PANICO Y HORROR EN SUNAGAKURE
Parte 1
Hola al fin!
Me ha costado muchísimo el lograr terminar de editar este capitulo, ha sido un verdadero tormento y cuando finalmente lo hice me di cuenta que era sencillamente kilométrico y maratónico, lo tuve que dividir en dos. Ya estamos mas cerca del final, nunca pensé en escribir algo tan largo y tan denso.
Agradezco de corazón sus reviews, el tomarse la molestia en leer este largo bodrio pero que a mi me entretiene muchísimo y ojalá que a uds. también. No se como agradecer su paciencia, en verdad les estoy agradecida.
No sigo demorando mas su lectura, hago el respectivo disclaimer. Kishimoto sabeee; el es el maldito Big Boss de Naruto y todos sus personajes, para el todas los loas y ¿cuantas dicen? ¡ Ey Men!
ARENA Y CAOS
Shinky, se levantó desde la camilla de la enfermería y corrió desesperado intentando llegar hasta la biblioteca. Cuando estaba a pocos metros de llegar allá, el infierno se desato en la escuela con un fuerte estruendo y la arena exploto en todas direcciones arrasando con todo a su paso. En cosa de segundos la biblioteca había sido arrasada y la arena corría como un río arrastrando el mobiliario del lugar.
Shinky a duras penas, gracias a sus hilos de chakra logro ponerse a salvo adhiriéndose al techo, no así sus compañeros que estaban desprevenidos en ese momento. Cuando la nube de arena se disipo, con horror vio la imagen de su primo parcialmente poseído por el Shukaku saliendo por lo que hasta hace pocos instantes era la entrada de la biblioteca. Rápidamente se resguardo detrás de una columna sabiendo que corría riesgo si su primo lo veía estando descontrolado.
Recordó entonces que, excepto sus hermanas, nadie en todo Suna conocía la verdadera y violenta naturaleza de su primo y la vida de sus compañeros e incluso los aldeanos de Suna si salía de la escuela corrían peligro. Por su reacción, no tenía dudas que ya se había enterado de la verdad y que estaba muy enojado y quien estuviese en su camino pagaría las consecuencias.
Escondió su chakra mientras continuaba escondido y escuchaba los quejidos de los que iba maltratando en su alocada salida de la biblioteca. De un momento a otro sintió se le helaba la sangre cuando detecto a sus dos hermanas acercarse apuradas hacia allá. Pero también pronto sus chakras se hicieron indetectables lo que le dio tranquilidad, sin duda sus hermanas habían logrado ponerse a salvo.
Pero los demás no sabían del riesgo que corrían al estar el Jinchuriki del Shukaku de la arena fuera de control, peor aún ellos desconocían por completo de su existencia. Debía ser fuerte y superar su miedo e ir a avisar a los demás en la escuela del riesgo que corrían. Aun a riesgo de ser descubierto por Rasa al utilizar su chakra, hizo unos sellos de manos y apareció en la dirección de la escuela, donde los profesores, los adultos que se suponían debían tener el control estaban en total pánico y desorden sin poder entender que era lo que sucedía, solo eran capaces de contemplar el desastre por la ventana.
Sin dudarlo por un minuto, hizo sonar la alarma de emergencia y tomando un amplificador comenzó a vociferar que todos debían evacuar la escuela antes de que fuese tarde. Les indico que, si veían a Kojama Rasa más conocido como Shasha, no le hablaran, ni siquiera lo mirasen. Que él no era alguien normal, él era el Jinchuriki del Ichibi y en ese momento estaba poseído y que si lo molestaban terminaría descargando la furia del Shukaku sobre todos ellos.
Todos quienes escucharon a Shinky sintieron como se les helaba la sangre, a pesar de ser de tarde y hacer mucho calor. Más aun cuando Shinky les hizo saber que Koyama Rasa en realidad se llamaba Sabaku No Rasa y era nada más y nada menos que hijo de Gondaime Kazekage y que al igual que él había sido elegido para ser contenedor del Ichibi.
