¡Uf! Hace mucho no subía un capítulo, es que este me costó mucho escribir y ahora lo van a saber :( disfruten de la lectura!
Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.
Disfrútenlo y agarren sus pañuelos... Snif...
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Capitulo 13: Batalla en el paraíso
Varias horas antes...
Su mundo era asolado por la corrupción e injusticias de personas capaces de burlar la ley. Ni siquiera Overwatch ni su fuerza, los Hard Corps, podían hacerle frente al poder del crimen mundial. Sacrificó su humanidad para que cualquier mal sea exterminado de la misma forma que vino. Las acciones del coronel pusieron a Overwatch y a sus compadres bajo vigilancia, hasta intentaron asesinarlo. Sabiendo todo esto, Bahamut tuvo que moverse maquiavélicamente y entre sombras para llegar al poder, así controlar a la Tierra, con mano dura.
Los sobrevivientes de Overwatch y varias facciones militares crearon una resistencia contra su brutal régimen. Los intentos de derrocamiento fueron desechos cuando en la misma base rebelde, sus enemigos fueron asesinados con todo su poder. Ahora el coronel tenía nuevos enemigos, de otra dimensión. Y como en la Tierra, serán exterminados.
Desde la partida de Shadow, Bahamut vio una debilidad de parte de GUN. Con su comandante fuera, las tropas no sabían que hacer. Su jugada comenzaría ahora.
La presidenta Sara se encontraba tomando un té mientras leía el diario, en la sección de política. Su imagen había bajado mucho desde que le dejó a un extranjero dimensional tener el derecho de andar por las calles con un ejército. Varios países aliados cuestionaron su flexibilidad ante el coronel, hasta se le cuestionó el punto de poner en la lista de más buscados al heroico erizo y demás.
Sara dejó de leer tras escuchar la puerta de su despacho siendo golpeada del lado de afuera. Ella afirmó con un leve si. Se tensó al ver a Bahamut entrando y tras ello, varios de sus hombres esperaron en el pasillo.
-Coronel, no lo esperaba aquí. Pensé que estaría en el aeropuerto.
-Eh no, preferí estar aquí. ¿Tiene vino? ¿O algún licor?
-... Si, abajo de esa estantería.
Como había escuchado, el hombre se acercó al lugar donde detrás de unos libros, pudo ver tres botellas de vino. Sara no podía ver lo que hacía, ya que lo tenía de espaldas. Bahamut giró y se acercó a ella con dos copas. Dejó una en la mesa frente a la presidenta y bebió de la copa que tenía en su mano. Sara miró el contenido de la copa sospechosamente.
-No tiene nada y si algo le pasa, sus guardaespaldas me detendrán.
-Solo me quería asegurar... Gracias Bahamut. ¿Hace esto seguido? Digo lo de la copa de vino.
-De donde vengo no se niega una bebida, ni del enemigo. Mmm está bueno, este vino es mas suave. -Bahamut tomó un segundo sorbo. -¿Porqué brindamos?
-Ehhh por la paz. -La chica sonrió.
-Por la paz.
Bahamut chocó su copa con la de Sara, provocando un suave tintineó. Luego de eso, los dos tomaron un sorbo.
-Hábleme de usted coronel. No tuve la oportunidad de charlar tranquila ¿Desde cuando tiene el uniforme? -Preguntó Sara.
-Desde que tengo noción de las cosas, siempre recibí ordenes. Mi familia toda la vida fue bélica, todos con sus trajes de guerra. Muy pocos llegaron a la posición que estoy yo, coronel. ¿Y usted? ¿Como una jovencita terminó gobernando todo un país?
-Fue por necesidad. Mi padre había muerto y no se encontraba a la gente adecuada para dirigir Central City. Así que, los consejeros me formaron y aquí estoy. Es mi segundo mandato ya.
-Entonces ya tiene experiencia en esto... ¿Que estaba leyendo? Permítame un momento el diario... Ah... ¿Que opina de esto?
-No tengo comentarios coronel. ¿Que opina usted?
