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Hermione le pasaba una taza de chocolate a su amigo que contemplaba las luces de navidad, era una triste noche. La segunda oportunidad que se dieron una serpiente y un cuervo terminó abruptamente. La leona nunca supo la razón por que ese amor no logró consumarse. Honestamente sentía un poco de tranquilidad, esos pensamientos la atormentaban. SU mejor amigo estaba sufriendo y ella no dejaba de sentirse feliz.
—Luna me comentó que llevará a Theo a la fiesta de navidad anual de los Weasley .—Murmuró recargando la cabeza en el hombro del rubio, ambos miraban la plaza Dam iluminada de luces de colores con capas de nueve.— Muero por verlo en el juicio de los pelirrojos, todos quieren y adoran a Luna.
—Espero que tu amigo Harry no le vuelva a dejar el ojo morado.— Contestó dándole un sorbo a su chocolate.— Parece sentir más celos por los pretendientes de a esa rubia que por los amigos de su ex novia.
Draco dejó la taza de chocolate para atrapar las manos de su amiga, le robaba algo de calor, aunque llevaran guantes el frío en esa época era muy crudo. Ambos continuaron en silencio observando las luces, las personas deambulando de un lado a otro, les bastaba con acompañarse, con compartir el mismo tiempo y espacio. Su relación por eso era especial, se comprenden sin palabras de por medio, esa era su magia.
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Hermione dejó escapar un suspiro mientras sacudía su cabeza, los recuerdos de esa época la deprimian, fueron los años más divertidos, y especiales. Saltó fuera de la cama emocionada por encontrarse con esa pequeña réplica de Draco. Tener a ese niño tan cerca calmaba sus ansias de encontrarse con su antiguo amor.
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Draco no dejaba de dar vueltas en su habitación, se suponía que el día siguiente iniciaría un nuevo semestre, pasó navidad en casa de sus padres. Las discusiones con su padre menguaron a petición de su madre, Ambos hombres poseían un carácter fuerte, no cedían ante los ideales del otro. Lucius continuaba siendo clasista, enfatizando en la importancia del origen mágico de los magos. Draco cansado de esa basura, ahora no creía en nada de eso. La ley debía ser justa y tratar a todos por igual sin importar su estrato social.
—Hey, harás un hoyo en el piso.—Una alegre castaña apareció en el interior de una chimenea, corrió con los brazos abiertos para colgarse del cuello del rubio.-—Te he extrañado tanto.
—Yo también.—Contestó emocionado, durante ese invierno descubrió un secreto de sí mismo.—Necesito hablar contigo.
Cho Chang terminó con Draco porque se dio cuenta que el hombre le pertenecía a otra mujer, la forma que trataba a Hermione, esa peculiar manera de mirarla, de hablar de ella. Era más claro que el agua. La chica de rasgos asiáticos le hizo ver que esa enorme idolatría y admiración era el resultado de sus sentimientos reprimidos. ÉL estaba enamorado de Hermione Granger.
—He vuelto con Ron.—La mujer soltó de golpe congelando los movimientos del rubio.—Sé que soy una estúpida, pero no te imaginas lo mucho que ha madurado en estos meses.—Se separó de su amigo que estaba en shock.—Soy una idiota, lo sé. pero sigo amándolo.
El slytherin dibujó una media sonrisa, él mismo presenció durante seis largos meses como la chica trato de enamorarse de otros chicos, salir adelante pero Ronald era su maldición. Una sombra pesado y horrible cargando en la espalda. La rodeo con los brazos para besar su cabello, si ella era feliz, él también.
—Tú misma lo dijiste.—Le susurró con tono grave.—Una segunda oportunidad no se le niega a nadie.
Draco apenas entendía sus nuevos sentimientos descubiertos, no buscaba incomodar a su mejor amiga con emociones a medias, primero debía asegurarse de comprender su corazón. Anhelaba que ella fuera feliz. "
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Draco Malfoy se puso de pie para abandonar su enorme escritorio, no entendía porque esos recuerdos continuaban acudiendo en las noches para torturarlo. Apretó los dientes debía odiarla, dejar de pensar en la mujer que rompió su corazón en miles de pedazos, decidió casarse con esa maldita comadreja. Cerró los párpados fuertemente llevaba casi seis años sin saber de ella, sin ver como el tiempo afectaba su rostro. Se alejó del mundo mágico de Londres, sus amigos, familia, de todos.
Esa mujer lo quebró a tal grado de convertirlo en un incompetente, un defectuosos hombres incapaz de amar a otra persona. Eso fue lo que Astoria le repitió muchas veces.
El primer día de trabajo, que fue un lunes, la maestra y alumno dedicaron su tiempo a conocerse mientras visitaban cada uno de los rincones de la mansión.
Para el martes eligieron el sitio donde crear un huerto familiar, Alfred no estaba muy contento al descubrir varias mandrágoras sembradas entre sus petunias. Por ello el cuarteto tuvo que escoger un terreno lejos y armar su propio huerto. El día miércoles continuaron con la elaboración del huerto con plantas muggles, más adelante sembrarán hierbas del mundo mágico pero por el momento preferían algunos frutos sencillos de cuidar.
Durante el jueves la nana y el niño sostuvieron una épica pelea sobre el plan de estudio a seguir. Scorpius sabía leer, aunque tenía claras dificultades con la pronunciación de algunas palabras, así como saber el significado. Por ello la mujer decidió bajar el nivel educativo, temas básicos y cortos. Scorpius quería temas complicados como su padre, quien a los 6 años ya hablaba dos idiomas diferentes. Con ternura Hermione le explicó a su pupilo que con el tiempo aprendería todo, era importante que disfrutara su niñez.
