Centripetal Force
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Summary: Psi Omega Iota organiza su fiesta anual de Halloween y Victor y Yuuri tienen una importante conversación.
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Capítulo dedicado especialmente para Noe, por siempre dejar tan bellos reviews.
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Fic escrito por: braveten
Traducido por: Lilaluux
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Capítulo 5: El Dolor Físico
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—¿Las telarañas debería ir aquí o aquí? —pregunta Christophe, levantándolas en alto y cerrando un ojo, como si visualizara las decoraciones colgadas sobre las ramas—. ¿O quizás al otro lado? De hecho, creo que necesitaremos comprar más.
Victor mira brevemente a los árboles. —En cualquier parte se vería bien.
Christophe lo mira con preocupación antes de asentar las telarañas y tomar la pequeña escalera que habían traído al bosque, colocándola sobre el tronco del árbol. —¿Y de qué te vas a disfrazar?
—¿Disfrazar? —pregunta—. No había pensado en eso.
Hay un silencio mientras Christophe cuelga las telarañas, acomodándolas para que queden perfectas. Victor se apoya en el árbol más cercano, mirando alrededor del bosque. Todos los demás miembros de la fraternidad están planeando o ayudando, pero él no está seguro de que hacer para colaborarles. Cuando se voltea a ver a Christophe, él ya se ha bajado de la escalera y lo mira con ambas cejas enarcadas.
—¿Qué? —se defiende Victor automáticamente, la intensidad en los ojos de su amigo es descarada.
—Esto tiene que parar.
Victor rebobina en su mente los últimos minutos, intenta pensar en qué había dicho para molestar a Christophe. Obviamente nada se le ocurre. —¿Las decoraciones?
—No, tú y tu abatimiento. Yo sé que es por Yuuri…
—Yuuri y yo estamos bien —intenta debatir.
—…Pero ya te he dicho como puedes arreglarlo.
Christophe le había dicho incontables veces que hablara con Yuuri. La cuestión es, sin embargo, que no hay nada de qué hablar. Las cosas están bien. Perfectamente bien. Ideal. Bien, ideal dada las condiciones. Si él hablara con Yuuri, no habría nada que valga la pena decir. Los dos están en la misma página –Victor está seguro de eso.
Victor se agacha y toma una gigante telaraña de plástico. —Pondré esto en alguna parte.
Se aleja.
~•~ ~•~ ~•~
Al momento en que Yuuri entra al dormitorio después de dar su primera evaluación de francés, Victor sonríe y se apresura a bajar de la cama. —¿Y bien? ¿Cómo te fue?
En lugar de una respuesta, Yuuri lo abraza. Victor sonríe y le devuelve el abrazo, sabiendo que está bien ya que fue Yuuri quien lo inició, pero deseando nunca dejarlo ir. Posa su mentón sobre la cabeza de Yuuri y cierra los ojos, queriendo ahogarse en el momento. Queriendo ahogarse en el tacto de sus brazos, en el aura de su éxtasis.
—Saque A —dice Yuuri feliz.
Victor responde levantándolo y dándole vueltas en círculo. —Esto merece una celebración. ¿Tú sabes cómo se dice celebración en francés?
Yuuri se aleja lo suficiente para mirarlo a los ojos, con sus mejillas ruborizadas y con ojos brillantes. —No tengo idea.
—¡La célébration! —le dice Victor.
(Excepto que sus manos todavía continúan sobre Yuuri.)
(Y los brazos de Yuuri todavía continúan sobre sus hombros, con sus dedos entrelazados detrás del cuello de Victor.)
Victor se aleja como si él estuviera hecho de fuego.
(Y si hay un atisbo de dolor que destella en los ojos de Yuuri, tan sólo por medio segundo, Victor se convence que no es real. Y por otro medio segundo, se las arregla para creer que, por algún milagro, lo es.)
—Te compraré la cena —le ofrece, intentando rápidamente arreglar el ambiente.
Yuuri sacude su cabeza, con ojos fijos en el suelo. —No, no tienes que hacerlo.
—Oui, je dois. Sí, debo —Victor insiste—. Iremos ahora mismo. ¿O estás ocupado?
Yuuri se muerde un labio, lleno de disculpas. —Lo siento, de hecho estoy ocupado.
Victor hace una pausa, mirándolo con ojos entrecerrados.
Yuuri se mueve de forma insegura bajo su mirada.
—¿Estás bromeando, verdad? —le acusa Victor despacio, inseguro.
Una sonrisa florece en las facciones de Yuuri. —No puedo creer que me descubrieras.
Con un profundo suspirar, Victor comienza a ponerse sus zapatillas. —Estoy volviéndome muy bueno en leerte, Yuuri. Tanto que hasta podría escribir un manual.
—¿Un manual? —pregunta mientras se pone sus propios zapatos, sentándose en la silla de su escritorio—. ¿Un manual para leerme?
—Yuuri Katsuki para Tontos —declara—. Capítulo uno: sarcasmo. Capítulo dos: expresiones.
Yuuri ríe y se pone de pie, dirigiéndose al baño para arreglarse el cabello frente al espejo. —Creo que nadie compraría ese libro.
Victor medita. —Todos en el campus lo comprarían. Aunque también sería el libro más largo jamás escrito, así que probablemente sería caro.
—¿Soy así de complicado? —inquiere Yuuri, sonando sincero, mientras apaga la luz del baño y se detiene en la puerta de la habitación.
—Complejo —agrega Victor—. Así como también muy interesante, aunque también estás tan fascinado con un tema bastante aburrido.
Yuuri suspira y sostiene la puerta abierta para Victor. —¿Quieres saber cuándo esa broma de la física siendo aburrida perdió la gracia?
—¿Cuándo?
—Cuando la dijiste por primera vez. Quizás yo escriba un libro que compita con el tuyo. Victor Nikiforov para Tontos. Con la excepción de que sería el libro más corto jamás escrito.
Victor enarca una ceja cuando llegan a las escaleras, Yuuri rozando ligeramente los barandales de metal con una mano. —¿Estás llamándome simple? —pregunta Victor, burlonamente ofendido.
—Posiblemente —responde Yuuri.
—¿Y qué diría?
Yuuri piensa por un segundo. —Tendré que pensar en eso. Me pondré en contacto contigo cuando tenga el borrador.
~•~ ~•~ ~•~
—Esto está bueno —Victor declara firmemente, escarbando en su pasta.
—Es... um… —Yuuri frunce el ceño y cierra los ojos.
Victor hace una pausa, confundido.
—¿C'est délicieux? —pronuncia Yuuri lentamente, inseguro.
Victor entonces se pregunta cómo explicaría la biología el dolor físico que siente en el pecho. Porque no hay un razonamiento médico, no hay ciencia. Sólo hay dolor, del tipo que obstruye la garganta y hace que sus ojos ardan, del tipo de arrepentimiento que no puede digerirse ni definirse, del tipo de desesperación que es como un vacío arremolinándose.
Luego se da cuenta que no ha sonreído al adorable comentario de Yuuri, no ha reído. En lugar de eso sólo asiente. —Lo dijiste bien.
Yuuri luce ligeramente confundido por su reacción, pero no lo cuestiona, sólo escarba su comida con su tenedor.
Victor había pensado que sería más fácil que esto.
Había pensado que tendría más autocontrol.
De hecho –es animalista, ¿no? ¿Qué acaso no puede ser sólo amigo de Yuuri? ¿Que acaso el ansia, el deseo de tener más es tan abrumador que eso es todo en lo que puede pensar? Es patético, indignante, injustificado…
Nota que Yuuri todavía lo está mirando, confundido. —Lo lamento, me perdí en mis pensamientos —dice restándole importancia, intentando aligerar el humor.
Yuuri no le cree.