-No es malo ceder un poco, solo un poco. Si se deja bastante la pueden manejar a su antojo. En cualquier posición hay que mantenerse firme, lo digo por experiencia.
-¿Ya pasó por eso? -Sata tomó otro sorbo de vino.
-Una vez tuve que recurrir a eso, todos me hacían caso porque me tenían miedo. Tenía el poder suficiente para aplastar a cualquiera. Obtuve más enemigos que amigos. Excepto que, me gané su confianza, recurrí a los más necesitados para estar donde estoy.
-Criminales...
-Víctimas de la sociedad. No tuvieron la culpa de elegir lo que son, lo que se convirtieron. Políticos y senadores se reían adelante de nuestras caras, sabiendo todo lo que pasaba. Nadie hacía nada, hasta que aparecí. Sabía lo que me convertiría si trataba de pelear contra mis compañeros pero esto... Es el único modo que las personas entienden. -Bahamut alzó su puño cerrado por unos momentos. -Mandé a matar a mi comandante, puse amigos contra amigos, vi como mis compañeros de equipo trataban de matarme y todo eso, para que las cosas sigan iguales.
Sara al beber aquel sorbo de vino, se comenzó a marear, su cabeza daba vueltas y su estómago rugía de dolor. Supo que no tenía que tomar ese vino.
-¿Que... Me... Hiciste... Beber?
-Es un sedante, dolerá por unos momentos pero se te pasará. -Bahamut vio como la presidenta tocaba el botón de auxilio bajo el escritorio. -No morirás, te necesito para negociar con las demás potencias. Supe lo de ese botón, y me percaté de que nadie te salve. El régimen se a ganado más enemigos, y con las esmeraldas Chaos seré imparable.
Sara cayó al suelo bruscamente, tirando todo lo que había en el escritorio. La copa de vino chocó contra el piso, rompiéndose en pedazos y esparciendo el líquido. Bahamut veía como sus hombres entraban al despacho con los cañones de sus armas humeando y los guardaespaldas presidenciales con agujeros de bala en sus cabezas. Se acercó a la ventana y miraba como sus soldados aniquilaban a las fuerzas GUN por detrás, tomándolos por sorpresa. La gente que intentaba defenderse encantaba el mismo destino, la muerte.
-Señor, tomamos la GUN Fortress y Prison Island, también tenemos el control de las comunicaciones, Central City está tomada.
-¿Algo más sargento?
-Los exploradores del campamento capturaron a un equidna con un mensaje escrito, es una declaración de guerra, contra usted coronel. Lo encerramos en el campamento con algunos enemigos más.
-Iré por donde fue Shadow, notifiquen a Zero que se movilice. Tengo que ir a Sky Sanctuary.
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... Ahora...
Los guerreros equidnas apuntaban con las balistas a las poderosas naves que flotaban sobre el paraíso flotante. Knuckles daría la orden de atacar si Bahamut apenas mueve un brazo. Shadow y sus hombres buscaron mejores armas en el helicóptero para contrarrestar una posible ofensiva. Los rebeldes dentro del templo esperaban expectantes lo que sucedería, si escuchan disparos saldrían a defender el lugar.
-¿Como llegó aquí? -Vectorman preparó su cañón de energía.
-No lo sé pero tengo el presentimiento de que no va a terminar bien... -Brigitte apretó más el mango de la espada. -Lastima que mi armadura y mazo quedaron confiscados.
-Agradece que hay armas aquí. -Rouge me contestó.
-Podemos ganarles.
-Si con un ejército Sonic ¿Ves esas naves? -Espio miró el poder del coronel asomando apenas su cabeza.
-Derribé la Deathegg ¿Recuerdan?
-Pero Bahamut no es yo. Oh por supuesto que no. -Eggman reposó su cabeza en la lanza que agarró.
La tensión crecía en Sky Sanctuary. Todos tenían sus sentidos al máximo. Shadow intentó comunicarse con la base, nadie respondía. Pensó lo peor, Bahamut atacó Central City y al verlo aquí la victoria era suya. El coronel sólo tenía un objetivo en mente. Alzó su mano a lo alto con la palma abierta, pasaron unos eternos minutos... Y cerró la mano.
