Jack saltó a través del portal que habían dejado las Garras del Tigre Dorado, la Lengua de Saiping alrededor de su cuello y Pequeño Chase envuelto bajo un brazo.

-¡¿Papi?!- lloriqueó el niño, retorciéndose.

-Shush, ahora shush, Chase- murmuró Jack mucho más calmado de lo que se sentía –Tienes que ser un niño valiente ahora-

"Así podría dejarte ir para siempre" agregó una maligna voz interior. Ardía; dolía como el infierno, pero el mundo necesitaba a Chase Young. Un balance necesita ser mantenido entre Bien y Mal, y Chase era ese balance. Jack tendría que devolverlo a su forma correcta.

Guerreros gatos de la jungla empezaron a aparecer desde las sombras cuando Jack empezó a subir por las escaleras hacia la Sala del Trono de Chase. El joven albino tomó con prisa la Lengua de Saiping.

-¡Gatos guerreros!- llamó –Este chico es Chase Young; ¡atrapado en forma de niño! ¡Necesito el Catalejo de Águila y la Fuente de Hui!-

Tigres y leones se acercaron rondando con cuidado, observando al par.

-¿Qué prueba tenemos de eso?- gruñó un gran tigre en Chino Clásico.

Jack bajó a Chase y le dio las Garras del Tigre Dorado al chico.

-Mira al lindo gatito, Chase- incitó, girando al chico para que encarara al animal feroz.

El tigre rondó hacia delante, mirando al pequeño niño.

Hubo un sonido de seda cuando Jack desenvainó su espada.

-No es que no confíe en ti, Hobbes- murmuró –Pero en el segundo en que él sienta dientes, sentirás acero-

El tigre gruñó, levantando su cabeza para mirar con intensidad a Jack.

-Serías derribado antes de llegar a la puerta-

-No antes que te convierta en una alfombra-

Una pantera negra ignoró el diálogo entre tigre y hombre y se adelantó para mirar profundamente en los anchos ojos de Chase. La Sheba levantó su cabeza y olfateó al empequeñecido señor guerrero. El niño balanceó las Garras del Tigre Dorado en una mano y estiró una mano dudosa para palmear la nariz del leopardo negro.

-Lindo gatito- murmuró.

-Él es el maestro- declaró -¡Traigan los Shen Gong Wu!

Jack levantó a Chase y lo balanceó en su cadera, con la espada todavía agarrada en la mano opuesta. Por mucho que confiara en los guerreros gato, algún instinto paternal rechinó ante la vista de su pequeño niño vagar entre los come hombres mirándolo como un bocadito sabroso.

-¿Wuya está aquí? Intentó detenerme antes- preguntó, escaneando los balcones y puertas que lindaban con el vestíbulo principal.

-¿Lo hizo?- gruñó el tigre –No lo hará de nuevo. Descansa escaleras arriba porque fue herida. Alguien con la que estaba batallando la derrotó con mucho-

Jack no pudo evitar la pequeña sonrisa que curvó sus labios.

-Sí… ése fui YO-

Dadas las características faciales de los grandes gatos, las incrédulas miradas que recibió Jack no deberían haber sido posibles en realidad.

-No me miren así- gruñó Jack cuando el grupo empezó a moverse a otro parte del palacio, cercano al comedor –He estado protegiendo a Chase. Tuve que improvisar-

Retumbando, las risitas felinas hicieron eco por la habitación.

-Bolas de pelo- resopló Jack.

Cuando emergieron a la nueva habitación, Jack pudo ver la Fuente de Hui y el Catalejo del Águila puestos en el medio del piso. No había ningún indicio de cualquier lugar en donde guardar cualquier otro Shen Gong Wu y Jack reflexionó que, para un tipo que supuestamente no le encuentra uso a ésas cosas, Chase era muy compulsivo acerca de esconderlos.

-Debe ser el instinto dragón de esconder tesoros- murmuró a sí mismo.

-¡Wuya se mueve!- llamó un leopardo.

