.
-No vemos entonces-. Respondió el sacerdote.
Al instante Daishinkan desapareció de la nada sin dejar rastro alguno, y sólo un segundo después Dabura se incorporaba furioso; exasperado, caminando hasta la estúpida bruja que en menos de 5 minutos le había entregado la vida al ángel; en bandeja de oro y con un gigantesco cartel que decía "Para ti, con amor"…
-¡Eres una maldita desquiciada!- Vocifero al tiempo que tomaba el cuello de la mujer y la arrastraba hasta la pared más cercana.
-¡Suéltame idiota! ¡¿Qué crees que haces?!- Respondió Towa en un grito.
-¡Dime tu qué crees que haces Perra del demonio! ¡¿Cómo te atreves a hacer un trato con el sacerdote?! ¡¿Acaso sabes lo que significa?!- Dijo mientras le daba uno que otro golpe contra la pared.
-¡Cierra la boca y Suéltame! ¡No tengo que pedirte permiso a ti para hacer tratos, tu eres el menos indicado para darme un sermón ahora, y te recuerdo que fuiste tú quien se dejó manipular por ese mago de pacotilla! ¡Eres una maldita deshonra para los Makaioshin…!-
El demonio presionó el cuello de Towa aún más e interrumpió diciendo: - ¡Porque tu no lo eres maldita sea! ¡Abriste las piernas y te mojaste con las ilusorias promesas de ese sacerdote que sólo busca su propio beneficio! ¡No te dará nada, no veras nada de lo que te prometió porque para ese entonces ya estarás muerta y por sus propias manos! ¡¿Acaso no puedes pensar un segundo y notar que busca aprovecharse de ese aprendiz del que justamente querían separar del supremo del este?! ¡Porque demonios primero no piensas que hay detrás de todo esto para que ese maldito ángel este tan desesperado por tener información!-
-¡Ya déjame!- Grito Towa furiosa. A los pocos segundos las manos de Dabura comenzaron a quemarse sobre su cuello y de forma automática provoco que la soltara.
-¡Maldita bruja!- Dijo el demonio completamente colérico; más por las decisiones que había tomado. -¡Te arrepentirás de lo que has hecho, acabas de condenar no sólo a los estúpidos kaioshines, también a nosotros!-
La joven mujer hizo una sonora carcajada y luego dijo: - ¿Y desde cuando ves el futuro hermanito? Porque siempre fuiste un pobre idiota incapaz de hacer algo solo…-
Dabura interrumpió: -Es fácil decirlo cuando eres una ruin bruja egoísta que puede entrar y salir del mundo demonio sin ayuda de nadie. Y es fácil decirlo para una puta bruja con suerte, porque eso eres, una bruja con suerte hasta que se te cruzo ese sacerdote y decidiste dejarte coger con sus palabras. Durante años espere a que encontrarás la forma de liberarme y cuando pudiste hacerlo me dejaste allí adentro, lo mismo hiciste con tu abuelo; ese al que tanto dices amar. Tu no sientes amor y mucho menos respeto por tu familia, no eres capaz siquiera de pensar en la confianza que el abuelo deposito en ti…- Se interrumpió a sí mismo un segundo y luego dijo ya más calmado. -No… espera. Está bien... - Hizo una media sonrisa. - Tienes lo que te mereces… chocaras con misma cara de la moneda-
-Vete a la mierda- Respondió Towa devolviéndole la sonrisa.
-Se… Me largo de aquí. Disfruta de tu repugnante felicidad mientras puedas… antes de que ese sacerdote te dé por el culo y sin piedad…-
Towa esta vez tembló de rabia, ahora cegada por todo lo que Dabura dijo y grito: -¡Vete a la mierda maldito demonio estúpido!-
La puerta de la casucha se abrió sin previo aviso. Era el anciano Mechikabura, que apenas había alcanzado a escuchar la frase de su nieta. Traía una sonrisa feliz, demasiado feliz como para encajar en los dos rostros coléricos que amenazaban con arrancarse los ojos de cuajo y luego comérselos uno a otro. Conservando su extasiado momento, el ex Rey demonio pregunto: -¿A qué se debe todo este alboroto?-
Ambos hermanos guardaron silencio un momento. Conservando sus caras ofuscadas y una ligera agitación a causa de la ira contenida, pero finalmente Dabura respondió: -Pregúntaselo a tu "Amada nieta" ella tiene la respuesta. Yo me largo-
Dabura camino hasta la puerta furioso y sin decir una palabra más allí mismo desapareció. Una vez deshonro a su raza; a sus hermanos. Aunque eso no era del todo cierto, y al aceptar un trato con Babidi también le pidió de favor que lo ayudara a liberar a su gente… solo que el desgraciado mago lo traiciono. Esta vez no participaría de las hazañas de su hermana, y no importaba si tenían el mismo fin que sus planes y los de su abuelo, porque sabía muy bien que el trato con un sacerdote era el peor acto que un makaioshin podía cometer y un pase directo a su tumba.
