¡Hola a todos! Aquí me presento con un nuevo capitulo de este fic.
Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.
Disfruten de la lectura amigos.

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Capitulo 9: Nieve carmesí

El primer sonido de la mañana fue un grito. Los chacales salieron de sus tiendas apresuradamente pensando que estaban siendo atacados. Zero, el líder del escuadrón, calmó a sus pares. Uno de ellos le entregó una mojada y rasgada mochila, que fue encontrada en la orilla del rio cuando fueron a buscar agua. Su jefe la abrió e inspeccionó el interior.

-Oh que escándalo ¿Que pasa? -Nack salió de su tienda mientras se limpiaba la cara.

-Encontraron algo. -Widowmaker ya se encontraba levantada.

Zero tiró al suelo lo que se encontraba en la mochila. Comida, unos guantes, ropa y unos auriculares. La comadreja ladeó la vista al verlos y la francotiradora se percató de esa reacción.

-Esto. -El chacal olía los aparatos electrónicos. -Le pertenece a un cocodrilo... ¿Donde la encontraron?

-En la orilla jefe, parece que venía río arriba. -Dijo uno de los suyos.

-Okey. Nos vamos. -Zero dio la orden.

Los chacales se preparaban para la caza. Widowmaker regresó a la tienda donde pudo ver a Nack también preparándose para salir. Al estar solos en la tienda, ahora era el turno de ella en hacer preguntas.

-Conoces al dueño de la mochila ¿No? -La francotiradora puso su rifle en el rincón.

-Hace mucho unos compadres y yo buscábamos un tesoro más poderoso que las esmeraldas chaos, las que quiere Bahamut. Nuestras pistas nos llevaron a unas colinas y encontramos lo que buscábamos. Creo que ese día... Fui el menos ambicioso.

Nack mostró su colmillo roto a Widowmaker, deduciendo lo que pasó después. Luego la comadreja hizo girar su revólver con su dedo índice, guardándolo hábilmente en la funda de su cinturón, para luego continuar su relato.

-Contraté a Vector y a su agencia de detectives a que me ayudara a buscar a mis "socios" pero no hubo resultado. Los buscamos por todos los rincones del planeta sin nada que encontrar. Tal vez esa ambición mató a ambos. Y todavía le debo dinero.

-Parece que aquí tampoco no se salvan de las deudas. -Widowmaker se colocó su visos en su cabeza. -Ese detective, Vector, es el cocodrilo. ¿Sabes? También va con Sonic y los rebeldes. Creo que lo pensarás dos veces en dispararle.

-¿Y tú pensarías dos veces en dispararle a Ana?

Widowmaker se quedó quieta por unos momentos para luego quedarse clavada en los ojos de la comadreja. Un ligero dolor en su frente comenzó a aparecer. ¿Como Nack sabía de eso? Como puede saber tanto en tan poco tiempo.

-¿Que fue lo que escuchaste? -Widowmaker buscó una jeringa.

-Lo suficiente. Hablé con los soldados de tu jefe y con él también. Cuando tengo que trabajar con alguien, tengo que saber todo... Hasta su pasado. Bahamut no contó todo, por razones obvias claro jeje.

-¿Y que harás? -Widowmaker se preparó para inyectarse.

-No lo sé. Solo me pregunto por que una mujer como tú está a su lado.

-A veces Nack, también me pregunto lo mismo... Hzzz. -Se quejó ella al sacar la aguja de su piel. -Okey, basta de charla, andando.

Nack veía como Widowmaker se alejaba caminando. Era inevitable tentarse a mirar aquel cuerpo meneándose al caminar, hasta alguno que otro chacal tenía que darse vuelta para verlo, hasta Zero no pudo contenerse. Como los demás, la comadreja la miraba, ahora también, la miraría de otra manera.

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Pisar la nieve era un poco costoso sin los zapatos adecuados. El grupo tenía que alzar las piernas a la altura del pecho para poder dar un paso. Al ser los mas ligeros de peso, Espio y Sonic podían estar en la superficie. Sus estómagos crujían y de seguro por el hambre. Seguramente eran más de las doce y al despertarse en la cueva, no pararon de caminar.

