20/Junio/2008:He tao un poco ocupá por eso no he podido actualizar antes, sorry. Pero pa compensaros voy a subir dos capítulos con momento Harry-Hermione incluido. Gracias por vuestros reviews, me encanta.

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Besos. Se os quiere.

CAPÍTULO 6: CHO CHANG

Aquella mañana el día me pilló en cama extraña. Tras la sensación de desconcierto inicial recordé dónde estaba. Estaba en Inglaterra en casa de mi padre. Me gustaba aquella habitación, era grande y espaciosa. Tenía una cama nido y síntomas por todos los sitios de que allí había habido un bebé una vez. ¿El bebe ese habría sido Harry?. Me había extrañado la actitud de mi padre tan fría y cómo se había deshecho de mi. Pero entendía que no todos los días debía aparecer una hija perdida. Oí ruidos abajo, en lo que esperaba que fuese la cocina. Me puse en pie cuando mi estómago protestó sonoramente por la falta de comida en su interior. Harry estaba en la cocina. La mesa estaba llena de tostadas, huevos revueltos, salchichas, bacon, cereales, mantequilla, varias mermeladas de diferentes sabores, etc….

- ¡Buenos días!- dijo Harry con una sonrisa- Espero que tengas hambre, porque como no sabía lo que te gustaba… he hecho un poco de todo.

Le devolví la sonrisa y me senté en la mesa. Todo tenía una pinta estupenda. Me serví leche con cacao ya que el te y el café me ponían muy nerviosa por la mañana. Me serví un vaso de zumo de naranja. Cogí una tostada y la unté en mantequilla y mermelada de cereza negra, mi favorita.

- A mi también me gusta mucho- dijo Harry sonriendo ante la coincidencia de que a los dos nos gustase la misma mermelada- Esta concretamente la hace Molly. ¿A que está rica?

- Para chuparse los dedos hasta los huesos.

- Oye, Abigail… quiero pedirte disculpas por mi comportamiento ayer… Estuve imperdonablemente grosero.

- No importa papá- dije sonriendo con una secreta emoción corriéndome por las venas.

- Hermione me ha dicho que acabaste tus estudios de magia… ¿Qué vas a hacer?

Papá había metido el dedo en la llaga. No tenía ni idea de lo que iba a hacer. Solamente me encogí de hombros. Esos últimos meses mi único objetivo había sido conseguir dinero para ir a Inglaterra.

- ¿Te gustará el Quidditch no?- dijo papá.

- La verdad es que no… no se. No he volado nunca. Siempre he vivido entre muggles. A los 11 años pude haber venido a Hogwarts pero no quise. Preferí quedarme con los míos. Y a volar ha sido la única cosa que mamá se negó a enseñarme.

- No se lo digas que te lo dije, pero tiene vértigo. Le aterran las alturas.

Los dos nos miramos sonriendo con complicidad. En ese momento no llegué a darme cuenta pero ahí fue cuando Harry Potter dejó de ser un extraño para convertirse en mi padre.

Todo en aquella habitación me resultaba tan familiar… Todo olía a Harry. Su olor tan característico y peculiar lo impregnaba todo. Al oír voces en la cocina decidí bajar. Me levanté de la cama y subí la persiana. Harry me había dejado su habitación para mi sola y él se había ido a dormir a la habitación de invitados. Cuando llegué a la cocina, Aby estaba sentada en una silla, con las piernas encogidas mirando a Harry mientras que él le contaba cómo había salvado a Sirius de una horda de dementores.

- Nunca he visto un dementor- dijo Aby emocionada y fascinada a partes iguales.

- Espero que tardes mucho en hacerlo, o que nunca lo hagas. Son verdaderamente aterradores- dijo Harry.

- Buenos días- dije con una sonrisa ante la estampa familiar que se presentaba ante mi.

- Mami… ¿Tú has visto algún dementor?-

- Sí.

Me senté en una de las sillas libres y me serví el café de rigor de todas las mañanas. Vi cómo Harry me echaba una mirada de reojo sin que Abigail se diera cuenta porque seguía preguntando y preguntando sobre la historia de Voldemort. Llevaba una camisa de rayas de Harry que él mismo me había prestado porque con los nervios y las prisas me había olvidado de meter el pijama en la maleta. Entonces oímos el sonido de una aparición. Y segundos después una mujer de pelo negro, lacio y rasgos achinados entraba en la cocina. Cho Chang seguía siendo tan hermosa y seguía vistiendo con elegancia exquisita.

- ¿Qué diablos está pasando aquí?¿Qué hace ella aquí? ¿Y con tu camisa?- preguntó Cho hecha una furia.

- Yo también me alegro de verte Cho- dije con monotonía.

