¡Holaaa! Les traje el penúltimo capitulo! Disfrútenlo con todo, se recomienda leerlo con algo para comer.
Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.
Disfruten!

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Capitulo 15: Bahamut

Knuckles el equidna, al frente del ejército con sus dos pares Shadow y Julie Su, miraban fijamente al ejército ocupante. Como había deducido el erizo oscuro, la mayoría del enemigo se encontraba adelante de ellos, todos para repeler un puñado de personas intentando recuperar una ciudad. La mañana era gris, gotas caían del cielo hasta todos sus cuerpos. Una lleve llovizna dificultaba la visión de ambos bandos. Los chacales trepaban la barricada y los tanques desplazaban los autos envueltos en llamas en su andar. Desde el Palacio Presidencial, el coronel Bahamut tenía vigilado cada acceso de la ciudad por las cámaras de seguridad y sus operarios. Se percató de un terrible error que nunca hay que olvidar: No hay que dejar nada en el campo de batalla. Aún sentía esa mordedura del cocodrilo en su hombro y la falta de una mano. Ahora era momento de retractarse de su falla.

Zero al ver a Shadow y al traidor de la comadreja y la egipcia rebelde en las filas, se limitó exclusivamente en ser él quien sea lo último que vean. Sus chacales, soldados y los tanques avanzaron por la ordenó del mercenario antropomórfico. Knuckles y Julie Su miraron al cielo gris con sus ojos cerrados y al unísono pidieron apoyo espiritual.

-Pedimos a Tikal y a nuestro linaje que nos den fuerza... Ayúdenme y ayúdennos y acompáñenos en este dia gris... Firmes y victoriosos... Equidnas por siempre...

-Por Fareeha... Por la familia... Por el hogar. -Ana cargó su metralladora.

-¡ADELANTE!

Shadow se lanzó primero y luego los siguieron los demás. Los vehículos de asalto y tanques robados cubrían con fuego el avance. Zero junto con sus pares se acercaban con rabia al enemigo con la artillería pesada de atrás, disparando sus cargas. Los ejércitos chocaron. Una carnicería empezó. Cuerpos y extremidades volaban por los aires. Los gritos envalentonados y despavoridos llenaban el ambiente con terror y pasión.

-¡Tenemos que destruir sus tanques! ¡Nos están despedazando! -Knuckles atacó y contraatacó a una embestida enemiga.

-¡Yo me encargo!

Nack tras decir eso con la compañía de Amy y su nuevo martillo se movilizaban entre las filas. Disparando y golpeando habían llegado a las líneas enemigas con la ayuda de equidnas y agentes GUN. La muerte podría llegar de cualquier dirección. Nack sabía cuidarse de ser herido en peleas de bar o en sus aventuras pero esto es una guerra. Un chacal se lanzó sobre él intentando clavar las afiladas garras en su cabeza. Amy logró salvarlo dando un certero golpe al chacal dejándolo inmóvil en el suelo. Estando vivo, siguieron movilizándose a los vehículos militares.

-¡Granadas!

La comadreja recibió las cargas explosivas y las colocó en el cañón del tanque, la empujó hacia dentro y saltó a su seguridad. El vehículo explotó desde adentro dejándolo fuera de combate. Tendría que repetir la secuencia varias veces y con buenos guerreros cuidándole las espaldas lo lograría. Tras una pérdida, el número de tanques enemigos se duplicaba. Nack sonrió al ver que las cosas se ponían mejor.

Zero entre la batalla logró divisar a la rebelde. Quería tener la confianza del coronel Bahamut por siempre y matando a Ana sería su carta de presentación. El líder chacal corría con su espada ultimando al que quería frenarlo. El erizo oscuro fue el que logró derribarlo. Cara a cara Zero el chacal y Shadow el comandante resolverían una cuenta pendiente.

-Debiste matarme en Sky Sanctuary.

-Eso es lo que voy a terminar.

