¡Buenas noches a todos! Les traigo un nuevo capitulo recién sacado de la cocina. ¡Disfruten de la lectura!
Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.
¡Disfruten!
.
.
.
.
Capitulo 8: Enderezándose
"Está aventura me está costando muy caro. ¿Desde cuando soy así? Aún no me lo creo que con mi ayuda hayamos escapado de esa manera. Y una cosa mas... ¿Que hago en este bando? ¿Con Sonic, Tails, Vector, Espio, Charmy, Vectorman, Brigitte y... Ana? ¿Y porqué me duele la cabeza?"
El doctor Eggman se lo escuchaba quejarse en una esquina de la cueva. La habían encontrado luego de haber sobrevivido en el rio que casi perdía y perdían sus vidas. El resto del grupo se las arregló para encontrar ramas y comida salvaje ya que sus provisiones y mochilas se las llevó el agua.
Tuvieron que hacer dos fogatas, una para la comida y la otra para que las chicas se sequen la ropa sin sacarse las prendas húmedas.
-¿Cuanto falta para que lleguemos a ese lugar? -Preguntó Ana.
-¿Sky Sanctuary? Mañana tenemos que pasar por la zona nevada. No te preocupes por la ropa, Espio y Sonic fueron a buscar las mochilas río abajo. Espero que las encuentren.
-Oye Vector ¿Puedes contarnos como es ese lugar? -Brigitte se preparó para escuchar.
-Ohh es un lugar hermoso, por algo le dicen el paraíso flotante. Las maravillosas flores están en ese lugar. Las fuentes llenas de la mejor agua natural y las frutas que hay ahí... Exquisitas. No hay nada de maldad.
-¿Y su gente? ¿Como les decía Sonic? Equidnas. -La pelirroja quería saber más.
-Son los más fieros guerreros que vi en mi vida. La tribu equidna es la más vieja de este mundo y tiene años de historia. Pasó guerras, traiciones, pestes y aún así, el paraíso flotante sigue en los cielos.
-Espera Vector ¿Ese lugar flota? ¿De verdad? ¿Literal? -Inquirió Ana.
-Oh si. Ya lo verás, les encantará chicas.
...
-Entonces Nack ¿Me estás diciendo que tienen arcos y flechas aún cuando la tecnología está a un paso? Este planeta es maravilloso. -Bahamut quedó maravillado.
-Pero que la apariencia no lo engañe señor, pelear cuerpo a cuerpo con los equidnas es un suicidio.
-Me eh enfrentado a los mejores Nack. En quince minutos partiremos. -El coronel se dio media vuelta y se encaminó a Zero, el chacal.
La comadreja tuvo la fortuna de pelear con un pequeño grupo de equidnas y para no llamarlo milagro, la suerte lo acompañó ese dia. Si era verdad el verdadero plan de Bahamut, tener las esmeraldas le costaría muy caro. No se molestó en advertirle, Nack pensó que tendría que guiarlos a Sky Sanctuary y su trabajo terminaría. Llevarlos y nada más.
El cazador de tesoros notó que la francotiradora pasó a una tienda, los hombres del coronel eran muy rápidos para asentarse en el bosque. Tenían torres de vigilancia y sujetos armados con armas que nunca vio. Nack prosiguió a seguir molestando a la guardaespaldas personal de Bahamut.
Widowmaker se mirada así misma en el espejo, refregándose la cabeza. Un intenso dolor recorría su frente, como si se tratase de una resaca. El nombre de Amelie recorría cada rincón de su mente a tal punto que podía oírlo como un grito desesperado. Del bolso que estaba en la cama, sacó una jeringa y se la inyectó en el brazo y en pocos minutos, el dolor desapareció.
-Oye preciosa, tu jefe es un poco siniestro... ¿Que estás haciendo?
-¿Tú que crees?
-¿Quieres ver si estas linda para mí? No te molestes... Perdón ¿Interrumpo algo?
-No. -Widowmaker tiró disimuladamente la jeringa vacía. -¿Que quieres?
-Hey no conozco a nadie aquí, con la que me llevo mejor eres tú. -Nack rió levemente. -Si vamos a ser compañeros tenemos que conocernos mejor. Háblame de ti.
-¿Que tengo que decir?
-Una dama como tú seguramente tuvo una vida antes. Según tu contextura, tus hermosas piernas largas y tus movimientos ¿Bailabas no? Dime que si acerté.
