Esa mañana el señor Malfoy llegó a la oficina con una radiante sonrisa en los labios, gesto desconocido para los empleados de la empres Malfoy. Era un mito que el mago fuera capaz de hacer ese gesto tan cordial, algunos creyeron que esa mañana estaba bajo el efecto de un imperius. Se corrió el chisme sobre su viaje de negocios cancelado, por primera vez cancelaba una junta debido a su inasistencia. Teresa se encontraba de un pésimo humor, el rubio continuamente le daba santo y seña de sus actividades del día, no existía reunión o evento que ella no controlara.

—¿Draco qué ha sucedido? .—Una preocupada bruja ingresaba por la puerta dibujando una mueca de molestia.— Has llegado tarde.

—Esta será mi hora de entrada de hoy en adelante.— El hombre comentó seriamente leyendo algunos pergaminos .—También mi horario de salida va cambiar, así que no quiere juntas después de las 7 de la noche.

La mujer mordió su lengua, no entendía ese cambio de actitud de un día a otro. Él siempre fue un brujo consagrado a sus negocios, vover a los Malfoy la familia de magos más rica del mundo siempre fue su objetivo. A Teresa le agradaba la idea de acompañar a un hombre tan ambicioso como ella, lo admiraba y amaba desde la penumbras. Lentamente se volvió en su incondicional con el objetivo, de en un futuro volverse la señora Malfoy.

—Te necesitamos para que tomes decisiones.—La mujer interrumpió la lectura del rubio, quien levantó levantó una ceja intrigado.—No puedes dejar los negocios a la deriva.

-—Creo estar rodeado de inteligentes personas en las que puedo confiar y delegar responsabilidades.—Apartó los pergaminos de su rostro para mirar fijamente a la rubia.— Quiero pasar más tiempo con mi familia.

Draco seguía amando a Hermione, la confesión de la mañana solo disparó una serie de ilusiones nunca antes vividas, anhelaba una familia con ella y Scorpius, estuvo a punto de buscar información de lo sucedido entre ella y Ronald pero sería paciente hasta que ella confesara. Ella siempre fue más inteligente que él. Teresa dio un par de pasos hacia atrás, no le agradaba la nueva actitud de su jefe, temía que el cambio se debiera a la presencia de esa bruja castaña.


Scorpius acomodaba el moño rojo de su cuello, esa mañana usaba unos jeans deslavados, una camisa tipo polo, y un cardigan negro con botones. Era la primera vez que deambulaba por las calles de New York muggle, regularmente sus niñeras solo visitaban barrios mágicos. Se quedó quieto un momento al notar como unos muggles bailaban.

—Sunshine no te alejes de mi.—La castaña se giró para observar al chico, se agacho para pellizcar sus mejilla.— Otro día podemos ir a explorar el barrio pero ahora vamos tarde.

—Los muggles son raros.-—Contestó en voz baja sujetando fuertemente la mano de su compañera, sus ojos estaban ùestos en un sujeto lleno de piercings y tatuajes.— A veces me dan un poco de miedo.

Hermione se puso de cuclillas para depositar un beso en las mejillas. El primer paso para fomentar perjuicios es el miedo, temor a las personas que piensan, visten, o son diferentes a nosotros.

—No debes temer, hay muchos muggle buenos como también existen magos malos.— La chica acarició la mejilla derecha, era tan idéntico a Draco.—Mis padres son muggles y te puedo jurar que fueron sensacionales, cuidaron de mí y siempre los amaré.

—Mi abuelo dice que son salvajes, agresivos y envidiosos .— Bajo su mirada apenado, él no tuvo contacto con los muggles más aquella niñera con orígenes similares a Jane. — Quizá mi abuelo se equivoca.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Hermione, llegó en el momento correcto para alejar a Scorpius del camino que Draco siguió de niño. Los señores Malfoy continuaban viviendo en sus viejos prejuicios, con Draco tan distante de su hijo, este era masa lista para moldear bajo el control de Lucius. No dejaría que ese niño creciera con el peso de la intolerancia o racismo.