Los adultos no lograban dar crédito a sus oídos y recién tomaron real conciencia del peligro cuando contemplaron la estampa de Rasa por una de las cámaras apuntadas en el patio; la mitad de su cuerpo era el de una cola, con su ojo con su terrorífica pupila amarilla. Y ellos tenían recuerdos vividos de lo que significaba su pérdida de control. De modo que rápidamente desaparecieron para alertar a los aldeanos y que se pusieran a resguardo del Jinchuriki descontrolado.
Las gemelas por su parte, cuando se dieron cuenta del estado en que se encontraba Rasa, rápidamente huyeron de la escuela; tenían que poner en aviso a la aldea para que evacuasen a lugares seguros y evitar el peligro de que alguien se encontrase con Rasa en ese estado de lo contrario podrían contarlo como muerto. Llegaron rápidamente hasta la cima de la torre donde se encontraba el sistema de emergencia y accionaron la alarma que ponía en aviso a toda la aldea. Y una vez que atrajeron la atención de la gente comenzaron a dar aviso que el Shukaku estaba suelto en Sunagakure, que debían correr a refugiarse. También dieron descripción de su Jinchuriki, que era un niño pelirrojo de seis años y que si lo encontraban no le mirasen, que pusieran la vista en la pared y lo ignoraran. Si hacían lo contrario podían desencadenar una reacción muy violenta de él y con altas probabilidades de resultar gravemente heridos o incluso muertos.
Muchas personas al escuchar las voces de las niñas, no hicieron caso, sino que pensaron era una broma infantil de muy mal gusto, además que su descripción era casi igual a la del Kazekage en su infancia, lo que daba fuerza a la idea que solo era una broma. Pronto se comenzaron a escuchar gritos de horror en una calle aledaña a la escuela, alguien no había tomado en serio la advertencia y al ver al niño parcialmente poseído se le había acercado con su celular para tomarle una fotografía. Rasa había enloquecido de ira y le había fracturado con su arena la mano que sostenía el celular, el antebrazo, el codo hasta ir ascendiendo hasta llegar a su cuello. Estaba listo para asfixiarlo cuando Shinky con sus hilos de chacra rechazo la arena del cuello del pobre infeliz.
-No eres un asesino, matándolo solo aumentaras tus problemas. Recuerda que quieres ser Kazekage y proteger a la gente, no matarlos- le dijo Shinky con decisión.
Rasa solo respondió con un gruñido y lo dejo caer al tipo como si fuese un desecho y se tomó la cabeza apretando sus sienes, sin duda el Bijou le estaba hablando y le estaba causando dolor. Shinky le vio tomar rumbo hacia el cementerio, de momento era mejor dejarle ir hacia allá a desfogarse desquitándose con las tumbas y también donde habría menos gente y por lo tanto menos posibilidades de causar desastres.
En Suna reinaba el caos, la gente en el sector céntrico corría despavorida buscando refugio, los adultos empujaban a los niños y los alumnos de la escuela ninja que habían logrado escapar del río de arena, temblorosos con sus rostros desencajados por el pánico apuraban a los civiles para que buscasen donde esconderse.
Lo peor estaba aún por llegar, alguien miro hacia arriba y con terror vio como una gran ola de arena se estaba aprestando para arrasar con toda Suna y sus habitantes. Primero fue un grito de horror y luego fueron por cientos las gargantas que gritaros desesperadas. La gente corría desesperada hacia ningún lugar; ya no había donde esconderse, dentro de pocos minutos todo sería arrasado por la arena. Había llegado el fin de Sunagakure No Sato.
DESCONTROL
Dentro de la cabeza de Shasha se arremolinaban ideas y sentimientos; acababa de destruir apenas unos pocos instantes la biblioteca de la escuela y desde sus ruinas ríos de arena corrían serpenteando por los pasillos buscando destruir todo a su paso, sin seguir ninguna lógica.
Lagrimas surcaban su cara infantil y el haber destruido la biblioteca no había aliviado en nada el dolor, solo lo había aumentado, al darse cuenta que ese poder enorme dentro de sí no solo se debía a la presencia del Shukaku, sino que también era herencia de su padre, al que ingenuamente creía muerto y al que junto con su madre había llorado por años, escondidos en un agujero en medio del desierto.
