LECHO DE ROSAS/CAMA DE CLAVOS

Aquí viene el tercer capitulo hay que leerlo con cuidado, tiene saltos temporales (recuerdos) y se puede prestar para confusiones. Este capitulo tiene algo de lemon muy suave y mucho pero mucho llanto, preparen sus pañuelos.

Bien, solo hacer las respectivas loas y aleluyas para Kishimoto-Sama, autor y mente maestra de Naruto y sus personajes.


LECHO DE ROSAS

"…Matsuri, se sentía agotada, el sudor bañaba su cuerpo. Había entrenado duramente junto a su Sensei y tenia deseos de tomar una ducha caliente y colapsar en su cama, no podía evitar espirarlo de reojo y verlo tan sucio como ella pero evidentemente en mejores condiciones. A pesar de haberle sido extraído recientemente el Shukaku, esto no había mermado su energía ni sus jutsus como temía la mayoría de los concejales y los aldeanos en general. Pero en realidad eso no era el foco de preocupación de ella en ese momento.

Sentía mucha vergüenza, por revelar sin ningún pudor frente a todo el mundo sus sentimientos hacia el, que distaban notablemente de ser simple respeto y admiración como se esperaba hacia un maestro. Estaba tan feliz de verle vivo que perdió por segundos su autocontrol y sencillamente lo vomito todo. Y ahora estaba pagando las consecuencias; afortunadamente el no la alejo de su lado como minutos después de largar todo comenzó a temer, pero desde que volvió hablaban solo lo estrictamente necesario en sus entrenamientos y en el trabajo donde ella oficiaba de su asistente. Antes hablaban de trivialidades e inclusive lograba sacarle algunas sonrisas que iluminaban su rostro y a ella le hacían sentir mariposas en el estomago, ahora no se atrevía siquiera a mirarlo a los ojos.

Estaba tan absorta, que no se dio cuenta cuando el la tomo del brazo y la giro. Solo tuvo noción que algo pasaba, cuando sintió los dedos de el bordeando sus labios. Ella sin siquiera pensar rozo la mejilla de el con sus dedos, el tomo su mentón y la obligo a mirarlo a los ojos y sin pedir permiso, junto sus labios con los de ella. No fue un gran beso, fue apenas un leve roce, pero para ella fue tocar el éxtasis, sintió que su corazón tomaba una pausa para después iniciar un latido furioso y acelerado, las mariposas traviesas de su estomago se transformaban en miles de impulsos para converger en una corriente eléctrica que se centraba entre sus piernas y dejaba flojas a estas, hasta ese momento jamás había sentido algo igual.

Sintiendo se iba a caer, de lo flojas que sentía las piernas y se aferro con fuerza a sus brazos, al acercarse, sintió que el corazón de el latía tan desbocado como el suyo. El interpreto ese gesto como aceptación y volvió a atacar sus labios con frenesí, ella abrió su boca con torpeza tratando de acoplarse a sus besos, ninguno de los dos tenia la menor noción de besar pero estaban haciendo sin dudas su mejor esfuerzo. Matsuri sentía estaba soñando, incluso se preguntaba si no se había golpeado la cabeza durante el entrenamiento y estaba alucinando, pero era absolutamente real, sentía el calor del cuerpo de el apegado al suyo, el dulce sabor de sus besos que ya no eran simples roces de labios, ahora también estaba probando el tacto de su lengua traviesa que estaba invadiendo su boca, sus manos cobraron vida propia y comenzaron a recorrer su espalda y palpando la dureza de su tórax trabajado, el también recorrió su espalda, hasta llegar a rozar sus glúteos pero sin atreverse a tocarlos. Estuvieron besándose sin pronunciar palabra, hasta que la oscuridad de la noche les impidió continuar, recordándoles debían regresar a la aldea. Solo entonces el hablo:

-No soy bueno con los sentimientos ni las palabras. Pero esta es mi respuesta a tu declaración publica. Aun estas a tiempo de marcharte, pero si te quedas conmigo sabes el riesgo que corres por estar a mi lado y ten claro que jamás podrás salir de mi vida- con estas directas palabras el dio inicio a lo que seria su relación, no le pidió salir o que fuesen novios, simplemente le dejaba entrar a su vida, pero tratándose de el tenia mas significancia que la mas elaborada declaración de amor.

Matsuri al escucharlo, temblaba como un papel. Era mas, mucho mas de lo que alguna vez soñó en sus inocentes sueños de niña enamorada. Jamás espero que el llegara con un ramo de flores, chocolates o cualquier cursilería, tampoco cartas de amor, pero una declaración tan sentida y tan profunda la lleno de emoción y no pudo contener las lagrimas.

