CAMINANDO ENTRE RECUERDOS Y ARENA: CUANDO EL PASADO Y EL PRESENTE CONVERGEN
Hola, miles y miles de disculpas por la demora. Quiero que sepan no he abandonado ninguno de mis fics sucede que estuve con visitas en casa, sobrecarga laboral, ademas que esta historia es demasiado intensa y por eso la semana pasada publique otra historia mas bien humorística, necesitaba reír un poquito y me aproveche del día del Padre que se celebro aquí en Chile.
Quiero agradecer a todas las que se han molestado en escribir un review y también a los que no pero han puesto la historia en alerta. Espero contestarles durante la semana sus mensajes privados, pero de verdad ha sido una sobredosis de todo un poco estos últimos días.
De la historia les puedo adelantar que Matsuri y su hijito van en camino y que no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. Y que habrá lemon, así que ya saben las mentes delicadas o menores de edad, mejor no lean.
Por ultimo dirigir mis loas a Kihimoto-San autor de Naruto y todos sus personajes, y rogar que mis plegarias sean oidas y que el GAAMATSU se haga canon. No olviden el GAAMATSU es amor y vida.
CAMINANDO Y RECORDANDO EL PASADO
Estaban a solo horas de llegara a Suna, el viaje había sido sin inconvenientes si bien no conocía el camino en lo absoluto. Cuando viajo de ida fue un viaje trabajoso: apenas si podía caminar, le dolían sus pies, su espalda, su vientre era de piedra: demoro casi dos semanas un viaje que ahora estaba terminando en menos de tres días, sin duda las circunstancias era bien distintas: la que partió desterrada al desierto era una muchachita embarazada que salió apenas con lo puesto, escapando de una muerte casi segura, cansada de un viaje largo y no se pudo recuperar del cansancio del viaje ni del dolor de la traición cuando ya estaba en marcha hacia lo incierto, muchas veces durante esa travesía pensó no lo lograría, lo único que le impidió rendirse fue su hijo nonato que se removía con fuerza en su vientre motivándola a seguir. Para evadir a los asesinos que seguían su rastro, camino solo de noche y evitando el camino principal. Fue toda una proeza dado su condición física y su estado de animo el haber llegado viva al corazón del desierto infernal.
La que retornaba era otra, una mujer endurecida con su pequeño hijo aferrado a sus faldas, preparada para dar pelea si era necesario. Sabia que esta vez no seria como antes ya no era la frágil niña a la usaron como a un juguete y después desecharon por ser poca cosa, ahora tenia su propia agenda y esa agenda era presidida por su precioso hijo y no estaba dispuesta a exponerlo a nada que pudiese poner en riesgo su integridad física y mental. Además que ahora seria parte de los mismos que la desecharon y no iba a perder oportunidad de cobrarse el daño inferido.
También recordó que dentro de Suna había gente que le podría ayudar en su retorno; sentía temor por su seguridad y la de su hijo solo por serlo de ella (descontando el hecho que si se sabia que el era un hijo bastardo del Kazekage seria exponencialmente peor). Excavando en sus mas oscuros recuerdos vino a su mente que al poco rato de ser notificada de su expulsión de Suna y la orden de alejamiento, nuevamente tocaron a su puerta para no esperar que fuese abierta e irrumpió en su casa una turba de hombres enmascarados, quienes comenzaron a destruir sus cosas, la golpearon en su cara y en todo su cuerpo, al estar solo con su toalla y la bata al moverla cayeron y su vientre quedo al descubierto, en realidad ella por completo quedo desnuda, tuvo que soportar que la halaran de sus cabellos exigiendo la identidad del padre del niño. Sabia que si decía la verdad estaban muertos, de modo que opto por mentir al decir que su hijo era producto de un desliz en su misión mientras estuvo en el país del arroz. Tuvo que soportar toda una ronda de golpes e insultos, cuando pensó que ya estaba cerca su final, llego alguien mas a su destruido hogar, la turba al verlo llegar escapo rápido del lugar. Matsuri era incapaz siquiera de moverse producto de la conmoción emocional y los golpes recibidos; se quedo con la cabeza gacha echa un ovillo en el piso.
-Por favor máteme de una vez, no soporto un minuto mas- dijo con la voz entrecortada por el llanto. Ya ni siquiera le importaba la viesen desnuda, estaba absolutamente derrotada.
-Vamos niña, levántate y vístete que ellos van a regresar por ti, debes irte ahora- le dijo Baki. Al oír su voz Matsuri levanto su cabeza y lo miro confusa.
-Soy incapaz de moverme y no creo que llegue muy lejos en el estado que me encuentro, estoy embarazada de siete meses, acabo de perderlo todo y me duele hasta el ultimo musculo después de recibir una paliza- respondió ella con tristeza.
-Tu embarazo tiene el tiempo exacto de cuando te visito Gaara, pero por tu bienestar y el…-iba a continuar el mayor pero fue interrumpido.
-El es solo mío, si al final yo no soy mas que una zorra ¿no?, ni siquiera recuerdo con quien me acosté- respondió con amargura Matsuri, sorbiendo mocos y lagrimas.
-No digas eso, no eres ninguna zorra eres su esposa y el bebe es el resultado de la unión de Uds. Dos, pero de momento es bueno que tu hijo solo sea tuyo- le respondió Baki conocedor de aquel secreto.
-Solo será mi hijo. Mío y de nadie mas, nunca volveré a mencionar su nombre. Jamás saldrá de mi boca que tuvimos un hijo y espero que de la suya tampoco, solo traería mas dolor y riesgos sobre mi bebe que aun no nace y a su alrededor todo es un infierno- respondió Matsuri que en menos de una hora había visto sus sueños destruidos y su vida estaba en serio peligro. Se sentía con mucho miedo y confusa.
-Debes irte ahora mismo. Toma lo indispensable, donde vas tu dinero o tus tarjetas no sirven, solo se intercambias cosas, lleva cosas de valor como joyas para cambiar, muévete que no hay tiempo- le dijo el mayor preocupado que en cualquier momento podían volver por ella.