No entendía absolutamente nada, porque había sido cruelmente engañado de esa forma. Tampoco entendía a su madre porque se había prestado para ese cruel engaño; ella había sufrido tanto por cuidarlo, por protegerlo, habían sido tan pobres e incluso llegado a convertirlo en un Jinchuriki solo por protegerle de morir.
Si hasta hace poco tiempo su calzado no eran más que trapos y cueros viejos cocidos y atados alrededor de sus pies (gangochos le llamaban los habitantes del desierto) y el usar los calzados de los citadinos al principio había sido una autentica tortura a sus pies y desde un tiempo ya no solo usaba zapatos, sino que ahora además usaba ropas y zapatos muy finos además de caros que la mayoría de los niños en la escuela sus padres no podían comprar y recién en ese momento se le hacía extraño ya que el sueldo de su madre no debería alcanzar para pagar todo eso.
Pero por más que lo intentaba no lograba pensar ni enfocarse en nada concreto que le permitiese encontrar alguna explicación a tantos secretos y mentiras. Menos cuando el estúpido de Shukaku chillaba dentro de su cabeza defendiendo a su madre y a ¿Gaara? El tipo parecía ser alguien a quien conocía a la perfección el muy desgraciado del bicho ese.
Con total desparpajo el maldito bicho defendía al tipo, el que les había jodido la vida, abandonándolos a su suerte en medio del desierto. No entendía que le pasaba al maldito bicho desgraciado y desleal que siempre había dicho ser amigo. Lamentablemente eran uno solo y muy a su pesar no lo podía matar o al menos silenciar y sus chillidos lo estaban enloqueciendo, deseaba que se callara de una vez y no le hablase nada más de ese cabrón del Kazekage. Al fin después de unos minutos se pudo tranquilizar y se secó las lágrimas a manotazos y pudo concentrarse y pensar donde ir.
Se vio reflejado en un trozo de espejo y se sonrió. Era primera vez que se veía a rostro desnudo, sin interferencias. Con su cabello rojo sangre, su iris derecho aguamarina y su iris izquierdo en amarillo (estaba comenzando a ser poseído) hasta ese momento jamás había visto su imagen transformándose en la bestia de una cola, concluyo que
era inútil intentar ocultarse y continuar con la mentira. El era el Jinchuriki del Ichibi el Gran Shukaku del desierto y en adelante nunca más ocultaría su rostro ni su naturaleza; todos los que le hicieron o hiciesen daño lo pagarían y mucho. De momento necesitaba estar solo y tranquilo, se le ocurrió que el cementerio sería un buen lugar donde ir y no ser molestado y donde podría pasar a visitar a un pequeño ladrón y embustero que estaba enterrado en ese lugar.
Cuando salió de la biblioteca o de lo que quedaba de ella, los pasillos de la escuela parecían el escenario de una batalla campal o que un viento del desierto había pasado dejando un camino de basura y destrucción. Salió de la escuela sin encontrarse con nadie que se lo impidiese cosa que agradeció ya que no quería ver ni hablar con nadie, con los gritos de Shukaku dentro de su cabeza tenía de sobra y lo estaban volviendo loco.
Mientras caminaba lo circundaba una espiral de arena y ríos de arena circulaban mansos delante y detrás suyo, creando un espectáculo francamente aterrador para quien tuviese la desgracia de verlo.
Con diversión escucho por la amplificación de la aldea las voces de las gemelas poniendo en aviso de su presencia a la población; no le molesto escuchar su nombre y apellido tanto el de uso diario como el verdadero y quien era en realidad y el riesgo de encontrarlo estando malhumorado. Era bueno que de una buena vez todos supiesen lo que era en realidad y que se dejasen de molestarlo de una buena vez.
Se le acabo el breve instante de buen humor cuando escucho a las niñas decir que su padre era Gondaime Kazekage, se sintió muy estúpido, parecía que todos sabían la verdad menos el, se preguntó si eran muy tonto. De modo que mientras iba en camino al cementerio, pensó que era lo que más podría hacer enojar a Gondaime (en su mente se negaba a aceptarlo como su papá y decidió que desde ese momento le llamaría así).
