Maestros Fantasmas en el Cielo
La Vampira y el Lord
By SilverGhosT
- ¿Antiguo Maestro Fantasma? – repitió confundido Ash, parpadeando sucesivamente y destransformandose también - ¿Eres un Maestro Fantasma?
- Aparte de homosexual… ¿Eres sordo? ¡Pues claro que soy un Maestro Fantasma! ¿Qué esperabas? ¿Al Burneary de Pascua?
- Sus modales no son muy refinados, "Milord"- señalo casi violentamente Misty. Estaba claro que no le gustaba que insultaran a su novio. Se levanto sin ninguna dificultad y se posiciono a un lado de él.
- Asi que ella, es por quien sacrificaste tú alma ¿verdad? - aventuro mirando evaluadoramente a la oji-aguamarina – es linda, no se puede negar – resolvió. Lo que hizo que Ash frunciera el ceño – además de que te defiende sin importarle quien soy – agrego - bueno ese no es el punto. Vengo a hacer algo y nadie me detendrá.
- Dinos ¿Qué quieres? – volvió a demandar el oriundo de Paleta.
- Quiero corroborar tus poderes – dijo. Acto seguido, se transformo de nueva cuenta y le lanzo un poderoso torrente de llamas desde su mano.
Instintivamente, Ash levanto su mano derecha y desapareció el ataque sin necesidad de transformarse - ¡Oye! ¿Qué te hicimos para que nos ataques? – se coloco delante de la pelirroja, mientras ella observaba por encima del hombro de él.
Silver no contesto, solo dio un potente salto hacia adelante con ambos puños brillando en un rojo escarlata.
Ash puso sus brazos en "X" frente a su pecho y un aura azulada lo cubrió, en conjunto a las llamas de su transformación. Silver fue repelido de una manera impresionante, cayendo sentado varios metros lejos del azabache.
Sacudió la cabeza para sacarse el mareo y se levanto rápidamente. Observo a detalladamente a su contrincante – Sinceramente, no puedo creerlo – admitió sorprendido – ¿esa es tu habilidad especial? – pregunto incrédulo.
– ¿habilidad especial? – dudo Ash. Pensó que ese era uno de los poderes normales de un Maestro Fantasma. Miro inquisidoramente a su interlocutor – Me puedes explicar…
– Cada Maestro Fantasma, tiene una habilidad especial, por encima de sus poderes normales de juez – explico con sabiduría, levantando el dedo índice – yo, por ejemplo, poseo los Puños de la Justicia – dijo mientras cerraba de nuevo sus manos y estas volvian a adquirir la tonalidad escarlata – sin embargo, desde Sir Aarón, ningún otro Maestro ha tenido el poder del Aura como habilidad…
– ¿Conociste a Sir Aarón? – lo interrumpió un emocionado Ash, con una sonrisa.
Silver sonrió con nostalgia – Si… – elevo su mirada al cielo – fue un gran amigo y uno de los mejores jueces de Ho-oh – comento.
– ¿Quién es Sir Aarón, Ash? – pregunto en un susurro Misty, aprovechando que el "colega" de su novio estaba medio distraído.
– Luego te cuento. Solo te digo que fue una persona muy importante, además de ser el anterior guardián del Aura – explico rápidamente, al ver que Silver lo estaba mirando de nuevo – dime, ¿podemos conversar más tranquilos el tema, en vez de pelear? – pidió casi de manera suplicante. La oji-aguamarina asintió apoyando a su novio, mientras se abrazaba a su brazo.
El moreno dio un suspiro resignado y observo con ternura la romántica imagen, dándole algunos recuerdos – está bien. Nos veremos en otra ocasión. Y te explicare algunas cosas – dijo al momento que se montaba en su Charizard y emprendía vuelo – ¡Cuídala! – le grito desde el cielo, señalando a la pelirroja.
Había ya pasado una semana desde la aparición de ese misterioso personaje.
Un suave aroma a lavanda, mezclado con eucalipto y a la verde grama que le servía de colchón; invadió su sentido del olfato. Por algo le agradaba mucho esta zona de los montes de Paleta. Donde la naturaleza estaba en todo su fulgor y los pokemóns salvajes recorrían con mucha libertad los terrenos. Esta más que claro que la presencia del Maestro Pokemón, no era una presencia extraña o una amenaza para los pokemóns salvajes. La pureza del alma de joven azabache, más su extraña Aura, le permitía convivir con estas maravillosas criaturas en estado natural.
¿Qué más podía agregarle a esta escena que estaba viviendo? Si, a ella.
Si se concentraba, podía percibir, por encima de todos esos gustos, un suave aroma a fresias.
No tenía que abrir sus orbes, para saber que ella estaba cerca de él. Podía sentir su presencia claramente, hasta podría adivinar lo que esta haciendo: Con sus largas y firmes piernas juntas, apoyada en sus rodillas, jugando con una pequeña margarita, deslizándola entre sus delicados dedos y observando con esos ojos del mismo color que el mar, la llanura de los montes.
De todas maneras abrió sus ojos, solo para chocarse con una imagen que lo puso muy nostálgico y contento.
Misty se hallaba vestida con esos mini-shorts azules de tirantes rojos, junto con la blusa sin mangas amarilla. Sus tennis blancos con líneas amarillas en zigzag, descansaban a unos metros, dejando que sus pequeños pies tocaran el suave pasto. Sus cabellos recogidos por la vieja coleta hacía la izquierda, pero debido a que su cabellera mandarina estaba más larga que cuando eran niños, ahora esa coleta no era tan corta, pero igual le quedaba muy bien. Ella estaba en la misma posición y haciendo lo mismo que él, había imaginado.
Pero por más que le encantaba estar con su novia en este maravilloso lugar, no estaba para conversaciones, ni para actos amorosos. Estaba descansando, intentando olvidar lo vivido hace unas horas…
– ¿estas listo? – preguntaron Misty y Brock al unísono. El moreno estaba vestido con una remera anaranjada, debajo de un chaleco gris sin mangas con varios bolsillos, en conjunto con unos vaqueros marrones y calzando deportivas oscuras. La única chica del trío, estaba vestida de la misma manera anteriormente descrita.
