SERVIDA EN PLATO FRIO (ASI ES COMO SE DEBE LLEVAR A CABO UNA VENGANZA)
Hola, lamento muchísimo el retraso pero FF no me quería dejar actualizar. Estaba lista para hacerlo el día domingo pero FF no me lo permitió. Llegue a pensar que me habían denunciado por el contenido de mi historia algo subido de tono. Hoy era mi ultimo intento y lo logre, no saben el alivio que siento, no poder actualizar para mi es igual que contener las ganas de estornudar.
Con respecto al capitulo les adelanto es maratónico dos capítulos en uno. la verdad es que los dos capítulos anteriores, este y el que sigue eran un solo mega capitulo al que he ido fraccionando y editando, sino seria imposible de leer mas de 50 paginas de una sola pasada.
Con respecto a la historia, como de costumbre no hay groserías pero la historia es adulta, hay lemon y en este capitulo en particular hay violencia física, verbal y psicológica. Si son muy jóvenes o no se sienten a gusto con la temática mejor no leer. Y como siempre estoy abierta a sus comentarios, criticas y consejos.
Para finalizar esta verborrea previa, les recuerdo que Naruto y sus personajes no me pertenecen son obra y gracia de Kishimoto-San ¡Alabado Seas Sensei!
PD: en la historia agregue un par de canciones "Queen of Disaster" de Lana del Rey y "Dangerous Woman" de Ariana Grande. No incluí las letras y menos las traducciones por un tema de espacio, si no conocen los temas googlenlas. No son de mi estilo musical pero esos temas se prestaban perfectos para la historia. No les sigo aburriendo, besos y a leer.
Matsuri se adapto bastante bien a su rutina como concejal y asistente personal del Kazekage. Tenia claro que no era muy apreciada por muchos de sus "colegas" por su origen humilde y que probablemente muchos de ellos estaban directamente involucrados en la paliza que le dieron al enterarse que ya no contaba con la protección del Kazekage. De momento ella solo los observaba tratando de no sacar conclusiones apresuradas, si de algo estaba segura era que tendría su revancha.
La ocasión se dio perfecta unos pocos días después de comenzar a trabajar con Gaara, dentro de un par de semanas habría un encuentro de los embajadores de las aldeas de las cinco naciones aliadas y se llevaría a cabo en Suna. Ella debía organizar el evento y oficiar de primera dama, acompañando a Gaara en todo momento. El día del evento al entrar al gran salón del brazo con Gaara, disfruto intensamente de las miradas envidiosas de las mujeres, la boca abierta de los hombres y el disgusto pintado en la cara de más de algún viejo.
Los dos estaban deslumbrantes, ella llevaba un vestido de noche largo azul Francia con un escote profundo que llegaba cerca del ombligo y que destacaba sus senos, la espalda estaba descubierta hasta la cintura. La falda caía suavemente siguiendo sus curvas y tenia un gran tajo que dejaba ver prácticamente toda su pierna derecha. Llevaba los cabellos recogidos en un moño discreto, estaba maquillada solo lo justo: destacando sus ojos con delineador mas un labial neutro y solo llevaba como joyas su anillo de matrimonio que jamás se sacaba y su collar regalo de compromiso de Gaara. Unos tacones de 12 cm completaban su tenida. No falto la envidiosa y el mal pensado que se pregunto de donde alguien de recursos tan limitados pudo comprar una tenida tan elegante, la respuesta se caía de obvia…su marido (claro que la mayoría ignoraba ese detalle)
Por su parte Gaara quien habitualmente vestía su túnica kage sin mayores cambios en su atuendo, inclusive en ese tipo de eventos, en esa ocasión vestía un traje negro, camisa negra y una corbata del mismo color. Se veía guapísimo, mucho mas juvenil que lo habitual. Los mas observadores se percataron que el anillo que el jamás se sacaba de su anular izquierdo, era idéntico al que lucia Matsuri en el mismo dedo. Ambos a los ojos de los invitados se veían radiantes como una pareja muy compenetrada, prácticamente no se separaron, se reían juntos e intercambiaban miraditas apasionadas.
Los viejos del consejo mas recalcitrantes, días antes le habían pedido a Matsuri que cantara en la reunión, recordando los tiempos cuando ella era una niña tímida y de paso avergonzarla ya que habría una gran cantidad de invitados de otras aldeas. Por supuesto ella no se negó, mas bien les tenia preparada una pequeña sorpresa; sin duda ella no seria quien la avergonzada esa noche.
Se escabullo por un instante del salón y regreso al escenario que estaba en medio de las mesas. Vestía de una manera totalmente distinta que hace unos instantes cuando la vieron subir al escenario, decir que quedaron impactados se quedaba corto. En lugar de su vestido de fiesta lucia un coqueto conjunto de lencería de encaje azul oscuro: un corsé con medias copas que destacaban sus senos, dejando a la vista sobre el izquierdo el kanji Ai de las mismas dimensiones y textura al que lucia Gaara en su frente, dejando expuesto al ojo publico el nivel que intimidad que alguna vez existió o existía entre ellos dos. Complementaban el conjunto unas pantaletas colaless de encaje con un portaligas y sus respectivas medias, mas unos zapatos con plataformas y taco agujas que le aportaban en conjunto 20 cm extra de altura, sus largos cabellos caían libres sobre su espalda, mas abajo de su cintura. Al verle delante de todos vestida así, fueron inevitables los cuchicheos envidiosos de las mujeres y las expresiones retenidas de los hombres, no la silbaron a rabear solo por temor al Kazekage, Matsuri vio con satisfacción la expresión reprobatoria de los viejos mas recalcitrantes del consejo "perfecto" pensó.
