¡Hola a todos! Les traje otro capítulo sacado recién del horno! Uf! Ya no falta nada en terminar con esta historia, quedan dos capítulos más! Gracias a todos los que disfrutan de este fic como yo al escribirlo.
Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.
Disfruten del capitulo!
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Capitulo 14: Yo soy el jefe
Ana despertó bruscamente. Sus muñecas estaban sujetadas con grilletes y cadenas, amarradas a una viga de madera. Su cuerpo se sentía débil como si la hubieran molido a golpes para que de ninguna manera escape. Miró a su costado y Sonic estaba de la misma manera, excepto que el grillete sujetaba su pie sano.
Las cortinas de corrieron producto por los brazos de soldados, que después de ellos, Bahamut vendado y sin nada en su torso ventilando las heridas de la batalla de Sky Sanctuary. Su capa tapaba el brazo donde el erizo azul a la velocidad de la luz, le arrancó la mano. Sus hombres se pusieron detrás de él y éste miró a sus prisioneros. Sonic intentó levantarse, no le importaba que un tendón de su pierna esté cortado, quería levantarse y seguir peleando.
-Debo decir, que realmente eres insistente erizo . -Bahamut sacó la capa de su brazo. Una garra metálica, afilada y de tres pinzas, cubría casi todo su brazo, con cables conectados a su cuerpo y su sangre pasaba por el interior. Las afiladas garras eran tan largas que hasta se podía usar como un soporte, pero Bahamut no quería ensuciar con tierra su nueva y avanzada extremidad. -Vamos a ver si sigues así.
-¿Que vas a ser con eso? -Sonic trató de controlar su respiración.
Bahamut no le respondió. Caminó hacia ponerse a centímetros del rostro de Ana, que al igual que el erizo azul, estaba asustada por lo que iba a ser con la garra.
-¿Recuerdas ese hoyo en el cielo? , ¿Por donde tú y tus amiguitos se escaparon? Ahora quiero preguntarte Ana... ¿Donde está el resto?
-¿Hablas de Brigitte y Vectorman? Los mataste Bahamut ¿Eres idiota?
-Dices otra palabra mas erizo y te mataré. -Bahamut apuntó con sus garras.
-Atrévete si te animas... Idiota.
-... De acuerdo... Muchachos, sosténganlo.
Los dos soldados dejaron sus armas y fueron a sujetar a Sonic como el coronel ordenó. Uno lo tenía de los brazos y el otro de las piernas. El erizo azul luchaba y pateó al que quería no logrando detenerlo. Ambos soldados lo tenían bajo control. Bahamut se colocó al frente de Ana y al mismo tiempo alzó su pie y abajo, se encontraba la rodilla de Sonic.
-Si no quieres que le quiebre cada extremidad a este charlatan hasta romperle el cuello, contéstame esto Ana ¿Donde está el resto de la resistencia?
-Ana mírame... -Pidió Sonic. -No sé de que está hablando, pero por el bien de esas personas... No se lo digas.
-Si me dices Ana, los dejaré vivos.
-Puf por favor... ¡AAAAAHHH!
Bahamut quebró su pierna. El erizo azul gritaba haciendo reír a los soldados que lo sostenían. Ahora además del tendón, tenía una pierna sana, por ahora. Nuevamente el coronel alzó su pie y apuntó a la otra rodilla. Lo único que mantenía vivo a Sonic además de sus amigos, era correr y ahora un dictador le estaba arrancando la vida lentamente. Las lagrimas salían de sus ojos, recorrían todo su rostro hasta terminar en el suelo.
-Ana dímelo o seguiré hasta matarlo.
-¡Ana no¡ ¡No le digas! ¡POR FAVOR! ¡AAAAHHH!
-¡EN EL CINTURÓN DE ASTEROIDES! Están ahí, están escondidos. Están en el cinturón de asteroides... Bahamut... No le hagas nada... Para... Por favor...
Sin más nada que hacer, Bahamut salió de la tienda junto con sus soldados que giraban la cabeza hacia atrás para ver como Sonic lloraba en silencio por sus piernas. Ana se movió como un animal al no poder hacer nada para salvarlo, lanzado gruñidos, gritos y sollozos. Sin mirarla, el erizo azul le habló.
-Por favor dime Ana... ¿Viniste acompañada... Además de Vectorman y... Brigitte?