-Perdón, no era mi intensión hacerte daño, creo que he malinterpretado…- Gaara con pánico comenzó a disculparse al verla llorar. Matsuri entendiendo el equivoco, sin pensarlo siquiera salto a sus brazos desestabilizándolo tirándolo de espaldas al piso (amortiguado por su barrera de arena) besándolo apasionadamente, atrayéndolo por el cuello y acariciando sus locos mechones carmesí. Cuando ella recupero algo de cordura y aliento se sintió avergonzada; estaba a caballo sobre su amado Sensei dejando poco de sus piernas para la imaginación, si alguien los viese pensaría lo estaba violando, "torpe" se castigo mentalmente.

-Si lloro es de alegría, es un sueño hecho realidad Gaara-Sensei. Y no se preocupe que ni muerta saldré de su vida- respondió Matsuri. Estaba muy oscuro y lo único que les iluminaba era la escaza luz aportada por la luna y las estrellas.

-Seria correcto que me llames por mi nombre sin honoríficos ahora que somos algo- le respondió el acariciando sus mechones castaños.

-Pero frente al resto creo seria bueno mantener las apariencias, al menos por ahora hasta que la aldea este en calma- respondió ella que a diferencia de el, tenia una gran capacidad para interpretar los sentimientos de los demás y sabia de sobra que la aldea estaba aun muy conmocionada y políticamente inestable con el incidente de Akatsuki y los rumores cada vez más fuertes que una guerra se avecinaba, como para echar mas leña al fuego con la noticia de su relación, que podía ser tomada por sus detractores como excusa que no estaba entregando su cien por ciento a la aldea.

El aun debajo de ella la atrajo hacia si y la abrazo, ella lo sintió temblar suavemente. Nuevamente se besaron, parecía nunca se iban a aburrir de hacerlo. Eran dos cachorros descubriendo el amor.

A lo lejos escucharon voces que los llamaban, eran Kankuro y una patrulla de reconocimiento. Era muy tarde y como no regresaban, se alarmaron y les salieron a buscar. Kankuro los observaba con picardía y no tenia que ser un genio para saber que habían pasado "cosas" entre ellos dos: los cabellos mas revueltos que de costumbre, los labios de ambos rojos e hinchados. Por supuesto que no podía desaprovechar la oportunidad de incomodarlos. Se acomodo en medio de ellos dos, provocando una mirada molesta de Gaara y la incomodidad de Matsuri que deseaba disfrutar hasta el ultimo minuto de la compañía de su ahora "algo", Kankuro no podía sentirse mas divertido.

-Y cuéntenme, ¿Qué jutsu estaban practicando con semejante oscuridad?- al preguntarles les apunto con la linterna en la cara a los dos de forma alternada, solo por el gusto de verles enrojecer. Ninguno de los dos respondió nada. Decidió llevarlos un poco mas al limite.

-Matsuri, no había notado que te habías puesto tan guapa, ¿ya tienes novio?- le pregunto con picardía, solo para notar como la arena se comenzaba a arremolinar alrededor de su cuello, pero en lugar de preocuparse, no pudo evitar dejar escapar un sonora carcajada.

-Tranquilo galán, no te voy a robar a tu noviecita, solo quería divertirme incomodándolos un poco. Pero para otra vez no se queden solos aquí hasta tan tarde, traten de ir a lugares mas tradicionales como a una heladería por ejemplo, no se arriesguen. Ahora me voy a adelantar para despedir a la patrulla- les entrego su linterna y se adelanto unos pasos, pero sus ganas de divertirse fueron mayores y se despidió alegremente:

-Chao hermanito, chao cuñadita- ya sin poder contener las carcajadas, Kankuro se puso a prudente distancia de ellos dos para darles un poco de privacidad.

Por supuesto que Temari se entero de inmediato vía Kankuro y no puso objeción a su relación, salvo las mismas precauciones ya previstas por ellos dos. Sari y Yukata que eran las amigas mas cercanas de Matsuri al punto de considerarse hermanas también estaban al tanto. Para el resto ellos seguían siendo maestro y alumna. Durante los horarios hábiles y frente a los demás mantenían una conducta absolutamente profesional. Pero en privado o frente a sus mas cercanos eran como cualquier pareja de adolescentes enamorados. A solas los dos, no eran Matsuri o Gaara, se llamaban bajo los cariñosos apelativos de Gaa-Chan y Suri-Chan, algo totalmente insospechado en dos personas tan discretas.

