Capitulo 2
El Gran Día

Los extraños son amigos esperando a conocerse. . . .

Una semana después de la llegada de la carta, la casa de los Evans estaba fuera de control, Petunia aún enfadada a causa de su "humillación en la fiesta, no se cansaba de culpar a Lily y gritar que era anormal y la vergüenza de la familia, la Sra. Evans no perdía oportunidad para tratar de convencer a su esposo de la naturaleza de su hija, recordándole la innumerable cantidad de cosas extraordinarias que sucedían a su alrededor y que igual había pasado con su madre - son demasiadas coincidencias para ser una farsa- aseguraba. Richard Evans en cambio no soportaba un comentario al respecto, estaba cansado ya de repetirles que los supuestos poderes de Lily se llamaban telequinesis y que la carta no era más que una broma, no iba a permitir que dañarán a su hija, haciéndole ilusiones para después burlarse de ella, no permitiría que la acusaran de bruja. Y Lily. . . Lily simplemente soñaba, estaba segura de que Hogwarts era su lugar y que nada en el mundo le impediría ir. Así que una noche entro en el despacho de su padre, puso cara de angelito y con esos ojos a los que Richard Evans no se podía resistir, le pidió por favor que no le negara la oportunidad de ser feliz. Como era de esperarse el padre acepto, accedió a buscar el tal Callejón Diagon, para salir de dudas de una buena vez, si no lo encontraban se olvidarían de Hogwarts para siempre. Y como no hay plazo que no se venza, ni fecha que no se llegue, el día de la visita al callejón llegó. . .

- Lily Evans, deja ya de escribir en ese maldito libro y baja ya! Papá esta en el carro y no tenemos todo el día, bastante tengo con ir a ese ridículo lugar- gritó Petunia enfadada. La pequeña pelirroja cerro su diario y salió a toda prisa. No paso mucho tiempo cuando el auto se detuvo en una calle desierta

- bien, aquí esta el famoso 'Caldero Chorreante'- dijo el conductor con aire de resignación

- pero si no es más que una pocilga- se mofaba Petunia

- lo siento Lily, te lo advertí, no quería que. . . - pero en ese momento la niña ya no escuchaba, pues estaba fuera del auto, con un pie en el pequeño bar

- ¿qué esperan? ¿Porque no bajan?- decía impaciente, todos en el auto se miraron extrañados- ya estamos aquí ¿no?- dijo la madre antes de bajarse

La familia entro en el diminuto y desolado lugar con algo de temor y desconfianza, estaba repleto de gente extraña, todos vestían túnica, capas o ropas estrafalarias, al cruzar la puerta todos voltearon a verlos, los miraron de arriba abajo y luego continuaron con su platica, el cantinero les dio la bienvenida y prosiguió a interrogarlos

- ¿muggles?

- ¿eh? No gracias. . . nosotros buscamos. . . ah . . .

- se dirigen a Callejón Diagon ¿cierto?

- así es, podría indicarnos donde esta

- claro, síganme ¿es ella la afortunada brujita? Pregunto Tom refiriéndose a la curiosa pelirroja que miraba entusiasmada por todas partes

- si. . . creo- respondió la madre, el cantinero los guió hasta topar con una pared en donde no había nada más que un bote de basura, saco su varita y con ella dio tres golpecillos a un ladrillo, después de esto la pared comenzó a abrirse dando paso al 'Callejón Diagon', todos quedaron asombrados, ni una palabra salía de su boca, el cantinero sonrió, pues estaba acostumbrado a ver esa reacción en los muggles.

