CAPÍTULO 2
A la mañana siguiente, todo parecía muy tranquilo en la habitación de los chicos, hasta que…
- Es tarde…. Es tarde… - Remus gritaba por toda la habitación, tratando de vestirse rápidamente, y de despertar a sus amigos.
- ¿Qué? No puede ser… yo mismo puse la alarma a las 6.30 – Decía James mientras se sentaba en su cama y buscaba sus gafas para poder ver el reloj que estaba en su velador – ¿lo ves Moony? Son sólo las 7.50…. ¿7.50? que… pero como… esta porquería de reloj muggle no sirve para nada.
- Ah, es que como empezó a salir un ruido extraño de él, y todavía era muy temprano le puse un hechizo silenciador- decía Peter satisfecho.(Ayy Peter, cuando aprendera...)
- Peter, eres un imbécil, esa era la alarma, nos teníamos que levantar a las 6.30 para poder llegar a tiempo a la clase del profesora Neptune. Tu sabes que él no perdona… no nos perdona nada.- James estaba desesperado pues Sirius seguía en su cama mientras que él no encontraba su otra media.- Además, no tenía idea de que podías hacer hechizos silenciadores.
- Si, lo aprendí en el verano, cuando…. –pero Peter no pudo terminar de hablar por el alboroto que se armaba en el cuarto, además que nadie lo escuchaba.
- Sirius, levántate, son las 7.50 y tenemos clase con Neptune, no querrás que te eche la culpa nuevamente, tú sabes que él te odia.- Remus trataba de levantar a su amigo.
- Si, si, solo 10 minutos más, tenemos todo el año para llegar temprano Remus, no necesariamente tiene que ser hoy día.- a Sirius, sin embargo, no parecían importarle los esfuerzos de su amigo por llevarlo a clase de pociones tan temprano.(buen punto)
- Sirius, si en este momento no te levantas, no podrás ver a todas las chicas lindas que nos van a felicitar por nuestra broma de ayer. – James, que al fin encontró su media, parecía tener la clave para despertar a su amigo, pues dicho esto, Sirius se levantó rápidamente de su cama y se cambió.
Una vez que todos estaban listos, fueron corriendo hacia las mazmorras, donde tenían clase de pociones junto a los Slytherin, con el pesado profesor Neptune.
- Buenos Días caballeros, veo que se acordaron que tenían una clase hoy.- dijo con sorna el profesor Neptune- 50 puntos menos para Gryffindor. – Bueno, como les iba diciendo antes de esta interrupción, la tradescantia es muy importante en la elaboración de pociones para… para… señor Black, ya que lo veo tan interesado en mi clase hablando con el señor Potter… dígame, ¿para qué es importante la tradescantia? – Neptune había visto a Sirius reírse mientras James le enseñaba un dibujo que él mismo había hecho sobre el profesor Neptune.
- Bueno… la tradescantia es… es muy importante… porque – Sirius miraba a Remus como buscando una respuesta, pero este parecía no encontrar la página del libro en la que estaban trabajando. – es importante para la elaboración de pociones de la clase de hoy – por fin dijo Sirius, causando risa entre sus compañeros.
- Ah, se cree gracioso ¿no Black?, 20 puntos menos para Gryffindor, y Black, lea su libro por favor, que eso lo hemos estudiado en 3er año. ¿Señor Snape?
- La tradescantia es muy importante en la elaboración de pociones Doxycidas, es decir, para contrarrestar los efectos de la mordida de los Doxys.- Snape dijo esto con mucha autosuficiencia, mientras los merodeadores lo miraban con cara de odio.
- Perfecto Severus, no podía esperar menos de ti, 20 puntos para Slytherin. El día de hoy vamos a hacer una poción antídoto para la mordedura de los Doxys. Serán calificados por como quede su poción. Se juntaran en dúos y seguirán atenta y cuidadosamente las indicaciones que están en la pizarra. No quiero accidentes, ya están en quinto año. Volveré en 30 minutos y ya deberán de estar listas.- el profesor salió del salón sin contestar todas las dudas que tenían los alumnos, y sin decir ni una palabra más.
- Bueno Jamey, hagamos lo nuestro. – Sirius no estaba muy emocionado por empezar, nunca le había gustado la clase de pociones, y menos con el Profesor Neptune, que siempre parecía estar en contra de él.
