Maestros Fantasmas en el Cielo

Por el cielo, hasta San Sebastián

By Silverghost

Ash despertó luego de unos minutos de inconciencia. Medio mareado pero con firme decisión, bajo corriendo hasta llegar a su motocicleta. Quemando caucho mientras salía disparado hacia la región de Johto. Ni bien abandono Ciudad Viridian, sin tiempo para recoger a Pikachu del centro pokémon y, donde nadie pudiera verlo, se transformó. En menos de una hora llego hasta la ciudad más antigua de la región. Tan pronto entro al templo, vio a Morty sentado en la entrada, con aparentes signos de cansancio.

– ¡Morty! ¡Tienen a Misty!

– Me lo imagine. – contesto el líder de gimnasio, levantándose con dificultad. Ash lo vio sorprendido por su estado – estuvo aquí hace un rato – agrego refiriéndose a Blackheart. Parece que hubo otro enfrentamiento entre ambos enemigos de antaño.

– Necesito el contrato. – soltó Ash sin rodeos. – Lo necesito, ¿Dónde está? – interrogó con grandes signos de impaciencia.

Morty lo miró de manera evaluativa pero el trigueño no estaba para demoras. Entonces miro hacia un costado y diviso el cementerio que anteriormente le había mostrado, donde estaba la tumba del Maestro Fantasma que había visto el contrato por última vez.

– Ok. – dijo como si no hubiera otra opción. – lo buscaré yo mismo aunque tenga que cavar en todo el terreno. – se encamino hacia el edificio en busca de una pala para excavar. Morty lo tomó del brazo antes que diera dos pasos.

– No está en el cementerio. – tomó una pokebola de su cinturón y liberó a su Gengar. – Tráeme el contrato. – el pokémon fantasma lo miro sorprendido. – Ve y tráemelo, debemos terminar esto. – ordeno autoritario. El fantasma no lo dudo y desapareció. Se dio media vuelta y miro a Ash – llamemos a los demás, necesitaremos toda la ayuda posible.


San Sebastián en su mejor tiempo fue un pueblo alegre como Paleta. Actualmente solo es un montón de casas de madera y edificios deshabitados en muy mal estado. Sucumbidos en las sombras de las almas que fueron atrapadas por tantos contratos, llenos de avaricia. Blackheart estaba enfrente de los restos de la iglesia del lugar. Junto con él estaban varios elementales, entre ellos Windy, Aqualanch y Leafblade. Sin contar que dentro de la iglesia, Misty se hallaba atada y vendada.

Normalmente cuando la secuestraban (casi siempre era el equipo de ladrones de pokémon de turno que los perseguían en sus aventuras), ella estaba bastante tranquila, ya que su vida nunca estuvo en peligro real.

Pero ahora si lo estaba, estaba a punto de morir de verdad y de una manera horrenda.

Blackheart estaba afuera en el centro de la plaza. Los principales elementales estaban con él, a la espera de sus órdenes. Fireblast ya no estaba entre sus filas, asi que un nuevo elemental de fuego estaba con ellos.

– ¿Demorara mucho? – pregunto Windy a su líder en referencia al Maestro Fantasma.

Este no respondió enseguida. – No importa lo que demore, vendrá. – miró hacia la iglesia y después al horizonte, percatándose que estaban en el punto más oscuro de la noche. – ¡Aqualanch, llévate a Leafblade e Ignis! – señalo a los elementales de hierba y fuego. – quiero que los esperen y retrasen a los que vengan con él. – estos asintieron y se fueron volando hacia el norte.

Windy lo observo extrañada. – Ellos no podrán contra todos esos Maestros, ¿Porque quieres que los retrasen? – interrogo.

Blackheart la miro molesto. – No es de tu incumbencia. Además, es solo una pequeña demora mientras los demás se preparan para atacarlos. – camino rumbo a la iglesia. – es obvio que no vendrá solo. Diles a los demás que se mantengan alertas y no abandonen sus posiciones.

