Colección de drabbles con diferentes personajes haciendo referencia a las estaciones del año.
Ni los personajes me pertenecen ni soy responsable de sus malas decisiones a lo largo de su vida, todo es cosa de Marvel y Disney. Pero Loki es de Thor y eso no está a discusión.
Esta colección de drabbles participa en el Reto #23: "Solsticios y equinoccios" del foro La Torre Stark.
.
Primavera
.
Dulce vínculo
.
De lo que tuvo su momento, pero no pudo ser.
.
La agente miró el cielo, las flores de almendro caían desde la copa del árbol y tapizaban el pasto. Sintió la tierna mano que se posó en su regazo, miró hacia abajo para encontrarse con los ojos de Nathaniel.
El pequeño niño ya se sostenía sobre sus piernas, pero aún no hilaba frases, balbuceó algo como "Tía" y "Mamá" con los ojos cristalinos. Natasha se inclinó para acariciar su despeinado cabello café y besarle la coronilla de la frente.
Sintió el cálido estremecer del pequeño, luego las fuertes manos de Cooper le sostuvieron de la cadera y le alzaron al cielo, Nathaniel reía y estiraba sus pequeños brazos intentando tomar el cuello de la camisa de su hermano mayor. Natasha miró los hermosos ojos azules de Cooper, él sonrió para ella, en el fondo de sus lagunas había tristeza, él rompió contacto antes de correr hacia Lila. La viuda negra soltó el aire retenido, los amaba de verdad. Quería que sonrieran siempre así, juntos.
La banca de madera que colgaba de las ramas más fuertes del almendro, se meció con el peso de otro cuerpo a su lado, ella no se giró a mirarlo, no hacía falta. La viuda negra reclinó su espalda hasta topar con el respaldo y volvió su vista al cielo, las flores seguían cayendo.
— Nunca hubiera podido darte esto.
— ¿Es tu forma de pedirme que no lo diga?
La voz de Clint le cosquilleó detrás de su oreja, Romanov pasó sus dedos entre sus cabellos y les acomodó en donde las palabras de él se quedaron vibrando.
—Siempre nos quedará Budapest.
Las palabras resbalaron de sus labios con la suavidad de la verdad. Clint le miró, ella podía tocar sus dulces ojos azules clavados en su nuca, giró, le sonrió con las comisuras de sus labios.
— Pudo ser diferente, si Budapest hubiese sido antes.
— De haber sido antes, no me habrías dado la felicidad que ningún otro hombre podrá darme jamás. Clint, por ti, tengo una familia.
Romanov acarició el dorso de la áspera mano, delineó con cuidado las curvas de sus nudillos. Conocía sus manos mejor que él mismo. Luego, con un ademán mejorado por los años, enredó sus dedos entre los suyos. Barton le devolvió la sonrisa, amarga pero cómplice.
— Sí, Nat — Presionó de vuelta su mano — Budapest será.
Ella no respondió.
Porque pasos que hicieron crujir las ramas de los árboles detrás, la respiración acompasada, el aroma que se impregna en la consciencia por semanas, todo eso interrumpió la conversación, él irrumpió para siempre, sin vuelta atrás.
— Es hora de irnos, Natasha.
Romanov suspiró con el corazón acelerado, se puso de pie, besó en la mejilla a Barton y soltó su mano.
—Lo juro, traeremos a Laura y a todos de vuelta.
Esta vez, Clint calló.
Natasha se giró y dirigió sus pasos hacia él.
La primavera solo llega una vez para cada uno.
Y hay primaveras que nunca toman la forma que pudieron tomar, a veces son mejores.
