Maestros Fantasmas en el Cielo
La mirada de Penitencia
By SilverGhosT
-El contrato no protege el alma de Misty, asi que por nada en el mundo la dejes sola frente a un demonio elemental…
Ese enunciado, esas simples palabras, ese conjunto de silabas atormentaban la mente del joven azabache, distrayéndolo de su trabajo de mantener la concentración en la carretera. Su semblante estaba inexpresivo, intentado asimilar lo dicho por el líder de gimnasio. Apenas sentía el ronroneo del motor de la motocicleta, ni se percataba de que los delicados brazos de su acompañante, lo abrazaban de la cintura para mayor seguridad de ella misma. Tomo la calle a la derecha y se dirigió al edificio donde esta alojado.
El día ya estaba muerto, apenas quedaba un parte iluminada por el astro rey, el cual ya había desaparecido, dándole a la cúpula una tonada de azul marino en el horizonte. Las estrellas empezaron a relucir, y la luna cuarto creciente daba un lindo toque a la noche despejada.
¿Qué no debía dejar a Misty sola frente a un demonio elemental? Hola… acaso Morty no sabía la definición de la palabra "Demonio". Estaba más claro que el agua que no la dejaría sola contra nada que perjudicara su vida. Pero lo que más le extrañaba era el semblante con el cual, el rubio le dijo esa advertencia: ¿Tristeza? ¿Odio? ¿O las dos? Asi era el rostro del joven líder, pero… ¿Por qué? Se preguntaba el joven maestro.
Después de acordar con sus amigos encontrarse en Paleta, dentro de unos días, para celebrar tanto la reaparición del trigueño como su titulo de campeón de la región; Ash y Misty decidieron al menos pasar la noche en la ciudad y partir a la región de Kanto mañana por la mañana. De mientras, todos se separaron: Tracey y Gary volvieron para Pueblo Paleta y lo esperarían ahí; May volvió para Hoen, dado que iría a buscar a Drew y Max. Dawn se dirigió a Sinnoh para ir a buscar a Paúl. Mientras tanto, Sakura y Rudy iban hasta Celeste, para anunciarle los últimos acontecimientos a las tres flores.
Llegaron al estacionamiento privado, ingresando en él hasta el lugar asignado para el azabache. Este detuvo la moto y la apago. Misty descendió y espero a que él calzara el pedal y dejara el bi-rodado estacionado.
Con sus dedos entrelazados, recorrieron con pasos pausados el camino hasta el décimo piso. Tomaron el ascensor en un silencio para nada incomodo, solo se contemplaban, perdiéndose en la mirada del otro y dándose algunos apretones de manos. Ash saco las llaves cuando se pararon frente a la puerta de la nueva habitación, abrió la puerta y cerró con cuando ella entro detrás de él.
Ni bien cerro la puerta, apreso con sus brazos la pequeña cintura de la chica, provocando que de un grito ahogado- ¿adonde cree que va, Mademoiselle?- susurro en su oído, mientras aspiraba el perfume a jazmines que el cuerpo de ella emanaba.
Misty río suavemente, mientras reprimía un suspiro al sentir los labios de Ash en su cuello- intento escapar del loco de mi novio- contesto, recostándose en el firme pecho de él.
Detuvo sus besos para susurrarle- lo lamento, Mademoiselle. Pero hoy no se ira hasta que yo diga, he esperado mucho por este momento y digamos que, mi orgullo masculino, esta herido- alego volviendo a devorar delicadeza y pasión, el suave y aperlado cuello.
-¿Y por qué su orgullo esta herido, Monsieur?- quiso saber, con un hilito de voz. Mientras luchaba por no perder la conciencia ante las no desconocidas caricias de su amado.
-Digamos que… tres años de abstinencia, es mucho para un hombre- expreso con tono dramático- ¿Qué pasa Myst?- pregunto al sentir que ella se quedo dura.
Misty se dio vuelta con lentitud y poso sus ojos aguamarina en los almendrados- Ash voy a dejarte algo en claro…- empezó, el joven le asintió con la cabeza para que siguiera- creo cada palabra de lo que nos has dicho de porque te fuiste, pero de que no estuviste con ninguna otra mujer… eso no te lo creo- se cruzo de brazos, mirándolo acusadoramente.
Ash cerro sus ojos con pesadez- veo que el anuncio hizo el efecto- volvió a abrir sus ojos.
Misty alzo una ceja confundida- ¿Qué anuncio?
-No se si te acuerdas, que hace unos meses se divulgo una noticia de que yo, estuve en una fugaz relación con Giselle- hablo mientras se dirigía al lecho y se sentaba en el borde, hundiendo un poco el colchón aterciopelado.
-Si me acuerdo, estuvo en todos los programas de espectáculos durante toda la semana, en Celeste- revoleo sus ojos con fastidio y se encamino para tomar una silla y sentarse frente a él- ¿Qué hay con eso?- quiso saber con celos, mal disimulados.
-Pues… primero quiero pedirte disculpas- agacho la cabeza, apoyando sus brazos en sus piernas- se que no debió agradarte en lo absoluto, pero debía quitar la mala imagen que me daba el estar sin pareja- confeso con voz ronca. Sin dudas no le gustaba nada lo que estaba contando.
Misty lo miro perpleja- ¿Qué mala imagen? Si según las revistas eres el atractivo femenino numero uno- atino a decir.
El trigueño la miro divertido- ¿aun sigues leyendo Poke-teens? Creí que crecerías, Myst- río. Ella volteo el rostro, ofendida - se nota que no leías el artículo completo- dedujo con seriedad.
La ex líder volteo a verlo-¿A que te refieres?- indago confundida.
-Como ya sabes Misty, parte de mi fama se debe a la prensa y debo decirte que he sabido aprovechar eso, dado que parte de la pequeña fortuna que tengo, lo hice con la fama que me daba el ser Maestro Pokemón…- empezó, subiendo sus piernas a la cama, para quedar completamente acostado, llevo sus manos a la nuca para apoyar su cabeza. Misty asintió con la cabeza y lo apremio a que siguiera- pues… como yo siempre me presentaba a la prensa sin acompañante del genero femenino- puso énfasis, la pelirroja lo miraba cada vez más raro- llegaron a pensar que… bueno… que… yo- balbuceo, no querrá decir esa palabra, esa pequeña en letras pero que podía hundir el orgullo de cualquier hombre razonable, al saber que todo el mundo pensaba que uno era lo que esa palabra decía- que yo…
Misty empezó a desesperarse- ¡dilo ya!- le grito.
