Los juguetes a su alrededor cayeron, entonces la chica tomó por los brazos al niño para observar a la cara, lo obligó a mirarla a los ojos.
—No sunshine, tu padre te ama.—Su tono fue dulce pero seguro de sí mismo.— Tu madre no murió por tu culpa.
—Entonces ¿Por Qué papà no me quiere? —Le cuestionó con los pequeños ojos llenos de lágrimas.— ¿Porqué no quiere estar en casa?
La mujer dejo un par de besos en las mejillas blancas, no tenía las respuestas para esas preguntas porque ella misma desconocía la razón de tanta frialdad por parte de Draco. Él era un buen hombre, amoroso, cariñoso siempre cuidando de ella cuando eran pareja y amigos. La familia Malfoy después de la guerra se volvió muy hermética, solo anuncios importantes y cortos salían a la luz, por ello cuando murió Astoria solo especificaba que la causa de muerte fue por complicaciones en el parto.
—Cariño, tu padre es un hombre ocupado que te ama con todo el corazón.—Le susurró besando el cabello rubio que olía a manzanas.—Te demostrare que tu padre te quiere.
La castaña lo sujetó por las mejillas para dejar un beso, estaba decidida obligar a Draco volver a la mansión aún si tenía que revelar su identidad. Guardó en sus brazos al pequeño.
Hermione se encontraba sentada en uno de los sillones rojos observando el rostro formado en las llamas de la chimenea. Necesitaba el consejo de una de sus amigas. Minutos antes decidió pedirle a Alfred que le enviara una carta escrita por ella al Sr Malfoy.
—Descubrirá que eres tu, tu letra es inconfundible.—El rostro de Luna se movió para explicar.— ¿Qué vas hacer si él te obliga a irte?
—Hay un amplio contrato que yo misma redacté, le será imposible obligarme a irme, soy una de las abogadas más prometedoras del mundo mágico.—Contestó tratando de fingir seguridad.— Si él no me quiere en su vida aceptaré eso pero no abandonaré a Scorpius,
En el rostro de Luna se dibujó una profunda preocupación, ella era quien continuamente animada a su amiga a salir a delante, ella creía que si los alemanes se volvía a encontrar su amor resurgirá como el ave fénix pero también estaban los miedos. Las palabras de Harry tenían mucho sentido, si después del escándalo sobre la separación de Ron y Hermione, la serpiente que era viuda no busco a la leona fue porque quizá no le importaba.
—Mione ¿estas bien? .—La rubia cuestionó de golpe.—Estar cerca de Scorpius quizá te traiga doloroso recuerdos sobre ella ¿Haz podido dormir?
—Las pesadillas no han vuelto.—Contestó con una mediana sonrisa.— Ambos son muy distintos, quiero cuidar de Scorpius no porque sea el hijo de Draco sino porque él también se ha quedado solo. .—Hermione pasó con dificultad la saliva por su garganta .—Ambos creemos que somos los culpables de la muerte de un ser querido.
Luna ladeo la cabeza, entonces su rostro se contrajo ante una punzada de dolor naciendo en la parte baja de su vientre. Hermione se percató de aquella mueca y saltó fuera de su lugar.
—Luna ¿estas bien? .—Le cuestionó preocupada estirando la mano como si deseara tocar ese rostro formado entre las llamas.— ¿Quieres que le avise a Harry?
—No, por favor no.—La mujer contestó respirando con dificultad.—Apenas logré que fuera al trabajo, no se ha apartado de mí todo el fin de semana.
El segundo embrazada Luna no iba de maravilla, continuamente sufría de problemas con la presión, le faltaba aire. Harry vivía constantemente preocupado temiendo que algo malo le sucediera a su amada esposa. La rubia volvió a dibujar una sonrisa.
—Muero de nervios por conocer a mi fan numero uno.—La chica cambió el tema ya mas relajada.—Me gustaría que Harry estuviera aquí cuando Scorpius me traiga las flores.
—¿Quieres que asesine a mi amigo por ponerle un dedo encima a mi sunshine?—-Le cuestiono ofendida, Harry Potter era un verdadero energúmeno celando a su esposa.—Sabes que ese hombre tiene serios problemas para controlarse.