(Es difícil hacer que le crea cuando Victor mismo no se cree.)
~•~ ~•~ ~•~
—¿Tienes frío?
Cuando ellos se habían dirigido al comedor, no habían anticipado cuan frío se pondría a su regreso al dormitorio. Yuuri tiene sus brazos cruzados sobre el pecho, acurrucándose a sí mismo lo más posible mientras arrastra los pies. —No, estoy bien.
Victor se lame los labios. —No tienes una chaqueta.
Yuuri no dice nada en cuanto a eso.
Victor se quita su abrigo y lo envuelve alrededor de los hombros de Yuuri. —Ten.
—No, no puedo aceptarlo —protesta Yuuri, deslizándoselo—. Sino tú tendrás frío.
—Tómalo —Victor insiste.
Después de un momento de duda, se acurruca dentro del ligeramente muy grande abrigo, sosteniéndolo por los hombros. —Gracias.
Cuando regresan al dormitorio, Yuuri prepara chocolate para ambos. Victor calienta sus manos colocándolas sobre la taza, sentándose en la silla de su escritorio y navegando por las redes sociales. —Necesito conseguir un disfraz para la fiesta.
—¿Cuál fue tu disfraz del año pasado? —pregunta Yuuri, moviendo su propia silla innecesariamente cerca de la de Victor, con sus rodillas casi tocándose.
—Un oficial de policía —responde.
Yuuri parece estar conteniendo una sonrisa. —¿Un oficial de policía?
Victor se encoge de hombros. —¿Qué hay de malo con eso?
—No sé, es sólo que… —se ríe, frotándose el cuello con una mano—. Estoy tratando de imaginarlo.
—Espera, te enseñare una foto —saca su teléfono y abre una foto de su galería. Yuuri no responde verbalmente, sólo mira fijamente con ojos ensanchados. Victor lo ve tragar grueso, con sus labios entreabiertos, y luego apartar su mirada rápidamente. —¿Qué? —cuestiona Victor—. ¿No te gusta?
Yuuri se encoge de hombros con nerviosismo. —Yo… No es eso, es sólo que… Sí.
—¿Sí?
—Sí.
Victor lo mira con ojos entrecerrados, tratando de imaginar lo que está pensando, pero entonces guarda su teléfono dentro del bolsillo. —Entonces, ¿Qué debería usar este año? ¿El mismo disfraz?
—No —dice Yuuri sin vacilar.
—¿No qué? ¿No usar ese disfraz otra vez?
Yuuri engulle de nuevo. —No… no uses ese disfraz otra vez. Um, quizás deberías intentar algo más. Como un personaje por ejemplo.
—¿Un personaje? —pregunta Victor curioso, posando un codo sobre el brazo de la silla y reposando su rostro en su palma—. ¿Qué clase de personaje?
Yuuri piensa por un momento. —Pues, Quicksilver tiene el cabello plateado.
—¿Quicksilver? —cuestiona.
—¿No sabes quién es Quicksilver? ¿Marvel?
En su silla, Victor se balancea de un lado al otro, confundido. —¿Marvel? ¿Cómo los comics?
—Miraremos las películas en algún momento —ofrece Yuuri—. Um, estoy intentando pensar en alguien más que tenga el cabello plateado —rompe en una sonrisa—. ¿Daenerys Targaryen? Supongo que para eso necesitaras tener el cabello más largo.
—¿Daenerys Targaryen? —vuelve a preguntar.
Yuuri se congela, luciendo perturbado. —Tú… ¿tú no has visto Juego de Tronos?
—Eh, no.
El horror en los ojos de su roommate no tiene precedentes.
Victor suelta una risita ante eso, una idea nace en su mente. —Tal vez podríamos mirarlo juntos alguna vez.
—No esa serie —dice Yuuri firmemente.
—¿Por qué no?
—Sólo… no esa serie. En verdad no puedo pensar en nada más. Podrías ser un zombi o algo más genérico —entonces se echa para atrás, pretendiendo examinar a Victor—. O Danny Phantom. Él tiene el cabello plateado.
—¿Quién?
Yuuri ríe ante eso. —No importa.
Victor se lame los labios, mirando al techo. —Supongo que tienes razón respecto a algo genérico. De zombi estaría bien.
—Phichit es bueno con el maquillaje y efectos especiales —Yuuri agrega—. Él podría ayudar.
—Buena idea. Ahora vamos a ver esas películas de Marvel de las que hablabas.
Yuuri sonríe, obviamente complacido, y se pone de pie. —De acuerdo, pero hay dos versiones de él. Está la de X-Men, y la otra que es de Los Vengadores. Con dos diferentes actores.
—¿Por qué? —pregunta Victor con curiosidad, mirándolo mientras Yuuri busca su laptop que está en su cama y empieza a escribir algo, sentándose en su escritorio.
Mueve una mano, restándole importancia al asunto. —Por una disputa sobre los personajes o algo así. Um, okay, ¿entonces cuál te gustaría ver?
—¿Cuál prefieres tú?
Yuuri medita un segundo, con sus ojos fijos en su laptop. —Pues, en la de los X-Men lo interpreta Evan Peters, así que podríamos mirar esa.
Victor mueve su silla al lado de Yuuri para poder ver la pantalla. —¿Ese es Evan Peters?
Asiente.
—¿Crees que él es atractivo? —pregunta Victor.
—Pues, Phichit tiene un crush por él.
Victor quiere señalar que realmente no le importa por quien Phichit tenga un crush, y que Yuuri no ha respondido su pregunta, pero finalmente elige dejar el tema. Yuuri escoge una de las películas en uno de los sitios web ilegales y luego se sube a su cama, haciéndose a un lado para que Victor pueda sentarse a su lado. Terminan en su posición de siempre, con dos almohadas apoyadas verticalmente contra la pared y con sus espaldas reclinados sobre ellas, con la laptop equilibrada entre ambos regazos.
La película empieza, y Victor se mueve en la cama, tratando de estar más cómodo. Uno de sus brazos está atrapado entre él y Yuuri, y ya está empezando a acalambrarse. —¿Te importaría si…?
Yuuri le da un breve vistazo, luego parece darse cuenta de lo que está diciendo. —Oh, no importa.
Entonces, Victor tiene un brazo envuelto flácidamente sobre los hombros de Yuuri, y también el brazo de Yuuri tiene más espacio. Lo mejor de dos mundos, piensa. Le gusta pensar en su posición como utilitarismo. Puro utilitarismo. Nada más y nada menos.
Excepto que Yuuri se inclina ligeramente contra él, y ¿eso cuenta cómo abrazar? ¿Qué tan cerca tienen que estar para considerarse un abrazo? ¿Simplemente es un abrazo porque Victor tiene un brazo sobre sus hombros, o porque la cabeza de Yuuri está casi reposando sobre el hombro de Victor? ¿Y qué podría decir para hacer que Yuuri repose por completo su cabeza en su hombro? Salvo que él no debería decir nada, no debería hacer nada, no debería siquiera estar haciendo esto, porque inconscientemente sólo conseguirá tener sus esperanzas en alto, sólo esperando por una inevitable caída…
—Ellos están en el futuro en esta parte —susurra Yuuri.
Oh. Cierto. La película.
—¿En el futuro?
Yuuri le sube el brillo a la pantalla. —Sí, la trama es un poco confusa. Te lo explicare conforme avance la película. Pero por ahora todo lo que tienes que saber es que ellos están en el futuro, y que están deshaciéndose de esas cosas —señala.
—Ella tiene el cabello plateado —dice Victor cuando una mujer peli-plateada aparece en escena.
—Ella es Tormenta —le echa una mirada a Victor, sonriendo—. Supongo que podrías ser Tormenta.
