Maestros Fantasmas en el Cielo

Primera Misión 2º Parte

By SilverGhosT

– No lo entiendo Ho-oh, se supone que no solo somos guardianes y mensajeros tuyos, se supone que también somos guardianes del elegido – replico la mujer de cabellera aurora.

– Lo se, Suicune. Pero recuerda que el elegido tomo el camino de ser un juez de almas, además, el eligió el ser el nuevo encargado de controlar a los demonios de Dark Lugia – agrego el hombre de cabellera blanca con puntas anaranjadas que terminaban en espirales.

– ¿Ni siquiera podemos guiarlo en esta nueva misión? ¡Por dios! Es solo un joven – volvió a protestar la mujer. Sus compañeros guardianes permanecían callados y muy pensativos. Ambos de brazos cruzados y apoyados en la pared de la habitación del santuario.

– Para eso estan los Maestros Fantasmas Silver y Háruka. Son los únicos con más experiencia en la materia y los más antiguos – defendió orgulloso, la forma humana del Pokemón Ave Legendaria de Johto.

La profunda y burlona carcajada de Raikou, un sujeto de cabellos de color amarillo y con forma en zigzag como un rayo; resonó en todo el lugar. Sin dudas, el comentario le pareció muy gracioso.

– ¿Esos dos ninfomanos, serán los guías del elegido? ¡JAJAJA! – Se reía sin parar la reencarnación del rayo, mientras se sujetaba el estomago que comenzaba a dolerle.

– ¿Acaso crees que fue un error ponerlos a cargo de esa responsabilidad? – inquirió con severidad, el ave legendaria, cruzando sus brazos a la altura de su pecho y destellando sus orbes en advertencia.

Raikou paro su risa en seco. Entei y Suicune lo advirtieron. Los cuatro conocían perfectamente la experiencia de esos Maestros Fantasmas


– ¿Cómo se siente tu primera experiencia como colador?

La pregunta burlesca de Silver, fue lo primero que Ash escucho cuando recupero la conciencia.

– No seas tan duro con él, cazador.

La bella Háruka, defendió con algo de cinismo al trigueño de Paleta.

– ¿Qué fue lo que paso? – Pregunto confundido – último que recuerdo fue que me dispararon y caí adolorido…

– Después de que te dejaran como queso rockefort… – la pequeña mano enguantada de la castaña, apunto en dirección a la base Rocket, a la altura del suelo – nosotros hicimos tu trabajo.

Más bien se encargaron de limpiar las almas al mejor estilo de los Vengadores de Ho-oh. Dos cuerpos completamente carbonizados, aun humeando y con brasas encendidas, yacían cerca de la caseta de vigilancia. Sin dudas, eran los guardias.

Silver estiro su mano y ayudo a Ash a levantarse – te costo regenerarte, se ve que aun no lo dominas – metió su mano debajo de su gabardina y extrajo su pistola. Ash leyó "Desert Pidgeot .50" grabado en la base de la recamara – estira tu brazo – pidió Ghost. Pikachu cerca de ellos, los observaba expectante y ya curado de las heridas que recibió.

– ¿Qué me harás? – demando con algo de temor.

– ¡Tu solo hazlo! – exclamo Háruka, tomando el brazo y poniéndolo frente a su novio – ¡Cobarde! – el azabache de Paleta solo temblaba, manteniendo su mano cerrada fuertemente pero sin retirar su extremidad.

Silver no dudo en jalar el gatillo. La bala atravesó el brazo de Ash, pegando en el suelo y enterrándose en la tierra. La sangre caía a chorro, mientras el baleado ponía todo su empeño en no gritar de dolor, pero no podía evitar que las lágrimas fluyeran ante la quemazón que dejaba el plomo en la piel.

– ¡Concéntrate! Olvida el dolor, anúlalo – ordenaba Ghost.

Ash cerró sus ojos. Intentaba evitar pensar en el dolor. Se imaginaba como su piel se curaría por si sola, a gran velocidad. Lo que no se daba cuenta, es que efectivamente eso estaba pasando al pensar en hacerlo.

– ¡Vaya! lo hizo más rápido que nosotros – se sorprendía la chica, observando como la herida del azabache se cerraba velozmente, sin dejar cicatriz.

– Es porque nosotros no tuvimos un guía, y él si – diserto su novio. Guardo su arma y se encamino hacía las compuertas de entrada de la Fortaleza Rocket – hmm, parece dura – señalo después de darle un par de leves golpes – debe ser titanio – se alejo unos pasos – pichoncita ¿la abro yo o tu haces los honores? – le galanteo con una media reverencia.

Ella se acerco a él y lo tomo del brazo – mejor dejemos que Ash se encargue, cazador. Es el novato – se rió traviesamente, mientras se dejaba abrazar por su novio, el cual se puso de escudo.

– ¿Y como lo hago? – suspiro resignadamente el pueblerino.

Sus dos colegas alzaron una ceja – usa tu habilidad especial – dijeron al unísono.