—Tu padre hace tiempo que no piensa como tus abuelos. Anda vamos a comprar las margaritas.—Señaló una florería puesta en la esquina.— La casa de Luna está a una cuadra.

El rubio asintió emocionado para acompañar a su cuidadora. Se mostró apenado al pedir las flores pero esa muggle de piel morena y cabellos negros rizados le extendió una sonrisa que le dio confianza, así que se adentro a la tienda siguiendo a la dependiente.

—¿Son para tu mama?.—La morena cuestionó, el rubio negó con la cabeza.—¿Para la niña que tes gusta?

—No, son para mi maga naturalista favorita.—Confesó emocionado señalando el listón azul.— Ella es muy famosa, inteligente y linda.

La dependiente apretó los labios sin entender a qué se refería el niño con eso de "maga naturalista" , le resto importancia debido a que los niños continuaban siendo muy inocentes. Scorpius se giró para solicitarle dinero a su nana, esta le dio un par de papeles verdes. Scorp inseguro si aquello era dinero se los paso a la dueña de la florería. Hermione salió para observar algunas plantas, deseaba llenar la mansión Malfoy con más naturaleza para que dejara de ser tan sombria., deseaba un hogar lleno de más luz.

—Sunshine de regreso podemos comprar estas plantas para colocarlas en la sala.—La chica elevó la voz mientras señalaba unas clivias.— Me encantaría llevar varias, debemos traer a tu padre para que escoja unas para su despacho.

La mujer continuó observando las plantas mientras el rubio la observaba con admiración.

—Le puedes comentar a tu mamá que los martes organizamos un taller de floricultura para principiantes .—La vendedora comentó al chico dándole el ramo de margaritas y recibiendo el dinero.— Tenemos un amplio catálogo de plantas para casa.

Scorpius agradeció la invitación tímidamente, quiso corregir a la vendedora pero no tuvo el valor, le fascinó ese hipòtico futuro, ser el hijo de Jane. Se giró hacia la castaña que continuaba inmersa mirando y fotografiando algunas plantas. No le desagrada la idea de que otros pensaran que ella era su madre. Una inusual alegría se posó en su pecho, quería gritar, saltar.

—Yo le comentaré a mi mamá.—COntestó recibiendo el cambio y guardando las monedas en los bolsillos del pantalón.—Gracias

Hermione le ayudó con el enorme ramo de margaritas blancas atadas con un moño azul., tomo de la mano al rubio quien se pegó orgulloso a ella. Scorpius levantaba la barbillo orgulloso de pensar que otras personas asumirán que eran madre e hijo paseando por la ciudad. No era mala idea, su padre parecía respetar ya aceptar la compañía de Jane.


Levantó la mirada observando los números marcarse en un tablero, en pocos minutos conoceria a su heroína.

—No te pongas nervioso.—La castaña indico para agacharse y acomodar un rebelde mechón que se salía de su lugar.—Hueles a manzanas y te ves hermosos.

—Quiero causar un gran impacto a mi futura mentora.—El niño mencionó orgullos tratando de respirar con calma.—En el futuro me convertiré en un brujo naturista famoso como ella, viajaremos por el mundo juntos.

La castaña dibujó una sonrisa, le agradaba saber que su pequeño sunshine tenía planes tan impresionantes. Cuando llegaron al piso indicado se irguió para observar como las puertas se abren. Al Ingresar al departamento se encontró con una hinchada rubia, que usaba unos leggings negros con una blusa larga roja, en su s pies llevaba unas peculiares pantuflas en forma de cocodrilos. Hermione se acercó para saludarla depositando un beso en la mejilla.

—Scorpius, te presento formalmente a Luna Lovegood, una de la investigadoras y brujas naturistas más famosas del mundo mágico .— La mujer recién presentada miró al niño regalándole una coqueta sonrisa.— Yo no mentía al decir que era más bella en persona.

—Es un placer conocerte Scorp.—La rubia indicó estirando los brazos para aceptar las margaritas.—Son mis favoritas, luces muy guapo.