Los gatos esperaban que Jack entrara en pánico ante esto, pero él sólo tomó una bocanada de aire y apretó su agarre sobre su espada.

-Vamos a hacerlo rápido, entonces. Estoy desactivando la Lengua de Saiping; no quiero que interfieran en esto-

El joven albino rápidamente dejó de usar las palabras y deslizó la Lengua de Saiping de su cuello, de nuevo colocándola en las manos de Pequeño Chase.

-¿Listo para crecer y ser un niño grande, Chase?- inquirió.

Pequeño Chase se quedó mirando a su padre con grandes ojos dorados. Después de un momento, se las arregló para asentir. Lo que fuera que su padre le hubiese pedido, Pequeño Chase lo haría. No quería defraudar a su padre.

Jack sonrió.

-Aquí vamos; ¡Fuente de Hui! ¡Catalejo del Águila!-

Los dos Shen Gong Wu empezaron a brillar antes que una lluvia de imágenes sin fin brotara de la Fuente de Hui, rodeando a Jack y a Chase. Por un momento, fueron al azar, sin fin, un río de hechos brotando ante sus ojos.

-¿Cómo regresamos a Chase Young a su estado normal?- llamó Jack.

La cadena de imágenes y sonido se unieron en uno que los cubrió.

Jack pestañeó.

-Tienes que estar jodidamente bromeando-

.-.

Wuya se movió bajando las escaleras, algo tiesa por el dolor en su estómago. Algo estaba pasando escaleras abajo; podía escuchar voces y movimiento. Los guerreros gato deberían haber repelido cualquier intruso sin problemas; ciertamente no había oído una batalla.

Un león se le cruzó en el camino, llevando el Catalejo del Águila en la boca. Movió bruscamente su cola cuando la vio y se ocultó furtivamente en las sombras.

La bruja frunció el ceño. ¿Por qué los gatos de Chase estaban moviendo los Shen Gong Wu de Chase? Nunca lo hacían algo así a menos que fuera bajo las órdenes directas de Chase Young. Ojos verdes se abrieron despacio ante el sonido de movimiento humano abajo. Wuya ignoró el dolor que la hería como lanzas por su cuerpo y bajó volando las escaleras.

.-.

Pequeño Chase se sentó en una gran mesa para cenar, en una gran silla con bastante tapicería rosa. No era lo suficientemente grande como para llegar a la mesa, así que su papá le encontró una vieja caja para tesoros de ochocientos años de antigüedad para que se sentara. El chico miró a su padre, quien estaba sumergido en una despensa cercana diciendo muchas malas palabras.

-Me tienes que estar jodiendo… Lao Mang Lone… todo este tiempo era sopa de dragón… - gruñía Jack.

-¿Papi?- lo llamó Chase.

-¡Ya viene la cena, compa!- le respondió Jack con ánimos.

-Los gatitos se han ido- reportó Chase.

-¿Los gatos se fueron? Wuya debe estar moviéndose- Jack salió de la despensa llevando un gran bol de porcelana lleno hasta el borde con una humeante sopa verde –No sé dónde guardas la guarnición de colas de dragón, así que tendrás que tomarlo solo-

Jack puso el bol frente a Chase.

-¡Bon apetit!-

Por un momento Pequeño Chase se quedó mirando al bol frente a él. Entonces esos ojos dorados se deslizaron de vuelta hacia Jack.

El albino reflexionó que, sacando la bruja mala y los gatos asesinos, la parte más difícil de esta empresa era convencer a un niño pequeño de comer algo que parecía y olía como el contenido de un charco de barro.

-Lo sé, lo sé, Chase. Pero necesitas comerlo. Piensa en eso como medicina; tendrá gusto desagradable, pero te hará sentir mucho mejor después-

Un gimoteo de mocoso empezó a formarse en la garganta de Chase y se alejó del bol.

-¡No QUIERO comer esto!- chilló -¡Parece vómito!-

-Lo sé, pero…-

Huele como vómito!