Y así fue como en menos de tres horas estaba fuera de Suna otra vez y quizás sin retorno. Baki le ayudo a salir por unos pasadizos secretos para evitar la guardia del desfiladero y donde era mas probable que le estuviesen esperando para emboscarla.
Y ahora tenia el problema al regresar de como lo iba a proteger de esa gente tan cruel, su hijo era su tesoro, su bien mas preciado y deseaba de corazón evitarle toda clase de sufrimientos y exponerlo a los comentarios le aterraban. Decidió mientras caminaba y reflexionaba que la mejor forma de esconderlo era que fuese visible: en ningún caso ocultaría su existencia, solo omitiría la identidad paterna y mantendría sus características mas peculiares lo mas disimuladas posibles, recordó que lo mas escondido es generalmente lo mas obvio.
Le preocupaba el ingreso a la escuela ninja, sabia era inevitable. En Suna todos los niños con la capacidad de manipular su chakra debían ingresar con seis años cumplidos al 30 de marzo. Su hijo cumplía los seis años en mayo. Tenerlo un año en casa solo, sin compañía o supervisión (ella debía trabajar) no era opción, tampoco el enviarlo a un preescolar, su hijo ya sabia todas las cosas esperables incluso para un niño de mas edad: leía, escribía, tenia nociones básicas de aritmética y ella le estaba enseñando palabras sencillas en otros idiomas preparándolo para cuando tuviese que viajar en sus misiones, también le había enseñado a comportarse de forma educada en la mesa además de estar entrenado en el uso de armas, taijutsu y por supuesto el manejo de la arena y varios otros jutsus de viento ya que ese era el chakra de el, ademas el en un preescolar era un peligro para los otros niños. Ella le estaba educando para ser un ninja de alto rango, sabia que su hijo excedía sus limites como ninja y que como todo niño su lugar era crecer entre sus iguales, formar lazos que le serian útiles en su vida y como Shinobi, no podía crecer como un solitario.
Debería solicitar un ingreso especial considerando su edad y que las clases ya habían iniciado poco menos de un mes, seguro tendría que dar un examen de ingreso para demostrar si estaba calificado, el punto era preparar lo que podía mostrar en el examen y lo que no; mostrar su habilidad con la arena y todo lo concerniente a ella estaba descartado, debían trabajar en jutsus alternativos además de perfeccionar el uso de armas, tenia plena confianza que su hijo seria aceptado.
Y también tenia el problema de su identificación. Su hijo al nacer en medio del desierto no estaba inscrito, no existía ningún registro que avalase que ella era su madre. La forma mas fácil de acreditar su identidad era llevando su partida de matrimonio e inscribirlo como hijo nacido dentro del vinculo, pero al hacerlo era admitir públicamente todo lo que ella mas deseaba ocultar. Nunca pensó se arrepentiría de haberse casado, pero si el la había negado y había tenido el descaro de casarse con otra siendo que era su marido (sin importar las razones), ella no veía porque debía regresar y entregarle a el y al consejo su precioso hijo que era su tesoro, lo único por lo que valía la pena vivir. Tenia los testimonios de los habitantes del caserío que la vieron llegar embarazada y también fueron testigos de su nacimiento, pero al ser ellos analfabetos y estar escritos sus testimonios por ella, no sabia si los considerarían validos, quizás una prueba de ADN seria una opción. Pero si había algo que Matsuri tenia muy claro era que no deseaba remover el pasado, por lo mismo el divorciarse no estaba en sus planes mientras menos se recordase tanto lo bueno como lo malo era mejor.
Y por ultimo lo que mas le atormentaba era la seguridad de su niño, esperaba que aquellas personas que intentaron atentar contra ella cuando la vieron sola sin la protección del Kazekage no intensen nada, no porque temiese le hicieran daño a ella o a su pequeño sino por el riesgo que su precioso bebe perdiese el control y dejase libre a Shukaku (que no iba a desaprovechar la oportunidad de causar alboroto y masacrar a quienes intentasen dañar a su protegido) ocasionando de paso una gran destrucción y lo peor seria que quedaría a merced del consejo si ocurriese tal desliz. Por eso debía ser cuidadosa en extremo y evitar alterar la tranquilidad de su pequeñito, dentro de sus posibilidades debía esforzarse al máximo porque fuese un niño feliz.
Ya se encontraban a pocos kilómetros, pero Matsuri decidió que era mejor esperar a que se hiciese bien de noche para ingresar a Suna con su pequeño, aprovechando las sombras y la oscuridad para que su hijo entrase de la forma mas discreta posible.
TENSA ESPERA
Los últimos días, Gaara había estado muy irritable, sentía la necesidad de estar solo, sabia que ella en cualquier momento llegaría y la tendría que ver. Sabia que era absolutamente irracional después de todo lo que le había hecho, pero el lo único que ansiaba era abrazarla y besarla hasta quedar sin aire.
Kankuro como buen hermano y por tener mas experiencia en la vida le había hecho ver que era muy difícil por no decir imposible que ella lo fuese a aceptar, incluso le deslizo que quizás ella había reiniciado su vida junto a otro hombre, incluso podía tener hijos. Para Kankuro era lo obvio y lo esperable después de todo lo que le había hecho Gaara y mas aun considerando la cantidad de años transcurridos; ella no tenia ninguna obligación si el había roto sus votos matrimoniales al casarse con otra.
Gaara se negaba a pensar en algo así. Sentía que ella seguía siendo suya, solo suya. No podía ser de otra manera, por ese motivo es que había sentido la necesidad de visitar su antiguo apartamento; al abrir la puerta fue abrir el pasado, estaba limpio ya que regularmente era visitado por un equipo de limpieza. Al recorrerlo y revisar su antigua habitación que había sido reorganizada como era previamente a la irrupción de Shijima, vinieron a su mente los recuerdos de tantos momentos felices vividos junto a Matsuri. Y no solo permaneció ahí, también se acerco a una puerta disimulada en la pared del pasillo que daba a los antiguos dormitorios de los hermanos de la arena. Esa puerta daba a un sector del apartamento conocido por los hermanos como el sector "prohibido"; eran las antiguas habitaciones de sus padres un apartamento dentro de otro, a ninguno de los hermanos por diferentes motivos les gustaba visitar ese sector debido a los recuerdos que estaban asociados a el.