—Wow, eres hermosa.—EL niño tartamudeo emocionado sin poder cerrar la boca de lo asombrado que estaba, esa chica era como siempre la soñó, sus rizos largos y plateados cayendo por sus hombros, ojos azules como el cielo.— Es un placer conocerla, tengo muchas preguntas sobre sus viajes

El niño usaba prefijos que mostraran el respeto y admiración que sentía por esa mujer. Luna sujeto al rubio de la mano para dirigirlo a la sala, ahí tomaron asiento sobre un sofá. Scorpius no dejaba de cuestionar sobre las características de algunos animales, eran preguntas interesantes. Hermione se acomodó en otro sofá siguiendo la conversación.

—¿Crees que pueda ir en un futuro a una excepción contigo?.—Cuestionó el pequeño ilusionado, ese había sido su sueño desde que supo de la existencia de la bruja.—Quiero volverme un mago naturalista como tú.

—Cuando seas mas grande y hayas asistido a Hogwarts habrá un lugar para ti en mi equipo .— Contestó la rubia acariciando esos cabellos de tonalidades oro, era como tener un mini Malfoy tierno y dulce en las manos.—Debes esforzarte por estudiar mucho. ¿Su padre no tendrá problemas con esa profesión?

La mujer llevó sus ojos hacia la castaña quien negó con un movimiento de cabeza

— Ya suficiente dinero ha hecho Draco en los últimos años como para obligar a mi sunshine hacerse cargo de los negocios.—La bruja agregó usando su varita para levitar las margaritas y acomodarlas en el interior de un jarrón.— Scorp será lo que desee, no dejaré que su padre se interponga en sus aspiraciones.

—Draco siempre puede tener más hijos a quien delegar responsabilidades—-La rubia interrumpió con una pícara sonrisa provocando que la castaña se sonrojara.— Sería lindo tener mas admiradores con el rostro de Draco.

La ceja de pequeño Malfoy se levantó con duda no entendía qué significaban sus palabras pero si le emocionaba tener más hermanos, entonces llevó sus ojos a su guardiana. Le agradaba la idea de que ella fuera su mamá. Los tres continuaron conversando de otros temas hasta que unos berridos provenientes de la puerta captaron su atención.

Nuevamente Harry peleaba con su retoño, ambos no lograban ponerse de acuerdo para decidir quien era el mejor jugador de la temporada de quidditch. El niño odiaba los deportes y solía acompañar a su padre por que su madre lo obligaba ir. Aunque no le agradaba esa disciplina se considera un sabio observador y por ciertas razones estaba seguro que su decisión era mejor que la de su padre, quien solo se guiaba por instinto.

—A veces es imposible hablar contigo.—El niño lanzó un suspiro de cansancio para girarse y observar a los visitantes.— Madrina Mione.

El chico de cabellos negros corrió abrazar a su madrina, dejando a su padre con la palabra en la boca y las bolsas con comida.

—¿Qué hace un mini malfoy a lado de mi esposa?.—Cuestionó flotando las bolsas de papel hacia una mesa, donde las deposito y caminó en dirección a su mujer.—Eres idéntico a tu padre, hasta ese ceño fruncido qué hace cuando está molesto.

El hombre tomó asiento a un lado de su esposa para pasar el brazo sobre sus hombros. A Scorpius no le agradaba el "esposo" de su ídola, lo creía algo tonto y feo para ella. La molestia en el Malfoy aumento al ver que ese otro niño abrazaba a su guardiana, en definitiva los hombres Potter no eran de su agrado.

—Albus, él es mi pequeño sunshine llamado Scorpius.—La mujer estiró el brazo para presentar al rubio que se sonrojo por el apodo.— ÉL es un gran admirador de tu madre.

El pelinegro le dedicó una penetrante mirada a ese nuevo inquilino, notó las margaritas sobre la mesa, quizá un regalo del nuevo admirador de su madre. A Albus no era partidario de compartir a su madre pero sabía que su padre enfureció cada vez que alguien, aparte de él, le regalaba flores a la gran Luna. Le fascinaba hacer explotar a su padre de celos, ese chico le iba a agradar.

