Maestros Fantasmas en el Cielo
Una traición desde adentro
By Silverghost
Hace ya varios años, la había visto en ese concurso pokémon.
Hace ya varios años, una hermosa joven de Ciudad Petalburgo, había cautivado el corazón del joven coordinador Della Rose. La había visto cometer errores, así como triunfos perfectos. Con una gracia e inocencia digna de ver, ella lo había superado en muchos rasgos. Sin embargo, jamás él había dejado de lado su principal propósito con la joven de cautivadores ojos azul zafiro. Y esta demás decir, que ese dedicado propósito que se había impuesto con el tiempo, después de observar y estar con esa hermosa ángel caída del cielo.
Hace ya varios años, Drew, estaba enamorado de May. Y hace ya varios años, él era su novio y ella el amor de su vida.
Uno de los más grandes temores del coordinador peli verde, era que su dulce May, fuera cautivada por otro. Temores que crecieron cuando se dio cuenta de que el entrenador de nombre Ash Ketchum de Pueblo Paleta, estaba con ella. Sin dudas, el saber que él convivía con su castaña de ojos zafiros, lo irritaba mucho. El saber que ese pésimo entrenador, que él había derrotado fácilmente; podía observar a su princesa dormir, levantarse, comer y entrenar, todos los días, cuando quería, lo molestaba de sobremanera, hasta tal punto de querer matar violentamente al azabache.
Sin embargo, al enterarse de que Ash estaba enamorado de la líder de gimnasio de Ciudad Celeste en la Región de Kanto, su alma dio un gran suspiro y vio con otro punto de vista el panorama que se le presentaba.
Ni bien se enteró de la noticia de que Ash, estaba de novio con Misty (la líder de gimnasio y al parecer, vieja amiga de él y del criador Brock), no lo pensó dos veces. Después del último festival en Kanto, acorralo a la coordinadora y se le declaro. Se sintió el hombre más feliz de mundo, al ser correspondido de la misma manera. Ya que se enteró, por parte de su supuesto "Némesis" (o sea, Ash), de que ella lo amaba en secreto.
Así fue, como la más grande coordinadora pokémon de Hoen, termino de novia con el más grande coordinador de Hoen.
Pero los miedos de Drew, sobre perder a su amada ángel, nunca desaparecieron. Por alguna extraña razón, seguían apareciendo cuando ella estaba cerca de Ash, por más que no hubiera ninguna insinuación por parte de ella o del azabache.
Sus temores terminaron de desaparecer, después de que Ash desapareciera, ante la grave enfermedad de Misty. No le importaba tener que consolar a una triste May, con solo saber que nadie se la arrebataría. Fueron tres maravillosos años, en los cuales su relación cada vez se fortalecía más. No importaba cuales fueran las discusiones que tuvieran. Sabían bien que se perdonarían, porque un amor sincero, no sería separado por algo tonto como una simple discusión o pelea de novios inexpertos.
–… debiste verlo, Drew. Su transformación como Maestro Fantasma era escalofriante, pero a la vez muy llamativa e imponente – le seguía comentando, May, a su novio. El cual, estaba pendiente de sus palabras, pero a la vez, estaba muy preocupado y celoso del joven de Paleta.
Por alguna extraña razón, ese parasito, como él llamaba; volvía a su ser, con las intenciones de arruinarle la paz. Y para colmo, con nuevas formas de llamar la atención de su ángel de ojos azules. Desde que se había puesto en pareja, May y Drew vivían de Centro pokémon en Centro Pokémon, debido a los concursos. Sin descartar, claro está, las veces que acampaban. Las cuales eran muy provechosas para ambos, dado que la mejor manera de conseguir calor en las noches frías, era el dormir juntos.
May no era ninguna santa, debe informar Drew. Después de haber consumado la unión de cuerpos entre ambos, ella se había comportado, en las posteriores sesiones de sexo, como toda una mujer apasionada, que él debía complacer. No se quejaba. Por lo menos, sabía complacerla correctamente, ya que ella terminaba cansada y abrazada a él. Y no podía reclamarle nada a ella, porque en ninguna oportunidad, lo defraudo. Así, con todo eso, ellos recorrieron todas las regiones, conquistando todos los concursos y festivales pokémon, convirtiéndose en los mejores y sin ningún rival. Ya que ni Zoey, ni Harley ni nadie, tenía las cualidades necesarias para derrotarlos.
¿Y qué pasaba cuando ellos se enfrentaban? ¿Acaso ellos no son imbatibles?
Drew acordó con May, el pelear como si fueran desconocidos. Logrando resultados muy al azar. Hasta ahora, la mitad de sus combates los había ganado cada uno.
Era de noche. Hace ya un mes, que Ash regreso y ahora, Drew debía tener cuidado (o al menos eso piensa él) para no perder a su castaña amada.
El joven peli verde va caminado por su ciudad natal. La noche serena lo acompañaba. Unos pantalones marrón claro, en combinación con un saco gris, encima de una camisa púrpura pálido y unas botas cortas amarillas con bordes grises. Su caminar despreocupado, en coordinación con su flequillo, lo caracterizan y diferencian de los demás. Estaba regresando a su casa, después de ir hasta el centro pokémon, a hablar con su novia, que estaba en Kanto.
Kanto. Esa región le inspiraba tanto temor.
– ¡Maldición! – dijo en voz baja. Pateo una piedra, que rebotó varias veces hasta detenerse en la otra acera.
Una explosión lo saco de su letargo. Vio una columna de humo en dirección a su casa. Ni lerdo ni perezoso, tomo su Flygon y salió volando en esa dirección.
