Maestros Fantasmas en el Cielo
La Primera Misión Parte 1º
By SilverGhosT
Silver venía cargando sin dificultad a un medio conciente Ash, después de la noticia sobre los 400 años de noviazgo entre la vampira y el Lord.
- ¿Y… como es que mantienen aun viva su relación? – pregunto en un momento, Misty.
– Con lógica… y que Háruka es aun, una caja de sorpresas – contesto con simpleza, mientras acomodaba mejor a su colega.
– ¿Con lógica? – hablo Ash, caminando levemente, recuperándose de la impresión.
Silver asintió – no voy a andar relacionándome con una mujer normal, sabiendo que si o si la perderé. Sin embargo, Háru al igual que yo, es inmortal…
– ¿Y… sobre la caja de sorpresa?
El lord dio un suspiro de cansancio – la conozco hace tiempo y aun sigue siendo muy impredecible…. ¡AAAYYY!
– ¡Hola, cazador lindo! – y hablando de Cleopatra, la castaña aparece detrás del Maestro, dándole una gran mordida. Para después prendarse de su cuello.
– Hola, vampirita – profiere este, intentando calmarse el dolor de su cuello. Ash y Misty solo la miran con una gran gotanic. Una marca rojiza queda en el bronceado cuello de Silver.
– ¡Ash! – exclama ahora la chica, mientras suelta a su novio y se lanza sobre el azabache. Sin que nadie se diera cuenta, Silver comienza a apretarse fuertemente los puños y un destello celoso pasa por sus ojos.
– ¡Oye, suéltalo! – dice una molesta Misty, ya harta de la actitud de esta… esta…
– ¿O que? – retruca, sin liberar de su agarre a un morado Ash, que no sabe donde meterse.
– O quemare tus revistas de Yaoi – amenazo su novio, conteniendo la ira.
Increíblemente, Háruka soltó a Ash y se abalanzo contra el moreno, mientras le rogaba… – ¡no lo hagas! Por favor, dijiste que no le harías nadas a mis revistas – comenzó a besarlo casi salvajemente.
– Mmphf… ¿Qué… haces? – pregunto dificultado por el beso, mientras la chica introducida atrevidamente sus pálidas manos por dentro de su camisa.
– Busco mi perdón – fue lo único que dijo, sin dejar manosear descaradamente a su novio. Incluso en menos de un santiamén, le estaba acariciando las partes íntimas.
Ash no miraba porque intentaba recuperarse de ese abrazo que casi lo mata, sin embargo, Misty observaba con ojos como plato, como la castaña manoseaba descaradamente a su novio, sin importarle un pomo, la moral.
– ¡Zorra! – exclamo con desden en un pequeño susurro poco inaudible. Pero lastimeramente para ella, Háruka tenía muy buen oído. Cuando menos lo pensó… – ¡AAAYYY!
– Ten cuidado con lo que dices, pelos de zanahoria – le siseo la castaña en el oído, después de haberle hincado los dientes en el pálido cuello – la próxima te corto el cabello…
Han pasado dos días desde la última visita de los antiguos Maestros Fantasmas.
Ash aprovecho ese tiempo para limar asperezas con su madre y ponerse al tanto de sus vidas. Delia decidió dar rienda suelta a sus cualidades como gran cocinera y abrió un restaurante de comidas caseras, con Mister Mime como su ayudante y mozo. Su hijo le prometió ir a cenar junto con Misty en la primera ocasión que pudiera, dado que la Líder de gimnasio tenía una vida bastante ocupada, ahora que retomaba el control de este.
Ahora Ash estaba recostado en su cama, con las manos detrás de la nuca y observando la penumbra de su habitación. No se daba cuenta aun, como es que pudo estar tres largos años sin la compañía de la pelinaranja. Sin embargo, ahora que estaban juntos de nuevo, sentía su falta… de manera bastante alarmante.
Sentía que ella lo abrazaba, sentía su presciencia, casi podía volver a verla en cada rincón. Pero su propia mente le jugaba esa broma de mal gusto, recordándole lo bien que la pasaba en compañía de su amada.
El joven sonrió sin abrir sus ojos. Estaba más claro que el agua: Nunca podría rechazar, el estar junto a ella.