Las naves descargaban las balas y misiles sobre las chozas y casa del paraíso flotante. Los artilleros equidnas dispararan sus flechas y lanzas a las acorazadas naves de combate. Era como derribar una pared con algodón. El erizo oscuro con su unidad buscó una estratégica posición para derribar al coronel y su nave nodriza.
-Zero aquí Bahamut. Mata a todo lo que veas. -El coronel ordenó por radio.
El chacal con su espada traspasó por la espalda a un equidna que no tuvo tiempo en reaccionar. Todo el escuadrón ya estaba arriba. El objetivo era obtener las Esmeraldas Chaos como a toda costa sin importar lo que se cruce en el camino. Bahamut de un salto bajó hasta la batalla. Los guerreros rojos con sus lanzas afiladas se acercaban al coronel. De uno en uno caían con los movimientos de combate. Un cuello roto aquí. Un tiro en la cien por allá y un cuchillo en el pecho cerca suyo. Bahamut era imparable en la batalla.
-¡Hagan un bloqueo en la pirámide! ¡Protejan las esmeraldas!
Knuckles con su guardia personal corrían por el fuego hasta el edificio principal, las Esmeraldas Chaos ahora corrían gran peligro.
Los demás en el templo salieron a la batalla, los equidnas peleaban contra las fuerzas militares del régimen cuerpo a cuerpo. Los rebeldes vieron un flashback al ver todo el caos otra vez, la Masacre de Egipto se volvía a repetir. Rouge dirigió si vista a Knuckles que corría a la pirámide.
-¡Síganme! ¡Vamos a ayudar a Knuckles! -La murciélago blanca lideraba la escuadra, con los rebeldes, los Chaotix, los héroes hasta Eggman siguiéndole el paso.
Desde abajo, Nack tomaba licor en el campamento solo sin ningún chacal a su alrededor. Fue contratado para guiar al régimen a Sky Sanctuary, no para asesinar equidnas inocentes. De todas formas, al traer a Zero consigo, la matanza era inevitable. No quería mirar para arriba, tan solo los gritos que se escuchaban acercarse y apagarse cuando llegaban al suelo era suficiente.
Widowmaker se mantenía distante a la batalla, solo veía con la mira de su rifle como los equidnas eran aplastados por las armas. Era inútil con una lanza traspasar los chalecos de Kevlar.
Shadow veía como sus hombres caían con los disparos que impactaban en el pecho o en la cabeza, el único grupo en Sky Sanctuary con armas de fuego era también derrotado por la implacable fuerza del coronel. El erizo oscuro no tenía más remedio que pelear con violencia. Saltó de la barricada con una explosión detrás suyo que casi lo aniquila, y aterrizó en el medio de loa chacales y de los soldados. El que intentaba dispararle o clavarle un cuchillo era derribados en segundos, una pila de enemigos se formaba al rededor de Shadow y aumentaba el número tras oleadas y oleadas enemigas. Nunca en su vida como comandante recibió ninguna herida, el trabajo era peligroso si pero él se percataba de regresar vivo a casa, hasta ahora. Una espada rasgó su espalda lateral y horizontalmente hasta dejarlo en el suelo, con la sangre mezclándose con su pelaje negro. Zero lo atacó por detrás. Riendo se acercó al comandante y lo pateó en la cabeza.
Brigitte Lindholm se detuvo y a su alrededor, su mente le jugaba una mala pasada. El régimen volvía a aniquilar a inocentes que solo querían defenderse. Entre todo el fuego y el miedo, Bahamut la estaba observando. Podía dispararle con su pistola o arrojar su cuchillo pero prefirió pelear de manera justa. Él caminaba y de a poco aumentaba la velocidad. Brigitte se puso en una postura firme e inamovible esperando al juez que mandó a asesinar a su padre y su padrino tiempo atrás.
