Juntando las Piezas del Rompecabezas o Jugando a las Adivinanzas

¡Hola! He regresado con un nuevo capítulo. Quiero agradecer su infinita paciencia al esperar las actualizaciones y también sus comentarios que son muy valiosos para mí, me estimulan a seguir escribiendo y también aportan con ideas para ir moldeando el curso de la historia.

Sin dar más lata, pido loas, glorias y aleluyas a Kishimoto-Sama, autor de Naruto y todos sus personajes y que su asistente conserve sus dones en el nuevo manga de Boruto, afortunadamente nuestro amado Gaara-Sama tiene un hijo. No esta muerto y el Gaamatsu sigue vivo, Te alabamos gran Kishimoto.


UNAS SEMANAS DESPUES

Debido a su trabajo como miembro del consejo, Matsuri debió comenzar a realizar viajes periódicos al desierto para supervisar su territorio y mantener el contacto con sus electores. Se vio forzada a dejar solo a Rasa por periodos de dos o tres días, ya que no confiaba en nadie, excepto en Sari para encargarle a su precioso bebe y al saber que Gaara vivía en su casa, estaba descartada de plano; su hijo sabia por fotografías que él era su padre a quien creía muerto, el verlo vivo podría significarle un shock y el ser rechazado por él podría causar una desgracia si el niño perdía el control.

Hasta ese momento todo había salido bien, su hijo estaba convirtiéndose en un jovencito encantador, un excelente alumno en la escuela del que sus profesores no tenían quejas. Había obtenido una prórroga del salvoconducto por un mes más, donde tenía que convencer si o si a Baki de dar su testimonio que estaba embarazada cuando abandono Suna a su "misión" en el desierto, sin su testimonio solo quedaba realizar el ADN, lo que podría traer consecuencias nefastas para su pequeño.

Y de su corazón, este se encontraba averiado como era habitual los últimos seis años de su vida. Le daba mucha tristeza verlo a Gaara en las reuniones del consejo, tan lejos pero a la vez tan cerca; ya no llevaba ese peinado relamido que tanto odiaba, nuevamente lucia su roja melena salvaje, oír su ronca voz tan masculina le erizaba la piel, por más que lo negase todo su ser lo anhelaba, pero ese fuego que sentía la quemaba se extinguía al recordar a su hijo y el haber sido rechazados. Esperaba algún día, si no podía olvidarlo (sabia era imposible) al menos conseguir resignación.

Llego un nuevo cumpleaños de su pequeño; por primera vez lo celebraron con amigos y pastel. Matsuri no necesito que le explicasen que los amigos de su hijo era todos "Sabaku No" los tres hijos mayores de Sari, tres revoltosos invitados que sumados a su hijo, valían por un batallón.

Lo pasaron muy bien a pesar que el pastel era de carne y no de dulce debido a los problemas alimenticios de Shasha, pero que a sus amigos no les importo en lo absoluto. Matsuri se sintió conmovida, por más que luchaba por alejar a su hijo, el destino se esforzaba en poner las cosas en el carril que ella tanto temía. Aun así decidió no interferir en la amistad que su hijo había forjado con sus primos, si al final con ellos era con quienes debía estar y por afinidad nadie jamás le iba a entender mejor que ellos.


DESPEJANDO DUDAS: JUEGO DE ADIVINANZAS

Las semanas habían seguido avanzado y Gaara sentía un renovado vacío en su pecho que sabía de antemano nada ni nadie podría rellenar, más ahora que había vuelto a probar el sabor de sus besos y sentir sus caricias que habían dotado de nuevos bríos su amor. Pero no podía dejar de pensar que ella tenía un hijo, un retoño que no era nada suyo y que se interponía entre ellos dos, reclamando la supremacía sobre ella. Lo admitía estaba celoso, muerto de los celos y no sabía qué hacer. Cuando la veía en el consejo, ella evitaba su mirada y apenas terminaba la reunión ella salía a perderse: era algo que le exasperaba en demasía, sabía que ella corría encontrarse con su hijo dejándolo a él huérfano y desamparado.