…
sueño lúcido
-No veo nada. No siento nada. No siento mi cuerpo… No puedo escuchar mi respiración ni sentir mi corazón. ¿En dónde estoy?
El aprendiz estaba sumergido en una profunda oscuridad. Allí el sonido del agua golpeaba con fuerza dentro de sus oídos. Desde la superficie llegaba un penetrante zumbido ensordecedor que retumbaba con fuerza justo en el centro de su corazón. También podía escuchar unos afilados chillidos y gritos; mezclado entre animales y personas. Buscaba una pizca de claridad en toda esa oscuridad; desesperado y ensordecido por ese incesante sonido parecido al retumbar de un corazón.
Su intuición lo arrastro a subir a la superficie. No sentía su cuerpo pero tenía la sensación de que con sólo desearlo empezaba a ascender. Escuchaba cada vez más cerca los gritos, los chillidos y ese penetrante retumbe en su interior. Poco después vio un pequeño resplandor de luz que se filtraba desde el exterior y tomo velocidad; una arrasadora que solo consistía en la necesidad de salir de esa oscuridad abrumadora.
Sobre el colosal mar empezaron a emerger las burbujas, y junto con la más grande el joven aprendiz salió a la superficie tomando una gran bocanada de aire. Sus ojos se abrían y se cerraban con fuerza intentando escurrir el agua de sus pestañas. Poco después empezaba a sentir su cuerpo tiritar sobre el mar helado. Giro sobre su eje buscando los inagotables gritos y chillidos, pero solo se encontraba con mas y mas agua a su alrededor. Miro al cielo; gris y nuboso como sus ojos, y en él buscaba alguna señal que le dijera en donde se encontraba, pero eso no sucedió. Dio un giro más y su nariz casi choca con las botas blancas de alguien que flotaba en el aire. Sus ojos se abrieron asombrados y su boca temblorosa acompañaron a su cabeza para mirar directo a quien tenía arriba.
El rostro humano del sujeto, sonreía maliciosamente y sus manos ahora se estiraba frente a los ojos del joven aprendiz. Al cabo de un breve instante, el hombre dijo: -Te estaba esperando-
Zamasu confuso, pregunto intentando retroceder: -¿Qué?-
Black sonrió y exclamo señalando al oeste, donde se veía algo de humo a causa de algún incendio: -¡Mira! ¡Esto es lo que soñaste!-
-¡¿Qué?!- Respondió Zamasu alarmado. -¿quién eres?-
-¿Cómo? ¿Qué quién soy?- Dijo con una sonrisa aún más amplia y luego continuo: - Yo, soy tú-.
El aprendiz, completamente confundido negó con su cabeza. Su cuerpo volví a girar buscando una salida; ahora, lejos de ese humano de oscuro traje, de ojos tan negros como la oscuridad, de rasgos desconocidos para el… incapaz de reconocer a un humano; los detestaba. ¿Por qué un humano le daría lo que tanto deseaba? ¿Qué deseaba? ¿Por qué?
Su cabeza daba vueltas en un sinfín de preguntas, mientras a sus oídos llegaban los dolorosos gritos y aullidos; más fuertes, más intensos, mas cortantes.
-Oye… ¿para ser yo eres bastante asustadizo? Vamos… quédate conmigo. Mira todo lo que logramos juntos- Dijo Black.
Zamasu comenzaba a agitarse y rápidamente dijo: -Vete… Déjame en paz-.
Black dejó escapar una sonora carcajada y respondió: -¿A dónde quieres que vaya? Esto es lo que quería. Déjame disfrutarlo, ven conmigo y regocíjate…-
Zamasu interrumpió abruptamente con grito casi lastimoso: -¡Vete de aquí humano! ¡Déjame paz! ¡Vete!-
La sonrisa del humano comenzaba a esfumarse lentamente. Sus ojos se clavaron de manera acusadores sobre la figura desnuda del aprendiz. Poco después respondió: - Este es tu futuro Zamasu. No nos iremos a ninguna parte… tu y yo somos uno-
Zamasu volteó desquiciado; con vehemencia casi desmesurada. Sus ojos ahora enrojecidos sostenían crueles lágrimas desesperadas y cansadas de permanecer escondidas. Disparo la peor mirada de desprecio que podría haberle dedicado a alguien antes y su boca se abrió con furia y casi lastimado su garganta grito: -¡Vete maldito humano!-
…
La ventana de la habitación que estaba adornadas por unas cortinas blancas, apenas dejaba una abertura en el centro por donde los primeros rayos de sol podían filtrarse.
El travieso resplandor golpeaba directo en la cara del aprendiz mientras entrecerraba sus ojos a cada instante por recibir tan repentino brillo.
Su cabeza aún permanecía sobre la cama, más precisamente donde la mano de su maestro descansaba a un costado. Había pasado la noche sentado en una incómoda silla de escritorio y las primeras horas lograba mantenerse despierto gracias a un viejo libro que su maestro tenía en la mesa de luz. Pero el cansancio lo venció por completo y finalmente su cabeza se recargo por si sola en ese rincón .