-Acabaré contigo... Acabaré con la guerra...
La pelirroja lanzó un grito de guerra al mismo tiempo que producía un espadazo. Al no tener su armadura, su escudo y su mazo la hacían más violenta. Bahamut aprovechó la ira de la joven, viendo que la impotencia la dominaba y no la mente.
-Eres igual que Torbjorn y Reinhardt, atacan y luego piensan.
-¡No los nombres!
Brigitte se abalanzó con la afilada punta de la espada. Bahamut desvío el arma blanca con su cuchillo y con el mismo atrapó el brazo de la pelirroja, dándole un cabezazo seguido de un gancho en la del estómago y una patada giratoria lanzándola contra una columna de ladrillos, derrumbándola y el techo se recayó encima.
-¡Brigitte!
El coronel escuchó pasos metálicos que venían hacía él. Vectorman lanzó una descarga de su cañón de energía en el pecho de Bahamut y éste gritó por el dolor y las quemaduras en su traje, su chaleco antibalas interior comenzó a calentarse por el calor del impacto.
-Eso es por todos, por Ian, por Efi, por Dva y por Conrad.
El orbot de preparó para otro disparo. Zero logró llegar a salvar al coronel, pateó el cañón y con su espada atravesó la cabeza de la máquina a una velocidad impresionante. Vectorman cayó al suelo con pesadez. Sus ojos amarillos empezaban a apagarse con cada segundo, hasta quedarse sin energías. Para no tener que preocuparse, el líder chacal con su espada destruyó la cabeza del orbot y todo lo que pueda tener una pizca de electricidad.
-¡¿Coronel está bien?! Su pecho, está rojo.
-¡Aahhh! No te preocupes Zero, ve a la pirámide, yo ya voy ¡Tráiganme otro chaleco!
Cada rincón del edificio principal se selló con puertas de piedra. Knuckles y su guardia junto con el resto se prepararon para defender el tesoro más preciado de Sky Sanctuary, las Esmeraldas Chaos. Cada uno se preparó para la última defensa. Eggman miró el reconocido lugar que tanto acechaba por un largo tiempo, ahora la ironía era defender lo que quería robar. Las esmerarlas yacían ahí, como reliquias poderosas, posadas en cajas de cristal con el mismo color de las pierdas y la más poderosa, la Master Emerald se encontraba en un altar en el medio, con antorchas y espejos que reflejaban la luz de la piedra en todo el interior, haciéndolo ver de color verde.
-¡Momento! ¿Donde está Brigitte y Vectorman? -El cocodrilo buscó con la mirada a los nombrados.
-¿No venían atrás nuestro? -Preguntó Sonic.
-Oh no... -Ana se sentó en el suelo.
-¿Que son idiotas? ¿Ahora que vamos a hacer? Solo queda ella y por cierto, no tendrías que estar aquí. -Rouge se puso delante de la egipcia.
-Hicieron todo por protegernos, ahora quiero devolver el favor. Todos aquí, hasta Sonic, Tails, ustedes Chaotix, Tú. -Ana levantó la vista para mirar a Rouge. -Knuckles hasta... Eggman. Si llego a padecer aquí, sepan que no caí por nada, hasta el último suspiro voy a pelear por los que quiero. Hasta los que están vivos y hasta los que no.
-Ana yo...
Eggman no pudo terminar de hablar, una de las puertas comenzó a templar. Del otro lado se oían fuertes voces y rugidos. Tras eso, un fuerte sonido. Después otro. Y el ultimo. Una explosión despedazó la puerta de piedra, rompiendo lo único que se interponía del enemigo y ellos. Entre la nube de polvo y humo, apareció una peligrosa oleada de chacales y soldados a todo o nada.
-¡ESCUDOS! -Knuckles ordenó la formación.