Pudieron refugiarse debajo de un pino adornado como los demás árboles, con nieve. Pusieron mantas y con las ramas secas que eran pocas, prendieron un pequeño fuego para calentar la comida.

-A ver... Carne seca. Galletas. Pan de hace una semana. Y queso. -Eggman hizo el conteo de las provisiones.

-Pon el queso en el pan y caliéntalo. -Recomendó Ana.

-¿Sabes que estaría bueno ahora? -Brigitte sonrió.

-¿Que estaría..? ¡Mmggh!

Vector no pudo terminar de hablar. Tenía la cara llena de nieve. La pelirroja reía a gusto por la expresión del cocodrilo, hasta que por detrás fue ella la que ahora recibió una bola de nieve. Sonic silbaba mientras tentaba a que Brigitte le respondiera de la misma forma.

-Aahh te la buscaste erizo.

Como unos chicos, Brigitte perseguía a Sonic intentando darle con las bolas de nieve que hasta Vector se sumó a la persecución. Les hacia falta tener un momento de alegría a estas alturas.

-¡Ahora vas a ver lo que es bueno!

La pelirroja logró taclear al erizo aprovechando que frenó y entre el cocodrilo lo taparon de nieve hasta las narices. Ana disfrutaba como jugaban, soltó una pequeña risa. Detrás suyo también pudo oír ese sonido feliz, al darse vuelta, Eggman continuó preparando la comida. A pesar de todo lo que hizo, la egipcia notó que había un poco de humanidad en ese hombre.

Espio se limitó a vigilar la zona, estando en la copa del pino donde salía el humo del fuego que encendieron. El viento soplaba meneando los árboles de un lado a otro pero eso no hizo que el camaleón perdiera su concentración.

El aire olía diferente. No era la comida calentándose ni el humo. El viendo trajo consigo un olor muy diferente. Espio al ser un detective al igual que Charmy y Vector, tenía que estar entrenado con el objetivo de detectar cualquier cosa fuera de lugar. No tenía buen olfato pero con su constante entrenamiento podía olfatear olores a gran distancia. Abrió sus ojos y miró al frente. Unas sombras se acercaban con armas a su posición. No era tiempo para reír, ahora era momento de huir.

-Nos superan en número.

Espio bajó de un salto, alertando a los demás del peligro que se avecinaba entre la blanca nieve.

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Unas horas antes...

Los chacales pudieron subir la cascada sin problemas. El coronel Bahamut les entregó armamento de su mundo como para lidiar con los obstáculos que se interponían. Siguieron su rumbo hasta toparse con una cueva. A punta de pistolas, los chacales con Zero entraron en ella, encontrando cenizas y ramas quemadas.

-Registren todo.

-¡Si señor! -Los chacales obedecieron.

Nack se arrodilló frente a las cenizas, agarrando una rama y apretó la punta oscura, sabiendo si estarían cerca. Ni siquiera estaba tibio. Había líquido rodeando las cenizas, al parecer habían apagado el fuego con agua y acelerar el enfriamiento del calor.

-También hubiera hecho lo mismo.

-¿Que opinas Nack? -Preguntó la francotiradora detrás suyo.

-Tal vez se fueron esta mañana. Podríamos alcanzarlos, si nos apresuramos.

-Es posible. -Zero miró hacia la salida. -También hay una duda ¿Por donde hubieran ido?

-Hmm siguiendo río arriba comienzan las montañas. Si fuera ellos, seguiría por ahí. Preferiría a que me mate el frío y no las balas.

-¿Que estamos esperando? ¡Vamos!

El chacal salió de la cueva ordenando la nueva ruta. Con todos sus miembros del escuadrón fueron esquivando las rocas con una habilidad impresionante, no había nada que pueda frenarlos. Widowmaker y Nack se quedaron atrás, viendo como Zero estaba muy adelantado.