-Algunos creerán que enloquecí al vestir de esta manera, pero la verdad no estoy loca. Hace unos años atrás, yo era una niña tímida y muy asustadiza. Un día, que fue el peor día de mi vida, recibí una golpiza. No solo maltrataron mi cuerpo o mi alma, por poco dañan lo que mas amo en esta vida. Ese día lo perdí todo: mi identidad, mi hogar, el amor, mis sueños mas atesorados, mis amigos, mi vida toda y quede literalmente desnuda tumbada en el piso. Pero aprendí una gran lección, nunca mas me detendría ante nadie, jamás dejaría que alguien me tuviese por poco y que no importan las veces que termine desnuda, golpeada y derrumbada en el piso. Mientras tenga en mi vida al tesoro mas valioso, siempre me pondré en pie, dispuesta a dar pelea.
Y una lencería como esta no me avergüenza, sino al contrario me siento condenadamente bien con ella- dijo Matsuri sonriendo coquetamente. Era su momento de comerse la venganza en un plato frio, extremamente frío.
Gaara se sentía muy incomodo. Estaba muy desagradado de verla vestida de esa manera. Si lo hubiese hecho solo para ellos dos habría sido perfecto. Pero verla en esas fachas frente a todos lo ponía en un estado celópata extremo. Y que ella hablase tan directamente de lo acontecido durante esos años oscuros lo ponía en un estado de malestar extremo; ignoraba el episodio de la golpiza y en las condiciones en que había sido injustamente expulsada por el y escucharla hablar de aquello con tanta naturalidad le daban deseos de llorar por ser culpable, un cobarde y no haberle dado la cara, se contuvo solo porque estaba en publico (aun no era capaz de hablar con ella de forma directa acerca de todo lo acontecido por temor a abrir heridas que apenas comenzaban a sanar). Durante un breve instante se pregunto cual era el tesoro que tan celosamente había conservado Matsuri y que le dio fuerzas para seguir, evidentemente el no lo era, ya que gracias a el fue que ella lo termino perdiendo todo. Se distrajo cuando ella comenzó a entonar una pegajosa melodía y los ojos de todos quedaron fijos encima de el.
Matsuri entonaba con total dulzura y encanto "Queen of Disaster" de Lana Del Rey. Previo a iniciarla, señalo que era un tema al cual le tenia mucho cariño, pues retrataba a la perfección la niña tonta y enamorada que alguna vez fue…no podía evitar sentirse divertida de ver la cara de confusión y vergüenza que lucia el Kazekage, no podía haber quedado mas en evidencia, en esos momentos su cara era del mismo color de su pelo, Kankuro y Sari estaban haciendo un esfuerzo supremo por no reír. Temari que se encontraba en el lugar junto a su marido el embajador de Konoha le miraba confusa, como si estuviese cantando en un idioma desconocido. Ni hablar de la cara de los viejos del consejo al escuchar la letra de la canción, era altamente descarado el nivel de parodia que hacia de si misma y la adoración que profesaba hacia Gaara.
Después que termino de cantar el primer tema fue calurosamente aplaudida. Los mas jóvenes y los visitantes de otras aldeas no entendían nada del trasfondo de la canción, solo escucharon un bonito tema. Después que hicieron silencio, ella presento su segundo tema "Dangerous Woman" de Ariana Grande.
-Este tema me encanta, describe a la perfección lo que ha hecho el amor, la pasión en mi. No me arrepiento de quien soy ni de las locuras que he hecho por amor. Creo que de lo único que nos debemos arrepentir es de lo que no hicimos, de las locuras que no disfrutamos a fondo ya sea a plena luz o en la oscuridad de una habitación.- dicho esto Matsuri saco una mascara negra con orejas de conejo, tipo BDSM y dijo:
-Esto es parte de la caracterización. No es mía, me la presto Sari…espero no se me pegue su espíritu conejuno…con mi hijo tengo de sobra-dijo Matsuri entre risas buscando bajar la tensión en el ambiente. Vio como le saco una sonrisa a Gaara, sus dos hermanos y sus parejas al igual que el resto de los asistentes se rieron, era de conocimiento publico la intensa vida sexual del hermano del Kazekage y su esposa. Sin mas que agregar, Matsuri se puso la mascara y dio inicio al tema.
Gaara la escuchaba con la boca abierta, al fin había entendido el mensaje de Matsuri; era prácticamente una declaración publica del amor y la pasión que sentía por el, al verla así vestida con su cicatriz a la vista, estaba gritando a los cuatro vientos que ella era su mujer y que no estaba dispuesta a retroceder. Le quedaba mas que claro que lo que sucediese en adelante iba a depender de el. Contra todo pronostico, ella públicamente había dado el primer paso y a el le correspondía responder de forma apropiada a sus demandas.
Los viejos del consejo estaban divididos, los que trataban de unirlos en pro de un heredero estaban mas que complacidos, ya era un hecho que estaban arreglando sus asuntos personales al trabajar juntos, era cosa de tiempo que oficializasen su relación y con eso la continuidad de la línea de sangre de Gaara estaba asegurada. Al final, ya no importaba que ella fuese pobre y con un chakra corriente; había demostrado de sobra ser una hembra apta para ser madre con caderas apropiadas para acunar y parir un varón saludable y eso era todo lo que necesitaban. Y si el líder de la aldea estaba complacido de enredarse con ella en la cama tanto mejor.