Para colmo, muchos de los viejos podridos del consejo, los que antaño presionaron para que el no pudiese casarse con ella por considerarla inapropiada, al verla regresar como una de ellos y enterarse que había sido madre de un saludable varón nacido en medio del desierto (desconocían era adoptado, según Gaara), ahora la consideraban una candidata perfecta y siempre buscaban la manera de acercarlos, en su afán de conseguir un heredero de el (quien podía ser más óptima que una mujer que era capaz de parir sin un mínimo de ayuda en medio de las dunas); de modo que habían terminado sentados juntos en el consejo (Baki confabulado gentilmente le cedió su lugar quedando estratégicamente entre él y Kankuro) como él era "divorciado" y ella "soltera" y no tenían parejas, la habían asignado como su acompañante y anfitriona en todos los eventos oficiales (en realidad ella solo ejercería el rol que le correspondía por ser la Sra. Sabaku No, claro que los demás ignoraban eso) el sabia de sobra que los viejos tenían otros planes más allá del rol oficial.

Era obvio que él no tenía derecho a reprocharle nada, considerando todo las cosas que le había hecho, pero una cosa era lo racional y otra cosa eran sus sentimientos y su corazón le exigía estar con ella, tomar todo de ella, lo que era perfecto porque ella le correspondía a pesar de su traición. El gran obstáculo era su hijo que se interponía entre los dos.

No podía evitarlo pero necesitaba saber de ella, no le bastaba con verla fugazmente en la sala del consejo. Así que recurrió a la única que le podría ayudar: Sari. La encontró en la cocina picando con maestría las verduras para el almuerzo (recurrió a ella en ese horario para evitar ser escuchado por Kankuro y los niños) estuvo observándola en silencio por un rato sin saber cómo preguntar sin parecer tonto. Sari lo observaba por el rabillo del ojo y no pudo evitar sonreír al ver a su cuñado, "el monstruo" sonrojado e incómodo como un colegial, asi que decido darle una mano.

-¿Qué es lo que quieres saber de Matsuri?- le pregunto directamente sin rodeos y disfrutando malignamente del gesto de incomodidad en el rosto de su cuñado.

-Todo- respondió de forma automática.

-Es mucha información- respondió Sari con diversión.

-Comienza, tengo tiempo- respondió Gaara. Con el tiempo, Sari se había compenetrado tanto con Kankuro que hablar con uno era igual que hablar con el otro, así que podían resultar igual de exasperantes pero su ayuda siempre era invaluable.

- A ver déjame hacer memoria, ella vive en un apartamento nuevo junto con su hijo, su antiguo apartamento le trae malos recuerdos de cuando la expulsaste de aquí. El niño tiene seis años recién cumplidos, debería ir en el preescolar, pero es muy hábil e inteligente a decir verdad un superdotado, es alumno de primer año en la escuela ninja y el mejor amigo de Shinky, pasan la mayor parte del día juntos; juegan, estudian, incluso tratan de "inventar jutsus " para mi hijo ha sido una buena influencia, tu sabes que Shinky es algo perezoso, y mi hijo le ha ayudado con sus habilidades sociales que son prácticamente nulas.

Él niño se llama Rasa, pero es conocido como Shasha por sus amigos, colorado, el colo por los que no le tienen mucho aprecio o el "enano maldito" por la mayoría de los niños de la escuela, que lo han llegado a detestar por sus notorias habilidades académicas asi como de ninjitsu y su mal carácter, no es un niño malo, pero le cuesta sociabilizar; Shinky debe explicarle cosas que son obvias acerca de las relaciones sociales para la mayoría de los niños, pero no para el.

Él es un mocoso muy malcriado, muy apegado a Matsuri; aun duermen juntos o mejor dicho abrazado a ella, toma pecho como si fuese un bebe y es muy celoso; la controla, la cela en extremo es como si fuese su marido, se descontrola si huele a algún extraño en la ropa de su mamá; si la pierde de vista por mucho rato hace unas rabietas terroríficas. Ella ha debido viajar a su territorio y no lo ha podido llevar por la escuela y lo ha dejado solo en dos oportunidades, por periodos de dos o tres días, créeme que ha sido horrible; al regresar lo ha encontrado muy alterado; no ha dormido nada durante esos días, no ha ingerido alimentos y esta bañado en llanto. Hasta que se tranquiliza son varios días de acoso extremo. No la deja siquiera ir al baño tranquila- le conto Sari.