La posibilidad de una guerra era cada vez mas real y en Suna los preparativos se llevaban a cabo de forma acelerada, trabajando la mayor parte del día. Los entrenamientos habían quedado suspendidos por razones de fuerza mayor, había que destinar la mayor parte y energía en tener el ejercito listo para ser movilizado, la aldea con sus fortificaciones reforzadas, los refugios y las provisiones para los civiles…era tanto el trabajo y tan poco el tiempo. Dentro de los preparativos, para evitar bajas, a todas las kunoichis se les puso un implante anticonceptivo subcutáneo, sin importar si eran sexualmente activas o no. Estaba mas que demostrado que las guerras disparaban las tasas de natalidad porque se despertaba el instinto de conservación y por otro lado para evitar embarazos nos deseados en el duro escenario que fuesen victimas de violencia sexual. Matsuri al igual que todas sus compañeras se puso el suyo con una sensación de alivio, mas por motivos personales que por la guerra misma.

A pesar del estrés de la guerra que se avecinaba, el exceso de trabajo, su relación era cada vez mas apasionada. Como los únicos momentos de descanso e intimidad que disponían eran por la noche al dormir, Gaara todos los días le acompañaba a su apartamento donde cenaban juntos y después iba al sillón donde ya los besos no bastaban; cada día compartían caricias mas atrevidas, la ropa les sobraba e incomodaba, necesitaban recorrer y probar cada centímetro de la piel del otro, pronto el sillón les incomodo trasladándose a la cama que antiguamente ocuparan los padres de Matsuri.

Llegar a mantener relaciones sexuales fue parte de un proceso natural, no hubo un día definido para una primera vez, esta simplemente llego dejándoles aun mas enamorados, con deseos aun mas intensos de estar cada vez mas juntos. Simplemente respondieron a las demandas de sus cuerpos que cada día les pedían una mayor cercanía, un contacto cada vez mas intimo y personal que les producía una paz y un placer que solo el otro le podía brindar.

No siguieron manual o recetas de nadie porque no había tiempo de preguntar ni les dio la gana hacerlo, la vida avanzaba muy rápido y la guerra era real no una mera idea, había que amar hoy porque quizás no habría una oportunidad el día de mañana; bajo ese concepto, aprendieron a conocer al otro y a acoplarse de la mejor manera, hasta saberlo de forma exacta, pudiendo anticipar sus necesidades del momento y cuando estaba por estallar de placer.

Una vez que la guerra dio inicio, Gaara asumió la comandancia general del ejercito aliado y Matsuri paso a un equipo bajo el mando de Temari, apenas si tuvieron escasos momentos para estar a solas y los pocos momentos con los que contaron, lo aprovecharon para estar abrazados disfrutando el placer de saberse vivo y disfrutando del calor de su compañero.

A pesar del horror, el dolor y la muerte que circulaba a su alrededor, ellos se amaban y ese amor les daba las fuerzas para seguir dando cara al espanto. Las batallas se sucedieron tan cruentas e intensas que apenas pudieron intercambiar unas miradas cargadas de amor y preocupación cuando coincidieron en el campo de batalla. Solo tuvieron un pequeño e intenso encuentro en el hospital de campaña cuando Gaara estuvo herido y Matsuri recibió permiso para ir a verle. A pesar del cansancio, las heridas y el dolor no desaprovecharon el breve instante y apenas tuvieron la oportunidad se escabulleron del hospital y se entregaron al amor.

No fue un acto dulce y ceremonioso, era un hambre feroz y la necesidad incontenible de poseer al otro, apenas si se quitaron lo mínimamente necesario para intimar: Matsuri se quito su tanguita que fue a parar a un bolsillo de la gabardina de Gaara y el solo se bajo los pantalones; escondidos entre los matorrales con el riesgo de ser sorprendidos por aliados o enemigos la tomo por las caderas y la giro dándole la espalda, mientras manipulaba con gula su clítoris, mansamente ella se dejo hacer sumergida en su nirvana, la penetro de una sola estocada sin delicadeza, ella apenas si pudo contener las ganas de gritar de dolor y placer (solo porque los podían sorprender), después de unas estocadas ella rápidamente alcanzo el placer. Apenas se recupero un poco de la sensación de zozobra, se dio vuelta reclamando con desesperación los labios de su hombre y tomando con su mano al miembro de este, lo comenzó a manipular para brindarle placer, se puso de rodillas y comenzó a lamerlo como si se tratase de un helado sin dejar de acariciarlo. Gaara no se pudo resistir a tanto placer y comenzó a derramarse en su boca…"


CAMA DE CLAVOS

Matsuri despertó de golpe, desorientada, sintiendo su entrepierna húmeda e hinchada. Se dio cuenta que una vez mas solo había sido un sueño. Siempre que soñaba con el despertaba en esas lastimosas condiciones, pasaban los años y no solo lo seguía deseando sino que aun lo amaba a pesar del tiempo, la distancia y todo el daño que le había hecho. Recordar el pasado le hacia muy mal, le dejaba siempre esa sensación amarga en la boca y el deseo insatisfecho en su entrepierna que sus dedos solo lograban aplacar temporalmente. Ni hablar del dolor que revivía en su alma al recordar el amor perdido. Se sentó en su futón y observo al pequeño que dormía plácidamente a su lado, el resultado final del gran amor que vivió. Ya era un hecho constatable, nunca podría superarlo, jamás saldría del agujero donde el la había dejado sumida. De todas las personas de quien nunca espero ser traicionada, era precisamente el.

