03/Julio/2008: Lo prometido es deuda... así que aquí está el final del fic. Quiero agradecer a todos aquellos que habéis estado leyendo capítulo a capítulo, que me habéis dejado vuestras impresiones. Gracias por encontrar tiempo para leer mis locuras.
Solo resta decir que nos leemos en nuevos fic, en los cuales ya estoy trabajando.
Besos. Hasta pronto. Se os quiere.
CAPÍTULO 16: SÍ QUIERO
Aquella sería la última vez que me miraría en aquel espejo. Estaba ante un recodo en el camino de mi vida. Al pasar el recodo, una nueva vida empezaría para mi. Todo era perfecto a mi alrededor. Tenía el vestido perfecto, la boda perfecta planeada minuciosamente con todo detalle, me casaba con el hombre de mi vida ¿Qué más podía pedir?. Suspiré profundamente a tiempo que la puerta de mi habitación se abría. Una niña de cinco años ataviada con un impoluto vestido blanco entró corriendo seguida de otra niña exactamente idéntica a ella. Y así como entraron salieron. Otro suspiro salió de mi garganta. La parte de arriba de mi vestido era de palabra de honor, un corsé con bordados y pedrería. La parte de abajo era muy sencilla con una pequeña cola. No había querido llevar velo así que tenía un bonito recogido con un adorno de flores blancas y rosadas de un lado. Llevaba una gargantilla de perlas y diamantes que había sido de la abuela, los había lucido el día de su boda. Tenía a juego los pendientes y la pulsera. En el dedo índice de mi mano derecha brillaba mi anillo de compromiso. Cogí el ramo de flores que estaba sobre la cama y suspiré de nuevo.
La sala de estar de mi casa en el Valle de Godric estaba llena de gente que iba y que venía. Al principio de toda aquella locura iba a ser mi boda con Gabriel… después de casi diez años los dos lo deseábamos fervientemente. Pero entonces papá le propuso matrimonio a mamá después de tantos años y tres hijos más en común, así que organizamos una boda conjunta. Mamá estaba intentando hacer que mis hermanitas pequeñas estuviesen quietas. Lydia y Mia eran gemelas. Físicamente se parecían muchísimo a papá. Con el pelo negro, revoltoso, los ojos verdes… todos los rasgos de él. Incluso tenían su facilidad para meterse en líos. Encima de ellas, dos años más mayor estaba Harry Junior, aunque nosotros lo llamábamos Junior. Tenía el pelo de papá pero los ojos y la inteligencia de mamá. El vestido de mamá era muy sencillo, de color champán, con escote redondo un poco más pronunciado en la espalda y mangas ¾. Ella tampoco llevaba velo. Al principio iba a ser el abuelo el padrino de mamá y papá, pero el hombre ya está bastante mayor, así que después de que él mismo rechazase el puesto por razones de salud, Ron fue su sustituto. Allí estaba con el pelo engominado y vestido de traje mientras que la tía Luna intentaba colocarle la corbata. Mi padrino, como no podía ser papá pues entre Gabriel y yo escogimos a Nico. Él era un padre para nosotros dos. Lo había sido durante dieciocho años de mi vida. Nico iba vestido exactamente igual que el tío Ron.
- ¡Chicas! ¡Posad para la foto!- dijo el fotógrafo.
Era Coleen Crevey, uno de los fotógrafos más afamados del mundo mágico y antiguo compañero de Hogwarts de mamá y papá. Por eso habíamos conseguido que hiciese las fotos de la boda. Mamá, Ron, Nico y yo nos colocamos para la fotografía delante de la chimenea del hogar, llena de fotografías familiares. Liz, Emma y Margarita entraron con sus vestidos de damas de honor. Las tres llevaban el mismo vestido, con el mismo peinado. Era un vestido palabra de honor de color rosado con un lazo brillante bajo el pecho y largo hasta la rodilla con sandalias de tacón de aguja. Después de no se cuantas fotografías más la tía Luna se fue y estuvimos dispuestos a salir al jardín, donde se iba a celebrar la boda. Mamá se puso a colocar a Mia y a Lydia para que abrieran la comitiva. Liz le dio a cada una su cesta con los pétalos de flores. Detrás de ella iba Junior vestido de paje. Después de Lydia, Mia y Junior salieron Liz, Emma y Margarita. Mis damas de honor. Mamá no había querido tenerlas porque todas sus amigas estaban casadas… así que nada. Compartíamos las mías. Después de Liz, Emma y Margarita era mi turno. Nico me miró orgulloso, me dio un beso en la frente y me ofreció su brazo. Acepté su brazo y salimos al jardín. Sobre la tarima de madera que había en el centro del jardín había colocadas sillas a ambos lados del pasillo central. Estaba el departamento de aurores al completo, el departamento donde trabajaba mamá, los compañeros de Gabriel, amigos de la universidad, la gente del Hogar Mágico, la familia de mamá, compañeros de Hogwarts de mamá y papá… todos estaban allí. Papá estaba a la derecha vestido de traje. A la izquierda estaba Gabriel. Cuando sus ojos azules se conectaron con los míos, todos los temores desaparecieron, supe que todo iba a ir bien. Cuando llegué al final Gabriel me besó en la mejilla y ocupé mi lugar. Después de mi salieron mamá y el tío Ron. Ron iba erguido como si se tratase de un pavo real. Mamá estaba mucho más natural. La ceremonia estaba siendo oficiada por Percy Weasley. Durante algunos momentos creí que me quedaría dormida. Su discurso fue largo y soporífero. Llegado el momento cumbre de el enlace Junior nos alcanzó el cojín con las cuatro alianzas.