-La prensa empezó a decir que yo era… era…
-¡Dilo de una buena vez!
-Gay…- dijo en un susurro, sumamente avergonzado y sonrojado.
Misty se tapo la boca con una mano- lo siento Ash, de verdad no quería…- él la detuvo alzando una mano.
-Asi que tuve que mentir que tuve relaciones con Giselle-continuo, bajando la mano- fue fácil- admitió con una sonrisa- solo tuve que decirle a ella que me siguiera y punto. Es bueno saber que funciono, asi me dejaron tranquilo un buen rato- concluyo en un suspiro.
Ella no sabía que decirle, estaba muy consternada. Solo se levanto de la silla y se recostó al lado del azabache, acomodándose; mientras él se aferraba a ella en un suave abrazo por la cintura con su brazo.
-Ash… ¿Cómo es que…?- dejo que él completara la pregunta. El interrogado dio un suspiro.
-¿… me contuve de tener relaciones con otras mujeres?- completo, ella afirmo con timidez, moviendo apenas la cabeza- Myst, no todos los hombres somos iguales. Yo solo quería reservarme para ti- la acerco más a su cuerpo, como queriendo fundirse con ella- además de que, aunque estuviéramos separados, aun éramos pareja y no iba a traicionarte.
Listo, fue suficiente, la pared de orgullo de la ex líder se hizo añicos completamente. Sin poder aguantarse más, se dio vuelta, subió encima del morocho, apoyando sus piernas en la cama a un costado de la cintura de él; lo beso con desesperación y frenesí.
Ash fue tomado por sorpresa, pero no demoro ni un segundo en corresponder, apoyando sus manos en las firmes caderas de la chica. Rompió el contacto con los labios sonrosados para tomar aire y se dedico a recorrer el cuello nuevamente, mediante cortos besos. Misty reprimió un gemido, al sentir la respiración y los labios de Ash tocar su piel.
Llego hasta la camisa de ella e intento desprendérsela con los dientes, cinchando los botones. Misty se dio cuenta de las intenciones y verdaderamente no tenía ganas de detener a su novio. Pero recordó algo- Ash, detente- pidió en medio de suspiros.
-¿Para que? ¿Acaso debo repetirle, que no se va hasta que yo diga?- susurro intentando sonar autoritario, mientras desprendía el primer botón, dejando entrever parte del sostén.
-Ash, enserio. Mañana tengo que trabajar ¿Qué te parece si lo dejamos para mañana en la noche?- sugirió con dificultad, dado que Ash ya había sacado la mitad de los botones y estaba besando entre medio de los pechos de ella.
Ash detuvo sus besos para contestar- Olvídate del trabajo, apartir de hoy, ya no eres más reportera. Me asegurare de que te devuelvan el liderazgo del gimnasio- de un rápido movimiento, ladeo su posición y se puso arriba de ella con suavidad, desprendiendo con brusquedad los últimos botones de la prenda y se la saco, para después arrojarla al piso.
-¡Ash, mi camisa!- protesto sin darle importancia realmente. Mientras ella empezaba a bajar el cierre de la chaqueta de él y se la sacaba, dejándola caer en el alfombrado piso.
-Te comprare todas las que quieras- decía con voz ronca, mientras besaba el liso vientre de ella. Misty se retorcía de placer ante las caricias, apretando las ropas de cama con sus manos, cerró sus ojos y apretó levemente su labio inferior con sus dientes. Mientras tanto el azabache metió su mano por detrás de ella y se dedico a bajar el cierre de la pollera. Cuando lo bajo del todo, se la saco y la tiro lejos.
-Pervertido- le dijo ella en tono juguetón. Se hizo de toda la fuerza que pudo y cambio de posición con él, quedando ahora ella arriba. Tomo el cinturón y lo desprendió, para después quitarle los vaqueros junto con su ropa interior. Ash no la dejo seguir, volvió a cambiar de posición y le arranco con bestialidad el tanga- no seas bruto- le reprocho, falsamente molestia.
Se quito la remera y también la lanzo lejos, acerco su rostro al de ella y dijo-Lo siento Misty, pero no esperare más…- apartir de ahí no hubo más dialogo. Solo la fusión de sus cuerpos mediante vaivenes, en conjunto con caricias y gemidos ahogados.
El reloj marcaba las once de la noche. La habitación se encontraba en penumbras y la silueta de dos personas se dibujaba en las sabanas rojo rey de lecho que se encuentra en el lujoso inmueble.
Apenas se sentía el ajetreo de la ciudad, debido a la altura de la noche; junto con la brisa nocturna y la apaciguada respiración de los amantes, mientras descansaban después de desencadenar su cascada de amor el uno al otro. Posterior al acto, Misty se durmió casi al instante, pero no su novio, el cual se quedo mirando la nada, con ella abrazada a su torso, en el país de los sueños.
Aunque sentía el pequeño cuerpo de la chica, su mente no estaba precisamente en la habitación: Estaba profundamente sumergida en sus pensamientos. Muchas cosas rondaban en su cabeza y entre ellas la más importante… proteger a la pelirroja.
Pero… ¿Cómo hacerlo? Esa era el qui de la cuestión. Con el carácter indomable y la testarudez de su personalidad, era una tarea muy difícil. Por otra parte, estaban esos "demonios elementales" como le menciono Morty. Su mente estaba un poco confusa ante el nombramiento de tales criaturas y sus características. Los cuales representan una amenaza muy peligrosa, tanto como la indomable sirena, como para él y sus amigos.
Observo hacia la derecha, girando su cabeza y busco su pokegear que esta en la mesa de luz, lo tomo y miro la hora "23:10" al hacerlo, su estomago hizo un ruido, reclamando comida.
Misty dio una pequeña risita- nunca cambias ¿verdad?- susurro desde su posición, aun acostada y abrazada al joven.
-Se supones que duermes- dijo él también en un susurro. Devolviéndose a su posición anterior, pero esta vez, levemente mirando hacia la chica.
-¿Te parece que podría dormir, después de esperar por tres años nuevamente por este momento?- pregunto, acomodándose mejor contra el torso de Ash.
Él río por lo bajo, se separo un poco y bajo su cara hasta el rostro de ella. Busco sus labios y cuando los encontró no pudo evitar besarlos. Besos que eran correspondidos con suavidad y gozo - Pues, espero que haya disfrutado de mi compañía, Mademoiselle- susurro él, después de separar sus labios por la falta de aire.
-Pues si, pero me pregunto si deberíamos estar separados otros tres años, siempre que quiera tener una noche igual a esta- hablo, con tono bromista.