Los recuerdos de Zamasu viajaban a ese momento, cuando el anciano; aturdido y perturbado decía que alguien venía a matarlo. Después de aquello, y de notar como el viejo castañeaba los dientes mientras revoleaba la mirada de un lado a otro por toda la habitación, decidió quedarse a su lado. Pensó en irse a dormir en varias oportunidades, pero la idea de dejar al viejo solo y abandonado le creaba culpas, y más culpas acarrearía si mientras el dormía plácidamente a este le daba por morir de un infarto imaginando demonios malvados o cualquier sombra fantasmagórica que quisiera asustarlo.
Todavía tenía la cabeza recargada a un costado de la cama cuando repentinamente empezó a recordar su sueño. ¡No! pensó al instante ¡Fue una pesadilla! Y sus ojos se abrieron de forma desmesurada pegando un veloz respingo que lo incorporó dejándolo sentado. Había sido desagradable; tal vez el sueño más desagradable que jamás haya tenido. Ese sueño donde un humano estaba presente era peor que soñar con la delicada y tibia piel del Kaioshin del universo siete, y la cual a horas de haberla experimentado con solo tocarlo, comprobaba que era tan real como en sus sueños. Su pensamientos intentaron quedarse allí, en ese aniñado rostro que poseía el Kaioshin del séptimo universo; aunque sabía que era mayor que él. Moría de deseos por cruzarse con esa oscura mirada que sólo expresaba amor presente y que podía transportarlo a otros tiempos.
Los leves quejidos provenientes de la boca del anciano lograron que Zamasu le dedicará su total atención. Lo había olvidado, y por recordar lo excitado que podía volverse con sólo pensar en ese Kaioshin. Sin duda, eso creaba una gran culpa nuevamente; como no mucho tiempo atrás…
Zamasu se acerco al rostro del anciano apenas un poco y dijo: - ¿Maestro?-
Gowasu meneo la cabeza, y rápidamente su mano viajó hasta ella al sentir un punzante dolor. -Oh… Creo, creo que no me siento muy bien. ¿Qué hora es?-
-Aún es de mañana- Respondió el aprendiz. -Le preparare el desayuno-
Gowasu apretó su frente adolorido y respondió: -De acuerdo. Estaré en la sala en un momento-
-Tal vez deba descansar hoy- Dijo Zamas rápidamente notando la molestia del anciano y como este sobaba su frente. después dijo: - Le trae el desayuno aquí-
-Oh no- Dijo el viejo mientras empezaba a recargarse en el respaldo de la cama. -Hay mucho que hacer. Tomaremos algo y luego nos pondremos a trabajar. Estoy seguro que esa tormenta dejó un desastre en el jardín-
-Pero…-Respondió apenas sin poder continuar la frase.
-Nada de peros Zamasu. Debemos trabajar y además debes entrenar, ya has perdido varios días de entrenamiento-
Zamasu guardo silencio unos cuantos segundos. Estaba preocupado, porque nunca lo había visto así; tan asustado, paranoico e imaginando cosas. En muchas ocasiones lo había odiado; pensó, pero ese odio jamás había sido real. Su odio era más bien una especie de rencor desconocido dando inicio al momento en que le había prohibido dormir en la habitación del éste. Con el tiempo aumentó ya que jamás recibía respuesta, de hecho el anciano era experto en evadir preguntas, y por esos motivos terminaba detestándolo. No obstante, el comportamiento del anciano no era motivo para desearle algún mal.
-¡Ey!- Dijo el anciano trayendo a Zamas al momento actual y haciendo que le dedicará una mirada extraviada. -No pierdas tiempo niño, tenemos trabajo que hacer-
-Si maestro- Respondió Zamas asistiendo con su cabeza. Poco después abandonó la habitación en silencio.
Gowasu dio un suspiro; agotado, había dormido lo suficiente y sin embargo estaba agotado. Esa sensación de cansancio aparecía repentinamente y pocos segundos después recordaba los motivos por los que estaba agotado. Le siguió un nuevo suspiro; con más peso aún, pero sabía muy bien a que sé debía y ya no podía hacer caso omiso a su padecer.
se incorporó de un solo movimiento dispuesto a cambiarse y desayunar. Estaba deseoso de leer el historial de Zamasu; conocer más sobre su pasado, e intentar de alguna manera reparar lo que cometió. No tenía idea de cómo hacerlo y el temor era más grande que las ganas de solucionar lo que había ocasionado, sin embargo, no podía continuar de esa manera; torturándose a sí mismo y mintiéndole a Zamasu. Tampoco quería aceptar que probablemente necesitará consultar a la molesta mujer… Esa bruja, justo a quien años atrás le había dicho que desapareciera y jamás volviera. Ahora recordaba que la resentida mujer le dijo que tal vez volvería a necesitarla algún día, y eso hacía que se le pusieran los pocos pelos que tenía; de puntas, porque ahora tendría que volver con la vista al suelo y soportar sus burlas, las que de por sí podía escuchar dentro de su cabeza.