- Abigail Lillian Potter, quieres seguir amando a Gabriel Aguirre en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de tu vida.
- Sí quiero.
Gabriel y yo nos miramos a los ojos. Él cogió en anillo que iba a llevar yo. Era de oro blanco con un diamante incrustado. Se lo llevó a los labios y depositó un beso sobre él antes de ponérmelo en el dedo anular de la mano derecha. Un torrente imparable de lágrimas corría por mis mejillas.
- Gabriel Aguirre, quieres seguir amando a Abigail Lillian Potter en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de tu vida.
- Sí quiero.
Ahora era mi turno de ponerle el anillo a Gabriel. El de él era también de oro blanco pero sin ningún tipo de adorno por dentro y con la fecha grabada por dentro. Con manos temblorosas se lo puse en el dedo. Nos apartamos un poco hacia un lado para ver a mis padres.
- Hermione Jean Granger, quieres seguir amando a Harry James Potter en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de tu vida.
- Sí quiero- contestó mamá con voz casi temblorosa.
Papá cogió la alianza para ponérsela en el dedo. Las de ellos eran de oro amarillo.
- Harry James Potter…
- No te molestes, Percy- dijo papá cortando al Ministro- Sí quiero. Ahora y siempre- dijo mirando a mamá a los ojos.
Una nueva oleada de lágrimas debido a la emoción se instalaron en mis ojos. Era bonito ver a mis padres tan felices, sobre todo después de todos los años que habían pasado separados.
- Bueno, por el poder que me otorga la magia, yo os declaro marido y mujer. Podéis besar a las novias.
Gabriel me cogió por la cintura y nos besamos mientras que el sonido de los aplausos resonaba en mis oídos. Todo el mundo se puso de pie. Durante unos cuantos minutos recibimos las felicitaciones de todo el mundo, tanto que me sentía abrumada y ligeramente mareada. Tras eso, Coleen Crevey nos empezó a organizar para hacer las fotografías pertinentes para el álbum de la boda. Mientras tanto, las madrinas que eran Molly Weasley de papá y mamá y Cielo de Gaby y yo se dedicaron a hacer aparecer el sitio para el banquete. Tinkerbelle y Grant hicieron aparecer la comida del banquete. Fue un banquete genial, todo el mundo reía y se lo pasaba bien. Una vez acabado el banquete empezaron a desfilar por la mesa presidencial todos los invitados. Habíamos dejado tarjetas en las mesas para ese fin. Del hogar mágico no pudieron venir todos, pero todos los que fueron me hizo mucha ilusión. Cuando comenzó el baile todo el mundo se puso en pie para bailar. En el rato que estuve allí pasé por los brazos de todos los hombres que conocía. Thiago, Rama, Cristóbal, Nico, papá, mis compañeros del departamento de aurores, Miles….
- Nos apena mucho que te vayas, Aby- me dijo Tonks cuando estaba bailando con Remus.
- Tú mejor que nadie deberías entender que hay que arriesgarlo todo por amor, Dora. Gabriel es el amor de mi vida. Donde esté él, voy a estar yo.
El departamento de aurores había proyectado una nueva organización inspirado en la policía muggle, así que yo me trasladaba a la división de Oxford, donde viviría con Gabriel. Él trabajaba en la clínica universitaria como médico. Tonks y yo nos abrazamos. Entonces alguien habló por megafonía. Cuando me giré en el escenario estaban Thiago, Mar y Rama.