Hermione se encontraba sentada en el borde de la cama mientras le contaba otra historia a Scorpius. Esta vez le narraba la ocasión que su idola encontró a una serpiente de agua mientras vagaba por una cueva en una isla al Sur de Asia, aunque no le agradaba también escucho como Harry Potter ideó un plan para rescatrala. Cada día que pasaba era más obvia la admiración y cariño que Scorpius profesaba al mundo de la investigación de seres fantásticos.
—Jane ¿Te has enamorado? .—EL niño cuestionó intrigado era la primera vez que cuestionaba sobre su vida personal.— A mi me gusta mucho Luna.
—Claro que he estado enamorada.—Le contestó con una mediana sonrisa, estirando la mano para despeinar un poco esos cabellos rubios.— En el colegio había un niño muy malo, siempre discutiamos y solía hacer travesuras que realmente me lastimaban.— Sus dedos bajaron hasta llegar a las mejillas.—Ese niño pasó por muchas cosas feas hasta volverse un chico fuerte y amable.
Scorpius se incorporó un poco para escuchar mejor esa historia. Su nana le hablaba mucho de su padre cuando eran niños, le contó que compartieron clases en su tiempo en Hogwarts. No eran amigos pero si conocidos, además sabía secretos del rubio que nadie más conocía. Estaba interesado saber si quizá ella se podría volver su nueva mamá, era hermosa por por eso necesitaba saber si ella amaba a alguien más.
—Lo volví a encontrar o años después cuando éramos mayores, él era diferente.—Soltó una tonta sonrisa.—Ere soberbio y vanidoso pero muy guapo, nos volvimos los mejores amigos Y con el paso del tiempo me enamore de él.
—¿Te enamoraste del chico que te molestaba en la colegio?.—Cuestiono asombrado, la castaña asintió.— En los cuentos de hadas la princesa siempre se queda con el héroe y no con el villano
Hermione ladeo la cabeza, ese fue la mismo cuestionamiento que Harry le hizo cuando le contó que se hizo amiga de Draco, y al momento de confesar sobre su relación sentimental. Algunos levantaron cejas y se preocuparon por su corto noviazgo con la serpiente, una amistad con Hermione no era fuera de lo normal porque la leona era conocida por su buen juicio, un romance fue radical.
—Era un niño muy malo pero creció y maduro , me pidió perdón y se volvió en mi príncipe.— Comentó acercando su rostro.—Hay vece que los malos no son tan malos y merecen una segunda oportunidad.
Deposito un beso en la frente del rubio. Si los padres de Draco hubiesen sido más abiertos, menos clasistas quizá, solo quizá desde niños ella y Malfoy hubiesen sido amigos.
—¿lo sigues queriendo? Jane.—Nuevamente cuestionó llevando sus manos a las mejillas de la mujer, quien asintió — ¿Porque no estás con él?
—Cosas feas sucedieron entre nosotros.—Dibujo una sonrisa.—Pero no pierdo la esperanza de recuperarlo.
El niño dejo otro beso en la mejilla para desearle buenas noches y prometerle que él siempre la amara.
La castaña salió de la recamara dejando un hechizo para que figuras vagaron por la habitación como si fueran guardianes. Al cerrar la puerta dejó descansar la frente en la madera, se dibujó una sonrisa. Entonces un conocido aroma impregnó sus fosas nasales, se giró para descubrir una figura parada a mitad del pasillo. Ahí estaba él.
—Estas en casa.—Susurró girándose para quedar de frente, no estaba segura si era otra de sus fantasías o esa imagen era real,.— Hola Draco.
—Tu letra es inconfundible después de meditar sobre tu firma recordé dónde había escuchado ese nombre.—Su tono de voz era frío e impersonal.— Jane se llamaba la protagonista de esa cursi novela muggle que tanto te gustaba.
Draco no lograba alejar sus ojos de esa mujer, era tan distinta a como la recordaba, sin su característico caballera de tonos chocolates, se notaba más delgada, usaba ya una pijama para dormir. Nunca creyó volver a verla, sus mundos eran dos esferas que nunca se encontraron, ella en Londres siendo la esposa de la comadreja, definiendo a los desvalidos en los juzgados. Él en América rodeandose de hombres de negocios sin escrúpulos.
—Haz dejado crecer tu cabello.— Indicó la chica con la intención de tocar las hebras rubias pero el hombre dio un paso hacia atrás.— Hueles a tabaco, el vicio que más odio.