- Sí que es un niño "encantador" pero no debería dejarlo solo, ningún niño debería quedar solo, menos uno tan complicado como el. Podría llegar a meterse en algún lio en la escuela si se pone pelear- respondió Gaara con casi un susurro. Definitivamente el mocoso era un gran obstáculo. No se le hacia grata la idea de dormir junto con el en la misma cama al lado de Matsuri y tenerlo como una competencia continua por la atención de ella.

- Aun no termino de narrarte todo. Matsuri de momento no está trabajando más que para el consejo, el niño es difícil de manejar y ella está esperando que se acostumbre mejor a su nueva vida en Suna, para poder comenzar a tomar misiones. Pero va a ser complejo, el aún es muy pequeño y dejarlo solo por mucho tiempo no es opción- explico Sari.

-¿Y cómo se está manteniendo?- pregunto Gaara con alarma. Se sentía responsable por ella y su bienestar.

- Por ahora vive del dinero de la "encantadora misión" que le asignaste en el desierto y lo que cobra por el alquiler de su apartamento paga donde vive. Pero no creo que alcance por mucho tiempo. Su hijo es difícil de cuidar, tiene una alimentación bien estricta y el no ayuda mucho, como dije antes es muy malcriado y exigente, un pequeño tirano- le respondió Sari. Había conseguido el objetivo de despertar su curiosidad y que dejara sus celos de lado.

-¿Y qué cosas tan especiales come?- pregunto Gaara, compadecido de Matsuri y con deseos de poner en su lugar al pequeño dictador.

-De entrada no puede comer dulces, ni nada que sea rico en azúcares. Si come ese tipo de cosas le da insomnio y unas rabietas horribles, por error al entrar a la escuela probo un trozo de torta que llevo Shinky y estuvo una semana completa sin dormir, malhumorado y llorón en extremo. Y a cambio come "cosas" que los niños y la mayoría de los adultos no comen y Matsuri debe esforzarse en prepararle a su pequeño rey: mollejas guisadas, ensalada de lengua, toda clase de interiores, costillas a la barbacoa, costillas preparadas de 50 maneras diferentes…esas son las cosas que él come y que ella debe prepararle todos los días para la escuela, después del incidente con la torta se niega de plano a recibir nada de ahí o que no haya sido preparado por ella.

Como si todo aquello no fuese suficiente, el solo bebe leche de cabra. En el caserío Matsuri tenía cabras de donde obtenía la leche, aquí es difícil de conseguir y es carísima. No puede tener una cabra en el apartamento. Pero si no es esa leche o la que aun produce Matsuri, él se niega a recibir de otra. Y la fruta es otro gran tema, el a diferencia de otros niños le encantan las frutas, pero le gustan solo las que son propias de los oasis no las que son importadas (más abundantes y por tanto más baratas), ella debe dar vuelta por toda Suna, buscando las frutas que le gustan a su rey y deben estar muy frescas y perfectas. Todo eso en conjunto hace que el presupuesto de Matsuri se vea tan mermado; ella debe prepararle todo en casa: el pan, el queso, la mantequilla, como cuando vivían en el caserío. Rechaza de plano todo lo que ella no haya preparado.- le dijo Sari rogando en su interior que Gaara asociase toda la información y se diera cuenta que el niño tan complicado y tan difícil de sobrellevar, solo podía ser hijo suyo al tener características tan peculiares y tan similares entre ambos; no adoptado o de un extraño como estúpidamente habían deducido con Kankuro. Si hasta le deslizo que el niño era pelirrojo…

Le estaba costando trabajo morderse la lengua y no contarle la verdad a Kankuro, sabia correría a contarle al despistado de su hermano; tampoco podría jugar con éll a las adivinanzas como lo estaba haciendo con Gaara, para esas alturas Kankuro ya sabría la verdad. Esperaba por su salud mental que él y Matsuri pronto solucionaran sus asuntos, sino en cualquier momento ella terminaría revelando la verdad a los gritos.

- Los dulces son desagradables y el mocoso tiene buen gusto para comer. Yo en su lugar tampoco me fiaría del comedor escolar y si Matsuri le puede preparar todas esas exquisiteces no veo porque privarlo de ellas- Gaara no pudo evitar sentir envidia del mocoso, tenía a su merced a Matsuri y para colmo comía como un rey; disfrutaba a sus anchas de todo lo que por derecho era suyo.