-No recuerdo que antes te quejaras- dijo él, mientras le recorría con suavidad el cuello, devorándolo con sus labios masculinos.
-Nunca lo hice- gimió ella, ante las caricias. Cerrando sus ojos y respirando entrecortadamente. Enredando sus dedos en los cabellos azabaches.
Ash busco acomodo y se ubico encima de ella. Misty se abrió de piernas para recibir mejor a su amante. La fusión de sus cuerpos ocurrió de nuevo. Él no dejaba de decirle mucho que la amaba, en conjunto con sus embestidas pasionales. Ella no dejaba de corresponder a sus palabras, aceptando gustosa su masculinidad en su intimidad.
La noche cubría el bosque Ecruteak. El templo de Ho-oh estaba oscuro. Una suave brisa recorría las copas de los árboles. Morty salio del templo, sin siquiera encender alguna vela o farol para iluminarse. De todas maneras, logro divisar a dos figuras que se acercaban caminando con mucha tranquilidad.
-Por fin llegan- dijo a modo de saludo, el líder de gimnasio y Maestro Fantasma. Estaba recostado en el marco de la puerta doble, de brazos cruzados y una sonrisa cómplice.
-Lamento la tardanza, Morty. Pero el tráfico estaba pesado- se disculpo una de las siluetas. Su voz era masculina, pero se notaba que se trataba de un joven.
-¿Trafico le llamas, a que te falle la bujía de tu moto?- señalo despectivamente la otra silueta. Una voz femenina con una gran tonada aniñada.
Morty negó con la cabeza mientras reía por lo bajo- si tan complicado es tener una moto… no me comprare ninguna, prefiero seguir viajando en Rapidash.
-Morty, es normal que falle una bujía. ¡Vaya que duró! La puse hace un año. Ya era hora que fallara- explico casi perdiendo la paciencia la primera silueta.
-Está bien, está bien. Pasen- los invito con un movimiento de la mano, a adentrarse al templo.
Subieron las escaleras en silencio. Solo el ruido de la madera gastada, al recibir el peso de los tres individuos, se escuchaba como una melodía aterrorizante. Llegaron hasta la oficina de Morty y entraron. El rubio encendió la araña del techo y las dos figuras misteriosas se aclararon.
-Creo que esta demás, invitarlos a tomar asiento- al ver como los dos ya estaban sentados en las sillas, frente al escritorio.
-Si piensas que es necesario… dilo- decía la primera figura. Era un joven que no aparentaba tener más de 20 años, cabellos azabaches prolijamente peinados con raya a la izquierda. Tenía unos ojos marrones oscuros y piel bronceada, sus rasgos latinos eran bastante evidentes. Su cuerpo bien formado estaba vestido con unos pantalones de seda negros, sostenidos por un cinturón a juego. Una camisa oscura debajo de un chaleco de pana sin mangas y por encima de ello, una gabardina negra.
-Olvídalo- suspiro Morty mientras tomaba asiento detrás del escritorio- creo que ya saben porque los llame ¿no es asi?- inquirió con seriedad, medio cruzándose de brazos y apoyándolos en el mueble.
-No creo que sea para hacer un trío- dijo la mujer. Aunque no aparentaba pasar la barrera de los 18, poseía algunos rasgos aniñados: como la tonada voz aunque era algo picara, sus cabellos castaños atados en dos trenzas gruesas y largas, que posaban en sus hombros y pasaban de largo por su algo pronunciado busto, tez blanca y unos ojos esmeraldas que brillaban en fuego. Traía un vestido de látex negro que llegaba hasta casi rozar el suelo, sostenido desde el cuello por un collar, un escote en "V" pronunciado que llegaba hasta la mitad del vientre, estaba rajado en ambos lados a la altura de la cintura, permitiéndole gran movilidad; piernas enfundadas en unas botas de plataforma y taco de aguja, que llegaba hasta encima de las rodillas y sus brazos cubiertos hasta la mitad por unos guantes del mismo material- además todavía no he caído tan bajo- agrego con una sonrisita.
Morty abrió los ojos ante lo dicho por la castaña. El moreno se golpeo la frente y negó con la cabeza- pervertida- murmuro con fastidio.
-Puritano- se defendió, con una sonrisa casi inocente.
-Por favor no peleen. Esperen a que terminemos y destruyan el bosque, no el templo- pidió Morty. Ya conocía las peleas de estos dos y nunca terminaban bien.
-Calma, jamás usaremos nuestros poderes para dañar la ecología- decía el orbes marrones, sin dejar de mirar reprobatoriamente a la chica.
-Claaarooo- sarcasmo por parte del rubio líder- y lo del incendió en el bosque Viridian, hace algunos años fue una fogata que dejaron unos campistas- recordó, mirando a los dos de manera reprobatoria.
-Si Háruka no me hubiera escondido las llaves de mi moto, no hubiera pasado nada- se defendió el azabache, señalando con su dedo índice a la mencionada.
Ella solo lo miro de manera inocente- yo solo las arroje al lago, porque me molestaban- replico sin abandonar las expresiones risueñas- no se de que te quejas, tu sabes nadar y no te costo nada encontrarlas- agrego guiñándole un ojo.
Morty alzo una ceja, no había entendido algo- ¿en que te pueden molestar las llaves…?- pero conociendo a sus colegas, había terminando de entender el como las llaves pueden molestar.
El joven latino bajo la mirada y se cubrió con la mano derecha. La chica solo sonrió sin decir más.
-Bueno, dejando de lado sus encuentros carnales…- rodó los ojos con exasperación- creo saben porque los llame- el aire de la habitación se torno muy serio y el silencio reino unos instantes.
-Es cierto… que hay un nuevo Maestro- quiso saber Háruka, abandonando completamente la tonada infantil y posicionándose mejor en la silla, ocupando completamente el espaldar y cruzando una pierna encima de la otra. Perforo con sus esmeraldas al líder.
-Asi es. ¿Seguro escucharon de Ash ketchum? El nuevo líder del Alto Mando de Kanto y Johto- siguió mientras intercambiaba miradas con ambos.
-¿Qué hizo?- pregunto curioso el moreno- tengo entendido que es Gay- agrego. Háruka dio un suspiro de decepción- ¿Qué pasa?- quiso saber.
-Es una lastima que sea homosexual… ¡y eso que es tan lindo!- decía con ojitos brillosos. Ambos Maestros Fantasmas la miraban con una gota en la nuca.