Sin entender muy bien pero con una idea, se paro frente a la puerta. Dio paso a su transformación, al igual que el pequeño Pikachu, que adquirió su forma espectral en llamas. Un aura azulada rodeo las flamas que emanaban del esquelético cuerpo y la onda expansiva de esta, destrozo la puerta, cuando el extendió sus manos abiertas hacía adelante, como si empujara algo.

¡Alerta, alerta! ¡Invasores en la puerta principal! ¡Código Rojo!

– ¡Hey, hey! Es nuestra canción ¿Bailas conmigo, pichoncita? – silver aun con galantería, le hizo una invitación con su mano. Ella en medio de una risita acepto y entraron bailando una especie de Vals, mientras Ash y Pikachu los seguían.

Llegaron a lo que parecía ser un Hall de recibimiento. ¡Y bien que los estaba recibiendo! Ni bien pusieron un paso en el lugar, Silver tuvo que ponerse entre su novia y un sinfín de balas de metralletas. Ash se lanzo al suelo y esquivo, pero Pikachu recibió varios balazos.

Silver cayó arrodillado – ¡Demonios! ¡Duele mucho! – Se dio media vuelta y aprovechando que los Soldados Rockets estaban recargando, efectuó disparos sobre ellos con sus armas – tomen por irrespetuosos.

– No seas exagerado, cazador. Hace tiempo que no eres un Lord de verdad – la castaña le dio un pequeño beso en agradecimiento a su protección. Llevo su mano derecha a su cintura y saco el látigo.

Silver bufo molesto – Nunca dejare de ser un Lord – dejo caer los cargadores y mientras colocaba unos nuevos, indico – debes limpiar el camino, Ash – martillo el arma y apunto hacía arriba, efectuando un disparo y matando a un guardia que estaba en la barandilla de un puente pequeño.

– Pero… ¡No tengo armas! Ademas, no me gustan – argumento en contra este, mientras tomaba al herido Pikachu que ya estaba casi recuperado. A diferencia del joven, el roedor eléctrico logro controlar mucho más rápido su regeneración.

Pikachu corrió ágilmente, escalo por una esquina de la pared y utilizo cola de hierro para desarmar a dos Rockets. Salto sobre la cabeza de uno, electrocutándolo de paso y embistió al segundo en el pecho, desparramándolo en el piso.

– ¡Wow! Ese pikachu si que es hábil – Háruka desenrosco, sostuvo el mango con ambas manos y deslizo la izquierda hasta la punta, haciendo que quede en llamas – mi turno – observo a su izquierda, al momento que una compuerta secreta se habría, dejando paso a media docena de guardias – ¡hola, guapos! – dio un azote contra el suelo, las flamas quedaron en el lugar de impacto – que comience el castigo… ¡Perras! – agito violentamente y comenzó a cortar a los soldados a la mitad. Cada azote era una extremidad que volaba por los aires, rodeada de llamas y convirtiéndose en carbón ni bien tocaba el suelo. Los gritos desgarradores llenaron el lugar, mientras la castaña seguía con su masacre, haciendo de una especie de domintatrix – ¡Tomen! ¡Tomen! No son nada contra mi, ¡malditos Rockets! – gritaba constantemente, mientras exterminaba a los vasallos.

A Ash le salio una gota en la nuca – ¿Siempre se pone asi, cuando pelea? – le pregunto a Silver, que se había acercado después de ayudar al roedor eléctrico con los Rockets que provinieron de otra compuerta secreta.

– Y eso que no viste cuando peleamos con los demonios elementales hace unos doscientos años. Para colmo, la elemental del agua, era muy parecida a ella. La acuso de imitadora barata y creo que hasta que no se canso, no dejo de darle latigazos. Incluso utilizo su técnica: "La medusa del castigo" – contesto.

– ¿Qué es la "Medusa del Castigo"?

– Su habilidad especial. Demuéstrale pichoncita – le pidió a esta.

Justo en ese momento, la chica tenía agarrado al último Rocket, desde el cuello con su arma, pero sin llamas – claro – asintió animada. Los ojos se tornaron en malicia en dirección al vasallo Rocket.

Nuevamente las llamas de la transformación rodearon a la Maestra, adquiriendo el aspecto esquelético y flameante. Su cabellera llameante como antorcha, aumento el tamaño a tal punto que parecía el fuego de la cola de un Charizard, cuando efectuaba una furia Dragón. Después, como si fuera una flor que se abría, las llamas se separaron, creando una especie de mechones de fuego, en forma de estrella de ocho puntas, que sobrepasaba por mucho su cuerpo.

Un mechón tomo por el cuello al vasallo Rocket y lo estrangulo sin ceremonia. No paso ni dos segundos, cuando lo convirtió en ceniza.

– ¡Cielos! – exclamo Ash, asombrado con la demostración.

– Puedo pelear hasta con ocho a la vez, usando esta habilidad – explico la castaña, empleando su tonalidad femenina con la lúgubre de su transformación.

