Capítulo 4

Redención y Perdón

Notas del Autor: Gracias por acompañarme en esta historia, lamento los retrasos.

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Estaban en aprietos. Habían bajado su guardia y por ello pagarían las consecuencias, habían roto una de las reglas de oro de la supervivencia. Sobre todo considerando que estaban en guerra.

El odio puro se reflejaba en los ópticos de ese terrible líder, la frialdad de encarnada, con la promesa de la muerte segura tras el carmesí de su mirada.

Los prisioneros le observaron, el ente les culpaba de todo. Ellos habían sido parte de la causa que atrajo esa traición. Su elite aérea, corrompida con esas ideas vanas de grandeza, chispas marcadas que ostentaban su orgullo como un elemento más de esa raza.

-Seekers- Susurro furioso, voladores que a veces tendían a sentir que representaban más de lo que eran en realidad, el Gladiador tenía que ponerlos en su lugar, demostrar quien era el líder, quien era mejor.

Pero la podredumbre se había esparcido por el grupo, el traidor siempre había estado presente, sin embargo ahora no trabajaba sólo; lo más frustrante era que a pesar del odio, la furia o el simple enojo; los necesitaba. Sus tropas terrestres dependían en gran parte de ese pequeño equipo, de esa tercia de voladores mal agradecidos. Cada habilidad otorgada les brindaba esa pequeña ventaja en batalla, características que le ayudaban a planear sus estrategias de combate; situaciones fríamente calculadas.

-Maldición- Continuo para sí, volviendo su atención al otro grupo; los Autobots, los seres que se interponían entre su conquista total, peleando, resistiéndose a todo. Al principio admitió que existían guerreros de ese bando que podían ser útiles, pero si el virus no funcionaba, lo mejor sería eliminarlos. -Para que mantener el latente peligro entre filas enemigas, si con tus propias tropas tienes- Afirmo.

Las formas variadas de los vehículos terrestres se divisaban esperando lo que el destino les aguardaba. Con las manos esposadas, desarmados y completamente rodeados no podían hacer nada más que esperar el veredicto. Al igual que los traidores.

Megatron habría disparado en el momento, eliminado las estructuras, extinguiendo esas chispas; pero una nueva posibilidad comenzó a nacer en su procesador mientras sonreía. Él era cruel, sádico, malvado, toda oportunidad de causar dolor o sufrimiento era bienvenida. Tal vez ahora le escucharían.

-Debemos llevarlos a la base, pero esta vez no deseo errores- ordeno con ese tono de advertencia. Ya había perdido una batalla, pero eso no implicaba la guerra.

-Prime sufrirá al ver a su fracción manchada con el mismo odio- Continuo en su mente. –No había nada más delicioso que observar al caos actuar, permitiendo que los rencores salgan a relucir-

Con la imagen presente, la risa macabra atravesó el terreno indicando a los cautivos que el futuro no sería prometedor en absoluto.

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Prowl caminaba tras la forma alada de los Decepticons cautivos, como ellos sus manos se mantenían sujetas por gigantescos grilletes diseñados para retener a su raza. Las figuras de los rifles adornaban sus costados junto con aquellos que los vestían. Las miradas serias e inexpresivas evadían todo contacto con el grupo, al parecer no deseaban envolverse de más.

A su espalda la silueta de sus acompañantes se ocultaba ante la oscuridad que embargaba el terreno, todos estaban consientes de lo que sucedería en cuanto llegarán al Némesis. La idea de volver a ese lugar, era terrible para el enforcer, quien no deseaba volver a experimentar esas vivencias llenas de odio que cazaban sus noches.

Sus ópticos azulados enfocaron el piso mientras avanzaba a su propio paso. La pesadez de todos esos momentos de frustración, de burlas, de enojo, de temor comenzó hacer presa de sus circuitos, mientras una simple idea recorría su procesador sin detenerse.

