Hola... aca yo SilverGhosT traigo otro capitulo más. Disculpen las tardanzas pero mis estudios dificultaban la tarea de tener ratos libres para escribir, ademas de que me estaba dedicando a otros fics jejeje. Gracias a Arcangel Guerrero por su review. Sin mas que decir los dejo para que lean... nos vemos abajo.
As the master loped on by him he heard one call his name. If you want to save your soul from Hell a-riding on our range.
Maestros Fantasmas en el Cielo:
Mephisto y la transformación... 2º parte
By SilverGhosT
El hermoso restaurante tenía paredes pintadas en un blanco vainilla, decorado con cuadros de muchos pintores franceses; los candelabros que decoraban el techo tenían forma de Luvidisc, las mesas estaban cubiertas por manteles blancos y se escuchaba en el ambiente el sonido de unos violines, acompasando la situación.
-Sit mademoiselle, Puis-je prendre votre commande?- como demanda la situación, caballerosamente, un mozo le ofreció asiento a nuestra querida sirena, cuando ella llego a la mesa reservada por el maestro.
Misty tomo asiento y se acomodo para después contestar- ne pas attendre à remercier ma compagne, mais si vous voulez un verre d'eau- el mozo dio una pequeña reverencia y se retiro.
Misty miraba de soslayo a todos los que se encontraban en el restaurant: veía muchas parejas de enamorados, que se besaban, cruzaban sus brazos en el aire al beber champagne o vino, le daban de comer a su respectiva pareja algo del caviar o caracoles que estaban cenando. Sin duda un lugar muy romántico.
Misty sonreía para si misma, dentro de un rato ella estaría en la misma situación con su amado.
O eso… es lo que ella creía.
La noche estaba tranquila, despejada, no hacia frió ni calor. La actividad de la gente era normal, dado que eran las ocho de la noche de un día de trabajo, no se veía una gran masa de gente pero las calles no estaban vacías.
En una intersección entre dos calles, el semáforo se puso en rojo, obligando a los conductores a detener sus rodados.
Muchos estaban deseosos de llegar a sus respectivos hogares después de una jornada laboral. Pero todos estaban ajenos al peligro que acechaba las calles.
De repente el sonido de un motor se viene escuchando en la lejanía de la calle, para estar muy lejos se escuchaba clarísimo. Atrajo la atención de muchos peatones, incluso de los conductores de los vehículos que estaban detenidos en el semáforo, algunos incluso sacaron la cabeza para mirar hacia atrás, otros simplemente observaban expectantes a través del espejo retrovisor.
El rugido del motor se venía acercando, muchos estaban curiosos, todos querian saber a que le pertenecía semejante sonido. Sin dudas todos pensaban que era el motor de un vehiculo de gran cilindrada.
Pero nadie contaba con que una motocicleta, con la rueda trasera en llamas, la cual estaba dejando un camino de magma en la calle; pasara a toda velocidad, provocando que los vidrios de los edificios estallaran, los carteles en las aceras se derritieran al igual que los que indicaban los Parking prepagos, los vehículos estacionados explotaran por los aires y muchos se desmayaran ante el ensordecedor sonido de la motocicleta fantasma proveniente del averno.
-¡Apártense quítense del camino!-gritaba agitando una mano el jinete del bi-rodado.
La moto llego a la intersección, paso entremedio de los dos vehículos parados en la calle, haciendo que salgan despedidos por los aires.
La gente gritaba aterrorizada por la aparición del jinete. Se escondían en los callejones, entraban a las casas y locales comerciales, buscando refugio al caos generado por el Apocalipsis.
Ash giro el volante de la moto hacia la izquierda, entro en la calle mediante una derrapada, provocando que se levante el asfalto al arrastrar la rueda trasera.
-¡WOW! Esto si es poder- festejaba Ash mientras giraba la manija del acelerador. La moto rugió de nuevo, del caño de escape salio una gran llamarada y se levanto la rueda delantera mientras arrancaba de nuevo.
Siguió su travesía por las calles de Ecruteak, haciendo destrozos para todos lados.
-¿Cuánto falta para que Ash llegue?- pregunto Dawn por cuarta vez.