Silver miro alternativamente por ambos corredores y también sobre la puerta enfrente de ellos. Decidiéndose por adelante – siento el alma del tal Giovanni por esta dirección. Ve adelante, Ash. Es tu tarea, no la nuestra – y poniendo las manos en los hombres del aludido, lo empujo.

– ¡Hey! – protesto, pero se cayo todo lo que tenía que decir, con las miradas furibundas que les tiraron sus guías.

Avanzaron por unos corredores, de manera tranquila y bastante sigilosa. Como le explicaron ambos al azabache: Por más que sean inmortales, el sigilo es importante, debido a que nunca sabes con que puedes encontrarte.

– Nos ha pasado de toparnos con demonios elementales en medio de una misión de juicio – contó Silver en un pequeño susurro solo audible entre ellos.

– Sin contar, las veces que nos hemos topado con Espectros Pokemóns – agrego Háruka.

– ¿Espectros Pokemóns? – dudo Ash.

– Pokemóns controlados por Dark Lugia. Habitualmente son malignos y tienen una apariencia transparente. Son peligrosos, dado que pueden llegar a debilitar a un juez, al punto de dejar sin energía – explico ella.

– Nunca termine de entender, que pokemón es Dark Lugia – diserto nuevamente el oriundo de Paleta.

Antes de que alguno de los antiguos Maestros contestara, unas voces se sintieron del otro lado del oscuro pasillo. Una tenue luz se diviso, en conjunto a tres voces.

– ¡Ayyy! Extraño perseguir a los bobos – era una voz algo finita, como si se tratara de un Meowth parlante.

Una voz masculina le apoyo – si… lo más doloroso es que ellos triunfaron y nosotros seguimos como los perdedores que somos – dijo en un lastimero tono, algo chistoso si me lo permiten decir.

– ¡Ya cállense y dejen de lloriquear los dos! Trabajen que tenemos que saldar nuestras cuentas con el jefe – les ladro una voz femenina, bastante mandona.

Ash se asomó y miro por el rabillo del ojo y por el borde de la pared: Eran Jessie, James y Meowth.

– ¿Quiénes son? – pregunto Háruka, al ver la cara de decepción de Ash.

– Son Jessie, James y Meowth: Los miembros más patéticos del ER.

– ¿Eh?

El trío de perdedores observo a hacia la izquierda desde donde estaban, limpiando la pared.

Los tres estaban vestidos con overol azul pálido, botas negras de media caña y guantes blancos. Sin dudas, estaban de personal de limpieza, debido a los baldes con detergentes y agua, más los trapos y demás instrumentos de limpieza. Más bajo, no pueden caer, pensaba Ash.

– ¡Oigan! ¿Ese no es el bobo? – señalo inquisitivamente a Ash, después de analizarlo detalladamente.

– ¡Pues si, es él! – contesto James sorprendido.

– Si que se puso guapo – opino Jessie de manera casi descarada.

– ¡Oigan, oigan! – Meowth salio velozmente de su traje y les dio un par de arañazos a los dos – es el bobo y tiene otro par de amigos, debemos detenerlos y robarles a Pikachu y sus otros pokemóns – observo como el roedor eléctrico estaba en el hombro del joven.

– ¡Es verdad! – exclamaron ambos agredidos, aun con las marcas de las garras.

Ash negó con la cabeza – será nostálgico esto. Hace años que no lo veo – dijo.

– ¿Qué es? – preguntaron la castaña y el moreno.

– El Lema.

Todo se volvió oscuro. Las risas de los tres Rockets retumbo por el lugar.

Un haz de luz de un foco, ilumino a la peli bordo, que se había sacado el overol y estaba con su habitual traje blanco de la organización.

– ¡Aquí estamos una vez más!

– ¡Como estamos en nuestra casa, estamos en ventaja de nuestro súper clásico! – siguió James. También siendo iluminado por un foco y después de haber hecho lo mismo con sus ropas.

– ¡Prepárense una vez más, para el viejo refrán!

– ¡Y más vale que teman, porque este prevalecerá!

– ¡Para proteger al mundo de la devastación!

– ¡Para unir a los pueblos desde Uruguay hasta Sudáfrica!

– ¡Para denunciar los males de la verdad y el amor!

– Para extender nuestro reino hasta el universo Gundam!

– ¡Jessie!

– ¡Diego Forlan!

– ¡Y el primo de Tigretón!

– ¡El equipo Rocket regresando a FanFiction a la velocidad de la luz!

– ¡Dejen Reviews y comentarios al autor de esta humilde historia!

– ¡Meowth, asi es!

– ¡Wobbufeet! – exclamo el pokemón celeste, saliendo como siempre de su pokebola.

– ¡Chain, chain! – sonrió Chimeko flotando a lado de James.

Y como siempre, finalizan en una posee que estan Jessie y James recostados uno del otro y con Meowth saltando entre ellos, ambos con sonrisas de confiados.