Zero se lanzó con rabia al erizo oscuro. Este logrando esquivarlo contraatacó con una patada seguido de tres golpes, dos de ellos certeros. Sacado de sus casillas, el chacal logró herir a su formidable oponente el brazo que usó para defenderse.

-Eres un idiota al venir sin armas a una guerra, pensé que eras la definición de excelencia Shadow. Ahora veo que sangras, igual que todos.

Zero continuó lanzando espadazos sin parar a su contrincante que aún herido, seguía peleando.

La victoria les sería difícil conseguirla, el régimen avanzaba con sus tanques ahora con doble cañón y las naves para poner fin al ataque. Nack ni siquiera logró destruir más tanques con Amy y demás, la fuerza con las que los repelieron era brutal a tal punto de que él y ella se ayudasen mutuamente a regresar a sus filas con la ayuda de los demás aliados.

-¡Knuckles! ¡Nos están flanqueando por los dos lados!

-¡Dile a tus chicos que aguanten! ¡Iré al flanco derecho!

-¡No lograré acercarme primo!

Julie Su y sus fuerzas eran aplastadas por las orugas de los tanques. Las bombas caseras podrían destruir los engranes pero aún así la torreta seguiría bajando el número de equidnas.

Ana volvía a revivir un flashback, todos sus compañeros morían en combate, intentando frenar al régimen del coronel Bahamut y su implacable poder. Veía al frente como equidnas, soldados, personas, amigos y héroes resistían hasta el último aliento para seguir luchando y volver a casa con vida. Un milagro sería la única salvación.

Desde los cielos, una estela azul traspasó las naves haciéndolas caer envueltas en fuego al campo de batalla, y esa misma estela penetró el poderoso blindaje de los tanques, estallándolos y convirtiéndolos en inútiles aparatos de ataque. Lo que equilibró la batalla, aterrizó en el medio de los frentes, en una nube de polvo y humo. Amy logró reconocer esas púas azules pero ¿Desde cuando Sonic tiene los ojos rojos? Esos orbes carmesí hicieron que los chacales y soldados se quedaran en alerta.

-Ese no es Sonic ¿Quien es? -Nack se lo quedó viéndolo. -Es de... Metal.

-¿Quien crees que toda su vida... A querido superar a Sonic? -Knuckles sonrió al saber quien vendría.

-Eggman... -Murmuró Ana.

La tierra comenzó a temblar. Desde el horizonte se avecinaban a todo galope la incontable caballería de Soleanna lideradas por la soberana de esas tierras. Por los mares la armada se acercaba con sus buques de guerra asediando con el fuego de sus cañones al ejercito enemigo. Por los cielos, del avión carmesí de Tails que sobrevolaba la batalla, saltaron dos figuras hasta el suelo, esparciendo el polvo y humo. Junto a Metal Sonic, Brigitte Lindholm con su traje de combate, encendiendo su nuevo escudo de energía y preparando su reluciente nuevo mazo, y Eggman aprovechando al máximo la Esmeralda Chaos en su traje, dotándole de poder ilimitado, y junto con su robot y su compañera, se lanzaron a la batalla. Entre la caballería aliada, Shadow reconoció a Omega, Knuckles a los expertos en velocidad Babylon Rogues y Amy a un enorme gato uniéndose a la recuperación de la ciudad.

-¡Shadow ordena el avance! -Le gritó la comadreja cargando su revolver.

-Podríamos ganar... ¡El que quiera pelear, Sígame!

El erizo oscuro con su gente apoyó el avance al igual que los primos equidnas. Todos unidos lograron a Zero y al régimen a retroceder. Los aliados lograron entrar a Central City.

Desde el Palacio Presidencial, Bahamut no logró ver esa derrota. Fue la primera vez que vería a sus fuerzas retroceder por miedo. Se sintió decepcionado por su aliado chacal que también logró verlo por las cámaras de seguridad, como retrocedía con su gente, pero era entendible.