El quinto día, fue el primero en tener ya un programa. Todas las mañanas los cuatro personajes preparaba su desayuno, dejando que Alfred se encarga de la limpieza, la vajilla favorita de Draco se contraba incompleta por varias piezas. Había una clase en la mañana, al terminar se hacían hacerse cargo del huerto. Después de medio día comían para al terminar sentarse en la sala muggle a ver una película, un programa o dedicarle tiempo a un videojuego. En la tarde continuaba una clase, seguido de un baño, la cena y por último la nana le contaba una historia a Scorpius.
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Dos personajes miraban el cielo enervados por el sabor a chocolate y otra sustancia puesta en sus panecillos, regalos de sus compañeros de Universidad. Habían terminado el cuarto año de la universidad y las vacaciones de verano pronto llegarán. Esta ocasión no podían escapar a un exótico lugar para disfrutar de su mutua compañía. Draco debía ir a Londres para recibir un curso intensivo en los negocios de la Familia Malfoy.
—Te voy a extrañar.—Comentó riendo la mujer elevando las manos como si desear tocar los dibujos en el techo.—Estúpidos muffins, me han puesto sentimental.
Draco miró de reojo a la chica, sus labios rojos, su cómoda ropa de exploradora. Ese verano acompañará a Luna en un viaje por el Amazonas, claro después de la boda de Harry Potter y Ginevra Weasley. Ella seguía siendo hermosa, ese cabello castaño regado por la alfombra, se giró para poner la cabeza sobre su mano.
—Eres hermosa.—Confesó, su lengua se había soltado por el cannabis en ese chocolate, un amigo se lo había regalado para que se relajara.— Eres brillante, divertida, amable, sencillamente perfecta.
Acercó sus labios peligrosamente, sus alientos se mezclaron. Deseaba besarla, hundirse en esa boca con olor a hierbabuena, sumergir su nariz en ese cuello. La amaba a tal grado de no ser capaz de respirar, pero ella por primera vez en mucho tiempo tenía una estable relación con Ronald. El hombre hizo un gran esfuerzo en madurar, y Draco presenció el enorme amor que ese león también sentía por la castaña. Hicieron las paces, se disculpó por las anteriores peleas donde lo llamo mortifago, traidor, entre otros adjetivos desagradables.
—Tú también eres muy guapo.—Confesó la maga alzando la mano para acariciar el rostro del hombre.—Tu cabello ha crecido, debrías cortarlo.-Le susurró coquetamente.—Comienzo a sentir envidia por Astoria.
No era una broma, la gryffindor hablaba honestamente. Astoria era sangre pura, buena y hermosa, la mujer perfecta para Draco, por eso la odiaba internamente. Sus entrañas ardían al verla coquetear con su amigo, deseaba alejar a Draco de todas las serpientes a su alrededor, esconderlo en una cueva donde solo ella tuviera acceso. Acercó sus labios para besar las mejillas. No entendía la necesidad de más contacto.
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Scorpius daba vueltas sobre su cama observando los nuevos colores adornando su habitación. Ese era su premio por haberse comportado correctamente en su primer día de clases. Había pasado casi una semana desde que la institutriz "Jane" se unió a la familia Malfoy. El sábado completo lo dedicaron a elegir los colores y muebles. Todos los materiales eran elegidos por el dúo y comprados por Alfred. La institutriz y niño no tenían permitido salir de la mansión sin el previo permiso del sr Malfoy.
—¿Crees que le guste a mi padre?.—Cuestionó ilusionado el niño observando su colcha con diferentes tipos de dragones dibujados.— Me encanta mi habitación.
— Te has portado muy bien esta semana, me haz ayudado en los deberes y poco a poco has dejado de hacer berrinche.—La mujer tomó por los brazos al niño para cargarlo, deposito un beso en la frente.— Cuando haces cosas buenas, el destino te las devuelve con buenos momentos.
Scorpius llevó sus manos a ese rostro para dejar un beso en la mejilla. Le gustaba recibir caricias, besos y cariños por parte de su institutriz, pasaban todo el día juntos, platicaban de muchos temas, jugaban, a veces peleaban pero era como un sueño. ¿Así se siente una mamá? le preguntó una noche anterior a Jenny y Nick, cuando se había quedado solo en su recamara. ¿Una mamá se comporta de esa manera?
—Mañana va llegar tu padre, le pediremos permiso para salir de la mansión.—La castaña depósito al niño sobre la cama.-—Luna siente mucha curiosidad por conocerte.
—Ya quiero que llegue mi padre.—Indicó saltando de alegría.— Tengo dinero de mis mesadas, pienso comprarle flores, ¿Cuales son sus favoritas?
Hermione observó cómo el chico bajaba de la cama para sacar una alcancía en forma de cerdito color rosa, en la parte inferior tenía un hoyo que fue tapado con papel y pegamento. Espacio algunas monedas sobre la alfombra.
—Las margaritas son sus favoritas.—Se sentó junto al chico para contar las monedas.— Harry le regalaba una flor cada vez que discutían, sin ser novios era muy celoso de ella.
—No me agrada ese tipo.—Agregó en tono celoso el pequeño rubio haciendo montones sus monedas.—Luna es muy linda para él.
Hermione decidió no continuar conversando sobre Harry y sus serios problemas de celoso posesivo. Scorpius también presentaba esos síntomas, la reunión entre ellos sería el evento del año. La castaña continuó observando al rubio contar el dinero, le cuestionaba que precio tendrías las margaritas, también quería comprarse algunas ranas de chocolate. Hermione valoraba esos momentos juntos.
Notas de la autora: Muchas gracias por leer la historia, espero les guste. No olviden que aquello entre comillas y en cursiva son flasbacks. No olviden decirme que les parecen los capitulos. Gracias y cuidense!