Comenzó a recordar que después de concluida la guerra, el intento oficializar su relación frente al consejo, petición que le fue denegada por ser ella solo una chunin, muy poco para ser la novia del ninja mas fuerte. Bajo esa premisa ella se entrego a entrenar con ahínco y comenzó a recibir misiones cada vez mas complejas y prolongadas. Nunca se le ocurrió pensar que quizás solo se estaban tratando de deshacer de ella.

Se hizo experta en espionaje, sabotaje y asesinatos dirigidos (sin dejar huellas) también era muy competente interrogando a los prisioneros; en sus manos cayeron ninjas renegados que trabajaron para Akatsuki. No tuvo piedad en sus capturas, interrogatorios o ejecuciones lo que le valió alcanzar en un breve plazo el rango de tokubetsu jounin, entonces la excusa del consejo fue que aun no alcanzaba la mayoría de edad.

Si hubiese sido un poco mas observadora habría sido capaz de asociar lo que sucedió con Sari para saber que lo suyo con Gaara no seria nada fácil de sacar a plena luz. Sari era para Matsuri su hermana, sabia que si bien tenia fama de ser algo "ligera" desde la guerra se había estado viendo en secreto con alguien y no le había querido contar de quien se trataba pese a su insistencia. Sari falto al trabajo por varios días, preocupada porque no contestaba sus mensajes y llamadas la fue a visitar encontrándola en un mar de lagrimas con una prueba de embarazo que rezaba positivo. Cuando le pregunto por el padre del bebe, respondió que al saber el resultado sencillamente se había esfumado prometiendo ayuda económica a cambio de no revelar su identidad. Sari estaba deshecha, todas sus ilusiones de niña estaban en el piso, lo mas notorio era una barriga demasiado prominente para ser un embarazo de pocas semanas.

Matsuri alarmada le llevo de un brazo a ver un especialista, quien con un ultrasonido confirmo no solo el embarazo sino que además en su interior albergaba dos fetos en lugar de uno. Sari estaba devastada, con solo dieciséis años, tan solo una chunin se convertiría en madre soltera, todo su futuro se venia estrepitosamente abajo. Pero Matsuri no estaba dispuesta a darse por vencida tan fácil, le exigió el nombre del responsable para presionarlo y que se hiciese cargo; casi sufrió un colapso cuando le admitió que se había estado viendo a escondidas con Kankuro.

Peor fue su sorpresa cuando lo encaro y este contesto que nada podía hacer; seria un escandalo y el consejo jamás le permitiría unirse a alguien tan joven y con tan poco rango, pero que se comprometía a apoyarla económicamente, aunque no era su voluntad debía dejarla. Matsuri si bien era alguien discreto y callado también era muy tenaz; en lugar de darse por vencida ideo un plan para obligar al consejo a que aceptara a Sari antes que el embarazo (que por ser gemelar era de alto riesgo y necesitaba muchos cuidados y reposo según les dijo el especialista) fuese aun mas evidente. Decidió que la oportunidad seria una de tantas celebraciones del ejercito ninja de Suna, vistió a Sari con un vestido rosa pastel de corte imperio y escote profundo que resaltaba su vientre de tres meses, pero por ser dos bebitos en su interior en realidad parecía de seis. Como también era habitual, por protocolo le correspondía a Matsuri sentarse lejos de Gaara (algo que ella odiaba) e instalo junto a ella a Sari. Cuando llego el momento de hacer los brindis, se puso de pie y tomando a Sari de la mano levantándola y haciéndole dar una vuelta para que todos apreciaran su embarazo dijo:

-Como a muchas kunoichis les ha sucedido, a mi hermana le ha fallado su implante anticonceptivo. Se que ha sido una noticia dura de aceptar para ella y su novio por ser tan jóvenes y por lo inesperado. Hoy quiero felicitar a Sari y a Sabaku No Kankuro por la hermosa noticia, que no es un bebe sino dos y también quiero hacer votos porque sean muy felices en su matrimonio- con estas palabras, Matsuri dejo al consejo sin posibilidad alguna de descartar a Sari por poca cosa, la muchacha estaba esperando gemelos de Kankuro y ya era de conocimiento publico no podrían presionarlo para que se desentendiera de ella.