James y Sirius empezaron a echar los ingredientes en el caldero, sin importar el orden, y empezaron a mover su "poción". Remus sólo miraba con gestos de desaprobación, mientras avanzaba su poción con Peter, aunque Remus no le dejaba hacer nada.(ayy estos chicos)
Pasó la media hora y el profesor regresó con una sonrisa en su obeso rostro. Se acercó a la primera pareja, formada por dos chicas de Slytherin, vio la poción, que tenía un color amarillo pálido, blanquecino, y sacó un Doxy de la caja que llevaba consigo. Todos los estudiantes se empezaron a mirar y se quedaron pasmados. El profesor empezó a hablar.
- Si han hecho un buen trabajo no deberían de estar preocupados. Haré que el Doxy muerda a una persona, de cada pareja, y la otra deberá de darle el antídoto. Si funciona, pasan, si no funciona, jalan y bueno, serán llevados donde la señora Pomfrey.
Primero le toco el turno a la pareja formada por las chicas Slytherin de la primera mesa. Estaban muy nerviosas. Neptune hizo que el Doxy mordiera a una chica llamada Vela, y su compañera le dio rápidamente el antídoto. Esperaron unos minutos y nada pasó. Había funcionado. – Muy bien, aprobadas.
Siguieron varias parejas, unas de Gryffindor, y otras de Slytherin. La mayoría habían funcionado, sin embargo, había otras que no eran lo suficientemente buenas para contrarrestar todo el efecto causado por la mordedura de los Doxys, y los estudiantes tenían síntomas leves, por lo que algunos fueron llevados a la enfermería. James y Sirius, por su parte, estaban sumamente nerviosos, no habían seguido las indicaciones para nada que había dejado Neptune antes de irse, y su poción, en vez de tener un color blanquecino, era de color marrón y salían burbujas y humo.
Remus, a la vez, estaba preocupado por sus amigos y por él mismo, aunque confiaba en su poción, que era muy parecida a la de otros que ya habían aprobado.
- A ver, que tenemos por aquí, señores Potter y Black. Por el color de su poción y de su textura- Neptune dijo esto revolviendo un poco la poción y con una sonrisa en el rostro- ya están desaprobados, pero veamos el efecto que tiene, puede ser que funcione- dijo sarcásticamente - ¿Quién de ustedes quiere ser mordido por el Doxy?... ¿Ninguno? …Bueno, entonces yo decido- Neptune hizo como si pensara por un momento, y luego, comprobando las sospechas de uno de los chicos dijo – Black.(ohh ohhh)
Sirius se acercó lentamente a donde estaba el profesor, y éste puso al Doxy a la altura del hombro de Sirius. El chico sintió como el Doxy clavaba sus colmillos en su brazo, y luego como el veneno avanzaba por su cuerpo, sintiendo un poco de dolor. James, rápidamente, sirvió un poco de la poción, con miedo, al no saber qué efectos podría tener sobre su amigo. Sirius tomó la poción y esperaron unos minutos, pero todo parecía ponerse peor.
- Sirius sentía como el veneno seguía viajando por sus arterias invadiendo todo su cuerpo. La poción le dio náuseas y empezó a sentir un mareo que no lo dejaba ver bien, pronto, comenzó a ponerse muy pálido y sintió como sus piernas ya no podían aguantar más al resto de su cuerpo.
- Potter, lleve a Black a la enfermería.
- Vamos Sirius- dijo James que estaba casi tan pálido como su amigo.
- Y Potter – el profesor espero que los chicos estén al costado de la puerta para decir esto. – creo que ustedes ya lo saben, pero están desaprobados.
Dicho esto, James salió rápidamente a la enfermería, cargando a su amigo que ya no podía estar en pie. Los alumnos que se quedaron dentro se miraban, nadie podía articular una sola palabra. Remus dejó su poción y salió detrás de donde se habían ido sus amigos.
- Señor Lupin, creo que entiende que si abandona este salón, me veré obligado a reprobarlo en esta clase y a castigarlo limpiando las mazmorras… ¿no? – Neptune estaba más antipático que nunca.
- ¿Qué?... ¿reprobar?... pero… profesor Neptune yo….- pero Remus no dijo nada más y salió detrás de sus amigos.
