SUNAGAKURE: EL INICIO DE UNA NUEVA AVENTURA Y EL REENCUENTRO CON VIEJOS FANTASMAS
Hola aquí llego con mi capitulo atrasado, lamento la demora pero la verdad era imposible escribirlo separadamente de su continuación, es por esto que esta semana hay entrega doble. No les adelantare nada.
Solo me resta agradecer a quienes leen mis locos desvaríos y me dejan un review, anima a seguir escribiendo además que aportan ideas para ir desarrollando la historia o también otras historias.
Para ir dando paso a mi delirio, les recuerdo no olviden dar loas y aleluyas a KISHIMOTO-SAMA fuente de inspiración de mis desvaríos. Y larga vida al GAAMATSU!
Matsuri despertó sobresaltada. Estaba completamente desnuda y unos brazos masculinos la retenían sosteniéndola sin ningún recato: una mano estaba enroscada en su cintura y la otra en uno de sus senos. Aspiro su masculino aroma que le enloquecía; no había sido un sueño como tantos otros a lo largo de los años, había intimado con Gaara como si el mundo se fuese a acabar, olvidando por completo a su pequeño. Se sintió morir, era su primer día en Suna y ya lo había dejado abandonado, olvidado por completo.
Con cuidado de no despertarlo, ella se desprendió de sus brazos y se levanto de la cama. Al contemplarlo dormir con tanta paz, sintió que se le anudaba el corazón. No pudo resistir el impulso de acariciar su rostro con la barba que comenzaba a despuntar, su pecho, sus brazos. Ella no podía negar que aun lo seguía amando y que después de lo que acababa de ocurrir entre ellos dos, lo amaba aun mas.
Dio una mirada rápida por la habitación. Ese era su escondite secreto con Gaara, donde ellos escapaban para estar a solas, donde en el pasado vivieron tantos momentos felices. Pero ahora era el presente y no podía demorar en regresar con su hijo. Se vistió a tientas para no prender la luz y despertarlo teniéndose que verse forzada a dar explicaciones. Busco papel y lápiz, le dejo un mensaje:
"…Lord Kazekage: gracias por la velada compartida. Desde su visita recibida en el país del arroz hace poco mas de seis años que no disfrutaba de los placeres carnales. Ha sido grato comprobar que no ha perdido el ardor y que sus habilidades en el tema siguen intactas.
Pero debo retirarme, en casa me espera un hombre a quien me debo en primer lugar, quien no admite retrasos ni demoras. Ese hombre es mi amado hijo a quien le debo respeto. Espero no se ofenda por partir sin despedirme. Quiero que sepa que mis sentimientos siguen intactos por Ud. y que en todos estos años, a diferencia suya jamás rompí mis votos matrimoniales. Besos para Ud. caricias y lamidas a su "amigo". Con amor:
Sra. Sabaku No (la verdadera)
PD: odio su peinado, parece lo lamio una vaca y le hace ver como a un anciano. Prefiero verle despeinado como recién salido de una sesión de sexo, me es inspirador…"
Salió discretamente sin hacer ruido y llego al hospedaje donde le esperaba su hijo quien estaba llorando. Jamás hasta ese momento había estado por tanto tiempo sin su madre. Para su edad a pesar de ser muy fuerte y un jinchuriki, era muy apegado y dependiente de ella. Era tanta su desesperación que Shukaku se había desperezado y lo había tratado de tranquilizar diciéndole seguro estaba ocupada con el consejo, los lloriqueos del niño lo alteraban. Apenas le vio entrar por la puerta el niño salto a sus brazos desesperado, pero en segundos salto hacia atrás separándose de ella y mirándola sorprendido:
-¡Mamá tienes el olor de un hombre en tu cuerpo! Y otro olor que no puedo descifrar. ¿Donde estuviste?- el niño estaba sorprendido. Su mami jamás tardaba, siempre avisaba donde iba y de pronto desaparecía por horas, llegaba muy tarde y oliendo a un hombre. Algo no andaba bien y el lo iba a averiguar.
-Mi amor estuve en el consejo y después tuve que quedarme trabajando. Tengo mucho trabajo que hacer mi vida. Te prometo que mañana cuando salgas de la escuela me quedare contigo- Matsuri se sentía la peor de las mentirosas, pero habían cosas que un niño pequeño como el suyo no debía de enterarse.
-umm…- el niño la miro incrédulo. Algo le decía en su fuero interno que su mamá no estaba siendo honesta con el.
-Mi amorcito, me doy una ducha y pedimos algo de comer ¿te gustaría una pizza?- le dijo Matsuri tratando de distraerlo con la comida, sabia que su hijo si se interesaba en algo podía ser extremadamente persistente y de momento no quería que indagase nada. Definitivamente habían cosas para las que el no estaba preparado aun.