Pero también estaba el otro grupo, liderados por el padre de Shijima que consideraban una gran afrenta, que el Kazekage apenas supo que su amante regreso del destierro, corrió a revolcarse con ella como perro en celo. Para nadie era un secreto en la torre, que cuando el cerraba la puerta de un fuerte golpe y la sellaba con arena era mejor no estar cerca, si no quería ser seriamente afectado en su salud mental, por los gemidos y jadeos que se escuchaban desde su oficina, prácticamente todas las tardes durante el horario de almuerzo.
Para el padre de Shijima y ella era un gran insulto. Gaara jamás le dijo que la amaba o algo similar, solo que le causaba asco y aburrimiento, el nunca tuvo el impulso espontáneo de tocarla y las veces que lo hizo le dejo claro que era solo una imposición y nunca jamás la llamo por su nombre en la intimidad, sino la llamaba como a la sucia ramera que se estaba burlando en sus narices, cantándoles su victoria en su cara. Poco quedaba por hacer, ella tenia esta vez todos los ases en la mano; ahora era parte del consejo, tenia al Kazekage hechizado con quien sabe que sucias artimañas sexuales de mujeres ordinarias como ella y para colmo esta garantizada que no solo era fértil, sino que era capaz de parir sin ayuda un crio saludable.
Solo quedaba resignarse de momento y esperar el momento apropiado para cobrar venganza y ya tenían clara su estrategia, poner públicamente en duda la masculinidad del Kazekage: que la relación con la ramera, no era mas que una cortina de humo, inventada desde su adolescencia, para encubrir una no declarada homosexualidad y la prueba patente de ello seria sin duda alguna, el hacer de conocimiento publico que cuando la mujerzuela fue expulsada al desierto, lo hizo embarazada de siete meses del bastardo que ahora tenia seis años, hijo de padre desconocido, quedando embarazada en una misión en el país del arroz, cuando supuestamente en esa época ellos dos estaban enamorados y con deseos de casarse; el dato que la ramera tuvo un hijo con otro hombre, sumado a su nulo interés sexual por su esposa durante el tiempo que estuvo casado y hacer de conocimiento publico que su hijo fue producto de la ciencia medica, mediante técnicas de fertilización in vitro porque se negaba a tocar a su esposa, serian pruebas mas que suficientes frente a la opinión publica para demostrar su homosexualidad.
Ese era el as bajo la manga de los viejos, sabían que Matsuri estaba desesperada por inscribirlo al niño solo como hijo suyo sin padre compareciente y ellos habían presionado para que los testimonios de los habitantes del caserío no fuesen admitidos como validos, solo por exponerla a la humillación de someterse ella y su hijo a la prueba de ADN y quedar públicamente manifiesto que ella era una zorra, al quedar científicamente demostrado que el crio era solo de ella y que su ADN paterno no era compatible con ningún hombre de Suna, por lo tanto una mujerzuela absolutamente inapropiada para ser la nueva esposa del líder de la aldea. Pero de momento en la fiesta solo quedaba soportar el mal rato y buscar nuevas formas de humillarla a ella, comenzando por su hijo el pequeño bastardo. Y minar de paso la honorabilidad del Kazekage frente a los aldeanos.
Quien definitivamente no soportaba verla cantando y contorneándose sensualmente, era Shijima. Se sentía furiosa y humillada, esa ramera le restregaba en la cara ser amada por Gaara, exponiendo descaradamente su sensualidad y dando a entender públicamente lo bien que se lo pasaban juntos en la cama. Le hervía la rabia y no estaba dispuesta a tolerarlo. Iría a encararla cuando dejase el escenario.
Cuando Matsuri abandono el salón para ir a vestirse, fue interceptada en el camino por Temari. Necesitaba hablar con ella, se sentía culpable por no haberle advertido de lo que sucedería apenas pusiera un pie en Suna. Escucharle hablar acerca de la golpiza que recibió le había removido la conciencia.
-Matsuri. Necesito hablar contigo- le dijo Temari a Matsuri que se encontraba de espaldas a ella.
Matsuri sintió rabia y pena por partes iguales. Temari había sido en el pasado una gran amiga a la que quiso mucho. Pero llegado el momento le demostró que era mas leal a Suna que a su amistad, si ella le hubiese advertido lo que sucedía, nunca hubiese regresado; habría tomado otro camino, lo mas lejos de Suna donde poder tener a su hijo, sin exponerlo a tanta miseria, tantos peligros, sin haber tenido que hipotecar su vida convirtiéndolo en Jinchuriki para poder asegurar su existencia. Le costo mucho dar la vuelta y verle a la cara.
-Temari-San, Ud. Dirá- respondió Matsuri esforzándose por mantener un tono neutro.
-Quería, necesito disculparme contigo, por lo que paso, por no ponerte en aviso…- le dijo Temari casi al borde de las lagrimas.
-Ya no tiene caso, el daño ya esta hecho, mi vida se arruino y también la de mi hijo, en formas que Ud. Ni siquiera alcanza a imaginar. Pase casi seis años en el infierno, gracias a su hermano y Ud. Ninguno de los dos tuvo el valor de decirme la verdad en mi cara y darme la oportunidad de elegir, de poder decidir donde ir. Me tomaron como a una cosa y me empujaron a un destino precario; sobreviví, me hice mas fuerte, pero el precio que pague y estoy pagando es muy alto y no creo que alguna vez lo logren entender. Yo creía que éramos amigas, tengo claro Temari-san cual es su lealtad y lo respeto. Y no creo que tenga mucho sentido seguir hablando de esto, solo nos lastima y no nos lleva a ninguna parte- le dijo Matsuri con seriedad y simpleza.