Gary revoleo los ojos en señal de fastidio, ya se estaba cansando. Apretó las manos en el volante antes de contestar- ya te lo dije Dawn, ya tendría que estar aquí, Misty llego temprano, asi que hace media hora que esta esperando- contesto y explico.
Un bip se escucho de la pantalla que se encontraba encima de la radio de la SUV.
Sakura presiono un botón y apareció Rudy en la pantalla- ¿Ya llego Ash?- pregunto.
-No, todavía no- contesto la peli-bordo mientras se recostaba en el espaldar del asiento de cuero sintético- ¿vamos a estar toda la velada vigilándolos?- pregunto mientras cerraba los ojos.
-Si, no nos perderemos ningún detalle y mañana iremos al apartamento de Ash a tirarle la puerta abajo- agrego al momento que cerraba un puño.
-¿Alguien sabe donde vive?- Tracey se enderezo en su asiento, llevaba más de media hora con la cabeza recostada en el vidrio, mirando a la nada.
-Pues…- Rudy titubeo- no… Misty no me dijo- contesto resignado con la mano en la nuca- no me quiso decir jeje- rió avergonzado- bueno ya lo sabremos, no se esconderá tan fácil- acoto con determinación.
Todos dieron un suspiro de resignación, les espera una larga, larga noche.
Ash saco fuerzas de quien sabe donde y logro dirigir la motocicleta fantasma hacia el edificio de su apartamento. Tratando de evitar hacer más destrozos (si eso fuera posible) al entrar al subsuelo mediante la entrada del estacionamiento privado.
Entro con dificultad, dado que estaba un poco mareado y sentía mucha presión en su cabeza. Sudaba, tenía algo de jaqueca y su vista estaba algo nublada.
Calzo con pesadez el pedal lateral, descendió y se dirigió al ascensor tambaleando. Jadeaba y estaba muy cansado, sentía mucha pesadez en sus músculos. Respiraba con dificultad y un calor emanaba de su cuerpo, como si hubiera estado corriendo en un día soleado.
Callo arrodillado antes de siquiera alejarse unos metros de su moto, con las manos en el duro suelo- que… me pasa… siento mucho… calor- murmuro entre jadeos. Metió los dedos entre su cuello y el de la chaqueta, para que dejara entrar algo de aire. Varias gotas de sudor recorrieron su rostro. Cerró sus ojos para concentrarse en tratar de regularizar su respiración.
-Ahora es tu turno- dijo una voz conocida detrás de su mente.
-¿Me… Mephisto?- inquirió con sorpresa al sentir la voz del enviado de Ho-oh. Fue como una brisa fría, que recorrió toda su espalda, pero sin aliviarle la sensación que lo escocia. Abrió los ojos con dificultad y volteo su cabeza en busca de su interlocutor, pero no lo encontró.
-Ahora es tu turno de transformarte, ya lo hizo tu transporte; ahora eres tu el que debe arder en las llamas sagradas- tercio la voz.
Ash no entendía a lo que se refería, se logro incorporar con dificultad, se tambaleo hacia tras pero logro mantener el equilibrio.
Un humo blanco llego a su vista, miro a ver de donde provenía, el humo salía de sus manos que estaban coloradas, casi rojas, como si una luz proviniera de adentro de su cuerpo. Miro con sorpresa, sus ojos se ensancharon al máximo mientras un ardor, como si le estuvieran poniendo sus manos en fuego; le llegaba a su mente a través de sus nervios.
El ardor entro en aumento, el dolor que sentía era brutal. Dio un gran grito de dolor que retumbo en todo el complejo. Nadie podía socorrerlo, nadie lo podía salvar de su destino.
Mediante desesperación por el escarmiento que estaba recibiendo, diviso una canilla que servia para conectar mangueras en caso de incendio; intento llegar a ella, pero el dolor era tanto, que no tenía correlación con sus movimientos.
Ahora sentía la quemazón en todo el cuerpo. Jamás lo había sentido de esta manera, ni siquiera cuando Charizard le tiraba sus lanzallamas. Miro hacia abajo. Sus pies empezaron a prenderse fuego literalmente. Las llamas salían de debajo de sus zapatos, empezando a subir, cubriendo sus pies. Involuntariamente reprimió un alarido, llevo sus manos a su rostro, el cual despedía también el mismo humo que sus manos. Se sentía desfallecer, no podría soportarlo por mucho tiempo.