Se quito la ropa, la puso en la cesta para la ropa sucia y se dio una ducha rápida acompañada de su pequeño que no le perdía pisada, temeroso quizás que se le volviese a perder. Mientras ella se duchaba, saco la ropa sucia de su mamá: necesitaba oler ese aroma a hombre que estaba impregnado y así aprenderlo de memoria para poder ser capaz de reconocerlo; Shukaku supo en seguida de quien se trataba, era obvio que la ropa apestaba a Gaara y el tercer aroma que el niño no supo identificar era a sexo; sabia debía guardar silencio por el bienestar del niño acerca de su origen, pero si la madre había regresado con el padre, era mejor ir preparando al crio acerca de la verdad. Mientras el niño aun tenia la ropa en la mano, Shukako le hablo.
-Mocoso sal del baño, necesito hablar contigo, estas muy grande para acosar a tu madre hasta en el baño ya no eres un bebe- le dijo el Bijou.
-¿Sentiste también el olor? ¿reconoces de quien es?- pregunto ansioso el niño.
-Se lo obvio que es de un hombre, tu mamá es una mujer joven y muy guapa. Que no te sorprenda que el día de mañana te presente un novio-le dijo Shukaku.
-¡De ninguna manera! Ella es mía solo mía y no la quiero compartir- grito el niño dentro de su cabeza.
-¿No te gustaría tener un hermanito o hermanita?- le pregunto el Bijou tratando de hacerlo razonar.
-Claro que si, no quiero ser hijo único. Pero no quiero que tenga un novio, un extraño. Eso no lo voy a soportar, si consigue uno le hare la vida imposible y si no se va lo mato- respondió el niño con decisión.
El mapache se carcajeo a mas no poder. Iba a ser un trabajo de joyería hacerle entender algunas cosas básicas al mocoso. Se notaba era hijo de Gaara al ser tan despistado en cosas mínimamente básicas de las relaciones humanas.
-Para que tengas hermanos tu mamá necesita un novio o de preferencia un marido. Deben vivir juntos en la casa y dormir juntos en la cama- le explico el Shukaku divertido de la cara del niño.
-¿Y yo donde dormiría?- el niño no concebía dormir en otra parte que no fuese con su mamá.
-Y en tu cama al igual que los mocosos de tu edad. Eres un niño muy malcriado, tu mamá te ha sobreprotegido y te ha mimado en exceso. Los niños de tu edad duermen solos en sus camas y no toman teta. Aunque en tu caso particular dormir es un decir, apenas duermes unas pocas horas y cada vez dormirás menos- le respondió Shukaku.
-A mi me gusta dormir con mi mamá, no siento miedo de los monstruos y me encanta verla dormir, sentir su olorcito y su leche es riquísima- respondió el niño entre pucheros y casi a punto de llorar.
Shukaku se largo a reír, ese niño en verdad lo divertía con su inocencia. Le temía a los monstruos cuando el monstruo era el. Sencillamente era una criatura adorable, la mezcla perfecta entre el despiste social de Gaara y la inocencia de Matsuri. Sin duda debía espabilarlo pero con cuidado, de lo contrario el niño podía perder el control y dejar su presencia en evidencia. Le agradaba este nuevo Jinchuriki le causaba mucha ternura porque lo conoció cuando era solo un bebe y a diferencia de sus anteriores hospederos este había sido elegido por el y su unión era voluntaria y no estaba dispuesto a llevar la vida aburrida solo como un arma viviente que llevo con Gaara, para eso era fundamental no ser descubierto.
-Niño no hay ningún monstruo mas peligroso que nosotros dos y el tomar la leche de tu mamá a tu edad es perturbador. Y hazte la idea que tu mamá cualquier día te presentara un hombre que vendrá a vivir con nosotros y el paso siguiente será tener un hermanito. Así que comienza por dormir solo y olvídate de tomar teta, si lo saben en la escuela vas a ser el hazmerreir- definitivamente el crio derretía a Shukaku, pero no dejaba de tener razón, era cosa de tiempo que Matsuri reiniciara su relación con Gaara, era evidente que se habían apareado y lo mejor era preparar al crio y evitar que tuviese una rabieta nefasta que lo dejase en evidencia.
-Supongo que tienes razón- contesto dubitativo el niño. Era demasiada información en tan poco tiempo para un niño pequeño y le estaba costando trabajo entenderla.
Matsuri ya estaba vestida y había pedido de comer; había un estomaguito hambriento que ya no toleraba más demoras. Después de ser alimentado, lo envió a dormir porque mañana seria un gran día, su primer día de escuela. Se metió a la cama y espero pacientemente a que su mamá se acostara a su lado, apenas la sintió, se aferro a ella sin demora, buscando a tientas un seno y comenzando a beber de el con gula para después alimentarse del otro hasta quedar profundamente dormido, sin soltarse un solo momento de su madre.