-... Si. -El dolor volvió en Widowmaker. -Perdón Nack tengo que ir al baño.
La mujer se levantó de la silla y salió de la tienda, dejando a la comadreja anonadado. Llamó la atención la extraña reacción de Widowmaker. A Nack no se le escapaba nada, la jeringa que vio a un lado en el suelo le llamó la atención. Sería un riesgo preguntarle algo importante y más si Bahamut o aquel chacal ahora reclutado por el siniestro coronel estaban merodeando la zona. Cuando estén solos, la comadreja se arriesgaría a preguntar cosas más profundas.
Sus soldados estaban listos. Ahora tenía bajo su mano a un grupo de mercenarios comandados por Zero que responderían a cualquier orden. Bahamut tendría un choque si Shadow y GUN vieran a sus nuevos reclutas pero no le importaría. Al igual que hizo con sus enemigos en su mundo, los destruiría.
-Zero esta es la misión: Nack me dijo que ese lugar, Sky Sanctuary está al sur de aquí. Widowmaker, él y tú se adelantarán. Si llegan a tener contacto con los rebeldes, quiero que seas lo bastante agresivo para obligarlos a que aceleren el paso a ese lugar. Y si es necesario, mata a alguno.
-Si Bahamut pero ¿Que hará con el comandante Shadow? -Preguntó el chacal.
-Lo mantendré entretenido con mi show. Ahora quiero darte algo...
El coronel con tan solo mirar a dos de sus hombres, traían ante ellos una caja que se la dieron a Zero. Con cuidado, la abrió y se quedó viendo el obsequio.
-¿Es para mi?
-Si, un buen líder tiene que tener un arma digna. Esta espada es capaz de atravesar cualquier material conocido. Madera, acero, oro. Es tuyo, un regalo de mi parte.
-Gracias señor. -Zero alzó la espada y al apretar el mango, una energía rodeó el afilado acero. -No le fallaré.
El primer equipo equipo estaba listo para salir. Widowmaker ya se encontraba al volante de una moto flotante y Nack tenía la suerte de ir atrás. Se subió y sin importarle nada, puso sus manos en las caderas de la francotiradora. Con tan solo mirarlo por el espejo retrovisor, Nack sacó las manos y se agarró de los costados del vehículo volador. El grito del líder chacal era la señal de avanzar. Un pequeño grupo de chacales salió corriendo como una especie de cacería y Zero liderándolos, con Widowmaker y Nack yendo a su lado.
...
-¡Las encontramos! Bueno, casi. Vector, si tenias algo importante en tu mochila puedes despedirte de ella. -Sonic se encogió de hombros con una sonrisa.
-¡Mis auriculares! ¡NOOO! -Gritó el cocodrilo, y todos rieron.
Después de haber comido, el grupo cerró sus ojos conciliando el sueño. Solamente Eggman no pudo dormir. Tras varias horas acostado luego de casi morir, se levantó y se acercó a la salida de la cueva. Era una noche lluviosa y las gotas caía sobre la tierra, humedeciéndola. Juntó sus manos hasta llenarlas con agua y se mojó la cara.
-¿No puedes dormir gordito?
-¡AAAH! Hijo de p... No me asustes así erizo.
-Lo siento pero me tenté. -Sonic al igual que Eggman miraba la lluvia. -De amigo a enemigo, o de amigo a... Compañero temporal o como sea ¿Porqué haces esto?
-Bueno eh, Bahamut me insultó. Me dijo que no era un villano y eso me ofendió, y tú lo sabes bien.
-¿Con todo lo que hiciste hasta ahora? Un villano no ayudaría a escapar... ¿Te gusta Ana no?
-Oohh ¿Tú también? Vectorman me dijo lo mismo.
-¿Y ese rubor? Bueno jeje. Tal vez no sea más listo que Tails o más sabio que Knuckles pero, me doy cuenta que estás haciendo todo esto por algo. No lo sé pero algo superior te está poniendo a prueba.
-Sabes que los científicos no creen en el destino. Uno construye su camino.
-¿Y si yo fuera malvado y tú seas el héroe? Siempre se me pasa por la cabeza eso.
-¿De ser malo? -Preguntó Eggman mirándolo.
-Nunca llegaría a eso. Que tú seas un héroe... Oh vamos no me mires así gordito. Tu abuelo, el padre de tu abuelo, el padre del padre de tu abuelo, hasta Maria. Toda tu familia era respetada y tu bueno, te desviaste. Cualquier cosa que hagas ahora, buena o mala que sea, te definirá. Y espero que esa decisión sea la correcta.