– ¡Lanzallamas, Magmar!
– ¡Rápido Aggron, Hiperrayo!
Silver ordeno enérgicamente que su poderoso pokémon roca-acero, lanzara el temible rayo dorado e impactara contra el negruzco derrame de llamas. Aggron impacto su ataque con el de su adversario, ejerciendo todo su poder, para derrotarlo.
– ¡Maldito Ghost, aléjate de mi camino!
– ¡Terminare con el trabajo de Mhortehianuss! ¡Te mandare al Averno junto con tu padre!
El demonio de las sombras, descargo su ira contra el Maestro Fantasma. Una gigantesca esfera de sombras chispeante se formó en sus palmas alzadas arriba. Esta no demoro en explotar, cayendo varias contra una mansión cercana y varias casas alrededor. Unas cuantas, atacaron al pokémon de Silver, pero no fueron suficientes para detenerlo.
– Intenta algo mejor, ya estás perdiendo tu toque – Ghost llevo su mano a su gabardina, extrayendo su arma – ya verás que le pasa a los tramposos – hizo su transformación en un parpadeo y no demoro en efectuar los disparos. Enormes bolas de magma, salieron como proyectiles contra el demonio. Aggron imito a su entrenador, pero disparando bolas de energía contra Magmar,
Blackheart esquivo algunos tirándose contra el suelo – ¡Toma! – detuvo otras que casi lo tocan y se las devolvió con la misma velocidad. Estas tocaron al moreno, pero no le hicieron nada. El pokémon del demonio, no pudo evitar las esferas provenientes del pokémon cola de acero y cayo debilitado.
Drew estaba en una esquina, viendo el mortal combate entre esos seres. Según la descripción de su novia, un Maestro Fantasma, tenía forma de esqueleto llameante. ¿Ahora hay dos Vengadores? Sin dudas, su amada podía caer en la redes de estos seres, debía alejarla de ellos.
El elemental de la sombras, cayo golpeado por el Infernal Maestro. En ese ínterin, vio al peli verde, oculto en esa esquina. Algunos demonios elementales, dependiendo del elemento que controle, puede leer la mente de sus víctimas y rivales. Se necesita mucho control mental para controlar los elementos principales. Entre ellos, el fuego y las sombras. Le basto solo ver a los ojos del coordinador, para leer todos sus recuerdos y pensamientos. Tuvo una sonrisa macabra en su mente.
Se incorporó lo más rápido que pudo de su caída – tú ganas, Ghost. Pero esta no será nuestra última batalla – una tormenta de sombras distrajo al Maestro, mientras el hijo de Dark Lugia, desaparecía – ¡La próxima vez, será nuestro último encuentro!
Silver expandió sus llamas, para apagar la tormenta – ¡Mal nacido, no escapes! – Pero fue tarde, este ya desapareció – ¡Por la guadaña de Tamashi! – escupió al suelo. Llevo sus dedos índice y pulgar a su boca, para dar un fuerte chiflido. El rugido de un motor salió dentro de unos arbustos. Una Harley Davidson Fat Boy, de color negro, con defensas cromadas, al igual que la terminación de sus manillares y el caño de escape doble en su lado derecho. Su foco redondo con luz Xenón, ilumino a su propietario. Este monto el bi-rodado y con una acelerada, desapareció por una calle.
Drew dio un suspiro. Tomo su pokegear para llamar a los bomberos, ya que su casa empezó un foquito de incendió. Una mano fría tomo su hombro y lo ahogo en las sombras.
Retomar su vida, era un total desafió. No solo se enfrentaba constantemente a la prensa y los escándalos que esto acarreaba, más tener que manejar su título de Líder de la Elite de Kanto-Johto. Si no que además, debía retomar el tiempo perdido con su madre y sus amigos. Y especialmente con su novia.
Particularmente, lo último era lo que más le gustaba.
Llegar a su apartamento de soltero en Ciudad Viridian, donde una gran cama tamaño matrimonial lo esperaba y su bella pelirroja, sentada en ella, con una ropa de encaje y tela trasparente, endiabladamente sexy, era su más grande bendición. Las sesiones de demostración carnal y amorosa, que todas las noches realizaba, lo tenían constantemente en una nube de felicidad, de la cual nadie lo podía bajar.
Ash vivía felizmente, como antes de todo. Su vida nocturna, como Maestro Fantasma, casi no la sentía.
Casi…
– Pero… Ash. Estarás muy cansado para poder ver mi batalla, mañana, contra Lorelei – la chica seguía protestando, tristemente porque su novio, debía acarrear otra misión como juez infernal.
Era de noche, el viejo reloj en forma de Voltorb, que descansaba en la mesita de luz del lado que Ash dormía en la cama, marcaba las 11:20pm. Siempre, cada vez que él se iba a una misión, volvía al amanecer, cosa que lo hacía dormir casi todo el día. Era una suerte que siempre tuviera retadores a la tarde, sino, simplemente no podría con su cargo de Elite.
– Te prometo que por más sueño que tenga, estaré en tu batalla – aseguro el azabache, tomando las manos de su amada y depositando un beso en cada una. Ella sonrió, pero no estaba convencida – sabes bien que no me perdería un día tan importante para ti – la abrazo por la cintura, depositando otro beso en su frente. Misty se cubrió con el cuello de él, sintiendo la seguridad rodearla como los brazos del joven.
Casi todas las noches de la semana, Ash debía irse en misiones como el Maestro Fantasma. Cosa que no le gustaba a ninguno de los dos.
