COLISIÓN

Autor: NOVANEW

Género: Drama/Fantasía

Personajes principales: Andy/Woody.

Disclaimer: Ningún personaje es de mi autoridad. Todos los Personajes correspondientes pertenecen a sus respectivos dueños. En esta situación al director: John Lasseter

No apto para todo público.

"No todo el mundo ve con los mismos ojos que yo pero eso no es bueno ni malo solo diferente"

Sinopsis: Existen dos mundos que conviven juntos pero el más dominante no debe saber de la existencia del otro. Pero, qué sucede cuando los mundos chocan entre sí. Así como dos estrellas apunto de cruzarse. Una colisión, puede causar problemas.


La Desaparición de Woody

Estaba teniendo un fuerte dolor de cabeza, y lo primero que se me ocurrió hacer fue en abrir los ojos para vomitar en dirección al suelo.

Luego de limpiar mis labios, vi a la persona con quien me había acostado la noche anterior. Su nombre era, Hannah Phillips. Era una chica de cabello negro y corto hasta las orejas; de cara redonda y pequeña estatura. Ella era una chica muy divertida y bastante risueña cuando no está ebria, aunque por lo que recordaba de la conversación; ella recién terminaba la escuela.

–Soy un imbécil. —maldije para mí mismo. Mire el reloj de mi mano derecha, y volví a maldecir–No puede ser, me tengo que ir. Estoy totalmente muerto.

No era el tipo de chico que se acostaba con una chica con la que se llevaba muy bien, en otra situación tal vez hubiera decidido esperar a que abriera los ojos. Pero no era la situación, y realmente tenía que irse. Lo primero que tenía que hacer era escribir una carta para Hannah y dejarla en la mesa de noche, junto a la lámpara. Luego, recogió sus pantalones para ponérselos. Ya después, se bañaría. Ya llegando a su departamento.

Ahora vestido, tenía que retirarse. En otra ocasión, hubiera intentado despertar a sus amigos. Sheldon, Leonard, y Alexander, pero la verdad hoy no era esa ocasión y tenía un compromiso muy importante como para perder el tiempo por una estúpida fiesta de chicos que no saben qué hacer con sus vidas. Si él fue, era por ser un idiota que jamás pensaba en el después, será divertido y no pasara nada, decían. No era un joven que se dejaba llevar, y no; nunca lo era.

–Ni si quiera me acuerdo. La próxima me iré a un café. Sin excusas.

Después de salir de la casa de la fraternidad, me subí al auto. Era problema de los tres imbéciles si no tenían movilidad para irse. Aún era muy temprano, sí. Pero apestaba a vómito y alcohol. No podía tener una entrevista de trabajo en un estado deplorable. Y su mama sabia le que le decía sobre no hacer tonterías o podría perder muchas oportunidades, pero claro tenía que olvidar los grandes consejos de esa mujer, gran mujer. Revise entonces mis bolsillos por si no había olvidado las llaves de mi departamento. No sería bueno olvidarlo, realmente sería fatal olvidarlo.

Mientras manejaba, sentí una escalofriante sensación que erizaba mi piel. Los pelitos de mis brazos se desprendían, aunque realmente no había nada por lo que asustarse. Después de un tiempo, una chica choco contra mi auto. Claro que frene antes de que cualquier tragedia ocurriera. Pero su estado deplorable ya se encontraba de tal manera que mucha sangre se había esparcido por la ventanilla de mi auto. Era un poco perturbador.

–Oye ¿estás bien? Bueno, no. Se nota que realmente no. –me sentía como un idiota hablando.

Salí del auto, para recoger a una chica llorando y con una grave herida en la espalda.

–Te voy llevar a un hospital, súbete a mi auto.

Era una bonita niña con el cabello maltrecho, y llorando, sin saber cómo pedir ayuda. Le ayude a subirse a mi auto. Y con un pedazo de tela de mi ropa comencé a apretar la herida, para evitar que sangrara más. Me apresure, claro. No quería causar un problema en la calle, por obstrucción vehicular. Además, sería malo muy pero muy malo si me encontraran bebido.

En otro lado, en la casa de una niña pequeña. Una muñequita estaba desesperada buscando algo o a alguien, mientras aun ningún juguete estuviese despierto. Había pasado bastante tiempo tratando de buscar en el cuarto de Bonnie. Estuvo cuidadosamente buscando por debajo de la cama o debajo del escritorio de Bonnie, sin hacer bulla hasta que se fuera Bonnie al colegio. Pero no, realmente no estaba. Entonces, no podía quedarse callada, tenía que avisar. Fue corriendo hacia el gran cofre para gritarle a Buzz. Claro, pero como no le hacía caso con un susurro, tenía que gritarle y luego tirar del cofre para que cayeran todos los juguetes.

