16/Junio/2008: Acá estoy de nuevo después de una pequeña pausa para el fin de semana. Traigo un nuevo capítulo bajo el brazo con sorpresa incluida. Solamente os digo que leáis, por eso de no estropear la sorpresa (comentarios al final)
CAPÍTULO 2: DIECISIETE AÑOS ATRÁS. NUEVA VIDA
De mi casa en El Callejón Diagón fui directamente al aeropuerto de Hearthrow. Solamente había dejado una carta en el correo para mis padres. Buenos Aires era el destino más lejano al que podía optar. Así que me saqué un billete de avión para allí. Las dos primeras noches me quedé en un hotelito pequeño y modesto. Después me alquilé una habitación y me puse a buscar trabajo. Pero era difícil. En el mundo mágico no me contratarían en ningún lugar porque era incapaz de hacer un hechizo a derechas. Y entre los muggles… una chica sin estudios, embarazada y que apenas chapurreaba el español… no me contratarían en ningún lugar. Muchas veces durante aquellos primeros meses en Buenos aires quise dejarlo todo y volver a Inglaterra con el rabo entre las piernas. Pero el miedo se adueñaba de mi. Mi bebé estaba indefenso no podía exponerlo ante esa persona malvada que quería dañarle. Solamente tenía como ingreso el dinero que mis padres me mandaban todos los meses, apenas me daba para pagar la habitación y todos los gastos que tenía. Así que demasiado a menudo pasaba hambre. No quería pedirles más dinero a mis padres, para ellos todo me iba a las mil maravillas, aunque sabía que no era bueno para mi embarazo. Lo sabía, pero no podía estirar más el dinero. Aquel día de primavera y embarazada de cuatro meses me vi sentada un la fuente de una plaza. Era mediodía. Era cuando más calor hacía aunque allí estaba sentada en la sombra. Llevaba un vestido de premamá de flores con una chaquetita de punto y unos zapatos bajos aún así notaba mis tobillos hinchados. Me había pasado la mañana de un lugar a otro buscando empleo. Allí sentada solamente podía pensar en cómo pagaría los gastos médicos cuando el bebé naciera. Ni siquiera había ido al ginecólogo porque no tenía dinero para pagarlo. Sentí mi estómago rugir fuertemente. No había comido nada desde el vaso de leche y el bollo duro del desayuno. Y apenas tenía el dinero justo para volver a casa. Justo delante de mi había una mansión que decir que era pintoresca era decir poco. Debía ser muy antigua. Era bastante tétrica. Solamente tenía una nota de color en su fachada, el cartel que colgaba de la verja de entrada que ponía "Hogar Mágico". Pensé en que allí quizás pudieran darme algo para comer, una chocolatina o algo así. Me puse en pie y noté temblorosas mis piernas. Me acerqué a la verja que estaba abierta, crucé un pequeño patio, subí unas escaleras y me encontré frente a la puerta. Durante unos segundos dudé de si llamar o no. Entonces otro rugido furioso me hizo llamar. La puerta se abrió y apenas me dio tiempo a ver las facciones de un hombre rubio, de pelo revuelto y hermosísimos ojos azules antes de ver todo borroso y desmayarme.
Cuando abrí de nuevo los ojos me vi tumbada sobre una cama de matrimonio. La habitación estaba exquisitamente decorada con muebles de madera lacada y un grandísimo armario. Las paredes estaban pintadas de un suave color amarillo. Intenté incorporarme pero todo comenzó a darme vueltas. Justo en ese momento entró en la habitación el hombre que había abierto la puerta con otro hombre. El otro hombre llevaba una bata blanca. Detrás de ellos entró una mujer de cabello rubio, largo y rizado, de ojos azules y hermosa sonrisa que me infundió algo de confianza.
- Qué bien que se ha despertado ya- dijo el hombre de la bata blanca- Dígame cuál es su nombre señorita.
- Hermione… Hermione Granger.
- Dejadme a solas con ella por favor- les dijo a la pareja.
El doctor me reconoció, me hizo muchas preguntas, de donde era, si tenía familia, etc, etc…
- Quédese ahí, Hermione, descanse.