Matsuri miraba embelesada a su niño. No importaba que fuesen pasando los años, para ella el era su precioso bebe. En esos momento tenia sentimientos encontrados, amaba a su hijo pero también amaba a Gaara; sentía que guardar esos sentimientos que por la tarde se habían desatado era una deslealtad hacia su pequeño, la gran victima en toda esa historia: se le había negado tener una familia, un padre, un apellido. Solo era un pequeño bastardo nacido en medio de una duna, rodeado de miseria y que para asegurar su existencia ella tuvo que convertirlo en un Jinchuriki. Pero era innegable que sin Gaara no era posible que el niño existiese, sin duda lo seguía amando y en lugar de aplacarse era un amor intenso que se le había escapado de control. Hundida en esas reflexiones se quedo profundamente dormida.
CELOS
Gaara sintió frio y despertó abruptamente. Estaba solo y completamente desnudo sobre la gran cama. Si no fuese por el olor a sexo que permanecía en el ambiente y la cama revuelta, juraría que había sido solo un sueño alocado. A su lado encontró la carta que escribió Matsuri. Le produjo sentimientos encontrados; estaba encantado que ella aun le siguiese amando y que le había sido fiel durante todos esos años pero sintió muchos celos de su hijo, la idea que alguien estuviese antes que el en el corazón de ella se le hizo intolerable y no entendía como ella podía haber elegido sido madre. Muy molesto se vistió con sus boxers, tomo el resto de su ropa bajo el brazo y se deshizo en una nube de arena apareciendo en su dormitorio (en casa de Kankuro). Un agudo silbido seguido de una risotada le dio la bienvenida. El marionetista encendió la luz y se tuvo que apretar el estomago que comenzó a dolerle de tanto reír.
-¡Uuy! como te dejaron, mordido y arañado. ¡Ay! Gaara verte llegar solo en ropa interior y oliendo a sexo, nadie me lo creería. Creo que podre morir en paz, al fin mi hermanito reencontró el amor- dijo Kankuro contento de ver a su hermano realizado como hombre.
- Tiene un hijo. Lee esto mientras me baño y dime que con conclusión sacas. Por favor obvia los comentarios personales- Gaara tomo una toalla y le entrego la carta a Kankuro. Necesitaba ducharse con urgencia.
Kankuro tomo la carta de Matsuri y comenzó a leerla. No pudo evitar sentirse avergonzado al tener acceso a la faceta mas celosamente guardada de su hermano. Jamás imagino lo ardiente de su relación con Matsuri y el nivel de complicidad entre ellos dos a pesar de los años y las desgracias que los habían separado. Se sorprendió al enterarse que ella tenia un hijo, para Kankuro era obvio el niño era adoptado o era hijo de Gaara; si era hijo de el no había razón para que Matsuri se lo ocultase. Todo hacia calzar que el niño era un hijo adoptivo. Mas si ella afirmaba no haber tenido otro hombre.
Gaara salió del baño, limpio y vestido con su pijama. Kankuro le esperaba con su cena servida en una bandeja.
-¿Que es lo que te complica?- pregunto Kankuro sin rodeos. Sabia que su hermano estaba complicado con el hijo de Matsuri y la mejor forma de ayudarlo era ir directo al grano.
- El hijo de ella. No soporto pensar que estuvo con otro, que otro hombre toco y disfruto de mi mujer. Tampoco tolero la idea de tener que compartirla con su hijo, no soporto la idea que el sea mas importante que yo- le dijo sin rodeos a su hermano. Gaara tenia plena confianza en Kankuro y sabia que podía decirle las cosas tal y como las pensaba sin que su hermano se espantara.
Kankuro sonrió paternalmente. Su hermano, podía ser el ninja mas fuerte, un tipo hábil si se trataba de conducir la aldea, pero aun le faltaba aprendizaje en cosas básicas de la vida.
-Deberías calmar esos celos hermanito. El niño es tuyo o adoptado, la carta no deja opciones. Y en cuanto a quien va a ser primero en las prioridades de Matsuri te tengo una mala noticia, cuando llegan los hijos uno pasa a ser la segunda opción. En mi caso soy la sexta, hay cinco niños gritones antes que yo en la lista. Pero créeme vale la pena esperar- le contesto Kankuro tratando de resolver sus dudas.
Gaara después de escucharlo con atención, se rasco la cabeza pensativo. El hijo de Matsuri definitivamente debía ser adoptado, la única opción que fuese suyo era que ella hubiese partido con un embarazo muy avanzado al destierro en el desierto, cosa imposible de pasar desapercibida. Además que no habría podido sobrevivir a un viaje así en semejante estado. No había duda: ese niño no era suyo, era un niño adoptado por ella, en quien volcó todo su instinto maternal que había quedado trunco tras haber sido abandonada y sin posibilidades de convertirse en madre de verdad.