-Debí haber probado el transportador dimensional antes... Escuchen. -Bahamut miró a sus guardia personal. -Donde vean a alguien sin nuestro uniforme, mátenlo... Y tú Widowmaker.

-Si coronel.

-Las negociaciones terminaron, mata a Sara, me iré al techo, yo mismo encenderé el transportador. -El coronel le entregó el rifle.

-... Como ordene, coronel.

-Es hora de nuestra jugada final, destruyan todas las computadoras y cada rastro de nuestra información. Que no quede nada.

El coronel Bahamut y Widowmaker tomaron caminos diferentes, se separaron en el pasillo con su objetivo en mente.

La francotiradora abrió la puerta viendo a la presidenta atada en una silla, de manos y pies sin la posibilidad de escapar. La rehén despertó y veía como la mujer morada se acercaba con un cuchillo y nuevamente comenzó a luchar por su vida.

-Por favor no me mates, tengo mucha vida por delante, no detente por favor no no no... ¿ ... ?

Sara quedó anonadada al ver que el cuchillo cortó las gruesas cuerdas que la impedían escapar. Widowmaker guardó su arma blanca y la ayudó a que se ponga de pie.

-Escúchame ¿El baño tiene acceso a las alcantarillas?

-... ¿Que?

-¿TIENE O NO?

-Eh eh si si tiene.

-Sígueme Sara.

Widowmaker sujetó su mano al brazo de la presidenta y sin detenerse logró llegar al baño. Los pasillos estaban infestados de hombres de Bahamut. Tenían la guerra a su favor, los aliados ya habían rodeado el palacio presidencial. Los guardias estarían mas concentrados en ellos que en ellas. La francotiradora de una patada abrió la puerta y con su rifle inspeccionó la zona. Tras no encontrar a nadie, comenzó a romper un inodoro con la culata y con sus pies logrando hacer un agujero, dando así a las cloacas.

-No hay nadie ¡Entra! Ahora escúchame Sara, tendrás que ser muy valiente para saltar ahí.

-Oye, prefiero que me mates a que tirarme ahí abajo.

-No hay opción.

-¡No espera! ¡Aaahhh!

Tras lanzar a la presidenta y ver que la corriente se le llevaba lejos, Widowmaker se determinó a hacer lo que tuvo que hacer desde que fue la guardaespaldas personal.

Bahamut podía sentir la llovizna golpeando su pelo y capa al acercarse a la Esmeralda Madre instalada en el transportador dimensional. La pantalla de la computadora mostraba la linea de carga, diez por ciento, aún faltaba para encenderla del todo. Ladeó su cabeza y vio como la armada de Soleanna eliminaba a sus hombres. Los chacales se concentraron en defender la entrada principal del edificio aún aguantando la ofensiva y la batalla se esparcía por la ciudad. Detrás suyo, escuchó pasos que después se detuvieron. Mientras se dio vuelta, Widowmaker con su rifle apuntando directamente a la cabeza del coronel. Un gesto de decepción se dibujó por segundos en él.

-Desde que te dejaste de inyectar ese líquido te volviste difícil de manejar. Deatheye Joe tenía razón sobre ti, si tan solo lo hubiera escuchado.

-Todas las personas que matastes, todos los que sufrieron por tu mano, incluyéndome, dejarán de sufrir.

Widowmaker gatillo pero ninguna bala salió del cañón. Bahamut corrió su capa a los costados y abrió su mano, las balas caían al mojado suelo.

-¿Y que ganarás al haber ayudado a Sara? ¿A quien más dejaste anteriormente? Me da igual, de todas formas, eres una asesina. Mataste mujer y niños, hombres y ancianos. ¿Te crees mejor que yo?

-¡Eres un monstruo!

Widowmaker lanzó su rifle contra el coronel. Éste lo cortó en dos con sus afiladas garras metálicas y la misma, se extendió atrapando a la mujer, apretándola y rompiendo su gancho.