-¿Viste que tienes cosas en común con el niño? No solo tienen en común el amar a la misma mujer, sino que además les gusta la misma comida, a los dos también les gusta coleccionar cactus, él tiene una colección de miniaturas a las que cuida con esmero.

Deberías ir y conocerlo sin prejuicios, no pienses en que pierdes el primer lugar en el corazón de Matsuri, sino que piensa que vas a recuperar a tu mujer y vas a ganar un hijo, un compañero de vida. No digo que reemplazara al hijo que perdiste, pero puede llegar a ser una personita fundamental para ti. Y no lo pienses tanto, mira que ella no se da cuenta, pero tiene muchos admiradores a los que no les importa que tenga un hijo y van a hacer hasta lo imposible por ganarse al corazón del pequeño monstruo- le remato Sari. Había logrado el objetivo de despertar su curiosidad más allá de los celos que pudiese sentir del niño y de paso también había despertado sus celos de otros potenciales competidores.

-¿Qué?- pregunto molesto. Que otros hombres sintiesen atracción por ella era inaceptable.

-Veras, tu sabes que por las tardes nos juntamos un grupo de Kunoichis en retiro a entrenar con Matsuri. Ella nos está ayudando a perder peso, recuperar nuestras habilidades y escapar de bebelandia como dice ella. El tema es que no conseguimos un campo de entrenamiento por no ser un grupo oficial, y tenemos que entrenar en la plaza que esta por detrás de la torre. Se llena de tipos que le gritan toda clases de cosas y le hacen invitaciones a Matsuri poco galantes. Le pedí a tu hermano si me podía ayudar a conseguir uno, pero aquí sigo esperando. Yo que tu no le daría tantas vueltas al asunto de su hijo, ella es guapa, muy dulce y a muchos hombres les atraen las mujeres con un hijo; es una garantía que saben dar placer, no son niñas, ya saben lo que quieren en la cama, ellas van directo al grano. Mejor no te quedes dormido en los laureles, cualquier hombre adulto sabe que si quiere conquistarla, deberá ganarse primero a su hijo- Sari había hecho su jugada completa, estaba consiguiendo un lugar apropiado para entrenar y también había espabilado un poco a Gaara.

-¿A qué hora entrenan?- pregunto Gaara visiblemente molesto. Lo último que deseaba era que Matsuri estuviese rodeada de lujuriosos y potenciales competidores más peligrosos que su berrinchudo hijo. Debía ir a ver el entrenamiento y poner a los babosos en su lugar. Y era un hecho que tendrían su campo de entrenamiento, no estaba dispuesto a tolerar faltas de respeto a su mujer y que ojos de extraños la estuviesen mirando.

-Nos reunimos a las cuatro de la tarde en la plaza con ropa deportiva- le dijo Sari. Sabía que su cuñado estaría ahí sin falta.


ACLARANDO ALGUNAS COSAS, CALMANDO LAS AGUAS

Gaara después de hablar con Sari se dirigió a la torre molesto con Kankuro, el permitir que Matsuri entrenase en la plaza siendo acosada a vista y paciencia no era algo tolerable para él. Su mujer no debía ser acosada bajo ningún punto de vista y hoy terminaría con eso. Espero con impaciencia la hora y cuando llego el momento, paso a buscar a Kankuro para que le acompañase a la plaza.

La vio calentado en compañía de unas veinte Kunoichis ya retiradas de edades diversas que estaban entrenando junto a ella. Y a su alrededor un grupo de Shinobis gritaban una serie de propuestas y groserías de corte sexual a las que Matsuri y sus compañeras respondían con indiferencia; claro que el blanco principal de las groserías era ella, su cuerpo (a diferencia de sus compañeras) estaba absolutamente entrenado y se encontraba vestida muy diferente a como la veía en las sesiones del consejo: con una pollera diminuta, más corta que las de antaño y un topcito deportivo que insinuaba la parte superior de sus senos y dejaba ver su abdomen, tenía protectores en sus antebrazos, rodillas y pantorrillas y llevaba sus cabellos recogidos en una trenza sencilla que caía por su espalda. Se notaba llevaba rato calentando y verla vestida así, sudorosa y sonrojada era muy tentador. También habían otros dos Shinobis con sendos ramos de flores discutiendo con quien de ellos saldría Matsuri a cenar.

