Disclaimer: Ni Yu-Gi-Oh ni las canciones utilizadas en este fic son de mi pertenencia, sino de cada autor y demás incorporados.
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diálogos
/.../pensamientos…a menos que sean POV's xDD!
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(...) estupideces mías
(N/M…) notas aparentemente
importantes mías…um…dudo que alguna vaya a aparecer, pero por si
las dudas u.u
Letra de
canción
...
otros sonidos, como onomatopeyas y toda la cosa o.o
-Sólo mío-
All you ever wanted
All that you desire
Walk
the line with me
I'll take you higher…
Estaba recostado sobre su cama cubierto por la oscuridad sin poder aún conciliar el sueño, ¿cómo hacerlo? Seguía leyendo sin parar aquel mensaje que "él" había escrito.
Sostenía el papel con sus manos temblorosas, la visión se le había ya cansado a causa de sus ojos irritados que ya se habían cansado de derramar lágrimas. No sabía de qué se trataba todo aquello. La caligrafía sin duda era suya, o eso parecía, y ni hablar de la forma en que estaba escrito el mensaje, hasta él juraría que su propia persona había realizado el mensaje de no ser por que él estaba seguro de su completa cordura y realidad. Es decir, jamás se atrevería si quiera a pensar en lo escrito, pero era su forma de escribir…
Debía tratarse de una broma, eso debía ser…
Mí querido faraón, perdón… mí amado Atemu:
¿Sabes? He estado pensando durante ya bastante tiempo sobre nosotros.
Creo que ya no es secreto para ti, y si no, pues aquí lo tienes.
Te amo, sí, te amo desde hace tiempo atrás; no hago más que pensar en ti y
la linda pareja que formaríamos, ¿no crees?
Sé que tienes interés en Yugi, pero mejor olvídate de él, te puedo
casi asegurar que te aburría en poco tiempo, él es grandioso como amigo,
pero seamos realistas, ¿qué tanto podría ser como amante? Elígeme a mí,
te aseguro que te haré muy feliz, más de lo que Yugi podría hacerte jamás.
Está más que claro que yo soy mejor prospecto que él.
Sé que suena cruel, pero esa es la verdad y sinceramente
no puedes negarlo.
Espero que llegues a comprender mis sentimientos y corresponderlos.
Ya no pierdas tiempo intentando conquistar a Yug, no lo vale, mejor
ven conmigo, verás lo bien que nos la pasaremos juntos.
Te ama
Tu Joey
Por otro lado, en la casa-tienda se encontraba encerrado en su habitación Yugi, que no dejaba de abrazar a su oscuridad que le acariciaba tiernamente su suave cabello tricolor. Se repetía mentalmente la carta que su "mejor amigo" le había escrito a su faraón. Aún no era capaz de digerir la situación; tantas vivencias, todo el apoyo que le había brindado sin querer nada a cambio y él le pagaba de esa manera. No lo perdonaría jamás, no merecía ya nada de él.
¡Pero si él le había preguntado infinidad de veces a Joey si estaba de acuerdo en que tuviese una relación romántica con Atemu! Es que era totalmente increíble, estaba confundido…
--Yugi, ya no pienses en eso—escuchó la grave voz de su yami quien lo sacó de sus cavilaciones.
-- Ya sé, pero es que no puedo creer que Joey me hiciera algo así, siempre creí que éramos amigos- sollozaba e hipaba a cada palabra dicha-- Atemu, ¿es que le hice algo tan horrible para que se quisiera vengar o algo? Si es así te suplico me lo digas, y así poder disculparme y comprender esto, si no, no sé lo que va a pasar
-- Mi niño, tú no le has hecho daño alguno
--¡¿Entonces por qué lo hizo?!- gritó con desespero el pequeño. Ser traicionado por su mejor amigo era tal vez el dolor más grande que había sufrido hasta entonces.