-Chase…-

-¡No voy a comer vómito!- el señor dragón Heylin vuelto niño pequeño se revolvió en su asiento y trató de enterrar su cabeza entre los almohadones de su asiento. Dado que todavía estaba sentado en la caja, terminó golpeándose casi enseguida.

Jack se frotó la cara con una mano. Si no fuera cuestión de vida o muerte, la pataleta de Pequeño Chase sería adorable.

-Chase…-

-¡NO!-

-Si lo comes, romperá el hechizo y podrás recordar a tu Mami-

Chase sacó su cabeza de atrás de la caja y miró fijo a Jack.

Un afilado rugido captó la atención del albino.

-¡Mierda! Wuya… ¡Toma tu sopa, Chase!-

El joven albino se paró y salió del salón comedor.

Jack emergió arriba de las escaleras que llevaban al comedor. Wuya estaba al pie de las escaleras, con sus brazos cruzados sobre su estómago. Su herida tenía que estar causándole dolor; para su extrañeza, Jack se encontró con que no le importaba lo más mínimo.

-¡Jack! ¡¿Qué estás haciendo ahí?!- dijo. Sus ojos verdes estaban muy abiertos y con un poco de miedo.

-Sólo arreglando algo- respondió Jack, casual.

-¡¿Chase?!- ahora el miedo era obvio en sus ojos.

-Sep. ¡No!- ladró cuando ella empezó a subir las escaleras –Vas a sentarte ahí mientras el hechizo hace su trabajo- Jack sacó su espada para que ella viera lo que quería decir.

Para su asombro y alegría malsana, Wuya se detuvo cuando le advirtió.

Por un momento.

Entonces un gruñido cruzó por sus rasgos.

-¡Mocoso imprudente! ¿Tienes alguna idea de lo que hará Chase cuando vuelva a la normalidad?- chilló.

Jack sonrió con malicia.

-Sí, lo sé- respiró hondo –Ése es el punto-

Wuya dio un chillido y se apuró hacia delante.

Jack dio un grito e hizo lo mismo.

Por lo que pareció un largo momento, bailaron; Jack dando estocadas y avanzando con torpeza, pero con fuerza, Wuya pateando y dando puñetazos en dolorosos golpes, cortos. Sacando su inexperiencia, Jack se mantuvo hasta que Wuya agarró una de sus mangas, tiró de ella y expuso su espalda.

Jack se sintió girar sobre sí mismo, sabiendo que su espalda estaba expuesta a Wuya y que ella se apuraría a tomar ventaja de ello antes que pudiese pensar en darse vuelta de nuevo. Aquí venía ella, podía sentirlo. Sin siquiera pensarlo en realidad, Jack tomó la espada y la empujó hacia atrás, bajo uno de sus brazos.

Y esta vez se acordó de mantener la espada plana.

La bruja hizo un… extraño sonido cuando la espada la golpeó. No como un gemido, no como un grito, sólo una extraña vocalización de horror dormido mientras la espada atravesaba su corazón. La acción debería haberla quebrado en poco tiempo, pero la bruja se adelantó un momento hasta golpearse contra la espalda de Jack; todos los pensamientos de patearlo y golpearlo se habían ido.

Jack siguió mirando fijo hacia delante mientras sentía a la mujer colapsar contra su espalda. Debería haber retirado su espada y finalizar su trabajo antes que ella pudiese apuñalarlo o hacer cualquier otra cosa en deterimiento de su salud.

Es lo que Chase habría hecho.

Jack no lo hizo. Se congeló; temblando un poco cuando sintió la sangre empezando a correrle por una pierna y desparramándose por el piso de piedra. Wuya se aferró a él e hizo el más pequeño, y más patético gimoteo imaginable. La espada se sentía pesada; muy pesada. Jack se dio cuenta que era porque la espada cargaba con todo el peso de Wuya; si él la soltaba, ella caería al piso.

-J-j-ack…- gimió Wuya.

Jack tembló fuerte, todavía mirando hacia delante.

-Jack… -  la bruja tosió húmedo y Jack sintió sangre caliente desparramándose por su hombro y cuello.