Ash dio un suspiro, buscando sus fuerzas para enfrentar a lo que se venía – Debo hacerlo. No puedo huir toda mi vida – contesto, como queriéndose convencer de algo. Reviso minuciosamente de nuevo sus pantalones de mezclilla, su chaleco encima de la playera y ajusto de nuevo su gorra. A paso firme, se acerco hasta la puerta de la entrada de la casa de su madre.
Golpeo con firmes pero cortos golpes. Al cabo de unos segundos que le parecieron horas, una mujer de cabellera castaña, con los mismos ojos que nuestro amigo, piel pálida y el semblante más amable que alguien pudiera tener: Delia Ketchum.
– ¡Mamá! – exclamo feliz Ash. Yendo a abrazar a su progenitora.
– ¡Ash, hijo! – murmuro ella, con lagrimas en sus ojos. Pero antes de que siquiera el joven pudiera unirse en un abrazo, Delia le implanto una sonora cachetada, que se debió haber escuchado por todo el pueblo.
Brock compartió con Misty una mueca de dolor – eso debió doler – susurro el líder de ciudad plateada.
– ¿Mamá? – pregunto consternado, llevándose la mano a la roja mejilla con la mano marcada.
– ¡Con que por fin te dignas a aparecer! – Reclamo enojada, poniendo sus puños en su cintura – ya me preguntaba cuando lo harías ¿Qué paso con eso de proteger a Misty…?
Apretó fuertemente sus parpados, intentando olvidar los reclamos de su madre. Después de explicar su situación, su madre se tranquilizo un poco, pero igual siguió con su reproche. Más tarde, tuvo que enfrentarse al Profesor Oak, que para suerte del azabache, fue un poco más accesible que su madre. Sin embargo, no se salvo de algunas reprimendas por parte del gran investigador.
– Bueno, al menos me fue mejor que en Celeste… – sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz que no era la de su Myst, por más que fue una femenina.
– ¿Qué te paso en Celeste? – tanto él, como Misty, voltearon a ver hacía atrás. Una joven que no aparentaba tener más de 18 años, con una cabellera castaña atada en dos colas que caían en sus hombros, unos ojos verde esmeraldas picaros, nariz respingada, labios delgados y rosados; los miraba curiosa. Su vestido negro de tirantes, con muchos circulitos blancos dibujados; que llegaba hasta un poquito encima de sus rodillas y complementaba con un moño a la altura del algo pronunciado busto.
Misty frunció el seño – ¿Quién eres? – pregunto de manera amable, pero por alguna razón no le traía buen augurio la presencia de esa chica.
Ella dio una pequeña reverencia, mirando a Ash e ignorando a la reintegrada líder del gimnasio Celeste – Háruka Evanescense. De seguro conocen a mi novio, Silver – agrego al ver que la miraban algo extrañados.
– Ah si – contesto Ash, observo entre la vegetación, intentando localizarlo – ¿sabes donde esta?
– Aquí estoy – hablo la voz del aludido, saliendo de entre los árboles. Su vestimenta estaba compuesta solo por la camisa oscura y los pantalones del mismo color – espero no molestar Ash, pero tenemos que hablar – explico mientras tomaba la mano de la castaña y se aproximaban a la otra pareja.
– Silver-kun ¿el es Ash Ketchum? – le pregunto a su pareja, señalando con un dedo al azabache. Él asintió – ¡Genial! – y se abalanzo hacía Ash – ¡soy tu fan numero uno! – exclamo al momento que lo abrazaba fuertemente y lo ponía de un color morado.
– Gra- gracias… – pronunció con voz ahogada.
– ¡Oye, suéltalo! – dijo Misty enojada, de un empujón, alejo a la Maestra Fantasma tirándola al pasto.
– ¡Hey! – Se quejo molesta – ¿Quién se supone que eres? – demando al momento que se levantaba de suelo.
– Misty Waterflower – contesto con suficiencia – para tu información, soy la novia de Ash.
– Ahh – dijo decepcionada. La recorrió evaluativamente con la mirada – la verdad, hubiera sido mejor si fuera homosexual – opino burlesca. Silver se golpeo la frente con la mano, mientras negaba con la cabeza sintiendo vergüenza ajena.
No hay que destacar, que Misty se ofendió completamente – ¿Qué quieres decir con eso? – le reclamo violentamente y acercándose a la castaña de manera amenazante.
– Hazte la idea – le contesto con malicia y sin intimidarse ante el semblante violento de la pelirroja.
– ¡Zorra!
– ¡Perra!
– Ash, sígueme.
Ambos Maestros Fantasmas dejaron a sus respectivas parejas en su tonta pelea. Se internaron entre la arboleda, pero como los insultos de ambas mujeres aumentaron sus decibeles, se escuchaba claramente insultos como "Puta alzada" y "Golfa irritada".
–No sabía que Misty pudiera insultar de esa manera.
– Pues, yo si sabía que Háru-chan podía decir todo eso.
Llegaron hasta un pequeño acantilado que daba hacía otra de las llanuras. Un hermoso día de cielo algo nuboso, pero con un radiante sol que daba una temperatura calida y muy placentera.
Se sentaron en el borde, dejando colgada sus piernas al abismo – dime, ¿Qué sucede? – Ash decidió que lo mejor era ir al grano.
– ¿Qué sabes de los demonio elementales? – pregunto serió, sin dejar de observar el paisaje.
– No mucho – contesto – Solo se que pueden controlar los elementos, es todo – se llevo un puño al mentón de manera pensativa – ¿tú, sabes cuantos son? – aventuro observándolo de reojo.
Silver tomo una pequeña piedra entre sus dedos – la ultima vez, sabía que eran cinco: El de fuego, la de Agua, la del Viento, el de la Hierba y el de las Sombras – contesto enumerando con sus dedos y jugando con la piedrita – todo lo que se, es que el de Fuego ya no existe. Lo convertí en ceniza hace una semana – comento como quien no quiere la cosa, dejando a Ash muy sorprendido.