-- No lo sé Yugi, y sinceramente me extraña. El Joey del pasado jamás engañó o mintió salvo si era por protección y mucho menos traicionó o atentó contra nadie, tal vez, con el paso de las diversas vidas pasadas de Joey, su esencia ha sido drásticamente alterada, simplemente no lo sé… tal vez si háblaramos con él…
--¿De qué serviría? Aunque Joey nos diga que todo es un malentendido y todo, yo ya no podría confiar en él, nunca creí que pudiera decir esto pero, es mejor dejarlo como está, porque para qué quiero tener a alguien a lado si no confío en esa persona, más aún en alguien que quise como de mi familia, como si fuera mi hermano, no sé si me entiendas
-- Claro que te entiendo, y haremos lo que tú digas… ¿y qué hay con los chicos?
-- Nada. Simplemente no les diremos- y de esa forma, aún con los ojos irritados por tanto llorar, Yugi se quedó dormido en el regazo de su yami, quien seguía dándole pequeños mimos para que se calmara
--/No… jamás perdonaré a quien te hiera, no perdonaré a Joseph Wheeler, mi amado Yugi, no te volverán a lastimar/—se agachó un poco y depositó un beso en la mejilla del menor.
Al siguiente día, en la Preparatoria de Domino City, ya se encontraban la mayoría de los alumnos en sus respectivas aulas mientras esperaban la llegada de sus profesores.
Como de costumbre, estaban el grupo de amigos de siempre hablado de banalidades y demás trivialidades, a excepción de Yugi que se encontraba sentado en su lugar, aislado de los demás, pensando en cómo iba a reaccionar en cuento viera cruzar al rubio Wheeler, y como si lo estuviera invocando, Joey entró al salón un poco agitado por su carrera contra el tiempo.
Atemu vigilaba desde lejos a su hikaru y no pudo más que dedicarle una mirada de reproche al rubio en cuanto lo vio llegar, aunque éste ni cuanta se había dado.
Seto, que igualmente se mantenía al margen de lo que sucedía, no pudo sino sonreír por la reacción del faraón.
Mientras, Joey había decidido acercarse a Yugi para intentar aclarar todo éste malentendido, definitivamente no estaba dispuesto a perder a su mejor amigo por ese error. Ya estaba junto a él y Yugi le ignoraba volteando hacia el lado contrario.
-Yug… Yugi, amigo, necesito hablar contigo, por favor
Yugi no sabía qué hacer. Es cierto que Joey había traicionado totalmente su confianza, pero… no sabía qué podría decirle.
Se viró para mirar al ojimelado fundiendo sus violáceos en los contrarios
-¿qué quieres Joseph?
-Yo…- ese tono que Yug había utilizado era increíble. Había sonado tan reprobatorio y hostil a su persona. Tenía que arreglar las cosas ya- Yo… Yugi, por favor, no estes enojados conmigo, te juro que no fui yo quien escribió esa carta, sé que es difícil de creer, pero te ruego que creas en mí, eres mi mejor amigo, jamás sería capaz de hacerte algo parecido…
-Era tu letra… y siempre te ha gustado Atemu, por eso yo no había intentado tener más que una amistad con él, pero fuiste tú quien me dijo que estaba bien, al verdad no entiendo, y aunque quisiera, ya no puedo creer en lo que me digas… de verdad me resulta difícil todo esto, así que por favor ya no me hables, yo… pensaré en lo que me acabas de decir- se levantó de su lugar para ir hacia donde su yami lo esperaba
-Yugi, espera por favor- le intentó tomar de la mano pero fue detenido por Atemu. Jamás se imaginó algún día ver esa mirada de odio en los ojos del rey de los juegos concentrados en él. Se quedó sin habla.
-Ni siquiera te atrevas a tocarlo- susurró el ojicarmín antes de llevarse de la amno a su luz con sus amigos, que miraban sorprendidos lo que recién había ocurrido.