No queriendo verla para nada,  el hombre albino forzó a su cabeza a voltearse para mirar en los ojos verdes de Wuya.

-¿Qué quieres?- preguntó con voz ronca.

Contra toda expectativa, Wuya sonrió un poco.

-¿Por-por qué siempre me enamoro de hombres que terminan matándome?- preguntó.

Jack pestañeó confundido, pero antes que pudiese decir nada, Wuya se estiró y besó su mejilla, dejando una marca de labios con su propia sangre. Jack tembló fuerte y dio un paso adelante, dejando que Wuya se deslizara por la espada y colapsara en una sangrienta pila en el piso. El albino la miró fijo por un largo rato, con sus ojos fríos como el hielo.

-Señora, está seriamente jodida- anunció.

Wuya se las arregló para forzar una última sonrisa maligna.

-E-eso fue lo mismo… que dijo D-Dashi…- raspó.

Antes que Jack pudiese expresar mucha aversión, la bruja se relajó de repente, apagándose en una forma sutil, pero muy obvia.

Wuya estaba muerta.

Spicer se quedó parado sobre el cuerpo de su caída maestra-y-rival por un momento, dudando entre decir unas palabras y juntar un trofeo para presentarle a Chase. Al final, no se decidió por ninguna y se tambaleó escaleras arriba al comedor de Chase, intentando muy fuertemente no notar a los gatos guerreros del señor dragón acercándose al cuerpo con determinación, dispuestos a una cosa.

-¿Chase?- llamó Jack cuando empujó una de las muchas cortinas que delineaban la habitación -¿Chase? ¿Funcionó? ¿Has vuelto a la normalidad?-

A primera vista, la habitación parecía vacía. La simple silla en la mesa de Chase Young estaba desocupada, a pesar que todavía había un bol y una cuchara. Un bol que había sido dado vuelta y la mayor parte de Lao Mang Lone estaba esparcida por la mesa y el piso.

Jack sintió que se hundía.

-¡Chase! ¡¿No tomaste tu medicina?!- el albino se agachó para mirar bajo la mesa -¡No te pondrás mejor si no te la tomas, lo sabes!-

-Tomé suficiente- anunció una voz pareja.

Jack se enderezó y giró.

Estando de pie en las sombras de la puerta estaba un niño envuelto en una cortina tostada. Era definitivamente Chase; ésos ojos dorados y orejas puntiagudas eran mejor que una huella dactilar. De todos modos…

-Todavía eres un niño- observó Jack.

Ésas finas cejas arqueadas descendieron en un ligero ceño fruncido.

-Soy un joven, Spicer. Tal como tú lo eres- anunció Chase en una voz que todavía se quebraba en mitad de la frase.

-Tienes, como, diez- corrigió Jack mientras Chase se acercaba furtivamente y sacaba otra lata de Lao Mang Lone de un estante oculto –Pero creo que no importa; tienes más sopa de dragón y Wuya está muerta. Puedes beber más y volver a la normalidad-

Chase hizo una pausa cuando puso la lata en la mesa.

-¿Muerta?- ésas jóvenes facciones se colocaron en una expresión de sorpresa -¿ mataste a Wuya?

Demasiado cansado para discutir que era perfectamente capaz de terminar con cualquier enemigo, Jack simplemente levantó su espada ensangrentada.

-Y… ¿la marca de beso?- preguntó Chase, caminando despacio hacia Jack.

Spicer pestañeó, dejando que sus dedos se frotaran contra su mejilla, habiendo olvidado que Wuya había dejado una marca de un sangriento beso en él.

-Ah. Eso. Um, al parecer ser asesinada realmente la excita- admitió, todavía algo sobrepasado por toda la situación.

Chase empezó a acercarse para mirar fijo a Spicer al mismo nivel… bien, bastante magnífico todavía sonrojado por la batalla, salpicado con la sangre de su enemigo, y llevando una marca de la excitación en sangre de la mujer que acababa de matar. Era muy… inspirador.