– Y… ¿Cómo derrotas a un demonio elemental? – lo había dicho, se sentía más alivianado. Hacía rato que quería hacerle esa pregunta, dado que estaba muy preocupado y algo asustado, ante la idea de enfrentarse esas criaturas y no saber que hacer.
Silver lanzo lejos la piedrita, antes de contestar – depende del elemento que controle el demonió en cuestión, pero si el demonio tiene alma, lo puedes eliminar con una "Mirada de Penitencia" o una "Llamarada de Juicio Infernal" – Ash hizo un ruido significativo, en señal de que entendía – ¿te has topado con uno? – inquirió algo preocupado. Por más que la habilidad especial de él, será el Aura, no estaba preparado todavía, para enfrentar un demonio elemental.
– Por suerte no – contesto con algo de nerviosismo. Silver suspiro aliviado.
– No me tomes por arrogante, Ash, pero no estas preparado para enfrentarte a un demonio – y antes de que el pueblerino pudiera hacer alguna queja – enfrentarte a un demonio elemental, es casi lo mismo que enfrentarte a otro Maestro – agrego.
– ¿Tú, me entrenaras? – aventuro animadamente.
– Puede que si. Nunca esta demás prepararse…
– ¿Cuándo empezamos?
Silver se sorprendió en la rapidez que el pueblerino había aceptado el entrenarse. Lo observo detenidamente y sonrió satisfecho al ver la determinación, la valentía y por sobre toda las cosas, la honestidad; en los orbes castaños del joven Ketchum.
– Sabes, no he visto esa determinación desde hace mucho tiempo. ¡Y yo que pensé que serías un mocoso malcriado, jajaja! – decía mientras tomaba otra piedra y la lanzaba a la llanura.
Ash se abochorno un poco – bueno… mis amigos dicen que soy muy testarudo de vez en cuando – pronunció algo apenado.
– Si todos fuéramos iguales, la vida sería aburrida. Mira por ejemplo a Háru-chan, si ella no fuera asi, no sería mi novia.
– Vaya… yo pensé que solo eran… – entonces cayo en la cuenta de que algo no calzaba. Abrió los ojos desmesuradamente, observando críticamente a su "colega" – ¿desde hace cuanto eres un Maestro Fantasma?
Antes de que pudiera contestar, los arbustos se movieron, atrayendo la atención de ambos Maestros. Misty apareció, con una cara de enfado que podría fácilmente asustar a un Gyarados. Se acerco a los chicos y se sentó junto a su novio.
– ¿Y Háruka? – quiso saber Silver, curioso de que la castaña no viniera con ella.
Misty soltó un bufido – No me dijo, solo menciono que se iba al pueblo – contesto de mala manera.
– ¡Misty!
– Déjala Ash, la entiendo. Te pido disculpas Misty, pero no le pidas a Háru-chan que cambie su manera de ser.
– ¿Por qué? – espeto la líder, cruzándose de brazos y perforándolo con la mirada.
El semblante tranquilo de Silver, cambió a uno muy serió y casi sombrío – ustedes no saben por lo que ha pasado esa chica, apenas yo lo se y se algo de lo que a sufrido – contesto. Dirigió su vista hacía las llanuras.
– ¿y por qué es asi? – siguió interrogando.
– Es su manera de protegerse – contesto.
– ¿Cuál es la historia, Silver? – pregunto Ash, mientras se recostaba en un tronco cercano y Misty se sentaba entre sus piernas, recostándose sobre su torso.
– Si… será mejor que yo les cuenta, porque si le piden a Háru que lo haga, pueden esperar toda la eternidad – explico mientras se acostaba en la hierba, llevaba las manos a la nuca y cruzaba una pierna por encima de la otra.
– Vaya – murmuro Misty, acomodándose mejor y dejando que su novio la abrace por la cintura – ¿Qué tanto le puede haber pasado a esa chica?
– Créeme que mucho. Pero primero les contare mi historia...
Silver POV:
Cuando me presente ante ustedes, como un Lord, no bromeaba. Yo vivía en un reino lejano a estas tierras. Más al oeste de la región de Johto. Desde joven, fui asignado a cargos políticos y adiestrado en modales de la alta alcurnia. Adiestrado porque a principio me negué, pero mis padres me obligaron. Debido a mis actos, fui nombrado uno de los Lord al servició de la corona.
Tenía todos los lujos: dinero, poder, mujeres. Aunque esto ultimo no me interesaba mucho, dado que no me sentía amado de verdad. Todas las mujeres del reino andaban tras de mi, por mis pertenencias. Sin contar, la cantidad de vez que mi padre, en conjunto al Rey de esas tierras; resolvieron juntarme con alguna princesa o alguna mujer de gran poder adquisitivo.
Pues un día, estallo una guerra. Obvio que en contra de la voluntad de mi padre y demás, fui a combatir. Mis amigos Pokemón fueron conmigo y obtuvimos la victoria después de casi un año de incesables enfrentamientos. Al final, la princesa del reino enemigo, fue personalmente a ofrecer la rendición, con el fin de culminar las matanzas. Esta de más de decir que fue amor a primera vista. Para mi suerte, mi amor era reciprocado, nos casamos al los tres meses de empezar nuestra relación. Al cabo de dos años, todo parecía marchar viento en popa. Pero no fue asi.
Una enfermedad, ataco a mi esposa. Desesperado, utilice todos los recursos a mi alcance, inclusive abusando de mi poder y amenazando a muchos. Fue inevitable que la perdiera.
Fin Silver POV.
– ¿No pudiste hacer nada? – murmuro conmovida Misty, como queriendo hacer que todo hubiera terminado en un final feliz.
Silver sonrió de medio lado – Ho-oh escucho mis plegarias. Vendí mi alma y me transforme en un Juez – dio un suspiro – pero todo fue en vano.