-... Si... Nosotros vinimos a explorar este planeta y el resto se quedó en una nave... Era mejor si nos atrapaban por separado... Que todos juntos... Ahora lo arruiné... ¡Pero no quería que te mataran!
-En tu lugar no hubiera hecho lo mismo... Pero te entiendo... Con el tiempo, si es que vivo... Correré otra vez... Otra vez... Otra vez... Otra vez...
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Nack terminó su cuarta botella de licor. Todos esos gritos, esos equidnas que saltaban de Sky Santuary para no morir por las manos del coronel que preferirían que el suelo sea su verdugo, todo eso le remordía su mente. Sabiendo que algo malo pasaría si guiaba a Zero y su cobarde escuadrón de asesinos, pero no supo que llegarían tan lejos. Desde su tienda pudo oír los gritos de dolor del erizo azul y la impotencia de la mujer del parche en el ojo. Eso sumó más a su cabeza. Lo único que pudo sacarle una sonrisa es ver a Widowmaker entrando, con sus largas y atractivas piernas hasta tenerla sentada a su lado. Ella soltó un suspiro sabiendo lo que tuvieron que ver y escuchar.
-¿Sabes? -La francotiradora habló levemente. -Algunas cosas pueden ser evitadas, como un robo o un infarto, incluso una muerte. Pero estas cosas aunque hagas todo lo imposible, sucederán. También pensé que Ana o ese al que llaman Knuckles serian más inteligentes... Pásame la botella... Mmm está rico.
-¿Crees que... Bahamut pudo ahorrarse esas balas que gastó en civiles?
-No. Por supuesto que no.
-¿Que hará con la Master Emerald?
-La llevará a Central City... Con respecto a tu paga, ordené que te dieran un Jeep y dentro del maletero hay monedas de oro. Tengo que irme con él, soy la guardaespaldas personal del coronel.
-Okey...
Widowmaker se levantó hasta la salida de la tienda. Esperó una despedida como suele decir Nack pero no dijo nada. Ella se detuvo apoyando su espalda en la vara que mantenía la tienda firme, hasta que la comadreja alzara la vista.
-Oye Nack, el Jeep está estacionado lejos del campamento. Si quieres tómate el tiempo que quieras para irte. Con respecto a Sonic y Ana, cuando me vaya con Bahamut, los ejecutarán.
-¿Y los demás prisioneros?
-¿Piensas que Bahamut desaprovecharía unos soldados como esos?
-¿Porqué me dices eso? Widowmaker, no estoy lo suficientemente ebrio para deducir que quieres que haga algo.
-Estoy segura que nos iremos a las nueve de la noche, los guardias se van a poner a cocinar y no prestarán atención a las cercas. Sabes a lo que me refiero... Creo que mejor preparo mi bolso y creo que tú tambien... Adiós Nack.
-... Adiós...
Widowmaker miró por arriba de su hombro y le guiñó un ojo. Ya tenía en claro lo que planeó, al no poder hacerlo ella, lo tendría que hacer él. Ahora necesitaría tomar un poco más de licor para tener valor. Bahamut no duraría en ejecutarla si ayudaba a los prisioneros a escapar y sería la primer sospechosa ¿Quien quedaría? Había mucha mas gente y Nack era el que menos corría riesgo. Muchos equidnas han muerto y quien sabe cuantos asesinó el dictador en su dimensión. Con litros y litros de alcohol en su sangre, aún podía oír los gritos desesperados de esas víctimas inocentes. Y si salvar a Sonic y Ana ayudaría a apagar esas voces, lo haría.
Eran las nueve y un minuto, la Master Emerald fue puesta en la caja de un camión blindado escoltado por motocicletas y con Bahamut a la cabeza con su Jeep y Widowmaker cuidando su espalda. ¿Donde estaba Zero? Ni siquiera había chacales en el campamento, seguramente se adelantaron a Central City. Nack esperó hasta que el coronel deje el lugar y vaya tras los prisioneros antes de que los ejecuten. Se movía de arbusto en arbusto. De árbol en árbol hasta llegar a la zona roja. La torre con los focos alumbrando pasó por encima de él, suerte que se escondió entre la tierra removida. Se acercó hasta la cerca y con sus dientes partió el alambre. Tardó minutos y lentamente pasó al otro lado.
