Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.
¡Nuevo capítulo! Disfrútenlo :D
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Capitulo 3: Nada es lo que parece
Los rebeldes habían logrado escapar de su régimen con un transportador dimensional, construyéndolo con planos robados. Durante la Batalla de Anubis, en el cielo apareció un agujero negro. Sus enemigos recurrieron a ese medio como su última esperanza de supervivencia. De los tantos aviones que intentaron llegar a ese hoyo, solo uno logro pasar. Los científicos bajo su mando pudieron copiar con exactitud el transportador dimensional, el mismo que usó la resistencia. Y como lo prometió, Bahamut los encontraría.
El coronel y su guardaespaldas personal que aún seguía con el casco, se encontraban sentados en una sala con ventanales que mostraban una ciudad futurista, con una avanzada tecnología que ni Bahamut vio. Luego escucharon unos pasos, era Shadow que se acercaba a ellos sin perder su seriedad. Se quedó parado a metros de los visitantes y ahora, el coronel se concentró en él.
-Por tu expresión veo que nunca viste a un ser como yo. -Dijo el erizo oscuro.
-Estoy acostumbrado a ver máquinas que hablan pero no aun erizo antropomórfico. Las lecturas de mi nave eran ciertas, el oxígeno es mas puro. Estoy mareado. -Dijo el coronel.
-Puedo llamar a los médicos.
-No está bien ¿Shadow? Shadow. Quiero acostumbrarme a esta atmósfera.
-¡Perdón por llegar tarde! No sabía que ropa ponerme para recibirlos. Lo siento. Me llamo Sara, soy la presidenta de Central City. -Se presentó ella mientras se sentaba frente a los seres espaciales.
El coronel se levantó de su silla y extendió su mano. Sara tardó instantes de que se trataba. También hizo lo mismo y se dieron un apretón de manos. Luego de eso, retomaron sus puestos.
-Bueno eh... ¿Quienes son y de donde vienen? -Inició la conversación la presidenta.
-Perdón por aparecer así en su órbita con mi flota, creía que nos recibirían con disparos. Soy el coronel Bahamut, líder supremo de la nueva orden y protector de mi mundo. Estoy buscando unos insurgentes que por ocho años intentaron quitar mi mida y la de mis hombres. Son criminales muy peligrosos. Mi teoría, y la que es muy probable, es que se refugiaron en su planeta con el fin de reclutar un ejército para poder derrocar mi gobierno.
-¿Y como llegaron esos criminales aquí? -Preguntó Shadow a Bahamut.
-Usaron un transportador dimensional, el mismo que usamos para seguirlos. -Dijo la guardaespaldas del coronel. -Lo construyeron para buscar alianzas mas allá de nuestro mundo, pero tuvimos la suerte de encontrar su... Escondite a tiempo. La máquina que habían construido les sirvió para escapar de la ley. -Terminó de hablar mientras se sacaba el casco, revelando su rostro.
-Señores, les presento a mi guardaespaldas y mano derecha, Widowmaker. -Presentó el coronel.
-Que nombre tan... Peculiar. En fin, entonces lo que quiere decir coronel Bahamut es ¿Los insurgentes están merodeando este planeta? -Sara veía como el coronel afirmaba su pregunta. -Si son una amenaza para su mundo como para el mío, entonces debemos aliarnos.
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El erizo azul, Sonic, estaba mirando las noticias en el televisor de la esquina de un local amigo. No era cualquier local, él podía comer y tomar bebidas cuando quisiera. En cada canal informativo se hacía pública la alianza entre la presidenta Sara con el visitante espacial Bahamut, los motivos eran encontrar a los tres insurgentes mostrados en en pantalla y con sus nombres: Vectorman, Ana Amari y Brigitte Lindholm.
Sonic no podía opinar ante nada el propósito de esa alianza, solo le intrigaba aquel coronel. Su aspecto al igual que su vestimenta imponían inquietud, como esa mujer de piel azulada a su lado.
-¿Viste eso Sonic? Tal vez necesiten de tu ayuda.
-Creo que están ayudando a la gente equivocada... ¡Bueno! ¿Me puedes traer otro pedazo de pastel Amy?
-¿Porqué no azulito? Aquí tienes.
Amy, una erizo al igual que Sonic, adquirió un local con el propósito de poner una pastelería, con su mejor amiga, Cream, una pequeña conejita.
La erizo rosa vio que de la entrada de su local, veía a tres sujetos hablando entre ellos sobre la nueva alianza. Uno era un camaleón serio, otro era un enorme cocodrilo y el último una abeja alegre y enérgica. Saludaron a las dueñas del local y se sentaron junto al erizo azul.
-¿Viste eso? Nos llamaron para encontrarlos. -Dijo el camaleón golpeando la mesa con sus dedos.
-¿Piensan lo mismo que yo? Ese tipo me da mala espina. -Habló el cocodrilo señalando al coronel Bahamut en pantalla.
-Tranquilos chicos, en cuando atrapen a esos "insurgentes" estaremos tranquilos... Eso espero. -Amy murmuró lo ultimo.
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Eggman junto con sus invitados se prepararon para regresar a la nave. Tenían que recuperar sus armas y la guia de navegación por la que trazaron viaje. El doctor escuchaba murmullos de parte de aquellos visitantes espaciales, no le prestó mucha atención solo levantó el odio cuando escuchó Bahamut. A toda costa quería conocer al coronel que había tomado un mundo por completo. Su ticket era las personas que estaba supuestamente ayudando. Por un momento, sintió una rara sensación que empezó recorriendo su espalda.
-Entonces Robotnik ¿Si eres nieto de un héroe, porque no estás en alguna ciudad? -Dijo el orbot a su lado.
-¿Nos escuchaste hablar? -Le contestó Eggman.
-Ehh ¿Hola? Soy una máquina, escuché que hablaste con Brigitte. Su padre también era tipo un ingeniero, hacía armaduras. Se hubiera llevado bien ustedes dos. Es una lastima que...
-¿Todos perdieron algo importante en su mundo?- -Interrumpió Eggman al orbot.
-Perdí un bien amigo, ella a su familia y a Ana...
-Perdí a mi hija, Robotnik. -Intervino la mujer. -Perdí mas que eso...
Ana Amari adelantó el paso, dejando atrás a los demás. Eggman no era consiente de las pérdidas de sus acompañantes, se sintió atraído sentimentalmente conectado con ellos. Aparentando ser fuerte e imparable, aún sentía la falta de su abuelo y su prima.
Dejando de lado esos sentimientos, Eggman recuperó su postura.
Regresando al basurero, Eggman y los visitantes espaciales subieron la colina donde la nave de ellos había colisionado.
Pasó lo que se temía, soldados del régimen junto con las fuerzas GUN rodearon la nave. La zona se mantenía resguardada por una banda holográfica avisando que nadie podía pasar, excepto gente calificada. Los vigías pudieron ver a los cuatro que al instante salieron corriendo. Los soldados del régimen pudieron rodearlos rápidamente. A punta de pistola, amenazaron con asesinarlos.
-¡Alto!
-¡Manos arriba!
Las fuerzas GUN se habían acercado a los insurgentes, sorprendiéndose también que Eggman estaba con ellos. Al ver a las autoridades, el científico bajó sus manos, atrayendo la atención de los buscados. Eggman se sacudió su ropa y con su reconocida sonrisa, se presentó ante los soldados del régimen.
-Soy el doctor Eggman y les entrego a los que buscaban. -Desde el fondo, se escucharon descargas verbales de parte de los insurgentes que ayudó. -Y quiero ver a su coronel.
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Continuará.
