EL mini Malfoy llevaba por lo menos diez minutos indeciso si despertar a esa mujer. Tenía ganas de lanzarle una de sus acromántulas falsas para asustarla pero no quería hacerla enojar. ¿Si era en verdad amiga de la increíble, hermosa y fantástica Luna? llevó el dedo pulgar a su boca para morderlo.

Scorpius estaba acostumbrado a no tener supervisión de adultos, su única compañía eran Jenny y Nick, ellos eran sus amigos. Alfred lo protegía pero lo evadía, el hombre solo era un retirado auror que disfrutaba de los tranquilos placeres de tener una mansión a su disposición, su deber solo era proteger al pequeño niño, no ser su niñera.

—Amo ¿Cree que ella conozca a la princesa Luna? .—Intervino emocionada la elfina de nombre Jenny.

El pequeño rubio apretaba sus labios nervioso. Sus anteriores institutrices, nanas o cuidadoras siempre resultaban ser brujas, de esas que salen en los cuentos muggles. Eran ancianas amargadas que simplemente le dirigían la palabra en la hora de clase y después se desaparecen en su habitación.

El mini Malfoy observó a la chica, ella era muy bonita, no era tan vieja como sus otras institutrices, que regularmente eran mujeres con cabellos blancos, rostros arrugados y que olían raro. Su abuela Cissy era mayor pero lucía hermosa en sus vestidos y su ropa olía a jazmines. La quería mucho pero muy pocas veces sus abuelos lo visitaban. Su padre no se llevaba bien con su abuelo Lucius, ese hombre le daba miedo, en algunas ocasiones.

—Amo Malfoy—-La elfo se acercó a tocar el brazo del rubio ya que éste se estiraba con la intención de pegar un moco en la frente de la chica.—No debería hacerlo.

Hermione escuchaba las voces de los elfos domésticos, sus tonos eran dulces, es como si a su alrededor solo estuvieron tres niños pequeños. Comprobó que Malfoy no era buen padre. Eso lo supo desde aquella entrevista con esa ta Palmer, . ¿Qué clase de padre no le interesa conocer a la mujer que se hará cargo de la educación de su hijo? Se va en un viaje de negocios por una semana dejando solo al pequeño con una desconocida. Es como si dejara un cachorro al cuidado de dos inocentes elfos y un extraño mayordomo.

El pequeño rubio limpio el moco en el traje de Nick, para acercar sus dedos a la frente de la mujer y golpear ligeramente la piel.

—No soy mini Malfoy.—EL niño por primera vez hablaba, el tono era chillón e infantil como el de Draco al ingresar a Hogwarts.— Mi nombre es Scorpius Lucius Malfoy.

"Todo iba bien hasta el Lucius" se dijo así misma la mujer abriendo los ojos, entonces se encontró con la pequeña figura, que se movía nerviosa. Tenía la misma edad que Albus. El niño extendió su mano para saludar, sus ojos se desviaron y sus mejillas blancas se tiñeron rojas.

—Hola Scorpius.—El tono de Mione era dulce, atrapó esa pequeña mano.—Encantada de conocerte.

—¿En verdad conoces a Luna? .—El niño entrecerró los ojos, desconfiado. No era la primera vez que una institutriz o nana lo ilusionaba con engaños para que hiciera sus deberes. —¿Tienes un foto de ella?

Hermione asintió con la cabeza, lo llevo hacia su habitación, sus manos seguían entrelazadas. Los dos elfos seguían emocionados a los magos. La maga sacó de su bolso un enorme albúm fotográfico. Ambos personaje se sentaron sobre la cama, los dos elfos también miraban aquellas fotos con movimiento.

La bruja llegó la sección dedicada a Luna, una de las primeras fotografías era de la rubia usando un disfraz de león, Luna con sus peculiares lentes, la rubia en la boda de Bill haciendo sus clásicos movimientos de baile. La rubia usando un traje de exploradora muggle.

—Es hermosa.—El niño comentó en un suspiro, sus ojos grises brillaron con ilusión.—¿Crees que pueda conocerla un día?

—Ella vive cerca, le pediremos permiso a tu padre ir a visitarla a casa.—El niño no dejaba de ver la foto de una joven Luna usando un traje de león.—Te regalo esta foto.

