Flug se sentía en la cima del mundo, se tiró de espalda a su cama y suspiró, estirando sus brazos y piernas con un fuerte bostezo. Retiró sus prendas y bolsa de papel que lo cubrían, cantó en murmullos mientras pensaba en lo extrañamente agradable que era ser alagado por su jefe.

No era posible, por fin había cometido su ansioso objetivo de años, hacer que el demonio se enorgulleciera y viera su gran potencial, lo llenaba de tanta dicha y emoción...era un sentimiento de admiración y orgullo muy extraño, casi parecía cariño. Aunque dudaba mucho que se pudiese llegar a querer a un personaje tan despiadado y anteriormente muy malagradecido, vanidoso... pero como no ser vanidoso con esos poderes, sentido de elegancia y moda, y claro también.. su muy elegante figura.

Oh no… nononono. El científico miró sus manos y tocó sus escamosas mejillas sonrojadas, de la nada noto que estaba respirando un poco agitado, su rostro estaba caliente de la vergüenza y en su pecho revoloteaban sensaciones muy.. no era posible, ¿no? apreciar a una criatura así, ¿verdad? Se rió nerviosamente de sí mismo. No era como si no le hubiesen pasado estas cosas anteriormente, admirar mucho a Black Hat e imaginarse lo lindo que sería que lo aprecie más, ser la mejor mano derecha que nunca haya tenido, ser parte de sus planes más recónditos de la maldad, y, de pronto luego volver a la realidad de que aquel ser maligno nunca podría ser ni su amigo, y ni pensar en encontrar sentimientos más allá. Flug tampoco se sentía "enamorado", solo muy fascinado del otro y tal vez con un pequeñín sentimiento de infatuación.. Platónico claro, mas no podía sentirlo mucho aún.

No elaboró más en sus pensamientos ya que sabía cuál iba a ser la respuesta al día siguiente, posiblemente ser arrojado a la calle o golpeado en la cabeza con el bastón del engreído si no editaba bien su video de orientación. Asi que se inclinó al piso y tomó uno de sus libros favoritos para sumergirse en un mundo recóndito antes de dormir: "La sombra sobre innsmouth". Era un libro muy muy viejo de tapa de cuero y color negro. Abrió una página al azar del segundo capítulo y muy rápido desalojó todo pensamiento ocurrido aquella noche, pronto cayó en los brazos de morfeo.

Black Hat por el otro lado, caminaba a su recamara con pasos que echaban pequeñas llamas a todo lo que pisaba, como si las plantas de sus zapatos fueran planchas sobrecalentadas. Quemaba todo lo que pisaba mientras gruñía fuertemente.

Imbécil subordinado...como te quiero tomar de los brazos y-eres tan desgraciadamente inteligente...deseo tanto sostenerte fuerte y mandarte al mismísimo pasaje del-. Puta madre, eres tan listo...Lucifer... no es posible valorar a un empleado tanto que quieras echarle cumplidos y verlo feliz todo el jodido día, ¿como se tornó todo tan cómodo entre ellos dos?¿de dónde venían esos ruidos de.. latidos fuertes? Eso e-oh, iba a vomitar.

El ser del mal corrió hacia su baño, abrió la puerta de un manazo y se dirigió aliviado a descargar sus tripas de monstruo, almas de héroes devorados por él, directas a su inodoro de oro. Ya estaba, ahora SÍ podía deshacerse de de esos asquerosos e ilógicos pensamientos, se sentía mucho mejor.