La elemental le vio alejarse. Dio un suspiro y salió a paso firme rumbo al pantano cercano que estaba antes del pueblo.


Gengar reapareció con el pergamino en sus manos frente a su amo y ante los otros Maestros. Las chicas del grupo ahogaron un grito al ver como el pergamino desprendía un aura oscura que se derramaba en el aire. Morty tomo el pergamino y señalo a Ash con este.

– Este es: El contrato de San Sebastián.

Ash estiro la mano para tomarlo. – Entiendo. – casi lo toma pero Morty lo alejo, advirtiendo al trigueño.

– El infierno sobre la Tierra. – continuo, aun mirando evaluatoriamente al trigueño. – Esto es muy serio, Ash. No estamos hablando de una simple hoja enroscada con un montón de palabras sin sentido. Hablamos de un pergamino que posee miles de almas cargadas de avaricia, egoísmo y pecamidad. – nuevamente le estiro el contrato para que lo tomara y esta vez, lo dejo agarrarlo. – tienes un gran poder, Ash. – lo abrazo de los hombros con un brazo y ambos se acercaron hasta los demás. – ¡todos tienen un gran poder!

Lance asintió. – Nosotros no dimos nuestras almas por nosotros. Dimos nuestras almas por amor. – Cinthia le tomo la mano y se la apretó para que sintiera que lo acompañaba en el sentimiento. – lo hicimos porque era lo correcto.

Silver sonrió de costado. – Ho-oh tendrá nuestras almas, pero nosotros tenemos nuestros espíritus. Lo que nos hace impredecibles e imparables. – vio con amor a su compañera.

Haruka le devolvió el gesto. – Nuestros espíritus son implacables y arden por la venganza.

– ¡E iremos por ella! – exclamo emocionada Reika, con un gesto de su puño. – ¡Aun si fuera necesario sacrificar lo que nos queda de vida por ella!

- Todo por una buena causa. – agrego Minnie en su forma adolescente, sonriendo sinceramente. - ¿A San Sebastián? – miro a todos.

– A San Sebastián. – culmino Morty con mejores animos. – estamos a cientos de kilómetros lejos. Es hora de ser peligrosos, pero debemos apresurarnos. – dio un potente suspiro y salió en dirección a fuera. Los demás lo siguieron. El líder de gimnasio se llevó dos dedos a la boca y pego un chiflido que resonó en la oscura neblina de una noche que auguraba una tormenta infernal.

Una luz salió de entre las sombras que rondaban en el bosque pegado al templo. Un relincho fue escuchado por todos. Un poderoso Rapidash venia al galope, ensillado y con riendas en su hocico. Se detuvo frente Morty, ante la mirada incrédula de todos.

Este dio una pequeña risa. – ¿Qué? ¡Todavía recuerdo como montar a caballo! – calzo su pie izquierdo y con el otro pasándolo por encima de la silla, se montó en el pokémon de fuego. Tomo la gabardina que estaba doblada en la parte de atrás y un sombrero bastante castigado. Ni bien se lo puso Ash abrió los ojos de par en par, al verlo tomar la forma de un Maestro Fantasma.

Solo se le vino un nombre a la cabeza. – ¿Mhortehianuss? – este asintió sin decir nada.

– No lo sabias ¿Eh, Ash? – quiso saber Lance.

– Ya sabía yo que era distraído, pero hay que no darse cuenta. – agrego Cinthia en un suspiro y masajeándose las sienes. Ash se sonrojo y no le quedó otra que admitir su distracción.

– ¡Bueno, bueno! – dijo para cambiar el ambiente, mientras sacudía sus brazos. – debemos darnos prisa. – Miro a Morty – ¿Podrás seguirnos el paso? – pregunto intrigado.

El infernal Maestro respondió de manera simple, transformando a su Rapidash, el cual expandió sus llamas adquiriendo la forma esquelética donde el fuego dibujaba su contorno. El pokémon dio otro relincho, levantándose en dos patas y expeliendo fuego por su nariz. Silver fue corriendo hasta su moto. Lance no demoro en seguirlo y se introdujo dentro de su Saleen. Cinthia corrió a su Reventón y Háruka libero un Charizard al igual que Minnie lo hizo con un Salamance.