-Si llego a sacar al erizo y a la vieja, pondría en riego a los demás prisioneros... Sería mejor si pongo las cosas interesantes.
Nack se acercó hasta las celdas de los prisioneros. El resto de los soldados se encontraba comiendo, ni siquiera se molestaron en dejar a un grupo de chacales para que olieran a posibles intrusos. Entre los agentes GUN también había civiles hasta jóvenes y para sorpresa de él, pudo reconocer a una erizo muy familiar. Widowmaker tal vez no quería preocuparlo mas de lo que ya estaba. Ahora además de dos, tenía que rescatar a cientos.
-No puede ser... ¿Amy? ¿Que mierda hace aquí?
Nack de vez en cuando iba a su tienda de pasteles a comprar porciones de tarta de frambuesa, como provisiones para las aventuras que tenía. El rostro de ella se notaba decaído y pálido. La comadreja pudo deducir que además de su tienda, perdió algo más importante para ella.
-Pzzzt Amy... Hey pzzzt... Amy... Aaamyy... Okey...
Amy Rose vio que una piedra aterrizó frente a sus pies. Luego otra más. Miró de donde vino y también se asombró al ver a Nack escondido entre dos cajas y alzando las manos para que no haga movimientos bruscos. Los demás prisioneros también lo vieron y mantuvieron una postura calma. La comadreja miró a ambos lados y se lanzó, rodó por el suelo y se levantó atrás de una columna. La erizo también se acercó lentamente donde estaba él.
-¿Que estás haciendo Nack?
-Como dicen todos: "Hago lo correcto". Escucha Amy pero escucha bien... Tienen a Sonic y a una mujer en una tienda.
-Sonic...
-Si está vivo pero bueno, eso no importa ahora. Toma mi revolver, guárdalo y espera la señal. Diles a todos que se preparen... Ahora regreso.
Nack hizo los mismos movimiento para regresar a las cajas. Eran un poco más de las nueve. Con sigilo se acercó a la tienda donde se encontraban los dos objetivos principales. Aún no habían sido asesinados, se podía escuchar la respiración agitada del erizo. Usando otra vez sus dientes logró entrar por la parte trasera de la tienda.
-Oh rayos...
Nack no podía quitar los ojos de encima a las piernas rotas y ensangrentadas de Sonic, no podía correr. Estaría quiero para siempre. Ana por otra parte logró despertarse, viendo como la comadreja sacaba el grillete al erizo.
-Tú... Tú nos perseguías por Ice Cap... ¿Que haces aquí?
-¿Conoce a Widowmaker? Bueno... Además, esto lo hago por ella. Lamento mucho nuestras diferencias pero ahora es momento de escapar.
Nack luego de liberar a Sonic, se acercó a Ana. Acercó una silla y con el mismo alambre que usó, liberó a la egipcia. Sus muñecas estaban rojas y su cuerpo adolorido. Con dificultad logró ponerse de pie.
-¿Ahora... Que sigue?
-Escucha, a unos metros hay un alambrado, tiene un agujero donde entré ¿Puedes llevar a Sonic? -Ana asentó a la pregunta de Nack. -Bueno, Widowmaker me dio un Jeep como pago, mételo dentro y espéranos.
-¿Espéranos? ¿Quien más está?
-Ve vamos, si no regreso puedes irte a Sky Sanctuary.
Ana no sabía si confiar en él, pero era mejor que morir encadenada. Alzó al erizo azul diciéndole que no haga ruido y junto con Nack salieron. Si quería liberar a todo un campamento, tenía que hacer un show de luces. Ya separado de la mujer y Sonic, la comadreja se escabulló hasta el almacén donde era custodiado por somo dos guardias. Tomó prestado varias armas y granadas. Se acercó a los barriles de combustible y encendió una mecha. Tenía por lo menos cinco minutos para llegar a las celdas.
-Mmm ¿Y esa arma?
Nack divisó una metralladora que vio pocas veces y no usó. Se utilizaban arriba de torres o de personas fuertes por el peso del riel, la cámara y las balas. Ahora era el momento de usarlas.
Amy y el resto de los prisioneros vieron metralladoras y granadas siendo lanzadas a ellos, era momento de pelear por la libertad. Una fuerte explosión destrozó gran parte del almacén esparciendo bolas de fuego por todo el campamento expandiendo el caos. Los GUN sacaron loa seguros de las granadas y las arrojaron a la puerta de la celda, que por las explosiones fue derribada. Los prisioneros al grito de batalla salían en manada.
