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Hermione se desplazaba a una alta velocidad entre los pasillos de la Universidad, ese sería su último año en la Universidad estaba emocionada y también nostálgica porque eran los últimos días de tranquilidad. Su verano fue una montaña rusa de emociones. Ginevra y Harry no llegaron al altar, cada uno escapó de diferentes maneras una noche antes del gran evento. La primera huyó con su amante Blaise Zabini, se casó en la primera capilla que encontraron en Italia. La pelirroja escapó con el vestido y todo.

Harry huyó para perseguir a Luna hasta las Amazonas, ahí le confesó que ella era su único y verdadero amor. A mitad de la selva la pareja terminó contrayendo nupcias bajo un ritual de una tribu local. Hermione estaba muy feliz de presenciar la boda de una de sus mejores amigas. Nuevamente tuvo una discusión con Ron, terminaron por lo que parecía definitivo.

Cuando Hermione escuchó los votos entre Luna y Harry logró descifrar los conflictivos sentimientos que le profesaba a Draco, ellos le explicaban la definición de estar enamorado. Entonces entendió que ella se había enamorado de su nuevo mejor amigo, tanto tiempo se negó hacer caso a su corazón temiendo perder, pero Ginevra y Harry, con sus alocadas huidas le demostraron que por amor el ser humano se vuelve egoísta, y que quizá no esté mal.

La mujer detuvo sus andar al notar a una cabellera rubia abrazando a otra figura La mujer se colgaba de su cuello y le daba un beso en los labios. Hermione llevó la mano a su boca, lágrimas rodaban por sus mejillas, Malfoy observaba a la chica como si fuera un pequeño tesoro, la castaña se giró sobre sus talones para salir corriendo. Dolía estar enamorado de su mejor amigo.

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Hermione observaba su reflejo en el espejo, no hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague. Esa mañana se volvería a encontrar con Draco. Usaba una falda redonda que llegaba por encima de las rodillas, color vino, una blusa blanca fajada sin mangas, en el cuello enrollo una mascada, regalo de Draco cuando pasearon por Barcelona. Sus labios rojos sobresalen en ese perfecto maquillaje natural, pellizco sus mejillas para formar una sonrisa en los labios.

—Luces hermosa Jane.—La voz infantil captó la atención de la castaña que se giró hacia el niño.—Eres muy bonita.

—Tu eres el guapo de la familia, mi pequeño sunshine. .—COntestó para agacharse y tratar de peinar esos rizos de tonalidades doradas.— Eres mi pequeño rayo de Sol.

Depositó un beso en la frente para abrazarlo, un par de semanas le bastó para adorar a ese niño. Estar en esa casa era una venda que refrescaba sus heridas, el dolor de perder a alguien importante dos años atrás la dejó en shock, fueron los días más difíciles de su vida aún después de perder a Draco. Hermione peino el cabello rubio, Scorpius usaba unos jeans grises, una camisa blanca, con un moño de tono vino. Ambos personajes se preparaban para recibir al señor de la casa. Draco tenía programado arribar a medio día.

Hermione tenía en el regazo a un adormilado Scorpius, ya pasaban de las cinco de la tarde. Ambos esperaban pacientes en la sala principal, se entretenían mirando un libro relacionado con los animales fantásticos, autoría de Luna Lovegood. Los dos elfos domésticos se quedaron dormidos en uno de los sillones. De pronto de la chimenea se comenzó a formar una imagen. Un personaje de cabellos rubios hizo acto de presencia.

—Buenas tardes.—El tono de voz era femenino, la figura era Teresa Palmer, quien llevaba una caja de regalo en las manos.—Te he traído un obsequio que envia tu padre.

—¿Dondé esta mi padre? .—Cuestionó molesto el niño saltando fuera del regazo de su nana.— No vendrá ¿Verdad?

La rubia mujer negó con la cabeza dejando el regalo sobre la mesa central. Llevó sus ojos a la castaña, no le agrado verla tan arreglada, notaba su esmero para lucir radiante. Hermione quien ya estaba de pie sintió la profunda y desagradable mirada sobre su persona, juzga su atuendo. No le agradaba esa mujer, ahora más que nunca. Scorpius tiró al piso el regalo para salir corriendo.

—Sigue siendo un malcriado—- Escupió la rubia, su mirada dibuja un reproche hacia la institutriz.— Debería enfocarse más en disciplinar a ese niño que en pintarse los labios.

—Lo que haga con mi apariencia no debe importarle.—La castaña caminó hacia la mujer para levantar el regalo.—Debería comenzar a usar un tono más rojo en los labios , quizá solo así consiga que Draco se gire a verla.

La leona caminó en dirección a las escaleras dejando a una rubia con la palabra en la boca. Odiaba a esa mujer, no por su descarado enamoramiento hacia Draco sino por la forma tan desagradable de expresarse de su pequeño sunshine.