-Ya no me sirves, Amelie Lacroix.

Bahamut con toda su fuerza y la de su garra metálica, lanzó a Widowmaker por los aires dejando que el suelo sea lo último que vea. Sin escapatoria. Caía y caía y cada segundo era eterno. Nack logró atraparla en plena caída gracias a la veloz patineta voladora prestada de uno de los Babylon Rogues.

-Creo que pronosticaron lluvia de ángeles.

-¡¿Nack?!

-Parece que nuestro destino es estar juntos preciosa... ¡Ja! Extrañaba ese seño fruncido.

-Aunque no quiera también extrañaba esos piropos ocurrentes de esa boca.

El Tornado sobrevolaba el Palacio Presidencial y Tail miró al techo. La Esmeralda Madre brillaba al paso de los minutos y su luz aumentaba a tal punto de cegarlo. Bahamut disparaba al avión escarlata y las balas impactaban en las alas y la cola.

-¡Eggman! Bahamut tiene la Esmeralda Madre conectada a una máquina, tal vez sea ese transportador dimensional del que me hablaste. Y recién arrojó a su guardaespaldas, Nack logró salvarla. ¡La Esmeralda está brillando más! ¡Tienen que atacarlo ahora! -El zorro notificó por radio.

-¡Me apresuraré Tails! -Le respondió el doctor por el comunicador en su traje. -¿Esos son disparos?

-¡Eh si! ¡Me quieren derribar!

-¡Aléjate de ahí y de las nubes Tails! Probablemente haya una tormenta. Nos encargaremos de Bahamut y del transportador.

Brigitte se movía protegiendo a los agentes y equidnas con su escudo de energía recibiendo la mayoría de ataques. Metal Sonic liberó la entrada al Palacio y detuvo con sus garras un misil que iba directo a él, y lo devolvió al lugar de origen. Con sus propulsores subió hasta el techo rompiendo los pisos al ras que pasaba. Bahamut entre la nube de polvo observó esos rojos rojos que se enfocaron en él. A toda velocidad, Metal Sonic le dio un derechazo. Bahamut tenía que lidiar con otro robot y este eran más veloz y peligroso que Vectorman. Como toda maquina, tenía su punto débil. Con dificultad lograba esquivar y por centímetros podría ser penetrado por aquellas garras del robot azul. Esperó a que atacara y contraatacó, fue él quien logró perforar a su contrincante. La máquina se retorcía al notar que la imponente garra metálica de Bahamut lo acabó. Arrojó a su adversario por donde vino hasta verlo estamparse contra el suelo.

Eggman logró ver a su creación destruida y esparcida por todo el suelo. Alzó la vista y sus miradas se cruzaron. Bahamut sangraba por la nariz producto de la pelea reciente. Pasó su mano limpiando su mentón y salió de la vista del doctor. Tenía miedo, logró vencer a Metal Sonic y aún herido, el coronel seguía de pie para continuar peleando. Eggman sentía ese cuchillo en su abdomen, sin siquiera acercarse sentía que una derrota definitiva se acercaba.

-Eggman... No estás solo, estoy aquí...

Ana dejó posar su mano en el hombro del doctor, sabiendo que el miedo era ineludible. Ella no tenía vergüenza en sentir eso, el dictador era la encarnación del diablo, no le importaba quitar una vida para conseguir lo que quería. La Tierra recibió el precio por ello, y este mundo pasaría lo mismo si Bahamut seguiría con vida.

Sabiendo que Eggman no lucharía solo, subió por las escaleras junto con Ana Amari y Brigitte Lindholm para terminar de una vez con el infame dictador.

-¡BAHAMUT!