Mientras iba caminando sumido en sus pensamientos, no se dio cuenta que había un incauto cerca suyo hasta que un destello de un flash le dio directamente en sus ojos, desatando su ira. Más aun cuando le escucho hablar.
-Ya tengo una foto tuya niño monstruo. Eres un fenómeno igual que tu padre- dijo el hombre sin tomar en cuenta el riesgo que corría al acercarse estado el parcialmente poseído.
-¿Te parece que soy un monstruo? ¡Yo soy un monstruo y no te atrevas a molestarme!- dijo Rasa con enojo. Pero antes que dijera algo más, el infeliz hombre volvió a tomar una segunda fotografía lo que trajo un nuevo episodio de descontrol.
Antes que siquiera alcanzara a tomar una tercera fotografía, la arena tomo con fuerza su mano destruyendo su celular y fracturando con total facilidad su mano derecha así como cada hueso de su brazo y antebrazo derecho y no deteniéndose ahí, también aniquilo su clavícula, cuando ya tenía la arena lista alrededor de su cuello para terminar con él. Estaba por cerrarla y terminar de una vez cuando fue rechazado por los hilos de chakra de Shinky quien se le planto de frente mirándolo directamente a los ojos sin demostrarle miedo, recordándole que no era un asesino, haciéndole recordar sus planes, su sueño de ser Kazekage y proteger a los aldeanos no el matarlos.
Le lanzo el infeliz que estaba muy malherido a Shinky y continuo su camino hacia el cementerio sin volver a ser molestado.
Llego sin contratiempos a su destino, en donde llego a la conclusión que lo que más podría hacer enojar (sin ninguna duda) a Gondaime era meterse con la aldea; debía hacer algo que fuese escandaloso, llamativo para cuando llegase de regreso, que el Gondaime se fuese de espalda al ver a su amada aldea en añicos, ahora debía concentrarse en encontrar como hacerlo.
Una vez en el cementerio, se fue directo a la tumba del que creía su amiguito, el pequeño Yashamaru, que por ser un bebe débil y frágil había muerto a los pocos días de nacido, dejando un gran dolor y vacío en su padre quien no era otro que Gondaime Kazekage.
Envuelto en su arena y en la confusión que reinaba en su cabeza, decidió que la mejor manera de molestar a Gondaime era aterrorizando a los aldeanos; según le había comentado su madre (dentro de los motivos para ocultar el ser un Jinchuriki era el temor en los aldeanos), así que cosa sería mejor que los aldeanos atemorizados y la aldea algo "revuelta" como su cuarto donde jugaba (eso siempre ponía de malas a su madre y suponía que a él también le molestaría claro que en una escala mayor en vez de su cuarto seria la aldea).
Después de darle vueltas a sus ideas por un rato, concluyo que la mejor forma de lograrlo era lanzando un tsunami de arena sobre la aldea; lo suficientemente grande como para rodearla por completo, pero de poca intensidad ya que la idea era causar suciedad y desorden, no demoler la aldea. Pero aun llevando junto con el su jícaro no tenía suficiente arena para lograrlo, de modo que quizás le llevaría hasta un par de horas el reunir una cantidad apropiada para lograr su plan, así que se instaló cómodamente echado sobre una cripta a reunir arena y de paso intentar tranquilizarse un poco.
En su cabeza Shukaku le gritaba que era una pésima idea, que solo le traería más problemas a él y su madre, que debía ser paciente y escuchar de ella la verdad, y no precipitarse. Que después de causar ese desastre sería muy difícil tener la vida "normal" que habían llevado hasta ese momento si lo hacía, serian vigilados día y noche, para evitar nuevas meteduras de pata y sobretodo protegerlos de intentos de secuestros y asesinatos; mucha gente no estaría conforme que el fuese un Jinchuriki e intentarían eliminarlos de todas las maneras posibles.
La voz de Shukaku no lograba calmarlo ni un poco, por el contrario, solo le hacía doler su cabeza y le hacía aumentar su rabia y dolor a niveles nunca antes experimentados.