En el caso particular de Gaara, el había creado recuerdos ahí junto a Matsuri, recuerdos muy íntimos y personales; en ese lugar fue donde hicieron el amor por primera vez. Los preparativos para la guerra que se avecinaba estaban en plena ebullición y sus hormonas también, cada vez que buscaban un poco de privacidad algo o alguien les interrumpía (el apartamento de Matsuri ya no era un buen escondite, sus hermanos, los viejos del consejo todos le buscaban ahí) ese día necesitaba estar a solas con ella, varias veces habían quedado desnudos y casi a punto y ese día parecía no seria distinto. Estaban ya desnudos acariciándose sobre su cama cuando oyeron llegar a Kankuro ruidoso como siempre, Matsuri se cohibía cuando escuchaba a alguien cerca y detenía sus avances, fue en ese momento en que recordó que donde jamás a nadie se le ocurriría buscarlo seria en las habitaciones que eran de sus fallecidos padres, sin darle un vuelta a la idea abrazo a Matsuri y se deshizo en una nube de arena, reaparecieron en la cama gigantesca del dormitorio de Yondaime Kazekage donde el y sus hermanos fueron engendrados, la habitación era muy lujosa en extremo, pero estaba todo absolutamente silencioso, era el lugar perfecto para ellos dos. Matsuri contemplo el lugar asombrada, no podía cerrar la boca. El apartamento de los hermanos era elegante pero ese lugar era el lujo mismo, nunca ni en sus sueños o en una revista había visto algo así. Se sintió observada y se acerco a un mueble donde había una serie de fotografías de Yondaime y su esposa, que los mostraban jóvenes y enamorados. Matsuri los observo y rápidamente dio vuelta las fotografías. El la miro confundido.
-No quiero que nos vean desnudos haciendo cosas en su cama- dijo ella a modo de explicación. Gaara se encongo de hombros.
Rápidamente retomaron lo que había quedado inconcluso. Retomaron los besos cada vez mas apasionados y las manos cobraron nuevamente vida propia, rozando, palpando, amasando y pellizcando. Matsuri rápidamente supero el susto de ser sorprendidos y comenzó a recorrer con sus manos su abdomen hasta llegar a su entrepierna y comenzar a acariciar su miembro como sabia a el le gustaba, el solo se limito a disfrutar de las sensaciones exquisitas que ella le brindaba con sus manos y su boca, pronto derramo su semilla en la boca de ella, quien se la trago y después compartió con el un beso cargado de amor y deseo;El comenzó a acariciar sus pliegues y a separarlos con sus dedos para ir preparándolos para el placer, esta vez nada detendría que se uniesen los cuerpos y las almas. Matsuri estaba con los ojos cerrados concentrada en el placer que se le estaban brindando, ascendió al máximo cuando comenzó a lamer su clítoris con la punta de la lengua como si fuese el caramelo mas delicioso, Matsuri se agito en su éxtasis. Se quedaron un buen rato abrazados descansando del placer compartido que durante mucho tiempo había anhelado.
Después de descansar por un rato, el deseo retorno a ellos con mas intensidad, nuevamente iniciaron los besos compartiendo una danza de lenguas, manos y las caderas comenzaban a ondular produciendo fricción entre las intimidades aumentado la necesidad y la urgencia de unir sus cuerpos. Había llegado el momento, ella tomo con su pequeña mano a su miembro y lo guio hasta su entrada, habiendo obtenido su permiso el empujo fuerte abriéndose camino dentro de su estrecha cavidad, Matsuri soltó un gemido de dolor, el se quedo quieto dentro de ella esperando que ella se adaptase a el. Ella cuando se acostumbro un poco comenzó a mover sus caderas, el comenzó a seguirla y pronto se le hizo imposible mantener un ritmo tranquilo, se movía frenético entrando y saliendo de ella, hasta que no pudo retener mas el placer y se derramo por completo dentro de ella. Ella se aferro con fuerza a su pecho hundiendo su cara en su hombro. Se quedaron abrazados en silencio, ninguno de los dos quería decir nada por no arruinar la magia del momento compartido.
Pronto retorno el deseo, parecía nunca se agotarían de estar en los brazos del otro. Matsuri no había alcanzado el placer al hacerlo por primera vez y el se sentía en deuda. Ella comenzó a recorrer su pecho y su abdomen con sus manos, nunca se iba a aburrir de recorrerlo y tocar sus trabajados músculos, deslizo una mano hacia su miembro comenzando a acariciarlo y con las yemas de su otra mano comenzó a estimular a una de sus tetillas, el sintió crecer el deseo dentro de si de forma exponencial. El la giro dejándola boca arriba en la gran cama y comenzó a estimular sus senos masajeándolos suavemente para después comenzar a lamer sus pezones con devoción hasta llegar a mordisquearlos primero con suavidad y después con fuerza. Hundió dos dedos en la cavidad de Matsuri quien se removía buscando que el tocase su centro para desencadenar su placer cosa que el se negaba por hacerla esperar un poco mas. La giro en la cama poniéndola en cuatro patas con la cabeza apoyada en una almohada obteniendo una vista insuperable de su intimidad no pudiendo evitar el impulso de lamerla, Matsuri lanzo un agudo gemido anticipando su éxtasis, el ayudado con su mano introdujo su miembro dentro de ella, ambos jadearon de placer, era el cielo volver a deslizarse dentro de ella, con una mano la sostenía de la cintura y con la otra comenzó a estimular su clítoris; pronto Matsuri se convulsiono en espasmos de placer y el no se hizo esperar. Se desplomo apoyado sobre ella durante un breve instante para no aplastarla, sin salir de ella se giro de lado y abrazado a la cintura de ella, durmió como pocas veces recordaba haberlo hecho con tanta paz, sin importar que el mundo shinobi se caía a pedazos a su alrededor. Ella también se puso a dormir plácidamente, confiada en sus brazos.
