Akatsuki no Yona
Yona/Hak
Advertencia: explícito y descriptivo.
Capítulo III
La noche se sentía calurosa, y de hecho lo estaba al punto que había despertado sin un motivo aparente, pero descubrió luego que se encontraba desagradablemente sudada, tanto que su propia humedad la había despertado. Intentó volver a dormir, moviéndose hacia el lado contrario al que solía ocupar y volteó la almohada, no obstante aunque lo invocó, el sueño no acudió, a pesar de lo mucho que anheló someterse a su necesario y siempre bien apreciado embrujo y tras aceptar que no sería tan fácil como hubiese deseado, pateó sin delicadeza la delgada y liviana sábana que la cubría hacia un costado, lamentando el haber despertado a esa hora, que la definía como poco apropiada aun sin tener certeza de cual era, aunque intuía que era demasiado temprano como para hacer cualquier otra cosa que mirar el infinito, porque aunque una ducha le parecía atractiva, al tomarla, si es que existía cualquier posibilidad de volver a dormir, junto con el agua que recorrería su cuerpo y luego se iría al drenaje, éstas se irían para siempre.
Colocó su brazo bajo la almohada, que había terminado abrazando de manera posesiva a pesar del calor, se vio obligada a aceptar que aquello que venía a su cabeza constantemente, pero que se obliga a si misma a ignorar, estaba comenzando a afectarle al punto de no dejarla dormir.
Había imaginado que las cosas no iban a ser como habían sido antes, pero no estaba preparada para que distaran tanto.
Hak y ella vivían bajo el mismo techo, pero era como si no fuera de ese modo. Él salía del departamento antes de que ella despertara, y llegaba tan tarde que no estaba segura de que él estuviese descansando la cantidad de horas necesarias.
Desde el primer día que había vuelto, él había adoptado esa rutina, y no disimulaba que la estaba evitando, pero estaba a la vez cumpliendo lo que ella había exigido al pie de letra, burlando lo que había sido estipulado, sin embargo, ella no tenía nada que objetar, porque compartir tiempo juntos no había sido una de las condiciones y el motivo para tenerlo ahí eran esas cláusulas que su abogado había insistido en decretar.
Había estado agradecida de haberlo podido traer de regreso por esos mandatos, pero habían terminado siendo un arma de doble filo, porque habían pasado cinco semanas, y en todo ese tiempo sólo había conseguido verlo en tres oportunidades, y si tenía que ser honesta, todas planeadas genialmente en su cabeza, pero que cada vez que tenían que ser llevadas a cabo, era como si su cerebro, frente a Hak, se tomara un descanso y abandonaba sus funciones; terminaron convirtiéndose todas y cada una de ellas en el ejemplo de la definición de "mala actuación". Terminó dándole excusas muy poco creíbles, avergonzándose a sí misma y llevando consigo una frustración nunca antes conocida.
Ella no había podido prever que la situación podía estar peor que cuando él no estaba en la casa. Creyó inocentemente que las cosas serían incomodas al comienzo, pero que eventualmente tendría la oportunidad de arreglar las diferencias con él, conversando, como las pocas oportunidades es las que se habían disgustado antes, pero él no tenía intención de escucharla… y no tenía que decírselo, su comportamiento hablaba por él.
No lograba definir cuándo había empezado a darse cuenta de que él le interesaba de manera distinta, pero no había sido sino hasta que él la había besado, y como poco a poco, sin mayor resistencia de parte de ella, su cuerpo reaccionaba a los avances que noche tras noche se daban.
Recordó con vergüenza y excitación como sus manos grandes y siempre tibias se posaban en su cuerpo, temblando en un comienzo, y como avanzaba con sus dedos temblorosos, tocándola con cuidado. Remembró con peligrosa sustantividad cómo empezaba besándola sutilmente, ascendiendo desde su mandíbula hasta finalmente llegar a sus labios, los cuales eran reclamados por él, y sin mucho tardar, terminar descubriendo que él se había hecho todo el camino hasta su vulva sin que lo notara, y para cuando lo hacía, Hak acariciaba con pleitesía inconmensurable su femineidad. Él no se detenía hasta que ahogaba sus gemidos con sus besos.
Movió sus piernas con incomodidad. El calor había incluso aumentado, y él aire comenzó a viciarse.