– ¡JAJAJAJAJA! – tanto Ash como Silver, se agarraban el estomago de la incontrolable risa que les había provocado el variado lema del ER. El antiguo Maestro Fantasma no recordaba cuando fue la ultima vez que presenciaba algo tan chistoso y el joven de Paleta, estaba lleno de nostalgia ante las frases que escucho nuevamente, después de más de cuatro años.

Sin embargo, la castaña presente no compartía el mismo estado que sus compañeros. Roja de vergüenza ajena, se acerco con los brazos bien rígidos y pegados a su cuerpo, dejando agujeros en el piso por las fuertes pisadas, a la vez que echaba humo por las orejas.

– Su lema… – inició con una voz muy suave – ¡ES LO MÁS PATETICO QUE HE ESCUCHADO! – ¡Kaboom por tres! Asi es, sonó como una explosión cuando descargo su pequeño pero duro y fuerte puño derecho en cada cabeza. El trío quedo con espirales en sus ojos y con un enorme chichón rosado brillante cada uno.

– Anotaron la matricula del camión… – aulló James aun en el piso.

– Yo creo que era un Scania con acoplado – Meowth lo imito.

Jessie se recupero rápido – maldita mocosa de burdel ¿Cómo te atreves? – le reclamo furiosa y sacando una pokebola.

Antes que Háruka le regresara unas lindas palabras como de "Vieja bruja", Ash dio unos pasos adelantándose – ¡Bien! Esta vez acabare con ustedes de una buena vez – tensiono su cuerpo. Los tres Rockets lo miraron raro, pero retrocedieron aterrados y casi se orinan del miedo, al verlo transformado en el esqueleto llameante.

– Es hora de que paguen por todas sus maldades.

– Ash… – lo llamo Silver, pero este no lo escuchaba. A una sorprendente velocidad, Ash tomo por el cuello al peli azul y a la peli bordo, mientras que al Meowth parlante, al ser un pokemón, lo transformo en uno de sus sirvientes. Este adquirió la forma de esqueleto llameante.

– Sus maldades se les regresan…

– ¿Ash? – Háruka miro algo fastidiada al azabache, que seguía sin responder a las llamadas de sus consejeros.

– ¡Mirada de Penitencia!


Una niña pequeña, que no parecía pasar los 9 años de edad, se acercaba a paso tranquilo y despreocupado, a una cueva detrás de una montaña, que se veía muy tenebrosa debido a la oscuridad de la noche.

Una tenue luz escapaba del interior de lugar.

La pequeña entro sin dudarlo. Observo curiosa el lugar, como siempre lo hace. Era como un Apartamento monoambiente improvisado. Un escritorio de madera gastada, una cama simple pero muy ordenada. Algunos cuadros colgaban en las paredes, donde se podía ver a algunos con una joven castaña de mirada pervertida y otras con un moreno que parecía ser algo gruñón y cínico. Pero la tercera persona parecía ser la "Dueña" del lugar y a la cual la pequeña Minnie venía a ver.

– Pasa, hija. Te estaba esperando – dijo una joven voz femenina.

Sus pasos hicieron un eco ahogado en las paredes de la cueva. Camino varios pasos hasta llegar a la pequeña hoguera en el fondo, donde un humeante y sabroso aroma a caldo se escapaba y despertaba el hambre de la pequeña Maestra Fantasma.

Una silueta, sentada sobre un tronco y revolviendo raudamente el contenido de la olla, se movió un poco para observar a su visitante – Hija mía, ya se a que has venido, ¿quieres comer? – invito muy amablemente, como si se tratara de una madre ofreciéndole comida a su hija.

– Mami… – llamo la pequeña, pero esta la cayo con un gesto de silenció.

Un suspiro escapo de los labios de la mujer, aun escondida en su túnica de color indefinido – tu tío Ghost, tendrá que soportarme de nuevo jeje – rió levemente. La pequeña se desternillo de risa.

– El tío Ghost… yo creo que es muy dramático contigo y tía Háruka – opino Minnie.

– Y eso que no has visto nada – comento casual, mientras tomaba un tazón y servía el caliente liquido con fideos y trozos de carne y otras verduras. Le alcanzó la comida a la pequeña junto con una cuchara. La pequeña comenzó lentamente a cenar, mientras su madre iba por otro tazón para ella.

– ¿A que demonio viste? – interrogo después de obtener su cena.

– Blackheart – contesto.

La mujer tragó involuntariamente, aun después de haber hecho lo mismo con un poco de caldo – ¡Hija! Dime que no te hizo… – la pequeña le sonrió.

– Tranquila – un enceguecedor brillo ilumino el lugar, saliendo del cuerpo de la niña. Cuando desapareció, la joven de apariencia de 17 años, reapareció – le pude dar una buena paliza, se notaba muy débil…

– De seguro no puede recuperar sus fuerzas todavía. La batalla contra Mhortehianuss hace más de 200 años, lo dejo muy debilitado.

– Va por el contrato. Lo escuche intentar sonsacarle esa información al párroco. Pero nadie sabe donde esta ¿verdad?

– Ni siquiera, Mhortehianuss – contesto pensativa – aunque me parece que el debe saber algo – agrego dudosa.