- ¡aquí esta, el Callejón Diagon! Espero que disfruten su estancia y encuentren todo lo que les haga falta

La pequeña bruja se adelanto emocionada, invitando a los otros a seguirla, había tantas cosas nuevas e interesantes que no sabía por donde empezar- te dije que era cierto papá- sus ojos pasaban de la tienda de calderos a la de escobas voladoras y por último a la de mascotas, en donde había una serie de animales extravagantes, pero sobre todo muchas hermosas lechuzas, fue allí donde se decidió a entrar y estaba a punto de hacerlo cuando escucho un gritó detrás suyo

- ¡¡¡ah!!!! Una rata!, ¡quítenmela! ¡quítenmela!- era Petunia que gritaba histérica a causa de que un chico tropezó con ella echándole una rata encima- ¡¡¡mamá quítamela!!!!- pero la Sra. Evans no podía ayudarla pues también temía a aquellos animales y gritaba desesperada al igual que su hija, mientras Lily y su padre veían divertidos el tremendo espectáculo. El chico trataba inútilmente de sujetar al animal que lograba escabullirse con gran facilidad, hasta llegar al cabello de Petunia

- ¡Petrificus Totalus!- se escucho de repente e inmediatamente la rata cayó tiesa al suelo, la mujer que había lanzado el hechizo se aproximo a ellos con paso decidido

- ¡¡pero es que no te puedo dejar solo un momento Peter!!- chilló- discúlpate con los señores

- lo. . . lo siento- dijo cabizbajo a Petunia, pero ella se retrocedió asustada

- ¡aléjate de mi anormal!- decía con voz temblorosa- aléjense todos de mi! Son unos fenómenos! Anormales!- dicho esto salió corriendo hacia el Caldero Chorreante, el padre fue inmediatamente tras ella, mientras su esposa se disculpaba con el chico y la mujer

- lo siento linda, tenemos que irnos- pero Lily no se movió, negó con la ceba y se marcho en dirección opuesta sin que su madre pudiera detenerla. Si de algo estaba segura era que nada ni nadie iba a prohibirle ir a Hogwarts y si se marchaba no habría nada que hacer pues, era 31 de julio, el último día para averiguar como mandar una lechuza, corrió tanto como pudo, tratando de salir de la vista de su madre, ni siquiera sabía a donde iba solo quería estar lejos y todo por culpa de Petunia, no sabía porque pero desde que tenía uso de razón su hermana la rechazaba, había hecho todo para agradarle, pero al parecer ella la odiaba, pues si la odiaba ¿por qué no la dejaba marcharse con los suyos? Así se libraría de ella, Lily sintió que sus ojos se llenaban de lagrimas, nublando su visión y de pronto estaba en el suelo, al parecer había topado con algo. . . o con alguien

- perdón, lo siento ¿te encuentras bien?- ella levanto la mirada y se encontró con un chico que le tendía la mano para ayudarla a levantarse, pero ella no la tomo, pues seguía viendo al muchacho de cabello alborotado, tierna sonrisa y unos profundos y enigmáticos ojos negros que la hipnotizaron

- oh ¿te lastimaste?- pregunto al tiempo que acercaba su rostro y le limpiaba la lagrima que corría por su mejilla, luego la ayudo a levantarse

- gracias- dijo finalmente, regalándole una cálida sonrisa- es solo un raspón. Oh no! mi carta!- solo pudo ver como su carta se alejaba entre los pies de los transeúntes, inmediatamente fue a buscarla, pero lo único que encontró fue un papel arrugado lleno de manchas y pisadas, con letra borrosa e ilegible, la pelirroja tomo lo que quedaba de su carta y se hecho a llorar

- disculpa ¿esa es una carta de Hogwarts?- ella asintió con la cabeza a modo de respuesta- ¿qué voy a hacer ahora?

- eso podría arreglarse con un poco de magia, pero desafortunadamente no conozco el hechizo ni tengo mi varita, aunque aún podemos hacer algo- un segundo después le mostraba a Lily una carta igual a la de ella

- ¿tu también vas a Hogwarts?

- sip n_n te propongo algo, ya como fue mi culpa que perdieras tu carta ¿por qué no hacemos las compras juntos? ¿qué dices?- sin pensarlo dos veces aceptó

- y dime. . . ¿eh?

- Lily, Lily Evans

- dime Evans ¿vienes con tus padres?

- no - se apresuró a mentir- y a ti ¿te acompaña alguien?

- no, nadie- contesto el muchacho, sospechando que ella al igual que él mentía

- entonces ¿por donde empezamos?