—¿Qué haces aquí?.—Le cuestionó con una mueca de incredulidad, cómo se atrevía a criticar su persona.— No tienes ningún derecho de estar en mi casa.
El hombre tomó por el brazo a la castaña para arrastrarla hacia las escaleras, se prometió a sí mismo nunca volver a caer en ese rostro de ángel, no sería el imbécil que tiempo atrás fue. Ella tomó una decisión hace varios años. Ella eligió casarse con la comadreja, lo elijo por encima de él. Su orgullo, su amor propio fue destruido.
—Hay un contrato.—La mujer lo detuvo para liberarse del agarre.— No dejaré a Scorpius, no olvides que soy una magnífica abogada.
La mujer lo retó con la mirada levantando la barbilla. Esa expresión de soberbia lastimó el orgullo herido de la serpiente.
—No tienes derecho de estar aquí.—Le escupió, su voz contenía un inusual ritmo amargo.— Si no lo haz olvidado tú elegiste casarte con él. —EL chico elevo la voz enfrentándolo.—Me abandonaste para irte con él, así que lárgate.
La castaña trago en seco, sus manos formaron puños y tomó aire, deseaba recuperar esos años separados, fue un grave error que ella se dejará enervar por lo celos y deseo de venganza. ÉL también parte de culpa, le mintió en un inicio.
—Mentiste al decir que Astoria no era tu novia.—Le enfrentó, era tiempo de hablar de frente y sacar a relucir los viejos rencores.— Juraste que no había nada entre ustedes, pero mientras salíamos tu madre organizaba una fiesta de compromiso.
Su voz se quebró, desde el momento que volvió amiga de Draco era consciente que su familia nunca la aceptaría pero no le importaba mucho mientras el hombre la amara.
—No te imaginas el dolor que sentí al encontrarme a ambas mujeres en el callejón DIagon, presumían en voz alta que pronto serían familia.—Su mirada se contría y sus ojos se pusieron vidriosos. — Me dieron una invitación para su fiesta de compromiso.
Malfoy dio un paso hacia atrás, fue un malentendido, una sucia treta que su madre y Astoria le tendieron. Era verdad que le mentido al decirle a Hermione sobre no estar con la serpiente pero al saber que era libre, por fin había dejado a Ron, no quiso perder la oportunidad de estar con ella.
—Iba con todas mis amigas, les platicaba el maravilloso novio que eras.—Le enfrentó, esas palabras las llevaba guardadas muchos años.—Estaba tan molesta contigo, tan furiosa, trate de contactarte pero no contestabas mi cartas, nadie me daba noticias de ti, simplemente desapareciste y me dejaste quedar como una idiota.
—Mentí, lo admito pero te busque para explicar todo.—La sujetó por el brazo.—Entonces tú decidiste casarte con él, una maldita venganza, por una maldita mentira decidiste casarte con él.
Él cometió un error pero ella fue la cobarde que con el orgullo herido decidió casarse con él, aún cuando le explico. Le suplico una oportunidad y rogó perdón decidió seguir con sus planes. Se humilló ante ella, entre lágrimas y de rodillas le imploró no casarse pero la mujer lo ignoro. La odio tanto, detesto su soberbia, gracias a ella no volvió a creer en el amor, casarse con Astoria solo fue su contra venganza.
—Tú maldito orgullo fue el que destrozó nuestro amor.— Elevo la voz molesto.— Mi cobardía quizá ayudó pero tú decidiste irte con él, tú y tu estúpida dignidad, porque no encontró otra razón para casarte con él.
—Estaba embarazada..—Interrumpió, las lágrimas bajaron por las mejillas.—Mi maldito orgullo y ego destrozado me hicieron embriagarme y terminar con mi ex novio en la cama.—La mujer desvió la mirada por fin lo confesaba en voz alta aunque llevaba años negándolo.—Pensé que lo deducirías ya que no dejaban de hablar de eso los periódicos.
La mujer caminó hacia atrás. Las revistas rosas y amarillistas del mundo mágico no dejaron de gritarlos a los cuatro vientos. La razón porque Hermione y Ron se casaran tan precipitadamente se debía a que la leona se encontraba esperando un bebé. No dejo de ser la comidilla del mundo mágico, ya nadie creía que la pareja se hubiese casado por amor.
