Disclaimer: Yuri on ice no me pertenece.
N/A: Han pasado 84 años, pero aquí estoy actualizando, he pasado por momentos personales que me ha dado un bajón, pero si les gusta espero que sigan leyendo y dejen review. SeeYah(¿?)
CAPÍTULO XIII
BY: NewRusherBoy
¿Cuánto tiempo había pasado desde que comenzó a llorar? Al parecer una hora, se sentía mareado además de un poco asqueado por el vapor de las aguas termales, sin contar el esfuerzo físico que había supuesto derramar tal cantidad de lágrimas en poco tiempo, pero su corazón se sentía pesado, se había dado cuenta de algo bastante duro... no volvería a verlo.
No iban a volver a discutir, no volvería a escuchar su voz, besarlo, tocarlo, los planes a futuro como construir una casa, o adoptar un niño se quedarían solo en su memoria, como sueños imposibles.
Se levantó dejando que su cuerpo escurriera, sus ojos rojos con los parpados caídos reflejaban el cansancio de noches intranquilas, quería al menos tener la oportunidad de despedirse de Yuuri, pero era consciente que era imposible, y por mucho que doliera decirlo... él había muerto, murió y no regresaría.
Entró a la casa de sus suegros con pasos intranquilos, sus piernas se sentían débiles, la torpeza con la que se movía no era propia de él o eso pensaba, pero quería caer para no levantarse, las ilusiones del futuro, ganas de patinar, deseos de seguir viviendo se había esfumado con Yuuri, quería caer, no levantarse otra vez.
~Unos meses atrás~
La nieve caía suavemente cubriendo la ciudad con un manto de color blanco puro, los dos estaba dentro del hogar del ruso, mirando cómodamente el paisaje mientras el menor se recargaba sobre el otro en el mueble.
-Sé que aquí no celebran la navidad.- mencionó el pelinegro, aunque en Japón tampoco era una festividad muy arraigada o tradicional. –Pero me gustan las decoraciones navideñas... como las que vimos en España.- mencionó con una sonrisa. –El próximo año deberíamos conseguir un árbol...
El otro escuchaba atento con los brazos envueltos en el pecho ajeno, asintió suavemente. –Creo que tienes razón.
-Además sería perfecto para un niño...- no era muy religioso, pero el mensaje navideño de amor y paz le parecía adecuado, además la imagen de los regalos también era bonita aunque nunca le importo realmente eso.
-¿Un niño?- preguntó el mayor. -¿Entonces...?
-Sí, creo que deberíamos adoptar un niño. Lo he pensado bien, me da un poco de miedo, pero creo que... podríamos ser buenos padres.
El mayor no respondió, se dio la vuelta dándole un beso en los labios, pero no era uno pasional que buscaba iniciar un acto más profundo, era suave y tranquilizador, amoroso... –Yuuri sé que serías una buena madre. —comentó en un tono tranquilo sacando una sonrisa del otro que solo contesto con un "tonto".
Siguió caminando hasta la habitación de Yuuri, era consciente que no podía darse por vencido, debía mantener la promesa que indirectamente le hizo a su prometido cuando leyó la nota, iba a cuidar de su familia y amigos, pero en ese momento... mientras estaba solo se iba a derrumbar.