Después de una prolongada despedida. Ya descendió por el ascensor y fue a la recepción. La noche estaba calma y despejada, dejando las estrellas brillar en la cúpula. Poniendo un pie en la acera, diviso varios vehículos muy llamativos, esperándolo.
– Sinceramente, esperaba a alguien diferente, no a Ash – comento con una tonadita de decepción, una chica pelirroja, vestida con un traje de noche, color rojo fuerte. Ese mismo color, estaba en toda la carrocería del Ferrari Testarossa, en el cual ella estaba recostada en la puerta del conductor.
– Pero no creo que alguien tenga el mismo corazón y espíritu que tiene él – para sorpresa del trigueño, Lance, el Maestro Dragón de Kanto, salió desde el Saleen Seven de tonalidad plateada, con el mismo aire que lo caracteriza.
Un rugido escapo de una nueva motocicleta. Silver detuvo su Harley Davidson detrás de la moto de Ash – Ya veo que conociste a Reika – dijo, señalando a la pelirroja, cuando se sacó el casco.
– Debemos esperar ¿verdad? – pregunto Lance. Silver asintió – además de la pervertida de tu novia, ¿Quién más viene? – Ash se notó intrigado. ¿Conocerá más Vengadores de Ho-oh?
La expresión de Silver, cambió a una muy molesta – Vendrán Tamashi y Minnie Kishuu – colgó el casco en el manillar y se sentó en su bi-rodado con una pierna encima del tanque y con otra en el suelo – No sé para que la Elemental de la Muerte, estará aquí. Podríamos hacerle la prueba con otro elemental.
Un Lamborghini Reventón, de color negro, con bordes amarillos rodeando la careta frontal y la trasera, al igual que los faldones laterales y las puertas; se detuvo frente al vehículo de Lance. La puerta se abrió hacía arriba, revelando a Cinthia – disculpen la demora, pero el transito estaba muy pesado ¿De qué hablan? – pregunto, con ese aire místico que siempre la ha rodeado.
– De que a Silver, aun no soporta a su cuñada – rió burlona Reika.
– Lo dice la que no le cae bien a nadie – contraataco el moreno – Por no decir antisocial, amargada y, por sobre todas las cosas, salvaje – culmino, solo para sonreírle con la burla escrita en cada una de sus facciones.
Reika frunció el ceño, Lance negó pausadamente. Una batalla estaba por desatarse – ¡Dímelo de frente, Cousteau! – grito la pelirroja, desenfundando su espada. El Elite y la Campeona, lanzaron una carcajada ante la mala pronunciación del apellido del Lord. Este, puso su morena piel de color rojo, resaltando su furia. Metió sin ceremonia su mano dentro de su gabardina, sacando su característica arma y apuntando hacía la chica. La gente que pasaba cerca, se escandalizó por la escena.
– ¡Por favor! Dejen de pelear, me da vergüenza ajena y están asustando a las personas – unos niños que venían con sus padres, se asustaron al ver el arma de Silver y la de Reika, que había sacado su Katana desde el Ferrari – parecen niños de 5 años – dijo Lance, aguantando la risa. De mala gana ambos guardaron sus armas, pero seguían tirándose miradas matadoras. Terminaron de matarse con los ojos, cuando un ronroneo ronco y lento, se acercó por una calle cercana. Una motocicleta verde fango, con un Sidecar, se aproximó a velocidad media. Estaciono enfrente a todos y sus dos ocupantes descendieron.
La pequeña del Sidecar, no era otra que Minnie. La pequeña Maestra Fantasma. Muy contenta saludo a Reika y también a los dos Elites. Termino en los brazos del moreno, saludando algo eufórica – ¡Hola, tío Silver! – este reciproco su saludo.
La segunda piloto de la Harley-Davison Softail, era la madre de la pequeña. Los sentidos de Ash estaban al borde de una explosión catastrófica. Sentía algo raro en esa mujer. La maldad corría por su ser, pero a la vez, unos destellos de bondad y amabilidad destacables.
Silver se percató rápidamente de la incomodidad del joven Maestro.
– No la ataques, Ash. Te presento a Tamashi Kishuu: La elemental de la Muerte.
- ¡Ayyyyyy!
- ¡Pervertido!
Muchos creerían que fue la chica linda, la que golpeo a Brock. Sin embargo, no fue nada más y nada menos, que su querido Croagrunk. Un efectivo golpe veneno directamente en las costillas. El ex líder de ciudad Plateada, estaba en el suelo mientras decía - ¿¡por qué!? – y su pokémon lo llevaba arrastras por una pierna. Sin soltarlo, el pokémon Sapo venenoso, le saco la billetera y le mostró una pequeña foto de una chica de cabellos negros largos con dos mechones morados a cada lado de su rostro blanco.
Brock se sobo un poco la zona afectada para calmarse el dolor – escucha Croagrunk – le comento su entrenador – hay un dicho muy cierto: "Podrás elegir una, pero siempre te gustara todas" – el sapo venenoso lo miraba intangible – ok, ok – levanto las manos en rendición, ya que por más que su pokémon estaba quieto, sus puños comenzaron nuevamente a brillar en tonalidad púrpura – regresa a tu pokebola, tenemos que ir al departamento de Ash.
Brock con el paso de los años no cambio mucho en aspecto físico: Solo se lo notaba más maduro en pequeñas facciones de su rostro. Tenía como un caminito de hormigas sobre su labio superior, sus cabellos eran medianamente más largos pero igual de firmemente puntiagudos.
Lo que si lo diferenciaba, es que era uno de los mejores criadores pokémon de la región.