-Bueno preciosa ¿Te llevo?

La mujer alzó su brazo izquierdo y de su sofisticado aparato en su muñeca, salió un gancho y de un aventón, ya estaba casi a la par del líder chacal. La comadreja sonreía mientras la miraba.

-Presumida.

Con cierta dificultad pudieron llegar hasta las montañas, el cambio repentino del clima en este planeta le parecía muy extraño a Widowmaker. Por un lado tenía un agradable calor y del otro un frio extremo, pero ella no sufría ningún efecto. Nack notó eso, el traje que tenía la francotiradora no era muy efectivo ante el congelante frío de esta zona. Hasta él y los chacales se abrigaron.

-¿No tienes frio linda? -Preguntó Nack subiendo su sombrero para verla.

-No. -Respondió Widowmaker seriamente.

-Ese escote quedaría mejor en la playa pero ¿Aquí? Brrrr, con verte me da mas frío. Aunque pensándolo bien, haces que mi corazón se mantenga cálido. -Él bajó la vista sonriendo.

Nack sintió la mirada penetrante de Widowmaker que traspasaba su sombrero. Sabía con que mujer comportarse de esa manera. Conoció a cada dama que tras decirle esa clase de palabras recibía una bofetada. Con muy pocas funcionaba eso. Pudo darse cuenta que Widowmaker la traban de cierta manera en su mundo, y un elogio no venía nada mal. Notó que ella bufó al escuchar eso.

-No siento el frio y el calor, puedo adaptarme a cualquier clima Nack, no siento nada. -Le respondió.

-Curioso, preciosa. -La comadreja recordó cuando la vio inyectarse. -A cambio, el dolor si.

Había silencio de parte de Widowmaker.

Zero se mantenía firme a la misión, la charla que tenían ellos dos le entraba por una oreja y le salia por la otra, lo le importaba. Notó que sus pares se quedaron quietos y veían para cualquier dirección. Uno de ellos señaló el suelo descubriendo algunas huellas en la blanca nieve.

-Están cerca.

El líder chacal al igual que los demás, se percataron de que las huellas seguían hasta un espeso bosque de pinos y entre el cielo gris, notaron que emanaba humo desde abajo. El viento soplaba desde atrás suyo, dirigiéndose hacia el bosque. Zero escuchó que Nack rió levemente.

-¿Que te pasa?

-Me sorprende que no lo sepas. El viento... Va para allá. Espero que tus chicos corran rápido por si llegan a estar ahí.

-Son cazadores Nack.

-Y alguno de ellos tienen nariz Zero. Y no todos son personas.

-... Mierda... ¡Muévanse chicos!

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Espio se puso al frente. Los demás dejaron de jugar. Hasta Eggman agarró un palo para atacar. Y los disparos se hicieron sonar. Los chacales mientras se acercaban les disparaban con sus metralladoras vaciando loa cargadores.

-¡Corran! -Gritó Espio.

El grupo sin titubeos dejaron las cosas y se preocuparon por mantenerse vivos. Los pinos podían recibir los proyectiles, que dificultaban la puntería.

-¡Síganme Síganme! -Sonic se veía confiado.

-¡AAAHHH!

Brigitte tenía clavado los colmillos de un chacal en su hombro que sentía como perforaba su piel. Eggman logró de un golpe sacarlo de encima y dándole otros palazos en la cabeza.

-¡¿Estás bien?! -El doctor la miró.

-¡No importa! Ahhg ¡Vamos! -La pelirroja continuó corriendo.

La sangre que brotaba del hombro de la muchacha caía en la nieve, volviéndola de blanco a carmesí. Hasta el chacal sangró de la nariz. Eggman se quedó viendo al animal que no se movía ni respiraba. Miró la punta del palo que también tenía manchones de ese liquido rojo. ¿Este era el costo de proteger a una persona? En su carrera como villano nunca vio muerte directamente, solo sus creaciones hacían el trabajo. Ahora el mismo quito una vida, con sus propias manos.

-¡REACCIONA EGGMAN!