Sintió sus pezones erguirse y fue consciente del roce de la suave tela en estos, aunque no estaban tan sensibles como sabía que podían llegar a estarlo.
La humedad se hizo presente tal y como lo hacía cuando él la estimulaba directamente, pero la gran diferencia era que en esa oportunidad él no estaba provocándola. Hak no había incitado su estado actual de manera personal, pero había sido el causante de cualquier modo.
Reconoció la sensación: el calor, la humedad y el deseo de satisfacer una necesidad que hasta antes de haber compartido con él, no había conocido, y era embarazoso admitirlo, pero en ese momento pensó en él, en que quería tocarlo sin reprimir la curiosidad que su cuerpo había despertado en ella; si tenía la oportunidad de volver a vivir algo así con él, no se contendría y le diría lo bien que se sentía el poder hacer eso con él.
Anhelaba más de aquella especial atención que él había estado acentuando en sus pezones en las últimas sesiones. Se cuestionó si era posible, pero tan pronto pensó en ello y se concentró en esas memorias, casi podía sentir como la punta de la lengua de Hak -la cual no había dejado centímetro sin recorrer- succionando de manera alternada, variando en intensidad, siendo brusco en exceso en ocasiones, y en otras, tan suave que resultaba desesperante. Él jugaba con ella, y ella no tenía reparos en prestarse para ello.
Sin embargo, más que su ansiada liberación, anhelaba más el escucharlo gemir como esa vez, cuando ella se había atrevido a acariciar por encima de la ropa su erección. Había sido un quejido tímido, y tan masculino a la vez, que estaba segura de que nunca podría olvidarlo, porque había sido lo más erótico que había oído.
Y ella había sido quien lo había provocado…
Se giró hacia el otro lado, esperando dejar de sentirse como lo estaba haciendo, pero aquello no tuvo ningún efecto, había conseguido mantener alejados esos recuerdos hasta ese momento, pero una vez que se manifestaron era como si no estuvieran dispuestos a abandonarla, y conforme lo hacía, su humedad siguió aumentando y su clítoris, muy consciente de su necesidad, latió, haciendo más difícil el poder ignorarlo.
Se había sentido febril antes, pero había podido disiparlo. Se sentía más normal si era alguien más quien se encargaba de su acaloramiento repentino, pero no había alguien más, y la temperatura no descendía…
Sin pensarlo demasiado llevó su mano hasta su entrepierna. Jamás había hecho hasta entonces algo así, pero no sabía qué más hacer, era difícil pensar en cualquier otra cosa, e imitó los movimientos que él había hecho, pero el grosor de sus dedos era distinto, por lo que el trabajo requería de más esfuerzo.
Se sentía húmeda y hasta un poco ridícula, porque sus propias caricias no estaban teniendo el efecto que si había logrado Hak, no obstante ya había llegado hasta ahí, y no se detendría. Se esmeró en sentir sus dedos y poco a poco fue acostumbrándose, y creó su propio ritmo, y antes de notarlo sus propias caderas estaban buscando más de aquel toque que en un principio había sido retraído, pero ya pasados los minutos estaba aprendiendo a disfrutar.
Le había gustado, aunque si le preguntaban, seguía escogiendo a Hak, sin embargo una vez más aliviada comenzó a reírse sola, tras notar que su corazón se había acelerado, la temperatura había aumentado gradualmente y había hecho algo nuevo, muy parecido a lo que se sentía cuando era más pequeña y hacía alguna travesura.
Fue al baño percatándose sólo entonces de lo temblorosas que estaban sus piernas. El orgasmo había sido intenso, y también pudo sentir los oídos tapados… ¿era un efecto de la autoestimulación? Seguramente era algo que podría responder cuando tuviera algo más de práctica, y se avergonzó al reconocer que aquel ejercicio onanista era algo que estaba muy dispuesta a repetir.
Podría haber tomado agua en el baño si no fuera que no era una práctica que le agradara, sabía bien que el agua que salía del grifo estaba limpia y potable, pero aun así no podía beberla.
Se dirigió todavía con esa sensación de debilidad en las piernas, que no hacían más que recordarle lo que había hecho, hacia la cocina, y tomó un vaso y con más avidez de la que creyó, tragó el agua sin pausas.