Los Shinobis, en su mayoría inocentes de las maquinaciones, aplaudían a rabiar, todos partieron a felicitar a los futuros padres, que tras la intervención de Matsuri, tímidamente se juntaron y se dieron las manos algo avergonzados (era la primera vez que se mostraban en publico). Gaara y Temari la miraba sorprendidos de su audacia. Ella aprovecho el tumulto para escabullirse a un balcón y esperar a Gaara, quien seguramente le reclamaría su desfachatez y el haberle tomado por sorpresa, pero Sari bien lo valía.

-Fue una maniobra arriesgada- le dijo Baki a Matsuri tomándola por sorpresa en el balcón.

-Ella es mi hermana, no iba dejar que quedara en la calle con sus dos hijos y que la tratasen como a una vulgar perra- respondió ella con decisión.

-Lo entiendo. Solo que si ya eras una persona peligrosa para el consejo, ahora que has demostrado también tener agallas lo eres aun mas. Deberías ir con cuidado, no te sorprenda si toman represalias en tu contra- le dijo el.

-Mi delito es amar al Kazekage y ser alguien común, sin dinero ni contactos ¿no?. Pero Ud. bien sabe que nadie podrá conocerlo o amarlo como yo- le respondió Matsuri.

-Niña yo tengo todo eso mas que claro. Pero mi sola opinión dentro del consejo no basta. Te estoy tratando de aconsejar para que tengas cuidado y no te sorprendas si el día de mañana el consejo le busca una novia "apropiada" a Gaara. Con lo que acabas de hacer por tu amiga, el consejo evitara de todas las maneras posibles que Uds. Se casen. Quizás lo mejor seria que lo olvidases antes que terminen sufriendo- dichas estas ultimas palabras, Baki se fue.

"Y el tiempo le dio la razón" recordó Matsuri con amargura, mirando a su pequeño que dormía junto a ella en el pequeño y viejo futón con sabanas hechas de sacos de harina y cubierto con frazadas de lana de llama hechas en casa. Vivian con mucha sencillez, siempre en la pequeña choza. Por su pequeño había aprendido a cultivar la tierra y criar animales en el oasis donde moraban, por el había sido capaz de hacer cosas impensables con tal de asegurar su existencia y bienestar. Si bien no contaba con ninguna comodidad el estaba creciendo sano y feliz, lejos de las intrigas y la maldad que abundaba en Suna. Y cada mes que demoraba la carta que indicase su retorno, para Matsuri era un mes a su favor, un mes en que su hijo crecía, aprendía y fortalecía haciendo su mejor esfuerzo para que llegado el momento de regresar a Suna no fuese fácil que lo pudiesen lastimar al menos físicamente.

Continuo recordando, que a pocas semanas del incidente que ella provoco para obligar a Kankuro a tomar por su mujer a Sari, Temari contrajo nupcias a las apuradas con Nara Shikamaru de Konoha; sabido era solo "amistad", pero como el era el joven jefe de uno de los clanes mas ilustres de Konoha el consejo no puso objeción a pesar de haber sido solicitado el permiso para casarse en menos de un mes; Temari pario un niño tresmesino de 4 kg, todo un record de la medicina shinobi (recordó con ironía).

Matsuri recibió poco después la orden de partir al país del arroz para investigar unos laboratorios de Orochimaru abandonados y los experimentos que habían quedado olvidados en ellos, debía recopilar la mayor cantidad de información posible, para eso recibió un año de plazo durante el cual no tendría contacto con sus cercanos así no podrían rastrear su localización. Era su primera misión S+, haciendo análisis en ese momento, jamás se había detenido a pensar que el plan de fondo no era la recuperación de información sino que ella fuese capturada y muerta lejos en el País del Arroz, en el mas absoluto de los anonimatos.

Las cosas no fueron de acuerdo a la agenda del consejo, en contra de todos sus pronósticos había conseguido recopilar bastante información. Faltaban pocos días para su cumpleaños numero dieciocho y estaba algo triste por estar sola en esa fecha tan especial.

Recibió una gran sorpresa cuando Gaara llego a visitarla sin aviso, había conseguido unos días de descanso y se había escabullido de sus escoltas dejándolos abandonados en Konoha, solo Kankuro sabia su localización, dejaron el País del Arroz y se dirigieron a un resort ubicado en la Aldea Oculta de las Fuentes Termales, ahí pudieron amarse libremente por primera vez sin esconderse, Matsuri recordó que pasearon tomados de las manos y se besaban en publico sin pensar en el que dirán o en las consecuencias. El día que cumplió los dieciocho años, contrajo matrimonio con Gaara, fue el día mas feliz de su vida, cuando se unió al hombre amado; fue una ceremonia sencilla frente a un juez civil donde hicieron los votos de amarse y respetarse hasta que la muerte los separara.

