La creación del científico era nada más que uno de los cientos de inventos que desarrolló para aquella organización en la cual por desdicha Flug trabajaba día y noche sin mucho reposo.
El joven inhaló hondo, preocupado de ser lo más acertado con su superior. -Transmite mensajes subliminales, ahm.. que convierten a héroes en villanos, jefecito.
-¡Hasta que por fin hablas claro, idiota!- Black Hat se encontraba cansado, realmente sentía la desdicha de no tener el conocimiento necesario para crear sus propios inventos y venderlos él solo, tenía que contratar a una escoria humana para hacer el trabajo complicado.- Muéstrame cómo funciona, y recuerda que no me impresionan tus rebuscadas palabras.
-N-nada más, ehm...- El doctor apretó sus manos juntas en puño, tratando lo posible de contenerse de decir algo sin primero pensarlo dos veces.
-Flug, para hoy.- Refunfuñó mostrando sus afilados colmillos al doctor, el cual ya se encontraba temblando de los nervios.
-S-se-..señor..mi señor, tendría que..probarlo.- Tragó saliva y acarició su brazo avergonzado. -Con un héroe.
-Bien. ¿Necesitas un héroe?
Su soberbio acompañante se levantó bruscamente de su sillón, golpeando su taza de café contra la mesa. El doctor brincó del susto ante la fuerza del mayor, otro material de taza ya se hubiese roto en mil pedazos.
Black Hat sacó una libreta de su gabardina para luego lanzarla frente a su mesa, se remangó un brazo y amenazó.
- Quiero ver tu "brillante" mente solucionando este conflicto en unos...déjame pensar. - Miró su reloj y Flug no dudó en levantar una ceja al observar tal majestuosa reliquia, era un modelo Rolex de los años XX, lo observó por un momento para luego volver en sí al escuchar a su jefe.- ...7, minutos.
-¿¡C-cómo!? - Aquel joven miró la libreta al frente suyo. Con detenimiento vió que no era cualquier libreta. "Héroes a destruir" decía allí en letras doradas.
El pobre resopló muy ansiosamente, tartamudeaba algunas cosas inaudibles mientras empezaba a caminar en círculos, una mano a su frente como tratando de sostenerse de algo, la otra mano haciendo varios gestos de los que Black Hat entendía como derrota.
-Tu dime, doctor. -Respondió el ser oscuro con una sonrisa burlona, se reclinó de nuevo en su asiento y muy arrogantemente recostó sus pies en la mesa. Su afán de opacar a su acompañante había funcionado a la perfección como siempre, y ya estaba preparando en su mente la forma en que él iba a castigar la insuficiencia de su afanoso muchacho. Era algo que no le salía para nada mal, y lo disfrutaba muchísimo.
El de traje negro decidió tomar un sorbo de su café y observar su reloj, solo había pasado un minuto por lo que decidió quedarse a ver como las manijas de este se movían lentamente al cruel destino del humano.
"Y solo falta esperar" pensó.