El niño tomó entre sus manos ese pedazo de papel emocionado, los elfos brincaban como si hubiesen ganado un premio, tocaban la imagen. La maga dejó a un lado el albúm de fotos para sacar su cámara. Entonces se puso de pie y atrapó el momento. Scorpius descubriendo el rostro de su primer amor. El niño levantó la mirada al notar el flash.

—¿Qué haces? .—Cuestionó con un puchero en los labios.—¿Para qué quieres mi foto?

—He notado que no hay muchas fotos tuyas en casa—-Contestó para presionar nuevamente un botón y fotografías a los elfos, que ahora estaban arriba de la cama posando.—Eres un niño que necesita tener miles de fotos tiernas para que tus abuelos presuman de ti con sus amistades.

El rubio dibujó una tímida sonrisa, con ayuda de Hermione saltó encima de la cama y posó con los elfos. La castaña volvió a presionar el botón un par de veces para atrapar los hermosos gestos que Scorpius dibuja en su cara. Lucia contento con la foto de su idola. Hermione moría por contarle a Harry Potter, y verlo agregar el nombre del pequeño en su su lista de "Personas que tienen prohibido visitar, tocar, hablar o estar a 50 metros de distancia de mi esposa." El nombre número uno era Rolf Scamander y en segundo sitio se encontraba Theodore Nott.

—¿Tienes algún álbum de vida o algo asi?—-El menor negó dándole la foto a Jenny para que la llevará a su escondite. —Debí suponerlo, .—La mujer volvió la vista a su bolso donde comenzó a sacar algunos objetos.—Debemos hacerte uno.

La mujer sacó una pequeña caja con retazos de tela, papel de diferentes texturas y colores, plumones, etc. cuando se topó con un listón rosa se detuvo acariciar la tela. Un punzada en su pecho hizo acto de presencia, dos años, llevaba dos años cargando con esa pena adherida a su piel como una maldición, que a veces la hundía en una terrible tristeza.

—Me gusta el color azul como la piel de los dragones hocicorto sueco y el plateado como las plumas de Hipogrifo.—El niño interrumpió los pensamientos de la chica.—A mi tampoco me gusta el verde esmeralda.

—Nunca le digas a tu padre o le va dar un infarto.—Comentó la chica seleccionando algunas decoraciones en los tonos mencionados.— ¿sabías que un hipogrifo ataco a tu padre?

El menor negó con la cabeza, observaba como su nueva "nana" comenzaba a armar un album con hojas gruesas de diferentes texturas, combinó sus dos colores favoritos para crear el espiral que sujeta las piezas.

—En un clase, nuestro profesor Hagrid trajo uno para mostrarlo pero tú padre, prepotente y patán.—El niño frunció la frente.—Los iento pero era un hígado en el colegio. —La chica continuó cosiendo. —El muy tonto se acercó demasiado y con una terrible falta de respeto por eso el hipogrifo lo pateó .

—Todos los animales mágicos merecen nuestro respeto.—Mencionó el chico que le pasaba algunos calcomanías a la castaña.—Eso es lo que Luna dice en su libro.

Los dos personajes se acomodaron alrededor el taburete rojo, sentados sobre una alfombra y fueron agregaron adornos al nuevo álbum de fotografías de Scirpus Lucius Malfoy. La castaña no estaba contenta con el segundo nombre pero accedió a escribirlo en la portada. Molly le había enseñado a ella y a Luna a crear aquellas maquetas de recuerdos, ella misma tenia un album de cada uno de sus hijos.


Draco leía tranquilamente la carta que su mayordomo le había enviado. Cuando se iba de viaje recibía todas las noches un reporte de las actividades que su hijo realizaba durante el día. En la misiva de esa tarde el hombre le hacía saber que la nueva institutriz había creado una singular relación con el pequeño Scorpius, aunque usaba técnicas revolucionarias era la indicada para el trabajo. El hombre guardó la carta en el cajón de su escritorio, se encontraba en Hong Kong llevó los ojos a su inusual invitado.

—La mujer que me recomendaste ha resultado ser eficiente. —Declaró el hombre con tono monótono. Blaise dibujó una sonrisa.— ¿Gustas?

El rubio le ofreció un cigarrillo pero el moreno se negó.