– ¿Qué haremos, Mamá? A la mayoría de los Maestros les queda muy poca energía. Creo que solo Tía Háruka y Tío Silver podrían pelear al máximo contra ellos – el nerviosismo recorría el cuerpo de la muchacha, mientras miraba expectante a su madre.

Esta, se levanto, dejando caer su capucha. Un rostro de facciones finas, ojos aceitunados, piel pálida y cabellos castaño oscuro; se revelo.

– Creo que es hora de que todos peleemos. Incluso yo.


– ¿Uh?

– ¿Aahh?

– Novato Iluso.

Ash mantenía en su forma Vengadora, a Jessie y James. Ambos los sostenía contra la pared, medio metro en el aire y agarrados del cuello. Sus cuencas vacías, tenían esas esferas de lava, demostrando que estaba haciendo uso de la Mirada de Penitencia.

Sin embargo, no sucedía nada.

– ¿Terminaste? Te aviso que los sueltes, les estas asfixiando – señalo Silver, de manera despectiva. El joven de Paleta los soltó, pero no se destransformo.

– ¡Ahhh! ¡El Diablo! – grito James, espantado, al momento que se alejaba corriendo. Háruka uso su látigo a una velocidad impresionante y lo atrapo de un pie. Dio un fuerte tirón y lo hizo impactarse contra la pared, quedando incrustado.

Silver miro con una gota en la cara, a su novia – ¿Era necesario? – pregunto ante el acto violento de la castaña.

– No – contesto esta. Después agrego – pero estaba aburrida.

– ¡Ah! Me parecía – agrego irónico – En fin. Ash, no sigas intentando sentenciar a este trío, porque no podrás – retomo en dirección al moreno.

Este parpadeo dos veces, sin entender – pero… ¡ellos hicieron muchas maldades! – protesto abandonando la forma espectral llameante y cruzo sus brazos – ¡No tienen idea de la cantidad de veces que intentaron robarme a Pikachu! – explico, apuntándoles acusadoramente.

– ¡Piiiikaaaa! ¡Pika! ¡Pika! – lo apoyo este, imitando a su amigo y entrenador. Era más que obvio que el roedor iba saltar molesto, dado que siempre fue victima de rapto por parte del trío.

Silver suspiro un poco. Ash aun no aprendía a detectar el comportamiento de las almas.

– Por más que hallan hecho lo que hallan hecho, no hay maldad en sus almas – explico.

Ash siguió sin entender – Pero… – protesto, sin embargo Háruka lo corto, bastante fastidiada.

– ¿Acaso dudas de nosotros?

– Bueno… – los miro de reojo, de forma evaluadora – Puede ser…

Por alguna extraña razón, Jessie y James se alejaron de manera lenta y temerosa. La Pareja Vengadora entrecerró sus ojos de manera muy, pero muy amenazante. Tenían sus cuerpos tensados y solo faltaba que echaran humo por sus orejas.

– Pichoncita, me haces el favor o lo hago yo.

– Yo lo haré, Cazador – dijo, de manera bastante calmada. Se acerco a Ash, meneando sensualmente la cadera – querido Ash… – dijo muy cariñosa, tocándole suavemente su bronceado rostro.

– ¿Si?

– ¡ERES UN ESTUPIDO! – ¡Bam! Un buen puñetazo directo a la mandíbula, cortesía de la castaña. Ketchum termino con espirales en los ojos y casi noqueado.

– ¿Alguien anoto la matricula del Taurus? – dijo shockeado. Pikachu se reía a grandes carcajadas.

Silver señalo – ¡Ay carajo! Hoy si que esta violenta – la castaña de volteo aun molesta – ¿Qué?

Hubo un pequeño lapso, de solo unos milisegundos. Háruka estaba planeando como golpear a su amado novio, sin que el sospechara sus intenciones.

Con esa atrevida sensualidad innata de ella, se acerco muy despacio – ¿Eso crees, Cazador? Sabes bien que puedo hacer otras cosas ademas de ser violenta – quedo pegada a él. Siendo más baja, alzo su mirada, quedando su respiración en el cuello del moreno.

Aunque Silver sospecho, no parecía que la castaña fuera a golpearlo… Pero se equivoco.

Cuando bajo su rostro para besarla, ella le dio un rodillazo en…

– ¡Aaaaaaaauuuuuuuuchhhhhhh!

– ¡Aquí tienes una muestra de lo violenta que soy!

En un rincón, James y el destransformado Meowth, se agarraban la entrepierna y proferían gemidos como si a ellos les hubieran pateado también, en la zona blanda. Incluso Pikachu y Ash lo hacían.

Después de haber hecho salir corriendo al trío de perdedores Rockets, nuestros Jueces siguieron en la búsqueda del Líder Giovanni. Cosa nada sencilla (al menos para Ash) dado que tuvieron que lidiar con una serie de trampas mortales que consistían en:

– ¡Cuidado con el Acido! – grito Ash.