Su "colega", lo miro completamente extrañado y algo preocupado – ¿Cómo que fue en vano? ¿Acaso murió igual?
– Digamos que el que murió, fue mi corazón – giro su cabeza y observo a la pareja con unos ojos bastante furiosos – la muy… ¡perra! – Escupió la palabra con tanta violencia, que Misty sintió escalofríos, dado que el Maestro la miraba directamente a los ojos – hecho mis sentimientos a la fosa común. No había pasado ni dos semanas, cuando ella se estaba revolcando con otro – cerro sus ojos y volteo hacía arriba de nuevo – cabe decir que ella perdió toda la protección de la bendición.
– ¿Y que paso? – pregunto asustada Misty.
– La enfermedad la volvió a atacar, murió en menos de veinticuatro horas.
Misty trago involuntariamente y se imagino a ella misma, perdiendo la bendición. El cáncer la mataría al instante. Miro temerosa a su pareja, el cual la penetro con la mirada. Pero no duro mucho, dado que Ash le dio un beso corto, transmitiéndole sus sentimientos.
– No creo que Misty me deje, después de lo que hice por ella – dijo Ash, aumentando el agarre de la cintura de ella.
– Eso mismo pensé y dije, cuando hice el trato – señalo Silver de mala manera.
– Mira – le espeto la peli naranja, ya enojada con el Maestro Fantasma – por más que yo me enojo con lo testarudo que es, lo inmaduro que a veces se pone o cuando se pone extremadamente pesado; yo lo amo. Y jamás me separare de él ¿entiendes?
Ghost la observo burlesca y sarcásticamente – no me digas. Espero que tus palabras no caigan en el saco roto – ahora se dirigió a Ash – espero que en verdad cumpla con lo que dice, no te deseo el mismo destino que yo: vagar por la eternidad en este mundo.
– ¿La… eternidad? – Repitió Ash en un susurro casi inaudible – ¿desde hace cuantos años eres un Juez? – pregunto sin poder retener esa cuestión.
Silver desvió la mirada hacia un costado, dio un suspiro prolongado antes de contestar – más de setecientos años.
Una brisa fresca se coló entre las hojas, meciéndolas y haciendo que algunas se desprendieran y flotaran en el aire. El aroma de los campos, mezclados con los de algunos Sunflora, Vileplume y Bellosom, se fusionó. Creando un maravilloso ambiente natural, que avivaba completamente los sentidos.
– ¿Setecientos… años? – esta más que claro que Misty no se lo creía. Le parecía absurdo e increíble. Esta bien que un Pokemón podía vivir muchos años, pero un humano no.
– Asi es – reafirmó Silver, al escuchar la tonada incrédula de la chica.
– Apoco ¿son inmortales? – pregunto asombrada. Silver asintió levemente – pero… ¿no es agotador eso de vivir eternamente? – indago, viendo de reojo que su novio estaba muy pensativo.
– Depende del pensar de uno – suspiro cansado – después de que me aleje de mis tierras, viví de lugar en lugar, cumpliendo mi función como juez de las almas. Estuve casi dos siglos solo – se detuvo un instante mientras veía a los pidgey piar en un árbol cercano – mi soledad llego a su fin, cuando conocí a Háruka, una noche que estaba recorriendo Hoen…
– Estoy seguro que lo presentí, Charizard. Una presencia extraña, pero a la vez muy familiar – le explicaba Silver, a su dragón anaranjado. El moreno iba montado en el cuello de pokemón, mientras observaba hacía abajo, en busca de la extraña presencia que sacudió el ambiente hace unos instantes.
La noche estaba cubierta de nubes negras de tormenta, se sentía la pesadez de la humedad, señal de que en cualquier momento, se produciría un choque de masas, desatando un diluvio.
Un hedor a madera quemada, mezclado con pasto de igual manera, se infiltro en las fosas nasales del Maestro – ¡por ahí, amigo! – señalo. Charizard dio un leve gruñido afirmativo y viro en vuelo, en dirección al suelo.
Ni bien el dragón alado aterrizo, el joven descendió. A paso tranquiló, con su gabardina ondeando tras de él, recorrió lo que parecía ser: los restos de un castillo.
Grandes piedras gigantes de forma cuadrada, trozos de madera, alfalfa quemada y mucha utilería típica, sin contar el regadero de joyas y objetos de valor. Silver zigzagueo entre los posibles objetos que entorpecieran su labor de investigación y busco la presencia que había sentido.
Como si alguien le quisera dar la razón a lo que su pokemón pensaba (una perdida de tiempo) una voz femenina tosió cerca de la criatura alada. Llamo a su entrenador y le indico con los dedos de sus manos, el montón de escombros.
– ¡¿Hay alguien aquí?! – llamo el joven, dirigiendo su voz a los escombros.
– ¡NO! – Contesto la voz femenina, con un evidente sarcasmo – ¡soy un pequeño Rattata que esta atrapado! ¡PUES CLARO QUE HAY ALGUIEN!
Ash y Misty, cayeron al estilo anime, cuando Silver les contó esta parte de la historia.
– ¡Toda una dama! – decía sarcástica Misty, mientras se reincorporaba.
– No se por que, pero me recuerda a alguien – comento Ash, ahogando una risa y mirando significativamente a su novia. Silver soltó una carcajada mientras Misty golpeaba a su amado en la cabeza con un puño - ¡auch!
– Bueno tampoco es para ser tan violenta – decía silver, mientras las llamas de su transformación lo rodeaban. Tensó su cuerpo y una onda de choque expulso lejos los escombros. Una chica castaña, apenas envuelta en unos harapos, completamente dañados y solo cubriendo las partes importantes; se levanto con dificultad, ayudada por el peli negro.
Ni bien se vio en buen estado, la chica lo empujo violentamente – ¡No me toques! – exclamo, pero se tapo rápidamente la boca, cuando el moreno cayo encima de unas varillas que apuntaban hacía arriba. Atravesaron su espalda de un lado a otro y salieron por su pecho – ¡Dios mió! – grito aterrada mientras retrocedía, trastabillando con los destrozos regados en el piso.