- ¿ya fuiste a Gringotts?

- no. ¿qué es Gringotts?- pregunto curiosa la brujita

- un banco, allí puedes guardar o cambiar tu dinero por el mágico

- oh- dijo algo preocupada, porque aunque había vaciado su alcancía no sabía si sería suficiente, ya que no contaba con el dinero de su padre- ¿crees que con esto me alcance?- pregunto tímidamente- el muchacho contó el dinero que desafortunadamente era muy poco- si con esto bastara

- que alivio- dijo la niña ya mas calmada, terminando esto ¿me ayudarías a mandar una lechuza?

- claro

Al llegar a Gringotts el chico se las arreglo para que le dieran dinero del suyo a Lily, sin que esta se diera cuenta, ya que aun no estaba familiarizada con la moneda mágica. Después de mandar la lechuza pasaron a comprar los libros, luego con Madam Malkin por una túnica, no sin antes detenerse a comprar un helado de Florean Fortescue, habían comprado todo excepto la varita mágica

- bien, aquí estamos- habían llegado al mismo lugar donde se encontraron, pero Lily no se daba cuenta, pues buscaba con la mirada a sus padres, pensando en si seguirían buscándola o si Petunia los habría convencido de que se marcharan.

- ¿Evans? ¿Evans?- repetía divertido el muchacho frente a la distraída brujita

- ¿eh? Ah si . . . sabes, no tienes porque decirme Evans, puedes llamarme Lily

- bien, Lily te decía que ya llegamos 'Varitas Ollivander' el mejor lugar para comprarlas. Primero las damas- dijo abriéndole la puerta

- gracias- de todos los lugares que habían visitado, este era sin duda el más extraño para Lily, le parecía tenebroso, estaba sumida en sus pensamientos cuando una voz la despertó

- Sr. Potter, lo estaba esperando, pase, pase . . . oh pero si no viene solo ¿quién es la señorita que lo acompaña? Si no es indiscreción, claro ¿es acaso alguna de sus primas? o ¿es la damita de la que tanto habla su padre?

- no, no, para nada, su nombre es Lily Evans, una amiga. Lily, él es el Sr. Ollivander, dueño de esta tienda

- mucho gusto Sr. Ollivander

- el gusto es mío señorita Evans

- bien, joven Potter, veo que no viene con sus padres ¿debemos esperarlos?

- no!, ellos. . . ellos no vendrán, surgió un imprevisto en el Ministerio, ya sabe

- creo que eso es lo mejor, si me permite la opinión- así no habrá tanta presión

- completamente de acuerdo

- entonces, creo que todo esto no servirá- dijo haciendo a un lado el montón de varitas- siempre he dicho que ninguna de mis varitas es mejor que otra, la diferencia la hace el mago que la porta, si una varita escoge su dueño, por algo será, lastima que su padre no pueda entenderlo

- Empezaré con el Sr. Potter, espero que no se moleste, mi querida damita

- en lo absoluto- dijo con una franca sonrisa

- quédate quieto Potter, te tomaré las medidas- Lily miro asombrada como la cinta se movía sola, mientras el Sr. Ollivander bajaba unas cuantas cajas por medio de un encantamiento

- toma Potter, prueba con esta- el joven la agito sin ningún resultado- veamos si esta otra funciona- volvió a agitarla pero cuando intento lanzar un hechizo la luz roja tumbo una docena de cajas que estaban en frente, no hubo mejores resultados con las siguientes tres, hasta que por fin en el sexto intento acertó con la varita- caoba 28 cm 1/2, flexible, con núcleo de cola de fénix, muy poderosa y excelente para transformaciones

Unos minutos después de haber comprado la varita de Lily ( 26 cm, sauce, elástica, perfecta para encantamientos) los jóvenes hechiceros se disponían a salir

- suerte en Hogwarts joven Potter y a usted también mi pequeña señorita- dicho esto salieron del local, cargados de paquetes, con los bolsillos vacíos y una gran sonrisa en el rostro, pero esa sonrisa desapareció, cuando Lily vio acercarse a su madre con paso decidido