-¿Podrás perdonarme?- pregunto Temari casi a punto de llorar.
-Ya lo hice, hace rato. Lo que no puedo recobrar es la confianza- le dijo Matsuri con honestidad. No podía evitarlo, lagrimas brotaron de sus ojos al recordar la ultima vez que estuvo en Konoha.
Temari también estaba llorando y no se pudo contener y abrazo a Matsuri. Ella no la rechazo sino que también la abrazo. No tenia caso vivir juntado rencor, si había podido perdonar a Gaara con mayor razón a ella. Charlaron por un rato camino al vestidor, Temari la dejo sola para que se cambiara, encendió las luces de la habitación para buscar su ropa y regresar al salón con Gaara y los invitados. Matsuri sintió ruido y pensó que Temari había regresado.
-Temari ¿eres tu?- dijo Matsuri, algo incomoda. Se había sacado el corsé quedando desnuda de la cintura para arriba y no era el momento mas oportuno para seguir hablando. Por detrás sintió que la halaban de los cabellos y le ponían un cuchillo en el cuello. No se inmuto, se quedo quieta esperando el siguiente movimiento de su agresor.
-Te odio perra, me lo robaste todo, por tu culpa Gaara jamás me amo. Fuiste una sombra en mi matrimonio, si hasta en mi cama estabas metida; por tu culpa el jamás me hizo el amor, te lo hacia a ti, era a ti a quien llamaba cuando alcanzaba el placer. Me das asco, no eres mas que una mujercita corriente y ordinaria, una ramera del montón. Te sientes muy poderosa, porque ahora eres parte del consejo y te volviste a meter en la cama del Kazekage- dijo destilando odio Shijima.
-Soy eso y mucho mas. Pero no te conozco, no tengo idea quien eres ni porque me odias. Pero si me lo permites, necesito vestirme. Las mujeres no me apetecen sexualmente y que estés tan cerca mío estando casi desnuda me es desagradable- respondió tranquilamente Matsuri y acto seguido, le piso enterrando un taco aguja en su empeine y plantándole un codazo en plena cara.
Shijima quedo en el piso retorciéndose de dolor, mientras que Matsuri se ponía una bata corta de satén y se acomodaba en un sillón a esperar que se levantara. Tenia perfectamente claro de quien se trataba, pero ya que ella le había provocado, ella no iba a desaprovechar la oportunidad de divertirse. Con dificultad Shijima se puso de pie y se planto frente al sillón donde se encontraba Matsuri, y le comenzó a mirar desde arriba.
-Soy Shijima, la Sra. Sabaku No- le dijo con suficiencia.
Matsuri, comenzó a reír con diversión. De todos los chistes que le podían contar en esa noche, sin duda ese era el mas bueno. La Sra. Sabaku No…pobre inocente. Se cruzo de brazos y piernas antes de responder.
-Parece que ser la Sra. Sabaku No esta sobrevalorado. No tiene mucho sentido seguir siendo la "señora" si el "señor" mas conocido como Kazekage-Sama o simplemente mi Gaa-Chan, no quiere tener que ver con ella, porque ella no le interesa. Pero ese no es mi asunto, no creo necesario presentarme, ya sabes quien soy. Desde que tengo quince años el "Señor Sabaku No" se ha revolcado conmigo de las mas diversas formas y en todos los escenarios imaginables y hemos disfrutado del placer carnal de las mas variadas maneras. Y no necesito el titulo de Señora o el permiso del consejo o de nadie para tomar a mi hombre y coger, follar, tirar, culear o como quieras llamarlo y hacerlo gritar de placer, para después pedirme mas. Mi hombre es mío y yo soy suya. Ni siquiera la muerte podrá con esa verdad y no necesito un papel firmado o vanas promesas en publico, para que el sea mío y yo suya en cuerpo y alma- le dijo Matsuri mirando con seriedad a los ojos de Shijima.
-¿Te crees muy lista? ¿no?¿crees que será así de fácil?¿que te preñaras de un crio suyo y asunto solucionado?¿que con un mocoso bastará para ser la Primera Dama de Suna? Se te olvida tu bastardo, tu hijo nacido en medio de la mugre, tu engendro con el que he averiguado te has esmerado en educar para ser un ninja de alto rango, pero que solo será un perdedor por ser un huacho sin padre y jamás serás aceptada plenamente como la mujer del Kazekage, aunque seas parte del consejo, aunque le des el hijo que tanto desean los viejos de mierda. Solo serás su amante, una concubina, nunca una Señora como yo. Tu hijo bastardo siempre será el recuerdo que no eres mas que una mujerzuela barata…- Shijima le estaba escupiendo las palabras con odio. Matsuri había soportado con diversión la perorata de ella, pero al escucharle hablar de forma despectiva de su hijo, se harto.
Se puso en pie y le tomo con fuerza por la tráquea cortándole la respiración y la arrastro hasta una pared golpeando su nuca con fuerza contra ella. Shijima boqueaba con fuerza tratando de respirar y movía sus brazos y piernas tratando inútilmente de zafarse del agarre de Matsuri.