Pero eso ahora no venía al caso. Nuestro querido amigo Brock, se dirigía al departamento de Ash. Por eso, hace instantes, recién bajaba del autobús que lo trajo desde ciudad Plateada. Tomo tranquilamente la acera, mirando a tanta linda chica se pasaba por su campo de visión, pero para evitar más ataques de su querido pokémon, se limitó a mirar y no hablar.
Hace solo unas horas, recibió un llamado de Ash. Al parecer tenía algo importante que hacer con los Maestros Fantasmas, por lo que le pidió al ex líder, que acompañara a Misty y se quedara a pasar la noche, así ella no iba sola a su batalla con Lorelei, en caso de que el joven de Paleta no llegara. Brock, siguiendo su fiel amistad con la pareja, dejo todo en orden en su casa y en su trabajo, para poder cumplir con un pedido de su viejo amigo y compañero de viajes.
Cuando estaba a solo dos cuadras, se divisaba a lo lejos a su amigo, pero también a un grupo variopinto de personas. Sin dejar de contar, los curiosos vehículos que usaban de transporte. Pero también le hizo recordar y lamentarse, de dejarle a su amada Lucy, su Jeep Grand-Cheerokee. En vez de haberse tenido que tragar 3 horas de viaje en autobús, hubiera llegado en tan solo una hora.
Ni modo, el criador se dirigió ellos.
Pero no muy lejos de ahí…
Blackheart estaba en lo alto de un rascacielos, al frente del edificio donde estaba el Departamento de Ash. Lo había observado, ahí estaba el nuevo Maestro Fantasma. El que le llevaría donde está el Contrato de San Sebastián.
– Parece un poco idiota ¿verdad?
La opinión de Windy, hizo que el hijo de Dark Lugia parpadeara.
– Sea o no sea idiota, tiene el poder del Aura. Debemos tener cuidado.
La elemental del viento observaba al grupo de Vengadores. La ira llenaba cada rincón de su ser.
– Sería tan fácil acabarlos… – genero un pequeño huracán en sus manos, pero fue detenida por la mano del demonio de las sombras.
– Si tú haces eso, jamás los derrotaras. – Miró detenidamente al grupo de abajo – tengo una idea de cómo hacer que su nuevo compañero, se ponga a mi favor – la miro fijamente – pero necesito tu ayuda. Una vez que escapemos, debemos convocar a los demás elementales.
Windy antes de que Blackheart pusiera en marcha su nuevo plan, dijo – lo que sigo sin entender, es que la más poderosa de las elementales antes que tú, este a favor de ellos – los orbes de la peli blanca apuntan moribundamente, a la chica llamada Tamashi.
– No importa. – Destaco el demonio – ella no podrá hacer nada si todo sale de acuerdo a mi nuevo plan.
Mientras con el grupo…
– ¿Y qué harán ahora? – pregunto Brock a los hombres del grupo. Curiosamente, no había divisado a la pelirroja, dado que esta buscaba algo dentro de su vehículo.
– Esperar – le contesto Lance. – debemos esperar a Háru, que por cierto está tardando mucho.
– Es raro. – Opino el novio de la chica que esperaban – se llevó mi Charizard, así que tendría que estar aquí hace rato.
Como por arte de magia, un gran rugido se escucha. El pokémon dragón anaranjado aterriza y al instante es guardado por la chica castaña que lo montaba. Háruka se la notaba un poco con los ánimos en el piso. Eso era de mucha relevancia en ella, debido a su ya conocida actitud.
– Parece que solo somos nosotros. – fue todo lo que dijo.
Ash no entendió las reacciones de los demás, ante lo dicho por la castaña. Silver abrazo a Háruka para consolarla, ya que ella estaba derramando lágrimas por su lindo rostro. Lo mismo hizo Lance con Cinthia, ya que la campeona también dejo salir algunas lágrimas. Reika cerró su puño y golpeo el techo de su auto en señal de fastidio. Tamashi agacho la cabeza pero Minnie escondió su rostro en las ropas de su madre.
– ¿Qué fue lo que paso? – pregunto Ash, sin entender y sintiéndose mal por su colegas.
Silver, que era uno de los que no estaba tan afectado – en teoría, iban a venir 3 maestros más. Pero no será asi. – Háru saco su rostro del hombro de su novio – ¿Estas mejor?
– un poco – contesto esta. Recupero su compostura, después de secarse las lágrimas con el pañuelo de su amado – Blaine ya no tienes sus poderes…
– ¿¡Blaine!? – Grito asombrado Ash – ¿El líder de gimnasio de…? – Háruka asintió molesta por la interrupción – ¡vaya! – se quedó en silenció ante la mirada furibunda de la castaña – lo siento. Sigue.
– Como decía, Blaine no tiene más los poderes, Drake tampoco… – el trigueño de Paleta iba a saltar y fue cortado en seco por Háruka – es el líder de las Islas Naranja – dio otro suspiro – pero… Agatha
– ¿¡ELLA TAMBIÉN!? – exclamo Ash, al borde de un escándalo que ya era molesto. – Pero… yo pensé que no era… – Silver suspiro.
– Todos pensamos que simulo su muerte para disimular. Recuerda, no podemos exhibirnos ante la gente. Pero… no creímos que fuera cierto. – dio un suspiro – en fin, no podemos esperar más. Es hora de tu última prueba antes de darte rienda suelta, por asi decirlo.
– Es aquí donde yo entro, verdad fantasmita – Tamashi hablo, con la burla en su voz. Silver hizo un esfuerzo tremendo por no contestarle… pero no pudo.