—¿Tomas agua del grifo ahora? —fue interrogada.
Se exaltó y se atoró al reconocer esa voz.
Hak estaba despierto a esas horas, y le había hablado sin que ella forzara la situación. Trató de componerse para poder responderle.
No se había preparado mentalmente para un encuentro fortuito y si bien ella había recibido clases de retórica, en esa situación era como si ni siquiera supiera hablar.
¿En qué momento el hecho de sólo hablar con él se había convertido en algo tan atemorizante?
Lo que él le había dicho hacía alusión a una de las primeras discusiones que habían tenido: ella y su reticencia a beber agua que no fuera envasada. Él insistió en que el agua era sólo agua, y ella por su parte rebatió con que nunca tomaría agua que hubiese atravesado por viejas cañerías.
Se sonrojó.
—El agua es sólo agua —repitió la frase que él había usado.
Le pareció escuchar una risa, pero estaba tan oscuro que no podía comprobarlo en su rostro.
Lavó el vaso que había utilizado y lo dejó a un costado, y cuando salió de la cocina, él siguió ahí, se detuvo y lo miró unos segundos y le pareció tan alto y atractivo, que antes de dejarse en evidencia a sí misma, emprendió el camino a su habitación, sólo sintiéndose a salvo cuando cerró la puerta.
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La habían llamado a ella porque no habían podido hablar con el que legalmente era su esposo, pero a ella no le importaba, estaba conforme con que lo hubiesen hecho.
Estaba asustada.
Tae-Yeon había recaído y ella había llegado tan pronto como había podido.
Ella adoraba al hermano pequeño de Hak, y siempre se había sentido mal respecto a que en realidad no había mucho que pudiera hacer por él.
Tan pronto llegó se apresuró en saber qué estaba pasando, y se enteró que él seguía esperando por una habitación que se desocupara para poder ser internado.
—¿No hay ninguna disponible? —indagó incrédula.
—No del tipo que su seguro cubre —explicaron.
Se molestó al punto que en menos de diez minutos, Tae-Yeon ya estaba siendo acomodado en una habitación.
—¡Yona! —la saludó —. Viniste…
A ella le pareció extraño el comentario. Era como si hubiese pensado que ella no iría en primer lugar.
—Por supuesto que sí… —aclaró ella.
Cuando estaban solos y él era más pequeño, él había adoptado la costumbre de correrse hacia un lado y darle espacio para que ella se recostara junto a él, y acababa de hacer lo mismo.
Su cuñado no había tardado en quedarse dormido, y ella pudo observar con tristeza lo pálido que se encontraba, y como le eran administrado el suero: directo a la vena, dentro de las cosas que pudo reconocer. No era lo único tratamiento que estaba recibiendo.
Tae-Yeon había pasado más tiempo en reposo que en la escuela, y aunque permanecía estable la mayor parte del tiempo, en ocasiones sufría algunas crisis justo cuando pensaban que las cosas mejorarían.
Se había quedado dormida sin notarlo, y haciendo todo lo posible para no perturbar su sueño, ella se levantó de su lado.
Necesitó con urgencia alguna infusión caliente, y cuando la consiguió y se prestó a volver a la habitación, no obstante, antes de arribar, se encontró con Hak y Jae-Ha.
—Hola —saludó incómoda.
Jae-Ha, quien la saludó afectuosamente, se excusó que debía ir al baño y quedaron solos ella y Hak.
—Gracias por apresurar las cosas —dijo él -. Pero no era necesario.
Sintió algo en su corazón, una punzada dolorosa y de efecto prolongado.
—Tan pronto se desocupe una cama lo trasladarán —informó él.
—No te preocupes por eso —agregó ella con rapidez.
—Me preocupa —añadió Hak —. Y tú, tampoco tienes que estar acá.
Él no la quería ahí y se sintió verdaderamente mal, porque sinceramente quería acompañarlo. Asintió, y aunque había querido probar el té darjeeling que prometía traer consigo de vuelta la energía perdida, lo botó en el primer contenedor de basura que encontró, sin siquiera haber tomado un trago.
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Se sentía enojada con Hak por la forma en la que la había tratado, pero algo dentro de ella también le decía que era algo que merecía, por lo que la molestia que sentía, si lo analizaba con un poco más de cuidado, era con ella misma, pero no podía huir de sí misma. Aunque no era que no lo hubiese intentado.