-Escúchame muy bien, porque no lo voy a repetir. Con mi hijo no te metas, el es mío solo mío y de nadie mas. Es mi tesoro, mi ángel. Si intentas hacerle algo, yo te mato sin remordimientos. Me puedes decir ramera de todas las maneras posibles y no me importa. Pero si te metes con mi bebito yo no respondo de mi. Quiero que le dejes eso bien claro a tu padre y sus aliados. Y tienes razón cuando insinúan que no tengo escrúpulos; si se trata de mi hijo no existe ley, bien o mal- le dijo Matsuri con seriedad sin perder la calma. Matsuri le siguió golpeando, estaba tan molesta que no se contuvo y le asesto un duro golpe en la cara dejándole un ojo cerrado, sus dedos marcados en la tranquea, el cuerpo sembrado de moretones, totalmente despelucada por haberle desarmado su peinado y de paso le arranco buena parte de sus extensiones y le había arruinado el vestido al desgarrárselo accidentalmente al pisarle la cola.
No podía dejar que regresara en esas condiciones a la fiesta, seria un escandalo totalmente inoportuno. Así que opto por desactivar sus canales de chakra para que quedase inmovilizada por unas horas (jutsu aprendido en la época en que trabajaba en espionaje) y de paso también servía para ocultar el chakra de su victima, era una técnica ideal para realizar un secuestro. La puso en el piso tras la cortina en posición fetal y por las dudas le ato de manos y pies y le puso cinta adhesiva en la boca. Se reviso sus manos, se había pelado los nudillos hasta hacerlos sangrar de tanto golpearla, fue al baño y se lavo las manos sacándose los rastros de sangre. Al salir del baño se encontró con Gaara que la había ido a buscar, preocupado por su demora.
-¿Aun no te cambias?- le pregunto con extrañeza.
-Perdona mi amor, me puse a pensar en tonterías y me distraje- le dijo Matsuri sonriéndole con coquetería. Se le acababa de ocurrir la venganza perfecta contra Shijima. Ella la había buscado y no iba a desaprovechar la oportunidad que se le daba en bandeja. Se soltó el nudo de la bata dejándola caer, ofreciéndole a Gaara una vista plena de sus senos y de su cuerpo.
Al ver semejante oferta, el olvido la fiesta, los invitados; Kankuro podía perfectamente hacerse cargo en su representación. Gaara paso las yemas de sus dedos sobre la cicatriz del seno izquierdo de Matsuri, delineándola para después repetir la acción con su lengua, mientras que con su otra mano comenzaba a masajear su seno derecho. Matsuri salto a sus brazos enroscando sus piernas a su cintura y arqueando su espalda hacia atrás dándole mejor acceso a sus senos para que el pudiese lactarse a demanda.
Gaara se sentía en la gloria. Matsuri era siempre mezquina con su leche, siempre pensaba primero en su hijo, pero en esta ocasión ella se la ofrecía en forma voluntaria y la aprovecharía hasta la ultima gota. La llevo hasta el tocador y tiro todo lo que se encontraba encima del el para sentarla y poder alimentarse mejor, mientras ella le quitaba la camisa y le bajaba a tirones los pantalones y la ropa interior, dejándolo desnudo en pocos instantes. Ella se adueño de su miembro y lo acariciaba en toda su extensión, tenia sus piernas abiertas flexionadas con los talones apoyados en el borde del tocador, siendo sostenida de la cintura por Gaara, sin que el dejara de mamar de uno de sus pechos y jugar con el otro, estimulándola de una forma salvaje.
Quizás por el hecho de haber sido huérfano y haberle hecho falta el vinculo materno; el descubrir que ella tenia leche, había desencadenado en el la necesidad de beber de ella, era mas que un simple juego sexual o simplemente alimentarse, era recibir de ella amor a raudales, que si bien tenia que compartir con el mocoso no dejaba nada sin aprovechar. Para Matsuri en cambio era una tarea agotadoramente placentera, desde que estaban nuevamente juntos con Gaara en lugar de destetar a su hijo como se suponía era lo mas apropiado, se había hecho de otro y eso había redundado en que había aumentado dos tallas de brassier y tenia descargas de leche en los momentos mas inoportunos, además de vivir sedienta. Entendía que la necesidad de Gaara por ser amamantado se debía a la falta de afecto materno en su niñez y eso explicaba la necesidad de sentirla muy suya en un contacto mas intimo, pero no por eso menos sexual. En ese momento el foco de atención de ella estaba puesto en que Shijima los viese en acción. Quería hacerla sufrir, que muriese de celos y sin ninguna posibilidad de moverse, o de gritar; que tuviese que sufrir hasta el final su placer junto a Gaara. Esa idea incremento la lujuria en Matsuri y en lugar de cohibirle estaba arrastrando al limite a Gaara quien mientras se lactaba era masturbado fervorosamente por Matsuri.