La sangre escapaba a borbotones por las heridas, con una mueca de dolor, Silver le pidió – ayúdame a salir de aquí – la chica, de manera temerosa, lo tomo de los brazos y lo removió lentamente – gracias – le murmuro en un gemido de dolor, mientras se sacaba la gabardina, el chaleco y la camisa.
Cabe destacar que la joven se sonrojo violentamente de pies a cabeza al ver el formado torso del moreno, pero no le duro mucho, ya que las heridas eran espantosas. Sin embargo, estas comenzaron a sanar muy velozmente, dejando solo rastros de sangre.
– ¿Cómo…? – intento gesticular, pero el joven la corto de inmediato.
– ¿Qué paso aquí? – interrogo, mientras se limpiaba la sangre con un pañuelo que saco del interior de su gabardina. Dejo su tarea al ver que ella no le contesto y levanto su mirada solo para chocarse con unos ojos esmeraldas vidriosos a causa de las lagrimas.
La castaña dio un sollozo y salio corriendo en dirección contraria al Maestro Fantasma.
– ¿Y por qué huyo? – quiso saber Misty mientras a Ash no se le iba la mueca de dolor y el escalofrío que le recorrió su cuerpo, al imaginar la escena de las varillas atravesando el cuerpo de su colega.
– Por lo que le saque, huyo porque no quería decirme nada – contesto Silver rascándose una mejilla distraídamente.
– Las mujeres son muy extrañas – opino Ash, inconciente de la mirada asesina que le tiro su novia por eso.
– Concuerdo contigo – lo apoyo Silver. Misty no se aguanto y le pellizco fuertemente el brazo al azabache, haciendo que pegue un grito casi ahogado.
– ¿Puedes continuar? – le dijo mientras lo fulminaba con sus ojos aguamarina, que se habían tornado azules. Silver lejos de asustarse, siguió con su relato.
– Me costo un poco encontrarla. Después de averiguar en el pueblo cercano, me dijeron que el castillo le pertenecía a los señores del lugar: La familia Evanescense, una Dinastía con muchas generaciones de existencia. Ella era la primogénita del señor dueño de todas las tierras – dijo eso, con una voz finita, causando la risa de sus oyentes – Era como la princesa de un reino. La encontré escondida en una cueva, después de seguirla por haber robado algo para comer…
Silver la tenía agarrada de la mano sin ninguna dificultad, mientras ella forcejeaba por liberarse – ¡suéltame! – le exigió con ira, mientras todas las tonalidades de rojo inundaban su pálido rostro.
– No hasta que digas que fue lo que paso – repuso Silver, sin ceder un ápice. No la tenía agarrada con fuerza, solo no dejaba la pequeña y femenina mano escapara de la suya.
Ella calzo su descalzo pie en el estomago de él y comenzó a ejercer palanca para soltarse. O Silver tenía mucha fuerza o estaba clavado en el piso, ya que no se movió ni un centímetro de lugar ni cedió algo en su agarre. La chica comprendió que le iba a ser imposible escapar de este modo, asi que solo le quedaba intentar una cosa…
– Veo que nos estamos entendiendo – dijo satisfecho, al ver que la chica dejaba los forcejeos. Pero enarco una ceja al ver que la chica se acercaba a él, apretujándose contra su cuerpo y chocando su aliento en su cuello.
– Podemos hacer otras cosas mientras te explico – le dijo con una voz aniñada, cargada de lujuria mientras enmarcaba la forma de sus formados pectorales de manera insinuante con su dedo índice. Silver bajo la mirada, debido a que ella era mas baja que él. No supo por qué, pero había una conexión especial con esos ojos esmeraldas.
– Antes dime, ¿Qué paso? – se mantuvo firme en su petición, ignorando los pequeños escalofríos que le daba la chica con esos gestos. Ella parecía no estar dispuesta a ceder todavía. Lo tomo del rostro y lo beso, con una pasión casi desenfrenada, saboreando los labios masculinos de una manera desesperada pero a la vez muy ardiente. Silver nunca había sido besado de esa manera y le gusto, asi que no le quedo otra que corresponder a eso besos.
Lastima que ese beso era una distracción, porque la castaña aprovecho y haciendo algo que él jamás imagino (su cuerpo se cubrió de llamas, tomando un aspecto esquelético sin ningún rastro de carne y su melena se encendió como antorcha) y lo golpeara con una descomunal fuerza, provocando que saliera despedido por el sobre-humano puñetazo en el estomago y se impactara contra la pared de la cueva, dejando su figura marcada cuando cayo al piso.
– Asi que, es una Maestra Fantasma – decía mientras se reincorporaba con lentitud. Reacomodo el hombro que se le había dislocado salio tras de ella, efectuando también su transformación, provocando que una pequeña onda de choque – será interesante.
Aun asombrada de esos nuevos poderes sobrenaturales, la castaña corria con una impresionante velocidad, muy cercana a la del sonido; huyendo de ese sujeto extraño. Las llamas aun rodeaban su esbelta figura y seguía sin mostrar ningún rasgo de piel. Observo a su alrededor como los árboles y demás vegetación estaba muy borrosa, como si sus colores se difuminaran y mezclaran sin sentido alguno. Todo efecto producido por ir corriendo a una velocidad casi cercana al sonido.
Cayendo en la cuenta de su velocidad, se sorprendió con la facilidad que podía esquivar cualquier objeto que se interpusiera en su camino. Zigzagueaba entre árboles, saltaba los arbustos y las bajas vegetaciones, incluso saltaba con gracia y altura las grandes rocas.