Recordó que muchas veces regresaron ahí. La gran cama ofrecía múltiples posibilidades que no podían obtener en su cama o en la cama que había sido de los padres de Matsuri (ambas camas de dos plazas comunes) además que tenían la gran garantía que nadie les interrumpiría ahí, porque nadie se imaginaria que el iría a los aposentos de su padre.
Y después de tantos años El estaba en la que sentía era su cama y la de Matsuri, no la cama de sus padres, recordando cada momento compartido con ella. Ahí fue donde le pidió que se casaran cuando retornaron de la guerra, recordó que después de hacer el amor se fueron al hidromasaje que mas bien parecía una piscina, jugaron ahí como cachorros y aprovecharon de volver a intimar una vez mas. Después de estar limpios y comer lo que había traído preparado Matsuri, el la sorprendió con su propuesta: eran aun muy jóvenes pero la vida avanzaba muy rápido y en el mundo shinobi la vida podía terminar abruptamente por lo mismo no había espacio para postergar muchas cosas y el amor una vez encontrado no podía ser postergado. Tras pedirle matrimonio Matsuri parecía una niña, saltaba, lloraba y gritaba diciendo que si, a duras penas la abrazo (no podia quedarse quieta de la emocion) el también se sentía feliz de saberse aceptado por ella nunca se había sentido tan completo y tan pleno. Recordó que le dio como señal de su alianza un collar con un pendiente con el kanji Ai el mismo que el tenia tatuado en su frente y en su reverso decía la fecha y sus iniciales (S.N.G), era una joya especial; estaba hecha con arena de oro y su chakra (también es capaz de manipular oro por si no lo recuerdan) donde estuviese ella siempre tendría un poquito de su chakra, el siempre estaría en ella.
-Y al final yo lo arruine todo- dijo con amargura en voz alta. Estaba muy ansioso por verla, sabia en su fuero interno, tenia prácticamente la certeza que ella seguía siendo suya solo suya.
Arrullado en sus recuerdos y sus pensamientos se quedo profundamente dormido en la gran cama.
TOCANDO LA PUERTA, BIENVENIDO DESTINO
En la guardia del desfiladero, los guardias se desperezaban algo molestos, era muy tarde ya de madrugada y había llegado hasta ahí una viajera y su pequeño hijo. Les habían obligado a despertar para ir a recibirles. Salió un shinobi regordete a recibirles:
-Nombre y ocupación- les ladro de mala manera.
-Kojama Matsuri, Tokoubetsu Jounin de Sunagakure no Sato- respondió Matsuri casi con diversión. El hombre al escuchar su nombre y rango por poco escupe el pan que tenia en la boca y que groseramente le había hablado con el en la boca a Matsuri.
-Bienvenida Matsuri-San - le dijo mientras recibía de ella los documentos acreditando su identidad. Tras comprobar su identidad, se fijo en el pequeño niño que le acompañaba y que lo observaba aferrado a sus faldas y semi escondido tras su madre. A pesar de ser muy tarde el niño no daba muestras de tener sueño. Matsuri rápidamente hablo presentándolo.
-El es mi hijo Kojama Rasa. Nació durante mi misión en medio del desierto y no esta inscrito aun- Sentía ansiedad que fuese cuestionada su maternidad y lo separaran de ella hasta poder comprobarla.
-No se parecen pero como se aferra a Ud. Se nota es su hijo. Le hare un salvoconducto por un mes para ingresar a Suna, dentro de ese plazo debe acreditar su identidad- le dijo el Shinobi entregándole los documentos.
-Bienvenidos a Suna- les dijo a modo de despedida.
-Gracias- respondió Matsuri tomando su hijo de la mano disponiéndose a atravesar el desfiladero. Sentía su corazón latir con fuerza, camino hacia su destino al encuentro de su pasado y el futuro de su pequeño.
El pequeño sentía a su madre muy nerviosa desde antes de emprender el viaje. Y conforme se acercaban a Suna iba en aumento, le parecía ella incluso temblaba. El había llegado a sospechar en su mente infantil que su madre le ocultaba algo, incluso se lo consulto a Shukaku pero este guardo el mas férreo de los silencios lo que aumento aun mas sus sospechas. Normalmente el Bijou era muy parlanchín.
Llegaron hasta el centro de Suna, era muy de madrugada y prácticamente no había gente por las calles. El niño estaba extasiado: habían grandes edificios, todo estaba limpio e iluminado, las calles no eran polvorientas porque tenían pavimento, todo era tal y como se lo había descrito su madre y al fondo había una torre inmensa, un gran e imponente edificio. Al verlo el niño se soltó de su madre y corrió hacia la torre. Matsuri con espanto vio que se dirigía a la torre Kazekage que simbolizaba todo lo que quería evitar. Corrió tras su hijo hasta darle alcance.
-¡Que haces! ¿no te das cuenta que es peligroso correr así?- le dijo con temor a su pequeño.
-Mamá, ese edificio es genial. ¡Quiero ir a ver la luna desde lo mas alto!-chillo el niño con emoción. El estaba muy sobre estimulado. Su mamá le había narrado acerca de Suna pero nada se comparaba a verla. Era un lugar fascinante para el, Shukaku se había desperezado de su siesta y le exigía ir a lo mas alto de la torre.
-Pero hijo ese lugar es donde el Kazekage dirige la aldea. Esta lleno de guardias, no podemos armar un escandalo a esta hora. Todos están dormidos- le dijo Matsuri para intentar disuadirlo. Lo ultimo que deseaba era encontrarse con Gaara y menos recién llegando a la aldea.