-Háruka- lo llamo Morty, sacándola de su ensoñación- ¿recuerdas por qué, hiciste el pacto?- pregunto serio.
-Si- dijo con un hilito de voz- fue para salvar a Kai- completo en un susurro poco inaudible. Las esmeraldas que tiene por ojos, amenazaron con aguarse, mientras bajaba la mirada- y asi me paga, el muy hipócrita…- El oji marrón estiro su mano y la apoyo en el hombro de ella, en señal de comprensión.
-Ash hizo lo mismo, para salvar a su amada- explico el rubio, sin cambiar de posición- pero ese no es el tema- siguió después de unos segundos de silencio- es el nuevo Maestro Fantasma y necesita nuestra ayuda.
-No me digas que hay demonios elementales sueltos- exclamo sorprendido el azabache, abriendo grande los ojos- creí que te habías encargado de eliminar a los últimos- agrego.
-Eso pensé. Pero no solo hay elementales, si no que además esta Blackheart.
Dos reacciones distintas pero de la misma similitud, hicieron los dos jóvenes. Háruka apretaba tan fuerte su puño, que termino lastimándose. El moreno presiono el posa brazos de la silla, haciendo que se raje. Una mueca de desprecio por ese ser, que no se podía disimular.
-¡Maldito Blackheart!- gruño con el moreno con el veneno en su voz. Apretaba incansablemente los posa brazos de la silla y aserrín caía al piso.
-Desgraciado hipócrita- farfullo la chica. La sangre que salía de su puño, aumento su cantidad. Sin dudas ambos habían tenido feas experiencias con el demonio de las Sombras.
-Hay que reunir a los demás Jueces. Ash no podrá solo- propuso Morty. Había observado atentamente las reacciones de sus colegas- Silver- llamo mirando al latino- ¿Cuántos puedes llamar, para que nos asistan?
Llevo un puño al mentón, mientras pensaba detenidamente las posibilidades de convocar a otros jueces- no se, Morty. Es posible que pueda llamar unos dos o tres. No se donde se encuentran pero puedo averiguarlo- pronuncio sin dejar su posición pensante.
-¿Y tú, Háruka?
La mencionada saco un pañuelo de entremedio de sus pechos y se limpio las manos, sin dejar de mirar al rubio- los mismo: No lo se. Puede que Reika y los demás me ayuden pero necesito tiempo para encontrarlos. ¿Sabes si los otros te ayudaran?- le pregunto de manera inquisidora.
-Se que Cinthia lo hará, pero no se los otros- confeso algo pensativo.
-Morty- llamo Silver. Lo miraba con algo de tristeza y melancolía- será nuestro final ¿verdad?- el rubio lo miraba sin entender- sabes bien que Háruka, tú y yo, al igual que los otros; estamos en las ultimas y que no podemos transformarnos por mucho tiempo. Solo acortaríamos nuestra estancia en este mundo- explico. La chica lo miro algo nerviosa pero asintió dándole la razón.
Morty los miro alternativamente a ambos antes de contestar- En el caso de ustedes dos, es diferente: Los dos sufrieron algo que se llama "Sacrificio no correspondido"- sentenció. Se levanto de su asiento y les hizo señas para que lo siguieran. Mientras descendían por las escaleras, siguió- al vender su alma a Ho-oh, por sus seres amados y estos rechazarlos, tienen algunas ventajas. Una de ellas es cuando ya pasa su tiempo de estadía en este mundo. Su energía se consume de distinta manera. Pueden estar transformados todo el tiempo que quieran y pueden hacerlo muchas más veces que yo- se detuvo al llegar a la puerta.
-Ya veo- murmuro algo animado- pero eso quiere decir que tú…- lo miro de manera para transmitirle lo que pensaba.
-Hay cosas que yo no se- contesto en un suspiro. Abrió la puerta y salio hacia afuera. El aire de la noche choco con su cara. Se sentía bien- puede que si, puede que no.
-Ya pareces profeta- le rió la castaña, rompiendo la tensión. Los dos hombres rieron sin evitarlo.
-Entonces cuento con ustedes- palabras dichas sin necesidad, por parte del líder.
-Sabes que si- el moreno le hizo seña levantando el pulgar de su mano derecha.
-Cuando quieras- la chica no pudo evitar pestañarle con coquetería.
-Háruka…- la regaño Silver, mirándola fastidiado por su comportamiento.
-¿Qué?-
-Olvídalo- dio un profundo suspiro, esa chica era un caso perdido- ¿Qué hacemos ahora?- pregunta dirigida para Morty.
-Busquen a los otros Maestros, envíenlos conmigo. Una vez que localicen a los que puedan, vigilen a Ash y a su novia- pronunció con determinación. Levanto la mirada hacia arriba y vio un punto negro en la luna llena. Le dio mala espina- creo que tenemos visitas indeseadas.
Silver y Háruka levantaron también sus ojos y vieron ese punto el satélite natural- será mejor que lo alejemos de aquí- acoto el azabache, tomando la mano de la castaña- nos vemos en unos días, Morty- se encamino a los bosque sin soltar a la chica.
-Nos vemos- se despidió el líder, entrando al recinto sagrado del ave fénix.
Mientras, los dos Maestros Fantasmas entraban al bosque. Zigzaguearon entre los árboles hasta divisar, oculta en unos arbustos; una motocicleta.
-Espero que hallas solucionado el problema- le señalo despectivamente, mientras él subía al bi-rodado y giraba la llave, haciendo que el tablero cobrara vida.
-Ya te dije: que una bujía falle, es normal. No te preocupes, ya la cambie. Y si esta falla, tengo otra- dio una patada y el motor empezó a ronronear. La chica monto detrás de él y levanto las piernas, calzando sus zapatos en los posa pies traseros de la moto.
El joven engrano la caja de cambios y dio una acelerada. La moto escarbo en el suelo y salio despedida hacía adelante. Zigzagueo a gran velocidad entre la arboleda y tomo el camino hacía la ruta. El punto negro en la Luna no era otra cosa que Fireblast, el demonio elemental del fuego. ¿Cómo lo supieron? Fácil. Ni bien salieron al camino, el demonio les lanzo grandes cantidades de fuego.
-Pero miren nada más, La zorra y el cornudo- insulto el pelirrojo, sin dejar sus incansables ataques hacia el vehiculo- ¿todavía siguen…?- no pudo completar. Silver había soltado el manillar izquierdo y apuntado con la mano abierta.
-¡Llamarada del Juicio Infernal!
El torrente de flamas desapareció todos los ataques del demonio. Siguió su curso y lo rozo ligeramente.