Eggman asentó. Por un lado su archienemigo tenía razón, llegó hasta este punto haciendo acciones que cuestionarían su persona. Todos los Robotnik se sentirían ofendidos por Eggman, es el único que se desvió del camino. Si tan solo Gerald estaría vivo.
-Bueno gordito, me voy a dormir. Mañana pasaremos por Ice Cap. Que sueñes con los angelitos o con...
-Si si si. Buenas noches... Sonic.
El erizo le regaló una sonrisa. Eggman bostezó, el sueño pudo llegar. Como el resto, se acostó cerca del fuego que aún seguía prendido, y cerró sus ojos. De espaldas, Ana tras escuchar la conversación, se concentró en dormir.
.
Los chacales eran muy constructivos al hacer tiendas con ramas y arbustos. Tuvieron que parar por la lluvia pero eso no impidió hacer una fogata para preparar la comida. Nack agarró dos pedazos de carne cocinada aún humeando. Suerte que tenía su sombrero ancho que evitaba que la lluvia moje la comida. Widowmaker sacó otra jeringa, el dolor en su cabeza iba en aumento. Se inyectó el liquido y tiró la jeringa dentro de su bolso. El dolor disminuyó.
-Hzzz. -Ella se quejó silenciosamente al tocar su brazo.
-... ¡La comida!
-No tengo hambre Nack.
-Oh vamos Widi, te traje la más carnosa. -La comadreja recibió un no de respuesta. -Ya sé lo que pasa, no quieres perder esa magnífica figura. Pero un gustito puedes darte.
-Sé que estamos compartiendo la tienda y quiero también que respetes mi espacio. Si quieres hablar, habla con esos chacales.
-Solo quiero ser amable... Cariño, sé muy bien que ahora mismo quieres golpearme con tu rifle pero hay algo que quiero preguntarte ¿Que te inyectaste?
-¿Como te diste cuenta?
-No me engañas linda, tu brazo y la jeringa que tiraste en tu bolso hace unos momentos. Es buen momento para hablar.
-Para mi no.
-... Okey, bueno yo solo, me quedaré aquí en silencio comiendo esto.
Nack se sentó en el suelo y comenzó a comer la carne. Widowmaker notó que fue dura y siempre fue así ¿Desde cuando? Visiones vagas merodeaban su mente como flashes de una vida pasa, y el liquido que se inyectaba desaparecía esos fragmentos de memoria. En su mundo no tenía a nadie para desahogarse hablando todo el día, era proteger y mantenerse a alerta. Nack con su pinta de charlatan, aparentaba mantener el secreto más sucio.
-El la tienda de pasteles de Amy, había una conejita y me preguntó como me llamaba. Soy Amelie. Soy francesa. Tengo visiones como ver a un grupo en una fiesta, atada a una silla y alguien quitándome las sogas, y veo a la persona que estamos siguiendo, a Ana. Y veo a... Joe.
-¿Quien? -Preguntó Nack con carne en su boca.
-Un loco, nada más que eso, un maldito loco. El liquido que me inyecto evita que piense todo eso.
-Guau eso es un poco turbio. Pensé que eras, espera... Entonces tengo razón, eres una bailarina o... Lo fuiste. -La comadreja alzó la vista, clavándose en los ojos amarillos de la francotiradora.
-No lo sé. Pasaron muchas cosas que ni siquiera me acuerdo. Oye Nack... Gracias por escucharme.
-De nada preciosa.
Él no sabía que decir, ni siquiera sabía que hacer. Estaba en presencia de una mujer con amnesia ¿La obligaron a hacer cosas que no quería hacer? ¿El tono de piel tenía algo que ver? Quería conocérsela en profundidad.
-Que mujer. -Pensó Nack.
Agarró el plato con la carne y se la entregó a Widowmaker, o a Amelie. Ella lo tomó y comía la carne con ganas, ahora tenía hambre.
Zero fue informado de todo por el coronel Bahamut. También le advirtió sobre Widowmaker y su inestabilidad moral. Con su grupo, el chacal miraba de reojo a la francotiradora. Sabía lo que tenía que hacer, para demostrar si era fiel al coronel, tenía que obligarla a matar uno de los rebeldes. Solo así sabría si era de confiar.
.
.
.
.
Continuará...
