Un capitulo nuevo recién sacado del horno! Disfruten de la lectura! Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.
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Capitulo 2: La llegada
-Entonces dímelo otra vez: ¿Eres un orbot que escapó de un mundo dominado por un dictador junto con... Overwatch?
-¡Aja! Ellas dos son miembros de ese equipo. Bahamut aniquiló a la mayoría y ahora... Estamos solos. Bueno, no tanto. Ahora sabemos que en este planeta hay vida. ¿Hay más humanos?
Eggman estaba maravillado con lo que contó aquel orbot. Un hombre conquistó un planeta y con mano dura. El sueño de hacer Eggmanland no era imposible. Si aquel Bahamut lo hizo, él también lo podía hacer, solo que había un inconveniente azulado. Eggman notó que estaba al frente de héroes que pelearon contra ese régimen militar, y tenia que comportarse como un héroe, para llegar a Bahamut y conocerlo en persona.
Vectorman se dio vuelta al ver como sus compañeras se sacudieron y se levantaron después de ese violento aterrizaje. Se quedaron sorprendidas al ver que había vida humana. Se esperaban seres con tentáculos y una lengua indescifrable, pero era una persona normal que hablaba español.
-¿Están bien chicas? ¡Miren! Un hombre como ustedes. -Dijo aún sorprendido el orbot.
-Lo estamos viendo. -Hablo una de ellas.
La que recién habló era alta y robusta, aparentaba tener buen estado físico por los brazos y piernas fuertes. La otra se la notaba débil pero llena de energía interior, era un poco más baja siendo la de tamaño medio.
-Ehh... Vectorman ¿Te fijaste las lecturas? -Dijo la mediana.
-También este planeta gira alrededor del Sol, tienen veinticuatro horas al día, y el oxígeno es un poco mas puro que el de la Tierra. Se marearán a los primeros minutos pero luego se acostumbraran. Hay bacterias comunes, así que un resfriados no viene mal. Les presento a mi amigo... ¿Como te llamabas?
-Soy el doctor Egg... Robotnik. Ibo Robotnik.
-Soy Ana Amari. Ella es Brigitte Lindholm. Nos desmayamos cuando chocamos a este basurero, parece que también tienen problemas ambientales ¿Eh?
Se sacaron sus cascos y Eggman pudo verlas al fin. La muchacha Brigitte se relevó joven con cabellera colorada y pecas en sus mejillas haciéndola parecer una niña. Se sorprendió al ver a la avanzada Ana, tenía un parche en su ojo derecho con piel arrugada, pero eso no le evitaba hacer cosas físicas. Ambas se sacaron sus trajes espaciales hasta quedarse con sus prendas.
-Bueno Robotnik, seguro Vectorman te contó todo y ahora necesitamos informarles a las autoridades de Bahamut y su régimen.
-Si si si, pero eso tendrá que ser mañana señorita Amari. Que tal si... -Eggman suspiró. -¿Vienen a mi casa?
-Espero que tu heladera tenga buena comida, me muero de hambre. -Dijo Brigitte acercándose a él.
-Si si ¿Que esperan? Vámonos.
Los tres viajeros espaciales siguieron al doctor, que disimuladamente miró para ambos lados de la carretera para asegurarse de que ni la policia, la fuerza GUN o Sonic estén ahí para arruinarle el plan. La mujer del parche en el ojo le pareció curioso encontrarse a esta persona en el medio de un basurero.
-¿Y la nave? -Dijo el orbot.
-No se preocupen por ella, si los satélites no lo notaron mucho menos lo harán la ley. Tuvieron suerte en ser yo el que los haya encontrado. -Decía Eggman fregándose sus manos.
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Los visitantes espaciales se sorprendieron por la zona donde vivía su anfitrión. Era un lugar rodeado de montañas con un vasto bosque de pinos, que con las ramas se hacía difícil ver por donde se pisa. Era de noche y un viento nocturno hizo que las mujeres se refregaban sus brazos. Eggman se detuvo frente a una roca y posó su mano. Una puerta secreta se abrió y dejó paso a sus inquilinos.
Apenas se entró y comenzó a iluminarse. Era un lugar de un científico. Había llaves hasta engranajes, manchas de grasa en el suelo y repuestos oxidados. Y para aumentar la curiosidad, había una mesa con todo tipo de tubos de ensayo con líquidos de todos los colores.
-¿Que clase de científico tiene un lugar así en un lugar tan aislado?
-Uno que le gusta la tranquilidad. -Le respondió Eggman a Ana.
-¿Tienes baterías nuevas? Necesito cambiar las mías. -Dijo el orbot buscando entre los lugares
-¡No te acerques ahí tonto! ¡Tirarás todo! Oh por favor... Ana si quieres ir al baño, está a la izquierda atrás de esa estantería... ¡Deja eso Brigitte!
-¿Que hay aquí? -La pelirroja levantó una lona que ocultaba algo.
-¡ES UN TRABAJO SECRETO! Ehhh... Perdón, es que no suelo traer visitas aquí.
-Si se nota Robotnik... ¿Eres un mecánico? Creo que nos llevaremos bien... ¿Eso es un robot?
-Hay diablos...
Después de haber comido tres platos de carne asada con verduras y agua, y cargar batería, todos se fueron a dormir. Eggman fue el que no pegó los ojos. Se quedó recostado mirando el techo sin interés. ¿Desde cuando era tan amable con las personas? Aún no podía creer lo que hizo, hospedó a unos rebeldes y para completarlo ¡Venían de otra dimensión! Solo para calmar su cabeza, soltó un largo suspiro. Eggman pudo oír unos pasos en el pasillo, se levantó sin hacer ruido mientras agarraba su bata y se colocaba sus pantuflas.