Entonces salió de la habitación. El hombre y la mujer esperaban afuera.
- Esta chica necesita ayuda. De momento solamente le voy a recetar una buena cena. Intenten ayudarla.
El doctor se fue y la chica entró dentro.
- Hola Hermione ¿verdad?- asentí con la cabeza- Me llamo Ángeles Inchausti aunque todos me llaman Cielo.
Cielo se sentó a mi lado en la cama y comenzó a hacerme preguntas sobre de dónde era, si tenía familia, pareja, amigos… le conté lo que había vivido desde que había llegado a Buenos Aires. Entonces metió el dedo en la llaga.
- El padre de tu bebé… ¿murió?
- No… yo…
Mis ojos se encharcaron de lágrimas y el labio empezó a temblarme. Cielo me dijo que lo olvidase. Pero era una mujer embarazada, hormonal y sensible así que no pude evitar el berrinche.
- Voy a ver si Feli puede prepararte algo para comer.
Concluí que esa tal Feli debía ser algo así como la criada de la casa. Pensé con cierta desazón que debía ser gente con mucha pasta.
Nicolás y Cielo se encontraron en la cocina con Felicitas. Ella se puso a preparar inmediatamente una suculenta merienda para mi.
- Esa chica está pasando mucha necesidad. Tiene a sus padres en Londres… pero algo debió pasarle porque cuando le nombré al padre de la criatura se echó a llorar… es posible que la abandonase o… no se…
- Walter me dijo que le bajó la presión por falta de comida.
- Podría quedarse aquí… ¿Y si se queda en la habitación del reloj?. Solo mientras que su bebé nace y encuentra algo de trabajo. Mientras tanto podría ayudar a los chicos con el inglés. Creo que puede ser muy beneficioso para ellos. Sobre todo para Marianela, sabes lo que le cuesta…
- Está bien, que se quede. Total uno más…
- Dos más…- corrigió Cielo.
Nicolás hizo sonar el silbato y aquel maremagnum de chicos y chicas se puso en fila. Los había de todas las edades, adolescentes, pequeños… incluso una niña de unos dos años.
- Chicos, esta es Hermione, se va a quedar a vivir con nosotros una temporadita en la habitación del reloj. Es extranjera así que quiero que la tratéis bien, con mucho cariño ¿OK? Perfecto. Hermione te voy a presentar. Numero uno… Alelí. -Era una niña flaca, con una larguísima melena castaña-. Número dos Cristóbal- un niño rubio, de ojos azules con cara de travieso.
- Es hijo de Nico- me dijo Cielo al oído.
- Ah- contesté.
- Número tres, Monito- gracioso nombre. Un niño moreno, con el pelo negro y la cara más traviesa que había visto en un niño de su edad- Número cuatro, Luz- una niña preciosa con una larguísima melena llena de tirabuzones.
- Es mi hermana- aclaró Cielo. Si las miraba dos veces podía encontrar el parentesco.
- Número cinco, Lleca- un chavalito rubio, bajito y delgado con aspecto de ser travieso- Número seis, Marianela- una chica delgada, bajita con una larguísima melena negra- Numero siete, Jazmín- Más alta que la anterior chica, rubia y de ojos azules, de piel tostada. Muy guapa- Numero ocho, Rama- Un chico alto, rubio, con aspecto de ser bastante responsable- Número nueve, Tacho- También rubio solo que más fornido y de pelo más largo que el anterior- Número diez, Thiago- Este tenía el pelo castaño recogido en una coleta- Número 11, Teffy- morena, también bajita y con aspecto de que estaba allí de casualidad- Número 12, Luca- alto, delgado con una expresión que no me acababa a gustar- Número 13, Valeria- estatura media, pelo rubio y larguísimo- Número 14, Caridad- una chica de pelo negro, media melena y bonitos ojos- Número 15 y última… Esperanza.
Era la niñita más pequeña de pelo negro, ojos azules.
- También es hija de Nico- me aclaró Cielo.