— ¡Buzz!, ¡Buzz!, !Buzz¡—Una pequeña voz femenina comenzaba a gritar desesperadamente.–Despierta Buzz, tienes que despertar.–

– ¿Qué pasa, Jessie?–respondió Buzz, desorientado. –Porque esa forma brusca de despertar, linda.

– ¿Qué pasa?–Grito Rex, muy preocupado. – ¿Qué le paso a Bonnie? ¿Algo le paso a Bonnie? ¡Dime que nada le paso a Bonnie!

–Cállate Rex–Le golpeo Trixie. –Guarda la compostura. Nada la paso a Bonnie. ¿Verdad?

– ¿Qué sucede?–Bostezo Slinky. –Porque el escándalo, uno no puede guardar las energías así.

–Quien demonios nos despierta de esa forma. Uno no puede dormir con tanto escándalo. –Comenzó a refunfuñar el señor cara de papa mientras se ponía sus ojos.

–Calmen chicos, calmen. Que paso ahora Jessie, algo le pasó a Bonnie. –Preguntó bostezando Buzz.

Los juguetes estaban un poco desorientados por el ajetreo, y por el grito desesperado de la vaquerita y su tiro al blanco. Bonnie había ido a la escuela por lo que no importaba mucho si hacían ruido o no. Estaban muy seguros.

–Jessie porque gritas. Podrian escucharnos, y eso no es bueno. –dijo Hamm preocupado. – ¿Y por cierto donde esta Woody? ¡Woody¡, !WOODY¡ ¡Despierta vaqueo!, ¡Hay problemas¡

Jessie los miro a todos, todos se acercaban a Jessie preocupados.

—Ustedes no entienden. –Dijo realmente triste. –Tiro al blanco, tráelo.

El caballo camino por debajo de la cama para sacar un sombrerito, no cualquier sombrero, era el sombrero de Woody.

Todos quedaron atonitos.

–No puede ser–Dijo Hamm.

– ¿Woody? Acaso se olvidó su sombrero. –Dijo el señor cara de papa.

–Eso es imposible, Woody nunca suelta ese sombrero. –Dijo Buzz. –Ayer Woody se quedó en la ventana. Haya…–señalo. –dijo que volvería, pero… ¿Qué pasa Jessie, Woody no está? ¿No sabe algo; Sonrisas? El siempre para en esos alrededores.

Y como si lo hubieran invocado, apareció el payaso con un rostro sumamente serio.

–Con certeza puedo afirmar que Woody ha desaparecido. Como si se tratase del polvo, se desvaneció; y simplemente dejo su gorro. –Miro a Jessie. –Se lo dije a Jessie. Entonces, no me creyó. Pero en ninguna parte estaba Woody y le mostre el sombrero que encontré en la ventana.

–Eso mismo Buzz, no hay rastro de Woody en ningún lado. Lo he buscado mientras ustedes dormían. Solo está el gorro de Woody. Y tú sabes Buzz, Woody nunca se quitaría su gorro es como parte de su cuerpo, si por Woody fuera se lo pegaría en la cabeza.

Buzz miro a la vaquerita con ternura. Le dio un suave abrazo para que se calmara.

–Buzz, pero…Woody.

–Cálmate. –susurro en su oído. –No somos los únicos preocupados, y no podemos preocupar a los otros.

Ella lo noto entonces. Todos sus amigos tenían cara de preocupación y estaban esperando una orden para iniciar una travesía en búsqueda de Woody. Pero no era lo quisiera Woody ¿oh si?

–Woody no está No está, no está, pe-pero; entonces, entonces que pasara con los juegos. – exclamó asustado Rex, mientras corría desesperado por todos lados y detrás estaba Trixie intentando calmarlo.

La muñeca de trapo decidió tomar la palabra entonces.

–Nosotros jugaremos Rex, y todos los presentes. –Afirmo Dolly con confianza. –Por eso somos juguetes, porque nosotros fuimos hechos para darle la felicidad al niño que nos escogió. Por Woody, lo primero que debemos hacer es observar, y si lo encontraremos por algún lado de la casa antes que venga Bonny y luego…

Sonrisas interrumpió.

–Les estoy diciendo que desapareció. Y fue en el mismo lugar que estaba. No lo van encontrar porque no está en ninguna parte de la casa. Delante de mí, simplemente se esfumo.

–Siempre eres tan aguafiestas; Sonrisas. –Menciono Dolly. –De verdad. –Dijo con una media sonrisa la muñeca de trapo.

–Por supuesto. –Afirma secamente.

–Puede haber aparecido en cualquier parte de la casa, si es cierto como lo dice nuestro positivo amigo; Sonrisas. –se ríe. –Podemos hacer eso mientras no esté Bonnie. ¿No es así?

–Claro que si Dolly. –Dijo con entusiasmo Jessie. – Y si no lo encontramos para cuando venga Bonnie…Igual jugaremos con ella, porque eso es lo que quería Woody. –Dijo Jessie animando a los demás.

–Exacto, exacto. Yo voy con Trixie.

–Y voy con mi querido amigo Rex.