-¿Pero me traerás otro día? Sabes que quiero ser Kazekage y quiero conocer donde voy a trabajar cuando sea grande y quiero ver la aldea desde arriba- le replico el niño. Sin importar las razones que le diese su madre, el cada día sentía crecer dentro de si el deseo de llegar a ser el líder de su aldea. Soñaba con ser el ninja más fuerte.
-Si mi amor. Te lo prometo, ahora busquemos donde dormir, ya es muy tarde- Matsuri no podía evitar sentir un vacío en el estomago al escucharle hablar así. Sentía que la sangre se le helaba cada vez que hablaba así y parecía escuchar a Gaara.
Por lo avanzado de la madrugada era casi una misión imposible encontrar lugar en un hospedaje sin tener una reserva. Opto por ir a la plaza principal y ahí en una banca se sentó con su hijo acurrucado en sus piernas, cubiertos por una frazada. No era lo ideal pero su hijo ya era grande y debía acostumbrarse si quería ser un shinobi a dormir en cualquier lugar. Por su parte a ella no le hacia mella ni a su cuerpo o a su espíritu dormir así. Recordó que cuando finalmente llego al corazón del desierto infernal, no tenia casa ni tampoco habían alojamientos; con su embarazo a cuestas, el cansancio y todo el sufrimiento que traia consigo tuvo que dormir cubierta solo por una frazada en una saliente en los cerros que rodeaban el valle donde se encontraba el caserío. Después de un par de semanas los habitantes del lugar se apiadaron de ella al verla en tan deplorable condición y le cedieron una casucha donde guardaban animales. Así que una noche mas a la intemperie no le haría mella.
Apenas amaneció, Matsuri movió suavemente a su pequeño, sabia que cada vez le costaba mas conciliar el sueño solo por el hecho de cargar con el Shukaku, intentaba por todos los modos de ayudarle a dormirse y no le gustaba despertarlo. Pero en ese día no había mas opción, debían salir de la plaza y buscar donde descansar y asearse para poder dar inicio a a gran cantidad de papeleos que debían realizar.
Encontraron un hospedaje sencillo pero muy limpio, donde se bañaron, cambiaron de ropa y desayunaron. Matsuri lo llevo con ella al banco donde reactivo sus tarjetas y su cuenta y con ella los sueldos depositados a lo largo de todos esos años y los pagos del alquiler de su apartamento; sin duda debía darle las gracias a Baki-San, sin su ayuda no habría sido posible que hubiese podido recuperar su dinero tan rápido.
De paso dejo en la recepción de la torre Kazekage los pergaminos entregando el informe de su misión. Y salió lo mas rápido de ahí. La siguiente parada fue ir a la escuela ninja, necesitaba cuanto antes inscribirlo en ella. Era el momento decisivo, su hijo debía poner su mejor empeño en ser ingresado pero sin fuesen detectados sus verdaderos poderes, debia usar solo su chakra durante el examen sin recurrir a Shukaku.
Cuando ella lo presento, fue recibido con algo de escepticismo debido a que se presentaba siendo casi un año menor que muchos de sus compañeros y para colmo ingresaría casi un mes mas tarde. Quedaron sorprendidos cuando entrego la prueba de conocimientos escritos completada de forma correcta en un 100% (lo habitual era un 40% ya que solo era una evaluacion diagnostica) y se sorprendieron mas aun cuando a la hora de probar sus aptitudes físicas no tuvo inconvenientes, como tampoco a la hora de usar los shurikenes, kunais y otras armas, tampoco al aplicar sus jutsus básicos como el crear un clon de sombra. Los examinadores quedaron gratamente sorprendidos, el niño estaba en condiciones de ser declarado genin, pero Matsuri insistió que el necesitaba ir a la escuela para ganar madurez y aprender a desenvolverse con otros niños, se había criado como hijo único rodeado de niños normales y ella era consciente que era muy mimado y egoísta demasiado sobreprotegido, necesitaba crecer entre sus iguales, mas ahora que notaba que la convivencia con Shukaku acentuaba esos rasgos hedonistas. A partir de mañana seria parte de la escuela ninja de Suna. En cuando a su identidad, era urgente que regularizara su documentacion para poder hacer su ingreso formal a la escuela.
Mientras su mamá negociaba su ingreso con los examinadores, Rasa se quedo en el patio por pedido de su mamá, un llanto lo puso en alerta y se dirigió hacia donde provenía este. Ahí vio a un niño un poco mas grande que el, al que unos grandulones le habían arrebatado su mochila. Los vio y le molesto la escena, no supo porque pero sintió deseos de intervenir, suavemente los desestabilizo con un poco de arena y de un manotazo recupero la mochila y se la entrego a su dueño. Los tres grandulones se fueron encima de el, pero antes que alcanzaran a tocarlo su escudo de arena se activo de forma automatica y los repelió con fuerza arrojándolos lejos. Ellos escaparon a perderse. El niño que estaba llorando levanto su cara que estaba borroneada con pintura morada.
-Gracias- le dijo entre hipos, mocos y llantos.
-De nada. Pero deberías ir con cuidado, seguro te van a volver a molestar. Deberías perfeccionar tu taijutsu- le dijo Rasa con seriedad.
-Esta no es una mochila, aquí tengo mis marionetas. Sin ellas quedo indefenso- respondió el niño que aun hipaba.
-Por lo mismo debes ser capaz de repeler un ataque directo sin tus juguetes. Si quieres te puedo ayudar y tu me enseñas a usar tus juguetes- le dijo Rasa sin el animo de ofender.
- Son marionetas de combate y no juguetes. Me llamo Shinky ¿ y tu nombre?- pregunto el mas grande.
-Me llamo Rasa pero me puedes decir Shasha. De donde vengo a la gente se le hacia muy difícil pronunciar correctamente mi nombre y me acostumbre a que me llamen así. Cuando mi mamá me llama Rasa…-
-Ya lo se, es muy malo. Significa que esta a punto de asesinarte- completo Shinky. Los dos se largaron a reír divertidos.
