Hola a todos de nuevo. Sé que han pasado algunos días desde que subí pero aquí estoy,tenía exámenes y no pude actualizar antes,lo siento. Espero que el capítulo os guste. Gracias a todas las que me comentásteis,vuestros comentario me han motivado a subir:) jaja. Nada más que decir...

Capítulo 1: Déjame morir como Regina

Cerré los ojos,mi corazón y mi pulso estaban acelerados. Hoy la reina malvada moriría para siempre y Regina tan solo sería un recuerdo que con el tiempo se borraría de sus memorias.

Lancé un gran suspiró y decidida con un leve balanceo,dejé mi cuerpo caer. Los recuerdos de mi vida pasaban por mis ojos,veía a Henry cuando lo conocí por primera vez,la muerte de Daniel,las peleas con Swan,la muerte de mi madre,el odio hacia mí,la soledad que sentí cuando Henry me abandonó por Swan. Sentía como poco a poco mi vida se estaba acabando,mi fuerza se iba desvaneciendo,notaba como la magia iba desapareciendo de mi cuerpo,mi mente no respondía,el aire chocaba contra todo mi cuerpo,lo que provocaba en mí un inmenso sentimiento de libertad.

-Regina-gritó una voz desconocida, esa voz caló en mi cuerpo,abrí los ojos y observé como la distancia que me separaba del agua era poca,sin embargo estaba estática,no lo podía entender,debía de haber muerto ya.

-Regina-volvió a gritar esa voz,ya con mis cincos sentido, me dí cuenta de a quien pertenecía esa voz,era de Swan.

De repente,sentí como algo me arrastraba hacia arriba,sentía como mi piel se erizaba y mis latidos eran cada vez más rápidos,me elevaba lentamente hasta que Swan me agarró y me dejó en el frío suelo. No me moví ni un milímetro,no podía creer lo que estaba pasando.

-Dejáme morir,Swan por favor-supliqué yo en un susurro casi inaudible.

-No puedo-contestó ella acercándose a mí,se sentó a mi lado y puso mi cabeza en sus piernas,yo solo cerré los ojos,no quería romper el silencio. Ahora no podía dejar de sentir vergüenza por lo que había hecho,pero no me arrepentía de haberlo intentado.

-¿Por qué Regina?-preguntó Swan mientras me acariciaba el pelo.

-¿Por qué no?-contesté yo abriendo los ojos y encontrándome con la ruda mirada de la rubia.

-Regina-suspiró pesadamente,quitando su mano de mi cabeza-no te das cuentas de que hay gente a la que le importas-dijo ella mirándome fijamente. En ese momento la risa se apoderó de mi mientras Swan me miraba extrañada.

-Swan, no me hagas reír,nadie se daría cuenta de que había desaparecido,todos habríais sido más felices sin la reina malvada-contesté yo girando la cabeza para que ella no pudiera ver como una lágrima caía lentamente por mi cara.

-Henry,Mary Margaret,yo-afirmó,girando mi cara mientras lentamente secaba la lágrima que había derramado.

-Henry sería más feliz sin mí y hace tiempo que a tu madre no le importó. En cuanto a ti,siempre nos hemos llevado mal. Nos odiamos y ambas lo sabemos-sentencié yo, ella negó con la cabeza.

-Henry sufriría mucho con tu muerte,ya le abandoné yo una vez, volverías a hacer que se sintiera abandonado. Mi madre nunca ha dejado de preocuparse por ti,sigue creyendo que en tu interior,está la verdadera Regina,la frágil,la que siente y yo,nunca te he odiado. Eres la madre de mi hijo,le criaste y le educaste convirtiéndole en el chico que es ahora-replicó ella,provocando en mi miles de sentimiento. Me levanté rápidamente y corrí sin ninguna dirección,quería alejarme de lo que estaba sintiendo,mi mente no paraba de recordar las palabras que había dicho la maldita Swan.

-Regina,para-gritó Swan,yo aceleré haciendo caso omiso a su petición,giré la cabeza para ver si había perdido a Swan,pero la vi detrás de mí,seguí corriendo hasta que noté como unos brazos me rodeaban fuertemente,atrayéndome hacia ellos.

-Cálmate-susurró en mi oído, Swan.

-Suéltame-le ordené a la rubia, ella solo rio y dijo que no,suspiré y me tranquilicé.

-Puedes soltarme ya,Swan-dije yo ella,accedió.

-No te voy a dejar sola después de ver lo que intentabas hacer-sentenció ella mientras me miraba.

-¿Cómo pudiste saberlo si te vi irte con Henry?-pregunté yo,curiosa por saber como lo hizo.

-Dejé mis llaves olvidadas y volví mientras Henry se fue a casa de Mary Margaret. Cuando leí la nota,supe donde te encontrabas y corrí hacia llegar a ver como caías,sentí rabia,impotencia por no poder hacer nada,tan solo desee que volvieras de nuevo arriba,desee salvarte y sentí como la magia corría por mis venas,me concentré en lo que deseaba y conseguí salvarte, no iba a dejar que murieras,no me lo perdonaría nunca-me contó,ella yo pensé que le importaba pero alejé inmediatamente esa idea de mi cabeza.

-Swan,aléjate de mí, me voy a casa,ve con Henry,ya estoy mejor-afirmé yo, ella negó de nuevo con la cabeza.