- creo que tengo que irme- decía nerviosa

- pero ¿por qué la prisa?- inquirió el chico intrigado ante la actitud de la niña

- mis padres pasarán por mi en cualquier momento- mintió

- oh bueno, entonces ¿nos vemos en Hogwarts?- la pelirroja asintió y poco antes de marcharse recordó que ni siquiera sabía su nombre

- ¡espera! No me has dicho tu nombre- grito

- James, James Potter- fue lo último que escucho del joven mago antes de verlo desaparecer su figura entre la multitud. El trayecto a casa no fue agradable, la madre de Lily no paraba de regañarla, su padre no se cansaba de repetir lo desilusionado que estaba de la actitud de sus hijas, y su hermana no hacía más que quejarse, pero ella no prestaba atención a ninguno, su mente seguía en el callejón Diagon, pensaba en lo amable que había sido el joven que conoció y en que este sin duda había sido el mejor día de su vida, no podía esperar para ir a Hogwarts.

Las semanas pasaron y el incidente del callejón Diagon había quedado olvidado, pues en cuanto vieron la cantidad de cosas extraordinarias que había comprado su hija, su enojo se convirtió en asombro y luego en orgullo. Emocionados la acompañaron, hasta la estación y vieron con temor como atravesaba el muro, por suerte el joven del callejón le había explicado como entrar. La pequeña brujita volteaba para todos lados esperando encontrarlo, pero había tanta gente que se decidió por entrar al vagón, sería muy difícil encontrarlo, realmente deseaba verlo, ninguna persona y mucho menos un niño se había comportado tan amable con ella, la hacía sentir extraña, pero le agradaba- ya lo veré después- pensó, mientras intentaba subir el pesado baúl, cuando sintió la presencia de alguien atrás - ¿necesitas ayuda?- preguntó el joven de cabello azabache

- si, por favor

- estuvimos buscándote, pense que no habías podido cruzar el anden

- no, hubo problema

- ¿quieres darme una mano Sir?- in joven se aproximo para ayudarle con el equipaje, era un poco más alto que James, tenía el cabello obscuro con reflejos azules, azules como sus ojos, y una mirada penetrante, tanto que logro intimidarla por un segundo.

- que torpe no los he presentado, él es Sirius Black, un amigo y Sir, ella es Lily Evans

- ah- se limito a decir el joven Black

- mucho gusto- le decía sonriente la muchacha mientras le tendía la mano, el respondió el saludo sin cambiar su rostro serio y un podo hosco - que les parece si buscamos donde sentarnos- dijo muy animada

- claro- respondió James, luego hizo una seña a su amigo para que los siguiera. Una vez adentro Lily tomo asiento mientras los dos magos acomodaban sus lechuzas, para luego sentarse en frente de ella

- ¿la trajiste?- pregunto Sirius casi en un susurro, para que Lily no escuchara

- ¿tu que crees?, la guarde en el equipaje, le eche un hechizo para estar más seguro, nadie se dará cuenta

- estoy seguro que hallaremos una oportunidad para usarla, aunque habría sido mejor tener. . .

- ¿algo como esto?- dijo el chico sacando algo dorado de su bolsillo

- waw James ¿de donde la sacaste? Creí que tu mamá te las había quitado

- era de papá, la tome de su despacho, no se dará cuenta, ya no la usa

- ¡una snitch!- grito la niña, cuando logro ver lo que apretaba James en su mano- ¿puedo verla?- pedía entusiasmada, el joven Black la miro extrañado

- pareciera que nunca has visto una

- de hecho es la primera vez que veo una- el mago de ojos azules alzo una ceja incrédulo - ¿eres hija de muggles?

- mis padres no tienen magia, si a eso te refieres ¿los tuyos si?

- por supuesto que si- recibió una de reprocho por parte de James ante tal comentario, pero ella parecía no entender por que

- ah si, disculpa, es que nunca había conocido a alguien que no fuera de sangre pura

- ¿tus padres también son magos James?