Cuando llegó a la puerta se percató que estaba cerrada, dio un par de golpes sin recibir respuesta, sabia lo ilusionado que el niño estaba por ver a su padre, fue educado, hizo los deberes, fue un niño modelo por primera vez. Anhelaba recibir el reconocimiento de su padre.

—Sunshine, sunshine por favor ábreme la puerta.—La mujer mencionó en tono preocupado dando pequeños golpecitos.—Por favor abre la puerta.

—No, no quiero .—Gritó molesto, ruido de objetos siendo lanzados contra la pared provenían desde el interior.-—No quiero verte, no quiero ver a nadie.

La mujer escuchó por cinco minutos, el sonido de un berrinche infantil se libraba en el interior, cuando el silencio suplanto el desastre decidió utilizar un hechizo para abrir la puerta. Fue cuando encontró al pequeño Scorpius sentado en el borde de la cama aferrándose a un peluche, las manos formando puños, apretando los dientes, aguantando el llanto. Echo un vistazo a su alrededor, era un total desastre. Trataba de deshacer su arduo trabajo.

—Esta bien llorar.—La mujer mencionó rodeando al niño con los brazos, no sin antes dejar el regalo sobre la cama.— Lo siento tanto.

—Los Malfoy no lloran.—Mencionó fríamente, era renuente a ser tocado por ello trataba de alejarse.—Los hombres no lloran.

Hermione depositó un beso en la frente, ella también se sentía herida. Anhelaba tanto volver a mirar a Draco, abrazarlo, hundir la nariz en su pecho, para absorber ese aroma. Ella también quería llorar, lo necesitaba tanto. Se aferró al pequeño rubio apretando los párpados, dejo varios besos en esa cabellera rubia.

—-En el pasado ví llorar a tu padre.—Le susurro dejando derramar unas cuantas lágrimas.—Es mentira que los Malfoy no lloren.

Entonces Scorpius dejó escapar un sollozo, aquella confesión liberó su alma entonces soltó a su pequeño peluche color amarillo para aferrarse a la castaña. ¿Por Qué su padre lo odiaba? se preguntó muchas veces antes, es como si él lo detestara. Muchas veces se sintió solo y abandonado pero ahora con Jane el mundo era menos gris. Adoraba el olor a vainilla que desprendía de su cabello corto, le gustaba vivir con Jane aunque su padre no estuviera a su lado.


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Ni la serpiente, ni la leona se cuestionaron sobre sus vidas amorosas en esos meses, ninguno quería escuchar como el contrario estaba enamorado de otro ser humano. Se volvieron a encontrar, fueron los mismos amigos apoyándose el uno en el otro, salieron a divertirse, disfrutaron sus últimos días como universitarios, también los exámenes, los proyectos acapararon la mayor parte de su tiempo.

No quiero ir a la madriguera.Soltó la mujer dejando la ropa a un lado de Draco, quien estaba recostado en su cama.Quiero pasar navidad en Holanda.Llevó sus ojos al hombre que había dejado su libro a un lado.¿Te quedarías conmigo?

Siempre.Contestó en tono dulce, sus enormes grises ojos derritieron su alma.¿Qué dirá tu noviecito si se entera?

Hermione frunció la frente, no entendía el sentido de esa pregunta, así que recordó que nunca le había comentado sobre su rompimiento con Ron. Era extraño que después de tanto tiempo fuera la primera vez que también el rubio comenta sobre el tema. Draco se mordió la lengua tantos meses le costó guardarse las ganas de cuestionar sobre su relación con la comadreja reformada.

Él y yo rompimos hace meses.Contestó restando importancia para recostarse a su lado, entonces decidió contraatacar.¿Qué dirá tu hermosa Astoria?

Draco se incorporó sorprendido por la repentina confesión, sin previo aviso se acomodo sobre la chica para arrinconar entre los cojines, la sujetó por el rostro y la besó sin pedir permiso. La caricia no fue tímida sino todo lo contrario, el beso se volvió salvaje y pasional. Su cobardía le costó meses de retrasar lo inevitable, cuando sus orbes grises se dibujaron en esos ojos avellanas, descubrió que sus sentimientos eran correspondidos.

No estoy saliendo con Astoria.Contestó con una enorme sonrisa acariciando la mejilla derecha con su pulgar.Estoy enamorado de ti.

Idiota.Le contestó rodeándolo con los brazos para acercar sus labios e invitarlo a besarla de nuevo.Te quiero tanto.

Beso esos pálidos labios, introdujo la lengua y una coqueta sonrisa se dibujó en su rostro. No escondería sus sentimientos por Draco, ambos eran dos magos libres de profesar su amor sin restricciones. La frías manos del slytherin se deslizaron por el cuello hasta llegar a los botones de la blusa y comenzó a liberarlos, la castaña imito los movimientos para dejar al rubio desnudo del dorso.