Y Jack era todavía tan alto…

-Mi campeón- observó Chase, con una cierta calidez naciendo en su voz –Mereces ser premiado por tales actos de generosa violencia en mi honor-

-¿Oh, sí?- dijo Jack, irguiéndose un poco.

-Sí- confirmó Chase. El todavía encogido señor guerrero se estiró, enganchando sus brazos alrededor del cuello de Jack y arqueando su cuerpo contra el del joven hombre albino –Es lo que cualquier guerrero todavía caliente de la batalla quiere de verdad-

Por un momento, Jack pensó que podía oír el sonido de un registro que era pasaba por alto, muy profundo en su cerebro.

-Uh…- dijo con elocuencia.

-Y no necesitas preocuparte; si fuera de verdad un niño, no tendría estos sentimientos que tengo ahora- ronroneó Chase, haciendo viajar uno de sus dedos por la mandíbula de Jack.

Jack salió de su estado de mudez.

-¡¿Así que tienes doce en vez de diez?! ¡Es reconfortante!- lanzó.

-Silencio, Spicer. Volveré a mi forma adulta en el descanso; es sólo que… es divertido verte como el "gran y fuerte campeón" en esta forma más débil- Chase continuó como si Jack no hubiese hablado –Vamos a disfrutarnos-

El empequeñecido lord dragón guerrero se apoyó al frente, levantándose, mientras empujaba a Jack hacia abajo, con sus labios buscando la boca de su guerrero albino.

Las manos de Jack golpearon fuerte los hombros de Chase, sacándose al chico de encima.

-¡No! ¡Chase, todavía eres un niño para mí! ¡No puedo hacerlo con un niño de escuela primaria! ¡Ni siquiera puedo hacer que se me pare! ¡Termina tu sopa y entonces hablaremos!- chilló Jack.

Chase se detuvo contra la mesa, mirando fijo a Jack, impactado.

-¿Tú me rechazas?- siseó -¡¿ me rechazas?!-

-¡No voy a tener sexo con un niño, Chase!- chilló Jack –Si estuvieras en tu forma crecida con cuerpo "oh-mierda-eres-tan-sexy-que-quemas-con-una-orden-lateral-de-UNF", entonces no habría nada que decir. ¡Excepto que las palabras "oh sí" y "oh bebé" y "más duro" y "más" cuenten! ¡Pero no hasta que hayas vuelto a eso!-

Chase miró fijo a Jack por un largo, largo momento.

Sin una palabra, abrió una lata de Lao Mang Lone y vertió la sopa directamente en el bol más vacío. Un hechizo invocado en la lata mucho antes, hizo que la sopa se calentara cuando se vertió. Jack se relajó, dejando descansar la punta de su espada en el piso y no le importó si goteaba sangre en la fina alfombra de Chase.

Chase agarró el bol de sopa ahora caliente y la llevó hasta sus labios, bebiendo con rapidez. En unos minutos había acabado con el bol. El aire a su alrededor brilló un poco y Chase empezó a crecer. Los hombros se ensancharon cuando los músculos crecieron más grandes y más definidos. Los rasgos infantiles desaparecieron cuando Chase Young creció hasta ser un adulto ante los ojos de Jack.

Entonces, la transformación terminó y Chase Young, señor dragón Heylin se paró frente a Jack Spicer, desnudo excepto por una cortina tostada enrollada alrededor de su cintura.

Chase le dio a Jack una cálida mirada y empezó a caminar hacia el joven albino.

-Ahora, ¡de eso era de lo que estaba hablando!- gruñó Jack.

Chase le dio al mago de la tecnología su patentada "sexy sonrisa maligna" y se adelantó. En un abrir y cerrar de ojos, una gran mano estaba alrededor de la garganta de Jack y apretando.

-Insecto. Gusano. Me has rechazado a . ¡Eres diez veces tonto con tus tontos morales modernos! ¡Cualquier guerrero que valga mi tiempo debería haber sabido qué hacer con un hermoso joven! ¡¿Cuán tonto eres tú, Spicer?!- gruñó el señor dragón.