Utilizando su látigo, Háruka se agarro de una cornisa y esquivo el baño de la sustancia verde fango, que emanaba gases. Ash, de manera muy sorprendente, uso su Poder del Aura para levitar. Sin embargo, Silver no lo logro y fue devorado por el Acido.

– ¡Silver! – se alarmo el azabache de Paleta. La castaña solo miraba los restos de su novio, con expresión neutra.

Usando la cornisa, salieron de la habitación. Tomaron un pasillo y fueron corriendo.

– ¿Qué hay de Silver? – pregunto preocupado, Ash. La chica solo se mantenía neutral de semblante.

– Estará bien, no te preocupes – contesto quedamente. Cuando llegaron a la siguiente habitación, un torrente de llamas se formo y revelo a Silver, ileso.

– Hay una habitación llena de orificios llenos de flechas – fue lo que dijo, mientras señalaba con su dedo índice, hacía la derecha. Ash observo donde su compañero señalo, mientras la castaña le dio un pequeño beso a Ghost y lo abrazo levemente, apoyando su cabeza en su pecho.

– ¿Estas bien?

– ¿Acaso te preocupo? – ladeo una sonrisa atrevida.

Ella escondió su rostro en las ropas de él – bobo – dijo.

– Hermosa.

Poco después entraron a pasillo de la nueva habitación. A los segundos de dar unos pasos, una flecha se disparó, pero fue detenida por Silver con su mano, antes de que tocara el pecho de la castaña.

– Estuvo cerca – suspiro Ash, viendo como su colega quebraba en dos la flecha.

– No me hubiera hecho nada – dijo Háru.

No termino de decir eso, cuando una casi imparable lluvia de flechas, se disparo de todos los rincones posibles.

Silver se transformo. Cada flecha que lo tocaba se convertía en ceniza. Ash, de manera ridícula, muy al estilo anime, evitaba como podía, pero una gran flecha se disparo en dirección a su pecho.

– ¡Córrete! – Háruka lo golpeo brutalmente con su hombro, tirándolo al suelo. La punta afilada entro por su vientre y salio por la espalda, muy al lado de la columna vertebral. El liquido carmesí emano lentamente de las dos heridas – ¡Ayyy! – se quejo levemente.

Los dos orbes de Silver se abrieron de par en par, demostrando su alarmante preocupación. Pero antes de que llegara a socorrer a su amada, esta ya se había sacado la flecha y sus heridas estaban regenerándose. Silver dio un suspiro de tranquilidad, pero miro a Ash, con su mirada muy entrecerrada y a modo de reproche.

– Espero que lo consideres como un honor – dijo con voz grave. La castaña lo miro fastidiada y negó con la cabeza, siguiendo por el pasillo.

– ¿Un honor? – repitió el azabache, sin entender.

– De que Háru te defendiera, por más que la flecha no te iba a matar.

Cinco minutos después, estaban a tan solo unos metros de la oficina de Giovanni. Cuando de repente, por el pasillo que daba directo a la puerta…

– ¿Me parece a mi o las paredes se estan acercando? – pregunto Ash, observando a sus costados.

Efectivamente, las paredes comenzaron a acercarse mucho. Silver miro a su novia – dejemos que él, nos saque de esta situación – ella asintió y ambos se apegaron lo más que pudieron.

– Pero… pero… ¿Qué hago? – lloriqueo Ash, sin entender bien que hacer.

La castaña contesto – intenta frenar las paredes. Si haces la suficiente fuerza, el mecanismo que las controla, se detendrá.

Como si fuera una trampa de Jigsaw, cada vez estaban mas cerca las paredes. Emitían el sonido mecánico, de lo que sea que las movía. El trigueño de Paleta, seguia sin saber que hacer y las paredes estaba cada vez más y más cerca. El tiempo se les agotaba, por asi decirlo.

Ash puso cada mano en una pared, deteniéndolas, con su fuerza infernal, cuando estas casi los aplastan – ¿Y ahora que? – pregunto con su voz escalofriante.

– No se… ¿Limpiarla? – el sarcasmo de la chica, era casi natural, muy distinto al de su novio.

– ¡Destrúyela, cerebro de Slowpoke! – le gritaron ambos Maestros, debido a la mirada lerda del joven de paleta. Sin dudas, Ash, estaba más perdido que nunca.

Cerro sus ojos y busco la concentración. Sin darse cuenta, su poder de Aura, alejo las paredes y un sonido a varios engranajes detenerse y estallar, sonaron detrás de los muros.


Región de Shinnoh…

Hace ya unos varios años, que había dado su alma para salvar a su amado. Y hace ya unas varias décadas, que este había abandonado este mundo. Cada Maestro Fantasma, después de que la persona por la cual dio su alma, abandona este mundo, le resta una determinada cantidad de energía en su cuerpo, que le permite seguir siendo un juez, por unas décadas más. Pero, esta energía, se va agotando, a medida que se van realizando varias transformaciones. Una vez que esta energía se termina, el individuo recupera su mortalidad, desde la edad que hizo el pacto. Y por consiguiente, su alma.