– Si vieja, tú debes mostrarle a Ash, como pelear contra un elemental.
Esas simples palabras, fueron el detonante necesario para hacer que estos dos particulares personajes se pusieran en guardia contra el otro.
– Aquí vamos de nuevo. – dijo Lance con fastidió, con su mano en la frente.
Ash quedo de nuevo extrañado ante la reacción de estos personajes. Pero tampoco entendía las agresiones verbales que se daban.
– Tetera. – dijo Silver.
– Cierra la boca, fantasma de octava – contraatacó Tamashi. Háruka no pudo aguantarse y se tuvo que reír. Su novio y su hermana no cambiaban más.
– Vieja. – lanzo de nuevo el moreno. La mujer apretaba los dientes de furia.
– Arcaico – se defendió. La elemental sonrió para sí misma, cuando vio que su rival quedo quieto.
Sin embargo, la fiesta le duro poco – Meyers – dio un ataque más el Lord, con una simplicidad tan rara, que sorprendía.
Lance, Cinthia y Reika, olieron el peligro. Ash sintió su ansiedad de Venganza reactivarse, cuando Tamashi levanto su mano abierta y genero una onda de choque, lo suficientemente fuerte como para levantar a Silver y estamparlo contra la pared de un edificio cercano. Las pocas personas que estaban cerca, corrieron espantadas.
– ¡Tamashi! – Grito Reika enfadada – ¡Recuerda que…!
Fue tarde. Silver se levantó enojado y no perdió tiempo en transformarse. Una ráfaga de fuego, se deslizo rápidamente contra ella. Esta demás decir, que la elemental voló varios metros en el aire, antes de terminar arrastrándose en el suelo e impactar contra un automóvil estacionado, el cual termino abollado. El moreno no abandono su furia y exhibiendo de nueva cuenta sus armas, las levanto firmemente, disparando enormes esferas de lava viva.
Ash estaba atónito. ¿Estos son sus compañeros?
– Yo me encargo. – escucho decir Cinthia a Lance.
En un abrir y cerrar de ojos, Silver perdió sus armas y las bolas de lava desaparecieron antes de hacer impacto sobre la chica llamada Tamashi.
– ¿Qué diablos…? – vocifero confundido el Lord.
– Ya cálmate, Silver. – le ordeno con tranquilidad mística, la campeona de Sinnoh. – No hay razones para ponernos a realizar un espectáculo. – agrego.
Ghost refunfuño unos segundos, pero accedió. Cinthia le entrego su arma y este la guardo dentro de su gabardina.
Tamashi se levantó con la ayuda de Cinthia – Gracias. – le dijo quedamente.
Cinthia la miro un poco severa – Sabes bien como es, este "arcaico" –susurro ladinamente – no lo provoques más… al menos por ahora – agrego con un guiño. La elemental asintió con una media sonrisa y ambas se unieron de nuevo al grupo.
– Cinthia y su Justicia a Tiempo. – Explico Lance, a un Ash intrigado – Sus moléculas se pueden mover tan rápido, que parece que el tiempo se detiene. Lo que le permite tranquilamente, cambiar cualquier situación.
– Ah. – fue lo único que pronuncio Ash. Fue en eso, que miro a un costado y diviso a un Brock… muy conocido.
– Buenas noches señoritas. – Háruka, Reika y Tamashi pegaron un salto y se les escapo un grito, cuando el criador casanova, se les apareció a los pies, con tres ramos enormes llenos de rosas y cajas de chocolate encima de ellos – ¿Me darían el placer de decirme sus nombres? – observaba con ojitos brillosos a las tres jóvenes.
– Ta- Tamashi – dijo, algo nerviosa, la demonio elemental.
– Háruka – contesto esta.
– Reika – la pelirroja ya lo estaba mirando con mal ojo.
– ¡Que hermosos nombres, como una dulce flor! – Canturreo el romeo – Hermosas señoritas, ¿Quién de ustedes, será la afortunada de ser mi compañera para el resto de nuestras vidas? – pregunto, al momento que daba a destacar sus regalos. Un destello escapo del cinturón del criador enamorado. Croagrunk realizo su nueva puesta en escena, pero no logro su cometido.
Las siguientes reacciones, fueron tomadas desde diferentes puntos de vista, por lo cual, desencadeno diferentes pensamientos.
Para Lance, Cinthia, y Silver (Minnie, por estar en forma de niña, no comprendía mucho la situación ni las reacciones a describir); no les pareció nada raro, que Reika y Háruka, le reventaran las cajas de bombones de chocolate en la cabeza, dejándolo completamente manchado por estos. Y para remate, una vena palpitante salió de la cabeza de Tamashi y descargo un puño extremadamente pesado sobre su cabeza, para culminar la situación. El pokémon sapo, solo le restó importancia y se metió a su pokebola.
– ¿¡Por qué!? – demandaba el golpeado criador, desde el suelo y boca abajo. Ash se reía a limpias carcajadas junto con Lance.
Tamashi no dio explicaciones, pero Háruka dio una explicación por ella y Reika – dos cosas: una, a mí y a Reika no nos gusta el chocolate ¡Lo aborrecemos! – Gritaron juntas – Segundo: Aléjate de mí, sino quieres terminar muerto – apunto con su pulgar hacia atrás.
Brock se levantó y tembló al ver, como Silver lo miraba con un genio de los mil demonios, apuntándolo con su arma. El moreno retrocedió dos pasos y miraba fijamente el cañón brillante de la Desert Pidgeot.
– ¡BU! – grito Silver. Brock grito ahogado y se escondió detrás de Ash.