No pudo evitar recordar la primera vez que visito el cementerio con su mamá. Primero fueron a ver a sus abuelos, los padres de ella y después ella le guio hasta otro sector donde solo eran sepultados los niños. Llegaron a una tumba que rezaba "Amado hijo" y salía el nombre completo de Yashamaru y sus fechas de nacimiento y fallecimiento. Apenas había alcanzado a vivir un par de horas. Al pie de la lápida decía que su padre nunca tendría consuelo de su partida. En ese momento estuvo más pendiente de jugar con los juguetes y adornos muy lindos y caros que se notaba le traía el padre al pequeño fallecido para decorar su tumba, juguetes que él jamás ni en sueños podría tener, su mamá le había dicho que no tenían dinero para comprarlos y que aprovechara de jugar con ellos cuando fuesen de visita.
Le quedo claro al sacar cuentas, que de estar vivo Yashamaru tendría alrededor de 5 años. Su madre le dijo que nacer sano era una bendición, un milagro de Kami y que no todos los niños nacían saludables y no todos tenían como el, una madre dispuesta a violar todas y cada una de las leyes con tal de asegurar su salud y existencia; que aprendiese "si Kami no lo da, mamá lo consigue".
Y por último el descubrimiento más perturbador, tanto él y Yashamaru eran hijos de Gondaime. No quedaba duda alguna que su mamá lo sabía y no le molestaba en lo absoluto, que hubiese tenido un hijo con otra mujer.
Pero a él si le molesto ese descubrimiento y mucho. Sintió hervir dentro de sí la envidia y la rabia. Mientras Gondaime hacia regalos caros a un hijo muerto, él y su mamá vivían en el abandono en medio del desierto. Mientras Gondaime lloraba por un niño que apenas vivió unos días, él había vivido sus 6 años siendo ignorado y abandonado y hasta hace unos pocos días cuando conoció a su tío Kankuro, jamás había comprendido lo que era tener el calor y la seguridad de una figura paterna. Al pensar en su tío entendió al fin, que no estaba algo chiflado (como había creído) al hablarle todo el rato de su padre en tiempo presente como si estuviese vivo. Le quedo claro que su tío no le había mentido, sino que había sido honesto, quizás el único.
Y su mamá era por lejos todo un caso, sabia por ella y por la gente del caserío las circunstancias de su nacimiento, que había llegado casi a parir en el desierto y que había nacido en medio de una duna, sin ningún tipo de ayuda y que su madre valientemente había caminado con el recién nacido en sus brazos hasta el caserío. También recordó como ella junto con Shukaku lo salvaron de la muerte. O cuando el en una rabieta mato a dos hombres y ella le ayudo a desaparecerlos en la arena sin dejar rastro.
Siempre fueron ellos dos contra todo y todos. Y de pronto todo se ponía patas arriba con la aparición de Gondaime. Desde que él había aparecido ya nada había sido igual, ahora debía compartir a su mamá a cambio de malos ratos.
Recordó que cuando llegaron a Suna, prácticamente en seguida se le impregno en el cuerpo el olor de Gondaime y que ese olor a diferencia del de otras personas no se le hizo desagradable, porque estúpidamente se le hizo muy parecido al propio y que pronto ese olor invadía todo, incluso la cama de su madre, hasta su ropa interior (de mamá) algo que nunca antes había sucedido.
No lograba entender el porqué; si ellos habían vuelto a ser esposos, lo dejaran fuera y Gondaime lo ignorase tan cruelmente a él, su hijo que estaba vivo y sano. No entendía porque no podía jugar con el como lo hacía su tío Kankuro.
Cegado por la ira y los celos desato su furia contra la sepultura de su ahora "medio hermano" arrasando con ella por completo, dejando la urna a la vista. Esto no basto para calmar la ira dentro de sí y dejando de lado el tabú que habitualmente detiene el tener contacto con los muertos se acercó y enterró literalmente el pie en la tapa de la urna quebrándola, pero sin llegar a dejar el cadáver a la vista.