Sin testigos, sin parafernalia ese día Matsuri uso un vestido de seda blanco strapless de corte princesa sobre la rodilla con bordados en su ruedo y un pequeño ramo de rosas blancas, Gaara vestía un traje gris con una camisa blanca sin corbata con el primer botón abierto. Recordó que a pesar de lo informal, jamás lo había visto tan guapo, nunca pensó que podría amarlo tanto, más aun cuando puso un sencillo anillo en su anular izquierdo, que en su interior rezaba "Sabaku No Gaara, te amo". Después de la sencilla y discreta ceremonia se dirigieron al resort donde Gaara la condujo en brazos a la habitación como es tradicional con las novias. Tras cruzar el umbral se besaron apasionadamente aun estando ella en brazos, se condujeron hasta la gran cama en donde fue depositada con suavidad y donde se besaron hasta quedar sin aire, jamás se había sentido tan amada como en ese momento (sin poder evitar que un rio de lágrimas salieran de sus ojos recordando el momento mas pleno de toda su vida) pronto la ropa les sobro y fue a parar a cualquier lugar de la habitación, ella lo admiro en toda su extensión, lo recordaba tan varonil con sus ojos aguamarina que la desnudaban y le transmitían amor, su piel blanca sin marcas, su cuerpo trabajado a punta de intensos entrenamientos, su kanji en la frente que resumía todo lo que ella sentía por el.

No pudiendo contenerse Matsuri se adueño de su cuello oliendo, lamiendo, marcando. Mientras que con su mano acariciaba su masculinidad que le parecía inmensa, siempre se preguntaba como le cabía "eso" dentro pero tampoco tenia punto de comparación al ser el su único hombre. El la tomo poniéndola boca arriba y comenzó a lamer sus rosados y duros pezones de forma alterna, mientras que con los dedos de una mano estimulaba su centro sensible con dos dedos de la otra mano invadía su cavidad preparándola para lo que venia. Matsuri tuvo un orgasmo intenso tras el cual el la penetro, cuando aun tenia los últimos espasmos de placer. Fue un acto más de amor que de lujuria, el se posiciono encima de ella introduciéndose delicadamente, sus ojos claros reflejaban amor hacia ella, nunca se sintió tan plena y tan feliz como en ese momento. Cuando finalmente alcanzaron el clímax, sintió algo diferente; no solo había sido amor y placer sino que algo distinto que provoco un cambio dentro suyo, a lo que tres semanas después pudo ponerle un nombre: estaba embarazada.

La magia acabo pronto. Al día siguiente Gaara recibió una llamada urgente de Kankuro que necesitaba su regreso inmediato; las cosas estaban muy revueltas en Suna y se necesitaba su presencia allí. Ella le vio partir con la promesa de ir a buscarle tan pronto se aclarase todo; vivirían en el apartamento en el dormitorio que había sido de sus padres que era mas bien otro apartamento dentro del mismo y que el comenzaría a reformar mientras se solucionaba todo . Nunca regreso, ella nunca pudo darle la noticia que iban a ser padres.

Ella regreso sola al país del arroz para continuar su investigación, apenas tuvo la sospecha de estar embarazada (parecía que al final los implantes anticonceptivos no servían para nada) lo confirmo con exámenes y se controlo puntualmente cada mes, esperando a su bebe y el regreso de su amado, extremando las medidas para evitar ser sorprendida y capturada. Todos esos meses ella le hablo maravillas de su papá al bebe que crecía en su vientre, prometiéndole que los tres serian una familia muy feliz.

Cumplido el tiempo de la misión, inicio su retorno a Suna. Viajo con mucho cuidado, ya tenia siete meses de embarazo, si bien su vientre no era muy prominente por haber subido apenas lo mínimo de peso, ya le pesaba y le dificultaba sus movimientos, había sido un buen embarazo sin sobresaltos salvo las nauseas al principio. Estaba deseosa por reunirse con Gaara y comunicarle su embarazo y que el bebe seria un varoncito.