En cuanto a compartir el afecto de Matsuri, era algo difícil de procesar para el. Por muy hijo de ella que fuese el niño, para el era sencillamente un extraño y la idea de compartirla con el no le era tolerable. Un tercero entre los dos era inaceptable.
-Es obvio que ella adopto a ese niño y que volcó todo su instinto maternal en el. Pero yo no se si voy a ser capaz de aceptarlo y poder compartirla con el. Necesito pensar- le dijo Gaara.
-No lo pienses mucho. Si no actúas rápido ella puede interpretar que solo jugaste con ella y la posibilidad de poder retomar su relación descienda a cero. Quizás deberías conocer al niño, tratar de aprender a tolerarlo, quizás esto no es tan malo como parece. Ahora que ella regreso y existe la posibilidad de retomar lo que tuvieron no deberías desaprovecharla- le contesto Kankuro.
-Lo pensare- contesto Gaara dubitativo. Era demasiada información. Lo único de lo que tenia claridad era que amaba a Matsuri y no deseaba volver a perderla.
LA ESCUELA
Matsuri se levanto como todos los días a las 4:30 am. Despertó a su pequeño cachorro y lo condujo a las dunas que circundaban Suna para entrenar. Estuvieron ahí hasta las 7:00 am hora de regresar para una ducha, desayunar y partir al primer día de clases de su pequeño. Ella sabia que no seria fácil para ninguno de los dos, por primera vez estarían separados por todo el día. Seria una dura prueba para ambos.
Antes de partir, Matsuri abrazo a su pequeño, y le beso ambas mejillas. Era un niño hermoso a los ojos de su madre. Lo tomo de la mano y lo dejo en el hall de la escuela ninja. Ella salió de la escuela con el corazón apretado, era una gran prueba de fuego, su hijo jamás había estado tanto tiempo lejos de ella y rodeado de niños. Era un riesgo enorme que debían correr los dos, buscando que Rasa pudiese desarrollarse como un niño normal.
El pequeño camino haciendo el esfuerzo por verse tranquilo pero estaba aterrado, su mami había sido su única profesora, siempre había orbitado en torno a ella y ahora se encontraba entrando a un gran salón lleno de niños mas grandes que el y que le miraban raro. Entre todos los rostros vio la cara sonriente de Shinky que le hacia señas y le invito a sentarse con el al final del salón. Se sintió muy aliviado de encontrarlo. La mañana se deslizo rápido, había muchas cosas interesantes por aprender.
Los problemas vinieron a la hora del recreo. Shasha le había prometido a su mamá que seria bueno y no golpearía a nadie y que desactivaría su defensa de arena. Lamentablemente era uno de los mas pequeños y delgados de la escuela; los abusadores que eran alumnos de ultimo año no se hicieron esperar, colmando su paciencia cuando a la hora de almuerzo derramaron la comida que con esmero le había preparado su mamá. Fue la gota que rebalso el vaso, ser tolerante no era lo suyo y no estaba dispuesto a dejarse maltratar por niños que eran mas débiles que el solo por mantener las apariencias. Decidió junto a Shukaku, que en un lugar de atacarlos directamente esperarían el momento oportuno para poner las cosas en su lugar sin armar un escandalo de proporciones que pusiese en alerta a los profesores y a su mamá. En cosa de horas comenzaron a suceder eventos extraños que ponían en situaciones incomodas a los abusadores, como la comida que se volcaba en la ropa por si sola o el piso se movía y cuando sucedía esas cosas ellos se encontraban con su dulce y angelical mirada; sabían que de alguna manera el estaba involucrado pero no tenían como inculparlo. Shinky también lo sabia y le divertía sobremanera, hasta hace unos días era solo el niño rico solitario, pero había conseguido un amigo con el que sentía tenia mucho en común.
Las cosas se complicaron cuando unos días después unos abusadores que eran seis en total los quisieron emboscar en el baño a la hora del almuerzo. Al estar con la barrera desactivada, le asestaron un fuerte golpe en la cara a Shasha lo que provoco que sus lentes se quebraran, dejando sus ojos a la vista y no contentos los arrastraron a el y a Shinky; les metieron las cabezas dentro del inodoro dejándolos sucios y completamente mojados. Shukaku en el interior de Shasha había iniciado un conteo regresivo. Cuando dijo cero, la arena exploto literalmente envolviendo a los perpetradores y azotándolos violentamente contra las paredes del baño, dejándolos inconscientes de forma instantánea, Shasha le lanzo un par a Shinky quien salió de su estupor y los atrapo con sus hilos de chakra como si fuesen marionetas y comenzó a azotarlos contra las paredes por su cuenta. Fue una autentica catarsis, quedaron los abusadores desparramados en el piso del baño.