– En fin – Ash corto el aire – Brock amigo, tengo cosas que hacer, ¿Puedes hacer lo que te pedí?
– Claro – afirmo este y estrecho manos en alto con su mejor amigo – Ten cuidado ¿Si?
– Seguro. No te preocupes, cuida al Gyarados – dijo entre risas. Brock no dudo en compartirlas con él.
– Espero que no me coma. – dijo sin dejar de reír, mientras se adentraba al edificio.
Silver dio unos pasos al frente, después de guardar nuevamente su arma – ¿Listo? – Ash asintió – ¿Nos vamos? – pregunto a los demás Maestros Fantasmas. Estos asintieron con un movimiento seco – Andando.
Esqueletos llameantes, demonios asesinos, Ho-oh, los guardianes ¿Qué más emoción faltaba en su vida?
En fin, ella lo eligió. No es que haya elegido al chico más lleno de problemas, sino la vida. La vida que eligió. Esa vida llena de emociones y riesgos, en este maravilloso mundo pokémon. Misty tarareaba una melodía, cuando sintió a alguien entrar al departamento. Reconoció con una sonrisa a su otro compañero de viajes. Brock abrazo con cariño a su "hermana" menor.
– ¿Cómo estas, Misty? – pregunto el moreno al recibir una taza de chocolate caliente.
La chica sabía qué tipo de pregunta era. No era la convencional que se hacen dos conocidos.
– Lo voy llevando – fue lo que contesto. Brock capto la idea y decidió no preguntar más, con tal de no hacer sentir mal a la chica.
– Mañana es tu gran día, ¿Estas lista?
– ¡Por supuesto! – contesto bastante animada y se sentó con él, con una taza humeante – he entrenado bastante desde que retome el liderazgo del Gimnasio de nuevo.
Siguieron una charla amena, sobre el porvenir del futuro y se actualizaron en algunos temas triviales. Pero ninguno de los dos, pudo percibir el frió aliento de la muerte, cuando una sombra comenzó a crecer en una habitación cercana. Blackheart se materializo y avanzo hacía ellos.
– Buenas noches – saludo con solemnidad y una sonrisa ladina. Brock y Misty respingaron.
– ¿Quién es usted? – Pregunto Brock en posición defensiva – ¿Cómo entro Aquí?
– Más bien, deberían preguntar ¿Qué hago aquí? – corrigió el demonio. – Tú debes ser, el alma salvada por él Vengador – se centró, caminando lentamente hacía la chica.
Brock no dudo en ponerse frente a su amiga – ¿Qué es lo que…? – su voz fue ahogada por la mano del demonio, cuando lo tomo del cuello y lo levanto en el aire. Misty grito asustada y retrocedió. El moreno intento defenderse, pateando como pudo, pero Blackheart no parecía ceder.
No pasaron más de cinco segundos, cuando Brock dejo de oponer resistencia. Su piel estaba grisácea y no presentaba signos vitales. El elemental de las Sombra, lo soltó y dejo caer al suelo, el cual hizo un ruido seco al tocar el piso. Misty vio con horror, como su amigo estaba sin vida.
– Ahora, ¿Dónde estábamos? – Volvio con ella, mientras esta retrocedia – Tu tienes su corazón ¿Verdad? – la arrincono contra una esquina y con el dorso de la mano, le toco una mejilla, para dejarsela grisacea – ahora yo se lo voy a sacar.
– Normalmente los elementales tienen alma – le explicaba Silver a Ash, mientras se preparaba para el combate – pero los nacidos del Averno, no tienen.
– Como Blackheart – reconoció el trigueño. El Lord asintió.
– Tamashi controla todo lo referente a la muerte. No podrá matarte de primera, pero créeme que no le será difícil hacerlo. Intenta esquivar todos sus ataques, no importa de qué naturaleza sean. – Miro de reojo a la chica – hasta el más pequeño puede resultar mortal. – metió su mano dentro de la gabardina y extrajo su arma – toma – se la entregó a Ash – por las dudas.
En un terrero despoblado y descampado, se preparaban para un pequeño combate de entrenamiento. El propósito era que Ash, se familiarice por completo con sus poderes y mantenga el control en una batalla contra demonios. La chica llamada Tamashi, ya estaba lista y posicionada a unos cuantos metros por delante de él. Se percibía la frialdad en su aspecto. Supuestamente, se intentara llevar el combate lo más real posible, a un verdadero enfrentamiento contra un demonio.
Ash no era partidario de usar el arma de fuego, pero no la rechazo, solo la deposito detrás de sí, sujeta entre sus pantalones. Tamashi camino unos pasos y materializo una Guadaña dos veces más alta que ella y con una hoja larga. A simple vista, se notaba lo filosa que era, a tal punto de rasgar el aire. Tomando posición, la morocha sostuvo el arma en ambas manos, descansando la hoja en el regrass.
Ash se perfilo, ocultando como tomaba una pokebola y espero la reacción de su oponente. Tamashi tomo carrera, dejando muerta la vegetación por donde pisaba. La guadaña paso a tan solo centímetros del cuello del trigueño, el cual se había agachado para evitar el ataque. Sin mediar palabra, Ash libero su Staraptor de la pokebola, el cual adopto la forma infernal al mismo momento que su entrenador.
- No está mal. – Señalo una sincera Tamashi – es mi turno.
La oscuridad tomo por sorpresa el lugar, Tamashi fue envuelta en una manta de sombras oscuras y azules, combinadas con una temible neblina fría. La risa de un Haunter fue escuchada, al mismo que un rayo de tinieblas buscaba impactar sobre el ave de Sinnoh.
