Black Hat estaba totalmente sumergido en sus vanidosos pensamientos que ni se había acordado de que había llamado a Flug, llevaba minutos mirando si su rostro y sus dientes se veían lo suficientemente amenazantes hasta que recordó la razón de su anterior llamado: sentía una cosa que él identificaba un tanto parecido a.. ¿celos?. Tal vez celos, por la inteligencia y físico del muchacho.

-Ah, sí. AHORA SÍ.- El demonio se sacudió el traje imponentemente y con las manos en puño se aclaró la garganta para luego gritar a los 4 vientos el nombre del doctor, con la voz más siniestra, resonante y gruesa que pudo articular en ese momento. La mansión entera retumbó con el grito y Flug desesperadamente tomó su mensajero y corrió al pasaje que conducía la cocina con la habitación del jerarca, con las manos temblorosas caminó hasta él.

-¿S-s..s-si-s-s-señor..? - Flug aclaró su voz con un pequeño tocido, se encogió de hombros y tembló aún más al ver a su amo girar la cabeza y cuerpo asemejándose a un buho..o aún más parecido a aquella escena de El Exorcista, con espuma verde en la boca y todo, y juzgando por su expresión se veía que estaba apunto de lanzarle un grito.

-AHH-digo-¡ay! q-q-que ..b-bien que se ve esta mañana, mi jefecito. - El muchacho gimió y escondió su rostro con la maleta que llevaba, Black Hat sonrió por aquella placentera reacción de miedo.

-¡Pero claro que si! Ahora acércate, inservible. - Convocó a uno de sus tentáculos de monstruo y tomó fuerte del frágil cuerpo del menor, solo para pararlo justo a un pie de su espejo. Flug seguía con el rostro protegido y temblando, aunque esta vez se había sorprendido de haber sido alzado tan fácilmente por el demonio. Black Hat se paró justo al costado de su acompañante y miró el reflejo de ambos en el espejo.

-Quítate esa cosa y deja de temblar, ¿quieres? - Black Hat gruñó y el doctor descubrió su rostro, cerrando fuerte los ojos y tratando de contener las ganas de rogar por su vida. - Mírame a los ojos cuando te hablo. -Flug tragó saliva y abrió un ojo solo un poco, la imagen de su jefe estaba borrosa por la poca visión que estaba llegando a entrar por sus ojos, se encontraba a centímetros de él y juraba nunca antes haberse sentido tan nervioso. - ¡LOS DOS OJOS! - El científico de golpe abrió ambos ojos y lo miró atentamente, su respiración estaba muy agitada y su jefe lo notó, al demonio no le pareció nada fuera de lo común pero era la primera vez que lo miraba tan de cerca, levantó una ceja y volteó su mirada al espejo de nuevo. Flug se puso la mano al pecho del alivio de no haber sido amenazado de muerte, pero su respiración seguía agitada.

-Flug, mira esto. - Black Hat prosiguió con una voz mucho más suave y controlada.- Acaso…. ¿hay alguna criatura más hermosa que yo?.- ...¿Ah?.

-Por supuesto que no señor, claro que no. -El doctor dijo como si de un guión ensayado fuesen sus palabras, el demonio lo notó y echó un gruñido, lo que hizo que el doctor casi caiga al piso pero rápido fue sostenido por los tentáculos del monstruo. - DIJE, ¡¿HAY ALGUNA CRIATURA MÁS HERMOSA QUE YO!? SABES QUE PUEDO DETECTAR CUANDO TE CUESTIONAS.

Maldita sea, Flug, pero claro que te olvidaste de ese pequeño detalle.

El joven aspiró aire muy profundamente y miró a los ojos de su jefe determinantemente. -¡ES QUE- S-SEÑOR! ¡HAY MH-AH-...TRILLONES DE ESPECIES EN EL MULTIVERSO! - Flug trato de alzar la voz lo más posible, y fue respondido por un jadeo estupefacto.

-Pero como….te atreves a… cuestionar mi propia belleza. - Black Hat tiró al científico al suelo, nunca antes había sentido su ego tan lastimado, pero no podía negar que su desgraciado subordinado tenía mucha razón en lo que decía, habían centenares de especies en ese cochino universo y Flug solo era una de las muchas variedades de ser humano que habían. Hasta podía decirse que nunca había visto a alguien igual a él, que sea tan listo, atrevido y ocultara su bolsa de papel. O tal vez ignoraba que todos los humanos eran únicos igual que él. El doctor sintió su alma por poco salir de su cuerpo y desmayarse en una hasta que sintió las garras de su jefe sujetar con fuerza su camiseta. - Mira, incompetente, me vas a explicar ahora a qué especies te refieres.

Flug vio a Black Hat a los ojos, solo se encontraban a centímetros de distancia de nuevo y no pudo contener una sensación de empatía hacia él al analizar sus palabras de nuevo, casi lo miraba con un afecto amistoso, una conexión de emociones cálidas que aún no podía identificar del todo. Exactamente las mismas sensaciones las tuvo su contrario, y de repente ambos parpadearon y notaron el silencio incómodo que se había formado, un silencio que fue cortado por el más listo de los dos.- Uhm… yo solo-p-puedo nombrar a algunas especies, que se comparen a usted. Pero quiero que sepa que usted es único, compararse con otros nunca lleva a nada bueno.. se lo aseguro por experiencia propia.

Flug casi susurró al tenerlo tan de cerca y Black Hat sintió su rostro calidecer, literalmente. Con miedo por aquella reacción, lo soltó al piso otra vez emitiendo un quejido entre ambos, la maleta del doctor se abrió haciendo caer su contenido. El demonio se cruzó de brazos mientras con enojo veía al chico tirado y luego a las cosas que botó la maleta, el doctor frotó su cabeza y se sentó en el piso aun procesando la rara interacción que estaban teniendo. Black Hat no tardó en recordar la escena de ayer al ver el invento, el esquema y..un curioso libro que no dudó en levantar primero.- ¿Lovecraft? -Susurró para sí mismo el demonio, notó por el título que era una de sus obras favoritas y rápidamente fue a su gigantesco librero en una de las paredes de su habitación para cerciorarse si el doctor no había tomado el libro de ese lugar. Flug se levantó un poco nervioso ante aquel suceso pero no dijo nada, solo observaba con atención los movimientos de la elegante criatura que tenía al frente.

Aquel libro era una de las primeras ediciones de La sombra sobre Innsmouth datado en 1931, de cuero negro y tapa dura pero sin la característica sobrecubierta ilustrada. Black Hat agitó sus manos por su librero semi-polvoriento y con una delicadeza que Flug nunca había visto, el ente deslizó su propia copia del libro entre sus manos, aún con sobrecubierta, y le sonrió dulcemente.

Los párpados de la criatura de piel color ceniza se tornaron dóciles y un suspiro escapó sus labios al comparar ambas copias del mismo libro, aquellos gestos parecían ser contagiosos puesto que el otro muchacho en su sitio hizo lo mismo pero con un suspiro casi inaudible, aquel demonio mostraba una ternura peculiar en ese estado.