Al verle vestida así, el "amigo" de Gaara sencillamente dio un respingo quedando atrapado y comprimido dentro de su pantalón. Kankuro se sintió molesto con los libidinosos y culpable por no ayudar a Sari. Al notar la presencia de los hermanos de la arena, los Shinobis automáticamente enmudecieron, Gaara paso silencioso por en medio de ellos, se quitó la túnica y cubrió con ella a Matsuri (no quería que los babosos siguiesen viendo con esa cara a su mujer). Matsuri lo observaba con la boca abierta sin lograr entender lo que sucedía.

-No hay nada que ver aquí. La clase se terminó- dijo Kankuro visiblemente malhumorado, mientras que Gaara y Matsuri parecían presa de algún jutsu ilusorio, ninguno de los dos era capaz de hacer o decir algo. Finalmente Gaara reacciono y tomando a Matsuri del brazo comenzó a tirar de ella, mientras que ella mansamente se dejó guiar aun en estupor. Kankuro y Sari se fueron rápido, aprovechando que aún era temprano, los niños estaban en la escuela y tenían la casa a su disposición.

Gaara arrastro a Matsuri hasta su oficina, donde entraron y el sello la puerta para no ser sorprendidos en su interior. No soportaba más la lejanía con ella y sin dilación le quito la túnica que fue a parar directamente al piso, al hacer ese gesto, Matsuri salto ágilmente a sus brazos enroscando sus piernas a su cintura, sujetándose de su cuello y comenzando a besarlo como si su vida dependiese de ello. Gaara la sujeto de sus glúteos y la llevo hasta su escritorio donde la deposito. Era insoportable necesitaba hundirse en ella de inmediato, bajo el top haciendo saltar libres a sus dos senos y se lanzó con gula a lamer a uno de ellos mientras masajeaba al otro. Se dio cuenta que comenzaba a brotar leche y con desesperación se lanzó a beberla; ese día necesitaba todo de su mujer. Matsuri sintió pánico; Gaara se iba a beber la leche de su bebe.

-No, no puedes tomarte la leche de mi bebito- le dijo Matsuri, tratando de alejarlo de sus senos con sus manos.

-Shh…esta leche hoy es mía. A mí nunca me lactaron y en cambio ese mocoso hace rato que no debería tomar tu leche, le estoy haciendo un favor- Gaara deseaba no solo su leche sino que toda ella.

Siguió bebiendo de su pecho y después paso a beber al otro sin dejar de masajearla. Matsuri mantenía sus piernas enroscadas en su cintura y ondulaba sus caderas friccionando sus intimidades y anticipando la unión entre ellos dos.

Después de satisfacer su apetito, Gaara dejo que Matsuri se sentara. Ella lo desnudo rápidamente y comenzó a acariciar con ternura a su miembro que se erguía frente a su rostro; lo comenzó a lamer con delicadeza sin dejar de acariciarlo. Cuando él estaba a punto de alcanzar el clímax ella lo soltó y escapo por la oficina riendo con picardía.

Él le dio alcance y la aprisiono entre sus brazos y la llevo hasta su silla donde se sentó y la puso a ella sobre sus piernas dándole la espalda, introduciendo su miembro en un solo movimiento, lo que hizo gemir a ambos de placer. Gaara la tenía aprisionada con una mano en un pecho y los dedos de su otra mano jugueteaban con su botoncito, ella se sostenía pellizcando sus muslos, era un movimiento de vaivén feroz, ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder en lo frenético e intenso de su movimiento. Matsuri alcanzo el clímax y sintió como se retorcía todo su interior de placer, siendo seguida a los pocos segundos por Gaara, quien mientras se derramaba dentro de ella, le mordió un hombro a lo que ella correspondió arañando sus muslos y sus costados. Se desplomo sentada de espaldas sobre él, habían hecho un desastre en la oficina copulando como si no existiese mañana.

-No otra vez. Otra vez lo volvimos a hacer- dijo Matsuri somnolientamente con los ojos cerrados acariciando suavemente los brazos de Gaara que la envolvían. Él le respondió con un beso en el cuello.

-Es lo obvio. Eres mi mujer y por más que lo neguemos aún hay mucho entre nosotros dos- le respondió Gaara en el mismo tenor. Se dejaron adormecer y quedaron en un suave sopor en la silla del Kazekage. Despertaron cuando el móvil de Matsuri sonó y ella contesto enseguida.