El pequeño roedor eléctrico, descansaba cerca de su amigo, acurrucado en las sabanas. Inconciente de los pensamientos de su entrenador. Pero con sus sentidos alertas.
Y el sentido del oído, fue la causa de que Pikachu se despertara y se pusiera en actitud defensiva – ¡Pika, pika! – llamo la criatura, al joven Maestro.
– ¿Qué pasa, Pikachu? – pregunto este, mientras incorporaba su torso y quedaba sentado en el lecho, observando en dirección al roedor.
– ¡Pika! – fue lo que dijo, mientras señalaba la ventana. La tenue luz blanca de la luna, que se colaba por el ventanal; le permitió a Ash ver la señal de su pokemón.
Una silueta femenina se dibujaba. Ash levanto su guardia intentando transformarse. No lo logro, debido a que no sentía maldad cerca. La intrusa entro sin dificultad, después de abrir la ventana. Entro con pasos decididos y firmes, meneando sensualmente su cadera.
Se acerco a Ash, el cual estaba sin entender nada. Pikachu ya tenía idea de quien era, asi que con sigilo, salio de la habitación y cerró suavemente la puerta.
– ¿Me extrañaste? – inquirió la voz, fácilmente reconocible.
– Mucho – susurro el azabache, mientras abrazaba a la chica y se dejaba caer en la cama, con ella encima de él. Apresándola por la cintura.
– ¿Ansioso? – se rió levemente, mientras palpaba con una de sus suaves manos, el bóxer negro y el "amigo erecto" del joven.
– De ti, siempre… mi amada Myst.
– ¿Enserio crees que sea la hora?
Reika asintió pesadamente. En verdad disfrutaba el placer de la inmortalidad. Le gustaba recorrer las diferentes culturas de la humanidad, gozaba de sus conocimientos a lo largo de los siglos que llevaba, incluso le encantaba tener aventuras de índole sexual con cualquiera y no sufrir las grandes amenazas de salud que uno normalmente corria.
Levanto la mirada y observo a sus interlocutores. Quien le había insistido con el tema, era una mujer alta, de cabellos rubios platinados que eran sujetados por unos prendedores negros. Vestía una gabardina oscura con bordes de lana, un top y mini falda del mismo color, al igual que sus zapatos de taco. Poseía un aire místico en su semblante.
– Ho-oh tiene un nuevo Maestro Fantasma, que posee el poder del Aura como habilidad especial – reafirmo la pelirroja, con suficiencia.
– ¿Y… quien es?
La chica volteo a su otro interlocutor: Un joven de cabellos rojos casi rosados, peinados hacía arriba. Piel poco bronceada, facciones jóvenes, vestimenta de gabardina, camisa sedosa, pantalón de cuerina y botas vaqueras color blanco. Estaba cruzado de brazos, mirando fijamente a la chica.
– ¿Quién te saco de tu puesto, Lance?
El Maestro Dragón de Kanto, abrió desmesuradamente los ojos – ¡¿ASH?! ¡¿ASH ES EL NUEVO MAESTRO FANTASMA?!
– Grítalo más fuerte, asi Blackheart se entera y nos jode la existencia – se quejo Cinthia, reprobando la actitud del líder del alto mando.
– Lo siento, es que, ese chico, siempre esta metido en problemas de esta misma índole – explico el pelirrojo, mirando a la rubia.
– Ni que lo digas, conozco bien su mañas – acoto la campeona de Shinnoh, sonriendo. Él Maestro Dragón compartió el gesto.
– Debemos localizar a los demás, necesitara toda la ayuda posible – retomo el tema, la pelirroja – después nos prepararemos para el Apocalipsis.
– Pero ¿alguien sabe donde esta el contrato de San Sebastián? – Interrogo Cinthia, alzando una ceja – o acaso ya lo tienen ¿eh?
– Ojala ya lo tuviéramos – suspiro pesadamente, Reika.
Los tres se encontraban en el living de un pequeño departamento. Paredes blancas perfectamente cuidadas, algunos muebles simples y pequeña decoración. Como si fuera un lugar temporal. Degustando de un rico café, estaban sentados en los sillones mullidos, mientras sus tazas descansaban en la pequeña mesita de vidrio con bordes de madera barnizada.