Hizo un gesto de negación y ofuscado dijo mas para sí: - ¡Ag! Condenada Bruja…-
Una vez cambiado estiró su cuerpo y se decidió a salir de la habitación. Pero antes de que lo hiciera pudo sentir la presencia de un Kaioshin desconocido que ahora pisaba su planeta. Se extraño, pero salió a toda prisa dispuesto a ver de quien se trataba, y sabía que no era una presencia maligna; no como la que sintió en aquella figura que vio en la noche; aún no la olvidaba y quizás no lo haría porque había sido la presencia más espantosa que pudo haber sentido en su vida… Pero no quería pensar en ello ahora ya que su prioridad en el momento actual era Zamasu.
Apenas llegó a la sala y pudo encontrarse con su aprendiz sirviéndole un té al extraño Kaioshin, y este se encontraba de espaldas a la entrada. Reconoció el peinado al instante así como también el color de su piel; lila, algo lavanda como los bellos arbustos de su jardín.
El aprendiz cambió la dirección de su mirada a su maestro y dijo con una leve sonrisa: -Tiene visitas-.
El antepasado volteó sonriente y dijo: -Lamento mi inoportuna visita y sin previo aviso. Espero no haberle generado una mala impresión Supremo Gowasu-.
Gowasu abrió sus ojos sorprendido y respondió rápidamente: ¡Oh, no! No se preocupe…- Poco después camino hasta la pequeña mesa para luego tomar asiento en la silla contigua y dijo. -Es un honor tenerlo en mi planeta. Pero de saber que vendría hubiese preparado algo para acompañar el té-.
-No es necesario-Respondió el Elder alzando su mano sobre la mesa y creando unos cuantos pastelitos. -Son de una excelente receta que una vieja bruja tenía guardada en su casucha. Recuerdo que… yo era muy joven, y había llegado al planeta sagrado para custodiarlo, pero una vieja bruja estaba mucho antes que yo, no sé como llego ahí solo sé que era bastante molesta y que no podía echarla del planeta… además, decía que no tenía a donde ir y que pronto moriría. ¡Era una tortura! Pero tenía buenas habilidades y no dudaba en compartirlas conmigo…-
Gowasu se extraño un poco por el repentino relato pero aun así y con una media sonrisa respondió: -Oh… ¿Qué habilidades podría tener que no tuviera un supremo Kaioshin?-
-Mmm, pues vera. Siempre se puede aprender algo de alguien más. ¿Verdad jovencito?- Dijo el anciano está vez hablando directo a Zamas mientras servía el té a su maestro.
El aprendiz estaba desorientado aunque escuchando la conversación y al instante respondió más como una pregunta: -¿Eh?-
-Quiero decir. Tu té sabe excelente, sin embargo si dejas hervir el agua y luego colocas las hojas dejando reposar unos 5 minutos el sabor será mucho mejor-.
-Lo tendré en cuenta superior- Respondió Zamas con una sonrisa.
-De acuerdo- Dijo y luego volvió a dirigirse a Gowas. -Como le decía, está bruja poseía buenas habilidades las cuales compartió conmigo y las que luego terminé del comprobar al fusionarme con ella…-
-¡Oh!- Exclamó Gowas sorprendió. -Cielos…-
-Así es. Aunque solo fue un accidente… y si bien al principio todo resultaba muy molesto con el tiempo nos acostumbramos. Hoy solo queda de ella sus habilidades, pues ha decidido mantenerse en silencio-.
-Bueno… No esperaba oír una interesante anécdota. Estoy asombrado sobre todo porque se lo ve muy a gusto-.
-El destino así lo quiso Supremo Gowas- Respondió finalizando con una amplia sonrisa.
-Por supuesto…- Respondió Gowas. Segundos después y dirigiéndose al aprendiz dijo: -Zamas ¿Por qué no vas adelantando el trabajo en el jardín? Yo te alcanzare luego-
Como era un viejo desconfiado; de cualquier cosa, nuevamente volví a hacerlo… quitar a Zamas del medio, ocultarlo para que no escuchara nada que tuviera que ver con él. Claro que no sabía a qué se debía la visita del anciano del universo 7 y ni siquiera necesitaba preguntarle quien era o de donde venía, pues el anciano le recordaba al joven supremo Shin, sin contar que el color de su traje era el mismo. Tener al anciano en su planeta era una señal de alarma; siendo tan cercano a Shin se le ocurrían miles de motivos por los que lo visitaría y sin previo aviso. Sus pensamientos rápidamente se vieron interrumpidos por la añeja voz que dijo: -Vamos Supremo Gowas, no sea tan duro con el muchachito. Al menos deje que disfrute de algo caliente antes de empezar a trabajar-
Gowasu se sintió avergonzado y respondió de manera apresurada: -Oh… lo siento. Es cierto. Será mejor que nos acompañes Zamas-
El aprendiz dio una fugaz mirada a ambos ancianos y luego respondió tomando asiento: - Si…-
-Lo siento…- Dijo Gowas nuevamente. -Debe pensar que soy un desconsiderado al enviar a mi aprendiz a trabajar sin haber probado un bocado-
El Elder sonrió. Era una sonrisa pícara, como si estuviera por decir algo comprometedor, pero aún así lo diría, si había aprendido algo en sus años de vida era a no callar lo que pensaba: -Pues… en realidad pienso que usted excluye a su aprendiz…-
-¿Qué?- Pregunto Gowas Casi sin poder evitar sentir algo de molestia y dejarlo plasmado en su rostro con un leve arqueo en su ceja derecha. Además aunque Zamas estuviera callado, sus ojos iban y venían de un lado a otro al tiempo que escuchaba los conversación, y eso lo ponía aún más irritado.