Shukaku le dijo que levantase la vista, vio el cementerio arrasado, como si un remolino hubiese pasado rompiendo adornos, destruyendo coronas de flores, incluso las tumbas más cercanas estaban trizadas casi a punto de abrirse y un olor pestilente a putrefacción y azufre inundaba el ambiente del lugar, mientras se escuchaban gritos de gente huyendo despavorida de ahí. Pero ya estaba hecho y no había espacio para reflexiones y arrepentimientos tardíos.
Levanto la vista y se encontró que su ola de arena estaba lista para derramarse sobre Suna. Lo medito un poco y llego a la conclusión que era mejor una nube de arena, para que se repartiese de manera uniforme por la aldea. Comenzó a sonreír divertido cuando comenzó a escuchar gritos de horror que venían de todos lados al observar la gran ola suspendida sobre la aldea. Shukaku muy a su pesar admitió que era música para sus oídos y un dolor de cabeza seguro para después cuando se les viesen encima las consecuencias, pero ya no se podía dar pie atrás.
Cuando comenzó a dejar que la arena cayese sobre la aldea como una lluvia de destrucción, sintió una inmensa explosión de chakra, más potente que el suyo y toda la arena que había juntado pacientemente por una hora había sido disipada en un abrir y cerrar de ojos en medio del desierto.
La explosión de chakra había no solo dispersado la arena, sino que junto con ella prácticamente a todo su chakra. Intento caminar, pero se tambaleo y perdió el conocimiento, antes de siquiera tocar el piso, Shukaku lo envolvió en su arena y lo arrullo como el niño pequeño que era. En ese momento, Shukaku hablo.
-Puedes salir de tu escondite. Está profundamente dormido ya no te puede dañar- le dijo el Ichibi.
-¿Se pondrá bien?- pregunto Shinky preocupado, saliendo detrás de una cripta donde estaba parapetado.
-Por supuesto que sí, solo está cansado y sin chakra. Nada que no arregle una siesta-respondió el Bijou con seriedad.
-Debes sacarlo de Suna, antes que despierte y siga causando destrozos y lo quieran ver muerto. Llévalo a nuestro escondite, en donde entrenamos. Ahí hay carbón, algo de comida y frazadas. Apenas pueda escapar voy a verlos y vemos cómo salir de este lío- le dijo Shinky preocupado por Rasa.
-Tienes razón mocoso, eres tan astuto al igual que tu padre, ya eres todo un titiritero. Gaara ya está aquí y si este crío hace algo estúpido el no dudara en anteponer la aldea. Me voy antes que el muy malcriado despierte y lo siga complicando todo-respondió Shukaku con preocupación y acariciándole su mejilla con su arena al pequeño que estaba dormido en sus brazos.
-Golpéame. Necesito tener una vía de escape para evitar la vigilancia e ir a buscarlos, me será más fácil escapar del hospital que de mi propia casa- dijo Shinky.
-¿Estás loco mocoso? Pensaran que lo hizo él y solo empeoraras las cosas- le dijo el Bijou aun sin entender que tramaba.
-No pierdas más tiempo. Golpéame de una vez, mi tío Gaara y mi padre vienen hacia aquí. Si se siguen retrasando no podrán escapar. Yo los distraeré y así podrán ganar tiempo. No vayan directo hacia el escondite, date unas vueltas para dificultarles seguir el rastro- dijo Shinky entrando en franco pánico, calculaba por los chakras que su padre y sus tíos estaban próximos a llegar al cementerio.
Shukaku no se hizo de rogar más y le golpeo con su arena estampándolo contra una cripta q se encontraba unos metros más allá y desapareció con Rasa a cuestas envuelto en su arena.
Shinky sonrió a pesar del dolor que sentía en todo su cuerpo y se entregó a la somnolencia que le invadía.
Hasta aquí llego esta entrega, sino hubiese sido interminable y me habrían odiado por aburrida e interminable. Espero leer sus comentarios y sugerencias que siempre son muy bienvenidas.
Queda aun la segunda parte de Pánico y Horror y tres capítulos mas. Espero no me odien por lo latosa.
Recuerden que todo nos sirve en esta vida y todo nos impulsa hacia delante, inclusive una patada en el culo.
Besos y nos leemos.