– ¿Ni siquiera Morty sabe donde esta ese pergamino? – aventuro desganada Cinthia. Sin dudas, nadie tenía ganas de seguir buscando ese contrato maldito. Ya todos parecían haber gastado las fuerzas para encontrarlo.
– ¿Nunca han notado que Morty siempre cambia de tema, cuando preguntamos por el pergamino del contrato? – quiso saber el Maestro Dragón, mirando alternativamente a las mujeres y llevándose la taza a los labios.
La rubia solo lo miro alzando una ceja, pero Reika recordó una pequeña escena con el líder de ciudad Ecruteak
Ella estaba junto a una muchacha castaña de unos picaros ojos esmeraldas – dime Morty ¿Tu sabes donde se encuentra el contrato de San Sebastián? – había preguntado sin mucho dificultad. La castaña miraba curiosamente a los dos.
– No tengo ni la mas mínima idea… ¿Vieron que linda mi pieza? – varias gotas cayeron por las nucas de ambas mujeres.
– Yo lo he notado – contesto después de un minuto de silencio, en el que solo se escuchaba el tragar de los personajes, al pasar el liquido marrón por sus gargantas.
– Creo que esconde algo – opino cinthia, con su característico aire mistico.
– ¿Y si en verdad lo tuviera? – Indago Lance – capaz lo tiene bien oculto.
– Sea como sea, debemos prepararnos, Ash necesitara toda la ayuda posible para derrotar a Blackheart y los elementales – volvió a insistir Reika, dejando la taza nuevamente en la mesita.
Lance tomo el ultimo sorbo de su café y se levanto en dirección a la puerta – será mejor que busque a los demás, nos reuniremos en unos días en la oficina de Morty ¿verdad? – Reika asintió – bien, por cierto… – abrió la puerta y volteo a ver a las mujeres – ¿sabes algo, de la elemental de la muerte? – pregunto sombrío, como nunca visto.
– ¿Será prudente pedirle que nos ayude? – susurro Cinthia, con el mismo semblante.
– Nos debe un favor, asi que podría ayudarnos.
Reika y Cinthia se miraron, Lance tenía razón – Ok – cedió la campeona – cuando vea a Háruka, le pediré que me lleve con ella…
– Hablando de la seguidora de Alucard… ¿Dónde esta? ¿Alguno sabe? – Interrumpió Reika – Solo se que tiene el encargue, junto con Ghosteaus, de darle la primera misión al nuevo Juez – agrego.
– Pues… – dudo un poco Lance, mientras se apoyaba en el picaporte redondo de la puerta – no la he visto en diez años al igual que a Silver, asi que no se. Nos vemos – y desapareció cerrando la puerta.
El Maestro Dragón llego hasta el pequeño ascensor del edificio y se introdujo sin mucha ceremonia. Mientras escuchaba el traqueteo del aparato, pensaba en su charla con las dos mujeres. ¡Maldición! Los demonios y sus estupidos ideales. Que Ho-oh se apiade de todos y nos ayude a salir de este embrollo.
La campana del ascensor sonó, avisando que llegaba a la Planta Baja. Salio y después de pedirle al portero que lo dejara salir, se introdujo en la oscuridad de la noche.
La noche estaba muy serena. Una luna llena blanca, que iluminaba la poca oscuridad de la ciudad Viridian. Eran aproximadamente las dos de la madrugada, según un reloj de manecillas, que estaba en la punta de una columna metálica, en una esquina. Lance siguió su paseo después de corroborar en que hora vivía.
El clima estaba bastante agradable. Por alguna razón (capaz la estación del año) no hacía ni frió ni calor. El aire estaba liviano y unas pequeñas nubes decoraban la cúpula oscura, levemente iluminada por el satélite natural.
Con su gabardina ondeando y casi inaudibles pasos de sus botas de cuero, el joven pelirrojo transitaba por la vereda, en dirección a su departamento, a unas cuantas cuadras de su colega de casi mismo color de cabello. Mirada al frente sin dudar y movimientos de misma índole. ¡Ja! ¿Quién sería capaz de interceptar el paso del gran Maestro Dragón y salir ileso? Nadie.
