24 /Junio/2008: ¿Os ha gustao k me deshiciera de cho?. Dicen que mala hierba nunca muere y le tengo reservado un precioso final ja ja ja (risita maliciosa). Ya nos queda poco pal final pero prometo que os va a gustar lo que tengo pensado escribir.
Besos.
CAPÍTULO 10: DEPARTAMENTO DE AURORES
Liz Weasley se había convertido en poco tiempo en mi mejor amiga. Eso no quiere decir que desplazase a Margarita, pero Liz estaba más cerca. Dicen que el roce hace el cariño. Físicamente era espigada como su madre. Tenía unos grandes y bonitos ojos azules y una larguísima y sedosa melena roja. Su madre, Fleur Delacour, descendiente de una veela así que Liz es muy hermosa. Pero lo que más me gusta de ella es su carácter. Fleur es un poco inaccesible, aunque papá me dijo que con los años ha cambiado mucho. Liz ha heredado el carácter de los Weasley, afortunadamente. Creo que si en su carácter se hubiera parecido a Fleur, no hubiéramos congeniado tanto en tan poco tiempo. Y que coquetease descaradamente con Miles, el compañero de facultad de Gabriel ayudaba, porque casi siempre salíamos los cuatro juntos. Aquella deliciosa tarde de principios de Julio estábamos sentados en el Hyde Park viendo pasar la vida a nuestro alrededor. Yo siempre llevaba mi cámara en el bolso así que Liz se entretuvo jugueteando con ella. Parecía una niña con zapatos nuevos cuando tenía entre manos algún artilugio muggle.
- ¿Has ido a informarte sobre las pruebas para a… para la policía?- dijo Gabriel de repente.
Hacía unos días había visto un anuncio en "El Profeta" que abría el plazo de inscripción para los exámenes que se iban a celebrar a primeros de Septiembre para entrar en el Departamento de Aurores del Ministerio de Magia. Pero Como Miles estaba delante no podíamos hablar del tema con total libertad.
- ¿Quieres ser policía?- preguntó Miles.
- ¿Qué hay de malo?- contesté.
- Nada. Solo que es peligroso. Eso es todo.
- ¿Se lo has dicho a tu padre?- preguntó Liz.
- ¡No!. Quiero ir y enterarme sin que él se entere. Y cuando decida… pues ya se lo diré.
- ¿Y Hermione lo sabe?- preguntó Gabriel.
- No. Es un secreto- dije mirando significativamente a Liz.
El Lunes me desperté a la hora de todos los días, más o menos cuando papá baja a desayunar. Siempre desayuno con él. Esa mañana me quedé en la cama inmóvil. Tras unos cuantos minutos que me parecieron eternos oí a papá subir las escaleras. Entró a hurtadillas en mi habitación. Yo me hice la dormida. Se acercó a mi cama y se agachó en frente de mi. Me apartó el pelo de la cara y me dio un beso en la frente y otro en la mejilla. Después volvió a ponerse en pie y salió de la habitación. Lo oí bajar las escaleras y un poco después el sonido de la chimenea. Era el momento. Me tiré de la cama. Entré en el cuarto de baño para desnudarme y darme una ducha. Cuando me hube duchado abrí la ventana para que saliese todo el vaho de la ducha. Con un sencillo encantamiento que mamá me había enseñado hacía años, me puse el pelo completamente liso. Era una maravilla poder hacer uso de la magia en casos así. Salí de allí y entré en mi habitación. Me puse mis pantalones piratas favoritos que eran de color blanco, con un tanga diminuto para que no se me marcase nada. Me puse un top palabra de honor con tirantes de lazo y bordados sobre el pecho en tonos azules. Me puse unas sandalias bajitas con tiras de color negro. Cuando estuve vestida bajé a desayunar. Tras el desayuno regresé a mi cuarto para acabar de prepararme. Pocos minutos después me estaba subiendo a la chimenea.
El Caldero Chorreante a esas horas de la mañana de un día laborable no tenía mucha gente.
- ¿Le sirvo algo señorita Potter?- me dijo Edmund.
- No. Ahora tengo un poquito de prisa. A la vuelta.