Ash que dejo su moto bien cerca de la entrada, la monto frente a Morty, al mismo tiempo que Pikachu se agarraba de la espalda de su amigo. – Muy bien… ¡Let´s ride!

Ghost Masters in the Sky

No tomaron ningún camino de ciudad. Atravesaron los bosques, a gran velocidad dejando un rastro de llamas. Un gigantesco torbellino de flamas que variaba su tamaño conforme este movían los vengadores. Llegaron a un acantilado y tomaron vuelo. Como meteoritos, atravesaron el cielo en busca de su misión definitiva: Salvar la humanidad.

A young trainer went riding out one dark and windy day

Upon a ridge he rested as he went along his way

When all at once a mighty herd of red eyed pokémons he saw

plowing through the ragged sky and up the cloudy draw

Ash observo quienes iban detrás de él: Silver le seguía el paso volando en su moto pegado a la estela de llamas que dejaba. Lance y Cinthia se balanceaban en el aire de un lado para el otro con sus autos que resplandecían estridentemente. Más atrás pero sin perder ritmo, dos grandes dragones envueltos en fulgores vivaces, los acompañaban sin cansancio alguno. El trigueño torno su vista al frente de nuevo, diviso a Morty al lado suyo en su Rapidash; surcando por encima de las oscuras nubes de la noche que auguraban un apocalipsis.

Their brands were still on fire and their hooves were made of steel

Their horns were black and shiny and their hot breath he could feel

A bolt of fear went through him as they thundered through the sky

For he saw the Masters coming hard and he heard their mournful cry

Bajaron en picada como estrellas incandescentes hasta llegar por encima de las montañas de pueblo paleta y aterrizar en el desierto rumbo al pueblo más al sur de Kanto. Haruka, Minnie y Tamashi quedaron volando casi al ras del suelo. Ash y Silver competían a ver quien mantenía la cabeza de la comitiva, junto con Morty que no cambiaba la dirección de su vista. Los dos campeones se mantenían atrás, dejando marcas de lava en la arena del desierto. La noche seguía oscura y anunciaba una tormenta.

Yippie yi yaaaaay
Yippie yi Ohhhhh

Ghost Masters in the sky

Llegaron a una ladera bastante alta y se detuvieron. Se divisaba el pueblo después de un pantano oscuro lleno de árboles marchitos que solo poseían sus ramas. Morty miro a Ash y le entrego un antiguo Rifle de repetición junto con una cadena larga. – Ocúltense en las sombras – les dijo a todos. Se dio media vuelta y camino unos pasos para atrás. Todos los observaron extrañados cuando abandono su transformación. Lance hizo amago de detenerlo pero no fue necesario. – Aquí termina mi camino. Ya no tengo más energía del espíritu de la venganza. – confeso con una sonrisa cansada. – Creo que solo podía cambiar una vez más y por suerte la guarde para esto. Ahora solo me queda esperar que Ho-oh me de otra oportunidad.

Ash bajo de su moto tras hacer que la cadena cruce por alrededor de su cuerpo desde el hombro izquierdo hasta la parte baja derecha y que esta sostuviese el arma de fuego en su espalda. – Gracias, Morty. – Todos asintieron.

El líder sonrió. – No, gracias a ustedes. Suerte. – Rapidash se paró en todos patas y salió al galope, perdiéndose en la oscuridad.

– Sera mejor ir caminando para que no nos escuchen. – Sugirió Tamashi, descendiendo del Salamance de su hija. Olfateo el aire como si fuera un sabueso. – Siento muchas presencias elementales en el terreno.

Silver se tensiono. – Algo no anda bien por aquí. – dijo sacando sus armas al mismo momento que descendía del bi-rodado.