-No quiero darle indicaciones de cómo debe entrenarlo o prepararlo para convertirse en un supremo. No se ofenda por favor. Pero si será un futuro supremo lo mejor es que comience a mezclarse con ellos ¿No cree?- Dijo y luego se dirigió a Zamasu: -¿Qué crees tú muchachito?-
-¿Qué?- Pregunto sorprendido dando una veloz mirada a ambos ancianos nuevamente. – No, Yo… yo no sé…-
Gowasu interrumpió: -Es una buena idea. Pero Zamasu aún no está preparado-
-¿Qué dice?- Pregunto confundido. Después, dirigió su vista al aprendiz, mirándolo profundamente a los ojos, notando esa triste y atormentada mirada y dijo. – Tal vez su mente no esté preparada… Pero ¿Qué hay de ti jovencito?-
Zamasu mantuvo el silencio. Miraba al anciano de la misma forma penetrante intentando descifrar sus palabras, pero al instante cambió la dirección de sus ojos hacía hacia la taza de té. Estaba intimidado, como si el viejo intentará leer su mente ¡Lo sabía! Esa sensación… era la misma que su maestro le hacía sentir, y entre grandes lagunas y baches dentro de su cabeza aún conservaba de manera confusa otros episodios con la misma sensación. No era la primera vez que alguien intentaba entrar en su cabeza… la taza de té le recordaba que Gowasu la utilizaba para al menos saber el estado de ánimo de su corazón… al instante comenzaba a sentir la presión…
-Lo siento- Dijo el Elder al notar la actitud del aprendiz. -Creo que te puse en aprietos-
Gowasu nuevamente interrumpió hablando por su alumno: -Descuide. Zamasu es un tanto reservado, pero trabajaremos en ello. Para ser un supremo debe aprender a comunicarse mejor ¿Verdad Zamas?-
-Si maestro- Respondió aún con sus ojos puestos en la taza de té.
-Disculpe superior- Dijo Zamasu esta vez directo al antepasado. -Yo no supe que responder porque no entendí su pregunta-
-No te preocupes…- Dijo con una sonrisa. Esta vez, evitando hacer más comentarios confusos y molestos tanto para Zamasu como para su aterrado maestro. -Tal vez quiera saber a qué se debe mi visita Supremo Gowas-.
El anciano, agotado y nervioso por lo que pudiera decir el antepasado respondió con temeroso: -Eh… en, en realidad no-
-Bueno, es que en el día de ayer todos hemos sufrido un repentino ataque. Y en la reunión que se efectuó en la sala de gran supremo noté su presencia, y también vi como golpeó al supremo del universo nueve-
Gowas hizo un pequeño ruido con su garganta mientras cubría su boca. Deseaba no haber cometido aquel acto y mucho menos que su alumno lo escuchara, después de todo ¿Qué clase de educación le estaba dando al joven aprendiz?
Por otro lado, Zamas apenas noto la incomodidad en su maestro, ya que era más importante el haber escuchado nombrar al universo nueve; sin poder evitar sentirlo familiar. En su mirada gris podía apreciarse su repentina irritación; quizás inconsciente, porque había olvidado por completo la presencia de ambos ancianos…
-Es lamentable que haya tenido que actuar de esa manera Supremo Gowas…- Dijo El Elder repentinamente.
Gowasu no estaba del todo convencido en continuar hablando sobre el tema, pues ese episodio había resultado incómodo y no solo para el también para sus compañeros aunque no hayan dicho nada, Por otro lado también notaba el sorpresivo cambio de su aprendiz lo que hizo que de manera automática recordará que hace años atrás; cuando Zamas recién había llegado al planeta sagrado nombró que había sido Kaiosama del universo nueve.
-Creo que adelantare algo de trabajo- Dijo Zamas repentinamente y luego se levanto de la silla.
-Pero no has tomando nada aun- Replicó el Elder antes de que Gowas pudiera decir algo, aunque tal vez no lo haría ya que estaba demasiado ocupado observando la actitud de Zamasu.
-No es necesario superior-Dijo está vez apenas alzando su vista y con la intención de huir lo más rápido posible. -Con permiso-.