¿Y un demonio elemental?
Justo cuando Lance estaba cerca de su edificio, un hidrante salio despedido para arriba y las aguas atraparon al Maestro, mientras lo levantaban y arrojaba contra una columna, haciendo que esta se doblara al recibir el impacto del cuerpo.
– Jajaja, ¡Fabulance! – una risita maliciosa salía media ahogada de las aguas – ¿Qué haces tan solito a estas horas, petirrojo?
Lance se limito a levantarse sin gesto de dolor. Paso las manos por su gabardina para sacarse el polvo y encaro a la elemental del agua – Aqualaunch, ¿a que debo tu despreciable presencia? – dijo levantaba los puños frente a si, en modo de pelea.
– Dime Fabulance, ¿Qué sabes del nuevo Maestro? – interrogo la demonio, abandonando las aguas y tomando una forma humana. Traía consigo las mismas vestimentas de siempre, solo que ahora, sus cabellos eran más largos, cayendo por su espalda y casi tocando el suelo.
Aunque no hizo ningún gesto, Lance se preocupo. Los elementales ya sabían la existencia del nuevo juez. Pensó rápidamente mentir – ¿A que te refieres? ¿De que nuevo Maestro hablas? – un gesto de confusión casi genuino estaba en el semblante de él.
Al parecer la demonio del elemento de la vida, parecía ser muy tonta – ¿enserio? Pensé que ustedes se enteraban cuando nacía otro juez. O bueno, disculpa el molestarte, no quiero pelear sin razón – y sin mediar palabra más, se introdujo por donde salio. A los pocos segundos, el agua volvió a salir para afuera, al no tener el hidrante para detenerla.
Lance tenía una cara de desconcierto total, al ver la actitud de la elemental – Ho-oh dame paciencia – rogó mientras negaba con la cabeza.
El acto sexual, es una manera de demostrar lo mucho que un hombre ama a una mujer y viceversa. Pero debido a nuestro actual y desastroso mundo, eso se ha ido perdiendo. Mujeres que venden su cuerpo, hombres que se aprovechan. Pero pase lo que pase, nunca nada le ganara al amor.
El tener el acto sexual con la persona que más amas, es lo más hermoso del mundo. La sensación de la unión de cuerpos, las respiraciones agitadas, el roce de las pieles, los gemidos de placer por parte de ambos. Sin duda alguna y diciéndolo de manera vulgar: El tener sexo, es reconfortante.
Más aun, si lo hace con ese ser amado.
Con la habitación en las penumbras, los dos amantes mantenían en pleno su acto. Él encima de ella, posicionado de tal manera para no lastimarla con su peso, pero si para efectuar sus embestidas pasionales, arrancando gemidos que eran como música para sus oídos.
Ella debajo de su amante, con las piernas abiertas para recibirlo, disfrutaba de la invasión de ese miembro masculino, al atravesar una y otra vez, la cavidad de intimidad. Abriéndose paso por las carnes y provocando sensaciones increíblemente placenteras.
La chica se afirmo más en su amado, a tal punto de clavarle las uñas en su espalda. Él no se quejo, solo acerco sus labios al oido de ella, para susurrarle – Te amo, mi hermosa Myst.
En medio del placer, contesto – Yo también, Ash. – mordió levemente sus labios, sin abrir los ojos y afirmando su agarre.
Una y otra vez, las embestidas continuaban, cada vez aumentando de velocidad. Nadie les impedía estar juntos e iban a aprovechar todo lo que pudiera el estar unidos.
– Si cambian de posición ¿Cuál crees que harán?
– Bueno, ya hicieron el "cowboy" y ahora estan en el "misionero". Asi que la próxima será "Cucharita" o "Perrito"
Ambos amantes palidecieron antes las voces intrusas. Ash como pudo, tanteo la veladora y encendió la luz
– ¡AHH!
La luz revelo a Silver y Háruka, observándolos como dos pervertidos vouyeristas. La castaña estaba sentada en una silla en dirección diagonal al lecho y su novio estaba parado al lado, mientras posaba su mano en el hombro de ella.