-Detente. A menos que quieras que acabe ahora- dijo Gaara con la voz enronquecida de placer. Chorreaba leche por las comisuras de la boca y se veía endiabladamente sexy con sus cabellos revueltos. Le bajo de un tirón las pantaletas a Matsuri y le separo bruscamente las piernas, comenzando a lamer suave y lentamente la cara interna de un muslo para después pasar a lamer al vecino. Ella no podía evitar gemir de forma audible y ondulaba sus caderas buscando ser estimulada en su centro del placer, cosa que el evitaba para prolongar mas su agonía. Ella intento estimularse con sus dedos ya no soportaba mas la tensión que pulsaba en su entrepierna pero le corrió las manos de ahí, ella intentaba inútilmente guiarlo hacia su centro; sabia que con un solo toque de su lengua en su centro bastaría para desencadenar el placer, Matsuri disfrutaba con los ojos cerrados, pellizcándose los pezones que ya estaban muy endurecidos y eyectando leche en pequeños chorritos de forma espontanea, disfrutando del placer que iba aumentando en oleadas. Sin aviso previo, Gaara cambia su lengua por su miembro al que introdujo bruscamente dentro de ella de una sola estocada. Matsuri dejo salir un grito de placer y sorpresa a partes iguales. Comenzaron un movimiento de bombeo frenético; Matsuri continuaba sentada en el tocador, pero ahora sus piernas estaban enroscadas en la cintura de Gaara y con su pelvis intensificaba la profundidad de las penetraciones. Ella rápidamente alcanzo el orgasmo, se bajo del tocador, se puso de rodillas y tomando entre sus manos el miembro se lo llevo a la boca sin dejar de acariciarlo. Gaara la tomo de los cabellos marcando el ritmo y la profundidad de las penetraciones, hasta derramarse en su cavidad oral dejando escapar unos roncos gemidos y desplomarse en el sillón cercano arrastrando a Matsuri sobre sus piernas acunándola entre sus brazos como a una niña pequeña.
-Te amo mi Suri-Chan- le dijo Gaara mirándola con los ojos llenos de amor.
-También te amo mi Gaa-Chan, eres y serás el único en mi vida. Pase lo que pase nunca lo olvides- le respondió Matsuri con dulzura, mirando de reojo donde estaba inmovilizada Shijima.
-Creo que deberíamos salir de aquí, nos pueden sorprender- dijo Gaara con preocupación. Llevaban mucho rato ausentes de la fiesta y podrían ir por ellos en cualquier momento.
-Vamos a mi departamento. Hoy mi hijo esta en una pijamada donde Kankuro- le dijo Matsuri con la esperanza de que al ver cosas o fotografías de su hijo a Gaara se le despertase la curiosidad por conocerlo y quizás se diese cuenta que también era su hijo.
-¿pijamada?- pregunto curioso Gaara
-Una fiesta de pijamas. Los niños se juntan en una casa, comen porquerías, miran películas hasta tarde y compiten quien será el ultimo en quedarse dormido, claro que ahí el ganador va a ser mi enanito insomne- le dijo Matsuri divertida.
-¿Es muy insomne?- le pregunto Gaara curioso, Sari se lo había comentado, pero escucharlo de boca de Matsuri le daba otro matiz.
-Es mi tormento. Si logro que duerma seis horas continuas me siento la mejor madre del mundo-dijo Matsuri.
-Lo eres, tu eres la mejor. Has llenado mi vida de amor y no dudo que lo haces también con el mocoso. Aprovechemos que tu hijo no se encuentra, hoy me quedare toda la noche contigo como debería ser siempre- dicho esto, Gaara comenzó a vestirse, Matsuri lo imito. Gaara salió fuera de la habitación, Matsuri se regreso con la excusa de revisar si algo se le había quedado olvidado. Vio a Shijima y se le acerco, la tomo del pelo y le dijo:
-Que te quede bien claro que ese hombre es mío y yo no lo comparto. Que te quede claro Señora Sabaku No que es conmigo con quien alcanza el orgasmo, es a mi a quien quiere fornicar no a ti. Y mantente lejos de mi hombre y de mi hijo o te arrepentirás, no tendré contemplaciones contigo o con quien sea. Deberías ir con un especialista que revise la basura que tienes en tu cabeza; tu no lo amas, lo tuyo es una obsesión, algo enfermizo y destructivo- tras decirle esto, Matsuri le propino unos puntapiés en las costillas a Shijima. Se abrazo a Gaara y se deshicieron en una nube de arena, apareciendo en el departamento de Matsuri.
Shijima estaba furiosa y avergonzada. Se sentía furiosa consigo misma por ser tan confiada, había pasado por alto que Matsuri era una kunoichi y si bien era bajita y muy delgada era una ninja entrenada (había pasado por alto que había sido entrenada por Gaara) y le había dado sin hacer esfuerzo alguno la paliza de su vida, dejándola absolutamente humillada y si como eso no bastara, tuvo sexo con Gaara en sus narices. Sentía rabia de verlo con la arpía, por primera vez lo vio actuar como un hombre apasionado, por primera vez lo vio de arena ardiente, pero toda su pasión no estaba dirigida a ella sino que a la sucia ramera impúdica que había tenido la osadía de mostrarse intimando junto a su marido (aun no aceptaba que era su ex) y lo peor es que frente a tal escena, no había podido cerrar los ojos como se esperaría de alguien decente como ella, sino que había visto todo y lo peor era que se había excitado como nunca hasta ese momento y también había alcanzado el orgasmo, sin que nadie le hubiese tocado un pelo. Ya no podía sentirse mas sucia y humillada.
En la fiesta, los invitados se preguntaban donde se encontraban el Kazekage y su acompañante, los anfitriones de la fiesta. Kankuro tenia una idea bastante clara, no de donde se podían encontrar sino de lo que seguramente estaban haciendo después de la ardiente presentación de Matsuri, de modo que sin ahondar en detalles, asumió el rol de anfitrión junto a Sari atendiendo a los invitados, recibiendo la ayuda invaluable de Temari y Shikamaru.