-Desgraciado- bramo furioso, adolorido por ese ataque. Apenas lo había rozado por el brazo izquierdo, pero debido a la magia del ataque, el daño fue considerable.
El moreno no dijo nada, solo se concentro en el camino. En cambio la castaña salto de la moto y aterrizo olímpicamente en el suelo. No dio caso a la frenada brusca de su compañero ni al grito de advertencia. Solo volteo a verlo y transmitirle su pensamiento con la mirada.
-¿Estas segura?- dudo no muy convencido, ella lo atravesó con la mirada- esta bien…- suspiro, bajo el pie lateral de la moto y descendió- ¿lista?- le pregunto cuando se puso a su lado.
-Lista.
-Bien- al mismo tiempo tensaron sus cuerpos, mientras levantaban su mirada hacia el demonio.
Tras un grito, una cúpula de fuego los rodeo, iluminando parte de la oscuridad que consumía como avaricia el bosque. Las llamas desaparecieron, revelando a ambos jóvenes… transformados en Maestros Fantasmas. El cabello de ella, flameaba como antorcha hacia arriba y las ropas se le había pegado completamente al esquelético cuerpo. Mientras que los puños de él, estaban rojos como la sangre.
-Asi que tienen agallas para pelear contra mi…- no lo dejaron completar, ambos le lanzaron una bola de fuego que lo golpeo en la cara- ¡malditos!
-Ya cállate, marica resentido. ¿Tanto te rompieron el culo, como para andar parloteando?- le espeto Háruka. La voz áspera combinada con la tonada aniñada, hacía un contraste llamativo. Apoyo los puños en su cintura y si tuviera ojos, lo miraría burlonamente.
Silver por primera vez no le dijo nada, solo lanzo una carcajada. Esa chica si que era especial. Maldecía a la vida de no haberla conocido antes y haber sacrificado su alma en vano, por aquella perra que dijo que lo amaba. Vio como el demonio estaba rojo de la ira y comenzaba a lanzar un sinfín de torrentes de llamas en todas direcciones, quemando parte de la vegetación del bosque y provocando incendios.
-¡Oye idiota, fíjate a donde apuntas!- grito la Maestra, saco una pokebola y libero a un Salamance, que ni bien salio de la unidad de transporte, adquirió el aspecto esquelético con llamas describiendo su forma normal- Salamance… ¡Súper cañón!- El dragón lanzo la esfera blanca rodeada de fuego, a toda velocidad en dirección al demonio.
Mientras ella se abatía contra Fireblast, Silver libero un Gyarados, pero no lo transformo. Le ordeno a la serpiente marina usar danza de lluvia para apagar los incendios provocados por el demonio elemental. Cuando todos quedaron apagados, el olor a madera quemada y húmeda inundo el ambiente.
Háruka estaba montada en el Dragón, mientras este lanzaba incansables ataques de hiperrayo al demonio. Fireblast esquivaba con facilidad, zigzagueando como rayo en pleno vuelo. En uno de esos momentos, el demonio soltó una pokebola y libero un Charizard y se monto en el, trenzándose en combate mano a mano con el Salamance.
-Ríndete, zorrita. Jamás le ganaras a un demonio y menos a mi- reía malignamente Fireblast, usando su poder para potenciar los ataques de su pokemón.
-Zorra será tu madre, Gay con hemorroides- le retruco, sin ceder un ápice y transmitiendo su poder de jueza a su Dragón. Salamance dio un potente rugido y libero de sus fauces un mar esmeralda.
El ataque de aliento de dragón choco con Fireblast y lo hizo caer. Pero la victoria no le duro mucho a la Maestra, ya que el demonio se reincorporo fácilmente y con una velocidad cercana a Mach 1, le golpeo fuertemente en la cara a la chica, con un puño enfundado en llamas.
-¡Háruka!- exclamo preocupado su compañero, al verla caer rápidamente como un proyectil hacía los árboles. Un ruido seco de escucho, en conjunto al las hojas, al recibir el peso de la chica.
-Jajajaja, cayo la zorra abandonada- rió burlonamente el demonio, agarrándose el estomago. Salamance retomo su forma normal y al ver a su dueña caer, rugió con la máxima furia de su tipo y lanzo un ataque furia dragón al pelirrojo- ¿crees que el ataque de una lagartija como tu, me afectara?- golpeo la esfera de magma con el dorso de su mano y se la devolvió con el doble de intensidad. Salamance recibió de lleno el ataque y cayo muy cerca de donde había caído su dueña- bueno ahora solo falta…- se detuvo en seco, cuando diviso al otro Maestro.
Un verdadero huracán de fuego, rodeaba al Maestro Fantasma. Las llamas giraban entorno al joven, de forma ascendente y con una gran intensidad. Los árboles comenzaba a perder sus hojas, las cuales caian de color amarillento. Como si el invierno las hubiera azotado. El calor había alejado completamente a los pokemón salvajes de los alrededores. Si hubiera tenido piel, el rostro del juez estaría demostrando el enfado y la ira.
-¿¡Como te atreves a golpearla!?- bramo enardecido. Sus puños estaban ya de un rojo escarlata- ¡Ahora si, te matare!- flexiono sus piernas hasta agacharse y dio un potente salto. Sin darle ni una oportunidad de defenderse, lo hizo caer del Dragón y cayeron ambos al suelo.
-¡Suéltame!- exigió el demonio, forcejando para evadir el agarre.
Silver acerco su rostro al del pelirrojo mientras le apresaba con brazos y piernas, obligándolo a verlo directamente a sus cuencas- mírame a los ojos…- ordeno con una voz de ultratumba, que haría erizar a cualquiera- siempre tuve curiosidad… ¿los demonios, son inmunes a la Mirada de Penitencia?- la palidez pura estaba en la cara del pelirrojo. El maestro formo una sonrisa siniestra en sus facciones sin piel. Unos ojos, en forma de esferas de fuego; aparecieron en sus cuencas vacías- todas tus maldades… se te regresan- pronuncio.
Fireblast empezó a retorcerse de dolor. Lanzaba gritos que rasgaban la noche. Sin embargo, por alguna fuerza desconocida; no rompía contacto con los orbes de magma del Maestro. Por cada segundo que pasaba, el cuerpo del demonio se convertía en ceniza. Al final solo quedo una replica grisácea.
Silver se levanto. Se destransformo y acomodo sus ropas. Miro con desprecio el cuerpo completamente carbonizado y lo pateo con todas su fuerzas. Las cenizas se perdieron en el aire nocturno.