Ash no quiso perder más tiempo. - ¡Vamos! – descendió de la ladera con moto y todo. Se dispuso a cruzar el pantanal que no parecía ser muy hondo, pues ni bien puso una rueda en el agua, esta apenas logro taparse hasta el borde de las llantas. El trigueño avanzo muy despacio pues el también sentía algo extraño.

Un chasquido se escuchó.

– ¡Ash no seas impaciente! – le retruco Cinthia acercándose en su Reventón y bajándose.

Este no alcanzo a decir nada, pues Windy se materializo en el aire, lo levanto en vuelo y lo zambullo en una parte profunda del pantano.

Lance que los alcanzo, se lanzó también en un clavado para rescatarlo, pero fue detenido por otro elemental del aire que lo mando a la orilla. Silver acerco su moto y la dejó antes de entrar al agua. – ¿¡Que paso!? – pregunto alarmado al momento que alejaba al elemental que ataco al Maestro Dragón.

– No debemos preocuparnos por ellos. Mejor prestemos atención a estos. – señalo Cinthia con su dedo al aire.

Como en sigilo, cientos de elementales se acercaban por el cielo en dirección a ellos. Para cuando todos los Maestros habían descendido hasta el pantano, los rodeaban en círculos por encima, mientras Ignis y Windy como guías, aterrizaron en uno de los tantos arboles marchitos que se mantenían con sus raíces en el agua.

La elemental del viento sonreía. – ¿Qué paso vengadores? ¿Se les acabo la llama de la valentía? – miro hacia el agua. – ¿O su carta ganadora no era tan… espirituoso como creían? – río estruendosamente, irritando a sus enemigos.

Nadie reacciono, pero Silver no quiso quedarse quieto. – ¡Bravo! – aplaudió lentamente como con lastima por el triste espectáculo. – Debo decir que me sorprendes Windy, te juro que me pareció una buena táctica intentar ahogar a un espíritu que lleva las llamas de la venganza. – señalo el agua, ante la atenta mirada de todos los que lo rodeaban. – Seguramente Aqualanch está abajo. – Windy lo miro con una ceja en alto, denotando su sorpresa. – Dime, ella ¿Qué tanto puede soportar las llamas? – Sonrió de medio lado, ante la mirada abierta de par en par de los dos elementales.

Pues no fue para menos, ni bien termino de decir eso Ash emergía de las aguas, transformado y sin rastro de daños. Tomo el rifle de su espalda e hizo impactar dos disparos de lava en la elemental de viento que la tiraron al agua. Ignis no espero mucho y se lanzó contra Ash. Eso fue el detonante para que todos los elementales que aun flotaban arriba, se tiraran en picada hacía los Maestros.

– ¡Acábenlos! – al grito de guerra, Lance tomo su espada y ya transformado, elimino un par de elementales. Cinthia desapareció en el aire, llevándose lejos a otros dos. Silver no hizo mucho teatro al eliminar varios elementales disparándoles con sus pistolas. Haruka hizo un nuevo uso de su Medusa del Castigo, atrapando a muchos elementales, que se evaporaron en el aire ni bien la Vengadora aumento sus llamas.

Tamashi, Reika y Minnie se acercaron a Ash, no sin antes exterminar unos elementales. – Escúchame Ash, debemos seguir adelante, esto solo nos retrasara hasta el amanecer. – Reika lo tomo del brazo y salieron juntos del agua hacia el pueblo.

Minnie se detuvo en la orilla junto con su madre. – Mamá, el necesita tu ayuda, yo me quedo con los demás. – La chica saco un par de puñales de sus botas y los clavó en un par de elementales de viento y tierra, haciendo que se desintegren en el aire.

– ¡Ten cuidado! – le rogo su madre y siguió a los vengadores rumbo a San Sebastián.

Minnie salió corriendo hacia Lance, que tenía dificultades con un par de elementales de viento, que le hacían el imposible de asestar un golpe con su espada llameante. La más pequeña de las vengadoras, lanzo uno de sus puñales como distracción, solo para poder aproximarse y expandir sus llamas junto con Lance para acabar con ambos elementales.