Victor le golpea el hombro con el suyo. —¿Ella controla el clima? Quizás podría logar que todas nuestras clases sean canceladas.
—Me gusta como piensas.
La película continua, y ellos permanecen en silencio.
En algún punto, Yuuri bosteza, cubriéndose con una mano. Victor le echa un vistazo, ve que su cabeza se inclina incómodamente contra la pared debido a su posición. —Puedes apoyarte en mí, si quieres.
Yuuri busca sus ojos. —¿Estás seguro?
En respuesta, Victor lo jala más cerca con el brazo que está sobre sus hombros. Yuuri suspira mientras reclina su cabeza sobre Victor, obviamente mucho más confortable. Luego apunta hacia la pantalla. —Mira, esta es la parte donde Quicksilver es presentado.
Victor ve como se muestra a un hombre peli-plateado jugando ping pong consigo mismo. —¿Súper velocidad?
—Mmm —responde Yuuri.
Su cabeza se inclina de tal manera que su mejilla está rozando el cabello de Yuuri. Platónico, platónico, platónico, corea en su mente mientras su mano sobre el hombro de Yuuri estrecha más su agarre, sosteniéndolo más cerca. Platónico, Platónico. Una relación platónica es lo que Yuuri quiere, así que es lo que Victor también quiere. Y está bien. Puede permitirse a sí mismo tener esto, ¿no? ¿Puede permitirse disfrutar de esto sin sentir culpa?
El tiempo pasa, Victor está poniendo más atención a la sensación de Yuuri presionándose contra él que a la película en sí. Preguntándose si así es el infierno, condenado a tocar a Yuuri pero nunca siendo capaz de tocarlo de la forma que verdaderamente le gustaría. Nunca siendo capaz de tenerlo de la forma que realmente le gustaría. O quizás es el cielo, dado que a fin de cuentas se le tiene permitido tocarlo.
—¿Podemos terminar esto más tarde? —Yuuri pregunta en voz baja—. Creo que tomare una siesta.
Victor asiente. —Seguro. Tengo trabajo que hacer de todos modos —liberando a Yuuri de su agarre, bajándose de la cama y viendo como Yuuri acomoda la almohada antes de desplomarse sobre ella, otro bostezo escapa de sus labios. Su laptop aún sigue a su lado—. Realmente no puedes no dormir sin esa cosa a tu lado, ¿no?
Se escucha un murmullo incoherente.
—¿Qué?
—Esa oración tuvo un doble negativo —le dice Yuuri.
Victor sonríe afectuosamente. —Hablo en serio.
—¿Qué tiene de malo dormir con mi laptop a mi lado?
—No sé… ¿Radiación?
Yuuri murmura y tira de las mantas. —No hay radiación. Estoy bien. Pero muévela si quieres.
Está a punto de discrepar, pero entonces recuerda que Yuuri es un estudiante de física y probablemente sabe mucho más sobre este tema que él. Aun así, Victor la levanta de su lado y la deposita en el escritorio de Yuuri. —¿Quieres que apague las luces?
—No tienes que hacerlo —responde.
—Dulces sueños.
Yuuri abre los ojos lo suficiente para lanzarle una dura mirada.
~•~ ~•~ ~•~
—¿Ese es tu disfraz? —pregunta Christophe, examinando la remera de Superman de Victor y sus jeans. —Victor, no sé cómo fuiste capaz de ponerte eso tan a la ligera…
Victor se encoge de hombros. —No tenía mejores ideas.
Christophe gime, derrotado. —Puedo trabajar con esto, supongo —abre su armario—. Ten, ve si te queda bien.
Se las arregla para atrapar la camisa de botones azul claro que Christophe le arroja. Luego le arroja una corbata negra. —¿Para qué es todo esto?
—Para que puedas abrirte dramáticamente la camisa cuando alguien te pregunte cuál es tu disfraz —explica Christophe—. Además, esos pantalones no son lo suficiente ajustados. Esta no es sólo una fiesta de Halloween, es una sexy fiesta de Halloween. Vitya, es como si ya no recordaras quien eres.
—¿No son lo suficiente ajustados? —repite Victor, dirigiéndose al baño de Chris y Phichit para examinarse en el espejo—. Hmm.
—El hecho de que Yuuri no ira a la fiesta no significa que puedas descuidar tu apariencia —le regaña—. Nosotros tenemos una reputación que mantener, lo sabes. Pruébate estas.
Se cambia, luego emerge del baño con su remera de Superman puesta, una camisa, una corbata, y unos ajustados pantalones jeans. Tiene los pies descalzos y mira su reflejo en el espejo de arriba abajo una vez más. —¿Mejor?
—Mucho mejor —Christophe afirma—. Ahora estás listo.
—Voy a ir a decirle adiós a Yuuri —dice Victor—. Le daré otro chance para que venga con nosotros.
—Yo iré a buscar a Phichit.
~•~ ~•~ ~•~
Victor encuentra a Yuuri en su cama, las luces están apagadas y su laptop ilumina sus facciones. Le recuerda a la primera vez que entró en ese dormitorio. —¿Yuuri? Ya estamos a punto de irnos.
—Oh —dice Yuuri, luciendo ligeramente confundido, probablemente se pregunta la razón de que Victor esté aquí—. Bueno, diviértanse.
—¿Estás seguro que no quieres venir?
Yuuri sonríe suavemente. —Estoy seguro. Ustedes se divertirán más sin mí, de todas formas.
Está anonadado por el comentario.
(Seguramente está bromeando.)
(Seguramente está bromeando.)
Victor abre la boca para decir algo. Pero ninguna palabra sale. Intenta otra vez. —¿Qué quieres decir con eso?
—Oh, nada —dice Yuuri restándole importancia, ofreciendo una apariencia tranquilizadora, lo cual le proporciona a Victor lo contrario a la tranquilidad—. Cuida a Phichit por mí, ¿sí? Algunas veces se emociona demasiado en las fiestas.
—Lo haré.
~•~ ~•~ ~•~
Christophe va vestido de leñador. Aunque rápidamente abandona su hacha de plástico al inicio de la noche, porque es demasiado para él acarrearla por todos lados. Así que, la única evidencia de su identidad es su camisa abierta roja a cuadros. Victor ve como algunas personas lo señalan y susurran.
Phichit va vestido como el personaje principal de su película favorita, 'El Rey y el Patinador'. Si hay alguien que no entiende la referencia, él se escandaliza y procede a darle diez minutos de larga explicación acerca del argumento de la película. JJ está vestido como un rey, con una corona dorada en su cabeza mientras besa a su novia, Isabella.
La música es molesta, tan ruidosa que difícilmente puede ser considerada música. Victor se encuentra bailando con Chris, pero está tan oscuro que no tiene la certeza de que realmente sea Chris. Las sombras danzarinas de los árboles se ciernen sobre las multitudes, la luz de la luna es la única fuente de claridad. En algún momento, Phichit se acerca y toma sus manos, y él hace girar a Phichit, riendo incontrolablemente. El alcohol comienza a zumbar en su mente, y al siguiente momento ya ha perdido todos sus botones, cosa que ahora sólo viste una corbata negra y su remera de Superman.
—Seco, seco, seco —corea la multitud mientras un individuo vestido de pirata bebe algo de un gran vaso. Victor asume que ese chico lamentará aquella acción en la mañana, pero por ahora parece estar pasándola bomba.
Hay un chico restregando sus dedos contra el pecho de Christophe en la oscuridad, y Christophe está sonriéndole descaradamente. Alguien le entrega a Victor una botella de champagne y aplaude cuando él la abre, el líquido dorado le escurre por los dedos. Él lame los bordes de la botella, tratando de obtener lo más posible pero dejando que la mayor parte se derrame en el suelo por accidente. Entonces, Victor ve a Phichit platicando animadamente con alguien de cabello negro, cuyo rostro no puede ver. Pero que se parece al de…
(¿Yuuri?)