– ¿No pueden darnos privacidad? ¡Estamos…! – protesto Ash.
– No estan haciendo nada que nosotros no hubiéramos hecho en una cama – los cortó Silver burlonamente.
Ambos jóvenes se pusieron más rojos que tomates.
Háruka tenía un libro en sus manos, lo dejo en su regazo y enumero con los dedos – en una cama, en el bosque, en la moto, en la playa, en el escritorio de Morty… – Silver se ruborizo un poco pero no le dio mucho corte.
– ¿En el escritorio de Morty? – repitieron ambos sin abandonar su posición.
– No pregunten – les dijo Silver, negando con la cabeza.
– Bien – suspiro Ash pesadamente – dejando de lado la morbosidad, ¿Qué estan haciendo en mi habitación? – demando mientras se tapaba con las frazadas y Misty lo imitaba. Total, la presencia de ambos Maestros Fantasmas les había cortado la inspiración.
– Yo leyendo este curioso libro que encontré en los cajones de la ropa de Ash – explico pervertidamente la castaña, enarbolando el libro. Es de color rojo escarlata, con letras rojo brillante y las siluetas de un hombre y una mujer: Kamasutra.
– Ash – Misty entrecerró los ojos y frunció el seño, mirando el erótico libro.
– Jejejeje – varias gotitas cayeron por la nuca de trigueño mientras reía nerviosamente.
– Y yo – explico Ghost, con una tonada muy seria – vengo a encomendarte tu primera misión.
La líder de Celeste abrió enormemente sus orbes aguamarina, Ash solo se limito a asentir como autómata. Inconciente de su desnudez, se levanto del lecho y comenzó a colocarse sus prendas que estaban desperdigadas por el piso.
"¿Qué tipos de misión serán?" se preguntaba el joven azabache. Ya había juzgado un par de personas, asi que tenía una idea de que trababa el Qui de la cuestión. Sin embargo, aun estaba algo nervioso. Capaz las misiones consistían en otra cosa, como lo de buscar demonios elementales o algo.
– Lindo trasero – dijo la castaña.
– ¡Háruka! – la reprendió su novio.
– Lo siento – se disculpo la castaña, pestañeando con coquetería – pero no puedo evitarlo. No me digas que tú no has visto a la golfa esa… – ironizo, señalando inquisitivamente a Misty, que se había puesto roja tanto de la vergüenza como de enojo – desnuda. Porque lo acabas de hacer.
Silver entrecerró sus ojos, algo fastidiado – sabes bien que no es verdad – le dijo.
– No es verdad que la miraste con malas intenciones, pero que si la miraste, si la miraste – especifico ella.
Mientras estos dos seguían con su discusión de recién casados, Misty aprovecho e imito a su novio. Cuando los dos terminaron de vestirse, se aproximaron a los jueces.
– No me interesa en que se parezcan un cuervo a un escritorio… ¿Qué pasa? – se interrumpió el moreno al ver a los dos ya vestidos y al lado de él y la castaña.
– Estamos listos – hablo la oji-aguamarina pero la Maestra le corto levantando una mano abierta – ¿Qué?
– ¿A dónde crees que vas? – le detuvo, para sorpresa de los dos hombres y de la misma Misty; con bastante amabilidad.
– Los acompañare en la misión – contesto algo extrañada de que no supieran.
– Lo siento, Misty. Pero no puedes ir, es muy peligroso y por más buena entrenadora que seas, solo serás una carga – hablo Silver, antes de abrir la ventana y salir para afuera.
Una noche clara, despejada, con una luna llena amarillenta. La primera misión, del nuevo juez de Ho-oh estaba apunto de ser asignada.
En una parroquia de Ecruteak…
– ¡Padre Venacio!
– Minnie, hija ¿Cómo estas?
Una pequeña niña, que no aparentaba más de 10 años de edad, de cabellos castaños claros que caían sobre sus hombros, una carita feliz de tez clara, ojos oscuros y facciones muy similares a la forma de un corazon; se acerco corriendo muy animada, para abrazar al párroco. El viejo hombre, se encorvo y correspondió raudamente al gesto de la menor.
– Bien ¿y usted, Padre?