—Un día antes de mi boda te imaginé llegando para detenerla pero no fue asi.— La mujer llevó las manos a su rostro para limpiar las lagrimas.— Solo recibí la invitación para tu boda con una nota diciendo que era la invitada de honor ya que sin mí aquella boda nunca se llevaría a cabo.
Tantos malentendidos, mentiras que merman la confianza de una fuerte amistad, cuando el amor se vive con tanta intensidad como el que Draco y Hermione se profesaban el temor a perderlo los vuelve tontos, inseguros del mundo, porque el miedo a perderse los sobrepasaba. Draco después de ser rechazado por Hermione decidió cerrarse en su burbuja, impidiendo eu noticias relacionadas a ella llegaran a sus oídos.
—Te volviste a encerrar en tu burbuja ¿verdad? .—Una media sonrisa se dibujó en ese rostro de piel canela.—Te lo dije mil veces, no es bueno alejarse del mundo solo porque tienes miedo.
La mujer estiró los brazos para sujetar ese pálido rostro. En la universidad el rubio el confeso la real razón para estudiar en un universdad no relacionada al mundo de la magia, quería alejarse de todos aquellos que lo repudiaban por haber pertenecido al grupo de los villanos. Se escondió dentro de su caparazón para no escuchar como su familia era atacada, como era visto.
—Scorpius estará feliz de ver que has vuelto.—Le susurro acercando su rostro peligrosamente. Hermione descubrió que ese mago continuaba bajo su embrujo.—Bienvenido Draco.
La mujer depositó un fugaz beso sobre esos pálidos labios, hubiese deseado profundiza en la caricia pero su embrujo sólo duraría unos segundos. Draco se mantuvo estático con la mirada puesta en la figura que se adentraba por una puerta de madera ¿Por Qué seguía siendo un idiota? tenerla cerca, su aroma, el calor de su piel lo ahogaba. Si un embarazo fue la causa de que se casará con la comadreja, ¿Donde estaba el bebé? la castaña no usaba un anillo.
Llevó las manos a su cabeza, seguía siendo débil ante esta táctica, en la universidad cuando la castaña quería evadir un tema simplemente se comportaba linda para dejarlo embrujado y escapar.
Draco caminó en dirección a su habitación, deseaba alejar a la mujer de su hijo, sacarla de su vida pero no era justo, ambos cometieron tantos errores. ¿Qué hubiese hecho él si ella le hubiese confesado la verdad desde el inicio? ¿Hubiese aceptado ser el padre de un hijo de la comadreja? al cerrar la puerta una mediana sonrisa se dibujó en sus labios, ella había decidido volver entrar a su vida ¿Porque? la respuesta era más que obvia, lo seguía amando.
Esa mañana por primera vez el rubio no saltó fuera de la cama cuando el despertador sonó, con su varita sencillamente estrelló el objeto con la pared. Pasó la noche en vela recordando su encuentro con Hermione, tenía muchas dudas, miedos y arrepentimientos. También era feliz por tenerla de vuelta, tantos años ahogado en la amargura y rencor desaparecieron con ese simple beso.
Draco bajó por la escaleras extasiado por encontrarse con la castaña, caminó en dirección a la cocina y ahí encontró a la mujer usando un infaltil mandil con la frase, "No estoy despeinada solo me he quitado la corona. ", su hijo ayudaba batir la una mezcla en un traste, llevaba un ridículo gorro de chef. Era extraña esa sensación, es como si entrara a una dimensión desconocida.
—Buenos días Draco.— La mujer mencionó con una sonrisa de lado, llevaba harina en la mejilla derecha.—¿Nos acompañaras en el desayuno?
Scorpius al escuchar el nombre dejó sus deberes para bajar de la silla y correr abrazar a su padre. Era la primera vez que el niño actuaba de esa manera c, regularmente lo evadía, le armaba bromas para recibirlo despùes de un cansado viaje. Malfoy mayor no supo como contestar esa muestra de efusiva emoción, así que se agacho para responder el abrazo.
—He vuelto a casa —El hombre limpio un poco la harina de esas mejillas blancas.-—Pensé que estarás molesto.