Sacudiéndose para todos lados, intentando apagar el fuego de sus pies, se tiro al suelo, palpando sus zapatos, en vano para apagar las llamas que subían a sus piernas.
Otro dolor más fuerte llego a su mente. Soltó el grito más desgarrador de la historia. Las mismas llamas que rodeaban sus pies, se habían formado en sus ojos. Agitaba con desesperación sus manos, agarrándose la sien, ladeando la cabeza de un lado a otro como loco, en vano; las llamas no cedían. La piel de su rostro empezó a quemarse, la sangre brotaba de sus mejillas. Pequeñas explosiones surgían en su nuca. Sus cabellos caian chamuscados por las llamas. Sus ojos se consumían, la piel salía de su rostro disparada por las pequeñas explosiones y todos los huesos del cráneo, empezaron a relucir.
La piel, músculos y nervios de sus manos ya habían desaparecido. La sangre se evaporo al instante. Sus manos estaban en los puros huesos, con llamas en sus contornos.
Sacudió sus manos violentamente hacia adelante. La piel de su rostro casi había desaparecido. Su nariz, los labios, sus orejas y su cabello estaban en sus últimas. Mientras las llamas seguían su arrase sin detenerse en todo el cuerpo del maestro. Camino unos metros, dejando llamas en el suelo con sus pasos, mientras gritaba de dolor y se sacudía para todos lados. Una última explosión le dio un envión hacia adelante.
Ash cayo de bruces en el suelo, impactando de cara al duro concreto. Su cuerpo entero se envolvió en llamas, quedando inconciente. La motocicleta dio un rugido con su motor, las llamas rodearon ambas ruedas. Los orificios en el encarenado, se llenaron de fuego, simulando unos ojos de los mil demonios.
La gran concentración de fuego que rodeaba al joven, genero una explosión. Llenando de humo el lugar. El hollín dispersado se impregno en las paredes y los demás vehículos que estaban ahí. Cuando el humo se desvaneció. Una figura apareció. Ash estaba de pie, pero muy distinto su aspecto era.
La cabeza estaba sin piel y sin cabellos. Sus ojos no estaban en sus cuencas. La nariz era un recuerdo al igual que sus cicatrices en zigzag que decoraban sus mejillas. Sus labios brillaban por la ausencia y sus orejas también. Era un cráneo sin piel, envuelto en llamas que se movían vivamente hacia arriba. Estaba vestido igual, con la chaqueta de cuerno negra pero con el sierre subido; los vaqueros azules y los zapatos negros. Sus manos al igual que su cabeza estaban sin piel y con llamas recorriendo cada uno de sus dedos.
-Bienvenido nuevo Maestro Fantasma- la voz de Mephisto sonó en el aire. El mencionado asintió con la cabeza.
-¿Cuál es mi misión?- pregunto con impaciencia. Su voz sonó áspera y fría, totalmente lúgubre. Era un demonio personificado. Su personalidad parecía ser totalmente distinta a la de Ash.
-Tranquilo joven Maestro, todo a su debido tiempo, pero ¿Por qué no sale a probar sus poderes del juicio final?- inquirió con voz divertida.
Una pequeña mueca de malicia se formo en los huesos del fantasma llameante. Sin decir nada salio caminando suavemente hacia afuera.
El vehiculo infernal dio otro rugido. El maestro se dio media vuelta y le abrió la mano en señal- ¡quédate!- le ordeno con autoridad. La moto se apago, las llamas que la rodeaban se extinguieron, pero no volvió a su forma normal.
Ash salio por la salida de vehículos, caminando a paso tranquilo. Doblo a la derecha y se perdió.
-Champagne Mademoiselle?- pregunto un mozo a la joven pelirroja que estaba sentada en una de las mesas del medio del gran salón del restaurant.
La joven esbozo una sonrisa forzada- Oui, Monsieur- contesto. El hombre le sirvió una copa y se retiro.
Misty miro la copa y dio un suspiro bien largo. Ella sabía bien lo mal que se llevaba con las bebidas alcohólicas. Ash se lo hizo saber hace unos años, cuando celebraron el cumpleaños de las gemelas sensacionales. En el cual, la pelirroja decidió probar el Champagne, aunque no tiene recuerdos de lo que hizo, sabe que termino en la cama de Ash y, el trigueño durmiendo en un sofá cerca de ella.