Matsuri y Gaara tan pronto llegaron al apartamento, retomaron su encuentro pasional. Después de una nueva ronda de amor, Matsuri se quedo profundamente dormida abrazada con Gaara. El a pesar de estar muy cansado, necesitaba pensar un poco. Se daba cuenta que tenia largas conversaciones pendientes con Matsuri, las que estaba obviando por temor a escuchar verdades muy dolorosas acerca de su destierro y en particular sobre su hijo. Tenia serias dudas si el niño era adoptado o no, fuera de la lactancia que aun mantenía, el cuerpo de Matsuri aparentemente no tenia marcas que hiciesen sospechar que había estado embarazada, pero la intensidad del vinculo con el niño le hacia sospechar que el era un hijo nacido de ella. Y el tener que escuchar de otro hombre en su vida, eso de solo pensarlo lo destrozaba. Pero sabia tendría que hacerlo si quería sanar su relación y proyectarse con ella y con su hijo como una familia.
Y el mocoso, era todo un tema. Sabia por Sari y la misma Matsuri que era un chiquillo complicado difícil de sobrellevar y el sabia que era un adulto muy complejo y de difícil trato. Sabia que el tenia que ser el adulto y poner de su parte y no poner a Matsuri en la posición incomoda de tener que elegir: sabia perfectamente que el no seria el elegido. Pero no se sentía listo para relacionarse con un niño y menos con uno que hasta ese momento había demostrado ser igual de complejo que el. Si quería estar junto a Matsuri era imperativo entablar relación con el, de lo contrario estaba condenado al mas estruendoso de los fracasos con ella.
Se levanto con cuidado de no despertarla y abrió los cajones, necesitaba conocer al mocoso, olio su ropa y con asombro noto que su olor no se le hacia desagradable, por el contrario le era agradable y no supo definir el porque se le hacia familiar, quizás por estar ligado a Matsuri. Reviso su ropa y se dio cuenta era muy sencilla, muy distinta de lo que el estaba habituado, solo tenia un par de zapatos fuera de los que seguramente tenia puestos, también reviso sus cuadernos y comprobó que era un excelente alumno, sus calificaciones eran perfectas, así lo demostraban los comentarios de sus profesores que estaban anotados en los cuadernos. Sin duda seria una ventaja a la hora de formalizar su relación, que el hijo de Matsuri fuese un promisorio alumno de la escuela eso facilitaría el obtener la venia del consejo. Quiso ver fotografías de el y con asombro no encontró ninguna fotografía suya en el departamento. Supuso que era por no haber tenido Matsuri los recursos para comprar una cámara y fotografiarlo durante su estancia en el desierto. Claro que si hubiese encendido la luz habría visto una de buen tamaño en la pared de la sala y si se lo hubiese pedido, Matsuri le hubiese mostrado un álbum repleto con fotos de su pequeño.
Fue a recorrer el pequeño apartamento, era muy sencillo pero acogedor, apto para Matsuri y su hijo pero muy pequeño para el, acostumbrado a vivir de manera holgada. Se puso a pensar que ya era hora de terminar de reformar su apartamento para establecerse junto a Matsuri y su hijo. También cayo en la cuenta que debía asumir la responsabilidad del cuidado del muchachito y también su educación, hasta ese momento solo había asumido la comida, pero a partir de mañana se haría cargo de la totalidad de su manutención, el hijo de la mujer del Kazekage no solo debía vestir de forma apropiada, sino que debía recibir todos los cuidados que fuesen necesarios. Terminadas esas reflexiones, se acostó junto a su amada y se durmió profundamente abrazado a ella.
ENCUENTRO
Temari y su esposo el genio Nara se habían alojado en el apartamento en la torre Kazekage, para aprovechar de estar a solas sin sus hijos, ni interrupciones inoportunas durante su visita en Suna. Por ese motivo fue que Gaara y Matsuri debieron ir al apartamento de ella, aunque solo era una excusa: el moría de curiosidad por conocer su casa y ella por llevarlo allá.
Temari como la mayoría de las personas que tienen el habito de levantarse temprano, despertó a la misma hora de siempre a pesar de haberse quedado hasta tarde con su esposo, disfrutando de una mini luna de miel. A su lado Shikamaru dormía plácidamente, sin importar el ruido que hiciese el seguiría durmiendo igual, se levanto a recorrer su antiguo apartamento familiar. Hacia mucho tiempo que no se alojaba ahí; desde que Gaara se caso con Shijima se le hizo un lugar poco acogedor por el ambiente que ahí se vivía y después quedo cerrado. Ahora su hermano estaba trabajando en reformarlo y lo estaba transformando en un lugar muy acogedor, donde seguramente en breve se mudaría con Matsuri y el hijo de ella.
Como Shikamaru no daba señas de querer despertar, se ducho y se fue a media mañana rumbo a casa de Kankuro, donde estaba segura encontraría a sus hermanos en pie y desayunaría con ellos y Sari. Entro a casa de Kankuro sin llamar porque tenia llaves y se dirigió a la cocina. Le llamo la atención lo silenciosa que se encontraba a pesar de la hora y que se encontrase habitada por cinco niños pequeños, paso directo a la cocina a servirse un vaso de agua. Se encontraba de espaldas al lavaplatos lavando el vaso que había ocupado, cuando sintió unos suaves pasitos detrás de ella. Y una voz que hacia muchos años no escuchaba pero recordaba con claridad, le hizo estremecerse y erizar hasta el ultimo de sus cabellos.