-¡Háruka!
Casi se olvidaba de su compañera. Se interno en el bosque, en la dirección donde la había visto caer. Apartaba desesperadamente los arbustos y las malezas que interrumpían su labor de rescate. Demoro como cinco minutos encontrarla. Fue a parar mucho más lejos de lo que creyó.
-Sil… ¿Silver-kun?- pregunto ella, con algo de dificultad. El nombrado se arrodillo al lado de ella- ¿Qué… tan mal… estoy?- sonrió con una mueca picara.
Él la miro detenidamente: tenía varios cortes en su cara, algunas hojas y ramas enredadas en su cabellera y sin contar los rasguños en brazos y piernas, más la suciedad de la ropa – bueno… has estado peor- rió nerviosamente, rascándose la nuca. Ella compartió su risa y después lo golpeo en el brazo.
-Bobo - con la ayuda de él, se recostó contra el tronco de árbol, cerca de donde había caído- ¿Dónde esta Salamance? - el moreno no tuvo que contestar, el Dragón se acerco rápidamente, preocupado por su ama - ¡Aquí estas!- le acaricio la cabeza, transmitiéndole que no se preocupara - ¿Estas bien? – El Dragón asintió fervientemente – que alivió - Saco la pokebola y lo guardo - ¿Qué paso con el…?
- ¿con el aspirante a Mister Hemorroides del Siglo?- ella asintió, mientras ahogaba una carcajada – lo convertí en ceniza – le acaricio tiernamente la mejilla, perdiéndose en los orbes esmeraldas - ¿te encuentras bien? – pregunto preocupado.
- Un poco adolorida… - contesto mientras se sacaba algunas hojas y ramas del cabello – estoy fuera de practica… - termino de quitarse limpiarse los mechones castaño y se sentó en el regazo del joven, el cual se había sentado en el suelo, acomodándose mejor para recibir a la chica. Ella se hizo un ovillo mientras él la abrazaba con delicadeza y firmeza por la cintura - ¿te preocupe, cazador? – inquirió picara, mientras trazaba líneas por el pecho del joven.
-Tu que crees – acerco su rostro a la cabellera castaña, sintiendo el aroma a frutas cítricas mezclada con eucalipto, gracias a los árboles que estaban en la trayectoria de la caída; y se apoyo en ella.
- Aun no entiendo porque te preocupas por mi - siguió mientras no dejaba de enmarcar los pectorales con su dedo índice. Levanto la mirada y se topo con los ojos marrones. No pudo evitar sonrojar debido a cercanía.
-Ya te lo dije y no lo repetiré, si no pareceré disco rayado – acoto. Despacio, los labios de ambos se fueron atrayendo, hasta fundirse en una danza. Ella rodeo con sus delgados brazos el cuello masculino mientras él la atraía aun más por la cintura. Lentamente rompieron la unión de sus labios. Un hilo carmesí caía por la comisura de los labios masculinos – ¿Era necesario hacer eso…? - pregunta en vano. Ya sabía la respuesta a el "porque" ella le mordió el labio, haciéndolo sangrar.
-Tú sabes que si - se acerco de nuevo y le lamió, limpiándole la sangre. Después volvió a besarlo.
El dio un suspiro de resignación cuando se separaron, pero igual sonrió. Sin mucha dificultad se levanto, con ella en brazos, tomándola por sorpresa – Muy bien señorita pervertida, tenemos trabajo que hacer – decía mientras la llevaba hasta la moto. Ella se prendo con más firmeza del cuello mientras Silver zigzagueaba entre la arboleda - ¿Te llevo o iras en Salamance? – pregunto cuando llegaron hasta el bi-rodado.
-Llévame. No tengo ganas de volar – contesto, tomando de nuevo la tonada aniñada.
El la miro de manera inquisidora – sabes que cobro pasaje – la chica hizo un mohín, en conjunto a una mirada picara. Suave y lentamente la deposito en el suelo.
- No te preocupes que se cuanto cuesta - sin decir más, se monto en la moto. El soltó una risita mientras tomaba su posición como piloto. Dio una patada y el motor se puso a andar. Engrano la caja de cambios y acelero. La moto dio una gran escarbada y salio a toda velocidad hacía la carretera.
El viento les daba en la cara. Los cabellos de ambos eran sacudidos casi con violencia por las ráfagas - ¿Hasta donde te llevo? – pregunto después de un rato de viaje. Las luces del alumbrado público eran como estrellas fugaces.
- Reika es muy probable que este en Paleta. Asi llévame hasta Viridian - contesto casi en un grito, debido a la dificultad que presenta hablar con la moto a más de 190km/h.
El la miro de reojo – Ash Ketchum es de Paleta. Asi que intenta vigilarlo de paso – señalo. La castaña sonrió y le mordió el cuello - ¡Auch! ¿Por qué lo hiciste? – se quejo al momento que soltaba el manillar izquierdo y se llevaba la mano a la zona afectada.
-¡Tenia ganas! – se defendió con una sonrisa inocente. Silver se mordió la lengua para no tener que decir algo obsceno - ¡No te quejes, Silver-kun! – le dijo divertida.
- ¡No lo hago, Háru-chan! – refunfuño. Dio una potente acelerada y la motocicleta alcanzo más velocidad - ¡sujétate, vamos a ir más rápido! – ella solo afirmo más el agarre en la cintura de él, al momento que ambos se transformaban en conjunto al bi-rodado. Una onda de choque, sacudió los postes del alumbrado y un camino de fuego se trazo en el asfalto; al momento que la motocicleta infernal cruzo casi a la velocidad del sonido el camino.
- Asi que al final, Rudy se canso.
- Si. Después un día vino a visitarme y Sakura estaba de visita. Fue amor a primera vista.
- ¡Que alivio! Un baboso menos por el cual preocuparme.
- ¡ASH KETCHUM!
- Jajajaja. No te enojes, Misty.
- Tonto.
- Boba.
- Inmaduro.
- Fea.
- Psyduck.
- ¿Psyduck? ¿Qué tiene que ver él?
- Que los dos son unos cabezas huecas.
-… Gyarados.
-¡UUUYYYY…!
-Jajajaja.
Y la gente de las mesas cercanas, los miraban raro.
Las ganas de comer, le ganaron la partida al Maestro después de consumar el acto de pasión carnal con la Sirena. Asi que, se levantaron y propusieron ir a cenar al primer restaurante que estuviera abierto. Por suerte había uno, apenas a unas cuadras del complejo de apartamentos.