Shinky lo miraba asombrado, al romperse los gruesos lentes se hicieron visibles unos ojos aguamarina muy afilados, marcados por ojeras y en lugar de los cabellos castaño rojizos lucia una brillante cabellera roja que chorreaba agua sucia. A Shinky se le borro la pintura de marionetista. Ambos por primera vez se veían a rostro desnudo y estaban sorprendidos. Shukaku pensó que era un deja vu; era ver a Kankuro y a Gaara niños otra vez.
-Tu te ves distinto- le dijo Shinky con asombro. Su amigo había adoptado un aspecto que le era muy familiar pero por ser pequeño no podía establecer con quien se parecía.
- Este es mi verdadero aspecto. Soy muy feo, desde que era un bebe mi mamá me ha ocultado, donde nací ser pelirrojo y tener los ojos claros es ser maldito. Creen que soma aptos para llevar demonios jeje ¿lo puedes creer?-le dijo Shasha con nerviosismo. Su mamá se iba a poner furiosa cuando supiera que había sido visto su verdadero rostro.
Shinky se largo a reír. Le parecía gracioso que su amigo se acomplejase de su aspecto. Ellos eran niños no delicadas niñitas, a quien le importaba si eran feos. Ser feo era un tonto detalle.
-Naa que ridículo, si no importa que seamos feos. Y mi tío es pelirrojo y hasta donde yo se jamás nadie le ha discriminado por su aspecto o porque piensen que tenga demonios. Jeje que divertido. Deberías ir por ahí con tu color de pelo normal- le dijo Shinky con total inocencia y desconocimiento del pasado y quien había sido su tío Gaara.
- Supongo que tienes razón. Estamos en la ciudad, no en medio del desierto. A ti se te salió el maquillaje, también te ves distinto- le dijo Shasha.
-No es maquillaje, es pintura de guerra- le corrigió Shinky.
Los dos se observaron en el espejo. Sin pintura o gafas no solo se veían distintos sino que además notaron eran muy parecidos, sin elementos que distrajesen la vista perfectamente podrían pasar por hermanos, Shasha sabia que el apellido de su papá era igual al de Shinky, seguro debían estar emparentados, porque tanto parecido no era coincidencia.
Shinky se preguntaba como podían parecerse tanto sin ser parientes y había algo mas, fuera de su tío Gaara no conocía a nadie que fuese capaz de manipular la arena y Shasha había demostrado ser muy hábil con ella, al observarle con detalle el parecido con su tío era obvio, sabia que su tío tuvo un hijo pero este había muerto ¿será que tuvo otro y no se había enterado?.
-Tu papá…¿Cómo se llama?- pregunto Shinky. Le despertaba mucha curiosidad el parecido de su amigo con su tío.
-No tengo papá. El murió antes que yo naciera. Le respondió Shasha. Por dentro el Shukaku le decía que no dijese el nombre de su padre, que con Shinky eran parientes pero no era bueno de momento que se enterase.
Shinky quedo con mas curiosidad aun. Su amigo era una copia de su tío y su padre le habían dicho a el que estaba muerto. Raro, muy raro.
-¿Qué le paso a tu papá?¿era Shinobi?- volvió a preguntar Shinky aun mas curioso.
-No lo se bien la verdad. Cuando le pregunto por el a mamá, ella se pone muy triste, por eso no le pregunto mucho. Se que cuando el murió ella estaba embarazada de mi casi por nacer y que al morir mi papá a ella la mandaron al desierto donde yo nací. Mamá me ha dicho que soy una pequeña copia de el, de el saque la habilidad con la arena. Te pido que no se lo cuentes a nadie, mi mamá dice que es peligroso que se sepa, los manipuladores de arena somos considerados peligrosos y podrían tratar de eliminarme antes que termine de crecer- le dijo Shasha a Shinky, a quien ya no le cabían dudas eran parientes.
-Claro que te guardo el secreto, no quiero que maten a mi único amigo. Ahora limpiémonos esta asquerosidad, que tenemos que regresar a clases- respondió Shinky con la certeza que su amigo estaba relacionado con su tío Gaara y el descubriría la verdad.
Se tuvieron que enjuagar con el agua de los lavamanos para sacarse la suciedad, salieron del baño chorreando y mojando todo. A los abusadores los instalaron a dormir siesta con las cabezas dentro de los inodoros y a los mas crueles los pusieron en los vestidores de las niñas. A partir de ese momento tomaron conciencia que juntos podían formar un gran equipo, eran complementarios, solo faltaba el tercer miembro y su equipo genin estaría listo.