Se apresura abrirse paso a través de la multitud para obtener una mejor vista.
No es Yuuri.
—¡Victor! ¿Conoces a Seung-gil?
Victor le ofrece una sonrisa a Seung-gil y entonces pierde un poco el balance, aterrizando contra un árbol soltando un 'oomph'. Phichit da un traspiés en su intento por ayudarlo y ríe, tomándolo por un brazo para levantarlo antes de caer a su lado. Victor también ríe.
—Yuuri debería venir —le dice Phichit, apenas audible sobre el ruido de la multitud y la música.
Es ahí cuando Victor tiene una idea.
Una brillante idea.
—Iré por él y lo traeré.
Phichit asiente con entusiasmo. —Esa sí que es una buena idea. Dile que también quiero que venga. Eso ayudara a convencerlo.
—Mm —Victor se muestra de acuerdo, intenta ponerse de pie. Y vuelve a caer contra el tronco del árbol—. Esto es tan genial. Tú eres tan genial.
—Tú eres genial —concuerda Phichit—. Ve a buscar a Yuuri. Dile que venga.
Victor asiente, decidido, y se encamina hacia el claro del bosque, ve las luces de los edificios de la universidad a la distancia. Ríe cuando choca contra alguien quien derrama su bebida sobre él por accidente.
—¡Victor! ¡Únete con nosotros al karaoke! —le grita Chris.
Él canta tres canciones, entonces recuerda su misión y se dirige hacia el edificio de su dormitorio una vez más.
Le toma un buen tiempo llegar allí, pero cuando lo hace, no puede insertar la llave en la cerradura. Por suerte, otro estudiante que pasaba por allí lo ve y le ayuda a meter la llave. Entonces, Victor dando tumbos sube las escaleras hacia su habitación. Está seguro de que Yuuri amaría esta fiesta. La amaría demasiado. La pasaría bomba, probablemente. Se dejaría llevar y se olvidaría de la física por una vez, quizás incluso bailaría con Victor, sus manos se meterían debajo de su remera y sus labios se presionarían contra su piel…
—Yuuri —suspira cuando abre la puerta del dormitorio.
¿Dónde está él?
Él no está aquí.
¿Por qué no estaría aquí?
Victor cierra la puerta tras él y se deja caer en la silla de su escritorio, mirando hacia atrás y apoyando sus brazos sobre ella. —Yuuri, ¿te estás escondiendo? —dice arrastrando las palabras, rompiendo a reír ante el pensamiento de aquello.
La puerta del baño se abre, y Yuuri sale, secándose el pelo con su toalla. —¿Victor? Sólo te fuiste por unas cuantas horas. ¿Qué la fiesta ya termino?
—Yuuri —dice entre dientes, girando su silla para encararlo—. Tienes que venir.
Yuuri se detiene, coloca su toalla en el toallero del baño y se acerca a Victor. —¿Estás ebrio?
Victor vuelve a reír, negando con la cabeza. —No, no.
Hay una pequeña sonrisa en los labios de Yuuri, pero él no puede descubrir la razón del por qué. —Entonces ponte de pie.
Se pone de pie.
Y cae sobre Yuuri.
Y ambos chocan contra el suelo.
—¡Victor! ¿Estás bien? —pregunta Yuuri rápidamente.
Victor ama yacer encima de él, oculta su rostro en el cuello de Yuuri y besa ese lugar. —Eres tan lindo, Yuuri. Tan lindo conmigo. ¿Lo has notado? Siempre que hago algo, eres tan lindo.
—Eh… gracias.
—Mmm —concuerda Victor, cerrando sus ojos. Una de sus manos se mueve hacia el cabello de Yuuri y sus dedos cepillan las suaves hebras. Mágicamente suaves. Mágico. Es la única explicación. —¿Usas shampoo mágico?
Yuuri ríe para sí. —¿Cuánto has bebido?
—Nada —Victor insiste. ¿Había bebido? Hay cierto deje en su boca, ahora que Yuuri lo menciona. Pero también hay un agradable zumbido en su mente, una ingravidez en todo su cuerpo—. Yo vine por ti.
—Oh tú… no debiste.
Hay una pausa.
—Victor, ¿crees que podrías quitárteme de encima? Casi no puedo respirar.
Victor se le quita de encima, ayudándolo a pararse pero entonces se tambalea hacia la pared. —Ow.
—¿Estás bien? —pregunta Yuuri, preocupado—. Aquí, siéntate en tu silla. No vayas a subirte a la cama, te caerás.
—¿Ya ves? Lindo —insiste Victor, dejando que Yuuri lo guie hacia la silla. Se pone a girar pero al instante siente nauseas, presiona fuerte sus pies en el suelo para hacer que el movimiento se detenga—. Vamos a la fiesta, Yuuri.
—¿Quieres que te lleve para allá? —Yuuri ofrece—. Yo no iré, pero puedo ayudarte a llegar, si quieres.
Lo mira con ojos entrecerrados. —¿Me llevaras, pero no irás? ¿Cuál es el punto de eso?
—Um…
Victor vuelve a reír. Yuuri es adorable. Debería besarlo, la verdad. —Yuuri, ¿Adivina qué?
Yuuri sonríe y se sienta en su silla, moviéndose hasta quedar cerca. —¿Qué?
—Soy Superman.
Victor vuelve a dar vueltas en su silla, y al instante lo lamenta. Yuuri hace una mueca, mientras lo ayuda a levantarse. —De acuerdo, no te sientes en la silla. Um… aquí, siéntate en el suelo.
Victor se sienta con las piernas cruzadas, pero Yuuri no hace lo mismo. Victor tira de sus mangas, con insistencia. —Yuuri, siéntate conmigo.
Entonces Yuuri lo hace. Y sus mejillas están rojas. Está sonrojado. Victor ama eso. Lo ama a él. Ama todo de él, desde su sonrojo hasta sus labios, desde sus labios hasta su mágico cabello. Entonces Yuuri se ríe, y Victor está confundido hasta que se da cuenta de que había dicho todo lo anterior en voz alta.
—¿Te gusta cuando me sonrojo? —pregunta con timidez.
Victor asiente seriamente.
Si tan sólo pudiera decirle a alguien sobre cómo se siente. Alguien, cualquiera. —¿Puedo decirte un secreto? —susurra Victor. Quiere decírselo a Yuuri, pero no quiere que Yuuri lo sepa. Algo respecto a eso se siente incorrecto, pero por otro lado, Yuuri se sentara cerca de él de cualquier manera. Lo cual es bueno, porque hace un minuto habían estado presionados el uno contra el otro, y ahora hay varios centímetros entre ellos. Eso arreglara el problema.
Sin embargo, Yuuri no se mueve más cerca. —Seguro.
—Ven aquí —le urge Victor.
Se acerca. Victor tira de él hasta tenerlo sentado a su lado, con sus muslos presionándose juntos. Él lo envuelve con ambos brazos y apoya su mentón sobre el hombro de Yuuri, presiona sus labios contra su cuello, justo debajo de su oreja. —Entonces, ¿Cuál es el secreto?
Victor piensa con detenimiento, tratando de recordar cuál era el secreto. Cuando lo recuerda, sin embargo, nota que este es Yuuri, y está sentado frente de él. —No puedo decírtelo.
—Oh —Yuuri ríe—. ¿Es un gran secreto entonces?
—El más grande de todos —Victor promete—. Y tiene que ver contigo.
—¿Conmigo?
La cabeza de Victor duele. —¿Podemos recostarnos en la cama?