Y en lugar de dirigirme a la puerta de atrás, por donde se accedía al Callejón Diagón salí por la puerta de entrada, la que daba al Londres Muggle. Me encaminé hacia la parada de metro más cercana. Media hora después llegaba a la cabina que daba acceso al Ministerio de Magia. Marqué el número adecuado y el suelo empezó a descender. Una vez en el atrio recogí mi plaquita y fui directa hacia los ascensores. Una vez dentro del departamento de aurores subí al segundo piso y busqué el letrero que decía Elinor Woods. Llamé suavemente, ella me dio paso. Era una chica de unos treinta años máximo. No era una belleza, pero era resultona. Tenía el pelo de color castaño rojizo y corto a la altura de la barbilla. Tenía los ojos grises y una sonrisa sincera. Su cara estaba surcada por miles de pecas.
- ¿Elinor Woods?- dije.
- Sí. ¿Deseas algo?- me dijo ella.
- Información sobre los exámenes.
- ¡Ah!, pasa y siéntate. ¿Te apetece tomar algo?
Elinor me sirvió un vaso de zumo de calabaza. Me habló de los exámenes, de los requisitos que exigían para entrar, de todo un poco. Aquello no consiguió amedrentarme. Ya me esperaba que entrar en el departamento de aurores no fuese nada fácil.
- Y si después de todo lo que te he dicho, sigues deseando entrar, pues solamente tienes que entregarnos este formulario relleno, tres fotografías tamaño carné y un certificado de notas de tus éxtasis.
- ¿Hasta cuando puedo entregarlo? Es que cursé los Extasis en Argentina… vivía allí con mi madre…
- Tienes hasta final de mes.
La mañana del examen me desperté con la cara sobre un libro. Abrí los ojos y vi mi habitación completamente desordenada, algo atípico en mi, y rodeada de montones de libros, apuntes, etc… No solamente tenía mis libros y mis apuntes. Sino los que mamá consideraba que me resultarían útiles de cuando ella estudiaba y lo mismo hizo papá. Me puse en pie y noté que todos mis huesos rastrallaban. Miré el reloj, todavía era indecentemente temprano, ni siquiera se había levantado papá. Me tiré sobre la cama y me tapé con una mantita que tenía desde niña de forro polar de color rosa. Esa hora que dormí en la cama hasta que sonó mi despertador me sentó de fábula. Me volví a poner en pie lista para vestirme, prepararme y eso. Iba a salir de mi habitación para entrar en el cuarto de baño cuando papá iba a entrar en mi habitación.
- ¿Qué tal dormiste tesoro? ¿Dormiste algo?
- Sí, dormí algo. ¿Te vas ya?
- Sí. Cuando acabes el examen vete por mi despacho a contarme ¿vale?
- Vale papá- dije riendo.
Me puse de puntillas para alcanzar su cuello. Nos dimos el beso de todas las mañanas y él se fue y yo entré en el cuarto de baño. Tardé una media hora en prepararme. La hora de la verdad había llegado. Fui al Ministerio de Magia por Polvos Flu. En el Atrio estaba la sala de conferencias donde se iba a celebrar el examen. Aproximadamente allí debía haber unas cincuenta personas. Me senté en un sitio delante. Dejé mi bolso colgando del respaldo y la chaqueta. A las nueve y media en punto, Elinor Woods entró en la sala cerrando la puerta tras de sí y comenzó a repartir los exámenes. Durante unos segundos sentí que me mareaba, que me quedaba en blanco. Eran los nervios. Siempre me había pasado. Pero una vez empecé a escribir todo fueron saliendo los conocimientos. El examen constaba de cuatro partes. La de Encantamientos, la de Defensa Contra las Artes Oscuras, la de Transformaciones y la de Pociones. Por lo que estuve hasta pasado el mediodía en la sala de conferencias. Fui de las últimas en acabar. Salí de allí rápidamente. Sabía que aquel solamente sería el primer peldaño que me llevaría a estar dentro del departamento de aurores, pero celebraba haberlo subido ya. Porque estaba segura de que había aprobado. El examen era eliminatorio, así que si no aprobabas, te ibas fuera. Cuando llegué al despacho de papá éste estaba con Tonks revisando unos informes.