Ambos compartieron diversas experiencias buscando averiguar cual era la madre mas loca y psicopata. Shinky estaba loco de contento cuando Shasha le conto que comenzaría la escuela al día siguiente. Hasta ese momento fuera de sus hermanas nunca había conseguido tener un amigo. Por ser hijo y sobrino de los dos ninjas mas poderosos de Suna, los niños le trataban con recelo y distancia. Los mas grandes siempre le hacían enojar tratando de demostrarse que no era tan fuerte como sus mayores.
Por primera vez encontraba a un niño que lo trataba como un igual. Shasha tenia el problema que podía lastimar involuntariamente a otros niños, así que conseguir un amigo también era de ensueño para el. La conversación se interrumpió cuando Rasa escucho la voz de su madre llamándole. El día de mañana prometía ser un gran día, ya tenia un amigo, la escuela ya no seria tan intimidante.
Saliendo de la escuela ninja, la siguiente parada fue ir a comprar ropa para Rasa quien vestía una tenida sencilla hecha en casa por Matsuri, aceptable para vivir en el desierto pero no para ir a la escuela o deambular por Suna sin llamar la atencion. Matsuri también renovó su guardarropas, durante años había vestido como una nativa del desierto, claro que después de años usando faldas largas que cubrían sus piernas hasta los tobillos y con mangas hasta sus muñecas, usar ropa mas descubierta le hizo sentir desnuda. Opto por vestidos largos y usar encima de ellos la túnica típica de los habitantes de Suna que era habitual en gente mayor, no en alguien joven como ella, pero se le hacia mas comodo y de paso no estaba de animos ni paciencia para escuchar piropos; lo mas probable es que mas de alguien terminase golpeado por solo mirarla mas de la cuenta.
Después almorzó con su hijo y lo escolto hasta el alojamiento donde le dejo solo con la indicación de esperarle ahí e intentar dormir un poco, desde que habian emprendido viaje su hijo solo habia dormido cortas siestas. Ella debía ir reportarse a la torre Kazekage y esperar instrucciones.
BIENVENIDA REALIDAD
Gaara despierto esa mañana con la sensación reparadora de haber dormido muy bien. Cada vez que dormía en la gran cama de sus padres despertaba así porque soñaba con ella. Despertó con una llamada desesperada de Kankuro quien al darse cuenta que no había dormido en casa sintió temor que le hubiese ocurrido algo. Lo tranquilizo diciéndole que se había dormido en el apartamento.
Cuando bajo a su oficina, habían novedades y no eran buenas: Matsuri había regresado y no lo había hecho sola, tenia un hijo pequeño del que habían pocos indicios ya que no estaba inscrito por haber nacido en medio del desierto. Sintió que todo se desgarraba dentro de el, todas sus ilusiones estaban irremediablemente rotas, sabia que era su culpa. Pero sintió alivio cuando Matsuri lo presento a la guardia del desfiladero como hijo de padre desconocido, significaba que ya no estaba con otro hombre y eso era algo positivo para el.
Toda la mañana estuvo desconcentrado e irritable en extremo, para colmo tenia reunión con el consejo por la tarde. Ignoraba como iba a ser capaz de aguantarlos sin mandarlos a buena parte. La mañana avanzaba lenta e insoportable hasta que llego a sus manos el informe de misión de Matsuri, lo leyó con avidez tratando de captar entre líneas alguna información personal de ella, pero todo estaba acotado estrictamente a la misión encomendada y que ella había llevado a cabo mucho mas allá del deber y sugería dentro del pergamino enviar además del medico, el maestro, una oficina móvil del registro civil para poder inscribir nacimientos, muertes, etc. Y al menos dos ninjas para cubrir todo el territorio de forma apropiada.
Al final del largo pergamino, ella señalaba que la misión solo por su duración no podía calificarse como D y que debido al lugar y las implicancias que hubieron en ella debía mínimo calificarse como clase B, pero el precio justo era categoría A. Ella pedía el cambio de calificación y el reajuste de la paga por todo el trabajo y los años perdidos en tan apartado rincón. Gaara cambio su calificación y estaba dispuesto a pagar la diferencia de su bolsillo si era cuestionado, solo por verla a solas un momento aunque tuviese que usar la misión como excusa para hablar con ella (las misiones tip debían ser informadas personalmente al Kazakage).
EL REENCUENTRO
Matsuri se presento en la torre y se dirigió sin vacilar hacia la oficina de Baki. Era la única persona en quien confiaba en Suna y el unico que le tendió una mano cuando estuvo literalmente desnuda y derrotada en el piso. Le pidió a su asistente que la anunciara, la puerta se abrió y salió Baki a recibirle personalmente, el mayor estaba muy contento de tenerla de regreso.
Ella le entrego la carta que la incorporaba al consejo como representante de los habitantes del desierto infernal. Baki estaba asombrado, a pesar de toda la adversidad su desempeño había sido brillante.
-¿ Y tu embarazo?- pregunto Baki recordando que la ultima vez que la vio cargaba una prominente barriga.
-Tuve un hermoso niño, tiene cinco años y en mayo cumplirá seis años. El es la luz de mi vida. Solo por el he salido adelante Baki-San, se llama Rasa- respondió orgullosa Matsuri. Era la primera vez que hablaba honestamente con alguien acerca de su hijo, además de Shukaku.
-Sabaku No Rasa. Se llama igual que Yondaime- dijo el mayor con emocion recordando a su antiguo lider.
-No, se llama Kojama Rasa. El no sabe nada acerca de su origen, es muy pequeño para entender tantas cosas que ni siquiera yo entiendo. Para colmo tengo el problema que aun no esta inscrito ya que nacio en medio de la nada y por eso necesito de su ayuda, Ud. Es el único que me vio embarazada, las personas del desierto que lo vieron nacer son analfabetas y sus testimonios estaban escritos por mi, así que su testimonio puede ser cuestionado- le respondió Matsuri de manera educada pero muy decidida.
