Akatsuki no Yona

Yona / Hak

Advertencia: mínima discreción


Capítulo IX

¿Por qué sus palabras no eran creíbles? Expresar sus sentimientos finalmente fue como hablarle al viento. Le había dicho que lo quería, y nunca se sintió mejor como cuando se supo correspondida, sin embargo no duró demasiado, ya que lo primero que él hacía era enviarla con Soo-won, habiendo tenido el descaro además de decirle luego que buscara su propia felicidad, sin tomarlo en cuenta a él y todo lo que le había dicho que quería a su lado.

Como si sus palabras no hubiesen tenido efecto en él…

En algún punto había dado a Hak por perdido, pero cuando él regreso luego de supuestamente haberse ido para no volver, ella comprendió que lo más parecido a la felicidad era cuando estaba en buenos términos con él y profundamente relacionado con cuan cerca estaban, y era como si él no lo aceptara… ¿Había demostrado demasiada dependencia? Quizá lo había asustado.

Siempre ella tuvo presente que Hak tenía un hermano pequeño del que era responsable, y conociéndolo él no escaparía de su responsabilidad. No era ningún esfuerzo para ella aceptar a su hermano, de hecho se recriminó por no haber pensado en eso antes, seguramente el vivir separados era para ambos un gran inconveniente. Ella como hija única no lo había considerado. Ella no tenía ese nexo con nadie, sin embargo conocía la relevancia del parentesco y debió haberlo pensado antes, porque parecía en ese momento como si hubiese utilizado a Tae-yeon para retenerlo… nuevamente.

Golpeó el manubrio y se sobresaltó al tocar la bocina por accidente. Las personas que estaban en el semáforo a su lado la miraron y ella se inclinó a modo de disculpa, sonrojándose al haber llamado innecesariamente la atención justo cuando no la necesitaba, porque estaba segura de que su molestia podía ser percibida en su expresión.

Hak le había dicho que se reencontrara con Soo-won y ella obedientemente, como pocas veces, iba de camino al encuentro más que postergado con ese hombre. Ella no deseaba verlo, sus asuntos con él estaban resueltos en lo que a ella concernía pero en su indignación con Hak había terminado llamándolo por propia voluntad tras haberlo plantado, y Soo-won, sin siquiera mencionar que no había asistido a la anterior cita, aceptó reunirse cuando ella. Aceleró y se dirigió al lugar acordado, sin pensar demasiado en el encuentro que se aproximaba…

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—Yona… —saludó él —. Hola…

Lo había visto a la distancia con Lily, pero era diferente el tenerlo frente a ella, hablándole, diciendo su nombre y saludándola con una sonrisa.

—Hola —respondió distante.

¿Lo que seguía a continuación era una banal conversación acerca de cómo había sido el tiempo en el cual no habían tenido contacto o sobre cómo estaba el clima?

Ese escenario era más sofisticado del que por años había imaginado. Muy civilizado. Llevaban uno frente al otro alrededor de cinco minutos, y para haber estado él buscándola para hablar con ella no parecía como si fuera finalmente a abrir la boca, y ella no tenía paciencia ni el tiempo para irse por las ramas. No deseaba prolongarlo más de lo necesario –que a ella no le parecía que lo fuese-.

—¿Por qué? —quiso saber.

Eso era lo único que necesitaba saber. No le interesaba realmente cómo había estado desde la última vez que lo había tenido frente a ella. Su mirada no llegaba a encontrarse directamente con la de ella, y notó que se perdió en los delicados adornos bordados del mantel que cubría la mesa justo entre ellos.

—Demasiada responsabilidad —aclaró.

¿Responsabilidad? ¿Eso había sido ella para él?

—Mucho que perder —continuó.

¿La herencia? Su padre había hecho malos negocios, y aunque no eran acaudalados, ese lado de la familia vivía acomodadamente. La única que hubiese perdido hubiese sido ella de haber seguido adelante como lo habían planeado.

—Merecías a alguien que te amara como tú necesitabas y querías que lo hicieran —soltó.