– Yo muy bien. Dime ¿Qué haces a estas horas por acá? – pregunto al ver que era bastante tarde.
– Vine a buscar algo que me olvide en el confesionatorio – dijo velozmente la pequeña. El hombre asintió sin dejar de sonreír.
– Pues ve a buscarlo – le dijo mientras señalaba los dichosos lugares. La pequeña revoleo su vestido rosado de tirantes acampanados, y salio haciendo eco en el suelo con sus zapatillas blancas.
El cura salio a paso lento, ondeando su vestimenta. Levanto la mirada y observo a un hombre arrodillado frente a una pirámide de velas rojas. Algo extrañado se acerco al prójimo.
Cuando estuvo a unos pasos, lo escucho hablar, mientras terminaba de encender algunas velas – Perdóneme padre, porque he pecado – el tipo de dio media vuelta, revelando ser nada más y nada menos que Blackheart. Miro con malicia al Párroco, que se había puesto pálido – he pecado mucho.
– ¿Qué es lo que quieres, demonio? – demando muy serio, el cura. Enroscándose una cadena con una cruz, en sus manos, mientras rezaba mentalmente.
– Tengo entendido, que usted sabe donde se encuentra el Cementerio que tiene la tumba de Mhortehianuss – comenzó el elemental de las sombras, reincorporándose y avanzando hacía el veterano, a paso lento – quiero que me la diga, ahora – exigió.
– No se de que me habla – contesto – le sugiero que se marche de aquí. No es bienvenido…
Mientras, la pequeña Minnie estaba observando todo desde adentro del confesionatorio. Arrodillada sobre la pequeña banca – ¿Qué haría Tía Háruka en esta situación? – se pregunto a si misma. Cerró los ojos y frunció el seño, pensando detenidamente como actuar.
Fue ahí cuando respingo asustada. Blackheart colmo su paciencia y tomo violentamente al párroco por el cuello, aventándolo contra las casillas de confesiones.
– No me queda otra – dio un suspiro de resignación y salio de adentro de unos de los casilleros.
Blackheart estaba apunto de rematar al pobre viejo, cuando vio a la niña salir – vaya, pero miren nada más. Creo que encontré con que convencer a este viejo decrepito – sin mediar más, fue directo con la niña – hola pequeña – le saludo con malicia disimulada.
– ¡Hola señor! – contesto con la típica inocencia de su edad. Quien observara la escena, pensaría que el demonio se había enternecido con el semblante risueño de la niña.
– Tú me ayudaras a convencerlo – le profeso, al momento que la tomaba violentamente del pequeño brazo y cinchaba de ella.
– ¡Yo no ayudare al hijo de Dark Lugia! – exclamo decidida la jovencita. Cuando Blackheart volteo a ver, vio a un pequeño esqueleto en llamas, con un vestido rosado y zapatillas blancas. Minnie transformada en Maestra Fantasma, le dio tal puntapié, que lo hizo salir volando hasta impactarse en el techo de la parroquia.
¡PAF!
Esa fue la onomatopeya del cuerpo del demonio, al chocar contra el piso. Rápidamente, Minnie fue ayudar al cura – Padre Venacio, levántese, debe irse de aquí – le hablaba mientras le ayudaba a levantarse – debe irse, ¡rápido!
– ¡¿Quie… quien eres…?! – farfullo atemorizado ante la figura de la pequeña Jueza.
– Tranquilo Padre Venacio, soy Minnie – sonrió al momento que se destransformaba para inspirarle confianza. Cosa que funciono – en otro momento le explicare, debe irse – el viejo párroco asintió sin mucho convencimiento y se fue en dirección a la salida de la iglesia.
Antes de que pudiera darse vuelta para encarar al demonio, este ya se había reincorporado y lanzado un torrente de sombras, que la golpeo y mando contra las bancas, destruyéndolas a todas.
– ¡Maldita mocosa! – bramo como energúmeno, el demonio.
Las llamas del cuerpo de la jueza, ardieron al máximo, logrando liberarla de adentro de los restos de madera.
– ¡¿Qué?! – Blackheart abrió desmesuradamente los ojos y apretó fuertemente sus dientes – ¿Qué demonios…?