- Una lástima – decía para sí mismo el profesor, dejando a los alumnos mucho más anonadados que antes. Sin embargo, siguió revisando las pociones hasta el final de la clase.
Una vez que James llegó a la enfermería, la señora Pomfrey los atendió inmediatamente, según ella, en casos como estos no se podía perder tiempo. Acostó a Sirius en una camilla y a continuación le dio de beber un líquido naranja chispeante.
- Con esto se te pasará, pero el efecto no será instantáneo porque ya ha pasado mucho tiempo de infección.
- Pero, se pondrá bien ¿no?- james preguntaba por su amigo
- Oh, sí, sí, pero tomará un par de días hasta que vuelvan a hacer alguna de sus travesuras. – La señora Pomfrey siempre parecía estar al tanto de todo, pero era una buena cómplice.
- Sirius, ¿Cómo está Sirius?
- ¿Remus?, ¿pero qué diablos haces acá?, deberías estar en clase… con Neptune
- Sí, ya lo sé James, pero… no los podía dejar así.
- Es decir que… que…
- Sí. Reprobé, y me castigaron, ¿puedes creerlo? Jajá – Remus parecía no triste, sino emocionado de su primer reprobado en un curso.(le gusto su primera vez)
- Eres un idiota – se escuchó decir a Sirius débilmente, mientras tenía una sonrisa en su boca.
- Bueno, creo que después de tantos años juntos se te pega- dijo con sarcasmo
Los chicos se miraron y empezaron a reír, sin importar el estado de Sirius, o el reprobado de Remus.
Unos días después, Sirius ya estaba completamente renovado, y listo para seguir merodeando por el castillo. Sin embargo, todavía no habían cumplido con el castigo impuesto por Dumbledore, y esa noche, en la cena, tendrían que hacerlo.
Ese día, los chicos se levantaron, como nunca, muy temprano y se dirigieron hacia el comedor para tomar desayuno y así ir a su clase de transformaciones con McGonagall.
Pasaron las horas y Sirius y James estaban muy nerviosos por lo que iban a decir, pues no habían preparado nada y definitivamente no iban a hacer el ridículo.
Unas horas más tarde, ya se encontraban en el comedor, almorzando.
- Pero, ¿quién se murió? – dijo una chica de cabello negro azulado al ver las caras de Sirius y James.- Ya sé, seguro que se mueren de miedo por el discurso de hoy.
- Pero ¿Quién te dijo eso Woods?
- Tendrás que averiguarlo porque yo no te lo voy a decir.
- Soleil le dijo a Peter que si él nos contaba que planeaban le conseguiría una cita con Maureen Wimbledon y él no omitió ningún detalle– dijo una vocecita detrás de Soleil.
- Gracias Niki- repitió Woods mirando a su amiga.
- Mira Woods, para tu información, no tenemos miedo, es sólo un estúpido discurso – James ya estaba cansado de esa chica, aunque era amiga de Lili era muy antipática.
- Ay, chicas, por fin las encuentro…. Pero… ¿qué hacen con Potter y Black?- Una pelirroja acababa de llegar.
- Hola Lili, ¿viniste a verme?- James no perdía tiempo – Qué tal si mañana tú y yo…
- Potter, sabes qué, no tengo ganas de perder el tiempo peleando contigo, además suficiente tienes con qué preocuparte… después de darles el discurso de disculpas a los Slytherin ja!ja!ja, eso será muy gracioso… me muero por verlos
- Evans, cállate, nadie preguntó tu opinión
- Sirius, no calles a Lili, sólo yo puedo callarla…(Diossss..)
- ¿Qué?... Potter eres un imbécil, ni tú ni ninguno de tus amigos idiotas, sin ofender Remus, tú si me caes bien, tienen el derecho a callarme- Lili decía esto mientras aumentaba el tono de su voz, atrayendo miradas de varias personas.- Eres un estúpido no puedo creer…
- Lili, ya cálmate, mejor vamos a comer
- Sí, ya tendremos tiempo de burlarnos más tarde, vámonos Lili.
Una vez que las chicas ya se habían sentado en el otro extremo de la mesa, los chicos volvieron a hablar.