Jack no respondió. Estaba demasiado ocupado contemplando las sensaciones de asfixia en simultáneo con tener aplastada su nuez de Adán.

-¡No sólo me rechazaste a , fuiste lo suficientemente rudo para golpearme en el proceso!-

Una segunda mano se unió a la primera alrededor de la garganta de Jack. Los ojos rojos del adolescente giraron hacia arriba, casi desapareciendo bajo sus párpados superiores.

-¡La estupidez de ser un joven de nuevo debe haber confundido mis pensamientos, porque no hay ninguna otra razón por la que puedo imaginarme queriendo copular con alguien como tú!- rugió Chase.

No había más pensamientos en la cabeza da Jack; sólo dolor y el deseo de respirar de nuevo. Y profundo, muy profundo, el impulso de pelear. Algún impulso instintivo hizo más fuerte el agarre de Jack en su espada y la levantó rápido en una cuchillada débil, torpe.

Chase retrocedió, liberando su agarre en el cuello de Jack. Evitó el golpe con facilidad, mirando despasionadamente como Spicer colapsaba en el piso ahogándose y tosiendo. Algo llamó la atención del lord guerrero; unas cuantas hebras color negro tinta, oscureciéndose desde el verde donde la luz lo iluminaba de la forma correcta, atrapada en los coágulos de sangre que todavía estaban en la espada de Jack.

Los ojos dorados de Chase se abrieron más.

-¡¿Tú CORTASTE mi PELO?!-

Jack se las arregló para levantar su cabeza, todavía murmurando débilmente.

-¡¡INSECTO!!- rugió Chase, adelantándose y pateando a Jack directamente en el estómago.

La fuerza del golpe levantó al joven albino y lo lanzó por la puerta del comedor, haciéndolo rodar por los escalones. Jack aterrizó en un montículo al pie de las escaleras y dejó escapar un aullido de agonía ante el corte que le hizo su espada en una de sus piernas. Entonces aulló de nuevo cuando se dio cuenta que había aterrizado sobre Wuya.

-¡¿Maestro?!- RJ 13 corrió hacia él, con un escuadrón de JackBots zumbando detrás de él. El robot favorito de Jack se arrodilló al lado de su creador, levantando al lastimado joven.

-¡Fuera!- rugió Chase, de pie al tope de las escaleras -¡Fuera de aquí y nunca opaques mí entrada de nuevo, patético gusano!-

-Maestro, ¿qué pasa? Creí que usted y Maestro Chase…- empezó RJ 13.

-Sólo sácame de aquí- siseó Jack -¿Y ésa orden de proteger a Chase con tu vida? ¡Cancélala!-

RoboJack Unidad 13 pestañeó confundido, pero puso el brazo de Jack alrededor de su cuello y ayudó a su lastimado amo a ponerse de pie. Salieron cojeando del palacio, un escuadrón de JackBots formaban una pared entre ellos y los guerreros gato que siguieron sus pasos con obstinación hasta la entrada.

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Nupao: más que bueno, inesperado. Y también extraño al chibi Chase, y hubo Chack, aunque ya leíste lo que pasó. Gracias por tu apoyo.

Lyofar: si no actualizo, es porque la autora original no lo hizo. Gracias por tu apoyo.

AndreaZthator: ya se termina; sólo queda el epílogo. Gracias por tu apoyo.

Elena: a mí también me causó la misma sensación, pero así lo escribió la autora y así lo traduje. Muchas gracias por tu apoyo.

Fine-June: la autora publicó dos capítulos y el epílogo de golpe, pero como no podía traducir todo para el sábado (ella actualizó un miércoles) y si lo hacía se nos terminaba el fanfic dos semanas antes, lo hice así. Muchas gracias por tu apoyo.

Largo y emocionante capítulo (y más largo de traducir, aunque no había muchas palabras difíciles ni aclaraciones por hacer) Aún falta el epílogo, así que tenemos una semana más de fanfic. Luego veré qué otro bocadillo os traigo (se aceptan sugerencias)

Nos leemos

Nakokun