Tomo de nuevo el pokegear y remarco el mismo número que hace rato estaba discando "lo sentimos, pero el número que marco, esta fuera de servicio, inténtelo más tarde"- yo lo dejare fuera de servicio cuando llegue- dijo para si misma, cuando por sexta vez, la misma voz femenina se escuchaba por el altavoz.
Dejo el aparato con fastidio sobre la mesa, maldiciendo mentalmente.
Tomo la copa y la miro de nuevo, como si la examinara, como si debiera dar un veredicto de la situación y dar la sentencia final.
Sin más que decir y sin remordimientos, se tomo la copa de un sorbo.
El reloj de un cartel encima de un escaparate de una joyería, marcaba las 10 de la noche.
Una brisa un tanto fría recorría el lugar, algunas luces del alumbrado público titilaban, dando un aspecto un poco macabro a la situación. La noche con luna casi nueva, no favorecía el ambiente. Un lugar perfecto para cometer un crimen.
-De acuerdo ¿Qué hacemos? ¿La joyería o lo otro?- pregunto un sujeto de campera y pantalones gastados de colores oscuros y botas cortas; poco notables debido a la oscuridad que rodeaba el callejón.
- Lo otro- contesto otro sujeto, vestido casi de la misma manera, solo que con una gorra de lana en su cabeza- no debemos arriesgaron con una cosa de esas, más teniendo a la maldita policía tan cerca- agrego mientras metía una mano en un bolsillo, extrayendo un cuchillo.
Unos pasos, provenientes de alguien calzado con zapatos de taco se venía acercando a paso descuidado. Claramente se sabía que era una mujer. El primero le dio un codazo en complicidad al otro- ¡Cliente!- le aviso en un susurro muy bajo, cargado de malicia. Mientras el otro solo se reía en silencio, también con un cuchillo en su mano.
Una mujer joven, de cabellera rubia ondulada venía caminando por la acera. Su vestimenta era sencilla, un buzo celeste, una pollera larga que llegaba hasta un poco más debajo de las rodillas, del mismo color; y los zapatos negros de taco. Era muy tarde para andar paseando. La mujer venía con un andar despreocupado, inconciente de los peligros de la noche.
Venía pasando por el frente del callejón, cuando las sombras la atraparon. Dio un grito que fue rápidamente tapado por una mano en su boca.
-¡Silencio perra!- dijo uno de los sujetos en su oído. La tenia agarrada del cuello con un brazo y con la mano del otro, le puso el cuchillo cerca del rostro.
-¡Por favor, no me hagan nada!- suplicaba en sollozos la mujer, estaba muy horrizada y más al ver el arma blanca.
-No te haremos nada si nos das toda la plata que tengas- consoló con falsa amabilidad el otro asaltante, mientras le sacaba la cartera.
El sujeto que tenía a la indefensa chica en su brazo, miraban con deseo a la chica, mientras le olfateaba la sedosa cabellera- hmm, esta deliciosa ¿Qué dices Nick?- pregunto mirando maliciosamente al otro- ¿pedimos otra cosa a cambio de no lastimarla?- sugirió con una sonrisa sádica.
El sujeto llamado Nick, sonrio con una mueca- claro Jeff- acepto con la misma mirada- es perfecta- agrego mientras inspeccionaba con una mano la entrepierna de la chica.
En un momento de descuido de los dos, la joven logro darle un pisotón muy fuerte a su captor, mientras que al otro le dio una patada en su parte baja.
Salio corriendo de nuevo hacia la acera. Mientras los ladrones se reincorporaban y salían es su búsqueda.
Logro correr unas cuadras hasta que la acorralaron en otro callejón sin salida.
-¡Aléjense!- decía con un hilito de voz de lo asustada que estaba la pobre mujer.
Estaba pegada a la oscura pared de un edificio.
-Te lo buscaste preciosa- le dijo Nick, mientras se le acercaba amenazantemente con el cuchillo en la mano.
-Aléjense de ella- una voz áspera y muy tenebrosa sonó en el callejón.