- Anda princesita, que no había visto a tu padre tan nervioso… desde… nunca.
- Tonks ¿Por qué no te vas a hacer algo por ahí?- dijo papá haciéndose el ofendido.
- Ya os dejo solos…
Tonks se fue del despacho de papá fingiéndose ofendida. Papá me sugirió que fuésemos a comer a un restaurante cercano que conocía. Y así hablábamos tranquilos mientras que le contaba lo que había pasado en el examen. Salimos del Ministerio de Magia. El restaurante estaba unas pocas callejuelas más allá. Era de comida italiana. Acabábamos de sentarnos cuando me empezó a sonar el teléfono móvil. Era el móvil de Gabriel.
- Hola- contesté.
- Hola… ¿Qué tal el examen?
- Bien, creo. Oye que estoy en un restaurante con mi padre. Hablamos a la tarde por el Messenger.
- Vale, a la hora de siempre.
Cuando colgué el teléfono y lo guardé de nuevo en el bolso papá me estaba mirando con una sonrisa pícara y levantando una ceja.
- Hablas mucho con Gabriel- dijo papá.
- No. Se preocupa, eso es todo… somos como hermanos.
- Sí. También tu madre y yo éramos como hermanos.
Suspiré enfurruñada. Me exasperaba de papá que siempre tuviera contestación para todo. Comimos hablando sobre el examen y cómo llevaba los que me quedaban. Me había apuntado a una academia para prepararme para los exámenes prácticos, sobre todo el de pociones. Y además tenía un preparador físico que me estaba poniendo a punto para las pruebas físicas. Así que estaba casi todo el día ocupada y de un lado para otro. Pero esa tarde me la tomé libre. Salí a pasear con Liz y volví a la hora para conectarme al Messenger y hablar con Gabriel. Él recién había empezado las clases en la universidad de Medicina.
Elinor entró en el departamento de aurores al acabar sus estudios en Hogwarts. Fue la mejor de todos los que entraron en el departamento con ella. Fue la única que resistíó.
- Woods, una cosa te quería comentar… esto… Los exámenes de Abigail… ¿Qué tal?
- Sabía que no podrías aguantar sin preguntar. La verdad es que tu hija es brillante. Estaríamos locos si la dejásemos escapar.
- Entonces… ¿Está dentro?
- Por supuesto. Pero… he estado pensando en con quién ponerla para que vaya aprendiendo. He pensado en Tonks, ya que se conocen y se llevan bien…
- Asígnale a quien más caña le de. Quiero que sea la mejor…
- Está bien, a las órdenes mi capitán- dijo Elinor llevándose la mano a la frente con gesto grave.
El primer examen fue el de conocimientos, le siguió el examen sobre legislación mágica, las pruebas físicas y prácticas y el examen psicológico. Cuando finalizaron todas esas pruebas habíamos llegado a finales de Septiembre. Nos habían reunido a todos los aspirantes en la sala de conferencias del Ministerio de Magia que estaba en el piso de entrada. Liz había ido conmigo para darme apoyo moral por si no me escogían. Ella había dejado de ir a clase en la escuela de Medimagia por acompañarme en ese momento. Liz estudiaba para ser sanadora. Papá también estaba allí. No pude convencerle de que con Liz tenía suficiente.
- Antes de nada me gustaría felicitaros a todos por el esfuerzo que habéis hecho. Lo habéis hecho todos muy bien. Pero como siempre, solamente podemos escoger a los mejores. Beilstein, Robert. Gilley, Emma. Kinderman, Courtland. Potter, Abigail. Stentzel, Charlene. Tillery, Phoebe- dijo Elinor Woods.
Liz y yo nos abrazamos. Papá también me abrazó con fuerza. Elinor me dio la enhorabuena y la bienvenida al departamento de aurores. Me quedaba lo peor, si cabe, los tres meses de aprendizaje intensivo en una casa al norte del país. Prácticamente aislados en medio de la nada, con frío y sin ver a nuestros amigos, familiares etc… Pero aquello era algo por lo que pasaría gustosa si me llevaba a convertirme en auror.