- No sé que tiene esa Soleil Woods simplemente no la aguanto.
- De repente es porque se rehusó a salir contigo en 2do año.
- Remus, yo sólo la invité porque me dio pena que no tenga a nadie con quien ir.
- ¿Ah sí? Yo pensé que la invitaste por sus "hermosos ojos azules" si recuerdo bien lo que dijiste.
- Bueno, no importa, tenemos que hablar acerca del discurso de la cena.- Dijo el chico Black tratando de cambiar el tema.
- Si claro, James…. James… JAMES…
- Ahh… sí, sí, es obvio que a Sirius le gusta Woods.- respondió el chico rápidamente, aunque no había escuchado nada de lo que sus amigos decían, pues estaba mirando al otro lado de la mesa.
- ¿Qué? A mí no me gusta esa chica, Prongs. Además, no es momento de hablar de eso. Tenemos que crear un discurso como sea, ahora.
- Lo tengo… chicos… ya sé cómo hacer que no queden en ridículo frente a todo Hogwarts.
- ¿En serio? Moony, eso es genial…
- Cuéntanoslo todo
- Sí, pero les costará unas cuantas ranas de chocolate.
Una vez que Remus les contó el "plan" los chicos estaban mucho más tranquilos, y se dirigieron a su clase de encantamientos con el Profesor Flixster. No era su materia favorita, pero el profesor era tan bueno que no importaba si eran buenos o no en el curso.
Cuando era la hora de la cena, ya muchas personas esperaban el discurso de los dos merodeadores, pensando que éste, después de todas las cosas que habían hecho, sería el fin de las travesuras de los chicos.
Las tapas de las bandejas se destaparon, pero antes de que los alumnos pudieran empezar a comer, dos chicos de la mesa de Gryffindor se levantaron de sus asientos, haciendo sonar uno de los vasos de cristal con una cuchara.
- Ajeeem- se aclaró la garganta uno de ellos, mientras el otro empezaba a hablar.
- Seguro muchos de ustedes ya sabrán lo que vamos a decir, pero de todas formas lo diremos.
- Hace dos días les hicimos una pequeña broma a nuestros amigos de la mesa de al fondo. Los queridos Slytherin.
- A ver, todos, un aplauso para estos maravillosos y oscuros muchachos. – dijo el chico de las gafas y ojos avellana. Sólo se escucharon unos pocos aplausos en el salón. Los Slytherin, por su parte, no sabían qué hacer o decir.
- Por eso, y por todas las bromas que les hemos hecho…
- Como en la que les robamos las ranas de chocolate… o cuando hechizamos Peaslee y a nuestro querido amigo de toda la vida Snape… o cuando soltamos duendecillos por su sala común…
- ¿Fueron ustedes?- se escuchó decir a una chica rubia platinada de nombre Azoe Galliani.
Jaja si, esas fueron buenas bromas… ¿te acuerdas de sus caras? … pero eso no importa ahora- dijo Sirius mirando a Dumbledore y a todos los Slytherin- porque les queremos pedir disculpas por todas las bromas que cometimos… "y las que cometeremos después"- pensó el chico.
- Sí, es verdad, por eso, les tenemos preparada una sorpresa que sí les gustará esta vez- completó el otro chico mientras se revolvía el cabello.
De pronto, se vaciaron dos baldes con polvos mágicos, que caían sobre los Slytherin con mucha gracia y dando un espectáculo maravilloso para todos, incluso para los mismos Slytherin. De pronto, del centro de la mesa, empezaron a salir unos fuegos artificiales, que danzaban por todo el techo del castillo, rociando más polvos de colores sobre los Slytherin que parecían maravillados con el gesto de los chicos, a continuación se empezó a formar una oración en la mesa que decía "Lo sentimos", luego, esta frase explotó, y miles de chispas de colores cayeron sobre los Slytherin bañándolos completamente de polvos multicolores. Una vez que se acabó este espectáculo, los dos muchachos, que todavía permanecían de pie, hicieron venias hacia el público, que aplaudía y vitoreaba con muchas ganas.
- Chicos, eso estuvo genial- decía Alfred Cook mientras los chicos se sentaban
- Si, lo sabemos, todo salió de acuerdo al plan- y James dedicó una mirada de cómplice a su amigo.