– No blasfemes dentro de una iglesia – le corto la Maestra.
Como para no quedarse boquiabierto, Minnie salio de los restos de las bancas, con un cuerpo ya desarrollado. Media 1.71 de altura, su cabellera era larga hasta la cintura, caderas firmes y bien curveadas, piernas largas y torneadas, un lindo frente, digno de una chica de su edad. Incluso su vestido cambio de tamaño.
– Vaya, vaya, vaya. Pero miren nada más, pero si es Minnie Ann Kishuu – reconoció el demonio, pero su sonrisa desapareció al instante – ¡Malditos sean, Maestros Vengadores! – y con un revuelo de su capa, desapareció en un tifón de sombras.
El cuerpo de Minnie fue rodeado de llamas de nuevo y cuando estas de dispersaron a las pocas milésimas de segundo, volvió a tener su forma de niña.
– Deberé hablar con Mamá, esto no es bueno – y salio caminado tranquilamente, hacia afuera.
Los Maestros Fantasmas, deben eliminar la maldad de su generación.
– Ahora entiendo porque nosotros no hemos sido asignados atacar a los Rockets – dedujo Silver.
– Eso quiere decir, que debo eliminar por completo tanto a los Rockets, como a Magma, Aqua, Galactic y otros ¿verdad? – inquirió Ash, muy serio.
– Por asi decirlo – confirmo Mephisto.
– Pero solo lo harás, cuando Ho-oh lo decida. Recuerda que debe haber equilibrio en este mundo – aclaro Antares.
La noche de luna llena seguía serena. Una brisa suave y fresca recorría las copas de los árboles. Tanto los tres Maestros Fantasmas, como los dos pokemóns, estaban reunidos en un bosque lejano de la región de Johto, muy cerca de una montaña con desierto seco.
Se encontraban en el punto máximo de la montaña, observando lo que parecía ser una especie de base súper secreta, con una gigantesca "R" como emblema de la organización. Sin duda alguna, el tener en su registro mental, Ash había deducido en solo un instante, que se trataba del Equipo Rocket.
Tirado sobre el suelo, ajusto mejor los binoculares y se enfoco en la entrada – se ve despejado. ¿Qué debo hacer? – pregunto, dirigiéndose al encargado de encomendarle sus trabajos: Mephisto.
Cada juez, tiene un mensajero del mundo de los espíritus, quien le encarga su meta.
– Debes juzgar el alma de un tal Giovanni.
Ash que algo atontado, si no se equivocaba, Giovanni es el líder de los Rockets.
– Pero… ¿Cómo entrare? Giovanni es el líder del Equipo Rocket. No será fácil entrar – agrego.
– No te preocupes – le tranquilizo Silver, levantando un pulgar en alto – nosotros te ayudamos: Seremos tus consejeros.
– Más bien, sus profesores – le corrigió Háruka, mientras terminaba de ajustarse sus ropas.
– Jeje, cierto – se disculpo el moreno, se acerco y le dio un beso en la mejilla a la chica – tú casi siempre tienes razón.
– Lo se – como a los cinco segundos, le cayo la ficha – ¡Oye! – protesto enojada.
– ¡SHHH! – le callaron los dos pokemóns y el joven de Paleta. La castaña se tuvo que morder el labio para no seguir protestando, mientras su novio se reía – Ya veras cuando terminemos esto – dijo mentalmente.
– Bien… ¡en marcha! – comenzó Ash. Se levando de golpe, sacudió el polvoy se encamino a bajar por un sendero.
Silver y Háruka se miraron entre ellos y suspiraron – otro novato – se encaminaron junto al trigueño.
Los pasos de Ash eran firmes y decididos, como siempre cada vez que se encomendaba un nuevo reto. No tenía miedos, no tenía inseguridades. Siempre dispuesto a lo que el destino deparara para él.
La imagen aunque era un poco distinta, era muy nostálgica: Iba vestido con su chaqueta de cuerina negra, encima de una remera del mismo color. Pantalones de mezclilla oscuros y unas botas de comando cortas. Una gorra negra como la noche con un símbolo dorado en la frente y con el pequeño Pikachu colgado de su hombro, con la misma actitud que su entrenador.