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Hermione observaba como Scorpius les echaba a agua las pequeñas macetas rojas, la regadera era color verde con amarilla y el dibujo de un bowtruckle. Decidieron sembrar tomates cherry, en su pequeño huerto tenían calabazas germinando, las cuales querían para Halloween, también estaba la sección de fresas y algunas flores. La castaña descubrió que el pequeño rubio tenía una predilección por la herbolaria, a veces le recordaba a Neville.

—¿Crees que tardan en crecer? —Cuestionó dejando caer algunas gotas sobre la tierra. — Me encantan los tomates cherry.

—Tardan de 45 a 70 días en salir.—Contestó cargando un pequeño costal de abono. —Podemos usar un hechizo pero lo mejor es dejar a la naturaleza siga su camino.

El menor asintió cuando pasaba por un pequeño charco, sus botas de plástico se resbalaron provocando que cayera sobre un montón de tierra. La castaña dejó caer el costal para correr a socorrer al rubio, descubriendo que solo se había ensuciado la ropa pero no tuvo herida alguna, al descubrir que estaba bien lo guardó en sus brazos. Su corazón no dejaba de latir, tuvo tanto miedo.

—¿Crees que sea difícil plantar margaritas? —El niño cuestionó sonrojado debajo de esa capa de tierra.— Pensé que sería lindo llevarle a Luna flores que yo mismo sembré.

—Me acabas de dar un susto que casi detiene mi corazón y tú solo piensas en Luna.—Sus labios fruncidos dejaban ver una mueca de falso dolor. —Llevo cuidando de ti casi un mes y solo piensas en mi amiga.

La castaña escondió el rostro en sus manos y fingió llorar. Scorpius separó aquellos dedos para llevar su labios y besar la frente de la mujer, era la primera vez que el rubio efectuaba esa caricia, regularmente era la nana quien era cariñosa.

—Te quiero mucho Jane.—El niño susurró sonrojado peinando algunos cabellos hacia atrás.—Tú siempre serás la chica que más quiera en el mundo.

La leona no soportó tanta ternura por lo que nuevamente guardó en su brazos al pequeño, beso sus rubio cabellos. Lo adoraba porque era un buen niño, continuaba haciendo algunas bromas, principalmente hacia los pobres elfos. Necesitaba rodearse de más niños de su edad, estar encerrado en esa mansión no era bueno para su crecimiento.


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Draco observaba como esa chica envuelta en un abrigo rojo, bufanda blanca giraba mientras los copos de nieve caían, era la primera nevada idéntica a la celebraron el primera año que se reencontraron. Cuando se volvieron amigos. El corazón de la serpientes estaba a punto de explotar de alegría. Eran novios oficialmente, un sentimiento de poder y plenitud se desbocaba en su cuerpo cuando se presentaban con aquellos honoríficos con conocidos.

No puedo creer que la chica más inteligente del Hogwarts sea mi novia. —Draco se acercó para abrazar a la chica por la cintura.—A veces sospecho que estoy dentro de un sueño.

Eres afortunado, mira que terminar como novio de la heroína del mundo mágico.—Le contestó colgándose de su cuello para que sus narices frias y rojas se tocaran.—Eres una serpiente con suerte.

Draco la besó apasionadamente, ella era todo aquello que creyó nunca querer pero sin dudas lo que necesitaba para ser feliz. Hundió la nariz en ese cuello para ahogarse en ese aroma a vainilla desprendiendo de sus rizos castaños. Antes pensaba que esa mata revoltosa era horrorosa pero ahora le fascinaba, le encantaba su largo cabello. Hermione beso las mejillas blancas de su novio, escuchó un mito que dice si pasas la primera nevada con tu pareja, su amor duraría toda la eternidad. Muchas veces creyó tonto y cursi la idea, pero en ese momento anhelaba fuera real.

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Teresa notó que el consejo de aquella mujer surtio efecto. Su jefe no dejaba de observar su boca cuando hablaba, decidió viajar hasta Asia para acompañarlo en sus negociaciones de nuevos tratados. los ojos de Draco no se alejaban de esos carnosos labios rojos, le recordaba el tono tanto a Hermione. Últimamente no sabía porque no dejaba de pensar en ella, quizá se debía aquella Jane trabajando en su casa. Alfred no dejaba de mandarle cartas sobre cómo era esa mujer, que tanto le recordaba a su ex novia.


Scorpius miraba el cielo azul, estaba recostado en el abdomen de su nana, ese domingo decidieron pasarlo en el amplio jardín. Había un sillón colgante para jardín donde estaban recostados. Ambos personajes llevaban puestas las pijamas. Hermione usaba su varita mágica para enseñarle algunos sencillos hechizos al chico. Levitaba juguetes para que simularán una obra teatro.

—Yo sé porque mi padre no viene a casa.—De pronto el niño mencionó. Los muñecos en el aire se quedaron estáticos. —ÉL me odia porque por mi culpa murió mi madre.


Notas de la autora: Espero les guste el cap, ya pronto vendrá la reunión de la parejita! espero les guste y gracias por sus reviews! Esta semana me voy a enfocar en este fanfic!