Junto a su líder, frenaron la embestida enemiga haciéndolos chocar contra los escudos de madera y pinchos. La fuerza ofensiva era mucho mayor, apenas ellos contaban con un grupo reducido de guerreros, el resto peleaba afuera o luchaban por respirar. Los chacales saltaron las lineas hasta llegar al otro lado. La resistencia bajaba a los fieros aliados del régimen con a puños y espadazos. Eggman veía como todos luchaban por su vida en este punto, no parecía que había otro dia para vivir. Hasta Tails y Charmy que eran los mas chicos repartían golpes como guerreros. El enemigo pudo derribar la estrategia del contrincante, las escopetas penetraban en la carne y escudos de los equidnas y los chacales hacían el resto.
-A un lado.
Bahamut llegó. Miró desde sus filas las Esmeraldas Chaos. Sus ojos se desviaron a la mayor. Sus globos oculares quedaron fascinados por cada rincón perfecto de la esmeralda y su luz verde.
-Quiero esa ¡Bájenla! Capturen a Ana y al que quede vivo, del resto me encargaré exclusivamente.
La batalla se esparció por todo el lugar. Todos contra todos. Bahamut caminó hasta su objetivo. Charmy junto con Tails fueron directo a pegarle. El cuchillo llegó hasta el corazón poniéndole fin a la abeja y de una patada directo a la cabeza lanzó al zorro contra la pared. Espio y Vector con sus ojos rojizos y furia en sus rostros fueron los segundos en atacar. Uno cayó al intentar pegarle, quebrándole la pierna seguido de un gancho en el cuello. El cocodrilo le mordió el hombro hasta llegar a los huesos y sentir la sangre del coronel en su boca. Vector dejó de morderlo hasta sentir el cuchillo clavándose en su espalda tres veces. Rouge y Knuckles juntos fueron por los flancos. Bahamut tomó una lanza del suelo y logró esquivar el ataque del dúo. Logró perforar el abdomen de la murciélago y con el otro extremo del arma, golpeó al líder equidna en la rodilla, para rematarlo con su cuchillo, cortándole el pecho seguido de un codazo en la nariz. Ana se puso delante de Eggman, era la que más causaría problemas.
-Okey, si lo pones asi.
Bahamut esperó el momento justo para tomarla. Esquivó los espadazos, golpes y patadas hasta que en un segundo, la tenía bajo su poder. Sacó una pistola de su cinturón y la colocó en la cien de la egipcia, todo esto al frente del doctor. Eggman ocultó su miedo, vio como un hombre acabó con sus amigos usando sus manos y el entorno. Bahamut era un hombre de temer. Con todo valor, alzó sus puños provocando que el dictador riera.
-¿Te acuerdas Eggman, cuando te dije que no hagas una estupidez? Me refería a esto.
Sacó la pistola de la cien de Ana y apuntó a la cabeza de Eggman. Una estela azul pasó por el medio de ellos, Bahamut sintió calor en el brazo izquierdo donde tenía su pistola... Y su mano. Sonic a la velocidad que iba, logró arrancarle su extremidad. La sangre comenzó a brotar como una fuente de agua. El coronel además de esa herida en su pecho, contaba con una mano menos. Zero siguió las ordenes dadas, noqueó a una desprevenida Ana y luchó contra el erizo azul, logrando tajarle el tendón de su pierna.
Eggman tenía una única oportunidad de acabar con todo. Bahamut estaba herido y arrodillado. Sacó la pistola de la mano y la cargó, lentamente apuntó a la cabeza del oponente. Las bestias heridas aún siguen siendo peligrosas, como su última carta bajo la manga, lanzó su cuchillo clavándose en su abdomen. Eggman nunca fue herido de esa manera, logró sobrevivir explosiones, caídas y golpes pero un cuchillo, que cortaba su carne y el filo empapándose de su propia sangre, era nuevo para el. El doctor cayó rendido al suelo aún consciente de todo, su cuerpo se sentía caliente y débil a la vez. Con las fuerzas que le quedaban, observó como el régimen se llevaba la Master Emerald, aniquilaban a los equidnas restantes y se llevaban a Ana y a Sonic, éste aún queriendo pelear sin una pierna bien. Lentamente Eggman, cerró sus ojos.
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Continuará...
