-Interesante, doctor. -Dijo con una voz extrañamente tranquila y baja, al doctor no dejaba de sorprenderle aquellas reacciones fuera de lo común del demonio, pareciera que algún hoyo en su oscura alma se había llenado. Pero las cosas pronto empezaron a volver a la realidad.

-¿Quién te lo entregó? - Black Hat interrogó y frunció el ceño con aquellos ojos desafiantes y entrecerrados típicos de él.

Flug rió nerviosamente ante la pregunta de su contraparte, acariciando su nuca y desviando su vista. - No me la han entregado, yo la robé. Fue hace muchos años cuando trabajaba como agente doble en Alemania, también era un criminal de medio tiempo. La verdad es que más que robarlos estaba salvando a esos libros y demás artículos de ser quemados, pero en fin.

-Vaya vaya.. - Una voz un tanto burlona respondió.- En tu curriculum no decía nada de haber sido El Fantasma Del Museo, uno de los villanos más...enigmáticos…ágiles...ni capturado ni reconocido, muchos decían ser una leyenda o una conspiración colectiva, y resulta que eras tú todo este tiempo. Lastima que ahora solo eres mi subordinado. - Flug se sonrojó ante ser llamado de esa forma, por vergüenza de que su jefe recordase su CV, y porque hace mucho no había escuchado su apodo de súper-villano, además de sus cumplidos, oh esos lindos adjetivos que usaba que sin querer se referían a él, pero claro ahora con gusto era SU subordinado... su estómago revoloteaba y de nuevo se sentía en la cima del mundo al ser reconocido de tal forma por nada más que el ser más poderoso que conocía, el que admiraba inmensamente.. oh no.

El ex-ladrón se frotó los ojos incrédulo y en su mente se dio unas palmadas para volver a la realidad, a su vez sintió miedo a que el otro siguiese preguntando o desconfíe de él por haber ocultado una gran parte de su identidad, aunque siendo sinceros, él era un experto en el rubro de misterio e identidades ocultas y Black Hat ya lo sabía. Su jefe prosiguió. -Si que te llevaste una grandísima suma de dinero con todos esos robos.

El otro villano se sonrojó aún más y mirando a su jefe rió con dulzura y alegría, lo cual no dudó en ser notado pero esta vez no criticado. -Dinero no, solo quería algunas cosas para mi colección, por el amor al arte y a la literatura en especial.

-Muy entendible, todo villano tiene un propósito de serlo sin importar cuán ridículo le parezca a otros. Y un crimen perfecto solo se culmina con mucha pasión. -Black Hat destacó sus últimas palabras levitando el libro del menor, un puño que se habría en filosas garras en el aire mientras su otra mano dejaba su propio libro en su sitio, se relajó una vez más y tomó con ambas manos el libro perteneciente al muchacho y delicadamente acarició el lomo de cuero de aquel, se dirigió con suaves pasos de vuelta a Flug. El demonio todavía tenía algo que decirle pero el otro le ganó la palabra, nerviosamente tomando sus cosas del piso y acomodandolas en el hombro para luego pararse erguidamente, Flug tenía miedo a ser regañado o interrogado sin escapatoria y claro que estaba contento pero ya conocía a su jefe así que no esperaba que le dure la calma por mucho rato.- ..Y uhm, y bien, ¿desayunamos?

-Solo un momento. -De pronto el de sombrero negro lo cogió del brazo fuertemente.- No terminamos de hablar.

Flug soltó un quejido diminuto y con obediencia avanzó, las manos del otro eran fuertes y firmes y eso no era que lo molestase mucho, más bien le impresionaba y dudaba mucho que supiera cómo tomar a alguien con delicadeza. Luego recordó algo interesante.

No había forma de que aquella criatura tomara con tal delicadeza un libro si es que no supiese lo que significaba saber controlar su fuerza.

-Flug, dijiste que mi apariencia es comparable con algunas... especies. - De nuevo esa mirada penetrante lo ojeaba de pies a cabeza, ambos secretamente envidiaban la belleza del otro, tal vez no era envidia, tal vez ni era admiración, simplemente se miraban y sabían que sus pensamientos estaban fijos el uno del otro pero sin decir ni una sola palabra acerca de ello. Black Hat soltó al curioso hombre y rascó su rostro grisáceo con sus manos en una sutil señal de incomodidad. -Quiero que elabores.