Civiles, las fuerzas GUN sobrevivientes y el régimen iniciaron una sangrienta pelea. Al ser pocos los que tenían armas de fuego, Nack y la pesada metralladora Gatling en su poder era el encargado de equilibrar la balanza. Ubicado en el incendiado techo del almacén, él destruía y eliminaba al enemigo. El francotirador a su izquierda cargó su rifle y apuntó directamente a la cabeza y fue la suya que voló en pedazos, Amy desde desde abajo con el revolver eliminó al verdugo de Nack.
-¡Amy! ¡Diles que salgan de aquí! ¡Que roben los vehículos!
La erizo rosa siguiendo las palabras de Nack, dijo lo que había escuchado. Los prisioneros robaron Jeeps hasta vehículos blindados por si la batalla se extendía en la fuga. La comadreja voló el resto de los transportes hasta vaciar el cargador de la Gatling. Ya los prisioneros liberados, se escapó del incendiado campamento y los soldados restantes disparaban a los prófugos sin salir del lugar. Después de esa batalla, se concentraron en apagar el fuego y notificar al coronel.
Ana esperaba a Nack afuera del Jeep mientras Sonic ya con sus piernas vendadas dormía por todas las energías gastadas en intentar escapar. A la egipcia le pareció extraño ver que uno de sus perseguidores esté ayudando a escapar. Tal vez entró en razón y notó las verdaderas intenciones del coronel Bahamut, las posibilidades podrían ser muchas. Entre la niebla de la noche, sintió los motores de vehículos acercarse a su posición. Era verdad, aquella comadreja trajo los prisioneros del campamento, muchos no lograron sobrevivir pero salvó los suficientes. Ayudándose con Amy, Nack se acercó hasta Ana.
-Tenemos que... Regresar a Sky Sanctuary...
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Tres semanas después...
Ivo Robotnik despertó con las nubes pasando lentamente junto con el viento. También se percató de que se encontraba acostado en agua, que como un espejo, reflejaba el cielo azul. Era como caminar entre las nubes. Ivo se levantó y no sintió ningún dolor en su abdomen. Ni siquiera había herida o cuchillo. Al sentirse curioso, caminó y caminó por ese relajante lugar. Una figura familiar pudo divisarse a lo lejos. Como él, era calvo y tenía bigote como todos los Robotnik solían tener. Además, llevaba puesto un elegante traje blanco acompañado por una chica de pelo dorado vestida de igual manera. Ivo se quedó quieto al verlos y lentamente se acercó a ellos.
-¿Abuelo...? ¿Prima...?
-Hola nieto. -Gerald Robotnik le contestó. -Tanto tiempo sin verte.
-Hola primito... -Saludó Maria con una alegre sonrisa.
Ivo expandió sus brazos para abrazarlos pero como un espejismo no pudo. Intentó nuevamente pero la respuesta era la misma.
-¿Estoy muerto?
-Claro que no Ivo, todavía tienes mucho por delante.
-¿Y que haces aquí?
-No está nada mal escuchar un consejo de un viejo sabio, además quería verte.
-Y yo a ustedes... Abuelo, tengo miedo... Bahamut es mas fuerte que yo... Y si llegamos a enfrentarlo, no podremos ganarle... No puedo ganarle... Tú enfrentaste un ejercito solo sin nadie... No soy como quería ser abuelo... No soy lo suficientemente fuerte como tú...
-Por supuesto que no Ivo. -Gerald Robotnik se acercó a su arrodillado nieto donde lo miró con orgullo, sabiendo todo lo último que hizo. Soltó un pequeño bufido y miró al cielo unos instantes, para luego mirarlo. -Eres mucho más fuerte que yo.
Su nieto alzó la vista. Gerald tenía razón, todo lo que hizo era muestra de valor. Arriesgó su vida al salvar a los rebeldes en varias ocasiones, enfrentó cara a cara aunque las circunstancias no le favorecían al dictador de un mundo agonizante, todo con sus manos.
-Recuerda Ivo, los Robotnik tenemos un lema: Nunca nos rendimos... Bueno querido nieto, es tiempo de despertar.
-Pero no los podré volver a ver ¿O si?