-No volveré a eso jamás, yo hice una promesa, Prime me brindo su confianza por segunda ocasión, me dio la oportunidad de redimir esos errores, de corregir el camino, volver a elegir-

La figura estilizada de su teniente era resultado de su propia ambición, tal vez sonaba mal, pero era tan real como la traición de esos seekers Decepticons. Los deseos pueden traicionarnos, nuestra propia necesidad convertirse en enemiga, nuestra falta de control puede implicar la victoria o la perdición. –En este caso no será la segunda opción- Susurro deteniendo sus pasos. Él no avanzaría más. La decisión había sido tomada.

Jazz observo la figura inmóvil frente a él, ¿Qué estaba planeando Prowl?, ¿Cuál era la jugada del estratega?

El Solstice sabía que Prowl haría cualquier cosa para evitar regresar, ¿Quién no lo haría después de semejante tortura?, él aún no se recuperaba de la experiencia al igual que el Mustang.

-¿Cuál es tu plan?- Murmuro levemente esperando respuesta del táctico, pero sin resultado. La mirada firme y decidida del oficial lo decía todo. Actuaría sólo.

-No lo hagas Prowl, no necesitas probar nada- Quiso gritar, pero un golpe por parte de sus opresores evito que hablara. El pontiac cayó al piso con fuerza mientras el resto del grupo reía por el infortunio del pequeño mecha.

Los gemelos furiosos forcejearon intentando callarlos, pero las tropas se abalanzaron sobre ellos para retenerlos, los golpes comenzaron hacerse presentes, demostrando la superioridad numérica sobre los hasta ahora prisioneros, cuando un potente disparo detuvo toda acción.

Megatron imponente apuntaba su gigantesco cañón oscuro hacia Prowl, la marca aún iluminada por los sobrantes de energía del disparo se entre perdían con la superficie oscura y dañada por el impacto.

-No voy a repetirlo- Exclamo fríamente, enfocando su atención en el prisionero quien no se vio intimidado ante la presencia del líder rival.

-Avanza- Advirtió el Gladiador con ira. El mustang sonrío al notar la reacción de su captor, -Tal vez yo no sea tan importante como Optimus Prime, ni tendré tanto valor como Jazz o los gemelos, pero yo no tengo nada que perder- Respondió el vehículo Blanquinegro perdiendo todo sentimiento de su mirada.

-Se dice que no hay enemigo más peligroso que aquel que no teme perder- Susurro lanzándose contra Megatron quien disparo nuevamente acertando en una de las puertas de su agresor, pero esto pareció no afectarle, el auto elevo sus garras en conjunto acertando en el pecho del gladiador quien cayó de espaldas con el Mustang sobre él. El energón de las heridas se entremezclo mientras ambos peleaban. Megatron elevo su pierna golpeando al carro para quitarlo de encima, este giro por el piso raspando su carrocería pero de igual modo lo ignoro. Su puerta se disloco creando una onda de dolor que atravesó su figura, pero retuvo cualquier reacción.

-Tu me enseñaste amar el dolor- Afirmo arañando las esposas para tratar de retirarlas. Los Decepticons estaban estupefactos, nunca antes un mecha había reaccionado de ese modo y menos después de recibir un impacto de esa magnitud. Sólo Optimus Prime podía hacerle frente a ese ser, el único rival digno.

Megatron río, le agradaban esas reacciones, disfrutaba de ese dolor que carcomía a ese ente obligándolo a reaccionar de ese modo, ignorando su propia seguridad.

-Eres un tonto al creer que un simple ser como tú tendría oportunidad ante mí- Comento lanzando otro golpe, Prowl lo esquivo a duras penas, mientras el equilibrio lo obligaba a retroceder.

-Cada gota de energon que salga de tu cuerpo moribundo servirá para brindar por la victoria, Prime jamás sabrá lo que sucedió esta noche, y lamentará la perdida de sus guerreros a manos de un traidor, el mismo que alguna vez fue su más fiel consejero, el que no dudo en darle la espalda cuando tuvo oportunidad-Prosiguió abriendo fuego una vez más; llevándose consigo la mitas de esa extremidad ya dañada. El táctico perdió por completo toda capacidad de mantenerse de pie al sentir la falta de estabilidad acompañada del dolor de perder la mitad de su puerta.