Los ladrones se dieron media vuelta para ver quien osaba interferir con su diversión. Casi se dan un susto cuando vieron a un sujeto, vestido con chaqueta negra, la cual traia cerrada; pantalón negro y zapatos del mismo color. Pero los más sorprendente era que sus manos, al igual que su cabeza, no tenían piel y estaban en llamas.
-Oye amigo, no estamos en Halloween- se burlo el Jeff con una sonrisa falsa.
Ambos ladrones rieron ante el aspecto del Maestro Fantasma, ignorando el peligro que corrían sus almas.
Sus sonrisas se apagaron cuando vieron que Ash caminaba campantemente en dirección a la mujer. La cual estaba sin habla al ver a semejante criatura.
Nick al ver las intenciones que tenía ese chiflado, se le acerco dispuesto a detenerlo- lo siento amigo, pero ella es nuestra- le advirtió, al momento que se para enfrente de Ash y le apuntaba con el cuchillo.
Ash dirigió sus cuencas vacías al cuchillo del asaltante. Nick se puso a jugar con el cuchillo para dar un aspecto más intimidante ante su oponente. Pero lo único que logro fue que Ash lo tomara del cuello y lo levantara, haciendo que sus pies queden en el aire. Con un envión lo hizo impactarse contra un pared. Sin soltarlo, el Maestro acerco su llameante rostro sin piel hacia el del morado criminal, que lo miraba con una expresión de temor.
-Mírame a los ojos- ordeno el Maestro sin cambiar su tono de voz, al momento que en sus cavidades oculares, aparecían unas esferas rojas en medio de torbellinos de fuego. Sin poder evitarlo, el ladrón miro esas esferas de magma. El terror puro se empezó a reflejar en sus rostro, en su mente se revivían todas las maldades que había hecho. Los robos, los asesinatos, las violaciones, toda la maldad que tenía su alma pasaba frente a sus ojos.
El Maestro apretó con más fuerza el cuello de su prisionero- ¡culpable!- sentencio.
Nick empezó a retorcerse de dolor. Ash sin aflojar la presión lo hizo impactarse contra la pared otra vez. Las llamas rodearon el cuerpo del ladrón, mientras sus aullidos de dolor, rasgaron la noche como navaja.
La mujer estaba pálida, se había quedado petrificada mirando todo lo que hizo su "salvador". Mientras el otro asaltante se había asustado de tal manera que soltó el cuchillo y salio corriendo, dejando a su suerte a su compañero.
Jeff tomo hacia la izquierda mientras corria a todo lo que sus pies. Llego a una intersección y corrió hacia la derecha. El viento que se provocaba al él correr, le hizo perder su gorra de lana. Llego a otro callejón y se escondió en un contenedor grande de basura.
Se dio cuenta de que perdió la gorra cuando ya estaba adentro del contendor- ¡maldita sea!- exclamo para si mismo.
Abrió muy despacio la tapa del contenedor y asomo su cabeza para ver. El titileo de una de las lámparas de los postes de luz, le dificultaba un poco la tarea de cerciorarse que no había peligros, al reparar que no divisaba al llameante sujeto extraño. Salio con desgana, se volvió por sus pasos. Mientras llegaba a donde se le había caído el gorro, miraba con rapidez y temor para todos lados. Llego hasta donde se le voló… pero no lo encontró.
-Buscas esto- inquirió una voz lúgubre, detrás de él.
Se puso pálido, dándose vuelta con lentitud, se topo cara a cara con Ash, aun en su forma de Maestro Vengador. Traía la gorra en una de sus manos… pero la hizo carbón en un abrir y cerrar de ojos.
El silencio de la noche fue rasgado por un grito de dolor, posterior a la palabra "culpable".
-Ya, ya Misty no llores más, mañana vamos a buscarlo y le damos una buena paliza- intentaba consolar Rudy, con la pelirroja echa un manojo de lagrimas en sus brazos.
Rudy y los demás, estaban junto a Misty en la casa de Sakura. Hace media hora que llegaron del restaurant, donde sacaron a una pelirroja media borracha de tanto tomar champagne.
El reloj en forma de un Eevee, que estaba colgado en la pared de la cocina, marcaba las 12 de la noche.
Misty seguia sollozando en los brazos del líder de isla Trovita, mientras el observador pokemón apretaba constantemente sus puños, como oprimiendo su ira; las dos coordinadoras cuchicheaban entre si, con semblantes muy enfadados; la menor de las hermanas Eevee, tenia el seño fruncido en señal de pensamiento, como buscando una explicación a la situación; por su parte, el investigador solo se delimito a golpear la mesa con furia.