-Primo. -Maria habló. -Estaremos siempre a tu lado y allí afuera tienes más gente que te espera... ¿Saludas a Shadow por mí?
-... Si prima.
-Ivo, es bueno verte convertirte en hombre. Ahora... Es momento de despertar...
Gerald acercó su mano a los ojos de su nieto y la oscuridad apareció...
Eggman despertó boca arriba, con la luz del Sol entrando por una ventana. Miró su cuerpo y una venda cubría la herida en su abdomen. Aún podía sentir ese cuchillo incrustado en su carne pero agradecía seguir vivo. Se levantó de la cama y se acercó a la puerta. Sky Sanctuary se reconstruía como un pájaro de fuego renaciendo de las cenizas. Equidnas residentes del lugar y otros limpiaban las calles y seguían atendiendo heridos.
-¿Eggman? ¡Estás bien!
Brigitte se acercó hasta él y lo abrazó. Aún herida logró mantener si fuerza. Esa muestra de afecto hizo que Eggman se sorprendiera.
-Ups perdón... -La pelirroja se apartó. -Me agrada verte bien gordito.
-Y a mi tambien Brigitte... ¿Quien más sobrevivió?
-Knuckles está quejándose porqué ahora está con bastón. Apenas puede caminar. Vectorman y Charmy... Ellos...
-Oh lo siento mucho...
-Los demás están bien, también está ella.
-¿Ella? -Eggman preguntó.
-Ana... La trajo Nack ¿Puedes creerlo? También trajo a Sonic y unos prisioneros. También vino una loca, no la podíamos separar de Sonic jaja fue gracioso como la agarraron, eran cuatro equidnas incluyéndome... Ven, sígueme.
En una tienda, se discutía un asalto a Central City con los aliados. Solo uno pudo lograr llegar, Julie Su, la prima de Knuckles, fue la única que recibió el mensaje. El comandante Shadow miraba el mapa en la mesa, los espías lograron localizar el transportador dimensional y la Master Emerald que sería la principal fuente de energía. Bahamut bloqueó muy bien todos los accesos a la ciudad incluso las entradas del Palacio Presidencial, y si llega a ver un ataque, será repelido. Knuckles ni siquiera con sus tropas restantes lograrían pasar un cuarto de Central City.
-¿Y los demás que esperan para atacar? -Preguntó Nack al resto.
-Bahamut ataca usando su cabeza y sabiendo que tomó Central City y sus aliados intentando una ofensiva, ten seguro que no lograremos recuperarla. -Ana dio su opinión.
-Mis hombres podrían penetrar apenas sus lineas pero no lograremos superarlo. Gente de Chun Nan y de Spagonia se ofrecieron y ni con monjes ni estudiantes podemos vencerlo. Todavía estamos esperando que vuelva Tails con la armada y la caballería de Soleanna. -Julie Su se mordió sus labios al ver ninguna posibilidad de victoria.
-Bahamut espera un ataque masivo ¿Y si le traemos lo contrario? Si un puñado le causa problemas, podría mandar a toda su fuerza y dejaría vulnerable un acceso. Se mandaría un escuadrón a que penetre otros. -Shadow con su dedo índice marcó las entradas Oeste y Este. -Podríamos volar las barricadas y los aliados harían el resto pero si llegan o no, depende de todos nosotros la victoria.
-Ten seguro que tendremos ayuda. -Nack recordó a la francotiradora. -Oh miren quien llegó ¿Que tal Eggman?
-Nack, Shadow, Knuckles, Julie Su... Ana.
-Hola... Eggman.
Los demás veían como el doctor y la egipcia no dejaban de verse, que fue por unos minutos.
-Vaya esto... Es incómodo... -Murmuró Nack y el resto lo miró por segundos.
-De acuerdo entonces el plan es el siguiente: Marcharemos hasta Central City, atacaremos la barricada del Sur mientras un equipo luego dividiremos los grupos...
Shadow continuó explicando la ofensiva. Knuckles invitó a Eggman a hablar en privado moviendo ligeramente la cabeza. Ambos llegaron hasta la pirámide, donde concluyó la batalla. El líder equidna se sentó donde solía estar la Master Emerald respirando hondo. Aún se podía oler esa sensación de derrota en el aire. Eggman se apoyó en la pared hasta que el equidna habló.