Harry se puso en pie y se la llevó de la cocina. Fueron hacia el escritorio, oí cómo se cerraba la puerta y después cómo silenciaban la sala.

- ¿Y quién es esa?- me preguntó Abigail.

- Supongo que será la noviecita de tu padre. Fueron algo así como novios en Hogwarts. Es una bruja redomada. Estaba celosa de mi por la relación de amistad que tenía con tu padre.

- Eso suena a celitis aguda, mamá- dijo Abigail con burla.

- ¡Oh cállate!

Durante unos segundos pensé que era lo más absurdo del mundo pero lo cierto es que pensar en que Cho tenía la vida que me pertenecía, me producía una desagradable sensación en la barriga. Durante todo el tiempo que llevaba allí había albergado la esperanza de que Harry siguiese soltero. Cho volvió a la cocina acompañada de Harry. Me dirigió una mirada altanera.

- ¿Y a que se debe esta sorprendente visita, Hermione?- dijo con ese tono falso que solía utilizar ella.

- Vine a por mi hija- dije escuetamente sin ni siquiera mirarla a la cara.

- Nuestra hija- me corrigió Harry. Levanté la mirada y durante unos segundos sentí que me volvía de gelatina. Cho puso cara de disgusto- Vosotras no os conocéis- dijo Harry mirando a Abigail y a Cho por turnos- Cho, esta es Abigail, Aby… esta es Cho, mi prometida.

- ¿Eso es que os vais a casar?- dijo Abigail con más que evidente decepción.

- Sí, eso es lo que hacen los prometidos, querida- dijo Cho con una sonrisa de suficiencia como si Aby fuese tonta.

- ¿Qué os parece si esta noche vamos a cenar todos por ahí? Así Aby y Drew pueden conocerse- dijo Harry.

- Estupendo… Drew es mi hija- dijo Cho con tono aclarativo

Tanto Cho, como Aby y como yo asentimos no muy convencidos del plan de Harry. Al poco tiempo Cho se fue y Harry también. Yo llevé a Abigail de compras a Londres donde pasamos el día con Elizabeth y Ginny.

No me gustó su mirada fría. Tenía la sorprendente facilidad de calar a las personas nada más conocerlas y sabía que ella era una persona fría y calculadora que solamente estaba con papá por su dinero, su fama, su status o vete tú a saber por qué. Pero desde luego no estaba enamorada de él. No lo miraba con la misma calidez que lo hacía mamá. Y la tía Ginny había confirmado mis sospechas.

- Ten mucho cuidado con Cho, Aby, es un lobo con piel de cordero. Es realmente mala… Drew es buena chica, la pobre ya tiene bastante desgracia con aguantar las maquinaciones de Cho.

Cuando papá llegó a buscarnos a su casa después de salir del trabajo mamá y yo estábamos perfectamente ataviadas para ir a cenar. Mamá había insistido en que nos vistiéramos como si fuésemos a ver a la mismísima reina. Así que yo llevaba un vestido de tirantes de gasa en tonos verdes que era holgado desde debajo del pecho, zapatos de tacón de aguja y el pelo recogido. Mamá sí que estaba de verdad increíble. Se había recogido el pelo y maquillado perfectamente. Llevaba un juego de pendientes y pulsera de diamantes. Pero lo que más me gustaba era su vestido. Siempre me había encantado ese vestido negro. Se lo había comprado para una fiesta de fin de año. Era de color negro con la espalda descubierta hasta la cintura con tiras cruzadas a través de ella. Era largo. Se había puesto unas sandalias plateadas de tacón para no parecer tan bajita. Cuando papá acabó de prepararse bajó vestido de traje y corbata. Aquel fue el primer momento en que se fijó en mamá. Creo que si hubiera podido, la mandíbula le hubiera llegado hasta el suelo. Pero no dijo nada. Fuimos al restaurante donde ya nos estaba esperando Cho. Estaba guapa con un vestido de color azul de raso, pero no estaba tan guapa como mamá. La que me sorprendió fue Drew. Era realmente hermosa, mucho más que su madre. Era de una belleza delicada y exótica. Esa noche llevaba un vestido de tweed blanco y negro y zapatos de charol. Estaba encantadora. Nos sentamos en la mesa. Reinaba un silencio tenso que casi se podía cortar con un cuchillo. Nos enteramos de que Drew trabajaba en San Mungo. Cuando se enteró de que mi madre había sido la promotora de la ley sobre los elfos domésticos se quedó muy fascinada.

- Es un texto brillante- dijo ella sinceramente.

No puedo decir que Drew me cayese mal, porque no fue así. Era todo lo que yo no era o quería ser. Era guapa, inteligente, con las ideas claras y con una relación envidiable con mi padre. Sí, esa primera noche sentí celos de ella.