Yuuri se muerde el labio. —Está bien, pero déjame ayudarte a subir, y no te muevas demasiado cuando estés arriba. No quiero que te caigas.
Victor tropieza en la escalera y Yuuri luce como un fantasma, tiene el rostro pálido de miedo. Ayuda a Victor a subir y cuando éste está recostado tira de la manga de Yuuri una vez más. —Recuéstate conmigo.
Yuuri no se rehúsa, sino que se recuesta a su lado. —¿Mejor?
—Mejor —afirma Victor.
—Entonces, ¿Cuál es tu secreto?
Frunce el ceño. —¿Mi secreto?
—Dijiste que tienes un secreto que tiene que ver conmigo.
Victor envuelve sus brazos alrededor del torso de Yuuri y se acurruca contra él, enterrando su rostro en su hombro. Él es cálido, Yuuri sonríe con afecto, sosteniéndolo cerca. —Ok, te lo diré con una condición.
—¿Qué condición? —pregunta Yuuri, y luce feliz. Feliz de una forma extraña. Hay una emoción indefinible en sus ojos, algo que normalmente está oculto pero ahora está expuesto, vulnerable.
—No se lo digas a nadie.
Yuuri se ríe. —De acuerdo, no se lo diré a nadie.
Victor se mueve hasta encontrar sus ojos, presiona su frente contra la de Yuuri. Su mirada es seria, sin combinar con la sonrisa que baila en sus labios. —Te lo voy a decir. ¿Estás listo?
Yuuri engulle, asintiendo.
—Hablas en sueños —susurra.
Hay una pausa.
Por alguna razón, Yuuri luce sorprendido.
Victor vuelve a ocultar su rostro en su cuello, aspirando de él, y exhalando contra su cuello. —Y es realmente lindo. Me gusta escucharlo. Me hace feliz —piensa severamente, y llega a una conclusión—. Muchas de las cosas que haces me hacen feliz de formas que nunca antes lo he sido.
Yuuri no dice nada.
Entonces Victor decide continuar. —Como cuando cantas en la ducha. Eso también es lindo. El sonido de tu voz en general es lindo. Y me gusta cuando te tocas el cabello, es lindo. Y me gusta cuando yo te toco el cabello —agrega, acariciando su cabello otra vez y tarareando.
Todavía no hay respuesta.
—Pero… —Victor empieza lentamente, intentado enfocarse en sus palabras—. Pero algunas veces duele.
—¿Duele? —susurra Yuuri, y vuelve a abrazar a Victor, suavemente, como si él estuviera hecho de cristal. Una de sus manos toca el cabello de Victor y Victor se acurruca más fuerte contra él, cerrando sus ojos con fuerza. Por alguna razón, la sensación le recuerda a casa, a San Petersburgo. Él podría vivir en los brazos de Yuuri por siempre, viviría bajo su tacto por siempre—. ¿A qué te refieres con que duele?
—Siempre que haces todas esas cosas —explica Victor—. Cualquier cosa linda. Duele.
Yuuri roza con sus dedos el cabello de Victor, reconfortándolo. —No comprendo.
Victor se aleja, necesita míralo a los ojos. Una de sus manos agarra la mano de Yuuri, entrelazando sus dedos y depositando ambas manos entrelazadas en su pecho, instando a que Yuuri entienda. Sin saber cómo encontrar las palabras correctas. —Duele aquí.
La mirada en los ojos de Yuuri es de romper el corazón, es desolada.
—Oh, Victor…
—Incluso ahora duele.
Duele.
Yuuri parece afligido. Hay un brillo en sus ojos, como si estuviera intentando decidir qué hacer. Tiene las cejas juntas en concentración, y Victor levanta su mano libre para tocar esa partecita entre sus ojos. —Cuando te concentras, una pequeña arruga se forma aquí. Eso también es lindo.
Ríe ante eso, pero no hay humor en ello. Sólo más de esa extraña tristeza. Coloca una mano sobre la mejilla de Victor y se inclina, besándolo en la mejilla. —Deberías dormir.
—¿Te quedaras?
Yuuri sonríe suavemente y asiente. —Si es lo que quieres.
—Lo quiero —asegura Victor—. Lo quiero.
—Entonces, buenas noches.
Cierra sus ojos, respirando la esencia de Yuuri mesclada con la esencia del alcohol y ambos lo conducen al sueño. Cuando comienzan los sueños, cree sentir labios en su cabello. El fantasma de una sensación, pero una sensación a fin de cuentas.
~•~ ~•~ ~•~
—¡Hey Clark Kent! ¿Estás despierto?
Victor suelta un gemido.
Se escucha un tintineo en el pomo de la puerta, y luego la luz inunda la habitación, atacando sus parpados. Rueda hacia un lado, pero choca contra algo.
Algo.
Algo.
(¿Yuuri?)
—Oh —dice Christophe, reclinándose contra el vano de la puerta—. ¿Mal momento? La puerta no estaba con seguro.
Victor se congela, mira el rostro del muchacho durmiente. Sus facciones están relajadas, está dando la cara hacia él, y tiene un brazo reposado sobre la cintura de Victor, usando su otra mano como almohada. Luego cambia de posición, murmurando algo intangible y acurrucándose más contra él, un suave suspiro escapa de sus labios.
Victor estira su cuello para mirar a Chris. —¿Por qué sigues aquí? —susurra.
—Me alegra que hayan hechos las paces —comenta su amigo, también susurrando.
Victor cierra sus ojos. —Por favor vete.
Christophe se va.
Y luego la habitación vuelve a quedar en calma, con Yuuri durmiendo a su lado completamente ajeno a todo.
Vuelve a murmurar algo. Japonés, Victor cree.
Victor trata de recordar que fue lo que sucedió anoche. Cierra los ojos, enfocándose con fuerza. Había estado en la fiesta. Se había vestido de Superman, el cual, probablemente, es el motivo de por qué aún tiene puesta esa remera. Christophe estuvo allí, Phichit estuvo allí, y todos estuvieron allí… hubo tragos. Mucho. Tanto que el hedor a alcohol era ineludible, que muchos pies fueron pisados y que mucha gente tropezaba con los árboles en las partes más oscuras del bosque.
¿Pero entonces?
¿Cómo fue que llegó a casa?
Y lo más importante, ¿Cómo fue que terminó así?
Yuuri… Él y Yuuri habían…
Habían hablado –Victor tiene un vago recuerdo del sonido de su voz.
Entonces la comprensión lo golpea.
Oh no.
Oh no, no, no, no.
Victor tuvo que habérselo dicho, tuvo que haberse confesado. Debió haber admitido cada oscuro pensamiento suyo, cada deseo. Ahora Yuuri debe saberlo. Debe estar odiándolo. Probablemente debe estar acurrucado a su lado por pena –o peor, Victor terminó recostado a su lado de alguna forma y Yuuri se debió sentir tan mal como para moverse. No, no, no. ¿Victor había arruinado su amistad con tan sólo una simple borrachera?
De cualquier forma, él no debería estar haciendo esto. Tal vez, y sólo tal vez, podrá arreglar su amistad, asegurarle a Yuuri que eso no había significado nada, que lo que sea que haya dicho no tenía por qué importar. Ciertamente no es demasiado tarde. Tendrá que ser más severo consigo mismo, tener una seria charla con su subconsciente. Tendrá que evitar beber. Él tendrá que…
Yuuri suelta un bostezo.
Uno largo, y apoya su cabeza sobre el pecho de Victor en lugar de su mano, acercándose lo más humanamente posible. Una de sus piernas serpentea entre las de Victor.
Esto no podría ser peor, Victor piensa.