—¿Quieres ver mi colección de fotos sobre las expediciones de mamá?.—Albus le cuestiono a ese chico de rizos rubios, le agradaba, a muchos niños no le gustaban las locas ideas de su madre.— Hay muchas fotos de mamá disfrazada.

El rubio saltó fuera del sofá para asintió emocionado. Le encantaba ver a su idola disfrazada de diferentes animales, acompañó al pelinegro por un pasillo hasta llegar a su habitación. Harry no apartó la vista de la dirección donde los chicos desaparecieron, era la primera vez que Albus era amable con otro niño, ni siquiera con sus primos Weasley se sentia comodo de invitarlos a su habitación.

—No puedo creer que el primer amigo de mi hijo sea el hijo de Malfoy, mi enemigo en el colegio.—El moreno chasqueo la lengua acomodando los lentes.— Ese niño no quiere a sus primos ni a 10 metros cerca de su habitación.

—Los Weasley son una banda de revoltosos y nuestro hijo es mas tranquilo ademas de ser el más pequeño.— Agregó la rubia caminando hacia las margaritas que descansaba sobre una mesa.—Es todo un galán como su padre, Draco también me ha regalado flores cuando me conoció.

Potter bufó molesto ante la confesión.

—Te recuerdo querida que yo fui el primero en regalarte margaritas.—Mencionó orgulloso el hombre tratando de disfrazar sus evidentes celos. —También quiero recalcar que eres la SEÑORA POTTER.

Hermione caminó hacia la mesa para sacar los víveres que Harry había atraído. Sabía que su amiga le agradaba hacer enojar a su esposo, ultimamente estaba de mal humor. Le era imposible salir de ese departamento, su segundo libro estaba pausado hasta que diera a luz. Encerrada en ese departamento sus diversiones solo se basaban en hacer enojar a su posesivo marido.

—¿Como te fue con el reencuentro ? —La rubia decidió cambiar de tema ayudando a su amiga, de reojo observa el perfil de su esposo que fingía leer el profeta pero seguía la plática entre ellas.— Sospecho que no fue tan malo, te dejo salir a la calle con su hijo.

—Draco no sabe nada de mi vida, se ocultó dentro de una burbuja así que no sabe lo sucedido con Rose y Ron.— La mujer dejó escapar un suspiro.— Por el momento estamos llevando la fiesta en paz, le he dicho que lo amo, quizá eso lo calmó.

—No solo se alejo de ti sino de sus amigos más cercanos.—Intervino Harry dejando caer el periódico sobre la mesa.—Sigo creyendo que no es buena idea pero todo estará bien mientras las pesadillas no vuelvan.—El hombre caminó en dirección a las mujeres para ayudarles con los víveres.—¿Cuando le dirás la razón porque te separaste de Ron?

La castaña tomó asiento llevando las manos a la cabeza, abrir su corazón y traer los recuerdos que tanto le dolían no era sencillo. Llevaba dos años tratando de superar lo sucedido aquella noche, tarde o temprano Draco debía saber la verdadera razón porque se separó de Ronald, lamentablemente no fue por él.

—¡Mamá, ven por favor!.—Un grito al otro lado de la sala atrapó la atención del trío.—Scorpius quiere que le cuentas la historia de cuando un billywig pico a papá-

—Me encanta contar esa anécdota.—La chica caminó en dirección a donde estaban sus dos más grandes admiradores.— No puedo olvidar que tu padre se atoró en un árbol y un pájaro carpintero picaba su cabeza, fue tan gracioso

Harry rodó los ojos, ser esposo de Luna era más peligroso que buscar y acabar con los horrocruxes, continuó sacando los víveres cuando detecto como su amiga no había quitado la vista del pasillo donde desapareció Luna. Ella también se había dado cuenta.