Tan pronto llegó al departamento que compartían, se cambió de ropa y se colocó algo cómodo y abrigador y salió; por primera vez no sentía deseos de estar bajo el mismo techo de él, y se dirigió hacia el único lugar que sabía que podía llegar sin importar la hora.
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Se había atrasado, no había sido su intención terminar pasando la noche fuera, pero había terminado sucediendo de ese modo. Aprovecharía que Hak tendría que trabajar, ella iría a ver a Tae-Yeon.
Por la hora, Hak no seguiría en el departamento, y con avidez se dirigió al baño a tomar una ducha.
Estar bajo esa agua perfectamente temperada, era uno de los placeres cotidianos de los que más disfrutaba. Sabía que el agua era un recurso del que debiera estar más consciente y preservarlo, y aunque lo tenía en cuenta, y se sentía culpable por tomar duchas más largas de lo necesarias, era algo que difícilmente podía evitar. Estaba concentrada terminando de sacar de su cabello el acondicionador, cuando fue sacada de su ensimismamiento por la voz de Hak, y cayó, literalmente, de trasero al resbalarse.
—¡Yona! —oyó.
El agua seguía cayendo incesante sobre su cuerpo, y la caída aunque había dolido no era algo que fuera de cuidado, lo que en realidad lo que se cuestionaba eran los motivos de Hak de haber entrado a su habitación, a su baño mientras ella tomaba una ducha.
—Estoy bien —respondió cuando salió de su estado turbado.
Yona se quedó sentada donde estaba, y alcanzó la llave y la cerró, y esperó a que él le dejara saber el porqué de su irrupción, cruzando sus brazos sobre sus pechos, dándole la falsa sensación de seguridad ante su estado vulnerable de desnudez.
—¿Segura? ¿Necesitas que te ayude? —consultó él.
Miró su cuerpo desnudo y se sonrojó al pensar en que a plena luz del día él podría verlo.
—¡No! —contestó.
El silencio se manifestó, y el estar sentada desnuda y con el cuerpo húmedo en una superficie que no era precisamente cálida, estaba comenzando a repercutir en su cuerpo.
—¿Hak? —quiso saber si seguía ahí.
Hubo una pequeña pausa antes de recibir una respuesta de su parte.
—Tae-Yeon pidió que me disculpara por lo que te dije ayer —expuso él —. Me escuchó.
Tae-Yeon no era el niño del tipo caprichoso, de hecho él nunca pedía nada. Muchas veces se había sentido mal y no había avisado, complicando su estado de salud todavía más.
—Y tiene razón… —reconoció.
No estaban hablando de nada concerniente a ellos, pero sólo escuchar su voz era suficiente para hacer que su corazón se acelerara.
—Y tengo que pedirte algo especial —agregó.
Esperó impaciente, pensando desde ya que lo que él quisiera se lo daría.
—Por favor, no seas tan amable con él… —solicitó —. Será más difícil darle respuestas cuando tú y yo nos divorciemos…
No tenía que terminar la frase, ella sabía que se refería al acuerdo y a lo que pasaría una vez que el tiempo que quedaba llegar a la fecha límite.
Se levantó y volvió a dar el agua, y sin importarle si él seguía ahí o no, continuó justo donde había interrumpido su baño, pero con la gran diferencia de que las lágrimas y el agua de mezclaron en esa oportunidad.
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Se dirigió hacia el hospital. No estaba dispuesta a oír la petición de Hak. El día anterior Tae-Yeon, mientras se estaba quedando dormido le había dicho que la había extrañado y que estaba contento de que estuviera con él. No era como que ella tuviera algo más que desease hacer, y acompañarlo le parecía que era lo más natural.
Cuando Hak llegó más tarde, evitó por todos los medios mirarlo a los ojos y descubrir cuán molesto estaba con su presencia ahí, pero la sonrisa de Tae-Yeon lo valía. Lamentó el haberlo dejado de lado, y en silencio le pidió perdón por haberlo usado para retener a su hermano mayor.
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El teléfono comenzó a vibrar con insistencia, y aunque Tae-Yeon estaba despierto y conversaba animadamente con Hak sobre lo que haría y comería una vez que saliera del hospital, ella se sentía encantada escuchándolos, si bien no era parte de la conversación.