Por fuerza tuvo que realizar una escala en Konoha ya que el viaje era demasiado largo, donde se controlo en el hospital con mucha discreción evitando a los conocidos. Solo le interesaba asegurarse que su bebito se encontrase bien, tras lo cual paso a visitar a Temari. Esta le recibió de forma muy extraña, parecía muy incomoda con su presencia, nerviosa como si algo le sucediera, en ese momento lo atribuyo a que quizás estaba muy agobiada con la maternidad. No le conto de su embarazo porque quería que Gaara fuese el primero en enterarse. Matsuri pensaba (en el presente) con rabia; si Temari le hubiese dicho la verdad podría haber escapado a un lugar seguro donde tener a su hijo y criarlo con normalidad no en un lugar tan precario y no exento de peligros, donde había debido recurrir a medidas extremas para asegurar la sobrevivencia de el. Para ese momento Matsuri estaba francamente llorando; odiaba recordar el pasado porque siempre culminaba anegada en un mar de lágrimas, temblando de rabia y de dolor al recordar todo lo sucedido.

Continuo su viaje sin contratiempo, apenas cruzo el desfiladero apuro el paso rumbo a su hogar, tenia prisa por llegar y acostarse en su cama a descansar, ya estaba bastante entrada la noche. Se metió en la bañera llena con agua caliente, disfrutando de sentir como su bebe se movía complacido por su vientre, al fin estaban en Suna, en casa. Mañana a primera hora irían a buscar a papá para darle la buena nueva. Estaba relajada canturreando una canción de cuna a su bebe, cuando unos fuertes golpes en su puerta la sacaron de su ensoñación.

-¡Kojama Matsuri abre la puerta!- Exigió una voz masculina.

Extrañada por la intrusión a tan altas horas de la noche salió del agua cubriéndose con una toalla y poniéndose una bata encima a toda prisa (sin buscarlo oculto su vientre). Abrió la puerta y un grupo de hombres entro de forma violenta a su apartamento.

-Tienes plazo de veinticuatro horas para hacer abandono de Suna a un nuevo destino que viene indicado en el pergamino y una orden de alejamiento, debes mantener 300 metros de distancia de Kazekage-Sama, su familia y tus amigos; no debes tener ningún tipo de contacto con ellos, de lo contrario morirás- le dijo un Shinobi que oficiaba a cargo del grupo y era pariente de alguien del consejo, según recordaba. Este con total seriedad le entrego las respectivas ordenes para que las leyese y firmara el apercibimiento.

Matsuri recibió los documentos temblando, mientras sentía que su vientre se volvía de piedra y sentía un dolor punzante en su cóccix. Todo lo que decía el mensajero era cierto. Los documentos estaban escritos de puño y letra por Gaara. No había equivoco posible; el la había traicionado abandonándola a su suerte con un hijo en el vientre. Temblando visiblemente, sin poder evitarlo, sintiendo una mezcla de pena, temor e ira, firmo los papeles no pudiendo evitar llorar amargamente delante de los hombres.

-Acabo de llegar de una misión de un año. Estoy muy cansada, necesito unos días para recuperarme y partir donde disponga Lord Kazekage- dijo Matsuri en un susurro apenas audible.

-No se puede modificar una orden emanada directamente del Kazekage. Y el no se encuentra en Suna para modificarla. Como sabrás acaba de casarse y se encuentra en su luna de miel con su amada esposa, tendrás que descansar en el camino- dicho esto el shinobi junto con su pelotón salieron de su apartamento.

Matsuri quedo de piedra. Parecía una horrible pesadilla, aun hasta la actualidad aun no lograba dimensionar la magnitud de su desgracia; abandonada, humillada, embarazada y virtualmente en la calle. ¿Cómo se podía casar con otra si el era su marido? Si estaba en problemas ¿Por qué no le dijo? ¿ por que no le dio oportunidad de elegir donde ir, que hacer?. Y su pobre bebe, condenado a ser un bastardo, nacido en medio de la miseria, en un lugar apartado y lleno de peligros. Para ese momento el llanto ya era incontrolable y el pequeño que dormía a su lado despertó y se asusto de verla así, llorando abrazada a sus piernas como si fuese una niña pequeña.

-¿Mami que tienes?-pregunto el niño muy asustado. Su mamá era el centro de su universo, sintió pánico que algo pudiese hacerla sufrir.

-Mi amor tengo pena, pero ya se me pasara mi vida- respondió para tranquilizar a su pequeñito, mientras le daba un fuerte abrazo contra su pecho.

-¿Echas de menos a papá?. Tu siempre le llamas cuando duermes, siempre dices Gaara ¿Por qué nos dejaste solos? Te necesitamos tanto, regresa a mi. Y siempre que hablas en sueños despiertas llorando - Su niño estaba próximo a cumplir seis años y era curioso en extremo. No había nada que dejase sin preguntar y uno de sus principales focos de interés era saber todo acerca de su papá, con quien deducía tenia un gran parecido ya que al mirarse al espejo se daba cuenta que no se parecía a ella y en cambio era prácticamente idéntico al hombre con un kanji en la frente, que aparecía en las fotografías junto a ella, las que su mamá guardaba celosamente y que el cada vez que se descuidaba aprovechaba de revisar.