En pocos segundos Zamasu desaparecía en la entrada de la sala. En tanto Gowasu aún permanecía con la vista sería y fija por donde segundos antes había salido su alumno. El antepasado, ni siquiera se inmutó; ni una palabra después de la huida del jovencito, pues, ya se había guardado sus propias conclusiones y solo quedaba disfrutar del exquisito té, además de esperar que el supremo Gowas saliera de su embobamiento… Ahora también comprobaba que hasta su maestro lo desconocía.
Tras esperar al menos unos 60 segundos a que el anciano hablará; al no hacerlo este se dispuso a romper el hielo: -¡Ah! El té está delicioso-
Gowas sorprendido al ser sacado de sus pensamientos respondió: -¡Oh! Si, Zamasu prepara un buen Té- Luego trago saliva y dijo: - Bueno, aún no me ha dicho exactamente el motivo de su visita...-
-¡Oh! Claro. Es que esperaba a que su aprendiz se retirara. Pero no podía permitir que lo hiciera sin tomar algo caliente, y al parecer de todas maneras lo hizo-
-¿Qué?- Dijo el anciano confuso.
-Vamos supremo Gowasu. No seamos hipócritas entre nosotros. Pensé en venir aquí con una mentira y ganarme su confianza, pero luego comprendí que no tiene sentido cuando en realidad podemos hablar esto como dioses-
Gowasu interrumpió con una sonrisa nerviosa y dijo: -No, no sé de lo que está hablando-
-¿No sabe que su aprendiz tiene un hechizo?- Pregunto descaradamente.
-Santo cielo…- Dijo Gowas en un susurro y esquivando la mirada del anciano.
-Si usted me cuenta lo que sucedió, tal vez pueda ayudarlo y además podríamos acercarlo al supremo del este-
-No, no espere- Respondió confundido y nervioso. - ¿De qué está hablando?-
-De su ceguera- dijo el antepasado sin titubeos. - Deje de negarse a lo que es tan visible. hace varios años su aprendiz se encontró con el supremo Shin y usted los separo porque nunca escucho lo que tenia para decir. Es hora de haga a un lado sus pensamientos y actué conforme el destino quiere. No se ha hecho con su aprendiz pero no debe ser nada agradable ya que el aura de ese jovencito esta oscura, pero no me preocupa eso porque de todas maneras ese no es él.
-Váyase por favor- Dijo Gowas. Avergonzado en un principio y luego aturdido con un sinfín de pensamientos y culpas- No se atreva a seguir hablando libremente sobre este tema sabiendo que Zamasu está en el planeta. Váyase y déjeme tranquilo, yo sabré que hacer-
-Usted no sabe qué hacer y yo tampoco. Pero si queremos ayudar a Zamasu…-
El anciano interrumpió bruscamente diciendo: -¡No, no! Usted no tiene que ayudar a nada. Zamasu es mi responsabilidad. Yo ocasione esto y yo lo arreglare. Cuando sea el momento buscare la forma de acercarlo al supremo Shin-
El Elder suspiro cansado y respondió: -Ya es el momento supremo Gowasu… Usted no sabe de que se trata todo esto y yo tampoco, pero le aseguro que ya es el momento de que ellos empiecen a acercarse. Poder verlo a usted me llevo a pensar que debemos ser un puente para que Shin y Zamasu se encuentren. ¿Acaso usted sabe lo que es Shin?-
-¡Ya basta!- Dijo saltando de su silla exasperado y mirando al exterior de la ventana para comprobar que Zamasu estaba fuera. -Yo no sé quién es Shin ¡No tengo idea! y tampoco sé que quiere con mi aprendiz, yo no sé que está sucediendo pero ahora solo deseo que se vaya de aquí y no diga nada más. Zamasu no puede escuchar nada de esto. El no recuerda absolutamente nada y no quiero tener que enfrentarme a él si escuchara algo de lo que usted dice-
El antepasado hizo silencio unos cuando segundos, mientras observaba la visible agitación del anciano y sus ojos completamente asustadizos; aterrorizados. Después dijo: - De acuerdo… Solo… Sea cuidadoso al visitar a la hechicera-
-¡Por todos los dioses! ¡¿Me está leyendo la mente?!-
-¿Y que esperaba? Usted puede cometer una locura y además no quiere mi ayuda. Me iré, solo sepa que no solo Zamasu está pidiendo auxilio, también lo pide el supremo del éste. Abra su corazón y encuentre la verdad. Lamento haber venido de esta manera y además intentar envolverlo con mentiras, siempre supe que la verdad era el mejor remedio para solucionar las cosas; o tal vez no. Pero la mentira es oscura supremo Gowasu y es capaz de consumir a cualquiera… véase usted. No deje que su aprendiz termine consumido también, no lo deje caer en un profundo abismo del que no podrá alcanzarlo nadie jamás. Ya es hora de abrir los ojos-
Gowasu sostuvo la mirada con el antepasado, silencioso y sin objetar nada en absoluto. Sentía su pecho oprimido y no era capaz de ocultar la terrible desolación que sentía. En silencio intentaba pedirle al antepasado que no lo dejara solo en esto, pero su lado orgulloso y temeroso a la vez se negaba a dar el brazo a torcer.