-Jamás. Él sabrá la verdad, él lo hará- Respondió el Mustang peleando por incorporarse sin resultado. Las tropas Decepticon continuaban observando, las marcas del líquido vital comenzaron a bañar el suelo, ensuciando los pies de ese líder plateado creando un aura de Destrucción y Muerte a su alrededor. Ese era el gran gladiador, el líder de ese ejercito de asesinos, el único y el más grande.

Varias patadas acompañaron las risas del guerrero, del líder que alardeaba.

-Pero la sobre confianza y la altanería sólo tienen como resultado el fracaso- Resonó la voz del Comandante aéreo antes de que otro disparo rompiera el silencio.

El impacto dio de lleno en la espalda del Gladiador quien se arrodillo debido a la fuerza del ataque, pero este no termino ahí, con cargas de similar magnitud evocándose de manera repetida.

-Nunca descuides la retaguardia Megatron, y menos cuando estoy detrás- Continúo el Jet sin dejar de jalar el gatillo incrustando a su oficial superior contra el piso.

-¿Cómo?- Se pregunto el arma plateada, él se encargo de desarmarlo, ¿De donde había salido ese cañón?- Se pregunto observando la mira de una pequeña arma apuntar hacia su rostro.

-No soy tan torpe como creías, tal vez debiste poner más atención en tus elecciones- Finalizo el Seeker jalando el gatillo. No existió consideración alguna para el líder, Starscream no pensaba retroceder nuevamente.

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No era un pacto de paz, ni un arreglo formal, sólo era la conveniencia de la situación.

Los Autobots volvían a casa. ¿Qué sucedería con los Decepticons? era todo un misterio que ninguno quiso averiguar, mientras la conmoción se llevaba a cabo Jazz logro liberarse ayudando a sus aliados.

Ninguno de sus rivales los detuvo, otra cosa concentraba su atención.

El Pontiac arrastro al Mustang lejos del grupo justo después de que los Jets se liberarán, las explosiones y sonidos de la batalla aún se escuchaban a la distancia. Una guerra entre filas, similar a la que ellos alguna vez tuvieron, no era de igual magnitud o forma, pero estaba ahí. Cada fracción a su manera, a su estilo.

Los deportivos avanzaron con la forma inerte de su amigo en brazos, no podían simplemente transformarse para dejarlo atrás, las señales de auxilio habían sido enviadas, ahora solo quedaba avanzar y esperar.

-Demonios Prowl, ¿Para que hacerse el héroe?, ¿Para que arriesgarse demás?- Comento Sideswipe, el lambo carmesí estimaba mucho al táctico a pesar de todo. Su hermano omitió cualquier palabra. No sabía como reaccionar.

Jazz… El Solstice sabía que la chispa de su amigo sufría, peleaba desde adentro queriendo marcharse, pero a la vez no podía.

-Nada que perder- Comento levantando la vista para observar el horizonte, tan negro como el resto del espacio, con las estrellas como único aliciente.

Su pequeña garra tomo las filosas cuchillas que integraban esos dedos inmóviles, -No es verdad que no hay nada que perder amigo mío- Prosiguió.

-Se que ambos fuimos tontos al huir en lugar de enfrentar la verdad, buscar una solución, la amistad renovar la confianza perdida. Mi chispa dolía cada vez que denotaba tu sentir a través de esa fría mirada, de esa fachada agresiva, quería decir tanto, pero no fui capaz, viendo cosas cuando no estaban presentes, observando sólo a Barricade, olvidando al Prowl real.

-Yo tampoco hice mucho por cambiarlo, ocultándome al igual que tú, evitando tu presencia, porque eras el constante recordatorio no sólo de mi fracaso, si no de mi debilidad- Contesto el Mustang suavemente. Los vehículos se habían quedado inmóviles, El enforcer no soportaría continuar.

