¿Me tardé no? Es que estuve subiendo de nivel cofcofcof :v ¡Bueno! Aquí otro capítulo de este fic. Para los que leen, este fic es una continuación casi directa de otra historia "Overwatch: Las crónicas de Conrad" pero no es necesario leerla, si quieren están invitados. En los capítulos se resume casi todo el fic. Sin mas que decir, disfruten de la lectura!
(Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños)

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Capitulo 4: ¿Amigos o enemigos?

-¿Como pudimos confiar en él?

-Al final, aquí también hay hombres así.

-Tranquilos chicos. Todo estará bien. -Ana miró a Brigitte y Vectorman con esperanza. Aún esposada.

Los tres insurgentes eran llevados hasta Central City por los soldados del régimen y escoltados por las fuerzas GUN. Como era de esperarse, el coronel Bahamut y su mano dura, lograron seguirlos hasta esta dimensión desconocida para ambos bandos. También lamentaron la fachada de Robotnik, confiaron en él y los traicionó.

Saliendo del vehículo, los rebeldes divisaron un gran edificio con personal militar y las cámaras de los canales informativos. Muchedumbre curiosa observaba como las dos mujeres era llevadas hasta aquel edificio esposadas, y con el orbot que era mantenido con suma importancia, ya que era el más peligroso.

Al final de las escaleras, el mismísimo coronel Bahamut y su guardaespaldas Widowmaker, los esperaban, además del comandante Shadow que se robó las miradas de los insurgentes.

-Hace tiempo le prometí a tu hija que te iba a encontrar... Y así fue.

-Bahamut. -Dijo con rabia Ana. Luego enfocó su mirada a la guardaespaldas. -Y tu Amelie... Sabes lo que te hicieron... Y aún así sigues con él.

-¿Que vas a hacer? ¿Cortarnos la cabeza para que la gente vea el monstruo que eres? -Desafío Brigitte.

-Asesino... Asesino... -Repitió Ana.

-¡EL NO ES LO QUE DICE SER! ¡ES UN... ¡AAAHHG! -Gritó el orbot y rápidamente un soldado lo electrocutó para que se cierre la boca, consiguiéndolo.

Los tres fueron electrocutados y a la vez, perdieron el conocimiento. Fueron llevados al interior del edificio por los soldados, mientras Bahamut y Widowmaker los veían. Shadow mantenía un código con los enemigos, sabía que era necesario castigarlo como animal. Pero dejó de lado ese pensamiento, razonando de que ellos eran de otro mundo y seguramente tenían otra ley.

-¿Que hará con ellos coronel? -Preguntó el erizo oscuro.

-Lo que se hace con un enemigo, Shadow.

-¿Que hicieron para merecer eso? -El coronel no le respondió la pregunta.

Shadow se lo quedó viendo. Widowmaker notó que era momento de marcharse. Se tomó el tiempo para investigar esta ciudad y para sorpresa de ella, la tecnología era muy superior. Si eran descubiertos serían derrotados en unos días u horas.

A la vez que subían las escaleras y dejaban atrás al erizo oscuro, Widowmaker se acercó al coronel Bahamut con intenciones prudentes.

-Señor ¿Como regresaremos a nuestro mundo? Según recuerdo, el transportador dimensional quedó en Egipto, y ambos sabemos que no podemos volver ¿Que hará?

-Si la presidenta Sara no nos envía de regreso, tenemos que esperar a que vengan los demás. Y una cosa más, quiero conocer este mundo un poco mejor. Tienen ventajas bélicas y económicas. Widowmaker, ve con los prisioneros y ¡Ah! ¿Quien los entregó?

-Eh, se hace llamar Eggman pero en realidad su identidad es Ibo Robotnik.

-Hmmm... Que me vea en el aeropuerto.

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Su plan marchaba excelente. Consiguió entregar a los insurgentes al régimen y ahora era llamado por el mismísimo coronel. Eggman guiado por dos de aquellos soldados, se acercaban a una de las naves con las que vinieron. Bahamut estaba parado ahí, esperando a que el doctor llegara hasta su presencia. Al estar ahí, el coronel les ordenó a sus hombres que lo dejasen solo y éstos obedecieron. Eggman parecía que se encontraba en una entrevista, se puso nervioso al ver que la mano de Bahamut se acercó a su hombro.

-Agradezco tu ayuda al detener a los rebeldes. Soy el coronel Bahamut.