El Elder cerró sus ojos e inclino su cabeza en forma de saludo, después se dirigió a la salida y allí desapareció dejando al supremo del universo diez en completa soledad.
…
El despertar- fase II
Para Shin, estar encerrado en su habitación o en una habitación en el planeta de Bills era lo mismo. Había pasado una noche caótica, encerrado en una habitación espantosa para su gusto, a pesar de que Bills decía que ese era el cuarto más agradable.
El gato podía ser molesto y agresivo, pero no estaba dispuesto a dejar que el supremo durmiera en cualquier cuchitril. De alguna manera debía tomar aquello como una cortesía, solo que la habitación para su gusto era oscura y silenciosa, sin contar con la poca claridad natural que entraba por la ventana. por otro lado agradecía que Bills no se había asomado ni siquiera para decir buenos días y mucho menos para molestar, eso sí era tomado como una cortesía.
Se escucharon unos leves golpecitos en la puerta haciendo que el joven supremo se sobresaltara y abandonara sus pensamientos y su entretenido momento de contemplar el paisaje del bosque a lo lejos, pues reconocía que estar en una habitación en lo alto le permitía ver todo.
-Puedes pasar Wiss- Dijo Shin y luego volvió su vista al paisaje.
El ángel abrió la puerta y pronto se adentro. Observo silencioso al supremo unos cuantos segundos y luego dijo: -Es una linda mañana ¿Quieres salir a recorrer el jardín?-
Shin dejo pasar unos cuantos segundos en silencio y luego respondió: - No es necesario-
-Oh vamos Shin- Dijo sonriendo y aproximándose hasta donde se encontraba. - Bills aun está durmiendo y no despertara en unos cuantos días, sobre todo ahora que estas a salvo-
-Siempre estuve a salvo- Dijo Shin volteando y mirándolo en forma de reproche. -Sabias que no había necesidad de esto-
-Por favor… no te pongas así otra vez- Respondió Wiss. Esta vez, acortando la poca distancia que quedaba y tomando la mano de Shin. -No será para siempre. Intentare convencer al señor Bills para que regreses a tu planeta cuanto antes. Mientras tanto podríamos pasar tiempo juntos-
El supremo nuevamente guardaba silencio. Wiss por su parte, tiro de la mano de Shin llevándolo en dirección a un cómodo sillón que había en una esquina de la habitación. Tomo asiento y allí mismo se atrevió a atraer el cuerpo de Shin abrazándolo por la cintura para luego depositar un beso en sus labios.
Shin correspondió. Pocos segundos después puso sus manos sobre los hombros de Wiss y los empujo para obligar a separarse. Como respuesta el ángel dijo: -Oye… ¿Qué sucede?-
El semblante molesto de Shin lo decía todo, sin embargo respondió: -No quiero estar aquí-
-Lo sé- Respondió Wiss y luego continuo. - Pero no te pongas así conmigo…-
El joven interrumpió atropelladamente y dijo a quemarropa: -Creo que lo encontré…-
Los ojos del ángel parpadearon al tiempo que mostraba un rostro confuso con su boca algo entreabierta. Shin mantuvo su seriedad mientras observaba el rostro del Wiss. No mucho tiempo después volvió a decir: - Yo, no lo sé… creo que lo encontré-
-Oh…- Respondió Wiss aflojando el agarre en la cintura de Shin. No sabía que decir exactamente y tal vez ni siquiera estaba preparado para hablar de ello. Quería ayudarlo, ya no deseaba cometer más errores, pero ahora tenía un problema aun mayor; su padre. Por otro lado sus deseos de permanecer con Shin tironeaban dolorosamente de su corazón. -Entiendo…-
-¿Sabes a lo que me refiero verdad?- Pregunto Shin mirándolo profundamente a los ojos
El corazón de Wiss dio un golpe brusco en su pecho. Sin poder evitar sumergirse en la oscura mirada de Shin. Un escalofrió lo recorrió de pies a cabeza mientras intentaba responder. Pero se encontraba aturdido por la mirada de su padre y sabia que cualquier cosa que dijera este podría escucharlo. Ni siquiera tenía tiempo de pensar en que haría Daishinkan si descubriera lo cerca que estaba Shin de poder despertar por completo.
Los ojos de Neptuno brillaron con intensidad. Estaba allí, presente y listo para recibir la respuesta que tanto necesitaba. Su oscura mirada reflejaba que estaba perdido, y solo tenía la convicción de que era Neptuno.
-No…- Dijo Wiss en un susurro. -No lo hagas… No vengas aun…-
Neptuno retrocedió unos pasos. Su mirada estaba fija en Wiss y en unos instantes logro descifrar lo que sucedía. Esta vez lo hizo… pudo ver atreves de esa mirada.