Brigitte se acercó a la lona que ocultaba algún invento del científico, pero sabiendo que era secreto, no lo reveló. Siguió husmeando curiosa hasta toparse con una armadura con quemaduras, que estaba oculta en la oscuridad y debajo de eso, había una foto con tres personas. Una de ellas era Robotnik joven y lad otras dos era una jovencita rubia, y un adulto con el bigote largo que tenía su anfitrión. La pelirroja observó al adulto, tenía puesta la armadura que estaba frente a ella. Lo que más llamó la atención de ese traje, fue un símbolo en el pecho, como si estamparan la cara con los grandes bigotes en el traje.
-Este símbolo... Lo vi antes. -Murmuró ella.
-Si, lo creó mi abuelo. -Dijo Eggman detrás suyo.
-¡Ah! Me asustaste. Si aún desconfías de mi no toqué esa lona.
-Si no pasa nada Brigitte.
-¿Así que era tu abuelo? Era un ¿Héroe? Digo por la armadura. ¿Y la chica?
-Era mi prima.
-¿Está viva? -La pelirroja recibió silencio como respuesta. -Oh lo sien...
-Mi abuelo, Gerald Robotnik, fue un gran científico renombrado con todos los honores y un héroe en la guerra contra los Black Arms. Éste traje fue lo único que rescataron de él. ¡Ah! Y si, lo que de dije recién, eran extraterrestres. Esas cosas mataron a mi prima y Gerald quería vengarla. Pudo hacerlo y también erradicó a esas cosas para siempre, con su vida.
Brigitte soltó un suspiro, se sentía mucho pesar. Eggman veía como la chica agarraba la foto y se la quedó viéndola, recordando que alguna vez, ella sonreía como la niña de la foto.
-Aún recuerdo a lo último que quedaba de mi familia. Si no fuera por ellos, hubiera muerto peleando, pero con ellos a su lado.
-Bahamut ¿Los mató?
-No no... Fue un loco.
Brigitte pasaba si dedo lentamente sobre la foto, sacándole el polvo que tenía. Eggman notó que los ojos de la chica comenzaron a brillar. Acercó su mano sin pensarlo pero se detuvo en pocos centímetros. No tenía que consolarla, si lo hacía era no había vuelta atrás. Aún tenía el plan de entregar a los rebeldes al coronel Bahamut y así, poder conocerlo y sacar provecho. Se dio media vuelta y regresó a su cama, dejando a Brigitte aún viendo la foto para luego mirar la armadura de Gerald Robotnik.
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Los satélites de las fuerzas GUN detectaron varios objetos no identificados por el cinturón de asteroides que rodeaba la Tierra. Comunicaciones envió señales de radio pero no respondían. Llamaron a su comandante para advertirle de esos extraños hostiles. Todas las pantallas mostraban las imágenes en vivo de esa hostil visita.
-¿Son nuestros?
-Los militares de Soleanna afirman que no son suyos. Ni las otras capitales, comandante Shadow.
-Los Arms fueron destruidos. El que esté al mando de esa flota espacial, hará una entrada dramática.
-¡Señor! ¡Las naves se acercan! ¡A la capital! ¿Que hacemos?
-¡Activen las alarmas! -Ordenó un superior.
-Desautorizo esa orden... Avisaré a nuestra presidenta Sara... Pero no bajen la guardia. Si disparan, disparamos. -Dijo Shadow seriamente.
Tan rápido como la luz, el erizo oscuro se acercaba a la casa presidencial donde la autoridad femenina se encontraba. La presidenta se ubicaba en su sala de juntas, disfrutando de su desayuno hasta que sus empleados le avisaron de la llegada de Shadow. Éste sin recibir una respuesta, se metió en la sala empujando a los empleados hasta quedarse frente a su presidenta.
-Perdón por interrumpir su desayuno Sar...
-¿Que es lo que pasa Shadow? Tengo una agenda muy apretada y ahora no tengo tiempo de presenciar ejercicios militares.
-Es algo con respecto a eso... Se acerca una flota, al aeropuerto. No sé qué pensar de ellos pero necesito su presencia, ahora.
-¿Esa flota es nuestra?
-No... No lo sé. No es de este mundo.
-¡Uf! Para tranquilizarte voy a ir. Después volveré y desayunaré tranquila.
Como se había dicho, las fuerzas GUN, su comandante y la mismísima presidenta Sara se encontraban parados y expectantes a que las naves espaciales aterricen. La flota descendía coordinadamente como si sus pilotos supieran cada movimiento de sus compañeros. Como toda una flota militar, la nodriza estaba escoltada por naves armadas como para repeler cualquier obstáculo. GUN ese encontraba alerta ante cualquier movimiento sospechoso hasta su comandante que no se despegó de la presidenta Sara. La flota descendió completamente, las compuertas se abrieron y hombres armados salieron y se enlistaron para recibir a su superior. De la nave nodriza, bajaba un hombre con casco y de capa, escoltado por una mujer de traje apretado a su hermoso cuerpo, con un rifle en su espalda. Se acercaron mientras aquellos hombres armados lo saludaron. Sara y Shadow esperaron a que esos dos estén cara a cara. Ya estaban en frente, aquel visitante se sacó su casco revelando ser un hombre de pelo medio largo, de bigote y patillas negras. Se quedó viendo al erizo oscuro ya que nunca en si vida vio algo así. Luego enfocó sus ojos en la humana.
-Saludos seres espaciales. Soy el Coronel Bahamut.
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Continuará...