Ya que Yuuri no sabe lo que está haciendo, y en el momento en que despierte y descubra que Victor había permitido que esto pasara, que se había aprovechado así de él, todo se acabaría. Así que Victor de a poco se aleja de él, deja que la cabeza de Yuuri descanse sobre la almohada. El muchacho vuelve a bostezar, y esta vez rueda sobre su espalda, sus dedos se mueven y abandonan la cintura de Victor. Sus ojos parpadean para abrirse.
Victor se congela.
(Quizás si tiene suerte, Yuuri no lo vera.)
(Quizás de alguna forma u otra, él hará juego con el color de las paredes detrás de él, o con las sabanas debajo de él. Quizás podrá camuflarse.)
Yuuri se despierta lentamente, y en el momento en que sus ojos se abren, mira alrededor.
Ve a Victor enseguida.
Se levanta apoyándose en sus codos.
—Tu cabeza debe doler —murmura, con la voz entrecortada por el sueño y el hablar fluctuante. Luego sale de la cama y hurga entre los gabinetes del baño—. Aquí hay aspirina, toma una.
Victor lo observa en conmocionado silencio mientras Yuuri le tiende una aspirina, después agarra una botella de agua sin abrir de su escritorio y se la entrega. —¿Necesitas comida, también? —pregunta—. Puedo ir y buscarte algo.
Toma la aspirina.
—¿Victor?
—Comida estaría… comida estaría bien.
Yuuri se pone sus zapatos y sale de la habitación sin sus lentes.
La mente de Victor es un torbellino.
(De pensamientos, de emociones, de teorías.)
Porque Yuuri no parece estar molesto, no –sólo preocupado. Genuinamente preocupado por su bienestar. Victor se sienta en la cama de Yuuri, su mente le ruega a su cuerpo que se mueva a su propia cama para apaciguar un poco la incomodad de la situación. Pero él no lo hace, sólo permanece allí, tratando que palpitaciones detrás de sus ojos cesen.
Yuuri regresa en un instante. —No quise tomarme el tiempo de ir al comedor, así que simplemente te traje un muffin de abajo, espero que esto esté bien.
Da un mordisco receloso. Es de arándano.
Ninguno de los dos habla. Yuuri se sienta a su lado en la cama, con mucha distancia entre ellos como es posible, como si él estuviera cuestionándose algo. Cuando habla, sobresalta a Victor. —¿Recuerdas algo? De lo que sucedió anoche, quiero decir.
Victor frunce el ceño, da otro mordisco. —Recuerdo… recuerdo haber bailado. Creo que era una canción de Fitz and The Tantrums. Y luego… luego recuerdo verte. Luego todo es borroso de ahí en adelante.
—Oh.
—¿Yo… dije algo o…?
Hay una pausa.
Es de un segundo, pero se siente bien larga, grande, intensa, como si hubiera algo atascado en el aire, inhalado a través de los pulmones y exhalado a través de los labios. El corazón de Victor late fuerte en su pecho mientras abandona el envoltorio del muffin, arrugándolo discretamente y arrojándolo en el cubo de basura al lado del escritorio de Yuuri. Luego lo mira, con las manos sobre sus muslos, a la expectativa.
Yuuri está mirándolo, casi de manera analítica. Y por un segundo, él luce como un paisaje, el cabello alborotado por el sueño y los ojos vidriosos con una emoción que Victor no puede precisar. La luz del sol se refleja en sus facciones, lo hacen brillar –como una estrella, Victor piensa. O algo más efímero, algo que no debería ser real pero que lo es.
—Muy bien —susurra Yuuri.
Victor no entiende que quiere decir con eso. Luego se le ocurre que, tal vez, Yuuri está hablando consigo mismo. Así que no dice nada, sólo se enfoca en él, se enfoca en intentar leer sus pensamientos, intentando entender que podría estar pasando dentro de su mente. Victor recuerda su broma de escribir un manual de Yuuri Katsuki, pero la verdad es, que no sabría por dónde comenzar. Porque si hay un rasgo que predomina sobre todos los demás, un rasgo que lo define, es imprevisibilidad.
—Vamos a resolver esto —dice, con palabras lentas, seguras—. Quiero resolver esto.
—Resolver… —empieza Victor, confundido. O tiene más resaca de la que había pensado, o Yuuri está diciendo un completo sin sentido—. ¿Resolver esto?
Yuuri toma un profundo respiro, pero mantiene el contacto visual. —Dos opciones. ¿Estás escuchando?
Asiente y permanece en silencio.
Entonces Yuuri se acerca más a él, con sus piernas todavía colgando sobre el costado de la cama, ahora a tan sólo unos centímetros de Victor. —Dos opciones. O quieres besarme, y lo haces, o no quieres, y no lo haces. ¿Tiene sentido?
—Yo… —empieza Victor tontamente.
—No, estoy harto de esto. O quieres o no. Porque cuando yo te bese, tiempo atrás, tú no me devolviste el beso, así que asumí que no querías, lo que está bien, por cierto. Pero entonces continuaste actuando tan cariñoso, todavía continúas actuando tan cariñoso, tan susceptible, y comencé a pensar que, está bien, así es su personalidad, pero entonces vas y te emborrachas y ahora, ahora no sé qué pensar porque tú estás tan…
Victor lo besa.
(Y es correspondido.)
Él se mueve más cerca, una de sus piernas se sobrepone a la de Yuuri, una de sus manos se enreda en su cabello, es una sensación familiar. Sus labios son suaves, más cálidos de lo que creía posible, dulces. Una de sus manos se aferra a la espalda de Victor, agarrando la tela de su estúpida camiseta de Superman, y su otra mano toca su antebrazo, tan ligeramente que Victor no está seguro de si está ahí o no.
Cierra sus ojos, concentrándose en la sensación, perdiéndose en ella. Yuuri mueve sus labios bajo los suyos, pero por lo general deja que Victor tome la delantera, por lo que se centra en su labio inferior, luego se abre paso hacia el superior, todo es calor y luz, magnetismo y electricidad, suaves suspiros y tiernas caricias. Finalmente un mes de tensión encuentra su escape a través de la catarsis.
—Oh por Dios —respira Yuuri cuando se aleja, con una mano cubre su boca. Sus ojos están ensanchados, sus mejillas teñidas de rojo brillante. Hay una apenas disimulada sonrisa bailando en sus labios.
—¿Qué? —pregunta Victor rápidamente, aturdido. Mantiene su mano en el cabello de Yuuri, acariciándolo distraídamente, disfrutando cómo se siente bajo sus dedos.
Yuuri empieza a reír con nerviosismo, entonces golpea el hombro de Victor con el suyo, juguetón. —No creí que en realidad lo harías.
Victor también ríe, porque la risa de Yuuri es contagiosa y porque su mente está embobada a causa de la resaca y el beso, y porque tampoco puede creer lo que acaba de suceder. —¿Quieres decir que no creías que te besaría?
Yuuri niega con la cabeza.
—¿Qué fue lo que dije anoche? —Victor pregunta.
—Mucho —responde Yuuri—. Fue bastante cursi.
—¿Cursi?
—Cursi nivel Nicholas Sparks.
Victor sonríe radiante. —¿Romántico entonces?
Yuuri le devuelve la sonrisa el doble. —Algo así.
Y él quiere algo, pero no quiere presionar a la suerte. —¿Puedo besarte otra vez?
Todavía tiene la corbata alrededor de su cuello, y Yuuri la toma, tirando de ella lo acerca. Esta vez es con dientes y lengua, con pestañas revoloteando, con calor y pasión. Victor está más que contento con dejarle tomar el control, derritiéndose en él, su mano tira con fuerza del cabello de Yuuri. Yuuri gime debajo de él, y Victor presiona una mano contra su espalda para recostarlo en la cama, rodeando sus caderas con sus rodillas.
—Victor —susurra Yuuri suavemente, con una mano presionando su pecho.