– Te debo una pequeña. – le dijo el Maestro Dragón en agradecimiento. Ambos tomaron sus pokebolas y montaron un Salamance y un Dragonite para seguir peleando montados en sus lomos.

Tomaron vuelo, seguidos de al menos una docena de elementales que controlaban variados elementos. Usando las llamas infernales de sus poderes, los pokémon del tipo Dragón, aprovecharon ese extra de poder para usar combinaciones que en solo en unos minutos les permitieron acabar con sus enemigos.

– No sabran que los golpeo. – se mofo Lance.

– ¿Me pregunto si alguna vez sabrán a quienes se enfrentaron? – divago Minnie.

Ambos dragones soltaron llamaradas esmeraldas que desintegraron a los Elementales cuando estos los alcanzaron. Cuando acabaron, descendieron para intentar ayudar a los demás, debido a que la aglomeración de elementales parecía que crecía a medida que pasaba el tiempo.

Haruka y Silver por su parte, se pusieron espalda con espalda, mientras uno disparaba y la otra carbonizaba con sus mechones de cabello. – ¡Esto no pinta bien! – exclamo el Lord mediante el combate. – ¡Si seguimos asi no podremos ayudar a Ash! – agrego después de ejecutar 3 disparos que desintegraron un elemental de agua.

La castaña tomo a dos elementales por el cuello y los lanzo al agua, incendiados. – ¿Y qué más podemos hacer? – señalo preocupada. – ¡Estamos rodeados y parece que cada vez son más! – agrego al termino de exterminar de nueva cuenta otro integrante de este plan de retraso.

Cinthia se movía casi a la velocidad de la luz, esquivando truenos y esferas de lava. Logro liberar su Garchomp para que usara garra dragón contra los elementales. Cuando por fin pudo dejar de usar su poder, paso algo inesperado. – ¡No puede ser! – exclamo asustada, al notar que se había destransformado. Su pokémon perdió también la transformación y callo desmayado debido al fuerte impacto que le propino un elemental.

Lance lo había notado y fue tras ella para protegerla. – ¡Cinthia! ¿Qué paso? – pregunto ni bien llego hacia ella. – ¿Te quedaste sin energía? – dio un salto y corto por la mitad al elemental de tierra que había noqueado a Garchomp.

La rubia saco su pokebola y guardo a su pokémon. – Creo que ya no puedo serles útil. – dijo con una media sonrisa cansada. – Vete Lance, solo te estorbare. – sentenció con lágrimas en los ojos.

El Maestro Dragón guardo a su pokémon y abrazó al a campeona de Sinnoh sin dudarlo, envolviéndola en llamas junto con él – Si este es el fin, estaremos juntos cuando llegue. – Los elementales detuvieron sus ataques, al ver que el Vengador no dejaba de expandir sus llamas.

– ¿Estás seguro de esto, Lance? – dudo Cinthia, aferrada al pecho del pelirrojo. Este simplemente la abrazo más, al momento de juntar sus labios con los de ella.

Minnie los observo aterrada. – No…. – dijo en un susurro ahogado. – ¡No lo hagan! – grito en vano. Una enorme explosión arraso con muchos elementales y su onda de impacto atrajo la atención de todos en el campo de batalla. La humareda levantada cubrió el terreno, pero cuando se dispersó, revelo los esqueletos calcinados de ambos Maestros Fantasmas. Curiosamente, estaban mezclados de tal manera, que parecían abrazados.

Silver apretó sus dientes al observar la escena. – ¡Minnie, vete! – le grito a la chica que se había quedado estática en su lugar, al ver a Lance estallar en llamas junto a Cinthia. – Ve y ayuda a tu madre, nosotros nos encargaremos. – La chica no reacciono a la primera, pero lo hizo cuando un elemental hierba la apreso con lianas.