- Esto va a ser genial- dijo Sirius una vez que hubo acabado la cena y ya estaban todos en la habitación.
- Sólo nos queda esperar- dijo James
- Sí, esperar a que a los Slytherin les gusten los colores.- Soltó Remus con una carcajada.
Al día siguiente, todo parecía estar mejor para todos, James, Sirius y Remus ya habían cumplido con sus castigos respectivos y muy temprano bajaron a desayunar.
Una vez que llegaron al comedor, sólo se podían escuchar risas.
Los Slytherins que estaban ahí, tenían manchas de todos los colores, tanto en sus túnicas como en sus cabellos y caras, manchas que eran imposibles de quitar, al menos por una semana, ya que eran una especie de broma de Zonco.
Los polvos, mientras los Slytherins dormían muy tranquilamente en sus camas, habían sido absorbidos por la piel y por la ropa, quedándose de todos los colores, y dando un aspecto muy gracioso a los Slytherin.
- Potter, Black, todo esto es su culpa- Gritaba un chico llamado Frank Silverman- ya me las van a pagar.
- Silverman, ¿te había dicho lo bien que te queda el rosa?- reía James
- Ahhhhhh… los voy a matar- gritaba Prudence Mirlock
- Mi querida Prue, pero ¿no te has dado cuenta que así te ves más hermosa así? Es más, vamos juntos a la primera salida a Hogsmeade, ¿qué dices?
- Sirius, yo… claro que iré contigo- y Prudence salió contenta.(todo un galan el chico)
- Otra clienta satisfecha Padfoot.- decía James.
- James Potter y Sirius Black- se escuchó por todo el comedor la voz del director- a mi oficina.
Los dos merodeadores fueron rápidamente hacia la oficina del director, que ya los esperaba.
- Castigados otra vez ¿verdad?- preguntó James
- Muy cierto señor Potter
- ¿Otro discurso para la cena?- inquirió su amigo Sirius
- Oh, no, joven Black, esta vez…
- ¿Nos mandará un discurso para el desayuno?
- No, James, esta vez seguiremos con los castigos que ustedes ya conocen- Dijo el director
- ¿Osea qué no más disculpas?- dijo Black con mirada triunfante
- Por ahora no. Pero siempre pueden limpiar sin magia el baño del tercer piso. Ahora pueden retirarse.
Los dos jóvenes salieron de la oficina de Dumbledore con una sonrisa en el rostro.
- Nada mal para la primera semana de clases Padfoot, y eso que todavia no han presenciado nuestra obra maestra
- Lo mismo digo Prongs- dijo Padfoot mientras ambos abrían la puerta de su habitación.
- ¿y?- preguntó Moony.
- Tendremos que limpiar el baño del tercer piso, ¿no es genial?- dijo el chico de los ojos negros profundos
- Bueno, yo no le veo nada de genial a limpiar retretes…- empezaba a decir Remus
- Sí, bueno, pero es mejor que pedirle disculpas a los Slytherin.- soltó James, mientras que todos se miraban, para luego caerle a almohadazos a Peter, que se había quedado dormido haciendo los deberes de Historia de la Magia.
- Los deberes- gritó Sirius desesperado
- Padfoot, no importa, mañana nos copiamos de Remus
- Ahh no… nadie se va a copiar de mí- dijo el chico de ojos color miel, mientras que la guerra de almohadas continuaba.
- Vamos Moony, sólo por esta vez- dijo Sirius con ojos de perrito triste
- Bueno, está bien, pero todo tiene un precio.
- 10 ranas de chocolate-dijo James
- Mhmhm no lo sé, es una tarea muy larga
- 15 ranas de chocolate y una caja de dulces de higo…- Sirius no se iba a rendir
- Que sean dulces de canela y acepto
- Hecho-dijeron los dos chicos al mismo tiempo.
Los tres amigos se miraron y cayeron al piso de carcajadas, luego se fueron a dormir, teniendo la conciencia tranquila pues al día siguiente ya tendrían una tarea que copiar.
--
bueno este fue el segundo cap. tratare de actualizar lo mas rapido que pueda, aprovechando que tengo vacaciones. Por fas, diganme que tal les parecio para ver como sigue la historia, ojala que les guste, todavia falta mucho que decir--