- Staraptor – llamo el Vengador – Ráfagas del abismo – ordeno enérgico. Este acato la orden, agitando vigorosamente las alas y desplegando brisas llameantes, que intentaron iluminar el terrorífico campo de batalla. Pero al concentrarse en la batalla pokémon, no vio cuando Tamashi le clavo la guadaña en la espalda. - ¡aghh!
Silver solo parpadeo al ver el impacto. Lance, Cinthia y Reika no vieron con buenos ojos el ataque efectuado por la Elemental de la Muerte. Haruka obvio estaba distraída con un libro de quien sabe dónde lo saco.
- Esto no es bueno – dejo escapar Lance. – y eso que no se está esforzando.
Silver suspiro – dale tiempo. – fue lo único que dijo, sin dejar de observar la batalla.
La guadaña creada por la elemental, atravesó la chaqueta de cuerina y le rompió varias vertebras a la columna de Ash. Este casi sin poder reaccionar, logro tomar la hoja de la guadaña y quebrarla. Se dio media vuelta y con acto reflejo, le dio un golpe con el dorso de su puño, justo en medio de la quijada de la chica.
Tamashi retrocedió, escupiendo algo de sangre porque el impacto hizo que le cortara el labio inferior. Con una mirada de total confianza, levanto sus manos hacia arriba.
- Te mostrare de lo que soy capaz: ¡Ejercito de Necrófagos!
Cientos de rayos violetas y blancos chispearon hasta convertirse en auténticos relámpagos y chocar sobre la tierra. Varios escuadrones de esqueletos y cadáveres en descomposición, se levantaron de sus tumbas, bajo las órdenes de la elemental. Los no-muertos no demoraron en intentar devorar al Vengador. Ash apoyo la palma de su mano en el suelo, efectuando una onda de choque que hizo salir volando a todos los zombies, cercenándolos antes de que caigan al suelo sin movimiento alguno. Previniendo la acción anterior de su rival, saco el arma que Silver le dio y dando un giro de 180°, disparo, impactando en el pecho de la elemental.
Silver sonrió satisfecho del progreso de Ash. Lance y Cinthia aprobaron las acciones del nuevo Maestro.
Tamashi era la única que no estaba contenta con que la perforaran con balas al rojo vivo – Esto no termino todavía, ¡Toma! - genero una guadaña con cadena, que se enrosco en el cuello de Ash. – no debes subestimar a tu rival.
Ash dio por sentado eso, porque ni bien tuvo a la elemental cerca, expandió sus llamas al máximo, logrando deshacerse de ella por un instante. Vio a Staraptor dejar debilitado al Haunter. – ¡Atácala, Alas de Acero fundido en combinación con As Aéreo! – le indico.
Las alas de Staraptor brillaron y se convirtieron en lava prácticamente. Al estar completamente envuelto en llamas debido al poder Infernal, sus alas estaban como derretidas pero todavía eran rígidas, haciendo una combinación mortal. Tamashi termino volando varios metros, con muchas quemaduras.
Silver aplaudió un par de veces, llamando la atención de Ash, el cual se destransformo, sabiendo que había terminado el combate. – Bien hecho, Ash. – felicito el Lord.
– Fue muy complicado. – admito mientras guardaba al ave de Sinnoh. – Sinceramente si esto fue casi llevado a lo real...
– ¡Cuidado!
Silver corrió y logro detener un nuevo ataque de una furica Tamashi. La hoja de la nueva guadaña estaba bañada de sombras y fue detenida por el Lord, con la otra de sus Desert Pidgeot. Ash tuvo un acto reflejo y al volverse a transformar, se cargó a la chica al hombro, dio un salto y la arrojo violentamente al piso.
Ash sonrió buscando aprobación, pero encontró una negativa por parte del moreno. – No debiste hacer eso. – recrimino. Justo en ese mismo instante, la elemental arremetía con un nuevo ataque.
– ¡No te metas, Fantasma de cuarta! ¡Hare pedazos a ese intento de espectro! - Ese alarido de furia dado por Tamashi, fue sorpresivo para todos. Silver no se inmuto, parecía conocer ese estado de la morena. El Lord se puso frente a Ash y detuvo el nuevo ataque de la elemental. – ¡Me cansaste tu también! – dio un salto hacia atrás y levanto la guadaña, haciéndola girar entre sus dedos a gran velocidad.
Un huracán de sombras mezclado con rayos violetas que se arremolinaban en el centro del fenómeno, se sobreponían a los intensos vientos. Silver olio el peligro y les grito a los otros – ¡Váyanse! ¡Yo me encargo! – Ni bien dijo eso, una hoja gigante casi le rebana la cabeza. – ¡Ash vete con los demás! – le grito al trigueño que seguía petrificado en el mismo lugar desde que la elemental perdió el juicio.
Ash salió corriendo en dirección donde los otros Maestros comenzaban a retirarse, sin dejar de quitar la vista donde Silver intentaba calmar a la hermana de su novia.
Haruka suspiro – Siempre la misma Tetera... no cambia. – dio otro suspiro.
– Tranquila. – le consoló Reika, abrazándola mientras caminaban. Ash no entendía bien la situación. Miro de nuevo hacia donde Silver y Tamashi estaban, justo cuando el Lord arremetía con su técnica "Puños de Justicia".
Tomaron rumbo donde dejaron sus vehículos. Lance y Cinthia dijeron que tenían asuntos que resolver y se marcharon. Reika dijo que esperaría junto con ellos hasta que volvieran al apartamento de Ash. Minnie, quien se había quedado en el auto de Reika, le llamo la atención que ni su tío ni su madre estaban.