Toso ya era bastante extraño, primero la escena de Yugi el día anterior, y ahora esto. No sabían qué tanto estaba pasando, por lo que, al llegar Atemu y Yugi al grupo, no tardaron en bombardearles con preguntas que se negaron a contestar.
Kaiba no cabía en lo bien que estaba funcionando todo. Se levantó de su asiento y fue hacia donde se encontraba aún su bello cachorro. Le tocó el hombro para gacerlo reaccionar.
-Seto… Yugi… Yugi ya no me va a hablar- comentó a su novio intentando retener el llanto
-Vamos- fue lo único que dijo para después salir del aula seguido muy de cerca de su precioso chico, siendo ambos seguidos por la mirada confusa de Duke.
A penas salieron del liceo, el timbre anunció que las clases debían comenzar. Se encerraron en el auto del CEO, quien con tan sólo escuchar que la puerta del copiloto se cerraba, no tardó ni dos segundos en abalanzarse hacia Joey para comenzar a atacarlo con una avalancha de besos y caricias.
Tocaba sin pudor alguno la piel blanca del rubio, paseando sus manos desde su rostro, recorriendo su cuello, su pecho y abdomen colando sus dedos entre los orificios que había entre botones, acariciando descaradamente el par de hermosas piernas que poseía el cachorro y así regresar sobre el mismo camino.
Besaba hambrientamente esos labios que no tardaron en hincharse por la presión a la cual seguían siendo sometidos. Daba efímeros besos por todo el rostro hasta bajar al suculento cuello en donde se entretuvo, lamiendo, mordiendo y succionando hasta quedar una marca que dictaba que Joseph Wheeler era suyo. Era todo un deleite sentir las vibraciones que emitía la garganta de Joey por los gemidos que luchaban por salir de esa tibia boqu-ita. Estaba casi en su límite.
-Seto… Seto… otra vez, las clases… ah- iba a seguir reprochando a su neko de no haber sido por aquella opresión que sintió sobre uno de sus pezones. Un momento, ¿cuándo le habían quitado la camisa?- Dios… Seto, ¿qué demonios estás haciendo?
-Lo siento Joey… es sólo que no pude evitarlo, el simple hecho de verte es tan excitante que ya no me pude contener
-o/o… está bien, no hay problema
-Por otra parte… ¿qué fue eso de que el enano ya no te habla?- ah, sí… tenía que ver eso para que las heridas se abrieran más al grado de ya no poder cerrarse.
La mirada de Joey se volvió triste. Casi había olvidado ese asunto al sentirse tan deseado por Kaiba- sí… es que… ayer Yugi leyó una carta dirigida a Yami
-¿y eso qué tiene que ver contigo?
-Que era una confesión de mí para Yami y también decía cosas horribles de Yugi… pero yo no la escribí, alguien más debió hacerla jugándonos una broma de mal gusto, no lo sé, pero juro que yo no la escribí Seto- lo miró mientras lágrimas salían abundantes de sus acarameladas orbes.
Seto lo miraba severamente, o eso más bien fingía hacer dando el resultado que esperaba, que su cachorro comenzara a sollozar sin control. Qué rostro tan endemoniadamente hermoso era el que ponía Joey lleno de angustia mientras se intentaba secar las lágrimas en vano.
Al no soportarlo más, decidió bajarse del auto. Ya iba jalando la manija para abrir la puerta, cuando sintió que lo jalaban del brazo y después sentirse apresado por los brazos del castaño ojiazul.
-Te creo Joey… sé que jamás serías capaz de traicionar a tus amigo o a mí, y si Yugi no es capaz de comprender eso, entonces no merece tenerte como amigo /nadie es merecedor tuyo… sólo yo/-lo abrazaba sintiendo los espasmos de dolor de su pareja, que con el tiempo iban disminuyendo al mismo que el llanto se iba calmando.-vamos a la mansión ¿quieres?- le preguntó mientras se alejaba un poco de él para poderle ver al rostro. Joey sólo asintió y se acomodó en el asiento del copiloto. Sin más, Kaiba arrancó el auto para irse a su mansión.