El coronel movió su cuello liberando tenciones y haciendo sonar los huesos al escuchar la voz del doctor detrás suyo. Se sacó las gotas de agua que aún caían del cielo y se dio vuelta, teniendo frente a lo que quedaba de la resistencia rebelde y a Eggman. Se percató de que su contrincante lucía una armadura con una Esmeralda Chaos brillando, dificultando su muerte, pero él encontraría la forma de matarlo.

-Hmmm el caballero de brillante armadura. ¿Piensas que ganarás y saldrás caminando hasta la puesta de Sol como un héroe y la chica que amas? Los héroes no sirven, solo están ahí estorbando y fingiendo ser mejor, siguiendo reglas que se crearon para limitar la justicia.

-Eh bueno, okey. Tienes razón pero ¿Para que están entonces? ¿Donde estaría Sonic si yo no existiera? Los héroes son necesarios... Ush que raro se escuchó eso... La gente necesita de ellos para pensar que hay un rayo de esperanza. Viniendo de mi, es extraño pero si, un héroe hace falta.

-¿Que eres al final? ¿Piensas que esto es un juego? No me importa, héroe o villano, mi cara será la última que veas.

Bahamut lanzó su garra golpeando con el escudo de energía de Brigitte que cubrió a Eggman. Ana descargó el cargador del arma hasta lograr herir al coronel y fue el doctor que de sus manos, salieron lasers hasta impactar en el pecho. Bahamut dio un gran salto aterrizando en el medio de los tres empezando una golpiza. Brigitte recibió una patada haciéndola retroceder unos pasos, continuó desarmando a la egipcia y con la misma arma le golpeó la cara. La garra destruyó una parte de la armadura de Eggman y ni siquiera los lasers lograron detenerlo. Bahamut se agachó esquivando el mazo que rozó su cabeza y de un golpe certero destruyó el escudo de energía dejando desprotegida a la pelirroja. Con su garra, atrapó a Eggman y lo lanzó con fuerza a Brigitte.

-Suficiente.

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Bahamut intercambió golpes con Ana hasta dominar la situación. Esquivando la desesperación de ella, cada golpe, cada patada y cada cuchillazo logró detenerla. Colocándola de rodillas a la fuerza frente a el sosteniéndola del cuello y la garra de acero preparándola para perforar su carne. Ni las heridas anteriores y recientes no detenían para nada al coronel.

-Hasta aquí llegaste Ana Amari.

-¡DETENTE BAHAMUT!

Eggman se encontraba de pie junto con Brigitte a su lado sin escudo pero con mazo en mano. Viendo que se acercaban, Bahamut dio pasos atrás mientras arrastraba las rodillas de Ana por el suelo sin dejar de soltarla por nada. Miró la pantalla y la carga iba a 95 por ciento, el transportador dimensional estaría listo en segundos.

-¿Que...? No me digas... ¿La amas Eggman?.

-Suéltala. -Brigitte habló con toda seriedad.

-Déjala Bahamut, por favor.

-¡Atáquenlo! -Suplicó la egipcia aún de rodillas.

-¡Shh! ¡Silencio!... No van ganar. Ninguno ganará. Los perseguí por todos los rincones del mundo hasta llegar al punto de pasar a otra dimensión. ¿Creen que la soltaré mientras planea otro ataque con los demás rebeldes? -La garra traspasó todo el cuerpo de Ana, soltando un alarido traumático y Eggman y Brigitte gritaron negando ese acto salvaje. -Esto se acabará aquí. Vivirán bajo mis reglas, bajo mis órdenes y bajo mi régimen. ¡YO LOS GOBERNARÉ A TODOS! -Con su garra alzó a la egipcia hasta lanzarla contra el suelo, dejándola fuera de combate. Viendo que la carga llegó al 100 por ciento, apretó el botón y el transportador dimensional se activó. -El régimen vivirá por siempre. -De la Esmeralda Madre salió un constante haz de luz dirigiéndose al cielo comenzando a producir un agujero con peligrosos rayos. -Yo viviré por siempre...