-No me di cuenta de lo tonto que fui al hacer caso a las palabras vacías de Clifjumper o Brawn, trate de hacer como si no me importarán, pero lo hacían y mucho en realidad, las miradas, los murmullos. No quería seguir haciéndolo Jazz, no podía seguir soportándolo, no tengo tu fuerza, jamás la tendré- Continuo la patrulla acomodándose en el piso al lado de su teniente, los gemelos se adelantaron a buscar ayuda debían actuar cuanto antes. El energón seguía brotando. Para Prowl era difícil mantenerse en una posición, el disparo de Megatron había sido terriblemente malo para sus circuitos, sin contar los golpes extras o las patadas.

-Fuiste un idiota- Exclamo el Pontiac notando la expresión de dolor en el rostro de su amigo, -Trata de no moverte demás-

-No importa ahora Jazz, nunca existió un Prowl o un Barricade, siempre fui simplemente yo, pero no fui tan idiota, porque obtuve lo que quería- Comento el Mustang.

Las palabras preocuparon al Teniente quien no quería creer lo que escuchaba, era la despedida de un amigo que no deseaba continuar, de una chispa decepcionada de si misma, de un alma cansada de pelear.

-Cometí mil errores, todo lo planee mal- Susurro

-No es verdad, solo descuidaste detalles Prowl, nadie es perfecto, ni siquiera Prime, pero aprendemos de eso, es lo que nos hace seguir, es lo que me hizo continuar- Confirmo Jazz un poco desesperado, incapaz de retener la perdida del líquido vital, con la chispa de su amigo colapsando. Porque era su amigo, no existía duda.

-Prowler vamos- Repitió.

-A veces el destino no es benévolo, a veces las cosas no son como deseáramos, se que tu no quieres que me marche, pero será mejor así amigo mío, al irme las pesadillas se acabaran. He probado los dos lados de la línea, he cruzado las fronteras varias veces, no deseo continuar.

La mirada perdida, casi sin vida se denoto en el Mustang

- Espero alguna vez disculpes mi incompetencia e insensibilidad, espero me disculpes por ser tan egoísta, pero de verdad solo quiero descansar- Continuo el táctico.

Los cromas de su estructura comenzaban a desvanecerse con lentitud mientras tomaba la mano de su amigo.

-Dile la verdad a Prime- Finalizo permitiendo que el descanso del fuera de línea llegará por él al final, no hubo más lucha ni ganas de continuar, tan solo la paz de haber hecho lo correcto al final, un fragmento de luz que se mantuvo presente hasta corregir el camino, hasta apaciguar ese odio hacia su propia existencia, buscando retomar el camino correcto no solo en cuerpo si no en alma.

-Sólo deseaba redimirme, y ya-

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Las luces del contingente Autobot se anunciaron a lo lejos, el Solstice no volteo a verlos, tampoco vio al enemigo marcharse, no quiso averiguar el final. Tan sólo estuvo ahí sosteniendo el cuerpo de su amigo, su verdadero amigo, uno que jamás podría olvidar.

¿Cómo obligar a vivir a alguien que no desea hacerlo?, ¿Cómo ayudar aquel que no quiere ayuda?, ¿Cómo perdonar cuando ni siquiera nos brindaste la oportunidad?... O tal vez fuimos nosotros quienes jamás la brindamos, supongo que jamás se sabrá.

FIN

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Notas del autor: Se que este fue un final un poco abrupto, la historia podía dar mil soluciones, pero no siempre los buenos ganan y esta serie sólo nos enseña que las cosas buenas no pasarían sin las malas.

Gracias por acompañarme en esta serie de Fanfictions "Lo que nos define", pero que pasa cuando se conocen los dos extremos de tu propio ser en su máxima expresión, tal vez la respuesta es simplemente buscar la paz.

Fic dedicado a TAVATA Y DANTASIA.