—Ginevra tiene un excelente olfato y no quiero morir.—Blaise tomó asiento con un vaso de whisky en la mano.—¿Entrevistaste a Jane?

Draco negó con la cabeza, estaba harto de reclutar institutrices o nanas. Cuando recibió el currículum de la chica con las recomendaciones de Theo y Zabini decidió darle el puesto. Además Alfred era un retirado auror que si notaba que su hijo se encuentra en riesgo actuaría para defenderlo.

—No, lo hizo mi mano derecha.—Contestó secamente dando un sorbo a su vaso lleno de alcohol.— Confío en su buen juicio ¿Porque la pregunta? .—El moreno negó con la cabeza restándole valor a su cuestionamiento.— ¿Podemos hablar de negocios?

—Draco dame un respiro. —Soltó con un puchero mirando a su amigo que rodaba los ojos fastidiado.— Ser padre de cuatro hijos es agotador.

El matrimonio Zabini Weasley tuvo la fortuna de ser padres la primera vez de un par de bellas gemelas identicas a su madre, para el segundo embarazo recibirán la noticia que tendría gemelos varones, que nacieron con los rasgos de su padre. Cuatro niños en menos de cuatro años dejaban agotado a cualquier ser humano. Blaise disfrutaba encontrarse con Draco pero debía medir sus palabras, tenía estrictamente prohibido mencionar a Ron o Hermione, la pareja estaba vetada.


Draco miraba las luces de la moderna ciudad, llevó el cigarrillo a su boca para absorber el humo, la nicotina lo relajaba. Cerró los ojos tratando de encontrar consuelo en sus recuerdos. Habían pasado seis años desde que terminó la Universidad, tantos meses y días sin saber de ella. No quería escuchar que era feliz con otro hombre. No deseaba recordar que una vez fue suya pero ella lo dejó atrás.

"

Draco observaba como el aire trataba de levantar el vestido negro estampado corto de su compañera, sus rizos castaños llegaban por debajo de sus hombros, por fin encontró la poción perfecta para educarlos. Sus botines la hacían ver un poco más alta. La mujer lo arrastraba del brazo por una larga calle.

No pienso ir a un pub muggle.—El rubio se defendió tratando de detener el andar de la joven.—-Sabes que siempre termina peleando con algún idiota muggle.

Eres demasiado violento con los hombres que se acercan a mi.—La chica lo regaña con un puchero en los labios, sus dedos están entrelazados.—Anda, necesito olvidar, necesito estar lejos del mundo mágico.

Draco Malfoy usaba unos jeans rotos, una playera negra y una chaqueta de cuero, su cabello peinado hacia atrás. De un fuerte movimiento atrapó a la castaña en su pecho, fijó sus ojos grises en esas orbes avellana. Había estado llorando, lo notaba por sus párpados rojos, su labio, aunque pintado estaba maltratado.

¿Qué ha sucedido? .—Le cuestiono liberando a la chica del agarre para sujetar por la barbilla suavemente.—¿Han vuelto a pelear.

Él es tan irracional.—Escupió mordiendo su labio inferior tratando de detener las lágrimas.—Es la segunda vez que rompemos en menos de un año.

El hombre envuelve en un profundo abrazo a al chica, no es la primera vez que la ve llorando por la misma causa, sospecha que no será la última. Ronald Weasley no acepta su amistad, se opuso a ella desde que lo presentó en la fiesta de navidad. Hermione Granger decidió ir a estudiar a Holanda, alejarse un poco del mundo mágico, vivir sola e independizarse. Algo similar hizo Draco Malfoy. Ambos decidieron estudiar leyes.

Se conocieron en el primer curso y compartían las mismas clases por lo tanto se encontraban todo el tiempo. Sus continuos enfrentamientos en la aula desesperaron a los profesores, por eso fueron obligados a realizar proyectos en equipo. Así comenzaron a tolerar su mutua compañía. Ya para el segundo año crearon una clase de amistad que poco a poco se volvió especial. Para el tercer año se convirtieron en almas inseparables. "


Notas de la autora:

Gracias a las personas que han dejado review en el último cap! Tonya, paulaV y Pauli Jean MAlfoy. Muchas gracias porque sé que les esta gustando la historia. Siempre es bueno saber que les va pareciendo los capitulos.

Saludos!