Con un valiente grito de guerra, el doctor Eggman se lanzó fieramente al coronel. No le importaba ser inferior en combate o estrategia militar, le daría una paliza inolvidable a costa de su vida. Brigitte se unió a la pelea con un fuerte mazazo en la garra metálica que Bahamut usó para protegerse. Su contrincante cambió drásticamente su personalidad, de alguien cobarde se encontró con un aguerrido hombre dispuesto a vencerlo. Bahamut se impresionó por eso, y cambió su estrategia. Ahora pelearía con la mente.

-¡¿Que es lo que motiva a un hombre que no tiene amigos, ni un amor, ni familia a seguir adelante?!

-¡Como dijo mi abuelo! ¡Los Robotnik nunca se rinden!

La esmeralda en su pecho brilló y de sus manos, Eggman descargó un rayo en el coronel, haciéndolo gritar de dolor extremo. Sentía que su piel hervía, el doctor hablaba en serio. Ana aún seguía con vida, se retorcía intentando con sus manos tapar semejante agujero en su cuerpo. Haciendo todo para mantenerse despierta, veía como Eggman y Brigitte peleaban contra Bahamut, luego la oscuridad apareció. El objetivo era apagar el transportador dimensional a toda costa. Todos abajo, aún en la guerra podían divisar el otro lado, como un vidrio la dimensión del coronel. Los aliados con las armas de largo alcance disparaban al agujero para evitar cualquier apoyo enemigo.

-¡Tails por tu vida dispara al agujero! -Shadow le comunicó por radio al ver movimiento. -¡Los que estén cerca disparen arriba!

-Por favor Eggman apúrate. -Knuckles murmuró mirando al techo del Palacio Presidencial. -Confió en ti.

Bahamut se encontraba en dificultades, las heridas que ya tenía anteriormente no le favorecían en nada. Sentía aquella mordida del cocodrilo, tambien ese disparo de plasma del orbot además de las traiciones y golpes. Al estar en constante movimiento, su uniforme militar gris empezó a mancharse de su sangre. Eggman evitó que las afiladas garras cortaran su cabeza y aprovechando ese fragmento de segundos, Brigitte se lanzó al coronel, manteniéndolo en el suelo y ahorcándolo.

-¡APÁGALO EGGMAN, AHORA!

El doctor saltó hasta llegar al panel de control, apretó varias veces el botón pero no había reacción, ni sus patadas lograron apagar el transportador dimensional. Con su pierna, Bahamut empujó hacia adelante a Brigitte y luego logró golpearla en su mentón. Estando mareada, consiguió recuperarse y recibió una descarga de veloces y peligrosos golpes hasta quedar ella en el suelo. Eggman dejó de tocar el panel para quedar frente a frente al victorioso Bahamut.

-Llegaste demasiado lejos Eggman, y lo respeto... Nuevo traje, un admirable adversario. Todavía tienes UNA oportunidad para unirte a mí y mi régimen. Serías mi mano derecha y tu sueño de EggmanLand se cumpliría gracias a mi poder. Piensa bien en tu repuesta, te lo advierto.

-Yo no soy tú.

-Mala elección.

El coronel rápidamente con su garra se abalanzó hacia Eggman y éste esquivó el mortífero golpe con su antebrazo. La garra se clavó en el panel de control produciendo chispas y la pantalla mostrando el cartel de error. Era momento de huir. Eggman evitó la mano de Bahamut y como podía agarró a Ana y ayudó a Brigitte a ponerse de pie. El coronel intentó todo para zafarse hasta llegó al extremo de cortarse el brazo para salir de ahí. Un impresionante y segadora luz blanca iluminó la ciudad de Central City. Luego de eso, el techo del Palacio Presidencial explotó y el agujero en el cielo se cerró. Un silencio se apoderó de todo el campo de batalla y eso fue lo que ocupaba los rincones, un silencio eterno y gris.

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Continuará...