-Misty- empezó suavemente Gary, la nombrada paro sus sollozos por un instante, mientras se limpiaba con el dorso de su mano las lagrima de sus ojos rojos- ¿Dónde se esta alojando Ash?- pregunto por cuarta vez, mientras respiraba profundamente para calmarse y no derramar su ira con nadie, solo con el causante del llanto descontrolado de la joven de ciudad Celeste.
Misty derramo unas lagrimas antes de contestar con resignación- en el complejo de apartamentos de la LIGA, cerca del centro pokemón- explico con la voz quebrada, mientras derramaba más lagrimas- ¿Por qué?- pregunto sin ganas. Todos la miraron- ¿Por qué él hace eso?- explico lo que quería saber.
Tracey se alejo y se acerco hasta la joven, que aun estaba en los brazos de Rudy- Misty… no se que le pasa a Ash, pero yo lo encuentro difícil que él halla planeado una cita contigo y te haya dejado plantada- todos lo miraron sorprendidos ante tal declaración, sin reparar en las miradas escrutadoras de sus amigos siguió hablando- dime Myst ¿alguna vez Ash te dejo plantada?- interrogo buscándole la mirada.
La interrogada se encontró con los ojos penetrantes del peliverde. Rebusco en su pasado, recorriendo cada una de sus salidas de novios con el joven Maestro; en ninguna vez la dejo plantada, si llego tarde varias veces, pero nunca se olvido o falto a una cita con ella. Misty ya no sabía que pensar, pero solo se limito a contestar- no, nunca lo hizo- dijo con un hilito de voz.
Tracey cerro lentamente sus ojos- ¿Y si en verdad le paso algo?- hizo la pregunta para todos- quiero decir ¿no le parece raro? Dado que nunca falto a sus citas, solo llegadas tarde; ¿No les parece raro qué no halla venido?- inquirió mientras se sentaba en una de las sillas de madera que estaban rodeando la rectangular mesa.
May y Dawn dejaron de planear un sinfín de torturas para el azabache; al escuchar las preguntas del observador. Miraron con detenimiento el semblante del joven, era de confusión, no de enojo.
Gary lo miraba con detenimiento, buscando respuestas. Misty se había separado del líder de gimnasio y se sentó en otra silla, buscando la respuesta ante los acontecimientos y las preguntas del joven Sketchit.
La joven peli-bordo, que estuvo en silencio todo el camino de vuelta a su casa, no sabia que pensar; solo se limito a retirarse, no sin antes darle un beso de buenas noches a su novio.
Después de cinco minutos de un incomodo silencio- ¿les parece si mañana vamos y averiguamos donde estuvo?- sugirió la castaña, mirando con sus ojos zafiros a la pelirroja, que tenia su mirada gacha, oculta entre sus mechones cobrizos.
Todos los presentes asintieron, pero no la joven líder; se levanto y metió su mano en su cartera que estaba sobre la mesa, saco el Pokegear y marco por centésima vez el número de Ash.
Los demás miraban con detenimiento los movimientos de la chica.
Misty recibió un rayo de esperanza, cuando en vez de sentir la voz de fuera de servicio, escucho el suave tono que le indicaba que su llamada estaba siendo efectuada. Les hizo un gesto a los otros, para después retomar su tarea , ahora con los demás cerca del aparato para escuchar la conversación.
Pero esa esperanza se desmorono en la mente de la pelirroja. "Soy Ash Ketchum, en este momento no te puedo atender, ya sabes que hacer…" ¡BIP!
-¡ERES HOMBRE MUERTO KETCHUM!- gritaron con furia Gary y Rudy, al sentir la voz de la contestadora, después de que Misty pusiera el altavoz.
Bien, aca deje la segunda parte. aunque a mi no me convencio mucho mi trabajo en este cap, bueno juzguenlo ustedes. Dejenmem reviews con sus opiniones.
saludos.
Por primera vez en esta historia... dejo un pequeño spoiler del siguiente cap... solo dejare el titulo, ustedes haganse la idea.
Proximo capitulo: Morty y el contrato de San Sebastian.