¿Había sido demasiado efusiva con sus sentimientos? Pero, ¿por qué no serlo? ¿Por qué no demostrar la alegría de verse después de una larga jornada sin saber el uno del otro? ¿No sería eso antinatural y poco honesto?

Había anhelado esas respuestas por años, y creyó que cuando las obtuviera, se sentiría de un modo distinto, pero no había sucedido. Nada había cambiado, seguía careciendo de sentido.

—¿Y tenías que llevarlo todo tan lejos? —inquirió.

Las peleas con su padre, el posterior alejamiento, todos esos planes que en realidad si lo pensaba con cuidado, sólo ella se había involucrado planificando el futuro, él sólo se dignaba a asentir y sonreír, sin manifestar su posición respecto a las decisiones tomadas.

—No imaginé que obtendría una beca en el extranjero —evidenció —. No me hubiese ido de no haberla obtenido.

Entendió sólo entonces que si no hubiese sido por esa beca que obtuvo, ella viviría bajo el engaño de su siempre sonriente y relajada expresión. Esa falsa e inmutable fachada y comenzó a reír, ante la sorpresa de él.

Desde el comienzo el haber tenido una relación amorosa con su primo, a quien su padre rechazaba como posible pareja por el parentesco y otros motivos que nunca había revelado, había sido visto como un acto de rebeldía, pero para ella había emergido de manera natural después de crecer junto a él. Observó su apariencia brillante e impecable y basándose sólo en eso y en su buen carácter parecía el prospecto perfecto para fijar la atención a primera impresión, pero sopesó por unos instantes su historia y habiendo pasado los primeros meses como pareja sin haberse besado, ella lo atribuyó a que él era diferente a todos los hombres que hubiese conocido –no es que hubiese conocido muchos-, prefería leer libros o ver documentales que muchas veces duraban horas en vez de salir juntos. "Él es del tipo intelectual" se decía a si misma. Él sólo la besó cuando le preguntó si había alguna razón por la cual no lo hiciera aun habiendo cumplido cinco meses de salir. No había sido un lugar adecuado, tampoco un momento ideal. Sólo había juntado sus labios con los de ella y siguió caminando, como si no hubiese sido la gran cosa.

Jamás él tomó su mano en público, sin embargo ella creyó que él era cauto con su vida privada y no le gustaban las manifestaciones de afecto con testigos, también estaba que nunca quiso tener sexo, aun cuando ella de manera deliberada y casi directa le había dicho que estaba lista.

Todos los avances que los diferenciaban de un par de personas compartiendo el mismo tiempo, espacio y lugar y unos novios, habían sido forzados porque eso era lo que ella quería, no lo que él esperaba…

—Nunca dejaste de verme como la niña que irrumpía en la biblioteca mientras estudiabas tus muy preciados libros de historia mundial y geografía —espetó.

No lo había dicho de manera acusadora, simplemente estaba haciendo calzar las piezas faltantes en el puzle incompleto que su repentina desaparición había dejado en su vida.

Se sintió absurda por haber querido sin ella haber sido correspondida y no haberse dado cuenta. Había estado dispuesta a darlo todo por quien no requería nada de ella, no obstante no dolía; la herida que creía abierta no sangró al conocer la verdad tras su abandono: él simplemente no la había querido.

—Tú ya tenías a alguien que te atesoraba más que a su vida —justificó.

La sola mención a esa persona, en ese momento que aunque no era lo dramático que hubiese podido esperar, consiguió que se disipara cualquier atisbo de confusión: él era la razón por la que podía estar frente a Soo-won con aquella entereza, hablando del pasado que nunca se había atrevido a enfrentar antes.

Hak…

—Te casaste —recalcó él.

"Y también me divorcié" pensó, pero aquello por supuesto no lo diría.

—Sí —afirmó.

—¿Eres feliz? —quiso saber.

La felicidad era un término fabricado y sobrevalorado. Lo que más había aprendido durante esos años que no era algo que pudiera aspirar a ser un estado permanente, sino que estaba compuesto de momentos que al recordarlos traían consigo una sensación de tranquilidad y calmaban la ansiedad; eran instantes que al rememorarlos automáticamente formaban una sonrisa en los labios y hacían que anhelara más de ellos, incluso cuando no parecían significativos en ese instante...