Al cabo de unos minutos de correr, termino en un acantilado que daba por finalizado este tramo del bosque. Dio un suspiro, volviendo a la normalidad en el proceso – ¿Qué querrá ese…? – se sonrojo al pensar una palabra para definir a su perseguidor. Le parecía guapo, para que negarlo, pero ya la tenía harta con su interrogatorio. ¿Para que quiere saber lo que paso? Solo para decir algún comentario estupido y después largarse…
– Asi que eres una Maestra Fantasma – la voz del moreno detrás suyo, la dejo helada al tomarla por sorpresa. Sintió los fornidos brazos pasar por debajo de los suyos, ir hacía arriba y apresarla en una llave – ¿hiciste el trato con Ho-oh?
– ¿Cómo lo sabes? – contesto con otra pregunta, en medio de un sollozo y dejándose caer en los brazos del moreno, completamente rendida.
– Porque yo también soy uno – explico, transformándose en el proceso – ¿Por qué no estas con tu ser amado?
– ¿Para que quieres saber? – indago, soltándose del agarre y encarándolo. Silver abandono su transformación, al ver esos orbes esmeraldas bañados en lágrimas.
– Deben prometerme, jamás mencionar el nombre del ex prometido de Háru – le puso como condición, el actual Silver, a sus dos espectadores.
– Lo prometemos – aseguraron Ash y Misty, levantando una mano en señal. El moreno asintió.
– Háru amaba con locura a Kai. No me acuerdo bien su apellido, pero tengo entendido que tenía un importante cargo militar. Ellos se comprometieron y posteriormente se casaron. Durante un asalto a las tierras de ella, él combatió para defenderla. Murió debido a su arrogancia, al intentar pelear solo contra un escuadrón…
– ¿Se puede revivir a una persona, al hacer el pacto? – interrumpió asombrada Misty. Incluso Ash estaba sorprendido.
Silver asintió – se puede, si la persona en cuestión lleva menos de 24 horas. Háru me contó que mientras corria llorando por los campos, se había alejado y llegado a un acantilado. Estuvo apunto de tirarse, cuando Ho-oh apareció…
– Le paso lo mismo que a ti – le corto Ash, encajando a donde quería llegar su "colega". Miro pensativamente el cielo azul siendo decorado por las nubes blancas de diferentes formas – no puedo creer que un hombre halla rechazado a una mujer que le entrego el alma. La verdad, es deshonroso – opino con desden.
Misty no se podía creer las palabras de Ash. De verdad la amaba. Le tomo el rostro y lo beso fervientemente.
– Tu premio por esas palabras – le explico sonriente, al ver que la miraba con extrañeza.
– Si ese será mi premio siempre, me comeré un libro de poesía – bromeo él. Misty no le dijo nada y se recostó de manera mimosa.
– Cursis – se rió animado Silver – Enserio Misty, no lo dejes por nada del mundo.
– No lo haré. Lo amo mucho, con todos sus defectos y virtudes – reafirmo la pelirroja, recostándose mejor en el torso de su novio.
Ash retomo el agarre de la pequeña cintura de la chica – continúa, Silver. Quiero saber que paso.
– Bien – se recostó en la hierba, sintiendo el pasto hacerle cosquillas – el desgraciado tenía amantes desde hace mucho, mucho antes de que se casara con ella. Se comprometió para sacarle parte de su fortuna...
Silver escucho todo sin interrumpirla, no podía creer como otra persona había corrido con su mismo destino, casi de la misma manera o peor. Sintió mucha lastima por la castaña – lo lamento – le dijo cuando ella detuvo su relato. La joven lo miro extrañada – lamento haberte hecho revivir eso. Se lo que se…
– No, no sabes – le espeto con voz tomada, debido a lo mucho que había llorado – tú no pasaste… – él la corto de inmediato, relatándole de manera rápida su historia. Háruka se tapo la boca – lo siento, no sabía – él le sonrió a modo de disculpa.
– No te preocupes. Bueno… me retiro. Te dejare en paz – ambos se encontraban conversando en una cueva donde estaban pasando la noche, debido a la tormenta que se había desatado cuando él la había capturado por asi decirlo – te deseo suerte.
– ¡Espera! – Lo detuvo cuando lo vio levantarse y caminar a paso tranquilo hacía afuera – no saldrás con esa lluvia ¿verdad? – Lo tomo del brazo y lo obligo a sentarse junto a ella – al menos pasa la noche o hasta que pare la tormenta.
– Creí que no querías que me quedara – atino a decir él, recostándose contra las paredes de la cueva. Ella no le contesto, solo hizo lo mismo que él. Estuvieron en un silenció bastante cómodo, solo escuchando como el agua chocaba contra el techo del lugar y algunos truenos sonaron en el ambiente – ¿tienes frió? – pregunto al verla temblar en el rincón donde ella estaba.
– Si… – su voz fue un pequeño murmullo casi inaudible. Silver se levanto, se saco su gabardina y la cubrió con ella – ¿no tendrás…? – él le nego, posando un dedo en sus delgados y sonrosados labios, provocando que todas las tonalidades de rojo inundaran su rostro.
– Estaré bien, tú descansa.
Silver se devolvió a donde estaba anteriormente, se cruzo de piernas estilo indio y se recostó de nuevo en la pared.
– ¿Puedo preguntarte algo? – Háruka interrumpió la media hora de silenció. Los truenos la tenían algo atemorizada y quería al menos, distraerse con su "compañero" de cueva
– Ya lo estas haciendo – dijo él, con tono bromista. La chica sonrió y le saco la lengua – ¿Qué quieres saber? – pregunto amablemente.
Háruka se puso dubitativa un rato – ¿sabes si se puede revertir el pacto? Digo, como mi sacrificio no fue en vano,, capaz se puede…
– No se puede – le contesto Silver, con voz apagada – ya lo intente. Antares me dijo que no se podía. Que me ire cuando cumpla mi función en esta vida. Ya han pasado doscientos años y todavía sigo siendo un juez de almas. No se cuanto tiempo estaré asi.
– ¿Te puedo acompañar?
– Y tu aceptaste ¿no picaron? – se jacto Ash, mirándolo insinuantemente. Silver rió con la mano en la nuca y asintió con un movimiento de cabeza.