- si, también- luego decidió mostrarle la snitch para terminar con la conversación, justo cuando lo hizo, la puerta se abrió

- oh, disculpen pense que no había nadie- un chico de cabello castaño claro había entrado, tenía los ojos color miel, su ropa se veía vieja y remendada, su rostro pálido y ojeroso daba la impresión de que estaba enfermo, estaba a punto de salirse cuando una voz lo llamo

- puedes quedarte si quieres, todavía hay lugar. Decía la pequeña pelirroja señalando el lugar a su lado - eh, gracias, no voy a molestarlos, lo prometo- dicho esto acomodo lo que parecía una vieja mochila, saco un libro y oculto su rostro tras el

- como viajaremos juntos por tantas horas sería bueno que nos presentáramos, yo soy Potter, él es Sirius Black y ella Lily Evans y tu ¿cómo te llamas?

- Remus J Lupin- se escucho antes que el muchacho pudiera decir una palabra, volteo sorprendido hacia la dueña de aquella voz que adivino su nombre - ¿cómo lo sabes?

Ella señalo la mochila como respuesta- lo leí allí y aquí también- luego paso su dedo sobre la primera página del libro que sostenía

- oh si, a mi madre le gusta ponerle mi nombre a todas mis cosas, por si se llegaran a extraviar

- mamá también lo hace- dijo ella- ¿qué lees? ¿Historia de la Magia? Es un libro interesante

- a decir verdad me aburre un poco, pero no quisiera llegar a Hogwarts en blanco

- te entiendo, yo estaría igual de no ser porque me quede la noche del Sábado sin dormir, pense que no los acabaría

- ¿leíste todos los libros? Pregunto Sirius incrédulo

- si- respondió ella como si fuera lo más natural del mundo- ¿tu no?

- claro que no ¿qué los muggles no tienen otra cosa que hacer?- con este comentario se gano un codazo de parte de su amigo- era una broma

-¿tu también eres hijo de muggles?- pregunto a Lupin, a James y a Sirius les dio un ataque de tos con esta pregunta

- no, mis padres son magos, pero mi tío abuelo es squib y tengo una tía que se caso con un muggle, aunque nunca lo he visto

- eh. . . Evans, creo que no deberías hacer esa pregunta a cualquier persona

- Sirius tiene razón Lily, no en estos tiempos

- pero ¿por qué?

- porque hay magos que odian a los muggles, los creen inferiores y piensan que no es bueno que su sangre se mezcle con la suya, la mayoría de los sangre pura piensan así y ahora con Lord Voldemort, es más peligroso aún, los semihumanos o hijos de muggles deben cuidar con quien se juntan y lo que dicen o se podrán ganar muchos problemas

- y ¿tu crees eso?- le pregunto tímidamente a Sirius

- claro que no, si tus padres son magos o no es lo menos, eres una bruja y eso es lo que cuenta- respondió

- pero entonces ¿no te agradan los muggles?

- ah decir verdad nunca he visto uno, pero no veo por que deban disgustarme

- si te convence más, te digo que su jugador de quidditch favorito es hijo de muggles también

- ¿alguien sabe como nos eligen casa?- pregunto Remus, para relajar el ambiente

- no tengo idea- respondió Sirius francamente- pero mientras no toque en Slytherin todo esta bien, aunque debo reconocer que me gustaría Gryffindor

- a mi tampoco me gustaría quedar en Slytherin- dijo Remus

- por mi bien, espero quedar en Gryffindor, no quiero imaginar la reacción de mi padre si me envian a Slytherin

- ¿Por qué no les gusta Slytherin?

- la mayoría de los partidarios de quien tu sabes fueron Slytherins, casi todos son sangre pura- respondió Lupin

- entonces tampoco me conviene quedar allí, espero que me envíen a Gryffindor para estar con ustedes

El resto del trayecto se dedicaron a hablar sobre quidditch, conversación de la que Lily termino por ser excluida, debido a los pocos conocimientos que tenía del juego, pero se entretuvo bastante leyendo las biografías de los magos famosos en los cromos de las ranas de chocolate que compro. Horas después el expreso se detuvo y entraron en el enorme y viejo castillo, observo cuidadosamente el lugar mientras avanzaba en la fila, pero pronto los nervios la invadieron ¿y si tocaba en Slytherin?