Hak en un comienzo había sido amigo de él, pero con sus constantes ausencias y viajes de campo, habían terminado acercándose hasta que en algún punto Soo-won no era necesario para ellos estar juntos. Se había sorprendido a si misma buscando su compañía en más de alguna ocasión, no siendo sincera acerca de lo bien que se sentía estando a su lado.

No había notado que las cosas más cotidianas como ir de compras, almorzar o ir a la farmacia no las hacía con quien era su novio. Quien había tenido que ir a comprar toallas sanitarias por ella en un momento de urgencia, había sido el amigo de su novio, así como la persona que la había llevado al dentista cuando mordió una almendra y su muela desapareció de una manera misteriosa.

—Sí —admitió.

No tenía que tener una cita con Hak para sentir que estaban compartiendo un agradable momento juntos. A ella le gustaba lo que preparaba más que cualquier restaurante fino, y cuando no estaban al lado del otro, ella sentía como si él lo estuviera, ¿había acaso tenido algo más real que el hogar que había formado junto a él?

Pensó en su cuerpo fuerte, en sus manos grandes, y en cómo le parecía real cuando tenían sexo que disfrutaba de ello y la hacía sentir cómoda con su cuerpo. Sintió una fuerte excitación al recordar lo masculino que sonaban sus gemidos cuando ellos lo hacían. Quiso más.

—Entonces él si cumplió —respondió con una sonrisa.

¿Cumplir? ¿Quién? ¿Hak? A decir verdad no entendió a qué se refería, pero tampoco quería seguir prolongando la reunión.

—Supongo que dijiste lo que tenías que decir —dijo carente de cortesía.

Sólo entonces obtuvo una expresión seria de parte de él.

—En realidad, no tenía nada que decirte —reconoció —. Buscaba saber cómo estabas.

¿Se preocupaba de ella luego de lo había hecho? Él simplemente no entendió el significado de lo que era el descaro. Posiblemente no haya encontrado la definición en sus libros de historia y geografía.

—¿Gracias por la preocupación? —dijo confundida.

No podía culparla si no podía creerle. Tampoco le importaba en demasía.

—Me voy —le informó —. Me están esperando.

"Y no pretendo tardar en volver a ellos ni un segundo más", pensó. Quiso decirle, pero hubiese sonado como despecho, y realmente no lo era, simplemente su mente estaba allá, y no acompañando su cuerpo.

—Una última cosa —la detuvo.

Lo observó y vio que estaba él con los ojos cerrados y si bien casi no había cambiado en el tiempo que no se habían visto notó su cabello más largo. No se había percatado hasta entonces que en realidad sus facciones eran bastante femeninas y evocó si imagen de niño, y recordó que inicialmente le había agradado por lo mismo: parecía una niña de tan hermoso que era.

—Dile a Hak que te diga la verdad —soltó.

Había tenido suficiente de sus frases cortas. Le había dado más tiempo del que había determinado darle.

—La única verdad de todo esto es que pudiste haberme dicho desde el comienzo que no esperara demasiado de ti —contestó —. Nos hubiésemos ahorrado un montón de tiempo y desgaste.

Probablemente aunque le hubiese advertido, ella no lo hubiese escuchado. En esos tiempos no habría creído que él fuera capaz de hacer algo a medias, porque sólo veía perfección en él.

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No había querido prestarle atención realmente al comentario que había dejado entrever Soo-won acerca de que había algo que Hak no le había dicho, sin embargo se instaló en su corazón la duda y buscó distraerse antes de regresar a su lado. No desconfiaba de él, pero tampoco quería quedarse con la incertidumbre y ese día había sido emocionalmente extenuante.

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Ya casi había anochecido y aunque en primera instancia su intención no había sido regresar tan tarde, se le había pinchado una llanta y se negó a llamar al servicio de asistencia por mera porfía. Una vez había visto a Hak cambiarla sin problemas, pero en esa operación no midió la diferencia de fuerza entre ambos, porque no fue tan simple como él lo hizo parecer.