Ninguno de los niños que fueron golpeados por ellos los acusaron. Era vergonzoso que jóvenes casi a punto de graduarse de la academia fueron masacrados por dos enanos de primer año, a Shinky por ser hijo de Kankuro no le pusieron apodos, a Shasha a partir de ese momento se le conoció como el "enano maldito" y en lo sucesivo ni a el ni a Shinky les volvieron a molestar. Por el contrario tenían atención preferente en cualquier lugar de la escuela donde se presentaran; los niños preferían cederles sus lugares a correr el riesgo de ser maltratados por ellos.
Ese temor se consolido también en clases; comenzaron a entrenar juntos todos los días y también a estudiar, para los profesores eran los alumnos perfectos: estudiosos y dedicados. Para los demás niños eran la peste. La amistad de ellos dos se hizo extensiva a las dos hermanas mayores de Shinky que eran de un curso mas adelantado (quienes tampoco gozaban de popularidad pero al ser dos no lo habían resentido como Shinky). En pocas semanas eran un grupo bien cohesionado que se juntaba a la hora de comer y después de clases, no solo para estudiar, sino que para jugar y disfrutar como cualquier niño.
Shasha sentía que no solo había encontrado amigos, sabia que había encontrado a su familia paterna, pero prefería no decírselo a su mamá para no apenarla al hacerle recordar a su papá, al que parecía ella recordaba mas seguido en sus sueños, donde ahora lo llamaba con apelativos cariñosos. Le daba pena que ella aun lo recordara, pero también le causaba alivio: mientras "Gaara" siguiese reinando en los sueños de su mamá no llegaría ningún extraño a desordenar sus vidas como le había pronosticado Shukaku.
Aunque cuando veía a Shinky y sus hermanas pensaba le encantaría tener un hermano o hermana con quienes jugar, ese sentimiento se acentuó cuando conoció a las hermanas pequeñas de Shinky, las encontró tan delicadas y tan tiernas, el estaría feliz si su mamá tuviese una, aunque Shinky le decía que eran lindas pero mal negocio, su papá le había dicho que siempre habría que estar espantando pervertidos cuando fueran mas grandes. La vida le sonreía a Shasha, sentía que al fin había encontrado su lugar, ya no era un niño solitario y su mamá, porque no solo había encontrado amigos sino que había encontrado a su familia y podría conocer quien había sido su papá y por lo tanto de si mismo sin tener que hacerle preguntas que sabia apenaban a su mamá.
En pocas semanas su vida había cambiado drásticamente; pasaba la mayor parte del día sin su mamá, comenzó a vestirse y bañarse solo y había optado por dejar de usar las gafas y ahora llevaba su cabello corto color rojo oscuro (usaba menos oxido en el shampoo) ya que acostumbrarse a verse pelirrojo de entrada era un cambio fuerte para el.
Shinky y sus hermanas estaban felices con su amigo, al que Shinky sabia parte de su familia e iba investigar hasta llegar al fondo, estaba convencido que su amigo era hijo de su tío Gaara pero tenia que reunir las pruebas necesarias. Y no estaba dispuesto a perder a su amigo que por vivir tantos años en el desierto desconocía ciertos aspectos de las relaciones sociales y a veces se ponía en apuros, pero el estaba ahí para ayudarle, tal como siempre había visto hacer a su padre con su tío.
LAS HERMANAS
Tras dejar a su pequeño Rasa en la escuela, Matsuri tomo rumbo hacia una plaza que estaba cerca de ahí. Sentía el corazón que le latía con fuerza anticipándose al encuentro que sucedería en cosa de minutos, al llegar ella estaba ahí esperándola, sin poder contenerse se echo a correr, ella también corrió y la abrazo, las dos lloraron por largo rato sin decir nada, necesitaban llorar y limpiarse de la ausencia tan prolongada de la otra.
-Regresaste, gracias a Kami estas bien. Casi no has cambiado, estas muy bonita- dijo Sari con emoción.
-Tu estas convertida en toda una madre, leí que tuviste cinco niños, es todo un record. Cuando me fui solo tenias a las gemelas y estabas embarazada otra vez. Me he perdido de mucho.- le dijo Matsuri con emoción.
Se fueron de la plaza hasta un café donde se pusieron al día después de mas de seis años de separación. Grande fue la sorpresa de Sari cuando Matsuri le conto era madre de un niño y vio sus fotografías, era la viva imagen de Gaara no era necesario que le dijera quien era el padre, quedo horrorizada cuando Matsuri le narro su huida de Suna, el nacimiento del su bebe en las dunas; le conto prácticamente todo solo omitió por precaución contarle que su hijo era un Jinchuriki.