Por fuerza Matsuri hubo de contarle parte de la verdad y al igual que a la gente del poblado le dijo que el había muerto. En realidad para ella, Gaara al traicionarla había muerto, esa fue la única manera de seguir adelante sin enloquecer. No podía negarle a su pequeño saber acerca de su origen, pero sentía pavor del día en que su niño descubriese la verdad.

-Mi amor, ven te voy a preparar tu desayuno. Hoy tenemos que ir a la feria del pueblo vecino y será un largo día- con estas palabras y abrazándolo para levantarlo del futón donde dormían, dio por terminada la conversación.


SU RECUERDO

En Suna, una joven mujer estaba preparando el desayuno en su enorme y lujosa cocina. Si bien contaba con servidumbre, a ella le encantaba levantarse primera y cocinar para su gran familia. Esa mañana mientras calentaba agua para preparar el te mientras tarareaba una melodía, desde su pequeño altar domestico cayo al piso una fotografía, provocando ruido al quebrarse el vidrio contra el, ella rápidamente fue a recoger. Tras levantarla, comenzó a acariciarla y no pudo evitar llorar al contemplar la imagen.

-Matsuri, mi hermanita. Te extraño tanto, me haces tanta falta. ¿cuándo regresaras?- Sari comenzó a llorar con tristeza. Nunca había podido resignarse a la perdida de Matsuri, entendía la razones para mantenerla lejos de Suna pero jamás se había resignado a no tener contacto con ella.

Gaara estaba entrando en la cocina y al escuchar el ruido de vidrios rotos, se acerco rápidamente a ver. Jamás espero ver a Sari llorando por Matsuri y sorprendido se quedo inmóvil sin saber que hacer. Sari al verlo de pie junto a ella, no pudo contener mas lo guardado por años.

-¡Hasta cuando!¡cuando me vas a regresar a mi hermana! ¿no entiendes que la extraño y la necesito?¿no entiendes que tu la necesitas? Nada esta bien sin ella- Sari no pudo contenerse más. Salió corriendo de la cocina, dejando la fotografía sobre la mesa y chocando al salir con Kankuro.

Gaara continuaba en silencio, se acerco a la mesa y tomo la fotografía. En ella salían Sari y Matsuri adolescentes, unas semanas previas al inicio de la guerra (tenia la fecha apuntada). Ambas posaban frente a la cámara sonriendo felices y despreocupadas, ajenas a todo lo que se les avecinaba en el futuro. Al mirar la foto, Gaara comprendió que no podía dilatar mas el retorno de Matsuri, que debía enfrentarse a ella y asumir sus culpas. Y Sari tenia razón, el la necesitaba y mucho.

-¿Qué paso aquí?- pregunto Kankuro, que al ver la fotografía en la mano de Gaara no tuvo dudas que se trataba de Matsuri.

-Sari, me ha hecho ver que no puedo seguir demorando más el retorno de ella- respondió Gaara con una voz apenas audible y con la vista clavada en la foto.

-¿Qué vas a hacer?- pregunto Kankuro preocupado de verlo tan abatido.

-Hoy enviare la orden de retorno y cuando ella llegue, que sea lo que Kami quiera. Seguramente debe odiarme y tiene toda la razón- Gaara se sentía culpable por todo lo que le había hecho y como se lo había hecho, pero no podía seguir escapando de las consecuencias y continuar manteniendo en el exilio a ella solo por no tener el valor de enfrentarla.

-Sabes que cuentas conmigo, no estas solo hermanito y lo que sea que este por venir yo te voy a apoyar- Kankuro apoyo su mano en el hombro de su hermanito. Este atino solo a hacer un esbozo de sonrisa.

-Gracias- Gaara tenia la certeza que siempre contaría con Kankuro, pero siempre era agradable escucharlo salir de sus labios.


Hasta aquí llega esta entrega de hoy. Casi no tengo reviews pero se que hay gente que sigue la historia. Me gustaría saber su opinión, si les gusta o piensan es un reverendo bodrio. En fin no olvidar que "que todo nos impulsa hacia adelante, incluso una patada en el trasero".

De lo que se viene les puedo adelantar que se viene el final de "No San Valentín" (próximo fin de semana) y que el siguiente capitulo de Agridulce día de la madre se centrara en la relación de Matsuri y su pequeño, aclarando las cosas horribles que Matsuri ha debido hacer para asegurar la sobrevivencia de su pequeño. Besos y gracias por leer.