Le toma un momento a Victor dejar de besarlo, darse cuenta que él está siendo apartado. Cuando lo hace, se aleja y parpadea, aturdido. —¿Tú… tú no…?
—No, no. Sí quiero —le asegura Yuuri—. Es sólo que… no crees que deberías… —su voz se apaga, incómodo.
Victor baja la mirada para verse.
(Cierto.)
(Él no está precisamente en óptimas condiciones para estar besando a Yuuri Katsuki.)
—Vuelvo enseguida —promete, arrastrándose hasta salir de la cama y meterse al baño corriendo—. No te muevas.
Yuuri se apoya de costado, mirándolo. —¿Puedo moverme un poco?
—Puedes —concuerda Victor.
~•~ ~•~ ~•~
Es el baño más rápido que ha tomado en su vida.
Rato después sale del baño, vestido con una remera blanca y pantalones jeans, y vuelve a subir por la escalera de la cama de Yuuri, sonriéndole. —¿Podemos continuar?
Es semejante al –no, más grande aun—que el cielo. Victor se pregunta cómo había aguantado todo este tiempo sin tener esto. Se pregunta cómo podrá volver a vivir sin esto en el futuro. Considera seriamente cancelar sus clases, trancar la puerta de su habitación y besarlo por el resto de su vida. Considera el agarre de las manos de Yuuri sobre sus costados, la forma en que su cabello se extiende sobre la almohada, considera la suave sonrisa de sus labios que Victor cree, es paralela a la suya.
Van despacio, Victor se enfoca en disfrutar el momento, en visualizar su boca, manteniendo el equilibrio con sus brazos sobre las sabanas, de vez en cuando Yuuri hace pequeños sonidos debajo de él, que son reflejos de los suyos. Cuando se separan para respirar, hay un brillo en los ojos del chico de cabellos negros. —¿Esto significa que estoy a salvo ahora?
—¿A salvo de qué? —pregunta Victor, abandonando sus labios para besar su mandíbula en su lugar, trazando camino hacia arriba hasta que sus labios están cerca de su sien, para luego descender a su cuello.
—De la guerra de bromas.
—Definitivamente no. ¿Por qué esto haría una diferencia?
Yuuri se encoge de hombros, cierra los ojos e inclina su cabeza hacia atrás. —Supongo que tendré que mantener mi guardia en alto entonces.
—Supongo que sí —musita Victor—. Ya he planeado algo, para que sepas.
No lo ha hecho, en realidad, pero obtiene el efecto que quiere, los ojos de Yuuri se abren de golpe. —¿Qué es?
—No puedo decírtelo, obviamente.
—Hmm.
Victor se detiene en el lugar de su pulso, y succiona ligeramente, pero no lo suficiente como para dejar una marca. Yuuri jadea debajo de él, el agarre en sus costados se intensifica. —Encontré tu punto débil —le provoca, prodigando con su lengua y sonriendo descaradamente.
—Creo que t... Victor —exhala, su cuerpo suplica en silencio que Victor continúe.
—Puede que ahora tenga una nueva expresión favorita de Yuuri.
—Que absurdo eres.
—¿Por qué no hicimos esto hace años? —pregunta Victor contra su piel, su aliento es cálido.
—Porque no soy gay.
Victor se congela ante eso, se quita de encima, preocupado. —¿Tú no… no eres…?
Yuuri se muerde el interior de su mejilla mientras sacude su cabeza. —No, soy hetero, en realidad. Lo siento, debí habértelo dicho antes.
—Oh —Victor exhala.
Eso se siente como un impacto, como algo duro que le golpea el pecho y le quita la respiración. Aún está mareado por los besos, todavía le palpita la cabeza debido a la resaca. Figura que luce como un completo desastre, con el cabello mojado por la ducha y los labios magullados por los besos. Yuuri está mirándolo con simpatía, moviéndose incómodamente debajo de él. —Lo lamento.
—Es… está bien —dice Victor despacio, desconcertado.
¿Entonces Yuuri no quiere besarlo?
¿O sí?
¿O es por completo algo más? Quizás él sólo está experimentando, o quizás…
—¿Victor? —dice Yuuri—. Estoy bromeando.
Victor deja escapar un profundo suspiro y se aleja de Yuuri, recostándose a su lado en la muy pequeña cama. —¿Comprendes el ataque al corazón que acabas de darme?
—Perdón —musita, girando de lado para encararlo—. Mala broma.
—Me dio taquicardia —dice Victor firmemente—. Podría haberme desmayado debido a tu cruel sentido del humor. Ahora me la debes.
—¿Te la debo? —repite Yuuri.
Victor asiente. —No obstante, me gustaría que me recompensaras.
Yuuri se inclina otra vez para besarlo sensualmente, con una mano sosteniendo su mejilla. —¿Esto servirá?
Victor finge pensarlo. —Supongo. Ya veremos.
~•~ ~•~ ~•~
Victor lleva a Makkachin al patio del campus una hora después, su cabeza comienza a sentirse mejor gracias a la aspirina y a la comida. Yuuri va con él, con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo. Los estudiantes que habían asistido a la fiesta la noche anterior se acercan y le palmean la espalda, felicitándolo por el éxito del evento, y en cada ocasión, antes de marcharse, le lanzan a Yuuri una extraña mirada.
Eso está comenzando a ponerse raro.
Abre la aplicación de Yik Yak una vez más, ve el nombre de Victor plasmado por todos lados, la vuelve a cerrar. Phichit le manda screenshots de los más divertidos e inofensivos posts. Mientras ellos caminan hacia la casa de Yakov para recoger a Makkachin, Victor está innecesariamente cerca de Yuuri, sus hombros constantemente se rozan. Es agradable, pero eso sólo incrementa las miradas de curiosidad que reciben de manera impresionante.
—¡Makkachin! —llama Victor cuando abre la puerta principal de la casa.
Makkachin brinca sobre él, con sus patas sobre su pecho lo derriba al suelo. Yuuri hace una mueca de preocupación, más Victor está riendo, rascando a su mascota detrás de las orejas. —Hola Makkachin —saluda Yuuri, el perro se gira para prestarle atención a él, afortunadamente no lo derriba también.
Victor busca su correa, luego salen, el perro tira de ellos hacia adelante con entusiasmo. —Algunas veces tomo mi patineta y dejo que él me lleve —le dice Victor a Yuuri mientras se hace a un lado para que Makkachin pueda olfatear un árbol.
—Puedo imaginarlo —responde Yuuri, sonriendo ante el pensamiento.
En el patio, Victor desprende la correa de Makkachin, viendo como el caniche corre hacia un grupo de estudiantes quienes parecen emocionados de verlo. —Él es la persona más famosa de todo el campus.
Se le ocurre a Yuuri que él no es una persona, pero no señala ese hecho. En su lugar, se sienta junto a Victor en la mesa, con la sombrilla cubriendo sus cabezas. Yuuri tiene su mano apoyada en la mesa y Victor la toma, jugando con sus dedos distraído. Yuuri mira alrededor de forma insegura.
—¿Tú no quieres que la gente lo sepa? —pregunta Victor, soltándolo.
—No, no es eso, es sólo que… —se lame los labios y se encoge de hombros—. Las personas podrían confundirse, es todo.
Victor enarca una ceja ante eso. —¿Confundirse? ¿Confundirse cómo?
—Nada, no importa —dice Yuuri restándole importancia.
Parece como si Victor no se diera cuenta de las miradas que reciben. Claro que él siempre recibe atención, pero al estar juntos parece como si esas miradas se intensificaran. Mientras que Victor lo disfruta, él se cohíbe por ser el centro de atención. —¿Estás bien? —pregunta Victor, visiblemente preocupado.