-Eggman, estamos a punto de volver al juego. Ahora somos nosotros los que atacaremos... Sé que todo este tiempo fuimos enemigos, peleamos hasta el cansancio, hiciste que peleara contra Sonic en ocasiones. Eso no importa ya, ahora mas que nunca... Necesito tu ayuda. -Knuckles detrás suyo, sacó la Esmeralda Chaos roja, sabiendo que además de él, Eggman sabía usar ese infinito poder. -Te entrego esto en señal de paz. Bahamut es el enemigo y tanto tú como yo, queremos vencerlo. Úsalo con sabiduría.
Ese encuentro con Gerald Robotnik no fue casualidad, el anciano tenía razón, Eggman aún tenía mucho más que hacer. Lentamente se acercó a su ex rival, extendió su brazo y tomó con la mano la Esmeralda Chaos, que brilló en un tono carmesí entre sus dedos. Como científico nunca creía en el destino, uno construye su camino. Pero todo esto pasaba por algo, tal vez sea el Universo o como llaman los demás, el destino.
La cruzada daba inicio. Shadow, Julie Su y Knuckles iban al frente de su ejército compuesto por equidnas, agentes GUN, civiles voluntarios hasta Amy, Nack y Ana, siendo ella la que conocía mejor las estrategias del coronel. Antes de irse, ella regresó ante la presencia de Eggman.
-Si no llega otra oportunidad de vernos... Quiero que sepas... Gracias...
Ana sin previo aviso besó su mejilla, poniéndolo ruborizado y haciendo reír a los que vieron eso. La comadreja silbó y apenas Eggman lo miró, arrojó las llaves del Jeep.
-Escuché que tienes una guarida. Adelántate y escucha bien galán ¡No nos falles!
-Suerte...
Ana regresó a las filas junto con el ejército. Eggman se percató de que no iría solo a su guarida. Brigitte Lindholm se ofreció sola y sin preguntarle a acompañarlo.
-¿Vamos? Seré tu escudo Eggman.
Habían tardado en llegar dos dias en el Jeep. Ocultaron el vehículo com arbustos y ramas como lo habían hecho con el Tornado. El avión no se encontraba donde lo dejaron, tal vez Tails pasó por aquí y así querían mantener esa idea. Eggman y Brigitte entraron a la guarida secreta. Todo estaba intacto excepto por el polvo.
-Brigitte ¿Ves esa lona? Sácala.
-¿No era éste tu trabajo secreto? -La pelirroja se acercó y con sus manos destapó el trabajo. Se quedó unos instantes mirando el invento. -Oye ¿Porqué este robot se parece a Sonic?
-Si sabes programar te recomiendo que lo reinicies, si lo prendes te mataría. Ahora vuelvo, construiré tu armadura rápido.
Eggman fue directo a su taller, solía guardar piezas usadas de anteriores maquinas para restaurarlas o ver sus fallas. Sacó de cada robot pedazos de metal y comenzó a forjar una armadura para Brigitte. El proceso llevaría horas, tiempo suficiente para hacerse una para él. El antiguo traje que usó Gerald Robotnik en las campañas militares aún reposaba junto con la foto de el y sus dos nietos. Eggman se lo quedó viéndolo, si el traje pudiera hablar, narraría todas las victorias que presenció. Tomó la foto viendo a su abuelo y prima. Nunca se sintió tan motivado.
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Eggman sacó la vieja armadura y comenzó a restaurarla. Actualizando mejoras, poniéndole la capa vieja que solía usar para jugar cuando era chico. La pintura se encontraba gastada por el paso del tiempo y pensó usar un color específico. Los equidnas que tanto asesinó indirectamente por conseguir las esmeraldas merodeaban su conciencia. Ahora ellos lo protegieron, ahora tendría que ser él, el que los protegiera. Agarró la pintura roja y empezó a pintar. Luego sacó la Esmeralda Chaos que Knuckles le entregó. Con cuidado la introdujo el la ranura del pecho y el traje rojo se activó.
Brigitte escuchó pasos que se acercaban a ella, al darse vuelta se topó con una sorpresa. Eggman con su armadura de combate y la esmeralda brillando en su pecho y un recuerdo en su mano, salió decidido a luchar por los equidnas, por su amigos y por la memoria de su familia.
-Brigitte... Es momento de hacer algo bueno...
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Continuará...