En tan solo un movimiento inclino sus manos de manera delicada con las palmas mirando hacia abajo y pronuncio en un susurro casi inaudible: - Om hakti Laskmi (Portal atemporal)-
Todo empezó a cambiar rápidamente. La habitación parecía ser barrida con una extraña energía azul brillante. El suelo se desintegraba a gran velocidad, incluso las paredes, y todo lo que podía existir en dentro de la habitación. Ahora todo parecía disuelto, con diferentes destellos que iban y venían por los alrededores. Las pequeñísimas partículas de materia flotaban en el aire lentamente mientras formaban diferentes matices desconocidos. El aire era denso, lo suficiente como para permanecer allí no mucho tiempo. Los ojos de Wiss estaban completamente abiertos y sombrados, no daba crédito a lo que veía, pero no por encontrarse en una dimensión extraña y desconocida, si no por ver con sus propios ojos el despertar de su amado Neptuno; completamente presente, lucido y capaz de entender los motivos por los que no podía hablar.
-Oh…- Dejo escapar Wiss de sus labios mientras sus ojos se cristalizaban. -Neptuno…-
-No tengo mucho tiempo- Respondió Neptuno mientras miraba a su alrededor. -No estoy listo...-
-Lo siento- Respondió Wiss arrodillándose frente al cuerpo de Shin. -Lo siento mucho. Yo te arruine-
-No es cierto. Tu sabes que no es así. Pero ahora no tengo tiempo. Dímelo por favor… Dime si es él a quien estoy buscando, no logro reconocerlo del todo... algo está mal- Respondió Shin.
El ángel alzo su mirada y entre lagrimas respondió: - Es el…-
Neptuno sonrió levemente y respondió: -Gracias. Tu padre, no dejes de hacer lo que te pide…-
-¡No! ¡No me pidas eso, yo no sé cuanto más pueda resistir!-
-No le temas. Solo recuérdale a esta mente atormentada que debo despertar. Busca ayuda; Vados, Cus, Mojito. Ellos están esperando a que tu decidas incluirlos en tu misión, no saben, pero solo basta con una visita para que lo sepan. No estás solo, yo estoy contigo y ellos son tus aliados.
- Espera…- Dijo Wiss interrumpiendo atropelladamente. -¿De qué estás hablando? ¿De qué misión estás hablando?-
Neptuno sonrió y respondió: -Despierta Wiss. abre los ojos, solo tú puedes descubrirlo. Pero no olvides a tus hermanos. Yo, tengo pequeños vislumbres pero algo paso y no puedo comprender todo aun-
-Lo siento…- Volvió a repetir Wiss angustiado.
-No fuiste tú, hay una energía más poderosa que me confunde y siento que poco a poco voy perdiéndome. Daishinkan, yo se que tu padre obstruye mi paso, puedo verlo. Pero no todas las esperanzas están perdidas. Tu solo recuérdale a mi mente que debo despertar, si ella no está unida a mí y tampoco lo está mi corazón, en este mundo será imposible-
Neptuno dio un gran suspiro. Estaba débil y comenzaba a agotarse rápidamente. La dimensión estaba consumiendo toda su energía y el portal amenazaba con romperse en cuestión de minutos.
El ángel miro atónito los alrededor, todo comenzaba a temblar. Las partículas empezaba a caer y rápidamente entendió que Neptuno ya no tenía mucho tiempo.
-Neptuno…- Susurro Wiss.
-Lo siento. No tengo fuerzas para sostener esto- Respondió casi sin aliento.
El cuerpo de Shin se desvanecía, arrastrando a su paso la dimensión que había abierto solo para poder comunicarse con Wiss. Todo comenzaba a romperse, cayendo en forma de gigantescos cristales que estallaban en el aire, el suelo de matices se quebraba también, y poco a poco el mundo material comenzaba a surgir de la nada. Las paredes de la habitación volvían a ser visibles; los muebles, el suelo y todo lo que había allí dentro.
Wiss alcanzo a tomar el cuerpo de Shin completamente consumido; debilitado con la cantidad de energía que había despertado en tan solo unos segundos para abrir otra dimensión. No solo abrió un portal también detuvo el tiempo creando una gran ilusión para su padre, en la que seguramente ellos estaban solo dialogando. Sus ojos miraban al joven supremo con un profundo amor, y aunque este no pudiera escucharlo le susurro: -Gracias…-
La puerta de la habitación se abrió de manera brusca. Bills el destructor estaba agitado y también algo espantado, luego dijo: -¿Qué estás haciendo?-
-Se desmayo. Creo que no se sentía muy bien- Respondió Wiss rápidamente.
-Yo cuidare de el- Dijo Bills acercándose y tomando a Shin entre sus brazos. -Tu padre está aquí y quiere hablar contigo-
-¿Cómo?- Intento sonar no tan alarmado. Aunque su rostro, tan temeroso como el de Bills lo dejaban al descubierto.
El ángel temía, y no solo por él, también temía por Shin; por Neptuno. Confiaba plenamente en sus habilidades, pero su padre; todavía no sabía hasta donde podía llegar el.
continuara…