– ¡Suéltame! – grito desaforada, aumentando sus llamas y quemando las enredaderas. – ¡Llamarada infernal! – libero un torrente de llamas que quemo fácilmente a su atacante. – ¡Tío Ghost, Tía Haruka! – Llamo – ¡No los dejare acá solos!

– Si te matan, tu madre ira personalmente a buscarnos al infierno – espeto Haruka mientras luchaba con todas sus fuerzas. – Además tienes que ayudar a Ash. – agrego tras vaporizar a otro elemental con sus mechones llameantes.

Silver se liberó de la trampa que un elemental de tierra le puso y tras exterminarlo, fue velozmente hacía la joven. – ¡Toma! – le lanzo una de sus Desert Pidgeot. – Ahora vete, que nosotros nos encargaremos. – La chica tomo el arma, pero se negó a irse. – ¡VETE AHORA! – le espeto el Lord furioso. La chica lanzo un sollozó y salió corriendo rumbo al pueblo con su pokémon siguiéndola.

Los elementales que restaban, superaban por creces a los dos Maestros Fantasmas. Ambos abandonaron sus transformaciones. Windy que recién se incorporaba de nuevo a las filas, se aproximó a ellos.

– Fin del camino. – sentenció victoriosa. – ¿Últimas palabras? – ofreció antes de que entre todos los ejecutaran.

– El orgasmo de un Miltank dura treinta minutos- dijo Haruka con una sonrisa y luego se dio media vuelta para encarar a su novio. – ¿Qué hacemos? – dijo en voz baja, con aire abatido.

Silver no estaba de mejores ánimos, tomo aire y evaluó rápidamente el área. – Creo que aquí terminamos. – suspiro fuertemente. – pero no nos iremos en silencio. – le afirmo a la castaña. – Usemos el último recurso.

– ¿La Súper Nova? – inquirió la chica, acercándose lentamente al chico y dejando que este la abrace. – ¿Este es el final? ¿Irnos en una gran explosión? – alzo la mirada para encontrarse con los orbes marrones que la miraban con tristeza pero con amor.

Silver contesto. – Mientras sea juntos, por mi está bien. – ella asintió y se separó de él, pero tomando su mano.

Windy no daba cabida a lo que escuchaba. – ¿Qué harán? ¡Respondan! – demando al verlos sonreír confiadamente. Las llamas empezaron a rodear a ambos Vengadores formando una cúpula de fuego que cada segundo que pasaba se hacía más grande. – ¡Corran! – exclamo la elemental a los otros.

– ¡Ustedes correrán al mismísimo Averno! – gritaron al unísono ambos Maestros, solo para liberar una gigantesca explosión que arraso con todo el pantano, llevándose puesto a todos los elementales que no lograron alejarse a tiempo.


Ash, Reika y Tamashi sintieron la explosión. La pelirroja sintió una punzada.

– ¿Qué pasa? – pregunto el trigueño confundido por la actitud de la Maestra.

Ella tardo un poco en contestar, con leve gesto de temor. – Creo que hemos perdido a los chicos. – Tamashi ahogo un grito de verdadero pavor. – Es la segunda explosión que sentimos. – continuo la Maestra. – No quiero especular.

– ¡Habla de una vez! – demando Tamashi fúrica.

Reika los miro a ambos con lágrimas en los ojos. – Creo que han muerto.


El perdón no existe para mi, despues de tardar tanto con la actualización... jeje. Espero que alguien siga leyendo todavia, espero reviews con sus quejas. Muchas gracias a todos los que aun me sigan, especialmente a mi pequeña y dulce beta Haruka-Evans28 y si, para los que pregunten ella aun me sigue presionando para que no demore en actualizar.

Disclaimer: La letra de la cancion utilizada es una modificación de la letra original de Ghost riders in the Sky con el cover de Spiderbait, escrita originalmente por Johnny Cash. A mi no me pertenece nada, yo hice uso sin fines de lucro, solo por diversión.

Los leo pronto, el proximo capitulo sera: "Mil Almas por Quemar..."