En aquellos momentos no me podía llegar a imaginar lo importantes que serían esas personas en mi vida. Me parecía imposible acordarme de todos los nombres y a quién correspondía cada nombre. Justo en ese momento se abrió la puerta del Hogar Mágico.
- ¡¡Naiky!! ¡¡Naiky!!.
Era una chica morena, de pelo negro, largo y liso, muy mona y que vestía con mucho estilo. Llevaba un vestido y zapatos de tacón.
- Hola a todos. ¿No decías que teníamos un chico nuevo?- dijo ella.
- Y lo tenemos, aquí dentro.
Nicolás puso sus manos sobre mi vientre. Durante unos segundos me permití imaginar que era Harry el que lo hacía y que estaba feliz por el bebé que íbamos a tener. Pero no. Al abrir los ojos allí estaba Nicolás.
- Hermione, esta es Malvina. Malvina, Hermione Granger.
Esta mujer me cogió y me dio dos efusivos besos.
- Hola yo soy Malvina, la exmujer de "Naiky", actual pareja de su amigo Salvador y la mamá de Esperanza.
- Encantada… tienes una hija hermosa.
- Gracias.
- Hermione… ¿Querés merendar algo?- esta era Feli.
- ¡Ay sí!- dije- Dame de esas cosas tan ricas Feli…
- ¡¿Alfajores?!.
- ¡Tené cuidado, no te vaya a salir el bebé con cara de alfajor!- dijo Nicolás.
Todos rieron. Yo le puse cara de burla y me fui con Felicitas hacia la cocina.
En Londres dejé atrás a una familia, a mis amigos y al padre de mi hija, pero en Buenos Aires encontré otra familia en el Hogar Mágico. Cielo se convirtió en mi hermana y compañera de batallas, ya que ella también estaba esperando un bebé. Malvina era esa hermanita alocada. Era tan inocentona que era divertida. Nicolás y Salvador se convirtieron en esos amigos protectores como lo habían sido una vez Harry y Ron. Y todos los chicos del Hogar andaban pendientes de mi, de si estaba bien y de cualquier cosa que necesitase. Nico fue como un padre para Abigail desde el principio. Me acompañaba a las ecografías en el médico y nos acompañaba a Cielo y a mi de tiendas. También fue el que me llevó a la clínica el día que me puse de parto y con el que volvimos de la clínica a casa. Una vez hubo nacido Abigail, por fin pude hacer el primer conjuro cambiapañales. Mi magia volvía a estar ahí, como siempre, correcta. Y una vez finalizado el periodo de Lactancia me puse a buscar trabajo como loca. Un par de semanas después me llamaron del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica para que empezase a trabajar. En un principio decidí no irme del Hogar Mágico porque Abigail era muy pequeña y después no lo hice porque se había encariñado tanto con Margarita, la hija de Cielo y Nico. Pero en realidad era porque me encantaba estar allí, me encantaba estar en una casa donde había tanta gente. Así que mi sueldo pasó a ser una contribución más al dinero con el que se mantenía el Hogar.
En este fic tenemos como "invitados estelares" al cast de "Casi Ángeles". Todos los personajes (Cielo, Nico, Salvador, Malvina, Feli, Esperanza, Alelí, Monito, Luz, Cristóbal, Lleca, Marianela, Jazmín, Tacho, Thiago, Rama, Valeria, Luca, Caridad, Teffy... y creo que no me dejo ninguno) son propiedad de Cris Morena, así como los lugares que aparecen en este y sucesivos capítulos.
Pido perdón si alguien de Argentina lee esto. Ya se que no hablan así, pero he hecho mi mejor esfuerzo. He ideado este fic con todo el cariño y todo el respeto hacia Argentina (tng familia política allí) y hacia Casi Ángeles de la cual soy una fiel seguidora. Lo siento si alguien se siente ofendido.
Espero que os haya gustado. Esta era la continuación del capítulo anterior por decirlo de alguna forma.
Dejadme algún review sobre si queréis matarme por haber metido algo que no pega ni con cola... (unque yo creo que sí pega, of course)
Besitos y abracitos. Rachel