- ¿crees que nos hagan un examen?- perguntaba una bruja de tras de ella- no, será una prueba de habilidad- contesto la otra

- no, creen que será un examen psicometrico- sugirió Lily

- ¿psico que? No, no, nada de eso- aseguro Black. Pronto los hicieron pasara al Gran Comedor, donde uno a uno pasaron al frente a probares un viejo sombrero parlante, que terminaba por gritar el nombre de la casa a la que pertenecerían, el turno de Black había llegado, muy poco tardo el sombrero en nombrarlo Gryffindor. Una bruja grito su nombre y le coloco el sombrero, tardo lo que para ella fue una eternidad, podía escuchar el conflicto en su cabeza, primero dijo Ravenclaw, pero inmediatamente después sugirió Slytherin, convencido de que tenía un enorme potencial y el deseo del poder, tenía la astucia suficiente, pero. . . también tenía mucho valor y nobleza, era como si se tratara de dos personas completamente distintas, el sombrero nunca había tardado tanto, todos esperaban impacientes en las mesas

- a Slytherin no, por favor, quiero estar en Gryffindor- se atrevió a hablar Lily

- en Gryffindor ¿eh?- bien creo que tienes razón, entonces será- ¡Gryffindor!

Unos minutos después la siguió Lupin a la mesa de los leones, solo quedaban unos cuantos cuando llamaron a James y no tardaron más de cinco segundos en enviarlo a Gryffindor. Una vez terminado el banquete los guiaron a sus dormitorios, dos de las compañeras de Lily habían llegado ya y esperaban a las otras para presentarse, pero la cuarta integrante llego e hizo caso omiso de sus preguntas, se dirigió a su cama, se coloco un antifaz en los ojos y con una voz arrogante les dijo que no la molestaran, dicho esto apago la luz apago la luz, la quinta chica llego y no les presto más atención que su anterior compañera, escogió la cama más alejada de la puerta y sin decir una palabra corrió el dosel. Las tres se acostaron en las camas restantes, en donde ya estaban sus pertenencias y cayeron en un profundo sueño. A la mañana siguiente las cosas no fueron distintas, cuando dos de ellas decidieron entablar conversación con las demás, eran hermanas Keith y Mary Walker, pero les basto con saber el apellido de Elynor Grafton para darse cuenta que no iba a prestarles la menor atención, le explicaron a Lily que los Grafton eran de las a familias más ricas y que era una niña egoísta y presumida, su otra compañera se despertó algo tarde y en cuanto vio que las hermanas pretendían hacerle platica, les dijo que era antisocial y salió como si nada, pero lo que termino por convencer a Lily que había tocado en el peor cuarto de Hogwarts fue que cuando las mellizas se enteraron que era hija de muggles dejaron de prestarle atención de una forma descarado y se marcharon, así que decidió buscar a Potter y lo encontró frente a la puerta del Gran Comedor acompañado por Black y Lupin

- ¡James!, espera- dijo agitada, pues había tenido que correr para alcanzarlos- ¿tocaron separados?

- No. Tenemos la misma habitación- respondió

- ¿buscamos donde sentarnos?- a Sirius le basto eso para comprender que tenía que acostumbrarse a su compañía, ya que si después de conocer a sus compañeras no entablo amistad con ellas y seguía buscándolos, significaba que Lily Evans llego para quedarse.

***Notas de la Autora*** Aquí esta el segundo capitulo ¿qué les parece? A mi me gusta, pero no se desesperen porque solo falta 1 o máximo 2 capítulos para que nuestros protagonistas sean adolescentes que es donde todo se pone más interesante, les recuerdo que va a haber cosas que no concuerden con el quinto libro ya que cuando hice este fic aún no lo había leído, espero que les guste mi historia y que la sigan leyendo. Por favor déjenme reviews.