-Si me contaron que era usted y ¿Sabe qué? Lo admiro, usted hizo lo que yo deseo, conquistar un planeta.

-No es una conquista, era un deber. Mi mundo sufría una plaga de corrupción y hambre, y era mi misión como militar defender a las personas. Me informaron de que tú querías tomar este planeta. Y dime Eggman ¿Como lo conseguirías si no tienes ejército?

-Mi IQ supera al de cualquier ser viviente, puedo crear un ejército de máquinas que obedezcan mis ordenes con tan solo decirlo. -Dijo con firmeza el doctor.

-En mis años aprendí que no hay que fiarse de la inteligencia artificial pero si la sabes dominar. Pero y si fallaba ¿Tendrías un plan B?

-Oh si, existen unas piedras con poder inimaginable, pero están vigiladas por una tribu, te recomiendo que los conozcas antes de atacar.

-Interesante... ¿Y si lograbas tu objetivo? ¿Que seguía?

-Eggmanland. Mi rostro en cada lugar, que todos me admiren... ¿Porqué me mira así Bahamut?

El coronel quería marcharse de ahí, se sentía que hablaba con un niño en vez de un científico. Las actitudes de Eggman eran infantiles y sus objetivos eran la aceptación de los demás. No tenía un propósito, solo quería llamar la atención. Bahamut sin despedirse del científico, se encaminó al edificio sin mirar atrás.

-¿Coronel?

-Eres un niño tratando de ser un hombre. No te molestes en impresionarme, solo conseguirás mi desprecio. Te daré un consejo: Aléjate de mi.

-Según esos rebeldes, eres un dictador en tu mundo. Que matas al que no te obedece. Y seguro sabes que las fuerzas GUN y los demás te querrán detener. Mi silencio es caro, coronel. -Dijo Eggman a lo lejos.

-¿A quien le van a creer? ¿A un simple y vulgar villano de poca monta, o a un fiel servidor de la justicia? Parece que se mas de ti que tú de mi. Y otra cosa Eggman... No hagas una estupidez.

Bahamut aún de espaldas se notaba que estaba molesto, sintiendo que perdió tiempo hablando con el doctor. Siguió caminado hasta llegar con su hombres para interrogar a los rebeldes. Eggman se quedó inmóvil, quería creer que no escuchó esas exactas palabras que lo definirían completamente. Era un niño tratando de ser un hombre. Pero este niño, tenía una mente brillante.

-Asi que soy un niño hmmm... Esperó que Vectorman y las chicas me perdonen por lo que les hice... Tengo que hablar con Sonic.

Eggman se echó a correr por el aeropuerto, buscando la salida y así encontrar al erizo azul.

Lo que ninguno de los dos, Bahamut y Eggman al igual que los soldados y las fuerzas GUN se dieron cuenta de que un camaleón entre las sombras, escuchó todo.

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Widowmaker mojó su cara. El agua corría por cada facción de su rostro hasta caer al lavamanos. Alzó la vista y miraba su reflejo en el espejo. Desde que despertó en esa cama se sentía atrapada, aislada, sola. Bahamut ordenaba asesinar un objetivo y ella sin regañar, ejecutaba el pedido.

Al quitar una vida, su mascara gozaba pero dentro de ella, una sensación que golpeaba su mente, la atormentaba. Tenía la ventaja de estar sola con el coronel, sin Talon o su archienemigo, Deadeye Joe sospechando de ella. Y aún así, no podía hacer nada.

Ana Amari le recordó que se llama o llamaba Amelie. Ni ella sabía quien era. Con tan solo pensar en el destino de los rebeldes, le hicieron suspirar. Dicen que lograron quitar sus emociones cuando la convirtieron en un arma mortal... Dicen. La batalla de Egipto o mejor dicho, la masacre de Egipto era el principio de la verdadera cara del coronel Bahamut. Y este mundo sería testigo si el dictador sigue aquí, y era deber de Widowmaker acelerar las cosas.

-Widowmaker, vaya con los prisioneros. Ordenes del coronel -Dijo un fiel soldado del lado de afuera del baño.

-Ya salgo.

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Los insurgentes se encontraban encerrados en celdas con barrotes de hierro, como en la tierra pero con un sistema de defensa mortal. Si apoyaban sus manos, eran electrocutados. Ellos veían una silueta femenina acercarse, de forma elegante y llamativa. Widowmaker se hizo presente.