La luz del interior se filtraba hacia el exterior, por lo que colocó su mano en la puerta para abrirla, pero antes de poder ejercer fuerza sobre esta, cayó sobre Hak quien al igual que ella se vio sorprendido con el encuentro.

—¿Yona? ¿Qué te pasó? —quiso saber él con preocupación —. ¿Estás bien?

Miró su ropa que antes de salir había estado impecable, sin embargo se podía decir lo contrario en ese momento.

—Sí, sólo tuve un inconveniente —reconoció.

—¿Contra el piso? —indagó burlón él

—Muy gracioso, Hak —respondió ella.

Se acercó a Tae-yeon que miraba la televisión y lo besó en la frente cuando el niño se levantó rápidamente a recibirla con una sonrisa que alumbraba toda su linda cara.

—Vaya, me puedo acostumbrar a esto rápidamente —dijo ella complacida.

—Quería verte —musitó él.

La salida abrupta de la mañana no le había sido indiferente. Tendría más cuidado la próxima vez a la hora de discutir que no estuviera presente él. No quería hacerlo sentir vulnerable.

—Yo también —admitió —. Sólo pensaba en volver…

Lo último lo dijo mirando a Hak a los ojos, sin pestañear.

Tae-yeon luego de comer y amenazar que se quedaría hasta tarde viendo televisión, en realidad no soportó ni una hora.

—No creí que se dormiría tan pronto —comentó ella.

Es porque una de sus medicinas tiene un efecto secundario que hace que esté constantemente luchando contra el sueño.

Eso explicaba porque a veces lo notaba aletargado. Iba a tener que informarse más acerca de su enfermedad, las medicinas que debía tomar y los efectos colaterales, para que ninguna situación la tomara por sorpresa.

Había hablado con Hak con normalidad a causa de que Tae-yeon había estado con ellos, pero estaba segura de que ambos se sentían igual de intranquilos luego de lo acontecido esa mañana.

Ella estaba fuera de la habitación de Tae-yeon, esperando nerviosamente que Hak terminara de arroparlo. Sus piernas temblaban y su estómago no le daba tregua. Pensó en lo que le diría y en lo molesta que estaba con él por no detenerla sino por el contrario, enviarla con Soo-won, pero también en lo mucho que le afectaba que no creyera cuando le decía que lo quería a él.

Escuchó sus pasos aproximarse y tuvo problemas para tragar su propia saliva. Miró de reojo y notó que él estaba a su lado, más rápido de lo que había predicho, por lo que no tuvo más que unos segundos para determinar si sentía molesta o herida con él. Giró su cabeza, y la levantó, acción que luego la hizo incapaz de desviar sus ojos de los suyos. Notó con rapidez que no podía decidir entre ambos estados de ánimo, porque era una mezcla de ambos. Una combinación perfecta y confusa.

En un intento infructuoso de abrir la boca para recriminarle su conducta, él la asaltó, y sin que lo viera venir, la acorraló entre su cuerpo y la pared. Cualquier atisbo de recriminación desapareció cuando él la levantó y la dejó a su altura para poder besarla de manera impetuosa y tan necesitada que le causaba cosquillas, porque besaba, tocaba y olfateaba por donde fuera que se moviera.

Intentó hablar, pero nada coherente podía ser formulado en su cerebro, por lo que su boca, independiente de sus órdenes, respondió a la efusividad, no dejando espacio para hacer u actuar manera distinta.

—Vamos… habitación —logró murmurar con cuestionable elocuencia.

Tenía muy presente que ese lugar no era el adecuado para esa clase de cosas, si Tae-yeon llegara a despertar, podría oírlos o verlos si es que se despertaba o se levantaba, pero cuando él presionó su erección contra ella, su única reacción fue abrir las piernas y utilizarlas para rodearlo y sentirlo más.

¿En qué momento la desfachatez se había apropiado de su cuerpo que reaccionaba de esa forma cuando él insinuaba que esperaba tener sexo?