-¿Quién eres?¿que haces aquí?¿me vas a dar mi desayuno?- pregunto Rasa con algo de ansiedad. No había logrado dormir en toda la noche y desde hacia horas daba vueltas buscando quien le diese de desayunar, se encontraba muy cansado y hambriento. Solo la promesa de esperar en ese lugar a su mamá le había impedido de irse sin avisar hasta su casa.
Temari se giro lentamente. El recuerdo de la voz de Gaara cuando era un niño pequeño y muy cruel, a pesar de los años le hacia estremecer de pavor. Pero en cuanto miro quien le hablaba se dio cuenta que frente suyo había un niño que se parecía mucho a su hermano, pero sus ojos tenían una mirada completamente distinta, esos ojitos no destilaban maldad, sino que dulzura e inocencia. Al instante en su cabeza se hizo una luz de entendimiento y recordó la conversación que mantuvo con Matsuri la noche anterior.
-¿Eres el hijo de Matsuri?- pregunto sin poder evitar que su voz le saliera algo temblorosa por la emoción.
-Si. Me llamo Kojama Rasa, por las fotos que guarda mi mami ¿Ud. Es Sabaku No Temari?- pregunto Rasa con los ojos brillantes de emoción al darse cuenta que acababa de conocer a su tía, la hermana mayor de su papá.
Temari con solo ver al niño no necesito explicaciones para saber que era hijo de Gaara y que su existencia había sido cuidada con celo por Matsuri. Recordó que cuando la vio en Konoha por ultima vez antes del destierro lucia distinta; vestía ropas sueltas y se veía algo mas rellenita, con un busto mas generoso y su rostro tenia una expresión diferente, mas dulce de lo habitual. Se caía de obvio que Matsuri había sido desterrada estando embarazada de su hermano y que por error el hijo de ambos había nacido en medio del desierto. Encontró sentido a las palabras y al enojo de Matsuri y supo de inmediato cual era el tesoro del que ella había hablado la noche anterior. Con las piernas temblando de la emoción se agacho para quedar a su altura.
-Hace mucho que no me llaman así. Ahora me llaman Nara Temari por mi esposo Shikamaru Nara, ¿te puedo dar un abrazo?- le dijo llena de emoción a Rasa.
-Claro, yo también te quiero dar uno. Se que eres la hermana de Gaara mi papito que esta muerto, eres la primera persona de su familia que conozco y me siento muy contento por eso- le dijo Rasa con total naturalidad.
Al escucharle hablar así de Gaara, Temari se sobresalto. Recordó que su hermano ignoraba la existencia de ese hijo y que la presencia del niño al que suponía un extraño, había planteado grandes dificultades en su acercamiento con Matsuri. Había que corregir eso rápido, antes que hubiesen consecuencias que lamentar. El niño sin duda alguna necesitaba a su papá y Gaara debía recuperar a su familia a como diese lugar. Un ruido de intestinos infantiles retorciéndose de hambre la saco de sus reflexiones.
-Tengo hambre ¿me puedes dar desayuno?- rogo Rasa. Tenia demasiada hambre y su tolerancia se estaba agotando.
-Claro que si ¿Qué te gustaría?- pregunto Temari entusiasmada de poder mimar a su nuevo sobrino.
-Quiero huevos revueltos con tocino y jugo de naranja- dijo Rasa dando saltitos de anticipación.
-¿Seguro? ¿No es algo pesado para un niño tan pequeño?¿no preferirías un vaso de leche y un trozo de pastel?- pregunto Temari sorprendida que el niño tuviese los mismo gustos que Gaara.
-Nop, no tomo leche a menos que sea de mi mamá o de cabra y el pastel tiene mucha azúcar y me da insomnio…no puedo dormir por muchos días y cuando pasa eso mi mamá se enoja mucho-respondió Rasa sin quedarse quieto por un segundo.
Finalmente Rasa consiguió su desayuno, después de comer lanzo un sonoro bostezo y se estiro como un gato. Temari lo miraba embobada. Aun no podía convencerse que su hermanito menor había sido padre de un niño tan parecido con el, no solo en el aspecto físico sino que en sus gustos.
-Tengo sueño- dijo Rasa volviendo a bostezar. Las horas sin dormir mas el desayuno abundante le estaban pasando la cuenta.
-Anda a la cama a dormir un rato- le dijo Temari.
-No puedo dormir solito, necesito a mi mami- le respondió Rasa.
-Ven conmigo e intenta dormir en mis brazos- Temari lo atrajo hacia ella y lo acuno entre sus brazos. El niño agotado volvió a bostezar, mientras que Temari lo mecía con suavidad y le tarareaba una canción de cuna que habitualmente le cantaba a su hija pequeña. Rasa en menos de un minuto quedo profundamente dormido aferrado a su tía.
Esa ha sido mi entrega por hoy, espero les agrade. Tanto si les agrada o no, háganmelo saber. Recuerden que "todo en esta vida nos es útil, inclusive una patada en el trasero".
PD: Gracias a todas las que se molestan en dejar un review, se agraden los comentarios
PD1: Si alguien piensa que Matsuri quedo un poco fuera de carácter, yo discrepo un poco. Verán a esa edad ya es una ninja experimentada y fue alumna de Gaara, no puede ser la tipa mamona que siempre pintan en los tics a menos que ella fueran muy burra y el maestro muy malo...
Del proximo capitulo les puedo adelantar que esta basado en el pequeño y que saldrá durante la próxima semana y que en total no quedan mas de dos o tres capítulos.
Besos y abrazos virtuales. Muchas gracias por leerme.