Por su parte Sari le puso al día de su vida con Kankuro, que a pesar que su comienzo como pareja y familia fue algo abrupto gracias a su intervención, habían logrado acoplarse; su marido había dejado de ser el pervertido que antiguamente asolaba Suna para convertirse en un buen compañero y padre dedicado. También le conto que Gaara vivía con ellos, sin omitir detalle alguno de toda su desgraciada historia ocurrida a lo largo de esos años. Le conto que llego asu casa muy mal después de que su hijo falleció y que a pesar que ya habían pasado casi tres años, aun iba a diario al cementerio a visitarlo.
-¿Cuándo le dirás la verdad?- le pregunto Sari con ansiedad. Le encantaría ver a los dos felices.
-No se lo voy a decir, el debe descubrirlo por si mismo. Entiendo que te preocupes porque el llora a su hijo muerto, pero el mío esta vivo y debo protegerlo. No me olvido que hay gente que me quiso matar cuando me vio sola y sin protección, por lo mismo no es llegar y largar que tengo un hijo suyo, seria peligroso en extremo. Mi hijo no sabe que el esta vivo, le tuve que decir había muerto antes que el naciera- le respondió Matsuri.
-Es difícil, pero no olvides que tu hijo también necesita a su papá y su papá también lo necesita a el. Debes dejar de lado tus temores, dar el paso y decir la verdad, por el bien de Uds. Tres- Sari sentía que lo mejor era limpiarse, sanar las heridas, sobretodo por el niño que estaba creciendo sin padre.
-Necesito tiempo Sari. Créeme no es fácil correr el riesgo y exponer a tu hijo a lo desconocido, no se si el podrá ser un padre para mi hijo, no quiero que mi pequeño se decepcione, es mejor un padre muerto que un padre ausente o indiferente.- contesto Matsuri.
Sari pensó que la vida era muy irónica, su hermana había hecho hasta lo imposible para que ella no fuese una madre soltera y criase sola, sin protección a sus niñas y resulto que al final ella estaba criando sola a su hijo, le había tocado vivir todo por lo que lucho para que ella no tuviese que sufrir. Entendía que Matsuri estaba muy dañada por todo lo vivido, costaría mucho que volviese a confiar en Gaara o en cualquier hombre.
Las dos pasaron una agradable mañana, acordaron juntarse por las tardes (excepto si había consejo) mientras los niños estaban en la escuela para entrenar y charlar. Sari tras sus embarazos había aumentado de peso y su figura distaba a la de antaño, Matsuri se ofreció a ayudarla a escapar por unas horas de "bebelandia" y recuperar su estado físico.
CELOS FUERA DE CONTROL
Al día siguiente, Gaara despertó muy tarde. Su hermano deliberadamente la había apagado el despertador para dejarlo descansar, algo que agradecía; Kankuro siempre estaba pendiente suyo cuidándolo como si aun fuese un niño. Se quedo un rato en la cama recordando lo vivido el día anterior con Matsuri, sus golpes, sus besos y sus caricias. En muchos años no se había sentido tan completo, tan pleno; todo seria perfecto salvo por el hijo que sentía se interponía entre ellos dos, no se sentía capaz de tolerar a un extraño, por mas que le daba vueltas al asunto mas se convencía que de momento no estaba listo para aceptar a Matsuri junto con su hijo.
Decidió tomarse un tiempo y reflexionar antes de tomar una decisión respecto a ella. Durante esos días deliberadamente evito encontrarse con ella o conocer a su hijo. Finalmente tomo una decisión y se la hizo saber mediante una carta.
CORAZON ROTO
Los días se deslizaron rápido. Matsuri y su hijo se instalaron en un apartamento nuevo que era muy cómodo para dos personas, ella no quiso regresar a su antiguo apartamento por los recuerdos que se encontraban ahí y la necesidad de contar con un lugar que tuviese buenos niveles de seguridad, Shasha tenia su propio dormitorio decorado con cosas muy interesantes para un niño; el lo usaba para estudiar y recibir a sus amigos, pero a la hora de dormir seguía prefiriendo la cama de su mamá, no había mejor lugar para dormir que abrazado con ella ni nada mas exquisito que su leche, por mas que Shukaku se burlara: si se sabia que "el enano maldito" el azote escolar tomaba teta seria la broma de toda la escuela, a el le tenia sin cuidado, no estaba dispuesto a renunciar a su mamá por unos estúpidos.
Matsuri se esforzaba mucho en su cuidado, seguía levantándolo muy temprano a entrenar para que fuese mas tranquilo a clases y de paso entrenar sus jutsus de arena que por razones obvias no debían ser vistos en la escuela. También le estaba instruyendo en jutsus de viento de largo alcance como alternativa a sus jutsus de arena, para poder mostrarlos en la escuela. De momento, en la escuela había dado cono excusa su enfermedad (la misma por la que termino siendo un Jinchuriki) como causa de su chakra inestable, estaba eximido temporalmente de aplicar sus jutsus, pero Matsuri era consciente que eso no seria por siempre, así que debían practicar mucho hasta que saliesen perfectos los jutsus alternativos.