-Hoy me quedo contigo, Henry está con David y Mary Margaret,tú me necesitas más que Henry-yo suspiré,ella me agarró y me hizo seguirle, yo obedecí,no tenía fuerzas para contradecirle.

El silencio nos invadió,pero no era un silencio incómodo,simplemente no había nada que decir y por nada del mundo rompería este silencio. Llegamos a mi casa,a mi hogar, esa casa en la que había pasado mis mejores y peores momentos. Abrí lentamente la puerta, me descalcé,me despojé de mi abrigo y con un gesto permití a Swan que entrará tímidamente.

-Swan hazme caso por una vez,ve a tu casa-dije yo notando lo incómoda que estaba.

-Me llamo Emma,deja de decirme Swan-contestó poniendo un puchero-no me vuelvas a repetir que me vaya no lo voy a hacer-sentenció ella, yo suspiré y fui hacia la cocina,necesitaba algo de vino ya que tenía que soportar a Swan.

Swan me miró y vino corriendo hacia mí,se puso delante de mí impidiendo que fuera a por mi apreciado vino.

-Nada de vino-aclaró ella frunciendo el ceño,a veces cuando estaba con Henry parecía ser una niña pequeña pero otras veces podía resultar ser adulta.

-Swan,aparta de mi camino sino quieres que te evapore-dije yo, intentando avanzar,cosa que no pude conseguir.

-Regina,sé cuando mientes,siempre lo he sabido,mi poder funciona contigo perfectamente-contestó ella sonriente empujándome hacia el comedor.

-Swan,no soy una niña a la que tengas que cuidar-refunfuñe yo,ella rio.

-Regina,no lo intentes más por favor-suplico mientras reía.

-Es tarde Regina,es hora de ir a dormir-dijo Swan bostezando.

-Vale-acepté yo, subiendo pesadamente las escaleras,durmiendo me libraría de Swan.

De repente oí unos pasos, giré la cabeza y la vi de nuevo allí,le puse mi cara más amenazante pero no se inmutó.

-Swan-me cortó,dios como odio que haga eso.

-Emma,Emma,Emma- repitió constantemente,yo bufé.

-Emma,¿dónde crees que vas?-pregunté yo.

-A tu habitación contigo-contestó con una sonrisa de oreja a oreja, yo le sonreí cínicamente.

-Ni lo sueñes-contesté, yo exasperada ya por esa actitud sobreprotectora.

-Voy a vigilarte,no voy a dormir,solo voy a vigilarte-sentenció ella comenzando a subir las escaleras.

-Ya te he aguantado bastante,Swan-le dije mientras subía mi mano y conjuraba un hechizo para que olvidará lo que había pasado las últimas horas.

-¿Has acabado Regina?-preguntó irónicamente la rubia, el hechizo no había surtido efecto.

-No lo entiendo,mi magia ha desaparecido-dije lentamente,sin creérmelo aún.

-Mañana buscaremos una solución a eso,ahora que estás indefensa,voy a aprovecharlo-sentenció ella acercándose a mí,yo subí las escaleras asustada.

-Así me gusta,sin magia eres muy dócil-aclaró ella riendo.

-Eres exasperante-sentencié yo , entrando a mi habitación y cerrando la puerta en la cara de Swan,a lo que ella me respondió con una carcajada. Abrió lentamente la puerta y me ordenó que me acostará,yo accedí,sentía como mi cuerpo,mi mente,yo,estábamos cansados. Poco a poco mis ojos se fueron cerrando,viendo como última imagen a Swan mirándome fijamente,no me gustaba sentirme débil con alguien ni mostrarle nada. Pero, no tenía ganas ni fuerzas como para oponerme.

…...

-Todos a por la reina malvada,ella es la causante de nuestros males,nos borro nuestras memorias,disfruto cada minuto de su final feliz-dijo gruñón,acercándose a mí junto con algunos enanitos más. Todos iban con antorchas y gritaban que me condenarán.

Sin embargo lo más doloroso de todo fue ver a Henry liderando a la multitud.

-A por ella,me alejó de mi familia,de mi verdadera madre-sentenció Henry posicionándose detrás de Swan.

-Vas a pagar por todo lo que no has hecho-aclaró la rubia,sonriendo malvadamente.

-Sois los bueno no podéis matar-dije yo intentando aliviar el miedo que sentía.

-Muy bien,reina malvada te lo demostraré-contestó Swan ,acercándose cada vez más a mí hasta que me acorraló en la pared. Posó sus dos manos en mi cuello, el cual rodeo con ellas,mi aire disminuía ,difícilmente podía respirar,las lágrimas caían de mis ojos, todos reían y celebraban mi muerte.

-No-grité yo.

…...

-No-grité yo.

Abrí los ojos de inmediato,dándome cuenta de que me encontraba en mi casa,en mi habitación,tan solo había sido un sueño.

-Regina,¿qué te ha pasado?-me preguntó la rubia preocupada,yo aún respiraba agitada.

-Nada,nada,un mal sueño-contesté yo,dándole la espalda hasta que sentí como se sentaba en mi cama y se echaba con lentitud,esperando alguna oposición a que lo hiciera pero no la hubo. Se acercó a mí,estábamos a centímetro,podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo. Pensando en ella caí en los brazos de morfeo.