Siguiendo sus pasos, los dos antiguos Maestros Fantasmas lo seguían. Silver llevaba la misma vestimenta que la noche cuando se presento ante Ash. Háruka iba distinta: Llevaba una pollera corta ajustada, un top bordo debajo de una chaqueta de cuerina y sus largas y bellas piernas enfundadas en botas de taco aguja. Lo curioso era, que llevaba un látigo enroscado, sujeto desde su cintura.
– ¿Quién esta ahí? – demando uno de los guardias apostados en la entrada del complejo. Eran dos sujetos de mediana estatura, con el uniforme negro con la "R" roja en el pecho.
– Soy Ash Ketchum y vengo a enjuiciar a Giovanni – contesto el azabache, con tonada decidida y llevándose un puño al pecho.
Ambos guardias se miraron entre ellos y se largaron a reír – solo es un simple intruso – acoto el segundo guardia. Los dos, levantaron sus Sub-Ametralladoras y le apuntaron directo al joven.
– ¿Lo ayudamos? – le pregunto Silver a su novia, ambos escondidos detrás de un árbol.
– Es nuevo, dejemos que sufra algo de lo que sufrimos nosotros – contesto la chica.
– Oigan chicos ¿Qué hago…? – pero antes de completar su duda…
¡RAAA-TTTAA-TAATAA-TTAAA-TAAAA!
Los guardias dispararon sus armas, dando todos los tiros en el pecho de Ash. Pikachu apenas se salvo, dado que también recibió un par de impactos. Cayeron juntos, derramando sangre en todo el suelo.
– ¡Ayy! – su voz sonaba ahogada por la sangre. La risa socarrona de los Rockets invadió el lugar.
– Será mejor que lo saquemos de aquí, antes de que los Houndour sean atraídos por el olor de la sangre – sugirió uno de ellos. Ambos comenzaron a acercarse para llevarlo y tirarlo a quien sabe donde.
Ash no podía moverse, ni siquiera proferir ningún ruido, dado que algunas balas le pegaron en su garganta y dañaron sus cuerdas vocales. El dolor era incalculable, sentía quemazón por todas las heridas que tenía. Respiraba con dificultad y podía escuchar los pasos de los Rocket junto a los gemidos de dolor de Pikachu.
Algo no estaba bien, no podía recuperarse de los daños recibidos. Tampoco podía transformarse, a pesar que sentía la maldad de esos dos sujetos.
– Novato – expreso burlonamente Silver, saliendo de detrás del árbol y con una pistola semi-automática en su mano. Encañono a los guardias – suelten las armas o si no…
– Tendrán problemas – completo Háruka, saliendo con su látigo en mano y lista para pelear.
– ¡JA! Un estupido con una pistola y una zorra con un látigo – se carcajeo uno, apuntando a Silver con su arma.
– ¿Qué harán? ¿Castigarnos? – prosiguió la burla el otro, imitando a su compañero.
Una brisa caliente se estableció en el lugar. Muy sofocante para una persona normal. Las llamas comenzaron a rodear a los antiguos Jueces de Ho-oh.
– Algo parecido… solo que mucho peor…
Continuara...
Hola aca SilverGhosT actualizando sus trabajos. Si alguien se quiere quejar sobre este cap, que se queje con mi novia (Haruka-Evans28) dado que me mando al sillon (literalmente) hasta que no actualice esta historia. Por cierto, no actualice antes, porque estuve de visita en la ciudad de Cordoba en Argentina, visitando la señorita que me mando al sillon (entiendase, mi novia)
Muchas Gracias a todos los que me dejaron review, me alegra saber que todavia estan siguiendo mi historia, a cuesta de que demoro mucho y no soy tan buen escritor, pero bueno, hago lo que puedo. Muchas gracias, sus reviews me alienta a seguir y mejorar.
Intentare actualizar mas seguido. Por cierto, si alguien quiere leer la version AdvanceShipping de Maestros Fantasmas, vaya a www(punto)Forosdz(punto)com y busque en la seccion Pokefics. Estoy escribiendo la misma historia, solo que con diferente Shipping.
Saludos y gracias por su presencia