- Cuando Hermione llegó a Buenos Aires, nosotros ya estábamos bastante creciditos. Y aunque éramos casi unos adultos, Hermione siempre estuvo ahí para darnos un consejo a tiempo, o simplemente escucharnos. Aby y Gaby son como nuestros hermanitos pequeños. Los vimos crecer día a día, meterse en líos, correr aventuras, hacerse mayores… Os queríamos dedicar esta canción, con nuestros mejores deseos para vuestra nueva vida juntos. Harry, Hermione, seguir siendo tan felices como ahora. Solo podemos desearos eso- dijo Mar.
De repente empezaron a sonar las primeras notas de una canción. Thiago tocaba la guitarra y Mar y Rama cantaban. A pesar de los años que hacía que los Teen Angels se había separado, seguían sonando igual de bien.
Vivimos un sueño juntos de amor y de amistad
y no quiero que esto tenga algun final.
Siempre soñé este momento el tenerte, el amarte,
ya te tengo aqui, y no voy a dejar que te marches,
por que te quiero, te quiero amor,
y es que te siento, inevitable en mi porvenir
Y es que no sé vivir sin ti,
ya no puedo,
te tengo clavado en mi alma,
y en mis sentimientos.
Y es que no sé vivir sin ti,
ya no puedo,
te tengo clavado en mi alma,
y en mis sentimientos...
Ya no puedo...
Si pienso que voy a perderte
yo me vuelvo, loco, loco...
Estoy aquí, no me puedo apartar de tus ojos
por que te quiero, te quiero amor,
y es que te siento, te siento,
inevitable en mi porvenir...
Y es que no sé vivir sin ti,
ya no puedo,
te tengo clavado en mi alma,
y en mis sentimientos.
Y es que no sé vivir sin ti,
ya no puedo,
te tengo clavado en mi alma,
y en mis sentimientos...
Ya no puedo...Ya no puedo.
No puedo dejarte de amar ni un instante,
somos alma y pasión, dame siempre tu amor.
Y es que no sé vivir sin ti,
ya no puedo,
te tengo clavado en mi alma,
y en mis sentimientos.
Y es que no sé vivir sin ti,
ya no puedo,
te tengo clavado en mi alma,
y en mis sentimientos...
Ya no puedo...Ya no puedo
Mar se bajó de un salto del escenario y nos abrazamos. Yo lloraba como una magdalena. Thiago y Rama se unieron al abrazo. Gabriel también recibió su dosis de abrazos y besos. Pasado un rato entramos en casa para cambiarnos de ropa, coger mi maleta e irnos dirección a las islas Seychelles. Nuestro destino de luna de miel. La incertidumbre sobre mi vida a partir de entonces se cernía sobre mi, pero estaba segura de que estando con Gabriel, todo iría bien.
Me vi sentado en el salón de mi casa, con los restos de la fiesta por todos sitios. Tenía un retrato entre mis manos. Era Abigail. Era la primera fotografía que nos sacamos juntos, al poco de descubrirla. Qué rápido se me había escapado de las manos, mi niña. Adoraba a Junior, a Lydia y a Mia, pero Abigail siempre sería mi niña. Oí unos tacones en el pasillo. Solamente podía ser Hermione. Entró en la sala y la miré enamorado. Solamente ella era capaz de hacerme sentir mariposas en el estómago a pesar de los años.
- Los niños ya se han ido con mi hermana. Los tres estaban agotados- dijo ella.
- No me extraña, llevan todo el día danzando. Es normal- contesté.
- Qué guapos estáis los dos- dijo Hermione sentándose en el brazo del sillón.
- Sí- dije ausente.
- Mi amor, Aby es feliz… va a ser muy feliz con Gabriel. Él la ha querido siempre… estaban destinados a estar juntos. Como tú y yo.
- Si lo se… pero no dejo de tener la sensación de que mi niña se ha ido.
- No pienses en eso. Se ha ido a Oxford no al otro lado del planeta y aún así… con la magia podemos estar en un segundo en su casa…
- Pero la voy a extrañar.
- Yo también, es natural, pero tenemos que dejarla volar y ser feliz.
Como siempre ella tenía razón. Sabía que Abigail sería muy feliz. Gabriel y ella se querían con locura, solamente había que ver cómo se miraban. Pronto nos estarían llenando de nietos. Pensé con esperanza que al menos me quedaban Mia y Lydia.