Después de un tiempo, la primera clase concluyó, por lo que en el salón esperaban a que el siguiente profesor llegara. No tardaron en juntarse todos los grupos de amigos.
-Oigan… ¿a dónde se habrán ido Joey y Kaiba?-preguntaba Tristán preocupado por su rubio amigo
-Ja, seguramente a tener sexo… qué envidia
-Bakura, mejor cállate ¬¬-reprochó Ryou a su oscuridad
-Por cierto Yugi, ya sé que antes te negaste, pero en verdad, ¿qué pasa contigo y Joey? ¿Por qué se pelearon?- fue el turno de Gadner de hablar
-No es nada importante chicos… en serio, no se preocupen
-¿Pero cómo quieres que no nos preocupemos después de lo de ayer y lo que recién pasó?
-Malik, tranquilo… aunque tienes razón- Calmó Marik
-Por favor, tennos confianza Yugi- volvió a hablar Tea
-Ja… confianza. Es eso mismo lo que pasó con ese perro
-Yami, por favor… no…
-¿Qué te pasa Yami? No hables así de Joey- dijo molesto Tristán. No iba a soportar que hablaran así de su amigo a sus espaldas
-Tienes razón… es peor que un perro… ese idiota se atrevió a traicionar a Yugi
-¿Qué?- fue al unísono. ¿De qué hablaba el faraón?
-Yami, en serio, ya déjalo…
-No Yugi, sé que te dije que guardaría silencio, pero esto no puede seguir así como si nada. Pues verán… al que ustedes laman "amigo" se me confesó en una absurda carta, ya saben, la que se le cayó al perro de la mochila ayer, y en ella decía tonterías sobre los dos e insultaba a Yugi… mo es justo lo que le hizo después de todo lo que Yugi ha hecho por él- Atemu no cabía en su enojo. Apretaba sus puños hasta que las uñas le sangraron las palmas…
-No puedo creerelo- dijo atónito Tristán- no es posible lo que dices Yami, Joey no pude…
-Tristán… no puedo creer que llames mentiroso a Yami
-Y tú Tea, no puedo creer que llames traidor a Joey… Yugi, por favor ya para ésta broma, no es gracioso
-Yo… lo siento, pero es verdad… Joey me dijo que no había escrito la carta, pero era totalmente su letra… además de que cayó de su propia mochila; yo también quisiera que sólo fuera una broma, pero al parecer no es así- Comenzó a derramar lágrimas mientras su yami lo abrazaba
-Ese Joey… nos engañó por completo… no… no lo puedo creer- cayó sentado en su pupitre Malik que tenía una expresión de incredulidad
-Yo ya no sé qué decir- le siguió Ryou
-No te preocupes Yugi… - intentó animar Tea (sí, como no ¬¬)
Tristán simplemente no lo podía creer, debía haber algo que desmintiera esto… pero, ahora lo recordaba, alguna vez vio a Joey mirar a escondidas a Atemu. Entonces, cabía la posibilidad de que… fuera cierto.
Mientras Duke estaba de forma parecida al castaño, pero había algo que le seguía molestando… empezando porque Kaiba se había llevado a Joey tan sorpresivamente. Él confiaba plenamente en que Joey no era de ese tipo de persona, es más, él, Duke Devlin, podría serlo… pero Joey no.
Bakura estaba recargado en una pared a lado de Marik, ambos con miradas frígidas, tan acostumbradas, pero a la vez escépticas.
-¿Crees que sea cierto?- preguntó el espíritu de la sortija milenaria
-No… aquí hay alguien manejando las cosas…
…I feel your body shake
Put me on fire
All
you ever wanted...
All that you desire...
-Continuará-