-No te voy a negar mi ayuda, pero creo primero debes hablar con Gaara y aclarar su situación al menos en lo que respecta a lo legal, por derecho al niño le corresponde tener su apellido. Inscribir en Suna un hijo como soltera no es algo bien visto como en otras aldeas- le respondió Baki. El no estaba dispuesto a que el hijo del Kazekage fuese inscrito como hijo de una madre soltera siendo que era producto de un gran amor y estaba concebido dentro del matrimonio. Ella y Gaara tenían mucho que hablar. De momento era necesario que se viesen, tenia casi la certeza que si se volvian a ver, la gran pasion que hubo entre ellos dos se volveria a encender.
-No quiero venir y decírselo y ya. Seria muy conveniente políticamente en estos momentos para el y optimo para los intereses del consejo; tiene siete sobrinos pero un heredero directo de el, es lo ideal para los intereses de la aldea. Pero a mi me interesa el bienestar de mi hijo, soy yo quien ha luchado y se ha desvelado por el, no ellos y no lo voy a entregar como quien regala un perro a gente que lo va a ver como un trofeo, no como el niño adorable que es. Lord Kazakage debe descubrir por si mismo que tuvo un hijo conmigo y va a ser el amor lo que le acerque a mi niño, no los intereses del consejo. El bienestar de mi bebe esta por encima de cualquier otra cosa. Y espero me siga guardando el secreto, mientras el no se cuenta que es su hijo, nadie se lo debe de decir- replico Matsuri con mucho tacto pero a la vez derrochando aplomo.
Baki se preguntaba sorprendido donde quedo aquella tímida niña que tartamudeaba y se sonrojaba con facilidad. Parecía que el rigor del desierto había creado una gruesa coraza que seria muy difícil de atravesar y su única debilidad la constituía su hijo. Desde luego le iba a guardar el secreto por el momento. El deseaba que hiciesen las paces con Gaara, no había que ser muy hábil en materias amorosas para darse cuenta que esos dos aun se amaban y si se les dejaba espacio, podía asegurar con certeza que Gaara no tendría un único heredero como hasta ese momento. Pero si comenzaban a demorar no dudaría en darles un pequeño empujón. De momento habia que concentrarse en el presente, de solo imaginar la cara que pondrían algunos miembros del consejo quienes hicieron todo lo posible por eliminar a Matsuri al verle llegar como parte de ellos, era algo que no deseaba perder ni por segundo.
-Ahora necesito que me acompañes, dentro de diez minutos sesionara el consejo y debes presentarte de inmediato- Baki la tomo del brazo y la guio hacia la sala del consejo. La dejo a un lado y le indico que esperase su señal para entrar.
Gaara estaba sentado en su lugar en la mesa del consejo, se sentía muy molesto, lo único que deseaba era irse lo mas rápido posible. Sentía mucha rabia con los viejos del consejo, por su culpa su vida estaba en ruinas, en ese momento le era imposible no odiarlos.
Baki se puso en pie. Señalo tenia novedades; se integraba un nuevo miembro al consejo, le entrego sus credenciales a Gaara y abrió la puerta a Matsuri para hacerle entrar. Todos quedaron enmudecidos en la sala, se podía escuchar las respiraciones trabajosas de algunos. Y nadie movía un solo musculo.
Matsuri entro; se quedo muda y catatónica mirándose con Gaara analizándolo. El hombre al que había amado e idolatrado por años estaba frente a ella y la observaba de una forma indescifrable. Físicamente había cambiado poco, sus cabellos rebeldes habían mudado a un peinado relamido que le hacia ver mayor y que ella odio al verlo.
Gaara se sentía emboscado, nadie le previno acerca de la llegada de Matsuri al consejo. Ya no era la niña de mirada dulce y de cortas minifaldas, en su lugar había una mujer muy bella de ojos intensos que lo miraban con curiosidad y bajo esa mirada se notaba un trasfondo duro acostumbrado a mandar, en lugar de las faldas cortas que dejaban sus piernas a la vista y que a el enloquecían de deseo, llevaba la túnica tradicional de los habitantes de Suna, una prenda habitual en adultos pero no en gente joven como ella, sus cabellos cortos habían sido reemplazados por dos largas trenzas que llevaba anudadas a su cabeza dándole un aspecto muy severo pero aun así encontró que se veía muy bella. Se dio cuenta que sin importar el hijo que tuvo con un extraño, aun la amaba con todas sus fuerzas y moria por abrazarla.
Kankuro despertó del estado de shock y se levanto de su lugar, camino hacia Matsuri y la abrazo (como le hubiese gustado hacerlo a Gaara) dándole la bienvenida y la escolto hasta su lugar al lado de Gaara. El tomo lugar al lado de Baki a quien le guiño el ojo.
Si Gaara ya estaba apurado por terminar la sesión del consejo antes de que comenzara, ahora que tenia a Matsuri al alcance de su mano estaba apuradísimo por que se fuesen todos y poder quedar a solas con ella. Matsuri en cambio parecía no manifestar el mas mínimo interés por nada que fuese ajeno a la sesión del consejo, prestaba atención, pero no dejaba de analizar las reacciones de los miembros del consejo. Ahí había mucha gente que estaba en deuda con ella, no podía dejarse obnubilar por el éxito, debía tener presente en todo momento que en ese lugar había gente que intento acabar con ella cuando tuvieron la oportunidad y si la tenían otra vez no tendrían piedad con ella ni con su hijo. Por eso debía ser astuta y mostrarse frágil así se irían desenmascarando y ella tendría oportunidad de cobrarse todo lo que le debían.
Tan pronto termino la reunión de consejo, Matsuri se disponía a irse, su hijo se encontraba solo, lo que era altamente peligroso, dada su condición y el alto nivel de aburrimiento al estar encerrado y solo en una habitación de hotel.