—Esta muy palida y su pies se han hinchado más de lo normal.—Comentó girándose para detener los movimientos de su amigo.— ¿Qué ha dicho el medimago?

—La próxima semana forzaran el parto en un Hospital híbrido, ahí practican medicina muggle y magia.—El hombre contestó abatido para dejarse caer en la silla, sus labios se unieron nerviosamente.—Tengo mucho miedo Herms, no sé qué haré de mi vida si la pierdo.

La castaña abrazo por la espalda al hombre, nunca se imaginó que el estado de su amiga fue tan grave. Luna se había opuso firmemente adelantar el parto debido a que la bebé no estaba formada completamente y le causaría un daño irreversible, deseaba seguir hasta el final donde un parto no provocará un riesgo para la niña. Potter por primera vez después de que terminara la guerra sentía un absoluto pavor. Su esposa era su roca, su fuerza para seguir andando, con ella la misma vida era una aventura.

Scorpius disfruto su estadía en esa casa, fue un total sueño pasar casi todo el día con su ídola pero también fue feliz al tener a su primer amigo. Albus era muy parecido a él, tenían casi la misma edad y amaban el trabajo de la gran Luna Lovegood. Además a ambos le gustaba molestar al héroe nacional. La familia Potter era pequeña pero cálida, muy a su pesar descubre lo feliz que era esa rubia rodeada por esos dos hombres, él también quería conocer a Lily, así se llamaría la hermana de Albus cuando nazca. ÉL también deseaba más hermanos.


Hermione logró crear una conexión entre las chimeneas de la familia Potter y Malfoy. Así los nuevos amigos podían visitarse continuamente además de que la leona estará al pendiente de su amiga Luna. Los compañeros de viaje arribaron a la sala de la mansión emocionados.

—¡Nick! ¡Penny! he traído muchas sorpresas para ustedes.—El niño gritó a los cuatro vientos, los elfos aparecieron en un segundo.— Luna es hermosa y tiene un increíble hijo llamado Albus, vamos a mi habitación para mostrarles todo.

Los elfos saltaron de alegría y siguieron a su joven amo por la escaleras.

—Pensé que el permiso era para ir a un museo.—Una varonil voz resonó por la sala, entonces Hermione descubrió una figura recargada en una columna.—Me mentiste para llevar a mi hijo a conocer a la esposa de cara rajada.

—Me has atrapado.—La mujer levantó los brazos aceptando su culpabilidad, camino en dirección al rubio quien ya daba un par de pasos para encontrarse con ella.—No pensé que llegaras temprano.

El hombre buscaba cualquier motivo para estar enojado con ella pero era imposible, era inmensamente feliz de tenerla de vuelta en su vida. Leyó a conciencia el contrato que torpemente firmó sin leer, confiando en el juicio de Teresa, un gran error. Sujetó a la castaña por la cintura cuando esta se colgó a su cuello.

—-Llegaré a las siete todas las tardes para cenar con ustedes.—Mencionó acercando tentadoramente sus pálidos labios.—Sé que odias cenar tarde, luces hermosa.

—Tu no te ves tan mal.—Contestó depositando un beso, bajó los brazos por sus hombros hasta abrazarlo, puso el rostro en ese pecho.— Hueles a manzanas, extrañaba tu aroma.

El hombre hundió la punta de su nariz en esos cabellos castaños, la adoraba pero le hacían falta esos rizos castaños, echo un vistazo a las escaleras comprobando que su hijo quizá continuaba conversando sobre su aventura del día. Era agradable verlo tan feliz.

—Contigo me siento en casa.—Susurro el hombre aferrándose de la mujer con el temor de que esta desapareciera.—Yo también te sigo amando.


Notas de la autora: Este fanfic no tiene una historia muy estructurada y compleja, ya que nació como un oneshot así que irá avanzando lentamente sin mucho drama. Espero les este gustando las capítulos. Gracias por sus reviews, en verdad les agradezco. ¿Qué les gustaría ver en este cap? falta conocer a los gemelos de Ginny, también debemos saber que le paso a Ron, etc.