Posiblemente fue en el mismo momento en el que conoció que podía llegar a sentir esa clase de cosas, que habían funciones y sensaciones de su cuerpo que para ser descubiertas debían primero ser exploradas, y una vez ya hecho, no había vuelta atrás.

Con sus manos temblorosas y con más deseos que consciencia de su entorno, se encargó de sus pantalones, que con el peso cayeron, haciendo un ruido metálico. Miró por un instante hacia abajo, observando su erección impetuosa que no dejaba demasiado a la imaginación.

La reacción del cuerpo de Hak hacia el suyo la hacía sentir honrada y halagada. No había tenido posibilidades antes de explorar ese lado desconocido suyo, y le gustaba sentir su corazón latir apresurado, el calor generado y la expectación acerca de lo que vendría a continuación; era adictivo y mejoraba a medida que lo practicaba.

Era esa la primera vez que lo hacían de esa manera, con toda la luz alumbrándolos, no dando espacio al cinismo o a la superficial protección que otorgaba la oscuridad. En esa oportunidad, estaban expuestos y podían ver las expresiones del otro.

—Yo sólo… yo quiero… —dijo con dificultad.

Decir de manera abierta que quería tener sexo, habiendo crecido bajo el rigor de una educación más bien puritana, hacía que se sintiera rebelde y sucia, como les habían dicho a ella y a sus compañeras que eran quienes eran presas de sus deseos impuros y se dejaban llevar por sus instintos. Esas mujeres eran conocidas como rameras, y ellas no podían serlo, porque era mal visto.

Y se sentía jodidamente bien ser sucia y maravillosamente sensual.

Él la miraba con una expresión que no dejaba lugar a dudas que lo mismo que ella quería, él lo deseaba también.

—¿Está bien si yo…? —quiso saber.

De hecho se preguntaba por qué no lo había hecho ya. El vestido que estaba arrugado en su cintura y desde hacía unos segundos podía sentir su pene a través de la fina tela de su ropa interior, causando la impaciencia que la tibia humedad en había delatado.

—Sí —confirmó —. Sí.

Había escuchado la expresión "duro contra el muro", sin embargo ella no comprendía que tenía de bueno estar de pie teniendo sexo, pero aquello sólo había confirmado que su escasa experiencia la dejaba de manifiesto con su incredulidad ante una práctica que parecía instalada en el morbo colectivo.

La posición era práctica, le permitía sentirlo con una profundidad que no estaba segura de haber vivenciado antes. Dolía pero también le gustaba y la respiración pesada de él la sentía en la nuca, provocándole unas cosquillas diferentes a las provocadas en su interior.

—Esto es inapropiado —aludió él.

Con esa clase de comentario por un segundo creyó que se detendría, pero él sólo se acomodó, lo que le permitió a ella hacer lo mismo. Sus piernas estaban comenzando a acalambrarse. Parecía que él se estaba llevando todo el peso al sostenerla, pero tener las piernas abiertas en esa posición no era un esfuerzo que se debiera despreciar.

—Lo es, porqueTae-yeon podría despertar y vernos así… —recalcó ella.

Él comenzó a moverse más fuerte y rápido y ella comprendió que quería acabar, por lo que dejó su papel pasivo, colocando sus brazos tras su cuello ella comenzó a mover las caderas con la misma velocidad apremiante que él, no pudiendo soportar por mucho su ritmo, aunque no fue necesario, ya que él terminó justo después que ella. Ya tendrían tiempo de disfrutar de una manera menos enérgica y más calmada, pero ese no había sido ese momento.

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Tras el desgastante ejercicio de alto impacto consumado, se encontraron en la habitación que había sido designada para el uso de él.

—¿Hak? —le habló.

Sin embargo él no le contestó y ella que en primera instancia había estado dándole la espalda, se volteó hacia él.

—Hak —lo meció.

Se había dicho a si misma hablar con él tan pronto fuera posible, pero en el primer momento que tenían para hacerlo, sus hormonas se manifestaron y hablaron por ella y aunque lo había disfrutado –no podía negarlo- no deseaba que ese fuera el modo en que operaran en el futuro.