Cinthia, aun conserva su apariencia de 25 años, cuando en verdad, tiene más de 300 años de edad. La rubia, Campeona de Shinnoh, le queda poca energía, por eso, desde que se le fue comunicado, decidió disfrutar de su inmortalidad, alejando su entidad de los juicios y viviendo una vida maravillosa como la líder de la Elite de Shinnoh.

Sin embargo, esta noche, es distinto.

¿Dónde estas, Cinthia? – la voz de Lance, era fácil de reconocer a través del pokegear.

La rubia se apoyo de espaldas en la entrada de la cueva, en las ruinas de Shinnoh – ¿No te dije que estaría ocupada? – sin dudas, no quería que nadie la molestara.

¡Lo se! Pero debemos reunirnos. Al parecer, tenemos un nuevo Juez y este tiene el poder del Aura – Cinthia abrió sus místicos ojos, debido a la sorpresa que la inundo – ¿Cuánto demoraras en llegar a Viridian?

Un temblor sacudió el lugar, antes de que ella pudiera contestarle al Maestro Dragón de Kanto. Algunas rocas y estalagmitas empezaron a caer por la zona cercana a la joven.

– Creo que demorare un poco.

Cerró el aparato, cortando la comunicación con el pelirrojo. Dio unos pasos fuera de la cueva, solo para ver a una joven de blanco, levitando en la altura del risco. Su piel casi blanca del mismo color que su cabellera lacia y larga, al igual que la musculosa debajo de la chaqueta de cuerina y la pollera corta. Las botas de caño alto y taco aguja, resaltaban su feminidad, pero no por eso, Cinthia había descubierto que era Windy, la Elemental del Aire.

Unas estelas blancas, de forma espectral, rodeaban la figura de la mujer demonio. Estas se difuminaban con la oscuridad de la noche, al ser mecidas por la brisa nocturna del ambiente. La elemental descendió lentamente, hasta aterrizar unos metros más delante de la Campeona. Cinthia la miro con recelo, algo se tramaba esta criatura. Su guardia no había disminuido para nada, solo estaba a la espera de algún movimiento en falso de la enemiga, para descargar su furia de Elite y Jueza.

– Cinthia... – saludo la elemental, con una leve inclinación – ¿A que se debe la grata sorpresa de encontrarme con la Campeona de Shinnoh en estos remotos lugares? – pregunto con un cinismo disimulado, mezclado con sorpresa casi genuina.

La rubia se cruzo de brazos y medio frunció su ceño – ¿Acaso me seguías? – interrogo ingeniosa. Dio en el clavo, la elemental dejo su pose para una de sorpresa.

– ¿Crees que seguiría, al arma mas poderosa, del Ave Fénix de Johto? – pregunto con parsimonia. Cinthia la miro con desden – me juzgas mal, querida Cinthia. Yo solo buscaba a Raikou…

La blonda trago en seco. ¿Cómo sabía esa demonio, que la reencarnación del rayo, estaba en esa cueva? ¡Maldición! Fue esa una de las razones de porque no quería que nadie la molestara. Tenía que reunirse por alguna extraña razón, con el guardián. Capaz, la situación era más crítica de lo que Háruka le dijo. Poniéndose medio de perfil, llevo su delicada mano derecha, hacía dentro de su gabardina, extrayendo una pequeña pokebola, sin que su interlocutora se diera cuenta.

– Pues como veras… – empezó Cinthia, escondiendo la unidad de transporte pokemón en su espalda, junto con sus manos – él no esta aquí. Ademas, ¿Para que quiere una demonio de Dark Lugia, ver a un guardián de Ho-oh?

Windy sonrió de medio lado – se muy bien que esta en esa cueva – su semblante abandono toda la amabilidad y paso a uno extremadamente violento – ¡Déjame pasar o sufrirás! – extrajo una pokebola y la levanto, mostrándola.

Dos destellos aparecieron. El Lucario de Cinthia, tomo carrera y salto, lanzando una esfera de aura contra el Pidgeot de Windy, que ni bien abandono la unidad de transporte, había tomado vuelo y ejecutado un As Aéreo en combinación de Alas de Acero. Las brillantes alas, chocaron contra la esfera azulada, creando una explosión. Aprovechada por la elemental, la cual desapareció en forma de ventisca, para golpear a la campeona por la espalda, enviándola lejos de la entrada de la cueva.

– Lo siento, perra. Nadie me detendrá de mi objetivo y menos una zorra rubia como tú.

Sin importarle nada, entro fácilmente al lugar.

Lamentablemente para ella, un rayo eléctrico cruzo y la ataco. La mitad de sus ropas quedaron quemadas por la descarga.

– ¡Maldito Raikou! – trastabillo un poco, pero no evito que lograra crear una gran ráfaga de aire, que azotara toda la cueva. Pero no fue suficiente para detener a la reencarnación del rayo. El Guardián de Ho-oh, atravesó las imponentes ráfagas huracanadas y electrifico a la elemental.