-Matsuri a mi oficina, ahora- le dijo Gaara en un tono que ella sabia no permitía excusas o demoras. Se sintio muy molesta, habian pasado muchos años y con solo escuchar su voz autoritaria, ella sentia las mismas agujas en su vientre que sentia cuando era solo una chiquilla tonta. Al pasar por el lado de kankuro este le hizo un gesto cariñoso en la cabeza, habian pasado tantos años y el la seguia tratando como a una niña pequeña. Ella le deslizo un papel en su mano que decia para Sari.
Tan pronto entro a la oficina de Gaara, este cerro la puerta con un gran portazo y la sello con arena. Parecia no iba a salir viva de ahí por la cara que el puso. Era el enojo en su maxima expresión. Matsuri no se acorbado en lo absoluto, si alguien debia estar furiosa era ella no el. Espero que este hiciera el primer movimiento para ella comenzar el juego.
-¿Dime como pudiste?- le ladro Gaara furioso, sus ojos llameaban de ira.
-¿Hacer que cosa? No entiendo que me esta preguntando Lord Kazekage- le dijo con tranquilidad Matsuri, tratando de evitar que su enojo la manejase como a una marioneta.
-¡Tener un hijo! ¡explicame como pudiste!- le dijo con furia Gaara quedando a solo centimetros de su cara.
Matsuri de todas las cosas que esperaba le reclamase, su hijo pensaba seria lo ultimo de esa lista. No sabia si reir de buena gana o golpearlo. Opto por la segunda opcion y le planto una sonora cacheta. Gaara quedo sorprendido, su dulce Matsuri habia sido reemplazada por una fiera, pero en vez de molestarse por la agresion, le puso en un estado de excitación. No pudiendo contener mas sus emociones la tomo por la nuca y le estampo un beso furioso el que ella correspondio de forma inmediata. Cuando ella quedo sin aire, se separo de el y volvio a abofetearlo con mas ganas que la vez anterior. Lo miro con furia y le dijo:
-¿Qué como tuve un hijo? ¿me preguntas como tuve un hijo? ¡que clase de pregunta estupida es esa! Claro que tengo un hijo y es la luz de mi vida, lo unico que me ha mantenido viva por estos años que estuve enterrada en el desierto por tu culpa, por tu falta de huevos. Si me hubieses dicho la verdad todo hubiese sido muy distinto. Eres un cretino Lord Kazekage, un desgraciado bigamo, tuviste un hijo con otra y todavia te atreves a reclamar que tuve un hijo. Claro que tuve un hijo, que pensabas lo iba a abortar…- Matsuri estaba frenetica de ira pero tambien de deseo, por insolito que parezca mientras lo increpaba sentia unas punzadas en su entrepierna que hacia muchos años no experimentaba. No estaba dispuesta a contenerse, lo agarro por la tunica y despues aferro su cuello y le invadio su boca con su lengua exigiendo su entrada. Gaara se dejo hacer, pero tampoco se quedo quieto, la tomo por sus gluteos que comprobo al tacto aun eran firmes. Se deshizo en una nube de arena con ella en brazos y aterrizo en la gran cama, en la que era su habitacion nupcial, donde se habian amado por primera vez. Ahí a pesar de las protestas de ella que se negaba a ser desnudada, pero que a la vez lo ayudaba desnudandolo a el. Mientras lo golpeaba sin verdadera intencion de dañarlo y lo mordia con con pasion, el solo se dejaba hacer, extasiado en el placer de volver hacerla suya.
Finalmente quedaron absolutamente desnudos, Gaara no se detuvo y separo sus muslos con sus dos manos sin delicadeza y comenzo a lamer su clitoris sin preambulos, Matsuri tuvo un orgasmo casi de forma automatica, por mas que le ordenaba a su cuerpo detenerse este se estaba totalmente desconectado de su lado racional y se entregaba sin reparos al placer que le brindaba Gaara. Despues de su orgasmo ella se incorporo y busco los labios de su amante, le encantaba sentir su sabor acido en los labios de el, lentamente deslizo su mano tocando su torax, su trabajado abdomen lentamente para torturarlo en la anticipación, tomo su miembro y comenzo a acariciarlo con delicadeza; era inevitable no pudo contener el deseo que sentia de lamerlo como si fuese un helado, apenas alcanzo a darle un par de lamidas, Gaara se giro y la aprisiono bajo su cuerpo y sin preambulos la penetro suave pero decididamente, Matsuri dejo salir un chillido de dolor. Despues de tener a su hijo jamas habia vuelto a intimar con nadie y al haber pasado tanto tiempo era como si fuese virgen otra vez. Gaara se sorprendió, la sentia muy estrecha como si fuese la primera vez y por la reaccion de ella parecia que habia sido algo rudo. Decidio esperar un poco antes de comenzar a moverse y le comenzo a repartir besos en la cara y el cuello los que ella le correspondia, hasta que ella nuevamente invadio su boca con su lengua y el se dejo llevar, ese fue el momento en que comenzo a deslizarse dentro de ella consiguiendo arrancarle gemidos de placer hasta alcanzar juntos el climax, descansaron por un rato, ninguno de los dos fue capaz de decir nada, sabian si decian algo la magia que estaban viviendo se arruinaria, pronto se recuperaron e iniciaron un segundo encuentro mas fogoso que el anterior hasta quedar exahuestos y satisfechos. Se quedaron profundamente dormidos abrazados sobre la gran cama.
Hasta aqui llega esta entrega, no crean que el final es el próximo capitulo, aun quedan cabos sueltos por unir y deudas por cobrar. Dudas, reclamos, insultos son bienvenidos en los reviews y recuerden que "todo nos impulsa hacia adelante inclusive una patada en el culo" así que si alguien lo esta pasando mal para eso esta el GAAMATSU, para regalarnos bellos momentos de felicidad e inspiracion, si alguien tiene una disparatada idea GaaMatsutilica le invito a escribirla y compartirla por aqui para alegrar el dia.
Besos y gracias totales por leer.