El ejercitarlo tanto también tenia otra finalidad que era cansarlo para ayudarle a conciliar el sueño. Shasha desde pequeño siempre tuvo tendencia al insomnio, desde su unión con Shukaku, esa característica se había acentuado, también exacerbaba su insomnio el consumir azucares, los que además de insomne lo tornaban agresivo y llorón; a los pocos días de iniciar la escuela, Shinky le había convidado un trozo de pastel, el lo comió y la consecuencia fue una semana de llanto, rabietas e insomnio, tras lo cual aprendió la lección de no comer mas dulces.
Como precaución, el solo debía comer alimentos preparados por su mamá y de preferencia evitar los alimentos de los que desconocía como habían sido preparados. Debía alimentarse en base a proteínas, carbohidratos complejos y lípidos. Además que los gustos de Shasha eran poco habituales incluso para un adulto: le encantaba comer interiores de vaca (mollejas, lengua, morcillas, etc), costillas de cerdo preparadas de las mas diversas formas, alimentos que jamás serian encontrados en un comedor escolar.
En cuanto a la identificación de Shasha, no había logrado resultados positivos, por el contrario se le estaba exigiendo una prueba de ADN para probar que era su madre, lo malo es que en Suna por ley,cuando habían hijos de madres solteras como ella, se investigaba el origen paterno del niño con el objeto de saber si poseían jutsus sucesorios o no; también se informaba al padre para que estuviese presente en la crianza del niño (se consideraba un deber civico). A Matsuri le aterraba la idea, no tenia la mas mínima intensión de revelar la identidad del padre de su pequeño, al menos no de esa manera. El tiempo se agotaba, casi ya había pasado el mes y no había otras opciones disponibles; los testimonios de los aldeanos habían sido desestimados y Baki aun no le daba respuesta y de la escuela le estaban presionando por la documentación. Estaba comenzando a desesperarse, si no conseguía inscribirlo iba a tener problemas, el salvoconducto estaba por vencer y en el peor de los escenarios podía ser obligada a realizar la prueba de ADN a su hijo.
En cuanto a Gaara, Matsuri había tenido cuidado de evitarlo durante sus visitas a la torre o en el consejo, prefería renunciar a el; aunque se estuviese muriendo de amor por dentro a volver a fallarle a su hijo otra vez. Afortunadamente el desliz que tuvo con el no había tenido consecuencias, respiro aliviada cuando vino su periodo con normalidad; su hijo era su todo y lo ultimo que deseaba era avergonzarlo con un embarazo inoportuno.
Pocos días después recibió una carta, venia con membrete oficial de Suna, pero estaba escrita a mano por Gaara, al abrirla y leer su contenido no pudo evitar que las lagrimas brotasen copiosamente de sus ojos.
"Mi amada Sra. Sabaku No (no existe otra para mi)
Quiero que sepas que eres la mujer que amo, la que reina en mis sueños, en mi vida y en mi cama. No hay momento mas perfecto que cuando uno mi cuerpo al tuyo.
Tienes un hijo, que no tiene vinculo alguno conmigo. No estoy listo para convivir con su presencia en tu vida y saber que ya no soy lo mas importante para ti, sino que es el. Lo que sin duda es lo correcto y esperable de una madre y mas tratándose de ti. Menos aun estoy preparado para ejercer algo semejante a la paternidad con un niño con el no siento ningún tipo de vinculo.
Lo mejor creo es evitarnos, para no complicar más aun las cosas. Si necesitas algo sabes que siempre puedes contar conmigo, porque a pesar de todo lo que nos separo y nos separa yo te seguiré amando por siempre.
Gaara…"
Matsuri se sintió terrible. Habían sido rechazados ella y su bebe, ni por un segundo Gaara se detuvo a pensar en que pudiese ser su hijo. Tampoco era que ella tuviese grandes esperanzas, pero era horrible ver sus peores temores convertidos en realidad, con su hijo seguirían siendo solo ellos dos, ya era un hecho que su hijo crecería sin una figura paterna. Notaba que la escuela lo estaba madurando a pasos agigantados, consiguió amigos, hasta el momento no había ocurrido ningún incidente que pudiese ponerlo en evidencia, pero de igual forma debería esforzarse aun mas para que se convirtiese en un hombre de bien. Debía dejar de soñar con el amor y volcarse por completo a su hijo.
Aquí termina este capitulo, espero les haya gustado. Si queda alguna duda acerca de su desarrollo por favor háganmelo saber. Tomates, saludos a mi bisabuela e insultos varios así como también sus comentarios, todo es bien recibido vía review o mensaje privado. Recuerden que en esta vida todo nos sirve "inclusive una patada en el trasero" besos y nos leemos.