Miró su rostro dormido y acarició con sus dedos el contorno de su masculino rostro, sin despreocuparse de las orejas y su cabello, y se arrimó más hacia él, y su olor le fascinó. Él no parecía usar algún perfume en particular, por lo que deseó saber si ese aroma que la cautivaba hasta en sueños provenía de su desodorante o de su loción para después de afeitarse, pero sin preguntarle, porque quería descubrirlo.

—¿Cuándo fue que te transformaste en la persona más especial para mí? —susurró.

No creía que pudiera llegar a conocer la respuesta con certeza, pero no importaba en realidad.

Decidió esa noche que esa sería la habitación que compartirían, sin preguntarle a él si era lo que quería, porque ese lugar estaba impregnado con su olor, y no había otra esencia que le gustara más que la de él.

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Se despertó temprano cuando sintió que el lado de Hak estaba desocupado. No sintió miedo de ser abandonada, sin embargo había esperado despertar a su lado. Se levantó y se encontró con Hak y Tae-yeon discutiendo.

—Me siento bien —insistía el chico.

Sin embargo no es el momento de que vayas a la escuela –justificó.

—Quiero ir —insistió.

Tae-yeon estaba manifestando lo que cualquier chico de su edad no querría, pero para él que no podía era un anhelo al parecer frustrado.

—Tal vez el próximo año —descartó Hak.

Estaba evidentemente afectado y al verla a ella la saludó con una sonrisa algo forzada, y se retiró a su habitación.

No quería ser impertinente inmiscuyéndose en donde no le correspondía, pero debía preguntar.

—¿Por qué no puede ir? —quiso saber —. Buenos días…

Él la saludo con una sonrisa, pero también pudo notar que estaba frustrado. Tomo la silla que antes había estado ocupando Tae-yeon.

—Porque podría contagiarse de cualquier cosa. Hay muchos chicos ahí —explicó —. Además su sistema inmune se deprime con facilidad y no ayuda que él no me diga cuando se siente mal.

Comprendió su preocupación y su reticencia, pero tampoco era natural para un chico de su edad sólo estar en casa y el hospital. No era vida, y si su preocupación era la cantidad de personas en el salón de clases, ella conocía un lugar en el cual no había más de diez alumnos.

—La escuela de la que egresé no tiene muchos alumnos por salón… —explicó —. Y ahora no es exclusivamente para mujeres.

Hak la quedó mirando de forma extraña.

—La cuota de incorporación de esa escuela privada es más cara que este apartamento —sostuvo con negatividad —. No podemos pagarlo

Con él siempre estaban esos problemas. Era molesto que fuera tan práctico y no quiso hablar más del tema. Algo haría, pero una vez que tuviera todo lo necesario, volvería a planteárselo.

—Hoy iré a cancelar el contrato en Fuuga y traer algunas cosas de regreso —le informó.

¿Por qué no había mencionado una sola palabra sobre lo acontecido el día anterior? ¿Por qué no le preguntaba sobre Soo-won?

—Hak… —llamó su atención —. Sobre ayer…

Hubo un incómodo silencio.

—¿Él te dijo algo? —demandó saber.

"Dile a Hak que te diga la verdad" recordó las molestas palabras, que viniendo de su parte sonaban insidiosas a sus oídos.

Al parecer efectivamente había algo que no le había dicho. El día anterior no le había tomado el peso, pero en ese momento, no podía sino pensar en lo peor…

Tuvo miedo de preguntar…

Continuará...


Hola, buenas tardes!

Sé que anuncio que será el capítulo final de casi todas mis historias de manera apresurada, pero esa es mi intención incial y después, bueno, escribo y no termino de relatar todo y como no me gusta dejar cosas sin contestar, prefiero alargarlo, aunque sí o sí el próximo será el último.

Muchísimas gracias por sus comentarios, son lo único que me anima continuar con estas historias; de a poco iré poniendome al día.

Hasta pronto y de nuevo agradezco su paciencia y la fidelidad a quienes me siguen hasta hoy.