-Mi amor? ¿estas bien?- pregunto, intentando que su voz no sonara con un tinte de somnolencia.

-Mami, ¿me das permiso para ir con Shinky y las niñas a las dunas?. A ellos les dijeron que sí. Dime que si, por favor- le dijo Shasha en tono de ruego.

-Está bien. Pero te quiero en casa a las 20:00 ni un minuto más tarde- le dijo Matsuri con severidad.

-Gracias mami. ¡Eres la mejor!-le respondió alegremente el niño y le corto.

-¿Tenemos permiso para jugar hasta las 20:00 hrs?- le dijo Gaara, sin pizca de picardía a Matsuri. Pero sin dejar de mordisquear el lóbulo de una de sus orejas y comenzando a masajear suavemente su entrepierna.

-Esto no está bien, Kazekage- Sama. No debemos estar juntos…así- le dijo Matsuri con la voz entrecortada de placer. Se sentía dividida entre dos hombres, por un lado Gaara la estaba arrastrando directamente al caos y por otro lado tenía a su hijo, su razón de ser. Y con las caricias nada pudorosas que estaba recibiendo era muy difícil lograr pensar de forma coherente.

- No pienses solo siente. Yo tampoco quiero pensar, solo quiero sentir, estar dentro tuyo y olvidar el resto, entiende Suri yo te amo y no puedo seguir asi- dicho esto la hizo girar quedando los dos frente a frente en la silla.

-Kazekage-Sama..-Le respondió Matsuri sintiendo que su corazón se estrujaba y las lágrimas se asomaban desobedientes en sus ojos. Por años había soñado con esa confesión, pero escucharla salir de los labios de Gaara era mucho mejor que en sus sueños, claro que por muy real que fuese, ella sabía que era un imposible y no debía soñar, si no quería volver a sufrir otra vez y esta vez no lo haría sola, su hijo la acompañaría en la caída.

-Matsuri ¿Qué pasa?¿porque me llamas así? Sabes que me molesta esa formalidad entre nosotros- dijo Gaara sin entender la lucha que tenía Matsuri en su cabeza. Aunque pensándolo un poco, desde que regreso no recordaba haberle escuchado llamarle por su nombre. Debía averiguar que sucedía.

Ella se abrazó a él con fuerza, y enterró la cara en su cuello, dio un sonoro suspiro y le dijo:

-Mi Gaa-Chan murió el día en que fu expulsaba al desierto. Y he vivido todos estos años con esa pena dentro mío y temo volver a creer, a tener ilusiones y después volver a perderte. Moriría y ahora no estoy sola, tengo a mi hijo y no puedo darme el lujo de embarcarme en una aventura que puede terminar muy mal. Además que tú lo ves como un estorbo entre los dos- le respondió Matsuri con total honestidad.

Gaara todo su barbilla con suavidad y la hizo mirarle directamente a los ojos, para confesarle:

-Cuando comenzamos, te dije que te dejaba entrar en mi vida, también lo reitere cuando nos casamos. Sé que rompí todas mis promesas al expulsarte al desierto y cometer bigamia al casarme con otra, solo por cumplir mis deberes con la aldea. Sé que te deje desvalida y que ignoro muchas cosas que sucedieron en tu vida durante esos años y por lo que noto no fueron buenas. Yo tampoco lo pase bien. Tener que vivir con una persona que no amas es el infierno y no estar contigo fue estar muerto. Pero ahora has regresado, y no quiero seguir con esta agonía de no estar juntos- dichas estas honestas palabras, la beso con energía tratando de transmitirle con sus besos lo que no podía poner en palabras.

Matsuri le correspondió los besos. Entendía que los dos estaban muy heridos después de todo lo vivido a lo largo de esos tristes años, pero que su amor estaba ahí intacto y que no tenía sentido seguir negándolo y luchando contra sus sentimientos. Solo le preocupaba su hijo, ella quería que Gaara lo aceptase por amor, no porque era su padre biológico como una mera obligación. Pero era muy difícil, él ni siquiera por curiosidad había querido conocerlo, como podría llegar a quererlo, sencillamente hasta ese momento era un imposible.

