Inevitable
Como termine en este terrible dilema, aquella era mi pregunta. Yo solo quería que Andy me reconociera. Sin embargo por algún problema que no comprendía estaba a punto de convertirme en polvo por culpa de un instrumento nocivo, y como dolía la condenada bala.
—Yo no hice nada. —Balbucee ante los dos hombres que me habían golpeado contra la pared. —Podemos llegar a un acuerdo…vamos, yo entiendo de estas cosas…ugh—estaba un poco enojado. Para ser sincero era la primera vez que sentía tanto dolor en la pierna, no escurría algodón, ni hilos pero sin un líquido rojo que brotaba a borbotones. Me sentía tan cansado, tan cansado…y un poco mareado.
—Eso diles a tus camaradas, hijo. —decía imponente una voz gruesa. —Les advertí que no causaran más problemas, pero mira nada más. —le sujeta el cabello con fuerza. —Solo causan alborotos en la ciudad, amigo. Estoy harto de ustedes, he sido bueno y muy complaciente; pero no lo saben agradecer y solo hacen los que se les sale por los huevos. Hijo la ley es la ley, u obedeces o te atentas a las consecuencias.
—Jamás creí que la ley tendría que ser tan injusta. —grite a regañadientes pero no porque doliera, si no por mi orgullo estaba lastimado. El comandante me lanzo otro golpe fuerte en el estómago, y no paro hasta que estuviese cansado.
—no…—
Escuche como llamaba a sus refuerzos, mientras este me colocaba las manos por detrás y me las aprisionaba con las esposas. Y valla, que no era lo mismo que tener esposas de plástico, era muy dolorosas y rasposas.
Perdí la conciencia y solo pensé…Andy, de verdad, este es tu mundo.
Existen muchos dilemas en esto que llamamos destino. Realmente no se podría decir que haya un dios que maneje las riendas del destino. Sin embargo no puedes decir ni afirmar que nada es imposible porque realmente en este universo puede ocurrir fenomenos increíbles que ni tu podrías controlar. Son coincidencias particulares que pueden ocurrir en una misma hora, mismo momento, mismo tiempo; pero eso no significa que es arraigada de creencias inútiles, pero nunca hay que olvidar que jamás, jamás debes olvidar que hay cosas que posiblemente pueden aparecer de tu pasado y que no te lo esperes. En otro lado, con otro punto de vista y en otra situación…
—Tienes un problema en la cabeza Andy. Porque todo lo que me has contado suena a que te estas metiendo algo.
—Yo no me meto nada.
Estaba enfadado porque mis amigos me creyeran un loco.
—Claro que no Andy. Y es totalmente lucido pensar que tu muñeco woody, tu mejor amigo desde los cinco años, se ha convertido en un señor de no sé cuántos años y apareció desnudo en tu casa para saludarte.
—Suena estúpido. Pero es así. Y la verdad ni siquiera sé porque se los dije…
Uno de mis amigos me abrazo por detrás con una sonrisa socarrona.
—Vamos bro, anímate un poco. Mucho estudiar te ha trastornado un poquito el cerebro.
—Ok. Ya no escuchare más.
Las horas pasaron lentamente, estaba demasiado ansioso por salir del lugar pensando en lo que había ocurrido. Ya lo sabía, sabía perfectamente que no debía darle vueltas al asunto y olvidar ese espectáculo tan abrumador, pero tanto pensar no lo deja en paz, aún no encuentra una explicación razonable de cómo pudo ese hombre saber cuál era su muñeco favorito. Es absurdo, es infantil y…
Sonó el timbre.
No quería hablar con nadie más del asunto. No escucho ni siquiera el último trabajo que había dejado el maestro, ni la burlesca voz de su compañero mencionando que no exagere con el verde. Todo era fantástico y fabuloso para mí. Pero eso no fue lo peor, no fue la mitad de lo que ocurriría ese día.
Un joven de aproximadamente 1.90 se acercó sin preguntar y le propino un hueva golpiza. —Imbécil te atreviste a tocar a mi hermana, tú. —
—haa..no puede ser…—estaba en el suelo, y con sangre. —Porque….te apareces emmm… no se tu nombre…eres…
—Sid. Imbécil.
El no tomo muchos segundos en alzarme y yo estaba tan furioso que ni siquiera tome en cuenta de que era el hermano de una amiga. Y le propine una patada en el estómago, no me importo si estaba mirándonos, no me importo los gritos. Y me golpeo la nunca, y yo me abalance ferozmente para morderle una oreja. Escuche que me había llamado maricon, y le di un puñetazo. Entonces llamaron a la policía y me sujetaron con fuerza para dejar de hacer escándalo. El tiempo era increíblemente más rápido, y contaba los segundos para cuando me metieron en la patrulla, y…estuve maldiciendo por dentro ¿Cómo se lo tomaría mi madre? Oh, dios le daría un ataque. Tenía que dar un examen. Solo tenía que pedir ayuda a uno de mis amigos para que me sacara y olvidar el asunto. Matener la calma.
Todo se fue al carajo cuando lo vi a el de nuevo en mi celda.
—¡Andy que bueno verte¡
—carajo, como te odio.
Así termine una noche en la cárcel.
Continuara…
Uff ando desanimada, chicos. De hecho me acostado escribir un pedacito de este fanfic. Ojala les guste.