Sacude su cabeza para sacarse las preocupaciones de encima y sonríe. —Sí, estoy bien. Sólo pensando.
—¿En qué?
Victor tiene su cabeza apoyada en sus brazos, los cuales están doblados sobre la mesa. Él se inclina hacia adelante, levanta la mirada viéndolo expectante. Tiene un mechón de pelo cubriéndole los ojos y Yuuri lo acomoda por él. —No sé. En ti.
—¿En mí? ¿Soy el protagonista de los pensamientos de Yuuri Katsuki? ¿Junto con sus oh-tan-interesantes conceptos físicos y el Katsudon?
Yuuri lo empuja. Victor le devuelve el empujón antes de moverse para sentarse más cerca. —¿Recuérdame por qué hablo contigo?
Victor cierra un ojo, fingiendo pensar detenidamente. —Bueno, definitivamente soy atractivo. Talentoso –quiero que sepas que mis maestros solían llamarme un niño prodigio.
—Solían.
—¡Hey! —Victor protesta—. Soy muy inteligente, Yuuri.
—Y ególatra también.
Victor hace un mohín, y vuelve a tomar su mano. —Me estás lastimando, Yuuri. Tú siempre me lastimas. El capítulo tres de Yuuri Katsuki para Tontos es acerca de cuan rudo eres.
—Creí que el capítulo dos era acerca del sarcasmo —le recuerda Yuuri.
—Hay una diferencia entre sarcasmo y romper mi corazón.
Yuuri ríe y estrecha sus dedos. —De acuerdo, intentare ser más agradable contigo.
—Bien. Si necesitas ayuda para empezar con esa misión, tengo un trabajo de física para el lunes.
—¿Para el lunes? Déjame adivinar, no lo has empezado —cuando Victor hace un mohín, Yuuri aprieta los labios, considerando algo—. ¿Cuál es el tema?
—Es a libre elección —responde Victor—. Tenemos una lista de veinte opciones de las que ponemos elegir.
Yuuri sonríe radiante ante eso. —¿De verdad? Podemos escoger un tema divertido, entonces.
—Un tema divertido —repite lentamente—. No te entiendo.
—¿Puedo ver?
Cuando él saca la lista de su teléfono y se lo muestra, apoya su mentón sobre su palma y observa mientras el rostro de Yuuri se ilumina más y más con cada línea que lee. Yuuri no puede entender como Victor no encuentra estas cosas tan interesantes como él las encuentra, pero ya ha dejado de cuestionárselo. —Esta Nikola Tesla, el Gato de Schrödinger, Electricidad Fotovoltaica, Antimateria… ¿Cómo vamos a elegir sólo una?
Victor lo mira divertido. —Oh, tienes razón, ¿Cómo podríamos? Que tragedia. Espera, ¿Cuál fue esa que dijiste de un gato? Me gustan los gatos.
Yuuri se anima ante aquello, se acerca aún más a él y señala la lista. —El Gato de Schrödinger. Te gustará esa. Es menos como físico y más como filosófico. Mira, imagina que hay un gato en una caja. Y nadie ha visto dentro de la caja. ¿Cómo sabes si el gato está vivo o muerto?
Victor frunce en ceño. —Pues, él moriría eventualmente.
—Cierto, pero si no miras dentro de la caja, no puedes probar que está muerto.
—Entonces, ¿es algo como, 'si un árbol cae en el bosque y nadie está cerca para oírlo…'?
Yuuri asiente con entusiasmo. —Sí, pero hay diferentes interpretaciones de eso. Entonces, bien, en tu caja tienes un gato, un matraz con veneno y un dispositivo con una partícula radioactiva.
Victor palidece. —Eso suena horrible.
—Es imaginario —le asegura Yuuri.
—Pero no quiero pensar en gatos muriendo, eso es…
—Shh, sólo escucha —le insta—. Okay, entonces hay un gato, un dispositivo radioactivo y un matraz con veneno. Bien, si el dispositivo dentro de la caja detecta radiación, romperá el matraz, y el veneno matará al gato eventualmente. Pero tú no sabes el momento exacto en que el dispositivo lo detecta, o cuando el matraz se rompe, o cuando muere el gato, ¿correcto? Sucederá eventualmente, pero no sabes cuándo.
Tiene que admitir que está algo perdido, pero Yuuri luce tan apasionado y adorable que asiente de todos modos.
—A eso se le conoce como 'la interpretación de Copenhague'. Al hecho de que el gato podría estar vivo o muerto y en un momento dado es calificado como una superposición de la física cuántica, ya que está vinculado a un evento subatómico aleatorio, ya sabes, las partículas que pueden o no, haberse descompuestos y causado la liberación del veneno. Es mecánica cuántica, pero tan pronto como alguien mira dentro de la caja, lógicamente sólo podrá ver un gato muerto o vivo, no ambos, y la fuente radioactiva se habrá descompuesto o no. Por lo tanto, tan pronto se produce una observación ya no es una superposición cuántica y surge la pregunta de cuando la realidad se convierte en una posibilidad o en otra, dado que no hay pruebas antes de la observación.
Él mira a Victor como si acabara de babear sobre su propia camisa.
—¿No te parece interesante? —Yuuri palidece, ahora luciendo ligeramente abochornado.
Victor abre la boca, luego la cierra, y luego la vuelve abrir. —No te… ¿Por qué tienen que usar un gato?
Yuuri parpadea. —Ese... ese no es realmente el punto. Ya te lo dije, es sobre física cuántica.
Una pausa.
—Eres bonito, Yuuri. ¿Lo sabías?
Yuuri le da un codazo, sonrojado. —No es tan complicado, en serio.
—Me perdiste cuando hablaste de mecánica cuántica y algo, con algo, sobre algo. Pero me ayudarás con mi trabajo, ¿verdad? Podemos escribir sobre el gato, incluso si suena bastante deprimente.
—Como ya dije, no es deprimente porque no es un gato re… —se detiene—. Está bien, seguro, escribiremos sobre el gato.
Victor suspira. —Pobre gatito.
—Ya te dije que no es… me rindo. Al menos tú también eres bonito.
Victor lo mira fijamente, luego apoya su cabeza en el hombro de Yuuri. —¿Me estás viendo como un objeto?
—Probablemente.
—Rudo, te lo estoy diciendo. Eres bien rudo.
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Notas de traductora:
Amo, en verdad que amo mucho este capítulo. Cuando lo leí la primera vez, sentí que tocó mi fibra más sensible. La escena de Victor diciéndole cómo se siente acerca de sus acciones es tan conmovedora que fue precisamente eso lo que me motivo a traducir esta historia. Eso, y el hecho de como Braveten maneja todo tipo de situaciones, desde conmovedoras hasta divertidas. Y como plus, temas referentes a la física. He aprendido más con esto que con mis clases en la escuela xD con decirles que una chica le dejó un comentario a la autora en una ocasión agradeciéndole por el tema del gato de Schrödinger, ya que de eso trato su examen del día siguiente. Muy útil, ¿no creen?
Hablando de física, soy como Victor, también soy un asco para eso. No es lo mío xD Así que para traducir esa parte de este capítulo tuve que recurrir a la ayuda de varios sitios. Agradecimientos a: Google-sama, Wikipedia-sempai, demás páginas webs, a Doofenshmirtz malvados y asociados. Y a mi prima xD
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Hay un fic, super lindo. Hermoso, del que se van a enamorar tanto como yo. Del cuál soy Co-traductora. No lo publico aquí a petición de la autora original de sólo subirlo en la página de Ao3. Pero les invito a leerlo. El link de la traducción está en mi Bio. Sólo tienen que eliminar los paréntesis y unir los espacios (cosas de FF que elimina links). La actualización es cada miércoles así que tienen actualización asegurada cada semana!
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
Lilaluux off!