– No me digan... paso de nuevo ¿verdad? – como estaba en su forma de adolescente, hablo muy seria y preparada para lo peor.
La pelirroja y la castaña asintieron con pesadez. Minnie suspiro y se mantuvo bastante inquieta todo el tiempo de espera. Solo se calmó cuando vio a Lord volver, con sus ropas todas rasgadas y con la elemental en sus brazos, desmayada.
Silver deposito a la chica dentro del Ferrari de Reika. – Me costó más que la vez pasada, pero lo logre. - no sonó como si fuera una victoria, pero estaba tranquilo de haberla logrado calmar.
– ¿Por qué perdió los estribos de esa manera? - quiso saber Ash, mirando curioso.
– Digamos que es tema para otra ocasión – contesto Reika. – Mejor vámonos – propuso.
Al cabo de una hora, llegaron a la ciudad. Ya estacionados frente al complejo de apartamentos. Ash se despidió de los demás Maestros.
Tomo rumbo al ascensor. Su cabeza giraba entorno a su combate con la elemental. Ahora contaba con un mejor control sobre sus poderes y muchas ideas se le venían a la cabeza sobre cómo hacer combinaciones de poderes, capaz inventar nuevas técnicas, ¡Incluso nuevos ataques para sus pokémon! Sin dudas el tener estos poderes otorgados por el Ave Fénix de Johto, eran más que increíbles.
Eran un abanico de posibilidades para lograr convertirse en alguien invencible.
Ya en el elevador, pensaba contárselo a Brock y a Misty antes de que el primero se fuera. Pensó que a esta hora ambos estarían dormidos, asi que la mejor opción sería dejar que el criador se quedara a dormir. Incluso pensó en la posibilidad de acampar en la sala de su residencia como si estuvieran en algún bosque, como cuando iban los tres de viaje. Sonriendo, metió la llave en la puerta y se adentró.
Cruzo la puerta y no vio a nadie. El living estaba en penumbras. Dio unos pasos y abrió los ojos cuando se percató de que Brock estaba en el suelo de espaldas a él.
– ¿Brock? – lo llamo con duda. Este no respondió. Se agacho para darlo vuelta y se encontró con lo peor. Brock estaba gris, su piel era áspera y estaba completamente sin vida. El criador estaba muerto. – ¡NO! – grito desesperado. – ¡MISTY! – se percató de que faltaba la pelirroja. Dejo a su amigo unos instantes y fue hasta la otra parte del living, rumbo a la cocina.
Entro y se topó con la chica, que también estaba en el suelo. Suspiro medio aliviado al verla respirar agitadamente y con el horror en su mirada. Estaba grisácea y áspera. Ash le levanto la cabeza.
- ¡Misty! ¿Qué paso? - pregunto alarmado por su estado. Misty señalo como pudo detrás de Ash. Este volteo y fue golpeado por Blackheart. El demonio lo agarro de la chaqueta y lo estampo contra la pared. El maestro vio una oportunidad de acabar todo rápido. Se transformó e invirtió los roles de captor y captivo, colocando a su rival contra la pared y golpearlo varias veces en la cara. – ¡Mírame a los ojos! – ordeno con esa voz tétrica y cargada de furia. Lo fulminaría con su técnica máxima.
Blackheart gimió de miedo, pero al instante dio una gran carcajada. – ¡Idiota! Tu mirada de penitencia no funciona conmigo. – Se mofo – no tengo alma que quemar. – tomo a Ash por el cuello y lo lanzo contra el piso. – Asi que eres la nueva arma de esa ridícula ave fénix. – le apretó el cuello y usando parte de sus poderes, le saco la transformación. – A veces me pregunto quién es más ridículo, ¿mi padre o él? – El trigueño lo miro extrañado – ¿No sabias? Tu jefe fue mandado por mi padre, para que me mandaran de nuevo al averno. Esa seria tu misión después de que estuvieras listo. – nuevamente lo levanto y lo lanzo lejos, logrando que terminara del otro lado del apartamento.
Ash tomo fuerzas de donde pudo y se levantó. Solo para terminar de nuevo en el suelo.
– ¡Ahora escúchame! – ordeno el demonio. – Ahora ya no trabajaras para Ho-oh, trabajas para mí. Morty tiene el contrato – le revelo. El maestro no dijo nada, pero estaba sorprendido a simple vista – solo que nadie sabe dónde lo tiene. ¡Ve y sácaselo! – miro siniestramente la pelirroja, que estaba aún en el suelo en el mismo estado que Ash la encontró – Si no me traes el contrato, tu novia lo pagara con su vida y tu habrás dado la tuya en vano. – Se acercó un poco a él y sonrió aún más – y por cierto, Ash, no me hagas esperar – le dio otro golpe más fuerte y lo noqueo antes de desaparecer y llevarse a Misty.
chan, chan, chaaaaaaa!
Ok seguro varios me mataran despues de esto. En fin, mas me pregunto si queda alguien. Doy gracias a los que sigan leyendo la historia y gracias por la espera. He aqui el nuevo cap. Tratare de no tardar mucho con el siguiente, aunque seguro diran, "eso ya lo dijiste la vez pasada y demoraste meses en subirlo", lo se, a veces la inspiracion no llega y prefiero esperar que llegue, a que escribir un capitulo que ni a mi me va a gustar. En fin, gracias de nuevo.
El proximo Capitulo se llamara: ¡Por el cielo, hasta San Sebastian!
see ya!