Pareciera que los años separados no se reflejaban en ambos. Seguían siendo los mismos amigos de siempre. El mismo trato al hablarse, las agresiones verbales que solo ellos se podían dar, pero que sabía que no afectaba al otro. Ahora estaban compartiendo una de las tantas cenas, que en el pasado compartieron. El ambiente del modesto Restaurante, era de mucha familiaridad. La gente charlaba animadamente y aunque sabían que una gran celebridad como lo es el Maestro Pokemón; estaba ahí, nadie le había reparado mucho. Solo alguno que otro comentario de sorpresa, pero nada más. Respetaban la intimidad de la pareja.
Disimuladamente, Misty dirigió el taco de su zapato por debajo de la mesa y le piso fuertemente el pie a su novio.
-¡AUCH! – Ash no pudo evitar quejarse. Mujeres de mesas cercanas, habían visto la acción de la pelirroja y corearon en risas. El ego femenino de Misty subió bastante.
Sin embargo el tiro salio por la culata. Ash se levanto bruscamente, llamo al mozo y pidió la cuenta. Cuando Misty parpadeo, él ya no estaba.
Tomando su cartera, salio despedida de su asiento en busca de él. Salio afuera del local y miro para ambos lados… nada. Camino unos pasos a la derecha y llego hasta la esquina. La brisa nocturna mecía su cabellera, la luna llena iluminaba las calles, en conjunto al alumbrado publico. Avanzo unos metros hasta llegar cerca de un callejón, fue ahí cuando las sombras la agarraron. Pero no grito, dado que había mucha familiaridad con los brazos encarceladores.
- ¿Creíste que me iba a ir, solo porque me pisaste? – Su piel se erizo al sentir el aliento de Ash en su cuello – tendrás que hacerme algo peor para que yo me vaya de tú lado – agrego. Comenzó a besar tortuosamente cada centímetro de piel del cuello femenino.
- Ash…. Espera… - intento decir en un gemido ahogado. Se recostó en el torso masculino y se dejo llevar por las caricias de su amado.
-¡Miren nada más! Tenemos clientes y es una pareja de enamorados – una voz cargada de maldad, resonó en los tímpanos de ambos jóvenes. Una sombra salia del fondo del callejón, junto con otras dos más. La luz de un faro los lumino: ¡Ladrones!
Ash instintivamente se puso frente a Misty, cubriéndola de cualquier agresión – si no quieren que les pase algo malo, váyanse y no vuelvan – le advirtió, pero sabía que era en vano. Los ladrones comenzaron a reírse socarronamente – no digan que no se los advertí – la pelirroja observo a su novio ¿estaba sudando?
- Ash ¿Qué te sucede? – preguntó en un susurro bien cerca del oído del joven. Este no contesto. Misty sentía el calor emanar del cuerpo masculino, ademas del sudor que caía por su cuello y rostro, ademas de ¿olor a quemado? - ¿Ash…?
El azabache no daba corte al llamado de su amada. Sentía un poco de dificultad para respirar, ademas estar muy acalorado. Una sensación de imantación atraía su cuerpo en dirección a los maleantes. Percibía la maldad que emanaban las almas de los dos sujetos que se acercaban amenazantemente con cuchillos y una pistola en sus manos. Antes de que siquiera uno de ellos lograra tocar a la chica, con sus mugrosas manos…
- Ni, lo intentes – advirtió Ash, transformado en Maestro Fantasma y tomando por el cuello con solo una mano; al más próximo. Lo lanzo violentamente contra la pared, haciéndolo golpearse. Cayó muy adolorido, soltando el arma de fuego y la blanca.
Los otros dos al ver a ese espectro infernal, solo hicieron lo más coherente: huyeron gritando.
- ¿A dónde creen que van? – Ash se interpuso en su camino de huida. Había dado un gran salto y mediante un voltereta en el aire, aterrizo delante de ellos. Sin darles tiempo a nada, los levanto a ambos, agarrándolos de las ropas.
Misty quedo en shock, ante la brusca transformación. Sin embargo, debido al movimiento previamente realizado, parpadeo y detuvo al Maestro - ¡Ash, espera! ¿Qué haces? – pregunto perpleja, al ver como los atemorizados maleantes temblar, a casi medio metro del suelo.
Sin ceder ni un ápice al agarre, Ash la observo, provocándole un pequeño escalofrió - siento la maldad de sus almas – contesto con el tono lúgubre. Miro de nuevo a sus victimas – cientos de maldades han realizado: Personas torturadas, asesinadas, violadas y robadas – siguió explicando, haciendo aparecer las esferas de magma en sus cuencas vacías. Misty ahogo un grito de pavor tapándose la boca con las manos – deben pagar por sus pecados - sin mediar palabras más con la oji-aguamarina; acerco a los maleantes, obligándolos a tener sus rostros a menos de un centímetro del flameado Maestro – sus maldades, se les regresan… ¡Mirada de Penitencia! – bramo.
Misty instintivamente cerró sus ojos y se los tapo con las manos, recostándose en la pared. Pero se arrepintió de no taparse los oídos, al sentir los gritos de pavor, desgarradores; que lanzaron los ladrones al sufrir una de las armas del Juez de Ho-oh.
- ¿Qué pasa? – le pregunto Háruka a Silver. Vio como este levanto la cabeza y miro en dirección al oeste.
El moreno cerro sus ojos y aspiro lentamente – Ash utilizo la mirada de penitencia – contesto sin dejar de mirar el horizonte oscuro.
La castaña movió la cabeza aun costado, incrédula - ¿no crees que…? – él volteo a verla y ella lo miro inquisitivamente.
Dio un suspiro – no lo se. Ire a investigar. Toma la moto y continua hacía Paleta. Será mejor que verifique – le lanzo la llave del bi-rodado y saco una pokebola de su cinturón, la cual se agrando en la mano de su portador.
La chica atrapo la llave en aire y se monto en el vehiculo - ¿no te olvidas de algo? – le recordó de manera picara. El detuvo sus pasos y se volteo. Sonrió de igual manera y se acerco a ella. Casi la tiro de la moto, ante el beso apasionado. La ayudo a reincorporarse y salio corriendo perdiéndose en el bosque cercano a la carretera – cuídate… cazador – susurro en modo de despedida.