—¿Y tú irás con nosotros, Yona? —averiguó curioso el hermano menor de Hak.
La pregunta había sido directa, y requería de una simple respuesta: un "sí" o un "no", pero ella no quería mentirle. Era de por sí ya un milagro de que por esa situación estuviera entre ellos, difícilmente podría volver a ver a verlo una vez que saliera del recinto, y habían sido avisados que él ya estaba estable y que podría regresar a su casa el día siguiente al medio día.
El teléfono volvió a vibrar, para su buena fortuna, por lo que se disculpó antes de darle una respuesta a la pregunta del chico para ir a responder, sin embargo no sabía cómo sentirse, porque cuando miró la pantalla salía un número que hacía más de dos años de la última vez que había llamado: Soo-Won…
Había salido con una rapidez poco común en ella, y había necesitado desesperadamente apoyarse en la pared más cercana, mientras el teléfono seguía vibrando y miraba el número en pantalla.
No sabía por qué no había borrado el contacto, pero se alegró de no haberlo hecho, porque de haber visto en su pantalla un número desconocido, hubiese contestado, y después de todo ese tiempo, escuchar su voz sería como mínimo, una gran impresión.
No supo cuánto tiempo tardó, pero estimó que el suficiente para que Hak saliera a ver qué pasaba.
—¿Está todo bien? —indagó.
Podía escucharlo, pero no podía procesar alguna contestación adecuada.
¿Soo-Won? ¿Por qué la llamaba…? ¿Por qué reaparecía después de tanto tiempo?
El teléfono volvió a vibrar y ella miró la pantalla de manera automática, sin siquiera meditar en la acción, y nuevamente volvía a aparecer en el identificador de llamadas el nombre de esa persona, y Hak lo vio.
—¿Ya te encontraste con él, verdad? —inquirió —. ¿Fue por eso que no llegaste anoche?
¿Era eso un reproche? ¿Estaba insinuando que él sabía que Soo-Won estaba de regreso? ¿Sugería que había pasado la noche con él?
—¿Lo sabías? —quiso saber.
—Sí. Yo fui quien le dio tu número —reconoció —. ¿No era eso lo que más querías acaso?
Definitivamente no era eso lo que más quería. Estaba equivocado…
—Sólo facilité las cosas… —sostuvo con una sonrisa fría.
Las mismas lágrimas que habían salido esa mañana, pero que había sido capaz de disimular con el agua, en esa oportunidad volvieron acumularse ante la impotencia de los comentarios de él.
No quería que la viera llorar, no quería darle ese gusto, así que simplemente lo empujo, pero por supuesto apenas había logrado moverlo unos centímetros, y a pasos más largos de los que estaba acostumbrada a dar, salió del hospital.
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Sólo pudo pensar en ir con Lili, su única amiga, no obstante cuando llegó a su casa, después de haberla llamado y que no hubiese contestado a pesar de las veces que lo intentó, al mirar por la ventana descubrió la razón: Soo-Won y ella estaba conversado animadamente, y ellos aunque se habían conocido antes, nunca habían compartido una relación cercana.
Estaba estupefacta por el descubrimiento de que su amiga y ese sujeto estuvieran conversando amenamente, también por haberlo visto después de todo ese tiempo, haciendo esas expresiones despreocupadas al hablar y casi podía oír su voz suave y su alegre risa. Las mismas que la habían cautivado una vez…
Fue tan rápido como un milisegundo, pero sus ojos y los claras orbes de Soo-Won se encontraron. Él se levantó con rapidez deteniendo aquellas cuidadas gesticulaciones que utilizaba al hablar, y se dirigió hacia donde estaba ella. Descubrió que Lili la había visualizado también, pero antes de que ellos pudieran llegar hasta ella, subió a su auto, y se dirigió hacia donde no tenía la menor idea, pero donde nadie pudiera alcanzarla…
Continuará...
¡Hola!
Ha pasado un tiempo desde la última actualización... lamento que por un tiempo fuera incapaz de escribir. Espero que no se hayan olvidado de mi porque llegué para quedarme por un largo tiempo :)
El capítulo 137 trajo consigo la inspiración :X
Espero que me dejen saber qué opinan de éste capítulo...
Muchos saludos.
Hasta pronto...