-Gaara, yo te amo. Siempre te amé y nunca pase lo que pase te dejare de amar. Pero ya no soy una mujer libre, tengo a mi hijo y donde yo este él también debe estar. Sé que para ti él es un extraño, pero él y yo somos un todo…-Matsuri quiso continuar hablando, Gaara le puso un dedo en los labios.

-Lo sé, tengo claro que tu hijo es lo primero para ti y eso está bien, porque espero que cuando tengamos nuestros hijos sea igual. A tu hijo no lo puedo sacar de nuestras vidas, pero necesito tiempo para conocerlo y aprender a convivir con el- le respondió Gaara.

Matsuri quedo en shock, atónita cuando Gaara le hablo de tener más hijos, y no escucho el resto. Tener más hijos era algo que no estaba siquiera remotamente en sus planes. Apenas si podía con Shasha que era un niño muy complejo y exigente e iba a pensar en tener más.

-¿Hijos?¿quieres tener más hijos?- le dijo ella aun estuporosa.

-Sí, quiero más hijos, quiero rehacer nuestras vidas y para eso tengo planes que quiero compartir contigo. Nuestro hijo ya lo estamos trabajando, de adrede no he tomado precauciones cuando estamos juntos y dudo que tu uses alguna. Quiero que desde mañana vuelvas a trabajar como mi asistente personal, necesito estar cerca tuyo y que mejor horario que cuando tu hijo va a la escuela. Dentro de tus obligaciones está el darme desayuno y de almorzar en la oficina, quiero que me traigas el mismo almuerzo que le das al enano. Quiero que compres a mi cuenta todo lo que necesites para cocinarnos a los tres y no te preocupes por lo gastos. Es algo que debo asumir, si en un futuro no muy lejano vamos a vivir juntos.

Necesito tiempo, pero quiero conocer a tu hijo. El será parte de mi familia y quiero tomarle afecto. Todo esto es algo nuevo para mí, no quiero equivocarme y terminar causándole daño injustamente. Sari me dijo que todavía toma pecho y duerme contigo. Vas a tener que destetarlo y hacerle dormir solo, para que cuando comencemos a vivir juntos no sea traumático para él y se sienta solo y desplazado. Y cuando tengas que viajar es mejor que lo dejes con Sari, ella lo cuidara bien, no va a estar solo se entretendrá con los otros niños y yo podre observarlo y ver como acercarme a el, sin que sea un trauma para los tres.

En cuando a las clases de las tardes, haz un informe detallado de los objetivos; me parece un plan excelente para tener Kunoichis en reserva entrenadas y preparadas en caso de necesitar que retornen al servicio activo, quiero que sea un proyecto especial de la aldea con financiamiento, desde mañana ya tienes asignado un campo de entrenamiento apropiado y lejos de los mirones- le dijo Gaara.

Matsuri estaba atónita, jamás imagino una propuesta así, tan seria de su parte. El ya tenía todo planificado en su mente y para ser honesta era absurdo negar que estaba complacida que hubiese terminado cediendo con respecto al niño; no era la aceptación absoluta que le hubiese gustado, pero al menos ahora estaba dispuesto a conocerlo, lo que era un gran avance. Y si bien no era algo que le apasionaba, el trabajar en horario de oficina le facilitaba el cuidado de su hijo, aunque no tenía idea cuan productivo seria teniendo a Gaara al alcance de sus manos. Lo más probable es que las primeras semanas lo pasarían retozando como gatos en celo, hasta lograr alcanzar el equilibrio.

-Sí, claro que sí. Mañana estoy aquí después de dejar mi niño en la escuela- dichas estas palabras, Matsuri lo beso con energía lo que él le correspondió con igual intensidad. Se amaban y esta vez iban a luchar por defender su amor a como fuera lugar. Se entregaron nuevamente a su ritual de amor como si el mundo se fuese a acabar.


Espero haya sido de su agrado. Como nota al pie puedo agregar, que aún falta para el final, apenas se está comenzando a resolver una pequeña parte. Yo por mi parte después de tanto drama necesitaba un poco de GAAMATSU directo a la vena, para recuperar la fe en el amor.

Lamento mi demora en actualizar, pero FF no me dejo el día domingo y yo trabajo por turnos, me toco el día lunes y ayer no valía nada ni para mirar el celu. Perdonen por favor.

Por ultimo quería agradecer a todas las que leen este fic y en especial a las que se toman la molestia de dejar un review. Un gran abrazo de oso y nos leemos.