-¿No sientes pena por ti? -Ana habló desde el rincón de la celda. -Tenías una vida espectacular. Un maravilloso esposo y una vida hermosa. ¿Y no recuerdas nada de eso?

-Por supuesto que... No... No recuerdo nada, Amari. -Respondió de manera seria.

-Pfff. -Vectorman se burló de la francotiradora. -No me hagas reír los circuitos francesita. Es imposible que te saquen lo humano.

-¿Recuerdas aquella vez cuando entramos en la nave? Estabas ahí con tu rifle. Pudiste jalar el gatillo y matarnos a todos pero solo heriste el hombro de Ian. -Habló Brigitte firmemente. -¿Sabes para que te trajo Bahamut? No es que seas su fiel servidora o su mano derecha no no no, quiere ver si tienes el corazón suficiente para matarnos.

Brigitte tenía razón. Bahamut pudo haber traído a Deadeye Joe, Akande o a todo su ejército pero decidió traerla a ella y un puñado del régimen, y era compatible con lo que dijo la pelirroja. Además de ser parte de una búsqueda, también era una prueba de valor para Widowmaker.

Suspirando, cerró sus ojos y se concentró en permanecer allí haciendo oídos sordos ante las súplicas de los insurgentes. Ana en un rincón de la celda, no perdía las esperanzas para hacer que Amelie retorne.

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Amy y Cream al igual que Sonic y Tails veían desde sus lugares como el noticiero informaba que los insurgentes fueron capturados con éxito. El erizo azul respiró aliviado al saber que no tenía que ayudar al siniestro coronel en la misión. La puerta de la tienda se abrió bruscamente y la campana colgante avisó que una persona entraba. Era el mismísimo Eggman haciendo que Sonic y Tails tengan que hacer una formación defensiva.

-¡No no no chicos! Vengo en son de paz. -Dijo el doctor alzando sus manos

-¿Que quieres gordito? -Desafío el erizo azul.

-Quiero ofrecerte algo mi querido amigo. Bahamut no es lo que dice ser, es un tirano. Necesito que me ayudes a salvar a los rebeldes.

-¿Que? Te vi en las noticias que los entregaste y ahora ¿Quieres salvarlos? ¿Que tramas Eggman? -Quiso saber Tails encogiéndose de hombros.

-Bueno... ¿Quieres una rebanada de pastel Eggman? -Preguntó Amy.

-Si y un café... Bueno Sonic presta atención. Se que tenemos una rivalidad eterna pero ahora necesito que acoplemos nuestras fuerzas. Bahamut querrá conquistar el mundo, este mundo, se lo vi en los ojos. No toleraría verlo en la cúspide y viendo como él me ordena mientras está ahí tranquilo con esa mujer violeta.

-Sé que mientes mucho gordito pero por esta vez... Tienes razón, y te ayudaré a expulsar a ese tipo. Además veo algo muy malo en ese Bahamut, algo que me hace cosquillear las rodillas. Okey Eggman ¿Ahora que? -Quiso saber el erizo azul y antes de que el doctor hable, aparecieron el cocodrilo, la abeja y el camaleón.

-Los "insurgentes" están encerrados en el palacio presidencial. Si planean entrar ahí les aseguro que será muy difícil. -Dijo el camaleón acercándose.

-Lástima que no nos pagarán pero será por una buena causa. -El cocodrilo levantó el pulgar.

-Bueno tenemos a Vector, Charmy, Espio, Sonic y yo y... Eggman. -Tails contaba a los muchachos.

-¿Eggman también? -Dijeron al mismo tiempo el trio.

Sonic se refregó su cien. -Si aunque no lo crean... Bueno, si nos ven hablando con Sara o Shadow o con GUN, Bahamut nos matará a todos. Entraremos a lo clásico, salimos del palacio presidencial y... Después vemos. ¡A movernos!

El erizo azul hizo con sus manos un gesto para que el grupo haga un círculo. El plan era simple: Entrar al lugar, buscar a los rebeldes, sacarlos y encontrar la manera de que el mundo se de cuenta que el verdadero criminal es Bahamut.

Eggman consideraba los riesgos de la misión. Él nunca peleó directamente contra un hombre y tenía miedo de salir herido físicamente. Lo que lo motivaba a seguir adelante era ir de frente al régimen y dictar quien mandaba realmente en este planeta... ¿O era otra cosa?

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Continuará...