– Tuvimos muchas misiones juntos. Después de un tiempo, le pedí que fuera mi novia. Estuve como cien años para poder lograr que aceptara – agrego con orgullo, ante la gran hazaña.
Misty no pudo evitar reír – ¡Vaya! Eso si que es estar enamorado – Ash la coreo en risa.
– Sip, no me arrepiento. Ella desapareció antes de empezar a hacer misiones…
– ¿Cómo que desapareció? – interrumpió la líder de gimnasio, algo extrañada.
– Nunca me dijo por qué se fue, pero volvió dos años después, algo cambiada – explico con una tonada de indiferencia – vino toda… ¿Cómo le dicen ahora…? ¡Ahh si! Gótica. Vino toda gótica, además de su nueva costumbre vampiriza y demás.
– ¡AHHHH! – ese fue un grito de dolor, lanzado por Silver, al momento que Háruka lo había mordido en el cuello.
– Oh vamos, Silver-kun. Ni que haya sido tan fuerte – se rió la castaña, que lo tenía abrazado por la espalda. Él dio un gruñido y la chica volvió a reírse, solo para hincarle los dientes de nuevo, dejándole la zona roja y con sus dientes blancos marcados.
– Jaja, muy graciosos – sarcasmo debido a las risas histéricas de sus dos espectadores.
Misty intento contener la risa, mientras preguntaba – ¿Cuántos años llevan? De seguro ya lleva varios años mordiéndote – esto ultimo fue más una carcajada, coreada por su novio.
Sin dar corte a las risas, Silver se llevo una mano al mentón y se lo froto de manera pensativa – hmm creo que unos cuatrocientos años… ¿Qué? – enarco una ceja y lo observo de reojo a Ash, que había parado su risa en seco.
– ¿Cuatrocientos… años? – repitió, incrédulo y pálido. Misty alzo una ceja confundida ante la reacción de su novio.
– Si, estuve un siglo intentado ser su novio y hasta la fecha, son cuatrocientos años – explico Silver. Ash no se lo creía y se imagino cuatrocientos años de noviazgo con Misty. Solo pudo hacer una cosa. Se desmayo.
La lluvia azotaba con violencia, como intentando llevarse la maldad que se encontraba en Isla de Sur, en la región de Hoen.
El fuerte viento, mecía los árboles, obligando a los pokemón reafirmar sus refugios o buscar unos nuevos. La silueta de una persona se desplazaba con su gabardina ondeando en la oscuridad. Era iluminado por los incansables relámpagos que decoraban el cielo, describiendo formas irrepetibles.
La silueta se mostró de nuevo, revelando a Blackheart, caminando despreocupadamente hacía una cueva. Entro como si fuera el dueño de ese húmedo y frío lugar. Sus pasos resonaban con eco en las paredes del refugió.
Detuvo su paseo y se recostó en una de las paredes, de brazos cruzados y con una sonrisa de medio lado – ¿Qué haces en este lugar, Suicune?
Una silueta femenina salio del fondo de la cueva, con un farol en su mano izquierda – Podría preguntarte lo mismo, Blackheart – respondió la mujer.
El demonió de las sombras, levanto su cabeza y observo detenidamente a la mujer. Suicune era una mujer alta y esbelta, de piel blanca pero con pequeños reflejos aguamarina, ojos de color aurora y cabellos ondeantes que llegaban hasta las cintura, cayendo en cascada. Vestida con top celeste, falda larga hasta sus rodillas y botas cortas del mismo color.
– Quiero que me digas, quien es el nuevo Maestro Fantasma – demando casi con caballerosidad. La reencarnación de los vientos del norte alzo una ceja – ¿no me digas que no sabes los movimientos de tu jefe?
– Si se quien es – contesto la mujer, mientras se acercaba hasta pelinegro y lo miraba desafiante – pero no te diré. ¿Qué te hizo pensar que te lo dirí…? – el hombre la tomo del cuello y la hizo impactarse contra la pared.
Blackheart la arrincono con su cuerpo, inmovilizándola y haciendo que el farol caiga al suelo, apagándose –me lo dirás – le siseo amenazantemente, ejerciendo presión en su agarre – o te matare y tu jefe no podrá evitarlo.
– ¡Pero yo si! – sonó una atronadora voz, seguido de que un torrente de llamas golpeo al demonio, alejándolo de la mujer.
Blackheart salio despedido y se impacto contra la pared con un ruido seco, cayendo al piso posteriormente. Un sujeto robusto, de melena rojiza carmesí, su rostro tapado por una mascara metalica y vestido con un yelmo marrón que combinaba con botas de piel – ¡Entei! – exclamo aliviada Suicune, mientras el aludido la ayudaba a levantarse tendiéndole una mano.
– ¿Te encuentras bien? – le pregunto preocupado. La mujer se masajeo un poco el cuello para aliviarse el dolor.
– Solo me apretó fuerte el cuello, estoy bien – le contesto con una sonrisa. Acto seguido, ambos encararon al demonio con semblantes muy serios, el cual estaba reincorporándose con una sonrisa maligna en su pálidos labios.
– Entei – hablo con fingida sorpresa – ¿a que se debe tu majestuosa presencia?
– Sentí un fuerte olor a mierda en la isla de nuestro señor – contesto con burla, degustando de ver como el rostro del demonio se ponía lívido de ira – lárgate por las buenas Blackheart, no eres bien recibido aquí. Vete antes de que sufras las consecuencias – le advirtió calmadamente, pero levantando una mano y creando una esfera de fuego que ilumino la cueva.
– ¿Quieres pelear, Entei? Muy bien, hagámoslo afuera.
– No tengo intenciones de pelear, vete por las buenas – aclaro la reencarnación de los volcanes.
– ¡Y yo no tengo intenciones de irme! – Pronunció decidido – no me ire hasta que me digan quien es el nuevo Maestro Fantasma – exigió dirigiéndose a Suicune, la cual dio un paso adelante sin una pizca de temor.
– ¡Jamás te lo diremos!