- Lo haré, Belle nana - Dio un gran salto y se trepo a un árbol. De rama en rama, llego hasta la copa. Lanzo la pokebola y el brillo blanco libero a un dragón anaranjado, con una llama en su cola - ¿listo para volar, Charizard? – pregunto Silver a su pokemón. Charizard respondió con un entusiasta rugido y la señal del pulgar arriba – bien… - dio otro salto y se monto en él – tenemos que volar a máxima velocidad, estamos muy lejos. Asi que… prepárate – el dragón asintió y se elevaron hasta sobrepasar las nubes. Silver veía como si fuera un camino de algodón, la gran concentración de nubes oscuras: iba a llover - ¿Listo? – le pregunto al momento que llegar a la altura suficiente para no ser vistos. Su pokemón asintió y se perfilo en dirección al oeste – muy bien… ¡Yipiyaaaayouuuhhh! – la transformación no se dio a esperar y con una onda de choque, que dejo un gran surco entre las nubes; los dos salieron como proyectiles, en la búsqueda del nuevo Maestro Fantasma.
Misty de manera autómata, acariciaba los mechones rebeldes del inconciente Ash, que estaba acostado en el piso, con su cabeza en el regazo de la chica, que se había arrodillado en el callejón para no dejarlo tocar el frió piso.
No sabía si se iba a reponer. Lo había hecho cuando creyó que él, la había abandonado, pero ahora era distinto. Acababa de presenciar la muerte de tres personas. Esta bien, no eran inocentes, pero capaz no se merecían ese destino. Miro hacia su derecha y vio de reojo los cadáveres hechos cenizas de los tres asaltantes, que fueron juzgados y sentenciados por todas sus maldades en esta vida. De todas maneras, aunque fue un ser espectral el que los juzgo, era demasiado para la pobre chica.
Observo de nuevo y un poco mas relajada, contemplo a su novio. Su semblante estaba relajado, como si fuera una noche de sueño en alguno de los tantos bosques o centros pokemón que visitaban en sus épocas de viajeros. Ella sonrió con nostalgia al revivir parte de esos recuerdos. La respiración del joven era pausada y calma, como si lo que acababa de hacer, nunca hubiera sucedido.
No era el mejor lugar, pero un momento de paz se vivía en el callejón. Sin embargo, es tos no duran mucho y a la joven pareja no le duro ya que un enorme dragón, con llamas delineando su piel y los huesos al descubierto, descendió veloz mente. Y de él, otro sujeto, con el mismo aspecto que tiene Ash en sus transformaciones. Solo que diferente ropa.
Tanto fue el terror, que su mente quedo en blanco. Aunque instintivamente, dirigió una mano libre al cinturón de Ash, buscando una pokebola. Sabía perfectamente que cualquiera de los pokemón del Azabache, le obedecería debido a la amistad. Sintió una de las pequeñas esferas y la agarro. La activo y libero a una enorme tortuga terrestre, con un pequeño bosque encima de su caparazón - ¿Torterra? – Pregunto a la criatura, esta la miro y le sonrió, asintiendo animadamente con la cabeza - ¡ayúdanos, utiliza hojas navaja! – Torterra dejo salir un sinfín de hojas filosas, en dirección al Maestro Fantasma y a su Dragón.
Silver levanto perezosamente una mano y las hojas se convirtieron en cenizas, ante la mirada de sorpresa de la tortuga y la aterrada de Misty. Con su mano abierta y apunto al pokemón tipo hierba. Las llamas la rodearon. La chica intento en vano ayudarla, pero fue expulsada por la onda de choque y callo a unos metros, cerca de la pared. Torterra reapareció de las llamas, con la transformación otorgada por el juez de Ho-oh.
- ¿Ese es Ash Ketchum? – le pregunto al pokemón. Este asintió en forma de respuesta – bien, ya veo que no pudo resistir. Tres almas es demasiado para un juez novato y más si estas han realizado demasiadas maldades – expreso casi con arrogancia. Camino a paso tranquilo hasta acercarse y lo tomo de la remera, levantándolo sin dificultad - ¡Despierta, perezoso! – le dio una fuerte bofetada, que lo hizo salir del mundo de los sueños al instante.
Ash despertó más por la caída al suelo, que por el golpe - ¿¡Qué paso!? – pregunto alarmado. Y más alarmado quedo al ver a su novia en el suelo y a ¿otro Maestro Fantasma? Fue en ese entonces que vio a su Torterra con el aspecto infernal y al Charizard de su "colega" - ¿Quién eres? – demando autoritario, señalándolo con el dedo índice.
- ¿Sabias que es de mala educación, señalar a las personas? – reprendió burlonamente, apoyando sus puños escarlatas en los costados de su cadera. Ash no estaba para chistes, asi que sin mediar consecuencias, se transformo y se lanzo contra el otro Maestro.
Quedo suspendido en el aire, con sus manos a un centímetro del rostro de su "colega". Torterra, que estaba bajo el mando de Silver; lo había detenido con uno de sus látigos sepa - ¿Torterra? – cuando dijo eso, el látigo lo soltó y cayo de bruces en el suelo -¡Auch! – la tortuga retomo su aspecto normal se acerco a Ash, al momento de tocarlo, volvió a adquirir el aspecto llameante, pero ahora esta bajo las ordenes del joven ketchum.
Ash se reincorporo velozmente y encaro al otro Maestro – respóndeme: ¿Quién eres? – volvió a demandar, posicionado para pelear. No dudaría en mezclar sus habilidades de pelea adquiridas en los entrenamientos con Lucario, con sus poderes de vengador.
Silver se destransformo, dando a revelar su verdadera identidad física – mi nombre es Lord Silver Phantasmus Ghosteaus – hizo una reverencia de estilo aristocrático – mejor conocido como Silver Ghost – continuo al momento de reincorporarse y desafiar con la mirada al oriundo de Paleta – soy un antiguo Maestro Fantasma…
Hola.. eh... bueno... yo...
Sinceramente no se como empezar a disculparme. A los lectores que aun siguen esta historia, les pido mil disculpas por la tardanza, pero la inspiracion no llegaba. Ademas mi mente estaba trabajando en los otros fics, en los examenes y demas. Bueno, ahora me encuentro de vacaciones y tambien es dificil, porque no me gusta desperdiciar un hermoso dia de verano encerrado en mi casa y de noche a veces salgo con mis amigos.
Muchas gracias a los que aun siguen esta historia y muchas gracias por los anteriores reviews. Si alguien aun no me agrego a la "author Alert" le recomiendo que lo haga. Tengo planeado el fic navideño de Pokemón y vere cuando lo puedo subir.
De nuevo muchas gracias y espero que hallan empezado bien este nuevo año. Me despido por ahora...
Paburo SilverGhosT Yuy.