–Yo buscare en el baño con mi esposa y mis hijos. —dijo el señor cara de papa.

–Yo buscare contigo Jessie. –Menciono Buzz, con cierto cariño especial. Eso hizo sonrojar a la vaquerita. –Ya que buscamos a Woody, claro si no sería con Woody y no, no digo que no quiera ser contigo para nada.

–Cállate Buzz. –Le sonrió con cariño. –Vamos con tiro al blanco.

– ¿Con tiro al blanco?–Tartamudeo.

–Si con tiro al blanco Buzz, no perdamos tiempo.

–Te arruinaron el plan no Buzz–se burló Hamm, susurrando a su costado. Pero solo recibió un patada de parte Buzz mienta seguía por detrás a Jessie.

El sol brillaba cada vez más fuerte, un calor que haría sudar a cualquiera. Fue entonces cuando a un niño se le cayó su helado, embarrando sus manos, lo que ocasiono que llorase, y su mama tuviera que comprarle otro helado. Si no hay algo en tus manos siempre hay un reemplazo para ocupar su puesto; pero solamente aplica en objetos ¿no?

Había pasado un tiempo considerable esperando que los familiares de la jovencita "Amelia" fueran contactados. Yo no podía dejarla sola, a su suerte. En un estado lamentable en la que ponía en riesgo la vida de una persona, pero por suerte vinieron sus padres al rescate. Con todo el respeto de sus apoderados me propuse a informarles sobre el estado en que encontré a Amelia, sobre los signos de algún asalto a mano armada o apuñalamiento por detrás, y rastros de violencia en resistencia de no pasar a consecuencias mayores. Les indique en donde estaba y la deje en buenas manos.

Si le pasara algo semejante a mi hermana pequeña no me lo perdonaría, por eso no podía dejar que una chica como Amelia o Hannah agarraran un disgusto como ese. Además, de todas formas no llegaría para la entrevista, y se lamentó por eso.

Ya cerca de su departamento lo primero que estaba dispuesto a hacer era bañarse con agua bien fría para quitarse el humor del hospital, el vómito y aun el percibido aroma del alcohol. Era una suerte que nadie lo había frenado por ello, incluso cuando encontró a la chica hubiera sido un problema tremendo, porque no tenía su identificación a la mano y no quisiera causarle problemas a su madre, ni malos entendidos.

Escucho la primera timbrada mañanera, ya cuando estaba subiendo por las escaleras. Claro, contestó; porque no iba de hacerlo.

–Hola, como estas ¿qué tal la resaca?–Me burle de Sheldon. – ¿Conseguiste movilidad?

–Porque no te mueres Andy. Eres un mal amigo. –Como disfrutaba oírlo maldecir.

–Malo yo. Oh, claro. Porque fui yo quien termino desnudo en el sofá.

–No. Pero terminaste desnudo; y con Hannah.

Lo que me temía.

–Y tú. Como sabes eso. –Hubo un poco de silencio.

–Porque todo el mundo sabe que te acostaste con Hannah.

Me suena a problemas a corto plazo. Sip, problemas.

–Demonios, Sheldon. Es tu culpa.

–Dile mejor eso a Hannah. Aunque, yo la veo muy feliz.

Estaba a punto de romper el maldito teléfono.

–No serás tú el feliz. Estas siendo llevado por una niña a tu casa.

Se quedó callado por unos momentos. Era bastante obvio que Hannah lo estaba llevando en su auto.

–Creo que vas tener que comprometerte con tu novia Hannah.

–Creo que mejor te cuelgo Sheldon.

–No seas resentido.

Claro. Adiós, y le colgué.

Es el momento en que abro la puerta de mi dulce lugar de descanso. La vida independiente era demasiado trágica. Pero cuando entre, lo que vi no era lo que me esperaba encontrar en un departamento.

–Espera... –Trato de asimilarlo pero solo me enfado más. – ¡Quién demonios eres!

El hombre que estaba mirando hacia mí, parecía estar muy indeciso si contestarme o no. Entonces, me acerque un poco más, no tan cerca o podía hacerme algo.

–Qué demonios haces en mi cuarto, en mi departamento, en mi casa. –Grite sumamente fuerte. – ¿Quién eres tú? Contesta. –Estaba asustado pero no podía demostrarlo, no podrías saber los movimientos de un pervertido lunático. Y es que había un hombre sin ropa mirando desconcertado en la habitación, mirándome directamente desconcertado a mí.

Lo que más me dejo frío al punto de que mi cuerpo se congelo era lo que había pronunciado el de su boca.

–Andy ¿eres tú?

Qué estaba pasando. Ahora, lo único que tenía en la cabeza era llamar a la policía; por acoso.


Continuara…

Nota: Me agradaría mucho, un comentario suyo. Si les agrado la historia. De todas formas por auto–terapia, ando escribiendo. Gracias por leer. Y nos vemos en el siguiente capítulo de Colisión.