– De acuerdo… ¡Se los sacare por las buenas! – tenso completamente su cuerpo. Una onda de choque salio expulsada de su cuerpo, generando una cúpula de sombras que hizo explotar la cueva.
Entei y Suicune salieron despedidos junto con los restos del lugar. Blackheart estaba rodeado de un aura negra que despedía mucha maldad. Caminando tranquilamente, comenzó a acercarse a los guardianes de Ho-oh – si me lo dicen ahora, prometo no comerme sus almas…
– ¡Si tuvieras una, ya la hubiera mandado al averno! – exclamo una nueva voz femenina. El demonio volteo rápidamente en esa dirección, solo para encontrarse con una bola de fuego que se impacto contra su cara, lanzándolo a piso de nueva cuenta.
– ¡Reika! – exclamaron sorprendidos los guardianes de Ho-oh. Una joven que no aparentaba pasar la barrera de los 20, de altura mediana, una cabellera larga y lacia de color rojo fuego completamente suelta, que el viento mantenía en el aire. Estaba en posición de pelea, sus ojos verdes apuntaban con ira al demonio y su piel blanca reflejaba los rayos de la tormenta. Su vestido de rojo impactante de escote cuadrado y con cortes en sus costados a la altura de las caderas, permitiéndole gran movilidad. Terminaba su imagen con zapatos de taco negros no muy altos y una katana sujetada de su cintura por un cinturón negro de seda.
– Hola – les saludo amablemente y con una leve inclinación. Su semblante se volvió violento de nuevo al encarar de nueva cuenta al demonio – creí que Morty se había encargado de pulverizarte, Blacky – le dijo burlona – pero veo que tendré que hacerlo yo – realizo un complicado movimiento de artes marciales y… – ¡toma! – junto de nuevo sus manos abiertas y lanzo otra esfera de magma.
Este giro aun en el piso y esquivo el ataque que impacto en la arena. De un salto hacía adelante se levanto – ¡Vaya, pero si es la Maestra Salvaje! – Exclamo divertido al ver la furia en el rostro de la pelirroja – mi turno de devolverte el ataque – se medio agacho abriéndose de brazos y formando unas esferas negras chispeantes en sus manos – ¡andanada de Bolas de Sombras! – una por una, comenzó a lanzarle las esferas a una velocidad increíble.
Por más que Suicune intento detenerlas todas con la gran hydrobomba que lanzo de su boca no pudo, Reika dio ágiles volteretas hacía atrás y culmino con un gran salto mientras giraba sobre si misma, para aterrizar con la misma suavidad que un felino; esquivando todos los ataques que ni siquiera llegaban a rozarla. Flexiono un poco sus largas y blancas piernas y se posición de nuevo, mientras invitaba al demonio a acercarse con una insinuación de su mano.
– ¡Maldición! – pensó este, jadeando de cansancio y sin abandonar su posición de lanzamiento – aun no me recupero…
– ¿Qué pasa, Blacky? ¿Ya te cansaste? Pensé que tenías mas aguante.
Entei y Suicune se reían de las ocurrencias de la chica. Blackheart odiaba la idea, pero debía retirarse antes de que la Maestra decidiera transformarse. Se irguió completamente y mirando con un profundo odio.
– ¡Me las pagaras! – se dio media vuelta y con un revuelo de su gabardina desapareció en un tornado de sombras que se esfumo en el aire.
Reika se aproximo rápidamente a los guardianes y los ayudo a levantarse – ¿estan bien? – Ambos asintieron – ¿Qué paso? – pregunto refiriéndose a la visita indeseada del hijo de Dark Lugia.
– Quería saber sobre el nuevo Maestro Fantasma – contesto Suicune. Lanzo una mirada hacía el cielo con sus ojos brillando en aurora y como por arte de magia, la tormenta desapareció, llevándose consigo las nubes y el fuerte viento.
Reika lo comprendió de inmediato – entonces… es hora ¿verdad? – inquirió.
La mujer aurora y el hombre volcán se miraron entre si y asintieron lentamente a la respuesta de la Maestra.
Ella suspiro y miro con melancolía hacía la brillante luna llena – se acerca el final…
Hola aca yo SilverGhosT
bien, como cierta persona (entiendase mi novia) me estaba exigiendo mucho y ademas de amenazarme con mandarme al sillon si yo no actualizaba esta historia hoy, aca les traigo un nuevo cap. Espero que les guste, muchas gracias a todos los que dejaron reviews. Por cierto con respecto a ellos, dejare que mi Alter-Ego (entiendase Silver, yo soy Paburo) dejare que el conteste los reviews jajajaja.
Purplemind: Hola mistyket, no te habia reconocido, ¿Por que te cambiaste de nombre? jajaja, gracias por seguir la historia y que bueno que te guste. ¿como es eso de que mi nombre es extraño y cansado? me siento ofendido ajaja.
Maestro Jedi: estas loco men, desde cuando Ho-oh es malvado, estas fanatisado con tus cosas Sith
4eva: ¡HEY! ¿que tiene de malo mi nombre? de todas maneras gracias por tu review y espero que sigas leyendo la historia.
Haruka-Evans28: Podria decirte algunas cosas, pero mi maestro me matara si te digo algo, tu sabes bien porque ajaja, saludame a mi Perfume de incienso.
Hikariuzumakipotter: gracias por seguir el fic, que bueno que te gusto el cap anterior y que bueno que te cayo bien haruka xD jajaja.
Sakura-Selene: hola amiga sakura, gracias por tu review, sip, como lo describe este cap, soy un Lord mas o menos de la epoca medieval xd
Satoshi-Taicho: ¡Oye! no te rias de mi nombre, al menos mi maestro actualiza los fics, tu hace tiempo que no actualizas el teatro de los seños, VAGO! jajajaja.
Bien, se termino la seccion de reviews a cargo de Silver, sigo yo.
gracias por seguir mi historia, cualquier queja, se la dejan a Haruka-Evans y a su Sensei Tamashi, que me tenian amenazado de muerte si no actualizaba XD Saludos