Ana le agarró de la mano, despabilándolo de su trance y comenzando a correr.

Los Chaotix repartían golpes y patadas, embestidas y choques. Los chacales al ser mayoría tenían la batalla controlada. Vector y Espio retrocedían al ver que sus esfuerzos por vencerlos era imposible. Zero se lanzó al combate y con su espada intentó clavarla en la dura piel del cocodrilo. Espio de un contraataque arriesgo logró desarmar al líder chacal, arrojando la espada lejos y empujándolo hacia las demás bestias. Una bala rozó sus cuerpos, Widowmaker subida a una copa de un pino tenía en la mira a los detectives que huían del lugar.

-¡Intenta darme a mi!

Sonic logró bajarla de un rápido golpe, haciéndola que choque en su caída contra las ramas. El erizo azul esquivar a tiempo una bala que se dirigía a su pie. Nack al igual que él, estaban lejos de la batalla de abajo.

-Debí suponer que estarías con ellos Nackie.

-Ofrecieron un buen pago, erizo. Hazme el favor de rendirte.

-¿Y que harás con el dinero, gastarlo en licor?

Nack disparó contra Sonic, pero no para matarlo. Las balas destruyeron las ramas donde el contrincante azulado caía, pero logró salir ileso. Pudo aferrarse a las ramas y girando, tomó impulso alejándose de él.

Con los demás huyendo de los fieros chacales, el grupo llegó hasta un río congelado. No era momento de pisar de puntillas, solo importaba correr. Sonic que logró alcanzarlos llegó hasta el otro lado, apurando entre gestos y gritos a que los demás aceleren el paso.

-¡Rápido rápido rápido!

-¡Ya te oímos Sonic! ¡CÁLLATE UN POCO! -Eggman no contuvo sus nervios.

-Vector ¡Agárrame y lánzame hasta arriba!

-¡Espero que lo que planeas funcione! -Dijo el cocodrilo mientras lo tomaba con sus manos.

Como dijo el erizo, Vector lo arrojó hasta arriba. Se enrolló y mientras aumentaba su velocidad, el impacto sería mas fuerte. El hielo logró romperse, la única vía que Zero y los demás continuaran siguiéndolos fue desecha. El plan de Sonic funcionó con buenos resultados. El erizo con la ayuda de Vector y Espio, ya estaba a salvo.

El líder chacal veía como los rebeldes y los demás escapaban sabiendo que no serían perseguidos por un breve tiempo. Notó que el erizo azul hizo un gesto con la mano y luego continuó corriendo.

-Widowmaker. -Zero la llamó. -Dispara.

Sabiendo su lugar, la francotiradora alzó su rifle, apoyó la culata en su hombro y con su visor y mirando por la mira de su arma, aumentó la precisión. Podía elegir a cualquiera, ya que corrían por una zona llana, sin objetos que obstruyan su disparo. A los que tenía más cerca eran a Brigitte, Eggman y Ana. Todos esperaban a que la francotiradora con un solo tiro, había un muerto. Los rumores de ella y su historial corrían como cascada. Apuntó a la cabeza de Ana Amari. Respiró hondo. Calculó el viento. Y disparó...

La bala logró darle en la oreja derecha de la egipcia. Aún con el dolor, ella, Eggman y mos demás siguieron corriendo. Nack agachó su cabeza ocultando su suspiro.

-Lo siento Zero. El viento afectó mi puntería.

El líder chacal no respondió, solo se alejó de ahí y los demás lo siguieron. Ella bajó el rifle notando que alguien se acercaba. La comadreja se acachó para agarrar el casquillo de la bala. La nieve lo había enfriado lo bastante para tomarlo.

-No sé si creer o no pero... Esto vale.

-No te entiendo Nack.

-Cuando estemos tranquilos te explico.

Guardó el casquillo en su cinturón y miró a Widowmaker, sonrió y asentó. Nack se marchaba con los demás, dejándola sola. Giró su cabeza, para soltar un gran suspiro. Ana Amari viviría otro día.

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Continuará...