—Te extrañaba mucho papá—-Scorpius confesó, ya que Jane le dijo que no era una debilidad decirle a las personas a su lado que las quería.—Sé que estás ocupado.
El niño tomó la mano de su padre para llevarlo al comedor donde lo obligó a sentarse, con Jane a su lado no tenía miedo de actuar de esa manera. Ella le dijo que así un hijo debe tratar a su padre.
Hermione le dio un plato con dos pancakes y manzanas picada. El hombre esperó a que Scopus y la castaña se sentara en la mesa para comenzar a comer, sus ojos no se apartaban de la bruja. No llevaba una pizca de maquillaje, su pijama era la misma de ayer, es como si estuviera acostumbrada esa dinámica, actuaba como si fuera su casa.
—Tienen canela.—Agregó sorprendido, sus ojos se iluminaron ese sabor le traía viejos recuerdos.—Haz mejorado .
—Es lo único que puedo cocinar sin desatar un desastre biológico.—Contestó la mujer llevando la vista a otro punto.—Soy una pésima cocinera.
—Una vez tratamos de hacer galletas y terminamos provocando un incendio.—Intervino emocionado el niño, era la primera vez después de muchos años que su padre lo acompañaba a desayunar—Alfred solo nos tiene permitido usar su cocina para desayunar.
El rubio llevo su vista al mencionado que estaba parado a un lado de la puerta con el semblante serio. El dueño de la casa levantó el pulgar como si aprobara su decisión, él conocía lo peligrosa que era la leona dentro de la cocina. Alfred por primera vez quedó sorprendido por su jefe, nunca antes había estado tan relajado.
—Ya que estas en casa quería pedir tu permiso para llevar a Scorpius algunos museos.—La rubia giro a guiñar el ojo a su cómplice menor de edad.— Alfred necesita tu aprobación para levantar los hechizo de protección y dejar salir a Scorp. —Draco entrecerró los ojos.—Sabes que soy una excelente maga, puedo cuidar de él.
—No dudo de tu capacidad, ayer no terminamos de hablar.— Draco se detuvo al notar como la chica le preparaba una taza de café negro con una cucharada de leche y un cubito de azúcar.—Sra Weasley.
La mujer lanzó un bufido al escuchar ese apellido, el hombre lo había hecho con alevosía, era claro que Draco necesitaba explicaciones. Le pasó la taza de café restando importancia a su ataque.
—Ese no es mi apellido.—Le contestó fríamente llevando sus ojos a Scorpius.—Sunshine ¿No le ibas a enseñar a tu padre algo?
El rubio asintió para saltar fuera de la mesa emocionado, al salir de la cocina, la mujer llevó su vista al mayordomo quien entendió la orden implícita. Los dejo solos.
—Me separe de Ronald hace más de un año.— La mujer le dio un sorbo a su café negro, sin azúcar.— Sabes por qué estoy aquí ¿Verdad?.—El hombre desvió la mirada, Hermione posó la palma de su mano sobre la blanca del rubio.—Te amo Draco.
Scorpius entró a la habitación armando un alboroto, le paso un par de pruebas que su profesora, niñera y cuidadora le hizo. En cada uno de las examanes tenía una filas de palomitas, era un excelente estudiante. Draco revisó los pergaminos, el orgullo hinchó su pecho.
—¿Estas orgulloso de mi?.—Cuestionó ilusionado.— ¿Papá?
—Sí, claro que estoy orgulloso de ti.—El hombre estiró los brazos para guardar a su hijo, las palabras de Hermione lo dejaron desarmado.— Tienen mi permiso para salir de la mansión cuando lo deseen.
El hombre se aferró a su hijo, en menos de 12 horas su vida dio un giro de 360 grados, abandono su viaje de negocios, iba tarde a la oficina, su mundo estaba de patas hacia arriba y no lograba mantener el ritmo de su corazón en rangos normales. Por el rabillo del ojo noto como la castaña sonreía, ¿Estaba mal sentirse tan feliz? tenía tantas preguntas pero temía hacerlas. Algo realmente malo tuvo que sucederle a la castaña y le dolía pensar que no estuvo con ella. Se preguntaba una y otra vez ¿Donde estaba su bebé?
Notas de la autora:
Una telenovela se vivió entre el Dramione xD lo siento no puedo evitar el drama. Espero les guste este cap algo largo. Gracias por los reviews!