Raikou tomo su forma humana – ¿Qué pasa, preciosa? – se mofo muy a gusto, viendo a la mujer tirada en el suelo, llena de hollín. La elemental se levanto hecha una furia, desencadenando un huracán muy poderoso entre el legendario y ella.

Sin esforzarse por hacerlo, Raikou le mando una nueva descarga eléctrica en forma de rayo, pero este se desvió por las ráfagas de aire e impacto lejos de su objetivo. Windy sonrió levemente. La reencarnación del rayo levanto una ceja, pero no cedió. Tomo su forma normal y se lanzo con una tacleada.

- ¡Ven perrito, perrito! – le chiflo la mujer de cabellos blancos. Raikou sabía lo confiada que era Windy, por eso, espero a estar cerca de ella, para terminar en una tacleada de volteos.

Nuevamente la mujer se confió y termino fuera de la cueva, expulsada por el perro legendario. Raikou de nueva cuenta adquirió la forma humana, sin abandonar su actitud burlona – ¿Cuándo lo entenderás? – pregunto muy tranquilo.

Windy con gran dificultad, se reincorporo – Ustedes siempre tienen suerte, de andar de a dos o más – le reto la peliblanca, escupiendo con amargura las palabras – estoy más que segura, que si no estuviera Cinthia, tu no podrías conmigo.

Raikou la miro con altanería – que yo sepa, Cinthia no me ayudo en nada – contesto con una sonrisa que mostraba sus blancos dientes.

– Yo creo… – los vellos del cuello de la elementa, se erizaron al escuchar la voz de la susodichosa campeona – que se queja, solo porque tiene boca – Windy casi se sintió desfallecer, cuando una punzada de dolor, le aquejo fuertemente en la espalda. Cinthia la golpeo sin dudar, usando su poder infernal, canalizado sobre su arma.

Cayo sobre sus rodillas e inclinada de dolor. Llevo su mano hacia el lugar de la herida. No lo dudo más. Se desvaneció frente a sus rivales, convirtiéndose en una ventisca y abandono el sitió.

Cinthia guardo sus Sais, dentro de su gabardina, después de hacerlos danzar entre sus dedos – ¿Qué posibilidades tiene el nuevo Maestro Fantasma, de terminar con Blackheart? – observo con seriedad al Guardián, al momento de hacerle esa pregunta.

Raikou cerro sus ojos y relajo sus facciones, mientras daba un prolongado suspiro – No se si lo lograra – contesto. Cinthia abrió la boca para decir algo, pero él la detuvo al agregar – pero de que tiene posibilidades, las tiene.


Empezando desde la simple policía local de cada ciudad, hasta grupos especializados de investigación y asalto, pasando por encima de Agentes Especiales e incluso, organizaciones Paramilitares, contratadas para detener al Equipo Rocket. Todo lo anteriormente dicho, fue inútil para detener a Giovanni, Líder del ER.

Sin embargo…

Al joven Maestro Fantasma, Ash Ketchum, le basto solo acercarse unos metros y las llamas del Juicio Infernal, terminaron con el reinado de terror, provocado por este sujeto. El trigueño de Paleta, miraba anonadado sus actos previamente realizados. Sus dos instructores, miraba satisfechos las acciones de su aprendiz.

– Nada mal, Ash, nada mal. – alabo Silver con una mano en el hombro de Ash. – Hemos terminado por aquí, volvamos con Mephisto y Antares. Nos darán nuevas instrucciones.

Ya afuera, Ash seguía intentando procesar lo que había hecho. Háruka estaba a centímetros de él, recostada en un árbol. Estaba algo nerviosa por la actitud actual del Campeón de Kanto, lo cual ya la estaba poniendo muy, muy incomoda, conforme pasaban los segundos y rogaba internamente, que su novio volviera rápido.

Una explosión hizo respingar al moreno y a la chica. La base del desbaratado ER, estallo por todos sus lados, quedando reducida aun montón de cenizas y llamas aun ardiendo.

– Listo. – dijo Silver, al cabo de regresar con un andar tranquilo – nada que unas cargas C4 no puedan resolver – agrego ante la cara de fastidió de su novia. A Háruka no le gustaba la pasión belica de su novio – ¿Qué pasa, Ash? – pregunto al notar la cara de lerdo que poseía este.

– Creo que fue mucha carga para él, matar a Giovanni – pensó Háruka en voz alta.

Sin embargo, Ash negó rotundamente – No es eso. Es… que no se como explicarlo. Toda esa maldad, acumulada en una sola persona. – se quedo con la vista perdida de nuevo.

– No has visto nada, Ash. – dijo Silver con voz grave – Tú todavía no tienes idea de lo que es enfrentarte a un Demonio. Eso si es una inimaginable cantidad de maldad, acumulada en una sola entidad.

A paso, tranquilo, se volvieron con los mensajeros del mundo de los espíritus.


No tengo perdon, pero por favor, dejen reviews con sus opiniones. Prometo actualizar mas rapido. Gracias por su paciencia, suerte a todos.